Disclaimer: Nada de lo que reconozcan en mío.
Conociendo el futuro.
Capítulo 17.
- ¡Oigan todos! - llamó Neville - llegó un nuevo capítulo.
Se acomodaron alrededor de la sala y pusieron atención a lo que Neville comenzaba a leer.
La venganza de los duendes.
No todo iba según lo planeado. Aún no tenían idea de dónde se encontraba el Horrocrux, no tenían comida y tenían que moverse de lugar cada noche. Descubrieron que el Horrocrux influía horriblemente en ellos, pero Harry se negaba a dejarlo en cualquier lado.
Una noche, los chicos se encontraban en la tienda, cuando Harry escucho voces. Con la ayuda de orejas extensibles descubrieron que Ted Tonks estaba a la fuga, junto con Dean Thomas, dos duendes y un tal Dikins; escucharon que algunos estudiantes habían tratado de robar la espada de Gryffindor, entre ellos, Ginny Weasley; y descubrieron que la espada que estaba en el despacho de Snape era falsa.
Harry y Hermione no podían estar más emocionados, pero Ron no lo veía de esa forma; después de una fuerte discusión, Ron se fue dejando a Hermione destrozada.
Las mejillas de Hermione se encendieron al escuchar esa última línea. Los demás les observaban, confusos y esperando una explicación. Ron no sabía ni en dónde meterse, se sentía realmente un cobarde traidor. Harry estaba tranquilo; esa conversación ya la había tenido tiempo atrás con su amigo, pero al parecer Ron no.
- Lo siento - murmuró, apenado. Hermione tomó su mano y negó con la cabeza.
- No pasa nada, camarada - dijo Harry.
- ¿Qué no pasa nada? ¿Estás demente?
- Bueno, estabas asustado, preocupado, cansado y ¡Tenías hambre! - intentó bromear, pero Ron no lo dejaría ir tan fácil. Se puso de pie y Harry junto con él; podía sentir la frustración de su amigo.
- ¡Huí cual rata asustada! ¡No soy mejor que Petigrew! - Hermione dejó salir un pequeño gritito al tiempo en que Harry asestaba un golpe en la quijada de Ron. Este simplemente se quedó con una mano en su mejilla y con la boca abierta por la sorpresa.
- ¡NO TE ATREVAS A COMPARARTE CON ÉL! ¡TÚ JAMÁS NOS TRAICIONASTE! - Harry seguía temblando de coraje. Ginny puso una mano sobre su hombro, mientras él inspiraba profundamente, intentando calmarse - Lo siento, no debí haberte golpeado. Es sólo que no debes pensar que te culpo. No hiciste nada malo, sólo seguiste tus instintos.
- Tienes un gancho muy bueno, Harry - comentó Ron, la tensión en el ambiente desapareció y algunas sonrisas tímidas salieron.
- Gracias. Bueno, creo que... - lo que creía no se dijo, pues un nuevo capítulo apareció.
El valle de Godric.
Las palabras de Ron rezumbaban en su cabeza. 'Pensábamos que sabías lo que hacías' 'Pensábamos que Dumbledore te había dicho qué hacer' 'Pensábamos que tenías un plan de verdad'.
Harry suspiró gravemente y negó la cabeza, con la mirada en el suelo.
En cierta forma, Harry sabía que tenía razón. ¿En qué estaba pensando cuando aceptó que sus amigos lo acompañaran a la caza de los Horrocruxes? Esta era su misión, no la de ellos. Habría sido mejor ir él sólo.
Hermione no habló con él por algún tiempo, a menos que fuera totalmente indispensable. Harry decidió pedirle que fueran al valle de Godric. Justo cuando él iba a preguntárselo, ella le pidió que le ayudara a descifrar lo que significaba un símbolo: parecía un ojo triangular, cuya pupila era atravesada por una varita. Harry no tuvo idea de lo que era, pero lo reconoció porque Xenophilius Lovegood lo había usado en la boda de Bill.
Cuando Harry le expuso su idea, ella accedió de inmediato, lo cual extrañó a Harry. Hermione explicó que, tal vez, Dumbledore había escondido la espada ahí. Harry propuso ir a ver a Bathilda Bagshot y Hermione creyó que la espada la tenía ella.
Para entonces Harry ya estaba con los codos sobre sus rodillas y su frente entre sus manos. Ginny simplemente acariciaba su espalda, sin saber qué hacer. Lily observaba a su hijo, con cierta tristeza. No pudo estar ahí para él cuando más la necesitaba. Nunca estuvo para él en toda su vida. Abrazó al pequeño bebé que estaba entre sus brazos y se recostó contra su marido.
Hermione empezó a divagar sobre los métodos de protección que deberían usar y Harry la dejó hablar, asintiendo y aprobando. Él nunca pensó en que podrían encontrar la espada o algún Horrocrux. El valle de Godric representaba a sus padres y a la vida que se le había sido arrancada. Nada más.
Harry sonreía leve y culpablemente a una Hermione que lo miraba con ojos vidriosos. Lily se soltó a llorar inconsolablemente, mientras James intentaba calmarla.
Una semana después, Harry y Hermione se aparecieron en el valle de Godric. Era víspera de navidad. Los ojos de Hermione se posaron tras la iglesia, preguntando a Harry si sus padres se encontraban ahí, pues podía ver el cementerio. Harry sintió una ráfaga de emoción correr por su cuerpo. Encontraron un obelisco en memoria a los muertos en la guerra; al acercarte, se convertía en una estatua de un hombre con cabello desordenado y lentes, una mujer con cabellera larga y un bebé con una frente sin cicatriz.
