Disclaimer: Nada de lo que reconozcan me pertenece.

¡Este es el penúltimo capítulo!


Conociendo el futuro.

Capítulo 21.

- ¿Teddy?

- ¿Pa? – Teddy se veía perplejo.

- Uh… Supongo que así me dices cuando creces – comentó, inseguro. Teddy asintió levemente – ven, siéntense, tienen que saber algo.

- Te ves… joven – susurró. Los presentes rieron, Harry a grandes carcajadas.

- ¿Quién es ella? – preguntó.

- Ella es Victoire, la hija de Bill y Fleur – Harry se sorprendió ante esto.

- Interesante. Bien, lo que yo tengo que decirte, es que estamos en el pasado – al principio Teddy no reaccionó, luego comenzó a reír, pero paró al ver que Harry hablaba en serio y todos lo veían extrañamente.

- ¿E-e-es es en serio?

- Sí. Ahora, te presentaré a algunas personas, a ti también, Victoire.

Entonces, Teddy y Victoire conocieron a Lily, James, Padfoot, Feline, Alice, Frank y a Moony. Digamos que ver a tu padre a una edad parecida a la tuya es algo realmente extraño, sobre todo si él no ha tenido un hijo, todo se redujo a un abrazo un tanto incómodo. Seguramente sería diferente con Remus. Luego saludaron a Ron, Hermione, Ginny, Neville y Luna.

- Esto es simplemente increíble – dijo Victoire.

- Concuerdo contigo.

- Pero ¿Qué hacemos aquí?

- Pues… estamos leyendo un libro en el que cuentan lo que hice cuando debería haber estado estudiando mi séptimo año y pues… queremos cambiar el futuro – dijo Harry, casualmente.

- ¡Pero eso es imposible! – exclamó la chica - ¡Todo se alteraría!

- Eso es lo que pretendemos.

- ¡No pueden hacerlo! ¡No es su decisión! ¡Ponen en juego muchísimas cosas!

- Victoire…

- ¡NO! ¡No los dejaré!

- No es algo que esté en tus manos – le espetó Harry. Su tono de voz hizo que la chica guardara silencio – Tú no puedes verlo como yo o ninguno de nosotros. Seguramente viviste con tus padres a salvo, sin preocuparte por ninguna guerra ni señor tenebroso. No te lo reprocho, si luché fue para eso, pero no nos digas qué podemos y qué no. Si lo destruimos ahora, muchas menos vidas serán perdidas. Cuando terminemos de leer, tendrán que elegir si desean quedarse y luchar o regresar y tener recuerdos de una vida que no fue la suya, depende de ustedes. Si tienes esa mentalidad para cuando eso suceda, te recomiendo que regreses o no serás capaz de soportarlo.

Justo en ese momento apareció un nuevo capítulo.

Gringotts.

Un sólo cabello, extraído del suéter de Hermione y la varita de Bellatrix formaba parte del plan. 'Será muy real' dijo Harry.

- ¡Qué no entiendo! – exclamó Teddy.

- Debíamos infiltrarnos en Gringotts, a la cámara de los Lestrange.

Salieron de Shell Cottage y Hermione se transformó y le dio una identidad falsa a Ron, mientras Harry y Griphook iría bajo la capa de invisibilidad.

- ¿Estaban en mi casa? – preguntó Victoire, incrédula.

- Ajá, justo después de estar en un sótano en la mansión de los Malfoy.

En el callejón Diagon, Griphook subió a los hombros de Harry y la actuación empezó. En cuanto Hermione-Bellatrix entró a El Caldero Chorreante, la tensión en el ambiente aumentó. Travers, otro mortífago, los encontró, haciendo más difícil su tarea.

Hermione confundió a los guardias de la entrada, para que no le revisaran. En cuanto Hermione pidió ver la bóveda, los duendes comenzaron a sospechar. Harry tuvo que aplicar dos imperius.

Un silencio incómodo se adueñó de la sala, roto por expresiones de horror y desconcierto. Harry sonrió una media sonrisa.

- A veces, al enfrentar las Artes Oscuras, debes utilizarlas, siempre y cuando no lo hagas con la intención de dañar, sino de ayudar. Sólo así tu alma no se corrompe – comentó.

- Pero…

- Nos habrían descubierto, todo se habría ido al desagüe y yo habría terminado muerto. Era necesario.

- Harry…

- En serio, no es como si pretendiera volver a hacerlo.

