Disclaimer: Nada, absolutamente nada es mio, solo soy la traductora de la traductora de la escritora… asi q ni se les ocurra eliminar esto! xD
Hello!!! Cómo estan todas? Espero q muy bien! Muchachas debemos agradecer, otra vez a Ali Patz por este capítulo, ya q si ella no lo hubiera traducido… pues no lo podríamos leer! Y como yo solo le corrijo lo q no me gusta y cosas así… Pues debo decirles q se requieren mas reviews ya q ahora tienen dos traductoras y no una! xD ademas seria lindo llegarle por lo menos a la mitad de reviews q tiene la versión original que ya va a llegar casi a los 5 mil!! Pero tampoco les pido tanto! Eso ya sería inhumano. He visto otakus por ahí según los nicks q tienen en los reviews… asi que comprenderán el por q tardo tanto! Además de pronto mi vida social resurgió entonces aunq quisiera estar todo el dia pegada a la compu…. No me dejan! Gente incomprensiva xD Y creo q aki les dejo otro capitulo que creo q les va a gustar por q es BPOV *_*
Recomendación musical para el cap según la escritora: Which To Bury, Us Or The Hatchet' De Relient K (Esta genial!)
No, I don't hate you
don't want to fight you
know I'll always love you
but right now I just don't like you
'cause you took this too far
No, no te odio
No quiero pelear contigo
Se que siempre te amaré
Pero justo ahora no me agradas
Por que has ido demasiado lejos
Recomendación musical para el cap según la Ali Patz (Gracias, nena) es: "Stuck" de Stacie Orrico
I can't take it
What am I waiting for?
My heart's still breaking
I miss you even more
And I can't fake it
The way I could before
I hate you but I love you
I can't stop thinking of you
It's true
I'm stuck on you
No puedo soportarlo
¿Qué estoy esperando?
Mi corazón aun se rompe
Y no puedo fingir
Como lo hacía antes
Te odio pero te amo
NO puedo dejar de pensar en ti
Es verdad
Me tienes atrapada
Mi encuentro con Edward en el aula había demostrado muchas cosas, lo más importante, que yo era incapaz de estar en su presencia sin perder totalmente la cabeza. Es claramente evidente que debido a mi vergonzosa falta de auto-control, cualquier contacto entre nosotros era imprudente. Por lo tanto tuve que tomar la única decisión lógica a mi disposición para mantener mi trabajo, cordura e integridad, tenía que mantenerme lo más lejos posible de Edward.
Y así comenzó la primera de varias semanas de evitar a Edward a propósito. Considerando el hecho de que antes, rara vez entraba a la sala de profesores, prefiriendo pasar mis descansos fuera, esa sala de maestros pronto se convirtió en mi refugio, era el único lugar donde podía estar segura de no ver a Edward. Cuando era obligada a abandonar mi santuario para asistir a clases tomaba rutas imprevisibles por toda la escuela, usando los corredores que yo sospechaba Edward no usaría. Incluso fui tan lejos como para obtener una copia del horario de clases de Edward, para poder planear mis viajes de forma que evadiera su ubicación en el campus.
Si yo estaba decidida a alejarme de Edward, no era nada comparado con su aparente deseo de encontrarme sola otra vez. A pesar de todos mis movimientos, cuidadosamente planificados, él trataba de abordarme entre clases. Cada vez que lo hacía, yo lograba escapar a la sala de profesores o me rodeaba de gente, y me prestaba a cualquier conversación posible, mis escapes eran más difíciles con cada día que pasaba.
Incluso era cautelosa en casa. Yo no estaba segura de si su determinación para ponerse en contacto conmigo se extendería fuera de la escuela, por eso tomé algunas precauciones extra. Me aseguré de que mis ventanas estaban permanentemente cerradas con llave y rara vez salía de la casa, excepto para los elementos esenciales, tales como comestibles. Pasé mucho tiempo sentada en mi sala de estar mirando por la ventana, tratando de percibir el brillo de un coche de plata por la esquina de mi calle. Al inicio no resultó ser nada más que un hombre de negocios en su camino para el trabajo, pero un par de veces vi el destello de un automóvil excepcionalmente brillante y extraordinariamente rápido, por delante de mi apartamento y en la carretera.
Y luego estaban las llamadas telefónicas. La primera vez que ocurrió fue a las diez y media de la noche, después de un día feliz libre de Edward en la escuela. Yo estaba en la ducha cuando sonó el teléfono y para el momento en que salí, casi cayéndome y golpeando mi cabeza contra el lavabo en el proceso, la llamada se había transferido al contestador. Al principio pensé que la máquina se había descompuesto, la luz roja parpadeaba, indicando un mensaje, pero no hubo ninguna voz procedente de los altavoces. Cuando la escuché con atención, me di cuenta de que podía oír a una persona en el otro extremo. La máquina continuó grabando durante unos cinco minutos hasta que la persona que llama finalmente colgó. Traté de no sacar conclusiones y decidí que sólo podría haber sido un mal funcionamiento... hasta que sucedió una y otra vez, cada noche, a la misma hora, el teléfono sonaba y sonaba hasta que finalmente el contestador hacia su trabajo. La persona que llamaba no hablaba o dejaba ningún mensaje real, sólo esperaba en silencio.
