Disclaimer:Crepúsculo y todos sus personajes asociados, lugares y eventos pertenecen a Stephenie Meyer. Este trabajo no es con fines de lucro ni con intenciones de infringir en el copyright. Además solo soy la traductora! xD
Ya seeee, que merezco una muerte lenta y dolorosa no sin antes haber sido secuestrada y torturada por meses y de haber sido usada para experimentos de medicamentos y cosméticos que podrian haber dejado heridas y pustulas sangrantes y purulentas por todo mi cuerpo, etc.
Pero las explicaciones vienen después… Ahora a leer! Lentamente, de preferencia. Y les pido que lean lo de abajo tambien por favor aunq se que no estoy en calidad de pedir nada. Lo siento.
Las canciones pueden encontrarlas en youtube con subtitulos incluidos, pero si quieren las puedo poner en mi perfil, sólo diganme.
Canción del Capítulo Recomendada por la Escritora
Lithium, Evanescence
Lithium, don't want to lock me up inside
Litio, no quiero bloquearme por dentro.
Lithium, don't want to forget how it feels without...
Litio, no quiero olvidar lo que se siente sin…
Lithium, I want to stay in love with my sorrow
Litio, quiero permanecer enamorada de mi lamento.
Y mi recomendación ya que el cap es bastante largo;
Beauty and the Beast, Nightwish
Didn't you read the tale
No leiste el cuento
Where happily ever after was to kiss a frog?
¿En donde el final feliz llega después de besar una rana?
Don't you know this tale
No conoces este cuento
In which all I ever wanted
En el que todo lo que siempre he querido
I'll never have
Nunca obtendré
For who could ever learn to love a beast?
¿Pues quién podría alguna vez aprender a amar a una bestia?
Forever shall the wolf in me desire the sheep in you...
Por siempre el lobo en mi deseará a la oveja en ti
Es taaan Edward en este capítulo y aquí vamos!
EPOV
Estaba acostado en el piso de mi habitación, con mi espalda hundiéndose en la suave alfombra mientras inspeccionaba, sin ver, el techo con ojos vacíos. De fondo podía escuchar los murmullos de agitación del hogar, mientras las actividades nocturnas eran abandonadas, la gente entrando a las duchas, los guardarropas abriéndose, en el monótono ritmo que hacía el ritual de los Cullen en la mañana.
Como sea, en la habitación donde estaba, todo seguía igual. Nunca sería capaz de referirme a ese cuarto como "mi cuarto"; el espacio al que le pertenecía ese título estaba aún a miles de kilómetros, de cruces de ríos y líneas estatales de distancia, silencioso y vacío excepto por los dolorosos fantasmas de recuerdos llenos de arrepentimiento.
La luz gris de una mañana llena de nieve se filtraba por la ventana, interrumpiendo la oscuridad y causando un tenue brillo en los muros blancos como un arco iris que rebotaba de mi piel pálida. No hace mucho tiempo una exhibición tan evidente de mi naturaleza paranormal me habría molestado, pero ahora lo encontraba enfermizamente fascinante. Esa era una de las dos razones por las que había escogido blanco por encima de cualquier otro color para las paredes; ahora que ya no tenía una razón para restringir mi anormalidad, simplemente parecía normal alardear y revelarme como el monstruo que era. La segunda razón por la que escogí blanco: Era el color con el que tenía menor asociación con ella. Ella había sido muchos colores: café por el cabello, ojos y calor; azul por listones y vestidos; rosa por sonrojos y rojo por labios, amor y sangre… pero nunca hubo blanco. El blanco era mármol, frío e inflexible. Blanco era por las eternidades sin alma y sueños abandonados que siempre había anhelado con ella pero de los que la había protegido a toda costa.
¡Y que costos habían sido esos! Ahora dividía mi vida en dos mitades; antes y después de Bella. Hice una mueca al pensar el nombre; incluso el pensarlo aún tenía el poder de derrumbarme. Había dejado mi vida ese día, tan seguro como que había dejado segura a Bella. Cualquier posibilidad de ser feliz en el futuro había sido destruida en un despliegue de mentiras bien dichas. Cuando pensaba en la autoconfianza con la que había dado mis argumentos sobre el cielo y el infierno, la condena y las almas, casi me daban ganas de reír. Los años desde que había dejado Forks habían sido la prueba de que fui un arrogante insensato. No sabía nada sobre el Infierno; el inacabable estado de agonía que los pasados seis años me habían traído eran el Infierno, vivir sin Bella era el Infierno, pero ¿la existencia de vampiro? Ni siquiera estaba cerca. Hubiera dado la bienvenida con brazos abiertos a los años de aburrimiento y luchas morales de mi época antes de Bella si eso significaba que nunca tendría que volver a sentir la desesperación de perderla otra vez. Ahora se que tengo un alma, pues ¿Cómo podría alguien experimentar tanta tortura sin una?
¡Edward!
Los pensamientos de Alice invadieron los míos con inesperada diligencia. Todavía me sorprendía que alguien pudiera sentirse animado, cuando yo no había experimentado esa emoción desde hacía tanto tiempo. Podía escucharla repitiendo mi nombre, tanto vocal como mentalmente, pero no hice ningún intento de moverme. No tenía prisa; una interminable cantidad de tiempo era una de las pocas cosas que me quedaban. El sonido de las ligeras pisadas de Alice resobaban debajo del piso del corredor y llegaban hasta mi mientras ella trotaba a través de la casa; llegando a una abrupta parada en el exterior de mi cuarto. Podía escuchar la inseguridad de sus pensamientos, mientras se debatía entre entrar o no. No me sorprendía en lo más mínimo su comportamiento; los miembros de mi familia raramente entraban a mi presencia sin ser invitados y cuando lo hacían, usualmente avanzaban cuidadosamente y hablaban en tonos susurrados como de visitantes junto al lecho de muerte de alguien en profunda agonía.
Por supuesto, no siempre había sido así. Mientras que mi familia siempre había respetado mis límites de privacidad, nunca habían meditado sobre visitarme antes. Aunque Alice, regularmente, había irrumpido en mi habitación para compartir su última visión conmigo o para forzarme a formar parte de las tropas para sus habituales viajes de compras. Emmett vagaba por aquí cuando estaba aburrido, usualmente para retarme en algún juego o carrera de algún tipo y Jasper venía a discutir un punto acerca de algún libro que hubiera leído recientemente. Incluso Rosalie se dejaba caer de vez en cuando, aunque sus visitas eran decididamente mucho más ocasionales.
