Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling… pero esta trama si, y lo hago sin fines de lucro, esperando les gusto… bye bye.
HARRY POTTER Y EL MEDALLÓN DEL DESTINO
Capítulo 2: El regalo de tía Petunia
Un silencio sobre natural reinaba en Privet Drive.
Para la mayoría de los que vivían en ese lugar, ese silencio era más que agradable, sin embargo, no se podía decir lo mismo de todos lo habitantes, ya que en el número 4, cierto chico de cabellos negro azabache y totalmente enmarañados, lo encontraba por demás escalofriante. Un sonido, hasta el más insignificante ruido perturbaba a Harry Potter, un joven de 15 años y de menuda apariencia que se encontraba en su cama, boca abajo y escribiendo con mucho cuidado en una libreta, sosteniendo con firmeza entre sus dedos un bolígrafo. Se había abstenido de usar pergaminos que podría necesitar después y tinta que podría manchar las sábanas.
A veces tengo miedo de mi mismo, siempre que creo estar a salvo de todo lo que tenga que ver con Voldemort, me doy cuenta de que no puedo estar más lejos de la realidad. Aunque me horrorice admitirlo, cada día son mas las similitudes que hay entre nosotros, tanto que a veces pienso que compartimos un misma mente. El sólo recuerdo de lo que pasó el año anterior en el Ministerio de Magia, donde por mi culpa cinco de mis amigos estuvieron a punto de morir a manos de aquel-que-no-debe-ser-nombrado, me trae pesadillas... a tal grado que mis noches de sueño se han convertido en horas de sueño, además de que me es imposible olvidar a Sirius, el sólo hecho de verlo caer detrás del velo, con la falsa esperanza de verlo regresar, me causó un impacto fuerte, a tal caso que incluso tía Petunia se ve algo... conmocionada con mi actitud; desde que tengo memoria, ella nunca se preocupo por mi ni cuando tenía varicela, a menos que haya interpretado mal el "No te acerques a mi Dudders, no quiero que mi pastelito se vea como tú", como una notoria preocupación hacia mi.
Y sin embargo estos días ha estado de por sí extraña, y es que desde que llegue a esta casa, parezco un tipo de fantasma, deambulando sin rumbo fijo alguno... me extrañó que hoy, precisamente hoy, un día antes de mi cumpleaños, entrara a mi cuarto cuando tío Vernon estaba dormido, a preguntarme si estaba bien, y al verme tan perdido en mis propios pensamientos, se fue, no sin antes dirigirme una mirada que no podía ser otra cosa que no fuese lástima.
Ya pasan de las 12 de la noche... vaya, ¡feliz cumpleaños, Harry! Acabas de cumplir 16 años... otro cumpleaños lejos de mis amigos, de mi mundo, de mi hogar. Es decir, puede que aquí haya pasado diez años de mi vida, pero esto para mi es una casa, no un hogar.
Voldemort... él es el único causante de esto, según la profecía, uno de los dos no puede quedar vivo, pero no me explico como enfrentarme a él, cuando incluso el profesor Dumbledore le dejó escapar cuando pudo haber acabado con el... a veces pienso que la única forma de enfrentármele es pensar como é...l pero eso es algo que no quiero ni pienso hacer, nunca...
–Pues estas siguiendo sus pasos, sólo mírate, escribiendo en un diario como el lo hizo en alguna ocasión– dijo una voz familiar en su cabeza. Con estas palabras, Harry alejó la libreta lejos de si, y arrojó la pluma hacia el espejo, causándole una pequeña grieta. Viró la cabeza en busca del origen de esa voz, sin encontrar su origen.
– Debió haber sido mi imaginación– pensó Harry, frotándose la cicatriz, no sentía dolor, pero si una inquietud desesperante, esa voz, esa voz no podía ser de nadie más que de…
–¿Harry, te encuentras bien? Escuche un ruido– era la voz de tía Petunia la que interrumpió los pensamientos del joven, este se levantó de la cama rápidamente y recogió el bolígrafo del suelo no sin antes esconder su libreta bajo la cama.
–Si, tía Petunia… estoy bien es sólo que… tuve un accidente…
–Santo Dios– vociferó antes de entrar a la habitación. Caminó hacia Harry y tomó su rostro entre sus manos, le observó la cara con atención –¿Te duele la cicatriz?– preguntó realmente preocupada
–No– respondió Harry con mucha incertidumbre. Vio como su tía miraba hacia todos lados y abría la ventana, miraba en todas direcciones y regresaba con Harry –¿Por qué hiciste eso?
