Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling Sólo los nuevos personajes son de mi invención =P

Capítulo 3: Alumno y tutor

Esa noche no pudo dormir muy tranquilo que digamos, el sólo hecho de recordar el último regalo que recibió lo tenía perturbado ¿cómo era posible que así como así, de la noche a la mañana tuviera una madrina? Nunca supo que Sirius estuviera casado, él nunca se lo mencionó antes... pero pensándolo bien, no tuvieron mucho tiempo que digamos para hablar de su vida personal.

¿Pero si fuese una trampa? No, no podía serlo, le había enviado la pulsera de registro de su nacimiento. Esto era muy confuso.

–¡Potter!– gruñó tío Vernon –Baja a desayunar, no seas flojo, rápido

–Voy, tío Vernon– dijo Harry de manera monótona. Se levantó y se puso un cambio de ropa, una camiseta azul y unos pantalones de mezclilla color negro que le había regalado el profesor Moddy el año pasado antes de subir al expreso de Hogwarts –Buenos días

Pero como siempre no obtuvo respuesta. Su tío leía el periódico, abierto en la sección de bienes raíces, traía puesto uno de sus mejores trajes y su peinado estaba tan unido al cuero cabelludo que parecía que tuviese la cabeza pintada, mientras que su primo lucía también un traje que Harry reconoció como el que compró tío Vernon y que le había quedado un poco apretado, pero a Duddley apenas y le quedaba, y esto era obvio por que cada vez que hacía un movimiento lo hacía con mucho cuidado para no romper el traje con algún movimiento brusco. Harry se sentó en frente de su primo, que comía con mucho cuidado su pedazo de apio con zanahorias en pedazos y un té verde sin azúcar; estaba perdido en sus propios pensamientos, que no se percató que su tía le servía el mismo desayuno pero había algo singular en ese pequeño desayuno, un poco de apio simulaba un pastel y las zanahorias formaban claramente 16 velas. Harry tomó un tenedor y comenzó a picar su comida, en un instante volteó a ver su plato y observó con detenimiento el pequeño pastel, giró su vista disimuladamente hacia su tía, que se encontraba haciendo una lista de supermercado pero no lo volteó a ver.

–Bien, Petunia, querida– dijo después de quince minutos tío Vernon, llamando la atención de todos –Es hora de que Dudders y yo vayamos a la empresa; recuerda que hay que dar una buena impresión, hijo. Más hoy, por ser el día de campo padre e hijo de la compañía.

–Que tengan suerte, querido... pórtate bien, Duddley– dijo tía Petunia, besando en la frente a Duddley, que después de eso, se paró tan lento, que a Harry le pareció que le habían puesto un botón de cámara lenta –Yo iré al supermercado a comprar la despensa y unas cuantas cosas extras

–Bien... y tú, mas vale que te portes bien mientras ni tu tía ni yo estamos...

–Espera, Vernon. Harry irá conmigo– interrumpió Petunia, miradas sorprendidas de parte de los otros tres –No esperarás que yo cargue todas las cosas yo sola ¿o si? – agregó rápidamente, revisando la lista que tenía entre las manos

–Tienes razón... entonces, trata de comportarte como una persona, lo más normal que puedas, ¿entendiste? – gruñó Vernon a Harry, este asintió.

Cuando padre e hijo se fueron, Harry se le quedó mirando a su plato a medio comer y esbozó una media sonrisa al ver el gesto de su tía, sin duda algo la había cambiado, pues ahora lo trataba como un ser humano y eso era raro para él. Miró a su tía que se quitaba el delantal de cocina y tomaba las llaves que estaban sobre la mesa junto a su bolso.