Ya muy por debajo de Londres, pasaron por la caída del ladrón, así lo llamó Griphook, lo cual quitó los disfraces de Ron y Hermione y destrozó el carrito en el que iban. Ahora no tenían idea de cómo saldrían de ahí. Siguieron caminando, cuando se encontraron con un gran dragón. Lograron entrar a la bóveda y comenzaron a buscar.

- ¿Qué buscaban?

- La copa de Hufflepuff, que en realidad era un horrocrux. Un horrocrux es un objeto que contiene una parte del alma de una persona. Es magia extremadamente negra.

Hermione encontró la copa, pero al tocarla la quemó y la soltó, mientras otras copas falsas aparecían. Harry la encontró y la recuperó con la espada. Pero la espada cayó y Griphook intentó robarla. El pelinegro tomó la copa, ignorando las quemaduras e intentó tomar la espada de las manos de Griphook. El duende se escabulló entre los demás duendes que habían llegado y comenzó a decirles que eran ladrones. Ron los aturdió, mientras los magos guardia corrían para auxiliar a los duendes, pero regresaron cuando vieron al dragón que lanzaba llamas como loco. Entonces la inspiración llegó a Harry.

Los merodeadores soltaron un gruñido al mismo tiempo. El resto los observó, curiosos, esperando que compartieran el secreto que habían descubierto con ellos.

- Intentará salir en el dragón – comentó Moony, como si estuviera cansado de explicar las locuras de las personas.

- Ay, Merlín – Lily no podía ocultar su preocupación.

Harry soltó al dragón y trepó a él, luego ayudó a Hermione y esperó a que Ron subiera también. Entonces la bestia alzó el vuelo. La única vía de escape era demasiado pequeña para que el dragón pudiera pasar; éste intentó hacerlo más grande, con sus garras y su aliento, mientras Hermione le ayudaba a hacer el agujero más grande. Salieron volando sobre el callejón Diagon y se lanzaron al cielo.

Las llamas se llevaron el capítulo de nuevo. Harry tenía el ceño fruncido y parecía disgustado, cosa que no pasó desapercibida por Ginny.

- ¿Qué? – preguntó la chica.

- ¡Lo hacen sonar mucho más fácil de lo que fue! No me extraña que las clases de historia sean tan aburridas – Ginny torció los ojos y golpeó el hombro de su novio.

- Tú estás demente.

Todos en la sala comenzaron a reír, observando el intercambio de los chicos. De pronto, Harry se puso de pie y caminó hacia los cuartos. Tocó la puerta de uno, le abrieron y él entró, dejando a todos perplejos por su repentina salida.

- Entonces, chicos – comenzó Ginny, observando a Teddy y Victoire - ¿Nos van a decir por qué llegaron juntos?

Los aludidos se miraron y desviaron la mirada inmediatamente, sonrojándose furiosamente. Ron los miró, confundido y volvió su mirada a Hermione que rió y besó sus labios, logrando hacer que se olvidara de todo el asunto.

Harry entró al cuarto de Remus, que estaba cargando a Teddy, con la preocupación marcada en su rostro. El chico le sonrió ampliamente, sin poder contenerse las ganas de decirle la noticia. El hombre lobo lo miró, extrañado y arqueó una ceja.

- Se perdieron la parte en que entramos a Gringotts, robamos de la cámara de los Lestrange y salimos volando en el dragón – comentó – Y la llegada de nuestros nuevos invitados.

- Ah, ¿Sí? ¿Quiénes son?

- Pues son dos chicos, una rubia, con sangre francesa y un castaño, metamórfogo y con sangre de hombre lobo.

- P-pero, pero Teddy ya está aquí, ¿Ves? – dijo, sacudiendo levemente al bebé que tenía en brazos, intentando que lo notara.

- Dije chico, muchacho, adulto joven.

- ¡Merlín! ¡Dora, ven aquí!

- ¿Qué sucede, Remus?

- Harry dice que tiene una sorpresa para nosotros.

- Oh, de acuerdo. ¿Ya estás bien?

- Podría decirse.

Los cuatro salieron de la habitación y entraron a la sala. Todos estaban entretenidos haciendo burla a los recién llegados y Harry no pudo evitar preguntarse por qué. Nadie pareció percatarse de su presencia, así que se aclaró la garganta, pero aún así no volteaban a verlos. Entonces intentó la tosecilla estilo Umbridge; no falta decir que tenía cinco varitas apuntadas hacia él en ese momento.

