Disclaimer: Nada de lo que reconozcan me pertenece.
Hola!! Sólo pasando a saludar :) y a decir que leo cada uno de los comentarios que me dejan. No he tenido tiempo de responder los últimos, pero quiero que sepan que los agradezco mucho, ya que me animan!! un beso, - LW
Conociendo el futuro.
Capitulo 19.
Harry observó a su padrino y luego a sus padres, la preocupación estaba marcada en sus rostros. Pronto todos comenzaron a guardar los cromos de magos. Un silencio incómodo se apoderó de la sala. Se veían los unos a los otros a los ojos. Dumbledore observaba significativamente a Lily y James.
- ¿Me van a decir qué demonios sucedió? - preguntó James, desesperado.
- Hay un ataque en Surrey - Lily se llevó las manos a la boca.
- ¿En qué parte de Surrey?
- En Little Whinging.
- Oh, por Circe.
- ¡No entiendo! Digo, no es lindo que los mortífagos ataquen, pero presiento que hay algo más detrás de esto - exclamó Padfoot.
- Mis tíos viven en Privet Drive - explicó Harry - ¿Voldemort lo sabe?
- Creo que sí - contestó Lily.
- No es una coincidencia que atacara ahí - Harry pasó una mano por su cabeza y comenzó a dar vueltas por la sala, sin cesar.
- Me está poniendo nervioso - susurró Padfoot.
- ¿Qué piensas, Potter? - la voz de Ginny sacó a Harry de sus cavilaciones. Le sonrió, culpablemente - maldito complejo de héroe.
- ¡Oh, no! ¡No, Harry! - Hermione captó en seguida lo que sucedía. Ron no tardó en entender y suspiró.
- ¿Cuál es el plan?
- ¡Ron! - le reprochó Hermione.
- ¿Qué? Lo conoces, Hermione, no se va a detener y lo sabes.
- P-pero... pero...
- ¿Alguien me explica, por favor? - pidió James.
- Harry está buscando la forma más rápida para llegar a Little Whinging y verificar si sus tíos están bien - la voz de Ginny se escuchaba cancina y Harry se sorprendió de lo bien que su novia lo conocía, para resumir sus planes tan sencillamente.
- ¡Un momento! ¿Quién te dio permiso de salir en ninguna misión peligrosa? - Lily parecía furiosa y asustada. Si su hijo era un cuarto de lo cabezota que era su marido, no lo detendría de ninguna manera.
- Tengo diecinueve años y desde que tengo once salgo en misiones peligrosas sin permiso de nadie - Harry negó con la cabeza, exasperado. Sabía que su madre se preocupaba por él, pero eso de tener que rendir cuentas a alguien no iba con su personalidad - como sea, volaremos hasta Hogsmeade y nos apareceremos en el parque, buscaremos a mis tíos y nos aseguraremos de que estén bien. Si siguen ahí y con vida, los pondremos bajo protección, si no están ahí... bueno, tendremos que localizarlos y rescatarlos.
- ¿Qué te hace pensar que seguirán vivos? - preguntó Padfoot.
- Sencillo; estamos hablando del mismo Voldemort, esto es una trampa.
- Déjame ver si entiendo. Sabes que es una trampa y estás a punto de entrar a ella ¿Correcto? - James parecía analizar la idea.
- Correcto - respondió Harry, con una gran sonrisa en el rostro, al menos su padre lo apoyaría.
- Bien. Sólo tengo algo que decirte ¿¡ESTÁS COMPLETAMENTE LOCO!? - la sonrisa de Harry se borró de inmediato - No irás.
- ¿Cómo dijiste? - Ginny estaba negando con la cabeza y masajeando su sien, mientras escuchaba a su novio y a su suegro discutir - Iré, está decidido.
- ¡Pero es una trampa!
- ¡La trampa no es para mí! ¡Es para que tú o mamá vayan a rescatarlos!
- ¡No quiere decir que tú tengas que ocupar nuestro lugar! ¡Te matará sin pensarlo dos veces!
- ¡He sobrev...!
- ¡Cállate ya, Harry! - explotó su novia. La chica cerró los ojos e inspiró profundamente, volvió a abrirlos y colocó su mano en la mejilla de Harry - Lo siento. Sabemos por lo que has pasado. Sólo... sólo dime una cosa ¿Tienes que hacer esto?
- Sabes que sí, Gin.
- No, estamos en otro tiempo, nadie depende de que el Gran Harry Potter los salve.
- Pero...
- Pero está en tu naturaleza, lo sé. Entonces no perdamos más tiempo.
Harry le sonrió ampliamente a su novia, tomando su mano salió de la sala, con sus amigos detrás de él. Conjuró tres escobas y le extendió una a Ginny y a Ron. Este montó su escoba con Hermione delante de él. Volaron por los pasillos, ante las miradas curiosas de los estudiantes. Salieron a los terrenos y pronto se encontraron a Hogsmeade. Se tomaron de la mano y Harry giró sobre sus talones.
En el parque todo estaba tranquilo. Ni una señal de que los mortífagos estuvieran cerca. Seguramente se encontraban en algún otro lugar de Little Whinging, o no. Harry corrió hasta la casa de sus tíos. Todo estaba justo como recordaba. Tocó la puerta con el número cuatro frenéticamente. Escuchó el llanto de un bebé y la voz de tía Petunia acercándose a la puerta. Al abrir, Harry no esperó.