Pero todo eso había cambiado cuando dejamos Forks. Los primeros dos años había vivido solo, existiendo con una dieta de soledad, rabia y angustia, incapaz de relacionarme con algo más que mi dolor. Incluso una vez me arrastre de regreso con mi familia, debilitado por meses de alimentarme esporádicamente y medio enloquecido de miseria, encontré casi imposible el conectarme con ellos, especialmente cuando ellos estaban juntos en parejas. Cada roce, cada caricia gentil, o cada palabra susurrada ennegrecían mi alma aún más. Ellos intentaban protegerme y eran cuidadosos de evitar los acercamientos en frente de mi, pero había más que podía hacerse. El dolor que sentía al presenciar tanto amor no se había calmado con los años, pero había aprendido a ignorarlo y confinarlo, reduciéndolo a un doloroso latido en el lugar donde mi corazón una vez estuvo.
Esto es tonto, voy simplemente a entrar y no me importa si é-
Abrí la puerta, cortando a media oración los pensamientos de Alice.
-Buenas -dije, mi voz rasposa y ronca por la falta de uso. Alice me inspeccionó críticamente y supe que debía verme horrible. Técnicamente, los vampiros no necesitan ducharse pues sus poros congelados no producen sudor, pero sabía que ese argumento no me excusaría de mi falta de higiene a los ojos de Alice.
-Sí, - dijo, entrecerrando los ojos, - Es de mañana, entonces ¿Por qué no estás vestido? - Abrí mi boca para defenderme, pero ella me cortó. –Eso… - Señaló a mi camisa negra arrugada y mis pants de carguero, - no cuenta como estar vestido. Ve y ponte ropa adecuada, Edgard Cullen, y por favor intenta recordar el hecho de que empiezas en una nueva escuela hoy y a algunos de nosotros, - puso un énfasis mortal en las palabras, - Aún nos importa lo que llaman "primera impresión."
Miré a Alice con una mezcla de shock e incredulidad. Ella no había sido tan franca conmigo desde… bueno, desde hace seis años. ¿Qué había cambiado? Y ¿por qué, lo note de repente con sospecha, estaba ahora bloqueándome sus pensamientos? La observé con nueva concentración, y creo que noté una mirada de presumida satisfacción revolotear a través de su cara. Antes de poder estar seguro de lo que había visto, de todos modos, Alice se volteó y rebotó alejándose por el corredor, solo girando brevemente para gritar sobre su hombro: - ¡Afuera en cinco minutos! Rosalie conduce, a menos que llegues ahí primero.
Miré el espacio vacío donde Alice había estado un momento antes, esforzándome al máximo por descifrar sus pensamientos mientras ella volaba por las escaleras.
… verba Eclesiastés filii David regis Hierusalem vanitas vanitatum dixit Eclesiastés vanitas vanitatum omnia…
Suspiré con frustración; Alice estaba repasando el Viejo Testamento de la Biblia en Latín. Regresé a mi habitación en derrota y con hastío me puse algunas ropas, ni siquiera me molesté en mirarme en el espejo antes de correr por las escaleras. No había manera en que dejara conducir a Rosalie.
En el camino a la escuela el auto estaba muy silencioso. No era un viaje largo, especialmente cuando te fijas en que prefiero conducir velozmente y en la maquina de 550 caballos de fuerza del último auto que unimos a nuestra colección. El vehiculo solo tenía unos dos meses de antigüedad, había sido escogido por Rosalie y Carlisle para ser el "coche de la escuela". Había sido silenciosamente aceptado que no volveríamos a conducir el volvo, desde que cada pulgada tenía impregnada la esencia de Bella. Mientras conducía supe que mis hermanos y hermanas se estaban preparando a sí mismos para empezar en otra preparatoria. Era un proceso tedioso para todos nosotros; todos nos habíamos graduado con honores de la Universidad varias veces, pero sabía que esta vez el nuevo comienzo sería infinitamente más difícil para mí. Hoy sería la primera vez que ponía un pie en la escuela o incluso que entraba en presencia de humanos desde que habíamos dejado Forks. Estaba endureciéndome, por lo tanto, para la inevitable ola de emociones y recuerdos que, sin duda sentiría en el momento en que pusiera un pie en los corredores de nuevos casilleros, que aún así me parecerían tan familiares.
En mi regreso a la familia, nos habíamos re-situado en Liberia, Tal vez drástico, pero al menos había sido como un mundo lejos de Forks, que era algo que yo ya había enterrado. Ahí afuera en los residuos del congelado desierto, inhabitado excepto por osos y leopardos de la nieve, no había tenido necesidad de mantener las apariencias frente a ningún tipo de humanos. Carlisle y Esme habían sido interminablemente pacientes conmigo y estaban preparados para quedarse en Rusia conmigo por decadas, si eso me hubiera ayudado a aceptar mi pérdida. Aunque muy en el fondo, sabía que de ser por mi me hubiera separado de toda sociedad humana para siempre, claramente Carlisle extrañaba muchísimo su trabajo, y el resto de la familia extrañaba América. Así que, bajo mi pedido, regresamos. Escogimos Rochester como nuestro nuevo hogar basándonos en el clima y el enorme hospital. Un tiempo después, Jasper, Alice, Emmett, Rosalie y yo estuvimos obligados a enrolarnos en la escuela preparatoria.
Llegamos con quince minutos de ventaja antes que las clases de la mañana comenzaran. Alice fue la primera en salir del auto, cerrando la puerta con la misma indecente expectación que había mostrado más temprano. Los otros me miraron, ligeramente perplejos mientras la seguíamos con mayor tranquilidad.
- No me pregunten – murmuré,- me esta manteniendo fuera de su mente. – Rosalie puso sus ojos en blanco y permitió que Emmett dejara la puerta del coche abierta para ella, deslumbrándolo con una impresionante sonrisa, mientras lanzaba su cortina de pelo rubio sobre su hombro. El le sonrió de regreso y la tomo por el brazo.