- ¡Dale! ¡Que soy yo!

- Si vuelves a hacer esa tos, juro que te hechizaré – dijo Ron, haciendo una voz infantil, recalcando lo que Harry había dicho algunos días atrás.

- Entonces… supuse que algunas personas querrían conocerse.

Teddy giró la cabeza en ese instante, pero en vez de fijar su mirada en los ojos verdes de su padrino, la fijó en los ojos de su madre. Se quedó sin habla y sintió que las lágrimas amenazaban con caer por sus mejillas. Lo único que le hizo ser fuerte fue la mano de Victoire sobre a suya, apretándola suavemente.

- ¿No piensas venir a saludarme? – su voz.

Era tan distinta a lo que se había imaginado. Era dulce y fuerte a la vez. Muchísimo más bella de lo que jamás creyó posible. Se puso de pie en un brinco y corrió hacia ella, abrazándola fuertemente y dejando que las lágrimas cayeran libremente, sin importarle nada más. Supo que ella también estaba llorando y volvió a sentirse un niño pequeño, pero ahora sabía lo que era la protección de una madre.

Pasó un buen rato antes de que pudiera separarse de ella. Entonces vio a su padre. Estaba marcado con cicatrices y podría estar desgastado, pero se veía feliz. Y vio al bebé que estaba en sus brazos, con un fuerte azul eléctrico en su cabello, y supo que era él. Extraño, a decir verdad. Ya no estaba el pequeño en esos brazos, ya que le rodeaban ahora.

El abrazo con su padre fue irreal. No podía creer que podría sentirse protegido de esa manera. Y sin embargo así era. Cuando rompieron el contacto, Teddy se giró a buscar a Victoire, así se dio cuenta de que estaban completamente solos. Sus padres le sonreían abiertamente y él les sonrió de vuelta; nunca se había sentido tan feliz… sólo podía compararse con la vez en que Victoire le dio el sí.

Los demás estaban en el comedor, donde un elfo les había llevado la cena. Parloteaban animadamente, hasta que Sirius entró. Se veía cansado. Le interrogaron varias miradas y sonrió levemente, tomando asiento junto a su ahijado.

- Lloró hasta quedarse dormida. No sé cuánto tiempo estará así – dijo, con algo de pesadumbre, pero cuando la comida llegó a su plato comenzó a comer animadamente - ¿De qué me perdí?

- De cómo los tuvieron reclusos en la mansión Malfoy, como Dobby los rescató, como murió, cuando llegaron a la casa de Bill y Fleur, como descubrieron donde estaba la varita de Sauco, el nacimiento de Teddy, que Harry se hizo padrino de él, como se infiltraron a Gringotts, robaron de la bóveda de tu prima y escaparon volando en un dragón – Sirius casi se atraganta.

- ¡Eres un padrino tan inconsciente como yo! – exclamó, haciendo que muchos rieran - ¿Qué?

- Fue lo mismo que yo pensé – comentó Harry y Sirius dejó salir una risa parecida a un ladrido, esa vez llegó a sus ojos.

Al día siguiente, todos, a excepción de Daisy, estaban en la sala, esperando la aparición del capítulo.

El último escondite.

Después de un largo rato sobre el dragón, Ron se percató de que perdían altura. Justo sobre un lago. Entonces Harry les dijo que saltaran; lo hicieron y nadaron hasta la orilla. Se preguntaron cuanto tiempo tardaría Voldemort en darse cuenta. Con suerte no le dirían. Poco después de que Ron propusiera eso, Harry tuvo la visión de cuando se lo dijeron. Digamos que no estaba muy contento.

Las risas no se hicieron esperar gracias al último comentario. Al principio incómodas, pero luego les fue imposible parar.

Entonces le dio la última ubicación. Hogwarts. Sin detenerse a descansar ni idear un plan, se dirigieron a Hogsmeade.

Aunque ahí terminaba ese capítulo, había un segundo. Sin más demora, continuaron leyendo.

El espejo perdido.

Justo cuando aparecieron, los mortífagos comenzaron a buscarlos. Sabían que estaban ahí. Al no encontrarlos, decidieron utilizar dementores. Harry tuvo que utilizar su patronus, pero eso le delató. Les habrían atrapado de no ser por una voz que les indicó que entraran a un local. Les indicó que subieran, entraran al cuarto y se quedaran con la capa puesta. Poco después se dio cuenta de que era Cabeza de Puerco.