–Bueno, Harry, vamos a comprar algo de despensa– dijo de un modo, quizá no tan dulce ni empalagoso como le hablaba a su hijo, pero en definitiva mucho más amable que en los 15 años que había vivido con ella. Salieron de la casa y tomaron un taxi al supermercado, Harry miraba afuera de la ventanilla con el rostro sujetado con su mano derecha y mirando hacia fuera, veía a tanta gente pasar, caminar alegre, familias paseando y riendo por donde quiera que mirara. Era una visión alegre y melancólica a la vez. Ni siquiera se dio cuenta cuando llegaron al supermercado y bajaron del taxi, sólo se percato del mundo a su alrededor cuando su tía le pidió que fuera por queso a la sección de lácteos mientras que ella compraba algo adicional a la lista. Harry se dirigió a esta sección y paseó con la mirada perdida, tratando de poner atención a los productos mientras que caminaba, encontró el queso panela que le habían encargado y lo tomó, se dio la vuelta y fue entonces que miró que el producto ya tenía la fecha de caducidad expirada así que decidió tomar otro. Dio una vuelta tan rápido que chocó con una joven, tirándola al suelo.

–Perdón, estaba distraído– se disculpó Harry, ofreciéndole la mano para levantarla.

–No te preocupes, este tipo de cosas siempre me pasan cuando compró en las tiendas, ya no es novedad, por así decirlo– sonrió la joven. Tenía el cabello negro suelto y le llegaba a media espalda, sus labios eran muy finos y tenía unos ojos de un gris tan brillante, que a Harry le recordaron a la persona más despreciable que el conocía: Malfoy. Sin embargo en los ojos de ella había una bondad que no poseía Draco –Me llamo Melannie.

–Yo soy Harry– contestó él

–Bueno, Harry, fue un placer conocerte (aunque fuera en estas circunstancias), tengo que irme, mi tutor me espera– dijo señalando a un joven de, al parecer de Harry, 16 años con el cabello rojizo y ojos negros, estaba metiendo en el carrito dos litro de leche y se iba –¡Hey, tú, espérame!... Adiós.

–Adiós– dijo Harry, que observó como el sujeto la reprimía por algo.

–Harry, ven un momento– dijo tía Petunia una vez que este llegó con lo encargado. Petunia estaba sentada en una de las mesas de la cafetería del lugar y le hablaba para que se sentara a su lado. Harry fue y depositó el queso entre las compras –Te gustó tu regalo.

–Si, gracias.

–Mi hermana me pidió que te lo entregara exactamente cuando cumplieras dieciséis años, la razón no me la dijo, pero creo que presentía lo que iba a sucederle a ella y a su esposo– le dijo con una voz pausada y sutil.

–Fue el mejor regalo que jamás he recibido... tía ¿qué te hizo cambiar tanto conmigo?

–Una carta... no preguntes de quien, no puedo decírtelo, pero eso si, el contenido me hizo reflexionar mucho sobre los tratos que has recibido, pero creo que recapacité muy tarde, en un años cumples 17 años y serás independiente para poder usar magia, y si es tu decisión, dejar mi casa, y créeme que entendería, después de todo nunca fue para ti el mejor hogar que digamos... lo siento, Harry

–No te preocupes, lo entiendo

–Hay algo más, Harry– dijo mientras sacaba del carrito un plato sellado y lo cedió a su sobrino, él lo abrió y vio con asombro que era una pie de chocolate con fresas y merengue, de los mas ricos que vendían en la pastelería –Que no lo sepa Dudders, él todavía está a dieta y se enojaría conmigo si lo sabe

–Gracias– dijo mientras comenzaba a comerlo

–Hay una última cosa... me puse a pensar que tal vez no te sientes a gusto con mi cambio y te entiendo, yo misma me siento extraña. Por eso anoche me puse a pensar que tal vez quisieras pasar el resto de las vacaciones en un lugar mucho más cómodo para ti– Harry la miró algo confuso –Anoche mientras dormías entré y tomé prestada tu lechuza, recuerdo muy bien como Lily le enseñó a mis padres a usarla para enviarse cartas, así que envíe una carta, esta es la contestación que recibí en la mañana –sacó de su bolsa un pergamino y se lo entregó a Harry, él lo leyó

Estimada señora Dursley:

Hemos recibido su carta satisfactoriamente, y vistas las circunstancias que en ella nos presenta, hemos aceptado su petición. El único requisito que le solicitamos es que firme el permiso adjunto, donde da su plena autorización como su tutora.

