Disclaimer:Todos los personajes de crepúsculo etc etc no son mios si no de la traidora de Meyer q se fue por los caminos de ciencia ficcion ¬¬ y q abandonó la fantasía y el romance etc, bueno todas podemos ignorar esto y continuar con el fic! Yo solo soy la traductora de la historia cuyo nombre original es Seducing Ms Swan. Y creo q eso es todo!
Hello!!! A que no lo esperaban tan pronto?!!!!
Pero no se ilusionen que ya no tendré mucho tiempo de traducir y asi entonces no todos lo capitulos saldran asi de rapido!
Este capítulo fue una traducción de mi amiga Ali Pathz y yo solo ayude corrigiendo el estilo y la ortografia y detallitos casi sin importancia! Muchas gracias Ali *_* esto no seria posible sin ti!!!
Y bueno les recuerdo que nosotras solo somos traductoras! Muchisimas gracias por sus reviews que son la mejor paga para nuestra labor y por todos sus comentarios!
Por cierto, por el momento no tengo otras historias, aunq por ahí me llego un rapto de inspiración el otro dia asi que quien sabe. A ver que sale, pero por el momento quiero verterle todo mi tiempo libre al fic asi q… mas paciencia xD
Y sin más por el momento aquí llega el cap!
Canción del capítulo según la Escritora:
Don't Speak, de No Doubt ella dice que es perfecta para describir la situación de Edward y Bella en este punto.
Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me cause it hurts
No hables Se lo que estás pensando No necesito tus razones No me digas, que duele
Canción del capítulo según la Traductora:
Better that we Break de Maroon 5. Les recuerdo que en este caso yo no soy la traductora asi q a mi no me tocó escoger canción T_T Solo la hice de editora, que también es genial *_*
I never knew perfection til
I heard you speak, and now it kills me
Just to hear you say the simple things
Now waking up is hard to do
And sleeping is impossible too
Everything is reminding me of you
What can I do?
Nunca conocí la perfección
Hasta que te escuché hablar, y ahora me mata
Solo escucharte decir las cosas más simples
Ahora es difícil despertar
Y el dormir es imposible
Todo me recuerda a ti
¿Qué puedo hacer?
BPOV
Cuando me desperté a la mañana siguiente, me tomo un minuto entero recordar porque me sentía tan mal. Cada parte de mi cuerpo me dolía como si hubiera estado en un combate armado; mis ojos estaban pegados a causa de la sal seca de mis lágrimas y mi garganta estaba dolorosamente seca. Al inicio trataba de recordar qué pesadilla había tenido que me había causado una fatiga tan extrema, antes de que los eventos del día anterior llegaran hacia mí con una claridad repugnante.
Los Cullen de vuelta en Rochester; Edward en el salón tomando asiento, como un estudiante de mi clase
- Ugh, - gemí mientras rodaba de lado mientras cerraba más los ojos con la vana esperanza de que si los mantenía así podría volver a dormir y el dia se detendría. Desafortunadamente, la falta de vista parecía darle a mi mente activa mas espacio para reanudar los recuerdos con un mayor fervor.
Edward en mí salón de clases; la luz que emitía su pelo rubio cobrizo y sus ojos color miel brillando mientras murmuraba mi nombre…
Abrí mis parpados de un tiron y me senté.
–Detente, - me dije a mi misma con la voz ronca, -deja de pensar en él.- Las imágenes cesaron y por un momento me sentí triunfante…
Hasta que recordé que estaba discutiendo con mi propio subconsciente. Me resigne al hecho de que estaba completamente loca, me forcé a regañadientes a salir de la cama y prepararme para ir a trabajar.