Cuando el dueño despachó a los mortífagos, Harry pudo reparar en su apariencia. '¡Era su ojo el que vi en el espejo! ¡Usted envió a Dobby! Usted es Abeforth'.

Expresiones de asombro y sorpresa recorrieron la sala, mientras intentaban recordad al dependiente del pub, al parecer sin mucho éxito.

Cuando le dijeron que pretendían entrar a Hogwarts, él intentó hacerlos desistir, pero Harry tenía un trabajo. Abeforth les contó que unos chicos muggle habían visto como Ariana hacía magia y, al no enseñarles cómo lo había hecho, llevaron las cosas bastante lejos, llevándola a la locura; cómo su padre había ido a Azkaban por atacarlos y cómo su madre había muerto en una de las explosiones de su hermana. Finalmente, cómo Ariana había muerto en un fuego cruzado entre Grindelwald, Albus y él mismo. Además de cómo le rompió la nariz a Albus.

Cuando Harry siguió insistiendo, Abeforth se acercó al cuadro de su hermana y le dijo que ya sabía qué hacer. La chica desapareció y volvió, seguida de un esperanzado Neville Longbottom.

Un capítulo más estaba ahí.

La diadema perdida.

Neville estaba lleno de moretones, rasguños y se encontraba en un estado deplorable.

- ¡Eso es un incremento en mi autoestima! ¡Gracias! – comentó, con cierto cinismo.

- Bueno, no puedes negar que estabas hecho un desastre – dijo Luna.

- No podría haberlo dicho mejor – asintió Harry.

El chico le dio instrucciones a Abeforth, diciendo que muchos iban a aparecerse en el bar y que los mandara por el pasaje.

- ¿Un pasaje a Hogwarts por Cabeza de Puerco? – preguntó James, con sus ojos brillando.

- Ajá.

- ¿A dónde llega? – Moony se veía intrigado.

- A esta misma sala.

- ¡Demonios! No encontramos ninguno de los dos – dijo Padfoot, decepcionado.

Neville les puso al tanto de las cosas en Hogwarts. No eran lindas. El pasaje era largo y cansado. Al llegar, muchas personas les recibieron aliviadamente, como su fueran los salvadores de una nación.

- En serio ¿Tienen que ser tan dramáticos? – se quejó Harry.

- Harry, te estuvimos esperando por meses, el que estuvieras vivo y luchando era nuestra única esperanza, no podrías pedirles menos – Harry simplemente gruñó.

Seamus explicó cómo Neville había entendido el funcionamiento de la sala, haciendo imposible que los Carrow, los verdugos personales de Hogwarts, o alguno de sus partidarios entraran. Además de que la habitación no producía comida. 'Sí, bueno, la comida es una de las cinco excepciones de la ley de Gamp sobre la transformación elemental'. Dijo Ron, para sorpresa de todos.

En la sala todos comenzaron a reír y vitorear, mientras Ron hacía reverencias y Hermione rodaba los ojos, desesperada y ruborizada por lo tonto que podía ser su novio a veces. Lo jaló para que se sentara y el chico besó su mejilla, haciendo que los merodeadores volvieran a hacerles burla.

Harry recibió otra visión de Voldemort, había descubierto la ausencia del anillo. Neville les pidió que le dijeran, pero Harry se negó. Justo después, Luna y Dean entraron por el pasaje. Lo único que Harry quería era buscar el horrocrux y Neville le exigía que les dejaran ayudar. Él seguía refutando, cuando Ginny, Fred, George y Lee Jordan entraron. Además de Cho Chang, su ex-novia. Comenzaba a salirse de control.

Ginny golpeó a Harry al escuchar el nombre de Cho, mientras los demás reían y chiflaban.

- Dale, eso sólo lo pusieron para molestarme.

- Tenlo por seguro.

Entonces Ron y Hermione lo convencieron para que dejara que los ayudaran. Él preguntó si había algún objeto perteneciente a Ravenclaw. Luna respondió que la diadema perdida, y Cho dijo que se había perdido siglos atrás, pero que la estatua de Rowena en su sala común tenía una copia y que ella podría llevarlo si quería, él estaba por aceptar, pero Ginny le dijo que Luna lo llevaría.

