"Diario de una obsesión."
Capitulo primero. "Espejo Roto."
Era la quinta vez en esa hora en que se veía ansiosamente en el espejo, su mirada subía y bajaba analizando cada parte de su cuerpo, y finalmente una mirada de desaprobación daba por terminada su exanimación…de esa hora.
Se dirigió a su cuarto, que para sorpresa de cualquier persona que pudiera conocerlo bien, estaba en extremo ordenado, se inclino a lado de su cama, y comenzó a buscar bajo ella, hasta que se detuvo ya que su mano parecía encontrar lo que buscaba, saco a su mas severo juez, preparándose mentalmente para su veredicto estelar.
Subió temerosamente a la bascula, que rápidamente comenzó a subir cruelmente, como intentando burlarse de el, para después de unos breves segundos de cerrar los ojos y casi contener la respiración, se detuvo…
Culpable, Uzumaki Naruto, era culpable.
Su juez lo encontró culpable de pesar 61 kilogramos, le marco una estatura de 1.78, y un índice de masa corporal de 19.25. Su sentencia le helo la sangre y mordió su labio inferior conteniéndose todo lo que pudo, mientras sus ojos azules veían asustados a todos lados, como si buscara un plan alterno o estuviera tejiendo uno.
Subió y bajo de la báscula varias veces mas, intentando ver si algo cambiaba. Pero nada, el veredicto, era final e indiscutible, demasiado real…
Salió de su habitación mientras enredaba sus dedos en sus rubios y algo largos cabellos, como muestra de desesperación. Se paro de nuevo frente al espejo que adornaba en su cuarto de gimnasio, esta vez sacándose la playera, quedándose solo en los pantalones cortos, y sintiéndose indefenso y frustrado ante "su" realidad, comenzó a pellizcarse la piel que yacía pegada a sus marcadas costillas.
La bascula lo castigaba o apremiaba, dependiendo de lo que hacia o no hacia, su cuerpo le suplicaba con dolor y cada vez mas resentimiento que parara o pronto no daría para mas, pero el espejo…el espejo se burlaba de el, le escupía en la cara.
Miro su rostro con desprecio y contorneo por debajo de sus ojos azules, ¿ojeras?, seguro era la sombra causada por sus abultadas mejillas, ¿manchas rojas, cada vez mas cabellos en su cepillo, y esos cotidianos dolores de cabeza, además de lo mucho que le costaba abrir los ojos por las mañanas?...estaba completamente seguro que todo esto se debía a lo asquerosamente gordo que estaba. Era su castigo por lo tanto, y un recordatorio de su realidad y de lo imperfecto que era.
Camino rápidamente al cuarto dentro de su casa que mas temía pisar y que menos usaba, la cocina.
Saco una taza negra decorada con flores azules, la lleno de agua y la puso a calentar en el horno microondas, espero un par de minutos mientras fumaba tembloroso un delgado cigarrillo que había encendido mientras los minutos le parecían eternos y le crispaban los nervios.
Saco el agua caliente, y tomo dos recipientes que se encontraban sobre la mesita que tenía, abrió el primero, que contenía granos de café molido, y puso un par de cucharadas en su taza.
Fumo un poco mas de ese cigarrillo, y sintió como sus pulmones se llenaban de ese relajante humo, soltándolo ansioso por los delgados labios.
Abrió el segundo recipiente, y puso más de cuatro cucharas de ese polvo blanco salado por excelencia.
Revolvió todo de manera apresurada mientras arrojo su cigarrillo al lavaplatos que en realidad, no tenia ningún plato sucio, bordeo con sus finos dedos la humeante taza que expiraba un aroma desagradable, apretó mas la taza, cerro los ojos y comenzó a beber apresuradamente su amargo contenido.
-2 horas antes.-
Varios estudiantes recorrían los verdes jardines del campus de la universidad, todos parecían completamente fuera de su mundo de control y cumplimiento, demasiado relajados, y en apariencia despreocupada, como si a propósito, le hicieran recordar que se encontraba solo en eso.
Para el era terrible que los demás estudiantes le prestaran atención cuando pasaba a lado de ellos, sabia que ellos podían ver lo lento que era al caminar, todo por no poder mover su inmensa y pesada persona, estiro entonces un poco su holgada ropa, evitando a toda costa que se le pegara a su "cuerpo".