Por supuesto, yo no tenía una forma real de saber que era Edward. Podría haber sido cualquiera y, yo estaba un poco asustada por los mensajes en silencio. Después de todo, sabía que podían haber sido de un ladrón posiblemente tratando de averiguar si el apartamento estaba vacío. Sin embargo, yo no tenía miedo. En realidad me consolaba un poco pensar que Edward me llamaba por teléfono cada noche, si me esforzaba lo suficiente podría incluso engañarme a mí misma acerca de que llamaba por otros motivos, que no fueran el hecho de querer volver a romper conmigo.
Mis capacidades de auto-engaño no eran lo suficientemente fuertes como para convencerme de hablar con Edward, sin embargo, nunca contesté el teléfono. Tomé la costumbre de dejar que la máquina contestara el mensaje antes de levantar el teléfono, algo que llevó a Jacob a la confusión absoluta. Desde el regreso de Edward me llamaba tres o cuatro veces al día. Trató de convencerme de lo contrario, pero era transparentemente evidente que estaba comprobando que no estaba comprometida de nuevo en una apasionada relación amorosa con Edward Cullen. De hecho, tras el primer par de días incluso dejó de tomarse la molestia de explicar las razones falsas para las llamadas incesantes y comenzó a decirme que hablara claro, y que si había hablado con Edward.
Alrededor de dos semanas y media después del inicio de este asunto, era una noche de lunes y la trigésimo octava vez que sucedía esto, finalmente perdí los estribos.
–Jacob Black, te juro, que si me lo preguntas UNA VEZ MÁS voy a volver a Forks y voy a romperte este teléfono en la cabeza.
-¡Lo siento, lo siento! -Jacob respondió rápidamente, -¡Diablos Bella, sólo estoy al pendiente de ti!"
-¡Yo no necesito que me cuiden! gruñí malhumorada pateando la pared y luego lamentándome del dolor que se disparaba en mi pierna. "Tengo veinti.... cuatro años de edad...,- grité, haciendo una mueca por el dolor - y no es necesario que me cuiden, y ¡menos un cachorrito sobre-crecido que vive a miles de kilómetros de aquí!
Hubo un silencio y de inmediato sentí una punzada de culpabilidad.
-Ay, Jake, Lo siento, -murmuré, -eso fue duro, pero por una vez, quiero que me dejes luchar propias batallas. Es sólo Edward de quien estamos hablando.
-Sí, un sanguinario, desertor, rompe-corazones, vampiro arruina vidas…
-…que nunca ha sido un peligro para mí- dije, decidiéndome por omitir nuestro primer encuentro en Biología. Jacob bufó, evidentemente no estaba de acuerdo. -Por favor, Jacob,- suspiré, -mi vida es bastante estresante, sin tener que dar este mismo argumento, todos los días. Confía en mí cuando te digo que voy a dar por terminado este asunto de Edward, ¿de acuerdo?
Se quejó un poco más, pero finalmente accedió a:
-Bajare el número de llamadas telefónicas; Embry dice que soy un acosador, - y colgó. Suspiré agotada y me alejé del teléfono, masajeándome las sienes mientras me dirigía a mi habitación. Antes de que hubiera dado tres pasos, el teléfono sonó de nuevo. Me queje en voz alta y me abalancé sobre él.
-¡En serio, Jacob, no estaba bromeando sobre el teléfono! ¿QUÉ QUIERES? - Me quedé inmóvil, a media frase. Mis ojos acababan de caer en el reloj digital en el contestador automático: 22.30.
Oh no.
Un sentimiento de terror absoluto me recorrió la garganta mientras escuchaba esa voz tan perfecta al otro lado de la línea.
-¿Bella?
Sin pensarlo, colgué el teléfono con tal fuerza que la máquina cayó al suelo, y casi arranca el enchufe de la pared. Temblando, me agaché para poner el auricular a su lugar original y dar un par de pasos hacia atrás, sin dejar de mirar el teléfono. Bueno, al menos ahora sabía que no era un ladrón. Me quedé un poco sorprendida por mi propia reacción, mi cuerpo había actuado como por reflejo. Mientras miraba el teléfono, comenzó a sonar otra vez. Me aparté de él, deteniéndome sólo cuando mi camino fue obstruido por el sofá, en el cual me senté con alivio. Después de lo que pareció una eternidad, el teléfono dejó de sonar y la luz roja brilló indicando grabación. Esperé con la respiración agitada, sin saber si iba a hablar de nuevo o simplemente seguiría respirando. Esforcé mis oídos, buscando algún tipo de sonido.