- C'mon – le murmuró – mejor terminamos con esto – Caminaron juntos hacia Alice, quien estaba esperando en las escaleras frontales de la escuela, observando a los humanos que tiraban bolas de nieve con un poco de diversión.
¿Edward?
Dejé de observar a Alice para ver a Jasper aún parado junto a mí con su pie en el bordillo, sus manos se hundieron más en los bolsillos de su abrigo. Me estaba observando inquisidoramente, pero con ojos no tan exageradamente penetrantes.
¿Estas bien?
Hizo la pregunta sin palabras, podía sentir su callada preocupación. Ambos sabíamos que era inútil; él podía sentir mis emociones y yo podía escuchar sus pensamientos, pero aprecié que preguntara de todos modos. Asentí con la cabeza, lentamente.
-Estoy bien – respondí, mi voz demasiado baja para que solo el oyera. El asintió, aunque era obvio por sus ojos que no creyó mi mentira.
- No voy a actuar como si yo hubiera experimentado lo mismo que estas pasando, Edward,- pensó – por que no lo he hecho, al menos, no de primera mano. Pero, se lo que es luchar contra esto –Inclinó su cabeza hacia la escuela,- y estoy aquí para ayudarte, todos lo estamos.
Sentí un arrebato de gratitud por los pensamientos de Jasper. Si regresar al a preparatoria era lo más difícil para mí, entonces Jasper tenía un muy cercano segundo lugar; él aún luchaba contra su deseo de sangre. Sabía que él aun se culpaba erróneamente a sí mismo por mi separación de Bella y que mi constante estado de depresión lo hería muchísimo, aun sin utilizar su don. No había palabras para expresar mi gratitud ante el hecho de que él aún estuviera aquí a mi lado, a pesar de todo.
-Gracias – Dije finalmente. Jasper solo asintió y después observó a nuestra familia, quienes nos estaban mirando con impaciencia. Vamos antes de que Alice explote, pensó, sacudiéndose el cabello rubio de los ojos, y caminando solo ligeramente más rápido que un humano para unirse a nuestros hermanos en los escalones cubiertos de nieve. Lo seguí mientras mi mente era absorbida en el recuerdo de otro día nevado en otra escuela preparatoria, las risas de aquél día resonando a través de seis años vacíos.
Caminamos juntos hacia la oficina, ignorando las predecibles caras de sorpresa y giros de cabezas mientras los humanos notaban nuestra llamativa apariencia. Sus vanos, atontados y celosos pensamientos eran un rumor constante en el reverso de mi mente
-¡Oh Dios mío, Es hermosa! ¿Quién se cree ese tipo enorme que es, Mister Universo? No se ven lo suficientemente jóvenes como para estar en preparatoria-.
Pero intenté bloquearlos. Esta recepción no era diferente de la que obteníamos usualmente cuando nos mudábamos a un lugar nuevo. En la oficina, nos encontramos con un pequeño grupo de nuevos estudiantes quienes esperaban nerviosamente a recibir sus nuevos horarios. Guardaron silencio cuando nosotros tomamos nuestro lugar en la fila, con los ojos totalmente abiertos con interés.
Un hombre alto y delgado con cabello café y lentes circulares se apresuraba por la línea, chocando y tachando nombres de la papeleta que llevaba. Antes de que llegara a nosotros la campana que señalaba la primera clase sonó, y el hombre fue barrido en una ráfaga de actividad. Lo observé marchar, desinteresado en la plática de mis hermanos. La línea se fue reduciendo mientras cada alumno salía de la oficina uno a uno para ir a sus respectivas clases. Rosalie y Emmett se fueron juntos para asistir a matemáticas de cuarto grado, seguidos casi al instante por Jasper quien tenía Historia Mundial. Alice fue la siguiente en marcharse, agradeciéndole brillantemente a la secretaria mientras recogía su credencial. Saltó hacia la puerta donde se detuvo, girando sus ojos hacia mí. Buena suerte, Edward. ¿Qué quiso decir con eso? Me pregunté. Mis pensamientos fueron interrumpidos por una tos. Me giré para enfrentar a la secretaria, una seca mujer de mediana edad que me observaba con irritación.
-Aquí esta tu horario – dijo, inclinándose sobre el mostrador para dejar un pedazo de papel azul en mi mano.- Tienes que estar seguro de leerlo cuidadosamente, No tengo tiempo para perseguirlos, niños, alrededor de la escuela solo por que no se molestaron en checar donde está su siguiente clase.-Después me dio la espalda bruscamente, ocupándose en un montón de papeles precariamente apilados en su escritorio. Suspiré calladamente y caminé lentamente, en la dirección que mis hermanos habían tomado. Los corredores estaban casi desiertos ahora, a excepción de algunos rezagados apurándose a sus clases. Revisé mi horario; mi primera clase era Literatura Inglesa, en 12E. No me tomo mucho tiempo encontrar el corredor correcto; mi habilidad para leer mentes hace maravillas cuando buscas direcciones. Acababa de dar vuelta a la esquina para enfilar al bloque 12, cuando vi a un chico rubio salir de un salón a la izquierda, con la cara roja y sus pensamientos prácticamente gritados mientras pasaba hecho una furia junto a mí.
¿Dios mío, Carter, eres un IDIOTA! ¡Se trata de impresionarla, Torpe!
No me molesté en escuchar por más tiempo; los ocasionales problemas de un humano adolescente en sus técnicas de flirteo no me interesaban en lo más mínimo. Mientras regresaba mi mirada a la puerta de donde el niño acababa de emerger, vi al profesor de cabello castaño de la oficina. Dio un paso desde la puerta, otra vez escribiendo en su papeleta mientras caminaba suavemente por el corredor alejándose de mí. Mientras él giraba en la esquina, la puerta se volvió a cerrarse detrás de él, causando que el aire escapara.
Me congelé.
No.
No podía ser. Mi mente me estaba jugando sucio. Por un momento pensé que senti el olor de…
Fresias.