-¡Naruto! ¡Por acá!- grito un castaño- Te estábamos esperando…
-Hola Kiba, ¿Cómo estas?- pregunto acercándose a la mesa donde se encontraban todos sus amigos.- ¡Muchas Felicidades!- le expreso alegre a su amigo, percatándose de que gracias al cielo, Chouji no estaba ahí, pues realmente le resultaba incomoda su presencia.-
-¡Gracias Naruto, estoy muy bien, y la verdad me muero de hambre!, anda, te estábamos esperando para comenzar a comer la lasaña y pizza especial que Hinata me preparo como regalo.-dijo sonriente y animado.-
-¿En serio? Suena realmente delicioso…-dijo forzando una sonrisa, que a causa de la practica, se veía ya bastante normal.- Es una lastima que ya haya comido…
-¡Oh vamos Naruto! Al menos pruébala…-dijo poniéndole un plato con un humeante porción de comida italiana al rubio.-
-En serio Kiba…mejor coman ustedes. Yo estoy lleno.- dijo mientras empujaba el plato hacia el centro de la mesa incomodo.-
-Kiba-kun, Naruto-kun tiene razón, si no tiene hambre no lo puedes forzar a comer.- apoyo Hinata al darse cuenta de la incomodidad de su amigo.-
-Si Kiba, no le vaya a hacer hasta daño…- agrego Sakura sonriéndole a Naruto.-
-¿Daño? Mejor dicho, el bien que le hará…
Naruto impaciente ante los comentarios de sus amigos decidió cambiar el tema y desviar un poco la atención de su persona…
-¿Y Sasuke?- pregunto por su pareja mientras veía a sus amigos comer y seguir discutiendo sobre el.- ¿Vendrá?
-Esta en clases, terminando unos exámenes…dijo que no podría venir a la reunión, pero que seguro se pasaba mas tarde por tu casa…-explico Shikamaru tediosamente.-
-Entiendo.- respondió con una sincera sonrisa el ojiazul, la primera en toda la tarde.-
Después de una larga hora sus amigos terminaron de comer, y la hora de partir el pastel por fin llego.
Un enorme pastel, lleno de crema y pedazos de chocolate amenazo el inquebrantable control del rubio, ni siquiera se atrevió a intentar calcular la infinidad de calorías que este de seguro tendría.
-Naruto, esto si no me lo puedes negar, vamos, el pastel esta riquísimo, es incluso de tu favorito…es de chocolate.-animo de nuevo el castaño de ahora 19 años.-
-Si Naruto, solo un pequeño bocado, mira, te partiré una pequeña rebanada.- le sonrió la pelirrosa.-
-Yo…-intento pensar el rubio que alegar, quería decir que no, pero entonces su estomago rugió demandante y sintió como el aroma de chocolate lo mareaba.-
-Es mi cumpleaños, por favor…
Ante la mirada anhelante de sus amigos, el ojiazul clavo el tenedor nervioso en la rebanada del cremoso pastel, partió un pedacito y se lo metió a la boca.
Todos observaron curiosos.
-Es verdad…esta delicioso…- dijo mientras se lo pasaba con mucho esfuerzo y todos comenzaron a comer animadamente como si el rubio hubiera dado la aprobación necesaria a ese pastel.-
Se acabo rápidamente la rebanada, con la culpa carcomiéndolo y un dolor abdominal, ante la presencia de algo solido en su estomago, después de todo, era lo primero además de agua, que probaba en 15 días, sintió su estomago inflarse…
Sintió como comenzó a sudar frio y la ansiedad subía a todos sus niveles, comenzó a despedirse de la manera mas tranquila que pudo, alegando que ya debía irse porque había olvidado que tenia que entregar mañana un ensayo, al terminar de felicitar de nuevo al cumpleañero, salió casi corriendo a su casa.
-2 horas después.-
Puso la taza ahora vacía en la mesa, y espero unos segundos…tapo su boca con las manos, como intentando retener algo, y corrió hacia el baño, levanto la taza del retrete, se hinco y comenzó a contarle y pagar sus pecados a su cruel verdugo.
Aun después de todo el tiempo que llevaba así, las pocas veces que le pasaba, lloraba con frustración y rabia de haberse permitido comer algo así, sabia que eso lo dañaria aun mas...se sentía débil…temblorosamente cerro la puerta de esa cámara de castigo.
Culpable, Uzumaki Naruto, era culpable.
Y era también la victima…
Continuara…………………….
Por favor, no me maten ni me odien tanto, se que pensaran que es raro que Naruto tenga una actitud tan autodestructiva, pero muchas veces, las personas que mas queremos y que menos esperamos sufran este tipo de trastornos o problemas, en realidad, los tienen.
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Fic recién actualizado: "Nobody said it was easy."
Proximo a actualizar: "Decode."