- Soy Potter, vienen por ustedes, debemos irnos, rápido - con cada palabra, los ojos de Petunia se abrían más y más.
- ¡Lo consiguieron! ¡Lograron que los de su especie...! - su tía se calló al verse amenazada con la varita de Harry.
- No me obligues a usar esto en contra tuya. Toma a tu hijo y trae a tu esposo antes de que... - ¡PUM! Una gran explosión se escuchó al final de la calle - ¡MALDITA SEA! ¡Anda, mujer, que no tienes todo el día!
Petunia entró rápidamente a la casa y salió con un 'pequeño' Dudley y un gran tío Vernon, con la cara tan morada como la vez que Harry habló con la serpiente del zoológico. Les dio la espalda y sonrió. Comenzó a caminar hasta el parque, sus amigos ya lo esperaban. Harry volteó a ver a sus tíos y sabía que debía sacarlos de ahí, pero no creía que aguantarían el efecto de la aparición o de los trasladores.
- ¿Qué es eso? - preguntó Ginny, señalando algún lugar en el cielo. En efecto, la marca tenebrosa estaba 'decorando' el cielo; pero ella no pretendía remarcar lo obvio - ¡Stupefy!
Sus familiares cayeron al suelo, inconscientes. Hermione creó un traslador y Ginny hizo que los Dursley tocaran el viejo listón. Ella junto con sus parientes, desaparecieron, mientras el trío dorado se dirigían a ayudar a los muggles que estaban siendo atacados por los mortífagos. Un grito desgarrador les perforó los oídos y Harry aceleró su ritmo.
Al llegar, la escena que vieron los paralizó. No había mortífagos, sino simplemente dementores. Uno de ellos tenía a un niño acorralado, a punto de darle el beso. Una reluciente silueta de un ciervo plateado alejó a la criatura del pequeño, que comenzó a llorar por su madre. Hermione corrió hacia él y lo tomó en brazos, mientras conjuraba a su nutria. El terrier de Ron se les unió a los otros dos animales, que combatían a los dementores como podían. Llegaban más y más; estaban perdiendo y los tres lo sabían.
- ¿Dónde demonios están los aurores? - preguntó Ron.
- No me preocupan tanto los aurores, ¿Dónde está la Orden? - exclamó Harry.
- ¡Cállense los dos y tratemos de contener a estos bastardos! - Hermione parecía fuera de sus casillas. Harry y Ron encontraron bastante entretenida la forma en que ella se relajaba, maldiciendo.
- Vaya, Hermione, me encanta tu vocabulario - las mejillas de la chica se tornaron de un color escarlata intenso, mientras Ron reía silenciosamente.
- ¡Claro! Ríanse a costa mía.
- Oh, vamos, amor, no le viene mal a nuestros patronus un poco más de alegría.
- No empieces, Ronald, sabes que no estoy de humor - a pesar de la advertencia de su novia, Ron continuó sonriendo.
Un ¡Crack! Llamó su atención. Harry se preparó para un ataque pero, para su alivio, los miembros de la Orden habían llegado para ayudar. Los patronus vencieron a los dementores. Ahora venía la parte difícil, desmemorizar. Feline y Padfoot se les acercaron, entonces esta, para gran sorpresa de todos lo abofeteó, para después envolverlo en un gran abrazo. Padfoot negó con la cabeza, mientras abrazaba a Ron y a Hermione, para después pasar con Harry.
- Nunca vuelvan a hacernos algo así, tu madre está histérica, Harry - el aludido sintió remordimiento, pero no se arrepentía.
- Será mejor que se acostumbre, Pads, esta es mi vida.
- Pero...
- Pero nada, no lo será para el pequeño Harry - Merlín, que extraño suena eso - pero para mí sí lo es. Es parte de mí y de mi naturaleza, no puedo cambiarlo, así que no me pidan que lo haga.
- Harry...
- ¡NO! ¿No lo entienden? ESTA ES MI VIDA. Luchar. Punto. Ahora, si me lo permiten, regresaré a Hogwarts, comeré algo, me daré una ducha y me iré a la cama.
Harry giró sobre sus talones y apareció en Hogsmeade. Se escabulló por Honeydukes y salió por la joroba de la bruja tuerta. Caminó hasta las cocinas y comió algo rápido. Pronto se encontró en la sala de los menesteres, donde una melena roja se le abalanzó de inmediato. Abrazó a Ginny y besó sus labios levemente. Observó a su alrededor, su madre le observaba, con los ojos como plato. Harry suspiró y se separó de Ginny, besando su frente. Se acercó a Lily y la atrajo en un abrazo. Ella comenzó a sollozar incontrolablemente. Acarició su cabello y dejó que se desahogara.
- L-los sal-salvaste, H-Harry.
- Sí, bueno, es lo menos que puedo hacer.
- A-arriesgaste t-tu v-vida p-por ellos.
- Lo hice - dijo, como si fuese algo obvio.
- P-pero t-te t-trat-taron m-mal.
- No es como si no me hubiesen aceptado en su casa. Puede que no haya tenido el mejor de los tratos, pero podría haber sido peor. No me preguntes como - Lily soltó una risita, entre sus sollozos. Luego se puso seria y se dedicó a abrazar a su hijo.
- Ya no eres un niño.
- No, no lo soy.
- Quisiera que lo fueras.
- Pero lo soy, ma. Tal vez yo no, pero el pequeño sí. Es nuestra oportunidad de cambiar las cosas.
Lily asintió nuevamente, mientras las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas.