Cerré mis puños con enojo, forzándome a calmarme. Ahora no es el momento de empezar a alucinar. Pero es tan fuerte. Mi mente susurró, hipnotizada por el aroma. Tomé un tentativo paso hacia la puerta, probando mi teoría. La esencia se intensificó. No había ninguna duda, definitivamente olía a fresias. Pero ¿qué podría causar que esas flores estuvieran en el corredor de las clases de Ingles en una preparatoria Americana? A menos que… pero no me permití terminar ese pensamiento. Esto era una locura, me estaba volviendo loco. Me giré, para dejar el edificio, estaba equivocado al pensar que estaba listo para regresar a la escuela, ni siquiera podía caminar por un corredor sin imaginar cosas; cuando lo escuché, un hilo de conversación desde el salón de mi izquierda.
- Estaremos estudiando Orgullo y Prejuicio. ¿Alguien puede decirme el periodo en el que fue escrita esta novela?
El shock me atrapó cuando reconocí esa voz. No, no puede ser. Antes de saber lo que estaba haciendo, me precipité hacia la puerta de donde Carter y el profesor habían salido, mis pies cubrieron la distancia en segundos. La esencia de fresias se hizo mas fuerte con cada paso que tomaba, hasta que me detuve con un estremecimiento a pulgadas de la puerta.
Un grito bajo de incredulidad trepó por mi garganta cuando miré, a través del cuadrado de vidrio de la puerta, directo a la mujer que había atormentado mi corazón, mente y alma cada momento de los ultimos seis años.
Bella.
Estaba parada a medio salón de clases, con su espalda hacia el pizarrón blanco, mientras animadamente le explicaba un punto a la clase en frente de ella; mi Bella, una profesora. Sentí una irracional ola de orgullo ante la mujer con el largo cabello castaño recogido en un prendedor detrás de su cabeza, cayendo en una suave ola sobre su espalda. Llevaba una blusa rojo oscuro que contrastaba sorprendentemente con su piel de porcelana y una falda negra sobre unas gruesas medias cubriendo sus piernas. Se veía absolutamente hermosa; tanto como cuando tenía dieciocho años, aunque ahora sus rasgos habían florecido con la adultez y su cuerpo había madurado en concordancia. Mis ojos viajaron de arriba abajo en su figura, reparando en cada una de sus curvas… Tragué, con fuerza.
Apenas podía creer el hecho de que ella estuviera aquí, lo suficientemente cerca para hablarle, tocarla, besarla… Interiormente me regañé. ¿Qué demonios estaba pensando? No había manera en que yo entrara en ese salón, y mucho menos interactuar con Bella del modo que yo quería. Aunque esto era lo que estaba pensando, mi cuerpo parecía tener otra idea. Mi mano alcanzo la manija de la puerta, empujando la puerta para abrirla con un audible clic. Cuando lo hice, la esencia floral de Bella me golpeó como si de una pared se tratara, paralizándome completamente. Me quede observando sin remedio, incapaz de formar cualquier pensamiento coherente, mientras ella se movía entre los estudiantes, entregándoles pedazos de papel y animándolos firmemente a guardar silencio. Mientras se volteaba se llevo la mano a la mejilla para quitarse un hilo de cabello color chocolate de la cara y mi corazón saltó al notar que no tenía ningún anillo de boda en el dedo. Aunque mi alegría duro poco, de todos modos, cuando recordé que Bella no es de las que usan joyería. Entonces, habló sin levantar la vista de su escritorio, haciendo que mis extravagantes observaciones llegaran a un abrupto final.
-Adam- susurró. Al instante giré mi cabeza para ver encima de mi hombro antes de volver a mirar su cara con molestia, no quería apartar la vista de su rostro ni un solo instante, no había nadie detrás de mi además, seguramente Bella asumió que yo era alguien más. – Por favor no te quedes en la puerta, entra y…
Las palabras se desvanecieron cuando ella levantó sus ojos para encontrarse con los míos. Sentí como dejé de respirar cuando me di cuenta del obvio shock en sus ojos de una profundidad imposible.
- Ed-Edward – dijo con el volumen de un respiro; el escuchar mi nombre en su voz despertó emociones en mi interior que no había sentido por seis años. Por unos instantes, o tal vez fueron horas, simplemente nos miramos el uno al otro mientras me dedicaba a memorizar cada detalle de su rostro. Yo estaba apenas vagamente conciente de los pensamientos de los niños que nos observaban, sorprendidos por nuestra reacción.
¿Por que la Señorita Swan lo mira de ese modo?
¿Quién es ese chico?
La profesora se ve como si se fuera a desmayar…
El último pensamiento me hizo tensarme, mientras miraba a Bella con mayor concentración. Sí que se veía ligeramente enferma. Tal vez debería acercarmele, pensé, solo por si acaso… Casi me reí ante la transparencia de mis propios pensamientos; mi cuerpo estaba anhelando una excusa para tocarla. Entonces Bella abrió la boca con sorpresa, como si hubiera recordando algo alarmante y sus labios se abrieron con un sonido que se llevó todos los pensamientos coherentes de mi mente.
-Bella – Susurré mientras temblaba en una forma que, si bien invisible para el ojo humano, yo lo sentí a través de todo mi cuerpo. Anhelaba atravesar el espacio entre nosotros, tomarla entre mis brazos y rogarle por perdón, ignorando a todo el público que teníamos, pero estaba aterrado de su respuesta. Seguramente la mirada de terror puro que contorsionaba sus bellos rasgos no era una señal de que estaba encantada de verme ¿verdad? No lo sabía. Estaba a punto de hablar otra vez, cuando la puerta volvió a abrirse detrás de mi. Escuché una voz de hombre decir el nombre de Bella y me gire para ver al profesor que había conocido más temprano.
- Oh, ahí esta Sr. Cullen. ¿Hubo algún problema con su horario?- Mientras me hablaba tachó mi nombre en su lista, en su mente podía escucharlo listando los estudiantes que le faltaba encontrar.
Emily Pope, Laura Ford, James Mitchell, Joe Howard…
-No, señor. – Repliqué educadamente, cortando de tajo su monólogo interno. Ciertamente no había habido ningún "problema" con mi horario de clases; si no contábamos el shock de mi vida, no, entonces no había habido problema alguno. Gire para observar a Bella otra vez, mi cara ahora cuidadosamente estoica mientras volvía a ser conciente de nuestra atenta audiencia. La mirada en los ojos de Bella me sorprendió; era una mezcla de dolor y mortificación. Confuso automáticamente puse atención a sus pensamientos… antes de recordar que no podía escucharlos. La separación de seis años, parecía no haber sido suficiente para revelarme el mecanismo interno de su mente. Entonces me di cuenta de que se estaban dirigiendo a mi y sin ninguna voluntad aparte mi mirada de Bella.