Y luego lo escuché. Estaba tocándola muy débilmente en el fondo era un trozo conocido de la música de piano... solté una exclamación de sorpresa y caí de bruces frente del sofá en mis rodillas, paralizada, mientras miraba fijamente la pequeña máquina contestadora. Las cepas de una melodía que no había oído durante años se fueron filtrando por la caja y de repente me sentí transportada a través de kilómetros y años hacia un día frío, brumoso y con un hermoso chico en un piano...
La música lenta, se transformaba en algo más suave, y para mi sorpresa era una canción de cuna entretejida por notas y más notas.
"Tu inspiraste esta", dijo en voz baja. La música se hizo insoportablemente dulce.
Sentí un sollozo en mi pecho, las lágrimas que yo no había notado al inicio comenzaron a caer por mis mejillas sin control. Mi canción de cuna, estaba tocando mi canción de cuna. No lo podía creer, era como si me hubiera metido en un sueño. Las notas florecieron en mi habitación, a la vez desgarrando mi corazón y también calmando mi dolor. Yo no había oído mi canción de cuna desde que había escuchado el CD que Edward había hecho por mi cumpleaños número 18, apenas unas horas antes de que me hubiera dejado para siempre. Sin embargo, aquí estaba sentada en el frío suelo de mi apartamento con esa música llenando cada rincón de la habitación. Sentí un súbito deseo de escuchar la voz de Edward de nuevo, para hablar con él y decirle cuánto lo amaba. Tentativamente me incliné hacia adelante para tomar el teléfono, pero la canción llegó a su fin, sacándome del trance. Me quedé inmóvil, casi sin respirar, esperando que dijera algo, cualquier cosa, que pudiera explicar sus acciones. Hubo una larga pausa, antes de que el contestador se apagara.
Me senté en silencio. Edward había tocado mi canción de cuna. ¿Qué significaba esto? ¿Por qué, de todas las canciones en el mundo, ¿toco la canción de cuna para mi? Yo no podía soportarlo, no después de la forma en que había eludido mi abrazo hace dos semanas. No le importaba, eso era seguro. Pero entonces ¿por qué iba a tales extremos? ¿Por qué tenia que hacerlo tan difícil? Tal vez Edward no tenía ni idea de la importancia que esa canción tenía para mí, tal vez era sólo una canción para él entre las miles de composiciones que guardaba. Esa debía ser la explicación, otra no tenía sentido. Mi mente estaba llena de preguntas, me puse la pijama y, cuando finalmente me quedé dormida, mis sueños fueron asaltados por música y destellos de topacio.
*~*~*
El martes por la mañana era soleado, fue un consuelo para mis nervios, que ya estaban en ruinas tras los acontecimientos de la noche anterior. Me dirigí a la escuela sintiéndome más confiada que de costumbre, tenía grandes esperanzas de que el sol durara a lo largo de la tarde y así pudiera eliminar la posibilidad de un encuentro incómodo con Edward. Para el cuarto período, sin embargo, quedó claro que este miércoles en particular no estaba destinado a ser mi día de suerte cuando el sol fue reemplazado por nubes de tormenta.
Fantástico, pensé, mientras caminaba con resentimiento por el campus hacia mi lección con los más jóvenes, con mi carpeta para protegerme de la lluvia. Estaba claro que no evadiría a Edward el día de hoy y, por supuesto, llegué a clase para encontrarlo sentado junto con los demás estudiantes. Ignoré el inevitable dolor en el pecho que la visión de Edward había causado en mí y, en una secuencia que se había convertido en mi rutina en el último par de semanas, no le preste más atención y me dediqué a hacer mi trabajo.
La clase de hoy era hacer un ensayo con límite de tiempo sobre 'Lady Catherine de Bourgh y su importancia en la novela', una tarea que, teniendo en cuenta la cantidad de preparación que habían tenido, debería haber sido sencilla. Sin embargo, a juzgar por su apariencia frenética y expresiones de pánico, la mayoría de la clase no compartía mi opinión. Estaba segura de que Edward sería una excepción, pero no me di el lujo de comprobar mirando su rostro.
En vez de eso, me aclaré la garganta para silenciar el brote de cuchicheos ansiosos y me dirigí a la clase.
-Muy bien, guarden silencio. Tienen una hora para completar esta tarea, tras lo cual se acumulará en sus ensayos de clasificación, así que hagan su mejor esfuerzo y no hablen por favor. Hay papel en el escritorio si es que lo necesitan, pueden empezar ahora. - No hubo más sonido que el de la pluma rasgando el papel y el sonido que hacían las hojas al voltearse, también hubo una que otra tos ocasional.
Me senté en mi silla y me preparé para una lección tranquila mientras revisaba las tareas escolares. Luego, desde el borde de mi visión periférica, vi pasar a alguien. Miré hacia arriba para ver a Edward que se puso de pie y empujó la silla debajo de su escritorio antes de acercarse hacia mí, silencioso como un gato. Me puse rígida en la silla, mi pluma se congeló en el aire. Respiré profundo y desvié los ojos de Edward, empezando a escribir de nuevo. Tal vez quiere un poco de papel, pensé esperanzada, ignorando el bloc de notas sin abrir que estaba en su escritorio. Seguí mirando el papel, sin reconocer ni una palabra mientras esperaba que sucediera algo.