No podía callar mis pensamientos para siempre, sin embargo, no pasó mucho para que me encontrara pensando en la situación de Edward. ¿En donde estaba ahora? ¿Cómo explicaría su repentina salida de la escuela a su familia? Y, la pregunta que me interesaba más que ninguna otra…
¿Estaría pensando en mí? Era una esperanza realmente tonta y la verdad carecía de fundamento pero a la vez no podía ignorarla. Podría llamarlo optimismo pero estaba casi segura de que había visto un ligero atisbo de emoción en los ojos de Edward mas allá de una sorpresa cualquiera el día de ayer. No lo suficiente como para satisfacer mis deseos, pero estaba segura de que Edward estaba más afectado por nuestro encuentro de lo que mostró. ¿Podía ser que me extrañara aunque fuera un poco? O, me atrevía incluso a pensar que tal vez, ¿se lamentaba por haberme dejado? Me mire al espejo mientras me lavaba los dientes sintiendo algo de esperanza.
Pero entonces sentí mis convicciones dispararse en la dirección contraria al mirar mi reflejo de nuevo. Tenía el pelo opaco y difícil de manejar, y mi piel manchada y círculos oscuros bajo los ojos que ninguna cantidad de maquillaje podría ocultar. Estaba hecha un desastre.
Por supuesto que Edward no me amaba, ni siquiera sentiría algo por mi; si lo hiciera, entonces me habría dicho algo ayer, me hubiera seguido cuando deje el salón de clases, de hecho, nunca me habría dejado en primer lugar. Yo era simple y ordinaria, dolorosamente, y era todo una desilusión pensar que alguien como yo podría ser apropiada para alguien como Edward. La pura verdad era que si Edward de verdad me hubiera amado nunca se hubiera ido. El no me quería; me lo había dicho en el bosque y ninguna cantidad de fantasías por mi parte revertiría sus palabras.
*~*~*
Para el momento en que llegué a trabajar, estaba completamente convencida de la indiferencia de Edward hacia mí y en cuanto me bajé del autobús y crucé hacia el estacionamiento, mientras me preguntaba a donde irían él y su familia ahora. Estaba pensando en Canadá cuando los vi.
Emmett, Rosalie, Alice y Jasper estaban de pie en el otro lado del estacionamiento, concentrados en lo que parecía una discusión seria. Me quedé boquiabierta, no podía apartar la mirada. Estaba casi tan sorprendida al verlos como lo había estado con Edward el día anterior. ¿Qué estaban haciendo aquí todavía? Yo estaba segura de que habrían dejado Rochester inmediatamente después de enterarse de mi presencia, y sin embargo ahí estaban, con sus rostros devastadoramente hermosos y llamativos como siempre. Sin embargo, note que Edward no estaba presente.
Rápidamente lancé un par de miradas a mi entorno, pero no había señales de el.
¿Qué significaba eso? Me pregunté. Por supuesto, Edward podría haberse ido sin su familia, pero dudaba que ese fuera el caso. Los Cullen eran una familia unida, si uno se iba los demás lo seguirían. Había aprendido eso en Forks. Mire hacía atrás y los demás seguían hablando.
Vacile por un momento, ¿debería ir a saludarlos o seguir caminando? Lo estaba meditando cuando la decisión fue tomada por mí. La conversación terminó abruptamente cuando Emmett miro sobre la cabeza de Alice y me vio. Murmuro algo a los otros tres y ellos también me miraron silenciosamente. Mi cara se sintió repentinamente caliente y me di la vuelta avergonzada. No tenia ganas de discutir el porque de la ausencia de su hermano, y si era que lo había hecho, el porque lo había hecho. Estaba segura de que no me seguirían, así que camine apresuradamente a mi clase que afortunadamente era en el otro lado del campus.
El resto del día transcurrió sin los avistamientos de los Cullen. Mientras iba de una clase a otra comencé a sentirme cómoda de nuevo en el ambiente de la vida escolar. Así es como el primer día del semestre debería haber sido, pensé mientras asignaba las tareas y respondía a las preguntas con sorprendente facilidad. Ahora que Edward se había ido podría concentrarme de nuevo y, más tarde, me encontré realmente capaz de relajarme. Incluso ante el descubrimiento de que tenía la clase de los juniors – la clase de Edward- no me sentí mal y salí de la sala de profesores con un humor relativamente bueno
Al girar el corredor dentro del Bloque 12, sin embargo, llegué a un alto repentino. Pensé que había visto un destello de color bronce por la puerta de mi clase... pero no, eso era imposible. Me estaba imaginando cosas otra vez. Me retiré el cabello de los ojos, respire hondo y entre por la puerta... sólo para congelarme de nuevo. Edward estaba sentado en el mismo asiento de ayer, apoyado tranquilamente en la pared, aparentemente ajeno a las miradas evidentes que estaba recibiendo por parte de todos los estudiantes.