Los sollozos de Lily se volvieron aún más fuertes y muchos de los presentes tenían la mirada en el piso o una expresión de tristeza en el rostro. Harry no pudo evitar observar a sus padres, recordando la estatua y viendo lo mal que la habían hecho. Su madre era mucho más hermosa y su padre tenía una expresión gentil, pero firme. Sonrió y continuó escuchando.
En el cementerio, encontraron las tumbas de Kendra y Ariana Dumbledore. Así que Skeeter había dicho algo verdadero... Curioso. Siguieron inspeccionando, de vez en cuando encontraban algún nombre familiar; hasta... Potter. Harry sintió como su pecho le presionaba, por fin sentía la muerte de sus padres como algo real, no sólo imaginario. Colocaron un ramo de flores. Las lágrimas cayeron por su rostro. Observó las tumbas de sus padres, hasta que Hermione lo tomó por la mano y salió del cementerio.
Las miradas pasaban de Harry a Lily a James, esperando su reacción. Lily seguía sollozando y James parecía al borde de las lágrimas también. Harry no pudo soportarlo más y se sentó junto a su madre y la abrazó; haciendo que ella llorara aún más. No se suponía que él la consolara, ella debería estarlo consolando a él. Harry besó el cabello de su madre, esperando a que se calmara un poco.
El resto de los presentes los observaban, sin saber si irse o quedarse. Tanto Tonks como Daisy y Alice, tenían los ojos vidriosos y Hermione y Ginny derramaban lágrimas silenciosas. Feline se refugió en los brazos de su marido y Luna les veía con simpatía. Neville tomó la mano de su madre y Ron abrazó a Hermione; mientras un nuevo capítulo aparecía. Remus tomó el pergamino y comenzó a leer.
El secreto de Bathilda.
Encontraron los restos de lo que una vez fue su casa. Cuando Hermione estaba aleccionándolo para que no entrara, Harry divisó a una persona, mirándolos. ¿Cómo podría saber que estaban bajo la capa de invisibilidad?
Les hizo señas para que la siguieran. '¿Es usted Bathilda?' Ella asintió y los guió hasta su casa, en donde Harry encontró una fotografía del rostro del ladrón de la varita de Gregorovitch. Bathilda le indicó que subiera las escaleras con ella, solo.
- Te apuesto a que quería un poco de acción - bromeó Padfoot, intentando alivianar el ambiente. Lo logró, haciendo que todos sonrieran y uno que otro riera.
Bathilda le hizo mirar hacia un bulto de ropa sucia. Cuando lo hizo, Harry pudo ver por la esquina de su ojo cómo una serpiente reemplazaba el cuello de la mujer. Su varita no le sirvió de nada y quedó indefenso ante la serpiente, que simplemente lo incapacitaba a moverse. Hermione llegó rápidamente y lo liberó. '¡Viene para acá!' fue todo lo que Harry pudo decir.
Horas después y la visión, aumentada y corregida, de la muerte de sus padres y algunas otras, Harry despertó. Hermione estaba bastante nerviosa. Le explicó que la serpiente les había mordido y que no podía quitarle el Horrocrux más que con un hechizo.
Harry se levantó y pidió su varita a Hermione. Y fue cuando descubrió que estaba rota.
- Ahí termina el capítulo - informó Lupin.
- Sí, bueno, mi varita está bien ahora.
- ¿Cómo la reparaste?
- Con la varita más poderosa que existe - comentó. Luego se volvió a su madre - ¿Estás bien?
- ¿Cómo dices? - preguntó ella, perpleja.
- Pregunté que si estás bien - para su sorpresa, ella comenzó a reír, con un poco de cinismo.
- Sí, creo que escuché eso. Sí, Harry, estoy bien. No creo que deberías ser tú el que pregunte eso, aún así.
- ¿A qué te refieres? - preguntó él, confundido.
- ¡Merlín, Harry! A mí la sensación de impotencia se me olvidará cuando dejemos de leer. Pero tú viviste todo esto y jamás saldrá de tu mente y eres tú el que me pregunta a mí, tú madre, el si estoy bien. Debería ser yo la que te pregunté a ti...
- Estoy bien, Ma - le interrumpió Harry - todo eso que estamos leyendo ya pasó hace más de un año para mí. He tenido tiempo y ayuda para superarlo.
- ¡Pero no tendrías que haber tenido que superarlo, no era el plan!
- Pero lo hice y pues... a veces los planes no salen como lo esperábamos.
- Pues no me gusta - dijo, cruzando los brazos y haciendo todo un pequeño puchero. Harry sonrió, divertido.
- Pues, curiosamente, a mi tampoco - los demás veían la escena, con grandes sonrisas en sus rostros.
- ¡HARRY JAMES POTTER, NO ME HABLES EN ESE TONO! - Harry comenzó a reír ante el rostro enojado de su madre - ¿QUÉ ES TAN GRACIOSO?
- Lo... lo siento... es sólo que... nunca... - decía entre risas - nada importante.
- Bueno, oficialmente la has perdido, compañero - dijo Ron, palmeándole la espalda.
- Sigo sin encontrarle el chiste - susurró Lily a James, el cual sonrió y besó su frente.
- Será mejor que vayamos a dormir.
