Holaaa!! Sólo quería decir que si no había subido capis seguido fue porque estaba de vacaciones!!! aquí les dejo tres capis ;) besos!
Disclaimer: Nada de lo que reconozcan me pertenece.
Conociendo el futuro.
Capítulo 18.
Albus Dumbledore entró a la sala y observó una escena muy peculiar, donde presente y futuro se reunía. Le habían llamado para leer el siguiente capítulo de la historia, no entendía muy bien para qué podrían requerirlo, pero aceptó de cualquier forma. El joven Harry Potter se percató de su presencia. Lo miró con intensidad a los ojos y pudo descifrar que había una larga historia tras él.
- Buenas tardes a todos.
- Buenas tardes, Albus.
- El capítulo ya ha aparecido, pero te estábamos esperando.
- De acuerdo. Empecemos cuando quieran - dijo el viejo director.
La vida y mentiras de Albus Dumbledore.
Todos en la sala se quedaron callados. Las miradas se dirigieron a un exasperado Harry y a unos molestos Ron, Hermione, Luna y Neville. El profesor Dumbledore se removió en su asiento, un poco incómodo. Se quitó las gafas y las frotó con su túnica, antes de hacer un gesto, indicando a Sirius que continuara con la lectura.
Harry nunca se había sentido tan desprotegido como en ese momento, en el que ya no contaba con su varita. Había perdido la protección de los núcleos gemelos y no se había dado cuenta de cuánto contaba con esta.
- ¿A qué se refiere con eso? - preguntó Lily.
- Mi varita es la hermana de la de Voldemort, tienen la pluma de Fawkes, el fénix del profesor Dumbledore.
- ¿Por qué ya no contabas con ella? - Neville tenía el ceño fruncido.
- Porque se rompió cuando intentábamos escapar de Voldemort.
Harry colocó las piezas de su varita en el bolso que Hagrid le había regalado. Su mano rozó la Snitch que Dumbledore le había dejado y tuvo que combatir la tentación de arrojarla lejos. Era impenetrable, inútil, inservible, como todo lo demás que Dumbledore había dejado atrás.
Harry comenzó a ruborizarse, mientras el profesor lo miraba, con curiosidad, intentando encontrar la razón por la cual el muchacho le guardaba tanto rencor. Los demás también se preguntaban qué sucedía, pero Sirius continuó leyendo.
La furia contra su mentor comenzó a desbordar. Los había dejado sin pistas, sin espada, sin ayuda. Y ahora no tenía varita.
Poco después, Hermione le preguntó si podía hablar con él y accedió. Ella le mostró el libro de Rita Skeeter 'La vida y mentiras de Albus Dumbledore'. Harry sonrió complacido; ahora sabría todo lo que Dumbledore no consideró que fuera importante decirle, lo quisiera o no.
- ¡Harry! - le reprendió Lily.
- ¿Qué? Estaba enojado y frustrado.
- No es razón para...
- Mira, Ma, sé que no estuve bien, pero tenía muy buenas razones para pensar de esa manera.
- ¡No le hables así a tu madre! - James se veía molesto. Harry rodó los ojos y miró a Sirius, suplicante, para que siguiera leyendo. Su padrino sonrió ampliamente.
Harry pasó rápidamente las páginas, buscando alguna fotografía, hasta que se encontró una de un joven Dumbledore con un muchacho apuesto, riendo. En el pie de la foto se leía: Albus Dumbledore, poco después de la muerte de su madre, con su amigo Grindelwald.
Varios de los presentes aguantaron la respiración. Y las miradas se posaron en el director, que no dejaba de preguntarse qué había hecho para merecer eso. Deseaba llevarse su pasado a su tumba, pero ahora le iba a ser imposible. Sirius notó que Dumbledore comenzaba a tensarse y decidió continuar.
A sus dieciocho años, iba a irse de viaje con Elphias Doge, hasta que recibió una lechuza, anunciando la muerte de su madre. Dumbledore regresó a casa, para hacerse cargo de su hermana, Ariana y su hermano, Aberforth. Al parecer, Ariana, tenía un estado de salud frágil y delicado. Ese verano, el sobrino de Bathilda Bagshot, Gellert Grindelwald se hospedó en el valle de Godric.
Ambos muchachos trabaron muy buena amistad. Tan buena amistad, que planeaban dominar a los muggles para 'El bien común' según una carta de la cual pueden ver una copia. Lo que no sabemos es qué llevó al antiguo director a enfrentarse a su amigo. Al parecer, la muerte de su pequeña hermana.