Mientras estaba allí en un estado de shock supremo, él miró a su alrededor y nuestras miradas se cruzaron. Por una fracción de segundo me sentí como si estuviera tratando de comunicar algo a través de su mirada, pero antes de que pudiera estar segura miro hacia otro lado.
Temblorosa me dirigí a mi asiento. Estaba absolutamente estupefacta. Había estado segura de que se iría, jamás pensé que fuera a quedarse. ¿Qué estaba haciendo aquí todavía? ¿Por qué no se fue como la última vez? Mi mente trabajaba a toda marcha tratando de encontrar una razón plausible para la presencia de Edward, pero ninguna parecía encajar. La única conclusión que podría sacar es que, por algún motivo incomprensible, Edward sintió que había algunos "asuntos pendientes", donde a mí se refiere. Eso no era bueno en absoluto para mí y mi mente estaba llena de temor.
La clase estuvo terrible. Al ver a Edward toda mi confianza de la mañana se había evaporado rápidamente, para ser sustituida por una sensación de malestar, confusión e incertidumbre. Mientras discutía con la clase sobre el amor de Elizabeth Bennett y el Sr. Darcy, mis pensamientos estaban muy centrados en mis propios sentimientos hacia Edward. Continuamente lo mire con el rabillo del ojo, mirando a otro lado tan pronto como me veía. Toda la situación se estaba convirtiendo casi en algo cómico por su infantilismo. En los últimos cinco minutos de la lección le asigné a la clase su próximo trabajo, y llegué a una decisión. No averiguaría por qué Edward se había quedado en Rochester, dudé de que pudiera incluso hablar con él sin llorar. Sin el elemento sorpresa, sería más difícil de ejecutar con éxito una repetición de evacuación rápida de ayer de la clase, pero lo tenía que intentar de todos modos.
Sonó la campana y toda la clase de repente se puso de pie. Se abalanzaron hacia la puerta hablando y riendo en voz muy alta. Incluso sin mirar, yo podía sentir que Edward, limitado por la velocidad humana, fue atrapado detrás de la multitud. Tenía que salir antes de que tuviera la oportunidad de hablar conmigo. Yo luché con mi bolsa, tratando de guardar mis pertenencias pero alcanzar mi abrigo fue difícil y quede atrapada en el proceso. Date prisa ¡Date prisa! Mi cerebro gritó. Si no lograba salir en los próximos segundos todo estaría perdido. Edward, sin duda, me acorralaría y yo no sabría que hacer. Hice una mueca, era insoportable el sólo pensar en una conversación con Edward; necesitaba hacer una salida rápida. Por fin había cerrado mi bolsa con un triunfante "¡Ja!"Cuando mire hacia arriba. Era demasiado tarde.
Cuando emprendía una lucha con la bolsa, toda la clase se había vaciado de estudiantes... excepto uno. Edward estaba de pie junto a la puerta, con su cuerpo duro y rígido como tallado en piedra. Al instante sentí que mi ritmo cardíaco aceleraba y me maldecía a mí misma, sabiendo que él sería capaz de escuchar cada latido. Miré a la puerta y luego de nuevo a su figura, pensando en mis posibilidades de escapar. Tal vez si me pasaba junto a él sin mirarlo a los ojos, él me dejaría ir sin ningún comentario. Decidí que era mi única esperanza, me armé de valor y camine hacia la puerta, con la mirada puesta en el corredor por delante.
