Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling… pero esta trama si, y lo hago sin fines de lucro, esperando les gusto… bye bye.

HARRY POTTER Y EL MEDALLÓN DEL DESTINO

Capítulo 7: Mathew Thomson

Terminada la lectura del testamento, Harry bajó de nuevo al primer piso y aprovechó para hacer un retiro de su cuenta. Saliendo, consultó su reloj, eran casi las siete, así que se dirigió al Caldero Chorreante para reunirse con la profesora y Melannie. Al llegar, únicamente vio a Alexa, sentada en una pequeña mesa y conversando con un hombre de cabello castaño y algo largo, de rostro gentil y facciones suaves. Al ver a su alumno, ella le indicó que se sentara con ellos.

–Harry, quiero presentarte a un amigo mío... – en ese instante, ella miró a su acompañante, y con una mirada le indicó que se presentara.

–Oh, disculpa– se expresó el hombre algo avergonzado y frotándose la nuca, al fin, extendió su mano a Harry –Mi nombre es Mathew Thomson, hijo de Jeremías Thomson, un gran maestro de pociones.

–Si, eso no fue algo heredable que digamos– dijo Alexa de forma sonriente, mientras tomaba otro trago de una copa de cristal.

–Aunque no lo creas he mejorado, y eso lo vas a comprobar pronto– dijo el hombre, mirándola fijamente.

–Eh, disculpe, señor Thomson– intervino Harry

–¿Si?

–¿Podría soltar mi mano? –diciendo esto, el hombre se percató que, efectivamente, seguía estrechando con fuerza la mano de Harry, y la soltó –Profesora ¿dónde está Melannie?

–Todavía no llega, pero no ha de tardar. Si gustas ve pidiendo algo para cenar


–Mmm... no, éste no... ni este, es aburrido... éste ya lo vi... otra vez el mismo... bueno quizá éste... no, no me parece interesante... y éste... oh, ninguna llama mi atención– dejó los libros que estaba revisando y fue a otra sección.

Había estado casi toda la tarde buscando libros en la librería nueva que acababan de abrir; pero parecía no encontrar el que deseaba. Tomó otro libro, el primero que encontró y se le quedó mirando, tal vez ese fuera el que le interesaría, y, por que no, ayudarla alguna vez.

Volteó a su alrededor, buscando al dependiente, que había estado arreglando los libros de la sección de herbología.

Giró sobre sus talones y comenzó a caminar, leyendo el prólogo. Teniendo un libro en sus manos, era como si no hubiese nada a su alrededor. Pero si lo había, y un ejemplo claro fue un candelabro de plata con el que tropezó. Sólo sintió como perdía el equilibrio, y cerró los ojos esperando el impacto, escuchó un ruido seco, pero ella no había caído, abrió los ojos lentamente, sólo para encontrarse con el candelabro en el piso y la sensación de una mano sujetándola por la cintura, evitando el impacto, levanto más su mirada, encontrando una igual.

–Debes tener más cuidado– le dijo el joven, su voz era tenue y hablaba arrastrando las sílabas. La soltó después de asegurarse que estaba bien parada –Por lo general es más conveniente leer un libro estando sentada, o mínimo evitando caminar, pueden ocurrir accidentes como éste

–Gracias– respondió ella, sonriéndole y con la mejillas sonrojadas –Cielos, nunca me habían regañado, y menos un desconocido

–Es decir que te ha pasado antes... que peculiar, todavía no aprendes la lección después de varias ocasiones– se agachó y tomó el libro ¿por qué estaba siendo amable con una desconocida? No lo sabía pero había algo en sus ojos que le impedían ser altanero con la joven, leyó el título –Necromancia... interesante tema

–Lo mismo dije yo, por eso me interesó leer el prólogo y eso me distrajo un poco

–Bien, si tu lo dices... tengo la impresión de que te he visto en alguna ocasión... ¿de casualidad vas a Hogwarts?