Podía sentir a Edward centrando sus ojos en mí mientras se colocaba de espaldas al resto de la clase y se inclinó hacia adelante pretendiendo tomar una hoja de papel de mi escritorio. En el proceso su mano rozó la mía y me aparté, de nuevo con esa sensación tan familiar de electricidad corriendo por mi cuerpo. Tuve que luchar para que mis manos no se aferraran a él. Con gran esfuerzo, empujé mi silla lejos de la mesa en el vano intento de crear distancia entre nosotros. No había ningún sitio para correr ahora, yo estaba completa y verdaderamente acorralada. Mi única esperanza eran veinte estudiantes que trabajaban en silencio ante nosotros. Sin duda, Edward no sería tan loco como para crear una escena delante de tantos testigos o ¿si?
De pronto me sentí muy incómoda.
-¿Qué estás haciendo? - susurré, rezando internamente para que ninguno de los estudiantes levantara la vista de su trabajo.
-Necesito hablar contigo,- respondió Edward en un ronroneo tan bajo que apenas era comprensible. Lo miré con incredulidad. ¿Es que nunca había oído hablar de la expresión "tiempo y lugar"? Parecía que no.
-Ahora no, Edward,- dije en voz baja frenéticamente, tratando de controlar el pánico de mi voz. Si no tenía cuidado empezaría a hiperventilar. Me miró enojado.
-Entonces, ¿cuándo? Me ignoras en clase, no respondes el teléfono, huyes cada vez que me acerco a ti. ¿Cuando se supone que debo hablar contigo?
Lo miré sin decir nada, no podía creer que estábamos teniendo esta conversación. Ya habíamos hablado una vez, y sabíamos como había terminado todo. El había escapado de mí, no al revés.
-No hay nada más que tengamos que hablar. - Logré decir, finalmente. Ya había decidido que no intentaría ganarme su afecto, ¿qué más podía querer de mi?
-¡Sí lo hay, Bella, si sólo me escucharas!" Su voz se hizo más fuerte al terminar la frase y me di cuenta de que un par de estudiantes miraban hacia nosotros. Esta situación estaba a punto de convertirse en algo horrible, así que tuve que tomar el control.
-Siéntate, Edward,- dije, tratando de mantener mi tono de profesora, cuando regaña a su estudiante.
-No,- dijo, igualmente calmado, y con una mirada inquebrantable. Era más oscura de lo habitual, un caramelo marrón en lugar de miel resplandeciente; obviamente no había estado cazando como debería.
-Dije siéntate,- Hablé con los dientes apretados, notando que estaba apretando los puños.
Edward me miró fijamente a los ojos y dijo lentamente, como si estuviera saboreando cada letra,
-N-O.
Sentí que mis mejillas se llenaban de un color rojo intenso, mezcla del shock y la vergüenza. Yo estaba hiper-consciente de que nuestra conversación se iba poniendo progresivamente más ruidosa con cada respuesta y que ahora había un público por lo menos de la mitad de la clase. El escaso poder al que originalmente tenía se deslizaba entre mis dedos.
-Sr. Cullen, si no se sienta ahora mismo… -empecé, perdiendo la paciencia.
Edward se rió y me sorprendió el sonido, no fue la seductora risa que una vez había llegado a amar. Esta risa era fría y amarga, envió escalofríos por mi columna vertebral.
-¿Qué vas a hacer? - preguntó, con una risa transparentándose en su voz, -¿ponerme en detención? Hubo un estallido de carcajadas y suspiros mientras la clase procesaba sus palabras. Ninguno de ellos por lo menos fingía trabajar ahora, todos estaban demasiado absortos en el drama que se desarrollaba ante ellos.
Mientras mis ojos recorrían las caras de entretenimiento de mis alumnos, ante la manera en que Edward se comportaba, de repente sentí que algo cambiaba dentro de mí y una nueva emoción se apoderó de mi corazón. Por primera vez desde el retorno de Edward, estaba como loca. Esto no fue sólo ira, no, estaba más que enojada, estaba realmente furiosa. ¿Cómo se atrevía a entrar en mi salón de clase y desafiar mi autoridad de esta manera? ¿Qué derecho tenía de volver a mi vida? Como si fuera una felicidad tener que reconstruir todo lo que había derrumbado al romperme el corazón en mil pedazos, como si no fuera suficiente tener que pasar por la terrible agonía de verlo todos los días sabiendo que no sentía nada por mi, tenía que complicar las cosas al tratar de hacer que me despidieran, justo cuando estaba dejando atrás toda esa oscuridad, justo cuando comenzaba a recuperarme del abandono de Edward, tenía que regresar y hacerlo todo cien veces peor. Estaba furiosa, no dejaría que se saliera con la suya. Levanté la barbilla y lo miré a la cara, con los ojos llenos de furia fría.
-Salga del salón, por favor, - dije tranquilamente.