En un momento de incredulidad, pensé que de verdad estaba funcionando. Estaba a casi tres metros de la puerta y él no había hablado todavía. Con alivio, aceleré el ritmo de mis pasos. Tres pasos…dos…un-
-Bella,- murmuró.
Sentí mi esperanza romperse en pedazos. Sin quererlo, dejé que mis ojos se encontraran con los suyos y de nuevo fui golpeada por la perfección de su apariencia. Era muy injusto que fuera tan increíblemente bien parecido, me dije a mi misma mientras mis ojos recorrieron cada detalle de su forma hermosa.
- Hola Edward, - respiré mientras trataba de mirar hacia otro lado. No había manera de que pudiera evitar una conversación con él ahora, mi única esperanza era que fuera lo más breve posible. Hubo una pausa incómoda, y luego rompió el silencio.
- ¿Cómo has estado? -preguntó, vacilante. Me quedé mirándolo con la incredulidad grabada en cada centímetro de mi cara. ¿Cómo pensó que estaba? ¿Era solo por educación, o realmente no tenía ni idea de cómo me había destruido? Tal vez sólo era más cómodo para él para fingir que nunca había estado tan obsesionada. Se aclaró la garganta en silencio y de repente me di cuenta de que todavía no había respondido a su pregunta. ¡TERRIBLE! Quería gritar, te quiero, Te amo, ¿por qué me dejaste?
-Bien, - le contesté. Los modales básicos me obligaron a extender la misma pregunta hacia él, que respondió de manera similar. Nuestra conversación continuó por un par de minutos más después de que cada uno pregunto por la respectiva familia del otro. Mi vergüenza, junto con las emociones caóticas que sentí cuando veía a Edward hizo muy difícil para mí participar en la conversación. Para hacerlo aún más difícil el me miraba constantemente con demasiada intensidad, me costo mucho trabajo mirarlo a los ojos por más de unos segundos. No fue hasta que el tema cambio y le pregunté porque había venido a Rochester, que comencé a sentirme incomoda.
-¿Siberia? Exclamé, asombrada. Eso definitivamente no era una de las respuestas que había estado esperando que diera. Inmediatamente comencé a preguntarme por qué había elegido un lugar tan lejano... hasta que, con un sentimiento de vergüenza, lo entendí. Siberia es el lugar más lejano de mí. La idea de que Edward estuviera tan desesperado por poner distancia entre nosotros que hasta sentía la necesidad de viajar por todo el mundo fue suficiente para provocarme un colapso nervioso. No me atreví a hablar de nuevo porque no quería convertirme en un mar de lagrimas, por lo que decididamente me abstuve de mirarlo y me dedique a jugar con la manga de mi blusa, todo el tiempo preguntándome cuando me dejaría ir para ponerle fin a esta terrible experiencia.
Lamentablemente, sin embargo, parecía incapaz de notar mis pistas.
-Eh, Bella, - dijo, su voz aterciopelada detener, -Yo... bueno, lo que quiero decir es...- En contra de mi mejor juicio, lo mire con curiosidad. Edward nunca había tenido dificultades para expresarse antes, incluso en los momentos más tensos siempre había sido fácil para él. Me preguntaba qué había cambiado. Vi como respiró hondo y trató de nuevo.
-Bueno, básicamente Bella, tenemos que hablar. - Sentí que mi cuerpo se encogía al mismo tiempo que decía esas palabras, me recordó las que había dicho esa noche en Forks antes de que me descartara para siempre. Y de repente, con una descarga de seguridad terrible, llegue a la conclusión de que iba a hacerlo de nuevo. Por alguna razón, dejar Rochester para alejarse de mi no era una opción viable para él y ahora que iba a recurrir a la única otra forma de protegerse a sí mismo de mí: reiterar sus sentimientos de hace seis años.
Yo sabía que estaba a unos segundos de recordarme su falta de sentimientos hacia mi... y de repente, me di cuenta de que yo no quería escucharlo. No ahora, no después de todos estos años. Yo sabía que no me quería, no tenía necesidad de escuchar que lo confirmara. Escuchar esas palabras de nuevo sería infinitamente más doloroso que sólo la aceptación de ellas y seguramente habría infinitamente mas dolor del que un corazón pudiera soportar, antes de romperse en mil pedazos.