Eso fue suficiente para los presentes para echarse a reír como desquiciados. Ginny se ruborizó violentamente en una carrera con su cabello para ver cuál alcanzaba un rojo más intenso. Harry rió y tomó su mano, mientras recordaba ese momento.

- No iba a dejar que te tuviera en sus garras – dijo, orgullosamente.

En la sala común de Ravenclaw, Harry visualizó la diadema. Cuando iban a salir, Alecto Carrow había presionado su marca.

Algunos gritos ahogados se escucharon en la sala, pero no hubo tiempo que perder.

La destitución de Severus Snape.

Luna la aturdió. Amycus entró a la sala con ayuda de McGonagall y buscó a Harry, mientras intentaba despertar a su hermana. Entonces tuvo una discusión con McGonagall y le escupió. Harry le lanzó un crucio al instante. McGonagall los mantuvo bajo un imperius cuando Snape llegó.

Los merodeadores escupieron ante la mención de su nombre, mientras Harry frunció la nariz, era injusto para él que le trataran así, pero ya sabrían.

McGonagall y Snape se enfrentaron en un duelo, parecía que él iba a ganar, pero Flitwick y Slughorn salieron en ese momento. Entonces Snape saltó por la ventana, con un truco aprendido de su señor.

- ¿Volaba?

- Volaba.

Los profesores comenzaron a asegurar la escuela, intentando proteger a los alumnos. Luna y Harry regresaron a la sala de los menesteres. Cuando la habitación estuvo a la vista, Harry resbaló unos pocos escalones del susto. Estaban apiñados, muchos más que cuando había estado allí la última vez. Kingsley y Lupin alzaron la vista hacia él, estaban Oliver Wood, Katie Bell, Angelina Johnson y Alicia Spinnet, Bill y Fleur, y el Señor y la Señora Weasley.

Harry les dijo que iban a luchar y que fueran al gran comedor a organizarse. La sala quedó casi vacía, sólo Lupin, Fred, George, Bill y Fleur, además de los señores Weasley y Ginny, que discutían, quedaron ahí dentro. Molly se negaba a que Ginny luchara y esta era la chica terca de siempre.

La aludida se enfurruñó, mientras los demás reían.

Su discusión se vio interrumpida por la llegada de Percy.

- ¡¿Qué?! – Exclamó Ginny, asombrada.

- Al final reconsideró, Gin.

- ¿Es que el tío Percy tenía problemas con la familia? – preguntó Victoire.

- ¡Uy! ¡Muchísimos!

- Pero logró reivindicarse y le recibimos con los brazos abiertos – sí, Harry era prácticamente un Weasley.

Molly abrazó a su hijo, cubierta en lágrimas y su padre lo abrazó. Después de eso, Lupin propuso que Ginny se quedara en la sala de los menesteres, para que no se sintiera tan mal sin estar en la pelea. El señor Weasley aceptó.

Harry preguntó por Ron y Hermione y Ginny dijo que habían dicho algo sobre un baño; antes de que pudiera descifrarlo, pudo ver que Voldemort ya estaba en Hogwarts.

- ¡¿Qué esperas?! – reclamó Lily a Sirius.

- ¡Nada! ¡Ya voy, mujer! ¡Qué tengo seca la garganta!

- ¡Oh, dame eso!

La batalla en Hogwarts.

En el gran salón, todo estaba comenzando a organizarse. Entonces la voz de Voldemort les llevó una advertencia, diciéndoles que les entregaran a Harry Potter y les dejarían vivir. Pansy Parkinson dijo que entregaran a Harry. Pero todos los Gryffindors, Ravenclaws y Hufflepuffs se interpusieron entre los Slytherins y Harry.

McGonagall le dijo que ella y el resto de los Slytherins abandonaran el castillo, luego los Ravenclaws, pero muchos de ellos se quedaron. Mucho más Hufflepuffs y la mitad de los Gryffindors.

Harry aún no encontraba a sus amigos. Ahora no podía ordenar sus pensamientos y necesitaba buscar el horrocrux. Entonces vio a Nick, casi decapitado y le pidió que le indicara quién era el fantasma de la torre de Ravenclaw.

La dama gris era… gris. Además de Helena Ravenclaw, la hija de Rowena. Ella, celosa de su madre, robó la diadema y huyó. El barón sanguinario fue a buscarla, a pedirle que regresara con él, cuando ella se negó, él la apuñaló y se suicidó por la culpa.