-¿¡Que!?" preguntó Edward, aunque ambos sabíamos que había escuchado perfectamente.
-Salga de mi clase, ahora.
Edward puso los ojos en blanco y bajo el tono de su voz para que el resto de la clase no pudiera escucharlo,
-Vamos Bella no seas…
Antes de que terminara su frase, le hable en voz alta.
-Usted no tiene derecho a minar mi autoridad Sr. Cullen, no es asunto suyo la manera en que debo dirigir mi clase y no voy a tolerar que se burle de la lección. Ahora, le sugiero que se vaya de mi salón de clases y se reporte en la oficina del Sr. Delaney antes de que mande a alguien que le saque por la fuerza.- Hubo silencio después de mis palabras, la clase entera me miraba, estaban sorprendidos puesto que yo nunca me había enfadado tanto con un estudiante antes.
Bajé la voz para que sólo Edward pudiera oír.
-Nno sé cual es tu juego, pero para que conste en acta, no estoy jugando. Yo… -Sentí como las palabras que estaban por salir rasgaban mi garganta. Consideré tragármelas, pero luego decidí no hacerlo. ¿Qué más podía perder? Miré a través de sus ojos sorprendidos. -Yo no voy a ser una de tus DISTRACCIONES Edward.- Me miró fijamente por un momento increíblemente largo, después dio la vuelta y empezó a caminar sin preocuparse de recoger sus cosas.
No me sorprendía que se hubiera salido (después de todo, que otra elección tenía) Pero todavía podía sentir un dolor parecido a la pérdida mientras lo veía desaparecer por la puerta. Me volví hacia los estudiantes en silencio, unos me miraban extasiados y otros asustados, como si alguno de ellos esperara ser el siguiente, me senté en la silla jalando un trabajo hacía mi antes de decir -Tienen cuarenta y cinco minutos para completar sus ensayos.
*~*~*
Yo sabía que mi escena con Edward no se iría sin comentarios, sobre todo cuando lo había enviado a la oficina de Patrick, pero no podía prever el nivel de curiosidad que había generado entre los estudiantes. Las reacciones de mis colegas eran levemente favorables si se enteraban del incidente ocurrido, ya que todos habían batallado por lo menos una vez con un estudiante demasiado arrogante, así que la noticia de que había expulsado a Edward Cullen de mi salón de clases no fue de su interés. Con los estudiantes, por otro lado, era una cuestión completamente diferente. Todos ellos se mostraron fascinados por el hecho de que había reprendido a Edward Cullen a pesar de sus calificaciones perfectas y ese aspecto de supermodelo.
El tema se convirtió en un chisme de pasillo. Podía sentir sus murmullos cada vez que me aventuraba a salir del refugio de la sala de profesores y fue increíblemente desconcertante.
-Si, la señorita Swan y Edward Cullen, eso escuché.
-Ellos se ODIAN.
-Lo hubieras visto Kate, te juro que parecía que iba a matarlo.
Tal vez ya me había vuelto paranoica, los maestros castigaban a los estudiantes todo el tiempo, pero no parecían tener alguna extraordinaria cantidad de interés como mi antipatía hacia Edward. Tal vez era por que era nuevo en la escuela (y, en el caso de las alumnas, por su aspecto tan perfecto) o tal vez debido a mi famosa aversión al conflicto, pero durante varios días, parecía que la única cosa que cualquier persona podía mencionar era algo sobre nuestra disputa. Por suerte para mí, el hechizo de sol breve continuaría hasta el fin de semana así que Edward no estuvo presente en la clase durante un par de días, algo que alivió considerablemente la tensión.
Sin embargo, para el viernes, tendría cosas más importantes por las cuales preocuparme.
En la escuela Sycamore Grove, era obligación de los profesores el celebrar una reunión para discutir el progreso de los nuevos estudiantes con sus padres. Este semestre, se celebraría un viernes por la noche, una decisión que habían tomado los directivos. Personalmente, yo no estaba muy preocupada por la pérdida de mi viernes por la noche, no tenía una gran vida social, pero tampoco esperaba con ansias hablar con los padres en la sala de la escuela. Esas noches de progreso eran algo que me temía, mi falta de confianza, aunque no era un obstáculo en el aula, lamentablemente se había convertido en una desventaja al momento de tratar a los padres. De todas formas estaba preparada, el día había llegado, eran casi las 6 de la tarde cuando recogí mi lista de estudiantes asignados y me dirigí a la oficina de la escuela para encontrarme con sus padres.
Mientras caminaba hacia la sala de la reunión, mis ojos recorrían la lista de preguntas que teníamos que hacerle a los padres. Solo eran preguntas generales, yo no iba a aparecer esta noche como profesora, sino como representante de la escuela. Después de las instrucciones me asignaron los nombres de los nuevos estudiantes, con cuyas familias estaría conversando. Había alrededor de ocho en la lista, de los cuatro grados. Leí los nombres descuidadamente en mi cabeza, tratando de recordar los rostros correspondientes. Cuando estaba a punto de dominarlos todos, pude ver impreso en negritas un nombre que hubiera deseado no tener entre mis manos, ¡¡Oh!! Tiene que ser una broma. Pero no, no lo era, ahí estaba.