–Pensé... en dementores... no importa, me voy a dormir y tú deberías hacer lo mismo– dijo tratando de fingir un tono de dureza, que sonó muy falso. Giró sobre sus talones y depositó un pequeño paquete, que llevaba escondido en su bata de dormir, en el escritorio, giró el rostro y con una tímida sonrisa dijo –Feliz cumpleaños, Harry
Harry le devolvió la sonrisa y su tía se fue. Con mucha curiosidad, cogió el paquete, que estaba envuelto en un papel azul cielo muy bonito con un moño azul marino adornándolo. Adentro venía un bulto cubierto por una tela negra, pero encima venía una carta que decía.
Harry:
Seguramente estarás extrañado de mi comportamiento últimamente, yo misma lo estoy, pero desde que regresaste noté que una tristeza te rodeaba, supongo que perdiste a alguien querido, por que es la misma expresión que tenía yo cuando murió tu madre, creo que es el gesto de tristeza de los Evans. Absteniéndonos a recibir ayuda de cualquier tipo mientras el dolor nos consume. Si, Harry, sufrí por la muerte de Lily, era mi única hermana después de todo, y tú eres su único hijo, eres lo único que me queda de ella.
Quizás lo que me hizo renegar de ella fueron los celos, pues inmediatamente obtuvo la mayor atención de mis padres, pero también la admiraba mucho, siempre ha sido mi hermana, y siempre la tendré en mi corazón. Me di cuenta de todas estas cosas cuando recibí una carta de cierta persona... que me pidió no mencionara su nombre, pero me hizo reflexionar, que eres todo lo que me queda de la familia de mis padres cuando me contó los peligros que has pasado en Hogwarts, todas las veces que te enfrentaste a la muerte y saliste librado de ella. Pero no quiero que te arriesgues mas, no quiero perder lo único que me quedó de mi hermana, no te sigas arriesgando y trata de no meterte en problemas.
Este es un pequeño regalo, espero que te guste.
Y no te rías, tu madre nunca fue buena con los trabajos manuales.
Tu tía Petunia
Harry estaba muy confundido, por primera vez se sentía parte de una familia, donde los padres ausentes lo dejaron al cuidado de una tía, que tarde o temprano lo iba a reconocer como un miembro de su familia.
Tomó el pequeño bulto que estaba dentro de la cajita y lo desenvolvió, era una especie de relicario muy bonito, al abrirlo, no pudo evitar que una lágrima rodara por su mejilla, pues una foto de sus padres estaba en el interior, pero de repente, Lily salía de la foto aparentemente después de haber escuchado algo y regresó con un pequeño bulto entre sus brazos, entonces un llanto de bebé se escuchó muy bajo y la voz de su madre cantando. Entonces la imagen de su padre lo miro, y sin saber Harry como, comenzó a hablar.
–Hola, hijo– dijo James, saludándolo. Era la primera vez que se establecía un contacto padre e hijo –Desgraciadamente si tienes en tu poder este relicario es por que ni tu mamá ni yo estamos contigo. Pero quiero que sepas que siempre estaremos contigo, la muerte no impedirá que sigamos velando por ti...
–Este relicario es nuestra Memoria, Harry– continuó su madre, sin dejar de arrullar al bebé en sus brazos –Así podremos estar contigo siempre que nos necesites, dejamos parte de nuestra alma en este pequeño aparato, algo así como un recuerdo vivo, para que sepas que siempre vamos a estar contigo... no teníamos planeado que salieras en la foto, pero creo que pediste a gritos que así lo hiciéramos, y pensándolo bien, creo que es lo mejor.