Enviaremos un representante por su sobrino a las 12:30 del medio día de hoy, la cita será en un lugar muggle, pues, dados ciertos informes, no podemos seguir arriesgando a su familia ni a nuestro mundo, presentándonos tan seguido en su casa.

La cita será en la hora indicada en el supermercado Sainsbury's del centro de Londres.

Esperando este bien usted y su familia, se despide

Albus Dumbledore

Director de Hogwarts

–¿C–cómo?

–Estarás en Hogwarts durante el mes que te queda de vacaciones, Harry. No tarda en llegar el representante que me dijeron

–Hablaban de mi– dijo una joven atrás de ellos. Harry se sorprendió al ver quien era –Oh, disculpen, mi nombre es Melannie, y me mandaron a mi y a mi tutor por Harry Potter... no me digas que eres tú...

–Discúlpela, por favor, señora Dursley, esta niña no tiene el más mínimo sentido de la educación– alegó el joven pelirrojo observando a Harry y a Petunia –Mi nombre es Robert, y he venido por que, como verá, esta muchacha no es de fiar para llevar a Harry a Hogwarts.

–Muy bien– dijo tía Petunia mientras se levantaba y tomaba el carrito –Creo que tenemos que ir por tus cosas, Harry... y no te preocupes, ya inventé algo que decirle a tu tío por tu "repentina" desaparición.

–El profesor Dumbledore ¿aceptó mi estadía en Hogwarts?

–Claro, de no ser así no nos hubiera enviado– interrumpió la muchacha –Sirve que así nos muestras el colegio para irlo conociendo mejor

–¿No estudias en Hogwarts? – pregunto con cierta curiosidad Harry. Se levantó con cuidado para no parecer tan intrigado con la situación. Robert ayudó a tía Petunia con los paquetes mientras pagaban en la caja

–No, yo soy una estudiante de intercambio... igual que mi tutor, acaso no sabías que durante el sexto y séptimo curso unos estudiantes tienen la oportunidad de estar un año en otra institución?

–De hecho no... pero bueno, supongo que debe ser divertido, entonces en mi escuela también hubo intercambio

–Si, yo entre en el lugar de una persona llamada... déjame recordar... Millicent Bullstrode... creo

–Oh, entonces irás a Slytherin

–No, eso lo decidirá el sombrero

–Bien parlanchines, es hora de irse, tenemos que estar en King Cross a las 4 p.m. exactamente– interrumpió Robert, cruzándose de brazos y mirando con perspicacia a la joven

–Deja de mirarme así, no me agrada... deja de hacerlo

–No pienso perderte de vista otra vez, niña... ya me causaste demasiados inconvenientes mientras hacíamos las compras

–¿Qué fue lo que hiciste? – preguntó Harry

–Este... después te digo– respondió Melannie, con un tono rojizo en sus mejillas que la hacían parecer más tierna e inocente

El viaje de Regreso a Privet Drive fue relativamente más normal de lo que se hubiera pensado, tía Petunia respondía y preguntaba a Robert como si se tratase de un familiar más, pero se notaba en sus ojos el miedo que aún le causaba el estar rodeada de magos, o al menos eso creyó Harry, que se divertía un poco al ver como la joven de ojos grises no paraba de preguntarle al conductor el nombre de cada edificio o lugar por el que pasaban; el hombre, de unos 37 años, se notaba divertido también al sentirse guía turístico, pero cuando empezó a referirse a los lugares como "otro hotel", "otra estatua a un héroe nacional" "el mismo Big–Ben de hace cinco veces" Harry supo que se estaba cansando de tanta pregunta. Lo cual fue muy obvio para ella, pues se limitó a mirar por la ventanilla sin seguir preguntando nada más, pero sin perder el hermoso brillo de inocencia en sus ojos. De repente la joven se estremeció y miró al conductor.

–Podemos tomar otra calle– preguntó Melannie al conductor

–¿Cómo dice? Pero este es el camino mas fácil y rápido para llegar a la dirección que me indicaron– alegó el hombre, mirando extrañado a la pequeña, que había borrado la tímida sonrisa de su rostro.

–Y sin embargo, facilidad no siempre significa seguridad– dijo de una forma tan extraña que pareció más una suave advertencia que un consejo, de cualquier forma que hubiese sido, el conductor tomó una ruta alterna.