EDWARD CULLEN
O era sólo una coincidencia ligada a mi pésima suerte, o alguien en la oficina, después de haber oído hablar del incidente con Edward a principios de semana, me estaba jugando una broma. De cualquier manera, yo estaba consternada. ¿Por qué todo el mundo parecía estar conspirando en mi contra para obligarme a ver a Edward de nuevo?
Por unos momentos pensé en saltarme esa reunión, pero yo sabía que no era una opción viable. Después de los acontecimientos de la clase del martes con Edward, no estaba dispuesta a crear más atención innecesaria hacia mí y nuestra cuestionable relación. Y faltar a propósito una cita con sus padres definitivamente entraba en esa categoría.
Dicho esto, tampoco tenía la seguridad de que Carlisle y Esme vendrían. No era necesario hablar sobre el progreso de Edward, había pasado a través de la Escuela Secundaria innumerables veces y todas ellas con calificaciones perfectas. Estaba segura de que él no quería verme, no después de la lección del martes, por lo que era dudoso que la familia Cullen apareciera. Me senté en la sala de la escuela, donde me reuní con una docena de otros profesores, todos haciendo lo mismo. La tarde avanzó lentamente, no podía dejar de mirar el reloj y para ser sincera, tampoco podía apartar la vista de la puerta. Me senté en el borde de mi mesa, fingiendo estar tomando una taza de café, pero en realidad buscaba algún indicio que me indicara la presencia de Edward y sus padres. Entonces, cuando mis ojos recorrieron la puerta por centésima vez, los vi.
Se veían exactamente igual que hace seis años. Todavía hermosos, increíblemente jóvenes, me di cuenta de que ahora yo era un año mayor de lo que Carlisle había sido cuando fue cambiado. Estaban de pie, vacilantes en la puerta de la sala, inseguros de venir. La mano de Carlisle se apoyaba ligeramente en la espalda de Esme, le murmuró algo al oído que le hizo inclinar la cabeza en un acuerdo mientras recorría la sala. Entonces, sus ojos cayeron sobre mí. Hubo una pausa en la que nos miramos una a la otra, y entonces una lenta, y cálida sonrisa cruzó su rostro. Yo no estaba segura de ir hacia ella, y sin pensarlo crucé la habitación para lanzarme a sus brazos que me esperaban abiertos. Me envolvió herméticamente en un abrazo que vibraba con cariño, apoyé la mejilla contra su hombro, respirando su aroma deliciosamente familiar. Me sentía segura y relajada, por primera vez en años, era como estar en casa.
-Oh querida,- susurró mientras me acariciaba el pelo cariñosamente, -cómo te he echado de menos.
-Yo también,- respondí, mientras deshacía su abrazo y daba un paso hacia atras sonriendo, -a los dos,- dije mirando a Carlisle que estaba radiante mientras me sonreía de una manera que hizo que su rostro luciera más atractivo que nunca, creí haber escuchado a algunos de los asistentes de profesores suspirar, disfrutando la vista.
-Hola, Bella; - murmuró estrechando mi mano amablemente -es bueno verte.
-A tí también.- Le devolví la sonrisa a los dos. Era cierto, había extrañado a la familia de Edward, casi tanto como a él. Carlisle y Esme eran como unos padres para mí, aunque mucho más jóvenes y de mejor aspecto. Cuando mis ojos se movían entre sus rostros, vi a una tercera figura salir de donde había estado escondido en la puerta. Edward. No me sorprendió verlo, la noche era para los padres y los estudiantes, aunque a pesar de eso, fue un momento difícil. Me aclaré la garganta, obligándome a mantener la fachada para el beneficio de cualquier humano que pudiera estar observando. -Buenas noches, Edward,- dije formalmente, asintiendo con la cabeza ligeramente hacia él antes de mirar de nuevo a Carlisle y Esme. Ellos nos miraban con expresiones de preocupación, -Bueno;- dije alegremente rompiendo el silencio, con una jovialidad falsa en mi cara -supongo que es mejor volver al trabajo-
Carlisle miró rápidamente a Esme con prisa antes de intercalar en voz baja:
-Eso no es necesario Bella, no tienes que hacer est… -Sacudí la cabeza con firmeza.
-Si tengo Carlisle, es mi trabajo, por aquí por favor.- Señalé mi escritorio y me dirigí hacia él con rapidez antes de que alguien se opusiera de nuevo. Me senté y pude ver como Carlisle y Esme intercambiaban miradas, antes de que poco a poco se sentaran frente a mí, Edward seguía sus pasos de cerca. Él Todavía no había hablado con excepción de un corto "Hola", pero yo sabía que era sólo cuestión de tiempo antes de que comenzara. En efecto, abrió la boca justo cuando empecé a hablar.