-Le sugiero que tome asiento. – Mis ojos se entrecerraron mientras mi parte irracional gruñía en protesta ante el pensamiento de que me alejaran de mi Bella, pero logré silenciarlo. No había nada que pudiera hacer ahora. No en un salón lleno de inocentes humanos; y de cualquier modo, pensé mientras me daba la vuelta para tomar asiento, incluso si pudiera hablar con Bella a solas, ¿Qué le iba a decir? Si su reacción al verme era un punto de partida para juzgar las cosas, entonces ella estaba claramente menos que complacida de encontrarme aquí. Seguramente me odia por haberme ido, pensé tristemente. Era una conclusión dolorosa, pero no me sorprendía. Después de todo, había roto cada una de las promesas que le hice cuando me fui de Forks. El pensar que ella me recibiría con los brazos abiertos después de tan despiadadas acciones estaba más allá de la estupidez. Me hundí abatidamente en mi asiento mientras observaba a Bella que se había quedado parada enfrente de la clase, de pronto extremadamente conciente de sí misma. Estaba mirando fijamente una lámpara en la pared del fondo, con sus ojos determinadamente rehusándose a encontrarse con los míos.
Miré al reloj; tenía algo así como una hora antes del receso para formular un plan de acción. Me senté con el corazón pesado, sin dejar de observar el rostro de Bella, mientras los minutos iban pasando y la lección avanzaba a su inevitable conclusión. Observar como Bella enseñaba era una tortura deliciosa. Por un lado, era verdaderamente cautivador; incluso aunque ella estaba claramente sacudida por los eventos de la mañana, era una profesora fantástica. Mientras hablaba, los estudiantes se sentaban en un respetuoso silencio, absorbidos por sus palabras. Pude decir por sus pensamientos que incluso los alumnos que nunca habían leído Orgullo y Prejuicio encontraron la lectura interesante e incluso cuando Bella les dijo que comenzaran a leer la novela en voz alta, y aunque esas instrucciones usualmente traían muchas protestas consigo, la respuesta fue sorprendentemente dócil. Era evidente que yo no era la única persona del salón encantada con la Profesora Swan.
Por el otro lado, la experiencia fue casi insoportable. Estar tan cerca de Bella pero tener que fingir indiferencia y ser incapaz de hablar o interactuar con ella era intolerable. Muchas veces tuve que forzarme a detenerme de levantarme de mi asiento y sacarla del salón, lejos de los ojos y los inapropiados pensamientos de los varones adolescentes con sus corazones rotos de la primera fila. De todos modos cuada vez me estaba a punto de rendirme ante tales impulsos, lograba controlarme observando a Bella. No me había mirado a los ojos desde que entré en el salón y por lo tanto no tenía modo de saber como serían recibidos mis avances.
Cuando faltaban como dos minutos para que terminara la lección, noté que bella miraba al reloj y empezaba a guardar sus cosas calladamente, lanzando miradas clandestinas a los alumnos. Me fijé en el gesto nervioso de su cara y en la forma en que sus ojos seguían yendo hacia la puerta y reparé en lo que estaba apunto de hacer a penas unos segundos antes de que sucediera. La campana sonó y de pronto Bella estaba a medio camino de la puerta. Salté sobre mis pies, tratando de seguirla pero encontré mi camino bloqueado por la multitud de estudiantes caminando a paso lento al salir del salón. Con mi velocidad reprimida por mi fachada de humano, para cuando llegué a la puerta, Bella se había ido. Observé el corredor, desesperanzado; no había signo de ella. Me debatí si debería rastrearla por su esencia, pero reprimí la urgencia de hacerlo. ¿Cuál era el punto? Claramente ella no quería hablar conmigo, y no la forzaría a verme.
De todos modos, la idea de seguirla era absurda. Ni siquiera podía quedarme en Rochester, no ahora que sabía que Bella esta aquí. Tenía que irme tan rápido como fuera posible y preferiblemente antes de tener la oportunidad de hablar con ella: si lo hacía, mi resolución podría caerse en pedazos. La idea de irme después de haberla visto otra vez era terriblemente dolorosa, pero sabía que era la única opción lógica. No podía, no iba a exponer a Bella ante el peligro de mi presencia. Mi plan de protegerla había estado trabajando bastante bien; No iba a arruinarlo todo ahora.
-¡Hey, Edward! – Escuché una voz llamándome desde más allá del corredor y levante la vista para encontrarme a Emmett y Jasper caminando hacia mí. Mientras se acercaban, una expresión de sorpresa se dibujó en la cara de Jasper.
Culpa, lujuria, dolor, emoción, lamentación… Edward, te sientes horrible…
Asentí brevemente, mientras sentía mi propia mezcla de emociones ser proyectada de regreso a través de los pensamientos de Jasper. Emmett observaba nuestro intercambio con curiosidad.
-¿Qué está pasando? – Giró para verme a la cara, escrutadoramente – Edward ¿Estás bien? Te ves enfermo.
Supe que no tenía opción más que explicarme.
-Es Bella – dije con voz trabajosa. Los dos estaban silenciosos, pero por sus caras de preocupación; claramente pensaban que estaba alucinando. –Está aquí – continué - Es profesora.- La boca de Emmett se abrió completamente en shock y Jasper soltó un pequeño silbido.
¿Qué vas a hacer? Preguntó Jasper, pero puedo decir que él ya estaba anticipando mi respuesta. ¿Te vas a ir otra vez?
Asentí y cerré los ojos mientras una nueva hola de dolor corría a través de mí, me recargué en la pared y enterré la cara en mis manos. Hubo un momento de silencio, excepto por el bullicio de los estudiantes que pasaban. Y entonces…
- ¡Esto es excelente! – Emmett sonrió felizmente. Dejé de frotarme las sientes para observarlo con incredulidad y por la esquina de mi ojo pude ver a Jasper haciendo lo mismo.