Hermione le retiró el libro a Harry. Comenzaron a discutir. Harry se sentía traicionado. Había confiado en Dumbledore. Se sentía justo como cuando Ron se había ido. 'Harry, la única razón por la que estás enojado es porque nunca te dijo nada de esto él mismo' Exclamó Hermione. '¡Tal vez lo esté!' gritó él '¡Mira lo que me pidió, Hermione! ¡Arriesga tu vida, Harry! ¡Y de nuevo! ¡Y de nuevo! ¡Y no esperes que te explique todo, sólo confía en mí ciegamente, confía en que sé lo que estoy haciendo, confía en mí aunque yo no confíe en ti! ¡Nunca la verdad completa! ¡Nunca!'
A cada palabra, la voz de Sirius iba reduciéndose, hasta quedar en un apenas audible susurro. Los ojos se posaban de Dumbledore, a Harry, a Hermione. Dumbledore estaba herido, pero nunca lo demostraría, su orgullo era más fuerte. Harry se sentía enojado y contrariado; recordó cómo se sentía en ese momento y le fue imposible no volver a sentirlo. Hermione estaba nerviosa, esperaba que su antiguo director no se lo tomara a personal.
'Te amaba, Harry' susurró Hermione 'Sé que te amaba'. Harry bajó sus brazos. 'No sé a quién amaba, Hermione, pero nunca me amó a mí. Esto no es amor, el desastre en el que me dejó. Compartió más de lo que realmente pensaba con Gellert Grindelwald que lo que compartió conmigo'. Harry le dijo que regresara a la tienda y se odió por desear que lo que le había dicho era verdad, que a Dumbledore le importaba.
Dumbledore miraba intensamente a Harry, que no bajó la mirada. No se sentía bien con lo que había dicho o pensado, pero tampoco era como si todo eso fuera mentira. Las llamas volvieron a aparecer y fue cuando cortaron el contacto. Harry tomó los pergaminos esa vez.
La cierva plateada.
Harry y Hermione sintieron como si alguien más estuviera en el bosque, así que decidieron irse de ahí. Aparecieron en el Bosque de Dean. Harry le dijo a Hermione que fuera a dormir, mientras él montaba guardia. Sentía que sus defensas no eran suficientes. Poco después, una luz apareció frente a él y se dirigía a donde estaba.
Lily apretó la mano de su marido y se mordió el labio. Sin embargo, había algo en la forma en que Harry lo leía, que le dio un poco de tranquilidad; SÓLO un poco.
La luz se iba acercando, haciéndose cada vez más brillante. Se dio cuenta de que era una cierva plateada. Algo le dijo que la estaba esperando. La cierva ser dio la vuelta y comenzó a alejarse. Harry salió tras de ésta. Llegaron a un lugar y desapareció. Harry esperó a que lo atacaran, pero nada sucedió. Encendió la varita y encontró un pozo congelado; al fondo de éste, había una cruz plateada. Harry contuvo el aliento y observó la espada de Gryffindor.
En la sala algunos soltaron gritos de júbilo. Harry comenzó a reír ante tal actitud y continuó leyendo.
Harry evaluó sus opciones, al final rompió el hielo, se quedó en mera ropa interior y entró al pozo. El agua estaba helada. Pero se sumergió y tomó la empuñadura de la espada. Cuando intentó salir, la cadena alrededor de su cuello se apretó. No podía respirar, no podía salir. Iba a morir ahogado.
Lily ahogó un grito, con los ojos llenos de lágrimas. Observó a su esposo, que le abrazó. El resto de los presentes miraban a Harry, con los ojos como platos, esperando a que siguiera leyendo.
Seguramente los brazos que le sacaron del pozo eran los de la muerte. Logró tomar aire. Una persona estaba a su lado, pero no podía ver a su salvador. '¿Estás - demente?' Harry no podía creerlo. Ron estaba ahí. Sostenía la espada y el horrocrux.
En la sala todos comenzaron a vitorear el regreso de Ron y el que haya salvado a Harry.
'¿Por qué demonios no te quitaste esto antes de entrar?' preguntó, sacudiendo el horrocrux.
- ¡¿NO TE QUITASTE EL HORROCRUX?! - Lily parecía al borde de un colapso nervioso. Harry bajó la cabeza, avergonzado.