-Por favor, Edward,- dije, tratando de esconder el tono de mi voz suplicante, -no hagas esto
.
Frunció el ceño y me miro perplejo. -Pero Bella, tengo que…-
-No, no es necesario. - ¿Por qué estaba tan decidido a romper mi corazón otra vez? ¿Realmente cree que podría haber olvidado sus palabras de despedida y rechazo? La idea era ridícula.
-Pero Bella,- Edward continuó con una confusa pero decidida mirada en su rostro hermoso. Su semblante firme me dijo que no podía luchar con él para siempre así que busqué las palabras para convencerlo de que no iba a tratar de reavivar nuestra relación.
-Por favor, Edward,- le supliqué, mi pecho adolorido con la anticipación de la agonía de ser rechazada otra vez era al parecer inevitable, - Yo sé lo que vas a decir y no quiero escucharlo. Honestamente no puedo decir que Yo siento lo mismo y estoy verdaderamente arrepentida por eso, pero acepto que es cómo te sientes y lo haré lo mejor que pueda para no hacerte las cosas difíciles- , me detuve un poco, antes de añadir, deshonesta,- Han pasado seis años, así que por favor, ¿podríamos dejar todo esto en el pasado? - La mentira salió de mi lengua con una facilidad sorprendente. No importaba si hubieran pasado seis años o seiscientos, nunca superaría a Edward.
-Bella, creo que no me entiendes,- insistió, en voz baja.
Empecé a sentir un ligero rubor de la irritación. Por supuesto que lo entendía, realmente tenia la necesidad de deletrear su repulsión hacia mi sílaba por sílaba?
-Lo contrario,- le contesté, -Te entiendo perfectamente.
Él no respondió de inmediato y en mi interior solté un suspiro de alivio. Sin embargo, cuando miré su cara, las emociones que reflejaba me sorprendieron. Yo esperaba que sintiera alivio con mis palabras, pero su reacción no tenia sentido. Me miraba con una mezcla de frustración y-si no lo hubiera conocido mejor, hubiera jurado que era… ¿dolor? Pero eso era absurdo, ¿cómo algo de lo que yo había dicho podía tener ese tipo de efecto sobre Edward?
Él continuó mirándome fijamente sin descanso y empecé a sentirme muy incómoda. De repente se me ocurrió que no tenia idea si mi "barrera mental" a sus habilidades seguía teniendo el mismo efecto, podía estar escuchando mis pensamientos en este momento. Tenia que averiguarlo -no tenía nada que perder, si podía oír mis pensamientos, entonces ya sabría de mi anhelo continuo hacia él. Edward, pensé, un poco vacilante, nunca me había comunicado con él así antes, yo todavía te amo. Siempre te he amado y deseo de todo corazón que lo sientas de la misma forma. Contuve la respiración, examinando su cara para ver si me había oído.
Pero no hubo ninguna reacción.
Mi alivio estaba teñido de una leve sensación de decepción cuando llegué a la conclusión de que mis pensamientos estaban siendo tan indescifrables para él como lo eran cuando era una adolescente. Edward volvió a hablar, obligándome a encontrar mis ojos con los suyos una vez más.
-¿Estás segura de que así es como te sientes?- Preguntó. Su voz aterciopelada era moderada, pero sus ojos reflejaban una extraña especie de urgencia. La pregunta me sorprendió. ¿Qué le importaba si era cierto o no, seguro que su única preocupación era que yo intentara perseguirlo ahora que nuestros caminos se habían cruzado una vez más? Sin embargo, aunque yo no entendía las razones detrás de la pregunta, yo sabía una cosa segura sobre mi respuesta: tenía que liberarlo. Tenia que asegurarle que, de una vez por todas, no tenía absolutamente ninguna expectativa puesta en él. Forzándome a no llorar lo mire a la cara y hable con voz lenta y acompasada.