- ¿De qué manera es esto excelente? Pregunté amargamente. Emmett me miró de hito en hito como si yo tuviera el cerebro dañado.
- Edward – dijo lentamente – Bella esta aquí. Bella. ¿La recuerdas? ¡El amor de tu vida! Le gruñí con frustración y le di la espalda, pinzando el puente de mi nariz mientras volvía a recargarme en la pared. Jasper observó mi actitud airada y sacudió su cabeza a modo de advertencia para Emmett. Los ojos de Emmett se movieron entre nosotros, con el ceno fruncido. – ¿Me estoy perdiendo algo? Bella esta de regreso en tu vida después de seis años. Puedes empezar de nuevo con ella, volver. ¿Cómo puede esto no ser excelente? - Ni siquiera me molesté en responderle, sabiendo que él, eventualmente, lo entendería. No me sorprendió que Emmett solo pudiera verle el lado bueno a la situación; para él todo era siempre tan simple como bien o mal, negro y blanco y, aunque yo nunca lo admitiría, una pequeña parte de mi envidiaba su perspectiva. Los ojos de Emmett se abrieron desmesuradamente mientras la comprensión llegaba a él. – Espera un momento. – Dijo, sus ojos se abrieron aún más - ¿Ni siquiera vas a hablar con ella, verdad? ¿Te vas a ir? – incliné mi cabeza, aceptándolo. – ¡Edward, eso es una locura! – Gritó Emmett con enojo, -¿Qué demonios está mal contigo? Tu ni siquiera…
Pero dejé de escuchar el sermón de Emmett, cuando una puerta en el otro extremo del corredor se abrió para revelar a…
-Alice – susurré, y de repente todo tomó sentido. El inexplicable buen humor de Alice, el hecho de que ella me bloqueara sus pensamientos, sus deseos de buena suerte cuando se iba de la oficina. Ella lo sabía. Sin pensar, me lance contra la pequeña vampiro, evadiendo a la multitud de estudiantes tan rápido como el paso humano me lo permitía, hasta que estuve a penas a unos centímetros enfrente de ella. Ella levanto su cabeza para verme con sorpresa, aún bloqueando sus pensamientos, pero pude notar un parpadeo de inseguridad en su calmada cara.
- ¿Estas bien , Edw…?
-¿Lo sabías? Le gruñí, interrumpiéndola bruscamente.
-Yo…
- Te he preguntado - Gruñí aún más fuerte, acercándome más a ella. - ¿Lo sabías? Podía sentir mi cuerpo temblar de rabia. Alice me miro alarmada. Estaba a punto de gritarle otra vez, a forzarla a que me dijera la verdad, cuando sentí una pesada mano asir mi hombro. Me voltee para ver a Jasper mirándome ferozmente, y a Emmett parado junto a él.
-Suéltala – dijo Jasper – con la amenaza fluyendo por debajo de su voz. Sorprendido, miré hacia abajo para darme cuenta de que inconcientemente mis manos habían formado unos grilletes alrededor de las muñecas de Alice. La liberé, haciéndome conciente del relativo silencio que había caído sobre el corredor casi vacío mientras los humanos se daban cuenta de la discusión que se estaba fraguando frente a ellos. Sentí una ola de calma golpearme, cortesía de Jasper y me tambalee hacia atrás, desorientado. Repentinamente sentí como si los muros del corredor estuvieran presionándome. Mi cabeza latía y me sentí totalmente abrumado por los fragmentos de los inquisitivos y ligeramente escandalizados pensamientos de las demás personas, llegando a mi desde distintos ángulos. Miré a mis hermanos que estaban regresándome la mirada ahora.
-Edward, - susurró Alice, con una voz demasiado baja para los oídos humanos mientras Jasper seguía sujetándome para proteger a Alice, -sabía que el encontrarte a Bella era una posibilidad, pero no estaba segura de cuando o donde pasaría. No he sido capaz de ver a Bella por años; esta visión llegó de la nada. – Me observó con ojos implorantes y pude escuchar la verdad en sus pensamientos. De cualquier manera eso no detuvo la nueva ola de furia que sentí tirando de los bordes de mi calma artificial.
- ¿Por qué no me dijiste? – pregunté con la voz temblando, y mis propias emociones luchando contra las que Jasper intentaba forzar sobre mí.
- ¡Por que sabía que reaccionarias así! – Gritó Alice, con la expresión claramente exasperada.
Momentáneamente sentí que la furia en mi interior le ganaba a las demás emociones, mientras le gruñía a Alice – ¡No estoy sobreactuando, esto es una respuesta perfectamente legal! No tenías derecho de ocultarme esto, tú…
Alice me lanzo una mirada mortal, entrecerrando los ojos.
-Edward, cuando dejamos Forks me ordenaste que dejara de espiar en el futuro de Bella. Hice como me pediste. Me dijiste que no tenía permitido visitar, escribir o contactar con Bella de ninguna manera. De nuevo, obedecí tus deseos. Efectivamente dejé a mi mejor amiga atrás para que muriera… - renegué con enojo ante la palabra, pero ella continuó insensiblemente, - Y deje mi hogar y mi vida atrás. No te ATREVAS a decirme lo que tengo o no derecho de hacer.
Sin pensar, di un paso hacia ella otra vez, solo para encontrarme a Emmett bloqueando mi camino. Se veía sorprendido por mi agresión, sin embargo estaba resuelto.
-Detente Edward. – Dijo calmadamente – Deja de tomarla contra Alice. No es su culpa. – Lo miré, listo para responder, luego me sentí decaer; Emmett tenía razón, por supuesto que sí. Me sentí culpable y más que avergonzado ante mi acceso de furia, pero seguía tan enojado que apenas era capaz de pensar.
-Necesito irme de aquí. – tartamudee, las palabras venían extrañamente amontonadas y horribles. Me cuerpo entero temblaba, me giré, abriéndome paso entre la multitud mientras huía del corredor, dejando a mi familia atrás.