Harry y Ron buscaron a quien conjuró el patronus, pero no lo encontraron. Harry le indicó que destruyera él al horrocrux. Ron se negó, pero Harry logró convencerlo. Tuvieron un momento difícil, cuando Harry abrió el relicario, pero Ron logró apuñalar el horrocrux. Ron cayó sobre sus rodillas y comenzó a sacudirse violentamente. Harry sabía que no tenía nada que ver con el frío. Habló con él, intentando hacerle entender que era importante para él y Hermione y que su relación con ella era puramente amistad, nada más.
Ron abrazó a Hermione, los demás les sonreían y Sirius y Padfoot parecían estarse aguantando las ganas de molestarlos.
Al llegar a la casa, Harry llamó a Hermione y cuando ella vio a Ron, se abalanzó a golpearlo.
Ahora si no se aguantaron las ganas y las burlas comenzaron a sonar en la sala de los menesteres, acompañadas de muchas risas. Los aludidos se ruborizaron furiosamente. Las llamas se llevaron el pergamino. Cuando todos se levantaban para irse, apareció nuevamente.
Xenophilius Lovegood.
Harry observó a Luna, mientras leía el título. La chica abrió un poco los ojos, pero dejó que Harry continuara.
Ron les explicó que el nombre de Voldemort se había convertido en un tabú.
Un gruñido general se escuchó en la sala.
Hermione le pidió a Harry que fueran a ver a Xenophilius Lovegood. Había reconoció el símbolo de Beedle el Bardo en el libro de Skeeter. Harry no quería ir, pero votaron y él perdió. Pronto se encontraron en casa de los Lovegood. Xenophilius parecía incómodo y se mostraba renuente a ayudarles, pero al final le convencieron. Le mostraron la imagen y en seguida la reconoció. '¿Se refieren a la seña de las Reliquias de la Muerte?'.
Las llamas se llevaron el pergamino. Los que no estaban familiarizados con el término, observaban a los chicos del futuro.
- ¿Qué son...? - pero Sirius no pudo terminar la pregunta.
La leyenda de los tres hermanos.
Xenophilius comenzó a hablar sobre una búsqueda, pero los chicos aún se encontraban si entender. El señor Lovegood les habló de la leyenda de los tres hermanos y Hermione le dijo que ella tenía una copia, el cual él le indicó que leyera.
El mayor de los hermanos que lograron burlar la muerte y que, por tanto, ganó el favor de ésta, pidió una varita, la más poderosa de todas. El mediano, pidió el poder de traer a otros de la muerte; así que la muerte le dio un anillo con ese poder. El menor de los hermanos, pidió algo con lo que pudiera ir a cualquier lado sin ser seguido por la muerte; recibió una capa de invisibilidad.
- Eso me es conocido - murmuró James.
Xenophilius dijo que con eso tenían. Que esas eran las Reliquias de la Muerte. Hermione ni Ron creyeron nada en absoluto, pero Harry aún tenía dudas.
- Bueno, esto es endemoniadamente raro - comentó Harry - leer algo que describa exactamente cómo te sientes. Curioso.
Los demás observaban a Harry, como si estuviera delirando, así que se limitó a seguir con su lectura.
Hermione mencionó a los Peverell y Xenophilius le dio toda la razón.
- ¡Eso! - exclamó James - Los Peverell, nosotros descendemos de ellos.
- ¿Cómo?
- Ajá, y la capa de invisibilidad... ¡Por Merlín! ¡Es una de las reliquias! ¿Cierto?
- Si hubiera sabido eso desde un principio todo habría sido más sencillo - asintió Harry, con una gran sonrisa.
Harry subió las escaleras de la casa. Curioso. Algo llamó su atención. Bajó a buscar a Xenophilius y preguntó por Luna. Comenzó a ponerse nervioso y descubrieron que los había delatado. Lograron escapar, con el ingenioso plan de Hermione de dejar que vieran a Harry, para que no mataran a Xenophilius.
Harry dejó de leer y esperó a que el capítulo se desvaneciera. Esperó un poco más, esperando que apareciera más pergamino, pero no pasó nada. Se levantó de su asiento y estiró las piernas. Observó a los presentes y, de un momento a otro, escuchó un extraño sonido, al cual se le unieron más, del mismo tipo.
Dumbledore sacó lo que pareció ser un cromo de magos, pero Harry pudo notar que hablaba con él, al igual que los de ese tiempo. Frunció el ceño y esperó.
- Son su manera de comunicarse con la Orden - susurró Sirius, a su espalda, su voz sonaba preocupada - algo ha sucedido.