-Sí, lo es.- Tan pronto como las palabras habían salido de mí boca sentí el dolor familiar que rasgaba mi pecho. Me encorvé ligeramente y envolví mis brazos con fuerza alrededor de mi torso, pero a pesar de las consecuencias no sentía deseo de retirar mi declaración. Estaba hecho, no había vuelta atrás. La agonía en mi pecho se aplacó un poco por el hecho de que le había dado a Edward la oportunidad de ser feliz porque valoraba su felicidad más que nada y, aunque me matara, me alegraría de que él no tendría que pasar a través del infierno que yo había pasado en los últimos seis años.
Sin embargo, aunque mis sentimientos pueden haber sido el colmo de la benevolencia, mi cuerpo no reaccionaba de la misma manera y sentí que mis ojos se llenaban de lagrimas, ardientes lágrimas que había reprimido hasta ahora. ¡Maldita sea Bella! Me decía ¡no puedes llorar delante de él, vas a arruinarlo todo!
Yo no podía soportarlo más, tenía que irme. No me atreví a mirarlo de nuevo, lo esquive y camine a toda prisa en dirección a la puerta. En mi prisa me las arreglé para atorar el tacón de mi zapato en la pata de una mesa, me preparé para una caída inevitable... pero no llegó. Un delicioso par de familiares y fuertes brazos detuvieron mi caída y se enrollaron en mi cintura, cubriéndome en un abrazo protector.
Me di la vuelta para ver a Edward que lucia un poco sorprendido a causa de sus acciones, como si lo hubiera hecho sin pensar. Yo esperaba que me liberara de inmediato, con repulsión o al menos, algo de vergüenza a causa de nuestra proximidad. Me sorprendió la expresión de su rostro. Por un segundo, casi parecía que él estaba tomando algún tipo de decisión interna. Entonces, su expresión se hizo suave, las comisuras de sus labios se alzaron formando esa devastadora sonrisa torcida tan familiar y sus ojos comenzaron a arder en llamas. Podía sentir mi cuerpo congelarse cuando cerro por completo la distancia entre nosotros haciendo que nuestros cuerpos se presionaran entre sí.
Oh Dios mio!!.
No podía pensar, apenas y podía respirar, todo lo que pude ver fue Edward. Su pecho y hombros, tan perfectamente definido, y su piel brillante, los mechones rebeldes de su pelo de bronce caer casualmente en sus ojos ... ¡¡sus ojos!!. Incluso si mi mente hubiera sido capaz de formar frases, no habría palabras para describir la forma en que estaba mirándome. Si no hubiera sido por su apoyo, sin duda me habría derrumbado. Muy dentro de mí sentí un impulso, de la única parte racional de mi mente que aún funcionaba, me decía que huyera. ¡Esto está mal Bella, él es tu estudiante, perderás tu trabajo, te arrestaran!. Por difícil de creer, para el ojo humano, Edward era menor de edad y, por tanto, definitivamente 'fuera de los límites '. No era prudente que estuviera algún tiempo a solas con él fuera de clase, y mucho menos en situaciones comprometedoras. La parte sensible de mí estaba gritando para correr... pero era muy difícil hacer algo cuando me miraba de una manera tan erótica. Me encogí, esperando que las palabras "erótico" y "estudiante" no volvieran a ocupar la misma frase en mi mente en mi mente de nuevo.
El peligro de la situación estaba empezando a crecer en mí y mi entusiasmo fue dando paso al terror, cuando las cosas fueron repentinamente arrebatadas de mis manos.