*~*~*~*~*~*~*~*~*
No fue hasta las horas tempranas de la mañana siguiente que finalmente regresé a la casa. Después de haber corrido fuera de la escuela, tomé el coche y conduje por la autopista al colosal Parque Adirondack, un par de miles de kilómetros lejos de la ciudad. Ahí me preparé para la inevitable embestida que recibiría por parte de mis hermanos cuando regresara a casa. Sabía que tenían muchísimas razones para enojarse conmigo, la mejor era que los había dejado varados en la escuela sin automóvil, pero aún así me tomo muchas horas prepararme para su furia.
Pude escuchar los pensamientos de mi familia y sus conversaciones cuando conduje por el camino de entrada a la casa y para cuando apague el auto y subí los escalones para entrar, todo ceso. Entré a la sala de estar para encontrarme a todos esperándome acomodados todos en parejas en varias sillas y sofás. Cuando giré para entrar, todos me observaron, con caras de molestia y, en el caso de Esme y Carlisle, preocupación. Me recordó a la vez en que regresé a casa después de salvar la vida de Bella de la camioneta de Tyler; mi recibimiento había sido similar en cuanto a la mezcla de emociones. Voltee para enfrentar a Alice que estaba sentada en el piso junto al sillón, recargada en la pierna de Jasper.
-Alice, Lo siento, - dije plana y sinceramente – No debí gritarte, fue algo inexcusable. – Levante mis ojos para encontrar los de Jasper y le ofrecí mis disculpas a él, las cuales aceptó caritativamente. Después me giré para dirigirme a los otros. –También quisiera disculparme con ustedes por haberlos dejado en la escuela, me he dado cuenta que fue imprudente y egoísta y espero que puedan perdonarme. Además, me…
-Edward – me interrumpió Emmett – Cállate.
-Gustaría… espera, ¿qué?
-Dije que te calles. No queremos escucharte disculpándote y nos importa una chingada lo del estupido carro. Todo lo que queremos saber es si tomaste o no una decisión razonable acerca de lo que vas a hacer sobre Bella.
-Yo… y… yo…- Tartamudee, confundido por las palabras de Emmett.
- Y será mejor que no digas que te vas a ir otra vez, - Intervino Alice desde el piso.
- Por que eso estaría mas debajo de la categoría de "increíblemente estúpido", no en razonable, - Completó Emmett. Los observé a ambos con incredulidad pero ellos solo me regresaron la mirada desapasionadamente.
¿Qué? Pensó Emmett, ¿Pensaste que simplemente nos íbamos a quedar aquí a dejarte arruinar todo otra vez sin presentar batalla?
Fruncí el entrecejo y me alejé de él.
-Irme es la única opción.- Esto desplegó un coro de protestas por parte de todos mis hermanos, pero las de Alice fueron las mas audibles.
-No es la única opción completo pedazo de… - Terminó la oración con una orquesta de insultos.
-Alice. – Murmuró Esme con reproche desde el sofá donde estaba sentada con Carlisle.
- Perdón, Esme, pero alguien necesitaba decirlo. – Entrecerró los ojos y me miro. –Edward, necesitas pensar esto con propiedad.
Hice un chasquido con la lengua.
-¿Crees que no lo he hecho? ¿De verdad piensas que prefiero dejarla por siempre que quedarme aquí con Bella? He pensado en varias opciones todo el día, pero esta es la mejor.
- ¿Mejor para quien, para ti o para Bella?- Le lance una mirada Asesina a Alice.
-Para Bella, por supuesto. – ¿Qué intentaba decir?
- ¿De verdad, Edward? En mi opinión, tú, yéndote de nuevo es todo menos bueno para Bella. Por lo que ví, ella a penas se ha recuperado de tu partida la primera vez. ¿Cómo crees que reaccionará si te vas otra vez?
- Pero es demasiado peligroso, - Ella me ignoró mi comentario.
-Personalmente, -dijo, continuando como si no me hubiera oído, - Pienso que solo quieres irte por que estas asustado.
-¿¡Asustado!? Exploté - ¿Asustado de qué, exactamente?
- De estas con Bella, otra vez. De admitir que te equivocaste en primer lugar y de que desperdiciaste los últimos seis años de tu vida para nada.- Hice una mueca y me alejé de Alice, pasándome una mano por el cabello distraídamente.
-¡Tú y Bella deben estar juntos, Edward! ¿No te has detenido a pensar porqué, de todas las ciudades del país, Bella escogió trabajar aquí en Rochester? ¿O en por qué se han vuelto a reunir? Es el Destino, Edward; tú y Bella están destinados a estar juntos y tarde o temprano tendrás que aceptarlo. – Se volvió a hundir contra la pierna de Jasper y cruzó los brazos, desenvolviéndolos solo para recibir un choque de manos a modo de felicitación por parte de Emmett.
Me giré para enfrentar a Carlisle.
-¿Qué piensas? – pregunté y todos guardaron un respetuoso silencio.
Pensó sus palabras cuidadosamente antes de hablar.
-Es tu decisión, Edward. – Dijo calmadamente, y ví como Alice abría la boca para protestar antes de que Carlisle levantara la mano para silenciarla. – Pero,- continuó observándome cuidadosamente, - pienso que Alice tiene razón en un sentido. Creo que deberías quedarte, por lo menos el tiempo suficiente para determinar cuales son los sentimientos de Bella por ti y establecer cual es su situación en la vida. – Lo siento, Edward, pensó, Pero te he visto sufrir por demasiado tiempo. Solo quiero que seas feliz. Sentí que mis hombros caían con derrota; de pronto me sentí muy cansado.
- Pero soy un monstruo, - dije en voz baja, - Bella está mejor sin mi y ni siquiera se si ella aún siente lo mismo por mi; seguramente me odia por dejarla. Podía escuchar los pensamientos de mi familia mientras objetaban contra estas palabras, pero no les hice caso. Hasta donde me importaba, yo solo decía la pura verdad. Entonces repentinamente Rosalie se levantó de su silla y me observó directamente, entrando a la discusión por primera vez.