Pasando esto, la chica volvió a mirar por la ventanilla, esta vez fijando su atención en el cielo. Lanzó un débil suspiro y tocó su pecho, sujetando entre sus manos una especie de dije que Harry no pudo ver. Pero lo que si pudo ver fue como los ojos de ella se empezaron a hacer cristalinos por lágrimas que obviamente retenía con todo el esfuerzo posible. Harry conocía esa mirada tan peculiar, pero no se atrevió a preguntar.

Llegando a su casa, Robert subió con Harry para recoger sus cosas. Al llegar, Robert agitó su varita y guardo todas las cosas en el baúl y después redujo éste último al tamaño de una cajilla de cerillos, Harry lo miró entre asustado y preocupado.

–¿Por qué hiciste eso, no está permitido usar magia fuera del colegio, nos pueden expulsar? – dijo Harry ciertamente preocupado, como contestación, el pelirrojo soltó una pequeña carcajada

–Sinceramente ¿cuántos años crees que tengo?

–No lo sé... ¿16?

–Bien, eso es un halago para un alguien de 27 años como yo– respondió Robert entregándole el mini baúl a su respectivo dueño –Siempre me dicen que tengo 20 o 21, pero en definitiva no creo tener la complexión de hace once años, Harry. Será raro, sin embargo cursar el sexto año contigo... de nuevo.

–¿De nuevo?

–Si, yo soy egresado de Hogwarts, después de eso se me asigno como cargo en el Departamento de Relaciones Internacionales Escolares, el cargo de tutor de jóvenes extranjero... en su mayoría fueron jóvenes aplicados que se instalaron como Gryffindor o Ravenclaw, un dolor de cabeza que fue a Slytherin, pero creeme, una tarde de castigo con McGonagall lo compuso... y ahora me tocó esta niña tan extraña que creo que causará mi retiro del Ministerio, pero volviendo al punto, dependiendo del grado correspondiente de mis encargados, debo tomar clases con ellos... pero como te repito esa niña de verás que...

–¿Qué fue lo que hizo en el supermercado? –interrumpió antes de que se le olvidara su duda por ese mencionado incidente

–Seguramente ya notaste que es muy curiosa– al ver como Harry acentía con la cabeza continuó –Pues bien, digamos que acercarse a un joven que acomodaba una pirámide de latas de sopa y preguntar de que era una, quitándola para mostrársela no es mucho problema, sólo que ella tomó una lata de la primera hilera y como consecuencia todas las latas se vinieron abajo, derribando la piramide– ante este suceso, Harry no pudo evitar reírse un poco –Y yo tuve que quedarme a acomodar todo de nuevo como un simple muggle

–¿Siempre es así?

–No siempre, pero después de convivir con ella por tres meses, cuando hace esas cosas– suspiró, negando con la cabeza –Uno ya no sabe si reírse o preocuparse... bien bajemos ya, me apareceré en un lugar específico que me indicaron para llegar lo más rápido posible a King Cross.

Bajaron las escaleras mientras seguían platicando, definitivamente para Harry era extraño ver a una persona de 27 años con esa apariencia tan juvenil. Al entrar a la cocina, vieron que tía Petunia le servía una taza de té a Melannie, que tenía los ojos vidriosos y parecía mas seria y triste que hace unos momentos, Harry se acercó para preguntarle que le pasaba, pero justo entonces vio que su tía ponía su dedo índice sobre sus labios, indicándole que no preguntara, Robert hizo un gesto afirmativo con la cabeza en muestra de apoyo, pero a diferencia de tía Petunia, el movió los labios sin articular palabra alguna, pero lo suficientemente claro para saber que decía "Ahora no".

Aún con compasión, vio como la joven de cabellera negra tomaba su té y al dejar la taza sobre la mesa y percatarse de la presencia de los chicos, volvió a sonreír.

–¿Es hora de irse? – preguntó, poniéndose de pie y metiendo sus manos a los bolsillos de su pantalón

–Si, es hora– respondió Robert –Gracias por su hospitalidad, señora Dursley. Es hora de irnos... no se preocupe, encargados de mi departamento se aseguraron de que los vecinos no nos vieran entrar... Melannie, toma nuestras compras.