–Sólo a partir de éste año... soy de América, del Instituto de las Brujas de Salem en Estados Unidos. Vine de intercambio sólo este curso

–Oh, ya veo. Pero eso no quita la sensación, viaje una vez a América de vacaciones con mi padre, pero no recuerdo haber entablado conversación contigo o haberte visto.

–Tal vez si lo hiciste– respondió ella, estrechando el libro contra su pecho y mirando al joven que tenía en frente –A lo mejor un solo segundo. Dicen que el cerebro capta y almacena todo lo que se ve, y todo eso queda registrado en nuestra memoria, es decir, que tal vez por eso tienes la impresión de familiaridad para conmigo.

–Tal vez. Como sea, creo que te veré más en el colegio. Espero que vayas a Slytherin.

–Me temo que no. Mi selección ya fue hecha y mi casa es Gryffindor

–Lástima, es un verdadero desperdicio.

–No desprecies tanto a los de otras casas sólo por que no son tus compañeros. El colegio es un equilibrio perfecto, y debemos entrelazar cada hebra, que son los alumnos. Te llevarías una gran sorpresa si supieras lo que yo he descubierto.

–Cuando hablas así me recuerdas a una sangre sucia, que es insoportable por que cree saberlo todo acerca de Hogwarts.

–Te repito, no desprecies a los demás sin darte la oportunidad de conocerlos antes.

–Ja, cualquiera que te viera se asustaría ante palabras tan llenas de lógica.

–¿Por qué lo dices?

–Creerían que una distraída que tropieza con un candelabro, no es capaz de albergar tanta sensatez y gran don de la palabra.

–El hecho de ser distraída o, como dice mi tutor, demasiado alegre e interesada en otras cosas insignificantes, no es sinónimo de ignorancia. Es más bien inocencia.

–Eso sí... no me has dicho tu nombre.

–Me llamo Melannie.

–¿No tienes apellido o qué? –preguntó el joven sonriendo un poco

–Lo tengo, pero mi situación aquí es algo confusa, mi padre es alguien del que no puedo hablar aún por más que quiera, saber quien es causaría revuelo en todas partes... oh, no debí decir eso – pensó para sí misma

–Si no puedes decirlo esta bien, así que no te molestes si te llamo por tu primer nombre y no por tu apellido.

–De acuerdo, pero espera el mismo trato

–No recuerdo haberte dicho mi nombre

–No es necesario– respondió ella, mirando el cuello del joven –Draco Malfoy... tu nombre está grabado con letras muy pequeñas en tu collar– le dijo antes de que él pudiera preguntar siquiera como lo supo.

–No todo el mundo percibe eso

–Pero yo no soy todo el mundo... y disculpa, debo irme. Me están esperando

Sin esperar una respuesta, dio media vuelta y se dirigió al dependiente, pagando su libro y yéndose fuera del local. Dejando a un Draco algo confuso, y con varias cosas en las cuales pensar por un buen rato.


Harry volvió a mirar a su reloj, ya eran las siete y media y la joven no llegaba. Si no aparecía en diez minutos iría a buscarla, pero no fue necesario, ya que en ese preciso momento, la joven entró corriendo al local, buscando a sus amigos. Los encontró en una mesa del fondo, junto a un hombre que no debía tener más de 30 años.

–Discúlpenme– fue lo único que dijo antes de sentarse frente a Alexa.

–¿Sabes lo que esto significa, Melannie?– preguntó de forma severa la profesora Shatner, mirándola con las manos entrelazadas y apoyando los codos en la mesa.

–Eh... ¿qué tendré que cenar en Hogwarts?– preguntó de forma inocente. Ganando con ello la risa de los presentes. Era verdad lo que dijo Robert la ocasión anterior, con ella al lado, uno ya no sabía si reírse o preocuparse.

–No, puedes pedir algo aquí. No le diré nada a tu tutor, pero trata de mirar el reloj de vez en cuando la próxima vez, ¿quieres? Me estaba empezando a preocupar por ti– respondió más alegre Alexa.