La diadema fue escondida en Albania. Seguramente Voldemort la había encontrado, hecho horrocrux y devuelta al castillo cuando fue a pedir trabajo en él.

Harry le agradeció. Encontró a Hagrid, que le dijo que había estado en el bosque. Estaba con moretones y su fea cara…

- ¡Harry! – le recriminó Lily.

- ¿Qué? ¡Era la verdad!

y su fea cara le recordó el busto de un viejo brujo al que el mismo Harry había puesto una peluca y había adornado con una diadema.

- ¡¿Qué?! – exclamaron muchos.

- ¡No tenía idea de lo que era en ese momento!

Entonces Ron y Hermione aparecieron. '¿Dónde habían estado?' preguntó 'En la cámara de los secretos'. Entonces le explicaron que los colmillos del basilisco tienen veneno, con el cual podían destruir los Horrocruxes.

Corrieron a la sala de los menesteres, donde se encontraban Ginny, Tonks y la señora Longbottom. Harry les pidió que salieran. Ron recordó algo. 'Los elfos domésticos, no queremos más Dobbys, ¿o sí?' y Hermione lo besó. Harry se exasperó. '¿Aquí? ¡Qué estamos en una guerra!'

Ginny golpeó nuevamente a Harry.

- Qué falta de tacto tienes – le recriminó – eres casi como Ron.

- ¡Eh!

Una vez que estaban fuera pensó 'Necesito un lugar para esconder algo'. La puerta se abrió. Cuando por fin lograron encontrarla, Malfoy y sus secuaces aparecieron. Entonces Crabbe inició un fuego que no pudieron controlar y se quemó la sala de los menesteres junto con él. Harry salvó la vida de Malfoy y Ron y Hermione la de Goyle.

- Increíble. Fueron enemigos en sus años de Hogwarts y les salvaron la vida – Harry se encogió de hombros.

- Es lo que nos distingue de los mortífagos.

La diadema cayó al fuego y fue destruida.

Harry comenzó a palidecer notablemente, al igual que Ron y Hermione, sabían lo que seguía.

Los gritos de duelo se escuchaban y, en un momento, el aire explotó. Todo estaba en ruinas y Fred estaba muerto.

Ginny comenzó a sollozar violentamente al escuchar eso y se refugió en los brazos de Harry, que no se encontraba en un mejor estado. Ron y Hermione estaban abrazados, las lágrimas cayendo por sus mejillas sin siquiera pedir permiso.

La varita de sauco.

Harry entró en la mente de Voldemort, intentando averiguar el paradero de la serpiente. Voldemort estaba en la casa de los gritos, esperando a Harry. La lucha era sangrienta y había muchos caídos. Al salir, centenares de dementores los seguían. Hermione le pidió que convocara su patronus. El terrier de Ron, la nutria de Hermione, la liebre de Luna, el cerdo de Ernie y el zorro de Seamus, pero no era suficiente. 'Está bien, Harry, piensa en algo feliz' le dijo Luna. '¿Algo feliz?' preguntó él. 'Está bien, todos estamos aquí, luchamos contigo'. Entonces una pequeña chispa plateada, luego una neblina y un potente ciervo hizo que los dementores se alejaran.

Harry entró con Ron y Hermione al sauce boxeador. Al acercarse, escucharon a Snape hablando con Voldemort. Decía que la varita no le funcionaba como él esperaba. La había tomado de la tumba de Dumbledore, ¿no era así? Entonces, ¿Por qué no funcionaba? Porque él no había matado a Dumbledore, sino Snape. Para ser dueño de la varita, debería matarlo a él.

En la sala, un grito se ahogó conjuntamente, mientras entendían lo que seguía.

Nagini asestó un golpe mortal contra Snape. Entonces Voldemort salió de ahí. Harry se acercó a Snape, que le tendió una memoria y le pidió que lo mirara a los ojos.

- No entiendo – dijo Padfoot.

- Al morir, no vio los ojos de Harry, sino los de Lily – comentó Hermione.

- Oh – James se veía furioso ante ese pensamiento.

Y justo en ese momento, las llamas devolvieron a un Severus Snape. Muchas varitas se apuntaron hacia él en ese preciso momento. Snape simplemente arqueó una ceja y miró a Harry, que les pidió que las bajaran. Severus tomó el papel del capítulo y se dispuso a leer.

La memoria del príncipe.