-¡Por Dios santo, Edward, relájate! Dijo ásperamente, - Esta no es La Lastimosa Fiesta de Edward Cullen. Si te vas o te quedas, hagas lo que hagas deja de hacer esto; hemos tenido esta conversación sin fin los últimos seis años y ya me aburrí de escuchar lo mismo. No ERES un monstruo y si, Bella, - Dijo el nombre con disgusto. – Probablemente está mejor sin ti, pero casi seguramente ella no lo ve así. Ella adoraba el suelo por el que caminabas. Yo dudo que seis años hayan podido cambiar ese nivel de devoción. – Suspiró y apartó la vista de mí para examinarse las uñas. – De cualquier modo, quiero quedarme aquí; estoy aburrida de cambiar de casa.
Esta declaración dejó un silencio pasmado, mientras todos ponían cara de sorpresa ante Rosalie. Ella levanto la vista de sus dedos para encontrarse a toda la familia observándola y rodó los ojos.
-Ay, por favor,- Dijo con voz aburrida. – Puede que no haya tenido sentimientos cordiales por la muchacha, pero eso no significa que quiera someterme a una eternidad de los lloriqueos de Edward. – Emmett rió ante estas palabras y besó a Rosalie en la mejilla, sus ojos bailando cuando me miraba. Vamos Edward. Hasta Rose piensa que deberíamos quedarnos. Miré de él a Alice y Jasper y de regreso a Carlisle, antes de que mis ojos cayeran en Esme y sentí una sacudida. Me estaba observando con una expresión de dolor, y con ojos suplicantes.
Por favor Edward, pensó implorante, déjanos quedarnos. Quiero ver a Bella. Quiero que seas feliz, y quiero que mi familia esté completa otra vez. Por favor.
Sentí que mi resolución se despedazó cuando me di cuenta de todo lo que le había costado a Esme el dejar a Bella. No había modo en que la hiciera pasar por lo mismo otra vez. Respiré profundamente.
-Bueno, - dije de mala gana, - Nos quedamos. – Intenté continuar, pero fue ahogado por un fuerte grito de Emmett mientras lanzaba su puño al aire y Alice brincaba para rodear mi torso con sus brazos un apretado abrazo.
-¡Oh Edward! – Exclamó, - Esta es la decisión correcta, lo se, - Me soltó arrugando su cara con concentración, - Puedo vernos yendo a la escuela mañana y… Bella estará ahí, pero… es de lo único que estoy segura.- Suspiró, - Creo que me tomará un tiempo para poder verla adecuadamente otra vez, pero lo seguiré intentando. – Jasper se levantó y rodeó los hombros de Alice consoladoramente.
-Tomaste la decisión correcta, Edward, - Dijo Esme calmadamente, llegando a mi lado y sacudiendo mi brazo en consuelo. Intenté replicar, pero vacilé ligeramente, inseguro de cómo explicar mis preocupaciones.
- Es solo que… ¿Y si ella ya no quiere estar conmigo? No quise encontrarme con los ojos de nadie cuando dije eso; me sentía avergonzado tan solo de admitir lo inseguro que era. Tal vez Alice estaba en lo cierto; Yo tenía miedo, pero solo de lo que pudiera sentir Bella por mi. A pesar de mi edad, de pronto volví a sentirme de diecisiete otra vez, inseguro, vulnerable, asustado. Los pensamientos de mi familia fueron confortables; Por supuesto que todavía quiere estar contigo; Bella te ama; Deben estar juntos. Pero Emmett fue el único que habló.
-Bueno. – Dijo fuertemente, - Solo tendrás que seducirla. Los otros se rieron y yo levante las cejas.
- ¿Seducirla?
-¡Claro! – Continuó, ignorando las risas del resto de la familia, - Ya sabes, se "encantador", enséñale que tan maravilloso eres, has un poco de eso… deslumbrar. Emmett sonrío y Jasper resopló ante la palabra. Nunca había entendido el hecho de que Bella se refiriera a mis poderes sobrenaturales de atracción de presas como "Deslumbrantes"-
-Funcionará. –Dijo Emmett con confianza, - Bella te ama y se siente atraída por ti. No importa como se sienta ahora, seguro que caerá con un poquito de persuasión. – Observé a todos los demás después de ver la cara confiada de Emmett, todos miraban el reloj de la pared silenciosamente.
6:00 am
Quedaban dos horas antes de que tuviera que enfrentar a Bella otra vez, dos horas antes de tener que poner mi corazón en la línea de tiro de los intentos para ganarme a Bella otra vez. Respiré profundamente mientras veía las manecillas del reloj moverse.
Era la hora de Seducir a La Señorita Swan.
Les juro que me duelen los dedos y las muñecas de una manera horrible de tanto teclear T_T
Este último semestre fue tan ocupado que no pude ni respirar, se que no es consuelo para ustedes pero quiero q sepan que me impuse la regla de que si no actualizaba yo, tampoco leería lo que la escritora hacia, asi que tengo como desde el cap 13 sin leer el Fanfiction original, sin contar claro este capitulo para traducir xD
Quiero agradecerles a todas por las alertas y los reviews! Muchas veces interrumpia otras actividades, incluyendo trabajos finales… para traducir aunque sea un parrafo o dos cuando me llegaba uno de esos reviews inspiradores… Asi que ya saben… Reviews!
Quiero agradecerle a las que se ofrecieron a ayudarme a traducir… aunque todavía no me pongo de acuerdo con ellas T_T
Y tambien a Ali Path… Gracias Nena! Me has salvado la vida he impulsado a ir mas rapido con esto!
Ella me esta ayudando con la traducción y me retó a jugar carreras a ver quien lo hace mas rápido asi q confio a que actualizare esto rápido!
Quería subirlo el dia primero o en navidad pero al parecer me he pasado por unos cuantos dias y minutos ni modo….
Bueno, gracias a todas por el apoyo y espero que lo hayan disfrutado tanto como yo disfruté traducirlo.
Por favor no se desesperen y no se preocupen si no actualizo rapido, ya ven mi vergonzoso ritmo T_T
Y pueden mandar amenazas de muerte y eso por los review (pero manden!) por que se q soy una ·$·&&$ por hacerlas esperar y que me lo merezco.
Nos vemos luego!
Feliz Año chicas! Que todos sus deseos se cumplan. Debo decir que muchos de los míos se cumplieron el pasado 2009 y espero seguir asi pero de eso les hago un resumen en la proxima subida!
Por cierto, Brady es el hombre lobo de los chiquitos, que sale en Eclipse ^^