-Bel…
-Bueno, -dije en voz alta, interrumpiéndolo antes de que pudiera terminar de decir mi nombre, -Estoy aquí con ustedes esta tarde para discutir el progreso de Edward en la escuela - Miré con inocencia a Esme y Carlisle, ignorando por completo Edward. -Antes de empezar, ¿alguno de ustedes tiene temas que le gustaría hablar? -Esme no contestó, pero me examinó con una expresión de dolor mientras Carlisle sacudía la cabeza, con una leve sonrisa tratando de ocultar la preocupación que se marcaba en su frente.
-No, no, no ha habido ningún problema con sus clases, su profesora es excelente.
Me sonrió brevemente en la broma, débilmente, y se trasladó rápidamente al punto siguiente, haciendo caso omiso de las protestas de Edward.
-Esto es totalmente ridicul…
-Bueno, -dije en voz alta, -Supongo que Edward no ha tenido ningún problema con sus materias. Vi que era el mejor estudiante de su antigua escuela en San Francisco. La sonrisa de Carlisle se había desvanecido por ahora, mientras me miraba con el ceño fruncido.
-No, se ha adaptado muy bien, -dijo lentamente, mirando de reojo a Edward, que desbordaba frustración.
-¡Maldita sea Bella! - Edward gruñía amenazadoramente -Deja de hablar de mí como si no estuviera aquí, yo…
-En términos de sus calificaciones, lo ha estado haciendo muy bien,- continué como si Edward no hubiera dicho nada, -por lo general se espera una ligera caída en las calificaciones de los estudiantes nuevos en el primer par de semanas debido a su necesidad de familiarizarse con su nuevo entorno, pero su hijo ha demostrado ser una notable excepción a la regla, ha estado recibiendo constantemente altas calificaciones en todas sus clases. ¿Le gustaría ver algunos de sus resultados? - Esme se limitó a mover la cabeza, con expresión triste. Me dolía la causa de su dolor, pero aún no me atrevía a mirar a Edward que había empezado a hablar otra vez.
-¿Ya terminaste? ¿Estas lista para actuar como una persona adulta y madura otra vez?"
-He tenido ciertos problemas con la conducta de Edward. -Continué, levantando la voz, en un intento de hacer que se callara.
-¡¿Por qué no me escuchas?!" gritó Edward, prácticamente nos gritábamos el uno al otro a través de la mesa.
-Pero ha tenido conversaciones con el Sr. Delaney y espero que podamos corregir estas cuestiones sin demasiados problemas. Mientras tanto…
-Bella, estas siendo absolutamente patética, ¿no te das cuenta de eso?
-Espero que se involucre en alguna de las muchas actividades extra-curriculares que nuestro programa de enriquecimiento de la educación contiene.
-¡¡DIOS SANTO!! -Edward explotó, pateando la silla hacia atrás y mientras caminaba hacia delante, rápido como un rayo, hasta que su rostro estaba al nivel del mío. Sus ojos eran absolutamente aterradores, profundamente negros, con un toque de ira.
-¿No te escuchas a ti misma? ¿Qué diablos te pasa? - Me senté en shock, mi mente apenas era conciente de que todos en la habitación se habían quedado en silencio mientras yo miraba a Edward alarmada.
-Edward. - Interrumpió Carlisle, que parecía inquieto mientras se dirigía a su hijo adoptivo. -No voy a tolerar que le hables a la Señorita Swan de esa manera, por favor, ve afuera y cálmate. Edward lo miró incrédulo.
-¿Es una broma, Carlisle? ¿Has oído la forma en que esta hablando? -se calló cuando se dio cuenta de la forma en que toda la sala le miraba en estado de shock. Comprendiendo puso mala cara y se enderezó. -Sí, padre,- dijo con frialdad, a punto de salir de la habitación. Al mirar sus ojos era difícil leer sus emociones. Había resentimiento e ira, pero también había otra cosa que era más difícil de interpretar. ¿Era arrepentimiento? Antes de que pudiera decidirlo abandonó la habitación.
Después de unos momentos, sin embargo, el nivel de ruido poco a poco empezó a resurgir, y los testigos de nuestro pequeño drama juntaron sus cabezas para chismear sin vergüenza
De repente me di cuenta de que estaba temblando, así que puse mi cabeza entre mis manos mientras mi respiración recuperaba su cadencia regular. Sentí las miradas de Carlisle y Esme sobre mí, y me sentí enferma al pensar en la lástima que debían sentir por mí. No lo merecía, había sido yo la que provocó la reacción de Edward, yo lo había provocado; había arrastrado a Edward hasta ese punto. Él tenia razón, debería avergonzarme de mi misma.
-Perdona a mi hijo.- dijo Carlisle cariñosamente -no siempre piensa en las consecuencias de sus actos. la pena en su voz resonaba en aquél espacio vació que había entre nosotros, y yo sabia que se refería al comportamiento de Edward. Me obligué a mirar hacia arriba, a mirar a esas personas que podían haber sido mis padres. Había muchas cosas que quería decir, pero no podía encontrar las palabras para expresarlo.