Voldemort lanzó otra advertencia. Regresaron al gran comedor, donde encontraron los cuerpos de Fred, Tonks y Lupin.

Los merodeadores soltaron un aullido y las lágrimas caían por las lágrimas de Feline y Victoire; Teddy hizo su mayor esfuerzo por no llorar nuevamente.

Harry fue al despacho de Dumbledore a ver la memoria. Observó a dos niñas columpiarse; una pelirroja y una rubia. Hermanas. La pelirroja comenzaba a mostrar sus primeras señas de magia. La rubia temía y un chico de cabello negro les hacía evidente el hecho de que existía la magia. La pelirroja compartía tiempo con él, mientras le explicaba todo lo relacionado con el mundo al que pertenecían. La chica dudaba, pues su hermana le decía que todo era mentira.

Luego estaba en la estación nueve y tres cuartos y la pelirroja intentaba disculparse con su hermana por tener poderes y ella no. La rubia simplemente la insultaba. El viaje en tren, la aparición de Potter…

James apretó los puños en ese momento, pero no hizo ningún comentario, quería saber a qué llegaría con todo eso.

La selección de las casas.

La pelirroja y el chico caminaban por los terrenos, ella le decía que no le agradaban sus amigos, él le decía que Potter y sus amigos tampoco eran santos. Ella se molestaba y volvía al tema de sus amigos.

Luego la escena después de sus TIMOS. Su discusión. Cómo hablaron después de eso.

Cuando llegó con Dumbledore, pidiendo que no le asesinara. Entonces le advirtió, le rogó que la mantuviera a salvo. Aceptó sus insultos y pidió que mantuviera a salvo a toda su familia. Ofreció a cambio lo que pidiera.

'Dijo que la mantendría a salvo'. Dumbledore explicó lo que en verdad había sucedido, al menos lo que parecían las cosas en ese momento.

La mirada de Snape se encontró brevemente con la de Padfoot.

Entonces Snape juró proteger al hijo de Lily.

El asombro no se hizo esperar, pero al profesor de pociones pareció no importarle.

Su opinión después de la primera clase de Potter. La petición de Dumbledore para que checara a Quirrel. El oscurecimiento de la marca en el cuarto año de Potter, durante el torneo de los tres magos. Snape curaba la mano ennegrecida del director y le reprochaba su tontería al ponerse el anillo. Sólo le quedaba un año de vida, cuando mucho. La discusión de los planes de Voldemort para que Malfoy lo asesinara. Cómo Dumbledore le pedía que lo asesinara. ¿Asesinar a aquél que le dio una segunda oportunidad? Pero accedió, después de todo. La petición para que asesinara a Nagini. Le pedía tantas cosas pero no podía confiar en él completamente. Entonces Dumbledore le confesó que Harry tenía que morir.

Lily comenzó a sollozar incontrolablemente, al igual que Ginny. James, Padfoot, Moony y Feline no sabían qué hacer ni qué pensar, se encontraban totalmente en estado de shock.

'El chico tiene una parte del alma de Voldemort dentro de él, así que debe morir'. '¿Debe morir?' preguntó 'Sí y debe asesinarlo Voldemort, es esencial'. Eso enfureció a Severus. 'Me ha usado. Lo hemos protegido tanto, solamente para que muera en el momento correcto'. Dumbledore lo miró '¿Te has encariñado con el chico?' '¿Con el chico?' Severus convocó su patronus, una cervatilla plateada.

Dumbledore le ordenaba que diera la fecha correcta para el traslado de Harry. Él usó el imperius para que Mudungus dijera que la idea de la poción había sido suya. Cortando la oreja de George con el sectusempra. Y con la segunda parte de la carta de Lily en el suelo de la habitación de Sirius.

Phineas trayendo noticias de su ubicación, para poder darles la espada. Y Potter salió del pensadero.

- Bien, ya cumplí. Escucharon lo que tenían que escuchar de mí, ahora me iré.

- ¡Sev! – le llamó Lily, cubierta de lágrimas. Se acercó a él y besó su mejilla suavemente. Él llevó su mano al lugar exacto y con una última lágrima cayendo dijo:

- Siempre te amé, Lily – y las llamas se lo llevaron.

James simplemente había cerrado los ojos cuando escuchó a su esposa llamar el nombre de su enemigo. Más sus últimas palabras quedaron grabadas en su mente por siempre. Pronto sintió el cálido cuerpo de Lily junto a él y la abrazó fuertemente, sintiéndola suya.