–Lo cual hubiera sido interesante de ver, ya que eres una despreocupada con título y todo, querida Alexa– interrumpió Mathew, siendo visto por ambas mujeres. Alexa no dijo nada, pero en su cara apareció un tono rojo.

–¿Y usted es...? – preguntó la joven interesada en el otro integrante.

–Mathew Thomson– dijo sonriéndole y con un gesto de la cabeza.

–Un placer... ¿aquí venderán fricassée ?– preguntó de forma despreocupada.

–Creo que sí– respondió Harry. En ese momento llego Tom, el encargado y tomó el pedido de todos, ya que ninguno había probado bocado esperando a la joven

Harry miró de reojo a Melannie mientras comían, se veía más feliz que de costumbre. Bueno, pero si hacía memoria, ella cada día estaba más alegre que el anterior. Y sin embargo no podía quitarse la imagen de ella, llorando de manera silenciosa en la cocina de su casa; aún no le preguntaba el por que de esa ocasión, quería preguntarle en ese momento la razón, pero dos cosas se lo impidieron. La primera, que había más personas a su alrededor y preguntarle algo tan personal frente a otros podría ser incómodo para ambos; la segunda era quizá la más importante, ella se veía feliz y traer a su mente recuerdos tan sombríos podrían arruinarle lo que quedaba del día. Decidió callar.

El siguiente día pasó con extraordinaria rapidez para todos.

Pronto el colegio estaba lleno de alumnos. Harry encontró rápidamente a Ron y Hermione y les presentó a su nueva amiga, explicándoles lo más rápido posible el por que de su estadía allí y les pidió en un susurro que no le preguntasen su apellido, ya que no lo podía decir. Melannie les sonrió de manera fraternal a los recién llegados, que le respondieron de igual forma, sobre todo Ron, que quedó impactado con la calidez que irradiaban los ojos de la joven. Tuvo que volver a la realidad cuando escuchó cantar al Sombrero Seleccionador

Puede que ya no quieran escuchar

Lo que este pedazo de tela quiere hablar

Pero es importante que me oigan

Pues lo que digo no es cualquier cosa

Muchos sienten temor de nuevo

Las lealtades están a prueba

Muchos de ambos bandos desertaron

Y ahora han regresado a nuestro lado

Pero aquí hay una guerra interna

Que se debe disipar

Las cuatro casas en juerga

Se tienen que aliar

El león y la serpiente

El águila y el tejón

Todos tienen una lógica

Y cada cual una razón

Los cuatro animales representan

Lo que se necesita para vencer

Valentía, inteligencia, astucia y esfuerzo

Sin estas grandes cualidades juntas

El mundo entero es obsoleto

Deben aprender a escuchar

A mirar y perdonar

Pues la verdadera guerra viene ya

La luz contra la oscuridad

Recuerden mis palabras de forma exacta

Entre vosotros están las respuestas

Cada año dos colegios fraternizan

Rompiendo barreras y fronteras

Pero este año se predice

Que las uniones serán más fuertes

El regreso de varios seres

Simbolizará el presente para siempre

No teman, mis pequeños

A lo que se aproxima

Nuevos misterios

Nuevos enigmas

Las respuestas pronto vienen

Y con ellas más deberes

Cada quien tiene un destino

Cada cual un diferente camino

Mientras tanto es mi obligación

Separarlos por un período

Más eso no significa

Que no se mezclen del todo

Ponme sobre tu cabeza y te diré

En cual casa te pondré

La cualidad que en ti más resalte

Será la que elegiré para una respuesta darte

No tengas miedo y acércate

Que las cuatro casas hermanas esperan

Que te reúnas en su mesa

Terminando la canción, todos aplaudieron. Era la segunda ocasión que el sombrero cantaba una canción pidiendo la unión de las casas, y era lógico, la guerra externa, como él la llamaba, estaba cada vez más cerca.