-Bella,- Edward susurró, con su dulce aliento acariciando mi cara. Y luego todo había terminado. Algo dentro de mí se rompió y me incliné aún más cerca, como si estuviera magnéticamente atraída hacia él. A través de mi blusa podía sentir un estruendo en mi pecho, haciendo zumbar mi cuerpo entero. Nuestros rostros estaban casi tocándose, sería demasiado fácil cerrar la distancia, mi boca reclamaba sus labios perfectos, una vez más... respiré su aroma embriagador y cerré los ojos…
Sin previo aviso, Edward me tomo con fuerza y velocidad cruzando la sala, deteniéndose junto a la ventana. Sentí el empujón tan fuerte como si hubiera sido golpeada por un camión a toda velocidad. Mis músculos trataban de luchar contra el sentimiento de mis entrañas destrozadas. Me tambalee hacia mi escritorio, y me agarre al borde a modo de apoyo para evitar caerme
…IDIOTA, grite en mis pensamientos, ¿QUÉ DIABLOS ESTABAS PENSANDO? ¡¡EL NO TE AMA BELLA!! Debería haberlo sabido y quería darme una bofetada a mí misma por ser tan ridícula. Yo no era nada para Edward, sólo un inconveniente recordatorio de su pasado; un penoso error que el prefería olvidar.
¿Qué tan desesperada debía lucir para él ahora? Sentí que las lágrimas comenzaban a caer; la vergüenza y el horror de lo que acababa de hacer se apoderó de mí. Me rozaba con furia así que voltee mi cara lejos de la de Edward. De hecho, yo estaba tan ocupada tratando de ignorarlo que no escuché el golpe en la puerta hasta la cuarta o quinta vez.
-¿Ss… sí?- Yo tartamudeaba, tratando de ocultar mis lágrimas, cuando me volví para ver la puerta abierta. Era Emily Demarco, una chica de piernas largas con ojos marrones y el pelo largo y negro.
-Eh, hola Srita. Swan,- comenzó con su acento del Bronx, -Lamento interrumpir, pero tengo una pregunta sobre la tarea de hoy...- su voz se apagó cuando sus ojos comenzaron a recorrer el perfil de Edward sorprendida. A pesar de mi humillación de antes, todavía sentía un destello de celos razonable por la forma en que lo estaba mirando. Me aclaré la garganta y Emily se volvió hacia mí inmediatamente, un poco avergonzada.
-No interrumpes nada Emily,- le dije, mi voz fría y mi mirada alejada de Edward, -El Sr. Cullen estaba a punto de salir.- De detrás de mí, le oí protestar.
-No, espere, yo…
-Eso es todo, por favor, cierre la puerta al salir,- le dije al aire, sin mirar a Edward. La actitud inflexible que había adoptado era sólo una fachada, un mecanismo de defensa para tratar el dolor de su rechazo, pero era necesario a fin de ocultarle mi desesperación a Edward. Lo escuche hacer una pausa atrás de mí, como si estuviera tomando una decisión, y luego camino delante de mí en silencio. Se detuvo de nuevo en la puerta y pude sentir sus ojos en mí, pero yo seguía mirando el suelo. Después de unos segundos se volvió y se fue, cerrando la puerta detrás de él. Di un respingo al oír el ruido de la puerta azotarse y vi que estaba apretando el borde de la mesa tan fuerte que mis nudillos estaban blancos por la tensión. Con una respiración profunda me obligue a mirar la cara de Emily, que a su vez me miraba con ojos asombrados. –Entonces, Emily,- dije haciendo un esfuerzo supremo en concentrarme, -¿cómo puedo ayudarte?"
JA!!! A que las asuste con lo del beso? Yo tambien me asuste cuando lo leia la primera vez xD y esas mariposas y ah *_*
Q buen cap!!!! Lol,
Por cierto a mi tambien me gustan mas las BPOV q los EPOV son mas… movidos y menos emo, o no?
Bueno cuidense y nos vemos en la proxima emision!
No planeo actualizar rapido asi que por favor no se preocupen y tengan paciencia, yo se que la necesidad de checar cada 3 minutos a ver si ya hay actualizacion es casi insoportable! Pero entonces cada vez q sientan la necesidad manden review!!!! xD
Y no pierdan las esperanzas! Q en esta historia, casi todo puede pasar *_*
Otra vez gracias a Ali y a todas las lectoras por estar al pendiente del fic!!!
Bye- bee!