–Después de haber retado a Voldemort en dos ocasiones, creo que tendremos suerte si te vemos ingresar a Hogwarts, hijo. Te preguntarás que fue lo que hicimos, pues verás, mientras torturaban a un matrimonio, los Longbottom, Lily y yo los ayudamos a escapar, disfrazándonos de mortífagos y rescatándolos antes de que los mataran, por suerte ellos están bien en estos momentos, y acaban de tener a su hijo que nació exactamente el mismo día que tú ¿curioso, no? me parece que le pusieron Neville... esa fue la primera vez
–La segunda vez fue cuando intentaba conseguir que los vampiros se aliaran a él, para su mala suerte no sabía que yo conocía a un integrante de la familia del clan dominante y que ella y yo somos muy buenas amigas. Cuando se estaba entrevistando con el líder del clan, aparecimos tu padre y yo, y como no le convenía enfrentarse al clan de vampiros más poderosos, se fue no sin antes mirarnos con cierto odio
–En fin– suspiró James encogiéndose de hombros –Sólo queríamos decirte lo mucho que te amamos, y confía siempre en tus tíos, en el fondo son buenos… creo– en ese momento, Lily le dio un codazo en las costillas, lo que hizo reír a Harry pues su padre no se la esperaba –Es la verdad, también puedes recurrir a Sirius Black, tu padrino o a Alissa Black, tu madrina
–Bueno, hijo, tenemos que irnos, y recuerda que te amamos muchísimo– finalizó su madre, Harry cerró el relicario y miró la inscripción de atrás, "Para nuestro amado hijo". Al ver con detenimiento la tela en la que venía el regalo, se percató de que era un gorro de bebé con puntadas muy variadas y algo deformes, de un momento a otro le recordaron a los gorros que fabricaba Hermione cuando insistía con el PEDDO. Ahora entendía la peculiar firma de tía Petunia.
Un ruido interrumpió sus pensamientos, al girar vio como Hedwig depositaba una gran bolsa en la cama de Harry, este se sorprendió al verla, se guardo el relicario y el gorro en el bolsillo y fue con su lechuza. Esta lucía realmente agotada, pero trato de erguirse al ver a Harry, él le acarició las plumas y la puso en su jaula donde ya tenía alimento y agua fresca preparada.
Era como si Hedwig ya supiera cuando cumplía años Harry, pues desapareció dos días antes sin justificación alguna. Al abrir la bolsa vio que contenía varios paquetes en su interior. El primero era de Ron, que contenía tablero de ajedrez mágico con la siguiente nota:
Hola Harry:
Espero que te la estés pasando lo mejor posible este día, y que los muggles no te molesten demasiado. Ojalá que te guste tu regalo, y más te vale, por que me costó mucho trabajo conseguir el dinero para comprarlo, tuve que ser el catador de los nuevos caramelos de Fred y George por tres largas semanas (por suerte mis dedos dejaron de ser de pan duro cuando encontraron el remedio al día siguiente). Y créeme que no fueron semanas muy agradable que digamos, pero con lo que me pagaron, reuní lo suficiente junto con mis ahorros para comprar este tablero y además comprarme uno a mi... por cierto, tal parece que Hermione si cumplió su amenaza y fue a visitar a Viktor Krum a Bulgaria... no sé que le ve, la verdad, pero en fin, no creo que sea algo que me incumba mucho que digamos.
Bueno, creo que es todo lo que tengo por decirte, Harry, que pases un buen... digo, que pases un aceptable cumpleaños.
Atte: Ron
Harry no pudo más que sonreír ante estas palabras, el simple hecho de imaginarse a ron con dedos de pan duro era sumamente divertido, abrió con cuidado el tablero y observó con detenimiento las piezas mágicas, que al ver a su nuevo dueño se enderezaron y le hicieron una pequeña reverencia. Tomó su regalo con cuidado y lo colocó sobre su baúl.
Después se regreso y tomó el segundo paquete, era un gran libro, que daba a entender quien se lo había enviado, abrió la envoltura y observó con detenimiento el título del libro negro. Ya una vez Hermione lo había sorprendido al darle un libro de cuidado de la escoba voladora, pero ese regalo no era ni la mitad de este que ahora tenía entre sus manos. Miró sonriente el encabezado de letras azul platino "Guía del nuevo auror. Encantamientos indispensables y reglas básicas a seguir".
–¡Vaya!– dijo Harry mientras hojeaba el libro con excitación, a mitad del libro venía la carta de Hermione, así que la tomó y la abrió.
¡Feliz cumpleaños, Harry!
Quería asegurarme de que el libro te gustara, así que me puse una teoría, si te gustaba, hojearías el libro y así encontrarías mi carta, y si la estas leyendo, prueba una de dos opciones. Una, te gustó el libro y lo hojeaste hasta dar con mi carta; ó dos, al tratar de guardar el libro, sin ningún interés en él, la carta cayó al suelo. Sinceramente espero que haya sido a primera por que he de confesar que me fue casi imposible comprar el libro, el encargado de la tienda alegó que, era "demasiado joven para ser auror o entrar a la escuela de aurores y que no sabía que ningún colegio de magia en la actualidad tuviera una asignatura que requiriera este libro, así que ahora tienes algo que agradecerle a Tonks, que me hizo el favor de comprar el libro por mí. En fin, que te la pases bien el resto de las vacaciones.