Poco a poco, los nuevos estudiantes fueron pasando y siendo seleccionados para sus respectivas casas, recibiendo aplausos y vítores de los integrantes de las mismas, al terminar, la profesora McGonagall guardó el sombrero. Terminando esto, el profesor Dumbledore se levantó para recitar su discurso anual.

–Bienvenidos sean, alumnos nuevos y demás, a Hogwarts… Bien… Creo que este año todo lo que tenía planeado decir ya ha sido recitado por el Sombrero Seleccionador, eso me enseñará a no practicar mi discurso frente a él. Antes que nada debo advertir que los límites del bosque prohibido quedan estrictamente prohibidos a los alumnos de primero a cuarto, lo cual no significa que el resto tenga libertad de entrar allí, salvo que estén acompañados de un maestro. El señor Filsh ha colocado las típicas listas de objetos prohibidos en los tableros de anuncios. Las pruebas para los equipos de Quidditch se realizarán cuando lo indique el capitán de cada equipo, la lista de capitanes está en el tablero de anuncios, creo que es todo lo que hay que recordar, así que pasemos a las presentaciones... este año recibimos con gran alegría a dos nuevos profesores en nuestra institución...

–¿Dijo dos? –repitió absorto Ron, centró su mirada en la mesa de los profesores y efectivamente, vio a dos nuevos rostros

–La señorita Alexandra Shatner– continuó Dumbledore, mientras Alexa sonreía a cada alumno con el que establecía contacto visual –Ha aceptado cordialmente nuestra invitación a ser personal docente en el colegio, ella será su nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras. La profesora Shatner fue orgullosamente alumna del colegio, y posteriormente maestra, tuve el placer de tener una estrecha relación profesor-alumno con ella. La profesora trae un interesante programa de estudios para los alumnos de quinto en adelante que, creo yo, les parecerá fascinante... el otro profesor que se integra era el profesor Jeremías Thomson, pero por razones personales no ha podido asistir, enviando como sustituto a su hijo, el señor Mathew Thomson, que impartirá la clase de pociones a los grados de tercero en adelante– el mismo joven que había visto Harry en el Caldero Chorreante estaba allí sentado, antes de levantarse y saludarlos a todos con una inclinación de la cabeza, acto seguido, todos los de los respectivos grados sonrieron, mientras que unos cuantos buscaron con la mirada al profesor Snape, lo encontraron al final de la mesa, con una expresión indiferente. Como si hubiese adivinado la situación, el director volvió a levantar la voz –El profesor Snape debe atender unos asuntos fuera del colegio, y como sus salidas pueden ser repentinas y urgentes, hemos tomado la decisión de solicitar ayuda a otro profesor. Continuemos con las presentaciones, como seguramente algunos de ustedes sabrán, a veces le toca a Hogwarts ser anfitrión de diversos eventos, pero el más común, es el intercambio de alumnos; los últimos seis años le correspondió a nuestro colegio enviar diferentes alumnos, esta año, ha venido una estudiante del Instituto de las Brujas de Salem en América. Su nombre es Melannie, y suplico al alumnado no la interrogue sobre sus orígenes, pues como algunos pocos sabrán, el Instituto de las Brujas de Salem es un internado que alberga tanto a jovencitas con familia integrada, como a otras que no la tienen. Y se tomó por costumbre allá no hablarse por apellidos para evitar diferencias entre los dos tipos de muchachas que estudiaban allí, y espero que se le trate con la misma tranquilidad que en su colegio anterior. Junto con Melannie ha venido su tutor, el señor Robert Levincolle, quien también es egresado de Hogwarts, así que de algún modo, todo queda en familia. Por favor pónganse de pie para que los conozcan... oh, es verdad, tanto la señorita Melannie como el señor Levincolle no dormirán en ninguna casa, sus habitaciones están instaladas en el cuarto piso, pero sus horarios corresponden a los de Gryffindor, es por eso que están sentada en la mesa correspondiente.

Bien, creo que ya no hay nada más que aclara así que ¡A comer!