-Yo…Yo…lo siento Carlisle,- dije en voz baja. Sentía la garganta apretada, mientras admitía la culpabilidad, y pude sentir lágrimas ardientes corriendo por detrás de mis ojos. Sacudió la cabeza.
-No, soy yo quien debería pedir disculpas, nunca debimos habernos marchado. De haber convencido a Edward antes esto no habría pasado. Todo sería diferente ahora. – No entendí cómo eso hubiera podido presentar alguna diferencia; Edward se habría aburrido de mí con el tiempo, sin importar lo que Carlisle hubiera hecho, pero yo no quería hablar más, era demasiado doloroso.
Carlisle suspiró, levantándose para irse. Miró a Esme, pero ella no se movió, puso la mano en su brazo y dijo en voz baja:
-Me reuniré contigo en un segundo ve a buscar a Edward, probablemente necesitará a alguien para calmarlo. Yo quiero hablar con Bella. - Carlisle asintió, acariciando su mano con ternura antes de salir de la habitación, causando suspiros entre las mujeres que seguían observándonos.
Miré con recelo a Esme. Por mucho que la amara y respetara su opinión, no tenía ganas de hablar sobre Edward, especialmente después del desastre de esta noche. Me estudió con preocupación maternal, preocupación que se marco a través de sus rasgos perfectos.
-¿De verdad estas bien?- Mi primer instinto fue mentir, plenamente consciente de que Edward sería capaz de leer lo que he dicho de sus pensamientos. Esme parecía entender mi resistencia a decir la verdad, hizo una mueca.
-Mira, te prometo que no permitiré que Edward escuche lo que digas. Voy a hacer todo lo posible para bloquear mis pensamientos cuando este con él, incluso si tengo que recitar la teoría de la relatividad de Einstein en la cabeza. - Incluso en mi estado lloroso, deje salir una pequeña sonrisa, era como una leona custodiando a uno de sus cachorros. El hecho de que aún fuera tan protectora hacia mí, aunque todas las obligaciones entre nosotros se habían terminado derritió mi corazón. Decidí que le debía la verdad, o al menos, parte de ella.
-No, - dije con tristeza: -No estoy muy bien. ¿Cómo podría estarlo? Esme entrecerró los ojos, sus sospechas estaban confirmadas.
-Lo sabía, me di cuenta por la manera en que reaccionaste ante él, aunque por supuesto, -su voz se tiñó de enojo -él es demasiado terco como para verlo. Le dije tantas veces, que no dejáramos Forks, pero ¿escucho? - Hizo una pausa para respirar, sus rizos de caramelo rebotaban sobre sus hombros. La observé con confusión por un segundo, hasta que me di cuenta de que había entendido mal mis palabras.
-No, espera, - le dije a toda prisa, ansiosa por corregirla, -cuando dije que no estaba bien, yo sólo quería decir, debido a lo que acaba de pasar con Edward. Eso es todo.- ¡Era mentira, por supuesto, pero ella no tenía por qué saberlo! Yo no podía dejar que creyera que aún estaba enamorada de Edward, a pesar de sus promesas de mantener mis palabras en secreto. Era demasiado arriesgado divulgar mis sentimientos a alguien, y menos a alguien con una mente tan vulnerable para invadir. Esme me miro otra vez
-Eso es…¿TODO? - preguntó ansiosa.
-Sí, - le dijo con firmeza, con la esperanza de que no notara que le mentía. Sentí una punzada de dolor al ver su expresión cada vez más decepcionada así que cambié de tema. -Mira… yo…eh…todavía tengo padres que ver esta noche, así que me temo que... - Dejé que mis palabras fueran la pista, ignorando el dolor incómodo de culpa que sentí mientras hablaba. Por suerte para mí no era una completa mentira, había una pequeña cola de espera donde los padres me aguardaban pacientemente lejos de mi escritorio.
-¡Oh! Por supuesto, lamento mucho haberla interrumpido Señorita Swan, dijo, con su voz más amable, mientras miraba hacia los padres. -Yo... espero volver a verte,- dijo volviéndose hacia mí. Dejé que mis ojos se encontraran con los suyos por una fracción de segundo, antes de apartar la mirada, avergonzada. Se detuvo un segundo más y después se volvió para salir, pude detectar la expresión de descontento en su cara. Miré mis papeles, incómoda, sin molestarme siquiera en levantar la mirada cuando el siguiente estudiante que acababa de llegar con sus padres se sentaba frente a mí.
Mientras comenzaba a hacer las preguntas de rutina, mi mente solo se concentraba en la pregunta que me hacía una y otra vez.
¿QUE HE HECHO?
Por fiiiiin! En este si nos cansamos T_T Espero lo hayan disfrutado tanto como nosotras al traducirlo, tengan paciencia por favor por q ya entro a la escuela y aunq de verdad tengo la esperanza de no tardarme 3 meses en actualizar como antes si pienso q tardare un poco por q se nos vienen un monton de materias encima! Verdad Ali? Y pues… Espero q les siga gustando! Hasta luego!!!