Besos: Hermione Granger
PD: Le he dicho a Ron que he ido a Bulgaria a ver a Víctor, lo cual no es cierto, pero si le decía que iba a comprar este libro (por que sólo se consigue haya) podría haberme ganado la idea. Sólo no se lo digas.
Con una sonrisa notoria dejó el libro a un lado, le hubiera gustado leerlo toda la noche, pero la curiosidad de saber que eran los otros paquetes lo invadió, así que poco a poco fue abriendo los regalos: Un pastel de Ginny; una gran caja con la nueva versión de dulces de Hogsmade ("Sapos de chocolate", con figuras coleccionables de grandes magos y brujas incluidos) de parte de Hagrid; un completísimo paquete de dulces truco de los gemelos Weasley; unas botas de piel de dragón de parte de Charlie (–No puedo imaginarme por que de dragón) y un nuevo reloj de parte de Bill; y la típica carta de Hogwarts.
Cuando terminó de sacar las cosas miró dentro de la bolsa, ya no había nada en su interior, así que metió sus regalos de nuevo a la bolsa, excepto las ranas de chocolate y el pastel, los quería tener a la mano después del desayuno tan estricto de Duddley, suspiró algo cansado y miró el reloj. Eran las 2: 41 de la mañana. Definitivamente ya era tarde y tenía sueño, estaba por irse a la cama cuando unos golpeteos en la ventana llamaron su atención, era una lechuza rojiza con manchas negras que a Harry le resultó muy familiar, la dejó entrar y esta depósito un pequeño paquete en la cama.
Harry lo tomó y vio que era una pequeña pulsera plateada, tan pequeña que sólo un bebé podría usarla, la examinó con cuidado y vio que atrás venía una inscripción: Harry James Potter. 31/07. 2:43 a.m.
Miró con atención la pequeña esclava y por lo que pudo razonar era la pulsera que le pusieron el día en que nació. Miró hacia la cama y vio una carta y lo que parecía ser una fotografía. Tomó esta última y vio que en ella venían sus padres sosteniéndolo mientras era bautizado por un hombre alto, de cabello negro que le cubría parte del ojo izquierdo con mucha elegancia, que supo era Sirius; pero había algo mas, una mujer de cabello rubio castaño, lacio y que le llegaba a la cintura, sujetado en una coleta muy simple pero que le hacía destacar sus hermosas facciones, que se acentuaban con sus peculiares ojos grises y ambarinos, un poco rasgados. Con intriga, tomó la carta y la leyó:
Hola, querido Harry:
Seguramente no sabrás quien soy, pero espero pronto podamos hablar como se debe. ¡Es increíble ver como creciste en un año, la pulsera de recién nacido que te pusieron en San Mungo, te quedó chica antes de cumplir tu primer año! así que me la quedé, prometiendo que algún día te la regresaría, y ese día llegó hoy, querido Harry.
Supe lo de Sirius y no sabes como sufrí por ello, pero no es para hablar de cosas tristes por las que te escribo, sino para que poco a poco sepas quien soy y me aceptas.
Sinceramente: Alissa
–¿Alissa?– meditó Harry leyendo con detenimiento la carta. Ese nombre le resultaba familiar –¿Alissa? – volvió a repetir, haciendo mucho esfuerzo por recordar donde había escuchado ese nombre –¡Alissa!– exclamó al recordar cierto relicario regalo de su tía Petunia –Mi madrina...
Lentamente, la carta que sostenía entre sus dedos cayó al suelo.
*/*/*/*/*/*
Yeiii!!!
He aquí la continuación de mi historia que espero realmente les este gustando… yo sinceramente mientras la voy leyendo voy reviviendo el pasado de cuando tenia 16 añitos y la escribí por primera vez XD… Sisisisi recuerdo tantas cosas y se me ocurren nuevas para la historia, que desafortunadamente tuve que dejar inconclusa en otra pagina, que no la mencionare (perdon Adhara) porque la deje por ahí del cap 7 y prefiero guardar la emoción.
Muchas gracias a Kary G., Saiyury11 y a .Moony, por leer mi historia, espero no defraudarlas
See ya!