–Harry, cuídate mucho, por favor– pidió Petunia, colocando su mano derecha sobre el hombro de su sobrino, después le tocó la mejilla y le dedicó una sonrisa muy sincera

–Lo haré.

–Harry, sujétate de mí brazo y toma la mano de Melannie, el viaje será algo duro por ser tu primera aparición ¿listos?

Cuando los otros dos afirmaron con la cabeza, Robert sacó su varita y dijo "Trasladum Corpus". Inmediatamente dijo esto, Harry sintió como su cuerpo se hacía estrecho y liviano, recordó la sensación de un traslador, que lo jalaba del ombligo según él, pero a diferencia del traslador, la aparición parecía jalarlo de un solo cabello y en línea recta. Pero la sensación fue de menos de un segundo, pues en un abrir y cerrar de ojos ya estaban en King Cross, junto a una taquilla de boletos que estaba cerrada, por lo que ningún muggle se percató de si había o no gente allí, exactamente enfrente estaban los andenes 9 y 10. Pasaron entre la barrera que los dividía y estaban ya en el anden 9 y ¾.

Harry se sorprendió de que en lugar de el gran Expreso de Hogwarts, estuviera una serie de cabinas en los rieles, de color azul marino y con una silla en su interior, enfrente de ésta, en una especia de mesa, había un mapa.

–Son cubículos de transporte– explicó Robert –Lo único que tienen que hacer es decir el lugar más cercano que encuentres de tu destino, si es que este esta protegido. Digan Hogsmade, y aparecerá un mapa del pueblo, apunten con su varita "Las Tres Escobas" y estaremos allí en cinco minutos.

Dicho esto, cada uno subió a un cubículo y se sentó, siguiendo las estaciones del joven, Harry pronto sintió como si fuese a una velocidad de una moto de carreras, empujando su cuerpo hacia atrás debido a la inercia. Esa sensación le recordó mucho al Autobús Noctámbulo... sólo que definitivamente, ese cubículo iba más despacio.

Sin darse cuenta del tiempo exacto, el movimiento cesó y estaban frente a una taberna, donde un hombre grande y con barba los esperaba.

–Hola Harry– dijo mientras veía como él descendía –Robert, que gusto verte de nuevo, desde hace dos años no traías alumnos

–Hola, Hagrid. Lo que pasa es que me tocó asesorar a alumnos de Hogwarts en el colegio Trimpous, en Grecia– respondió Robert, yendo al tercer cubículo y abriéndole la puerta a Melannie

–Vaya, hace muchos años que no nos tocaba una muchacha de intercambio, por lo general son varones ¿cuál es tu nombre? – preguntó el guardabosques de Hogwarts

–Melannie– respondió ella, con una sonrisa

–¿Y tu apellido? – en ese momento, tanto Melannie como Robert se miraron

–Ehh... no podemos decir el apellido de Melannie, Hagrid... ya hablamos de ello con Dumbledore y sólo, él, el jefe de la casa en la que quede Melannie, y yo, sabremos su apellido... no te puedo explicar el por que... no ahora– dijo el pelirrojo

Harry los miró, pero tampoco quiso preguntar, si eran órdenes de Dumbledore, no desobedecería…

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PERDÓN!!!!

Sé que me tardé mucho en actualizar esta historia, pero acá en Monterrey fue la convencion de Comics y tuve mucho trabajo (Es que hago cosplays), este año tuve que partirme en cachitos para terminar unos cosplays que me encargaron, fue uno de Iori Yagami (KOF), otro de Kula Diamond (KOF), otro de Kushiki Rukia (Bleach), uno de Syaoran Li (Sakura Card Captors) ese me encantó porque fue para un bebé de 3 meses *.*

Y el que me costó mas trabajo, Itachi Uchiha, con todo y caracterizacion, es decir la capa, la ropa de abajo, sandalias hechas por mi, en plena convención poniendo extenciones y maquillando… y bueno fue mucho, pero los recompensare… Aquí le dejo tres capitulos…

Disfrutenlos!