El bosque otra vez.

Ahora lo sabía, debía de morir. El último Horrocrux, Nagini, alguien tendría que encargarse de él. Pero no sería tan difícil, esperaba. Cuando iba caminando hacia su muerte, observó que Colin Creevy estaba muerto. ¿Cuántos iban ya? Con suerte él y Voldemort serían los últimos.

Se encontró con Neville y le encomendó que se asegurara de que mataran a Nagini. Negó que fuera a entregarse.

Neville soltó un gruñido, en desaprobación.

- Piénsalo, Neville, no me habrías dejado hacerlo. Era necesario, pero podrías no entenderlo.

Siguió su camino y vio a Ginny, pero no tuvo la fortaleza para acercársele. Esa era la última vez que la vería y no habría podido decirle cuanto la amaba.

Por tercera ocasión, Ginny golpeó su brazo y se abrazó a él.

- No hagas eso, nunca jamás – susurró.

Tomó la Snitch de su bolsa. La presionó contra sus labios y dijo: 'Estoy a punto de morir'. La piedra de la resurrección estaba ahí. La usó y vio a sus padres, a Sirius y a Lupin. Ellos le dieron fuerza para enfrentar lo que seguía y dejó de verlos cuando el jet verde daba contra él.

Ginny, Hermione y Lily estaban inconsolables al escuchar eso. No podían parar de llorar, entonces Padfoot continuó leyendo.

King's Cross.

Vio un pequeño bulto, que se movía impacientemente. Intentó ayudarlo, pero al acercarse, simplemente le dio repulsión. 'No puedes' dijo Dumbledore.

'Usted está muerto'

- ¡Harry! ¡No seas grosero! – exclamó Lily. Harry sonrió, culpablemente.

'Oh, sí' '¿Entonces yo estoy muerto?' '¡Ah! Esa es la cuestión. No, me parece que no'.

- ¿No? – rugió la sala.

- Estoy aquí, por si se habían olvidado.

Harry descifró que al dejarse matar deliberadamente, la parte del alma de Voldemort había muerto, pero la suya no, aunando que Voldemort compartía su sangre. Después de una larga charla, Harry regresó a su cuerpo.

- ¿Qué? ¿Cómo?

- Voldemort mató la parte de su alma que estaba en mi cuerpo. No me mató porque tenía mi sangre en él. Supongo que el que sigue es el último.

El fallo en el plan.

Lo mató ante los ojos de Hagrid. Narcisa Malfoy confirmó su muerte, aún después de comprobar que tenía pulso y de comprobar que Draco estaba bien. Hagrid lo cargó hasta el castillo, por órdenes de Voldemort.

Se detuvieron y Voldemort lo tachó de cobarde y traidor, para luego seguir y mostrar su cuerpo a todos. Los gritos de desesperación y negación eran desgarradores y Harry deseaba contestarles, pero no podía. Entonces escuchó una riña, vio un destello de color y se escuchó un gruñido de dolor.

Neville. Voldemort le ofreció unirse a él, pero Neville lo rechazó. Al hombre-serpiente le dio igual y convocó al sombrero seleccionador y lo quemó frente a todos. Grawp, el medio hermano de Hagrid, creó una distracción suficiente para que Neville tomara el sombrero, sacara la espada y matara a Nagini.

Se desató el caos. Todas las criaturas, magos y brujas combatieron en un pandemónium. Harry observó la batalla, buscando a Voldemort, hasta que lo vio apuntando su varita a Molly Weasley y convocó un escudo, luego retiró la capa de invisibilidad y chillidos y vítores se escucharon.

Harry le dijo a Voldemort que la Varita de sauco era verdaderamente de él. Malfoy desarmó a Dumbledore, por lo que él era el maestro, pero Harry desarmó a Malfoy.

Voldemort lanzó un avada y Harry un expelliarmus, haciendo que el avada de Voldemort se le regresara y muriera en ese momento.

Las llamas se llevaron el pergamino, dejando una nota.

'Tienen una hora'.

Los presentes se observaron y comenzaron a deliberar. Sirius fue a avisarle a Daisy y ella le pidió que le dijera a Remus que quería hablar con él. Entre lágrimas se disculpó y, cuando estuvo presentable, salió del cuarto. Las discusiones seguían y una hora se fue rápidamente.

El piso comenzó a temblar, de repente y una gran y cegadora luz los encandiló.