Hola a todos! Aquí vengo a dejarles el tercer capítulo del ff. Esta vez está narrado desde el punto de vista de Gokudera y es en versión TYL.

Debo admitir que jamás pensé tener tanta continuidad con un fanfiction. Como dije en el primer post, suelo nunca terminarlos. Quizás pronto, cuando pase todos mis exámenes -.-U, me anime a hacer algo más largo, o al menos, a terminar los que nunca finalicé xDU.

Bueno, el próximo será el último cap. Mientras tanto, disfruten este! n.n

Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece. Todo es propiedad de Akira Amano quien nos está haciendo sufrir bastante con el manga ¬¬ (y no diré más para no spoilear xDU)


Estúpido intento de samurai! ¿Cómo alguien podía ser tan jodidamente ciego como para no notar cuando una estúpida mujer busca algo más que una "simple y hermosa amistad"? Quizás el imbécil se había dado cuenta ya, pero el idiota es tan amable que seguramente no sabe como sacarse a la gente de encima.

-Takeshi-kun es tan divertido!- exclamó la maldita perra que buscaba clavarle las garras cual ave rapaz tomando a una presa.

Maldecía la hora en que habíamos decidido entrar a este bar de mierda. Sólo entramos porque Jyuudaime fue quien nos lo recomendó y, en realidad, esa era la única razón por la que simplemente no me levantaba y salía del lugar. Apagué el cigarro, quien sabe cuantos ya había fumado. Los miré nuevamente ¿cuánto más tendría que soportar esto? Él simplemente se comportaba como si yo no existiera. Continuaban hablando tan tranquilamente que me asqueaba. Ni siquiera me molestaba en prestar atención a su conversación, sólo escuchaba algunos gritos que la mujer pegaba en pos de alabarlo.

-Takeshi-kun es tan amable!- y tras decir aquello, para sorpresa de él y mia, se le tiró encima.

Suficiente! Me levanté abruptamente y golpeé la mesa fuertemente, tanto que el lugar entero guardó silencio y todos voltearon a verme.

-Maldita zorra! Déjalo en paz o te meteré dinamita en tu liposuccionador trasero!- le grité.

La gente me clavó la mirada, especialmente cuando ella se mostró completamente asustada ante mi amenaza, la cual estaba dispuesta a cumplir en cualquier momento. ¿Por qué carajo se meten dónde no los llaman? Escuché como algunos reclamaban por mi actitud, mas sólo les dirigí unas miradas para hacerlos callar. Salí de allí, con suma ira acumulada. Muéranse todos.

-Hayato!- me llamó una vez que había comenzado a caminar disgustado hacia mi departamento.

¿Cuándo fue que me alcanzó? Mi paso era sumamente rápido y pensé que lo había perdido de vista hace algunas cuadras atrás. No tenía deseos de hablar con él ni de escuchar sus patéticas excusas, pero aún así, casi por mero instinto, detuve mi andar y volteé a verlo. Él se detuvo frente a mí, recuperando el aliento de a poco. Había corrido hasta aquí… estúpido.

-Eres insoportable. Si quieres revolcarte con una puta, hazlo. Pero a mi no me jodas más- le dije y continué caminando.

Sin embargo, él me detuvo, tomándome del brazo, Tsk… maldito jodido…

-Espera Hayato. No pretendía hacer nada de eso con ella. Sólo me resultó una persona agradable, pero no me esperaba que eso sucediera…-intentó explicarme

¿Agradable?¿agradable? Arqueé una ceja ¿desde cuando las perras son agradables? Odio a las mujeres y por su culpa, comienzan a desagradarme cada vez más.

-Jamás podría tener algo con alguien que no seas tú- dijo. Detuve nuevamente mi paso- Hayato es único y me tiene completamente atrapado.

Sonrió y sentí como los colores subían a mi rostro, aunque busqué ocultarlo. No lo perdonaría así de fácil, por orgullo no lo haría. Entonces, se acercó a mi oído

-Vayamos a tu departamento y te lo demuestro…-susurró con aquél tono de voz tan irresistible que a veces solía usar.

-Idiota!- grité, desviando mi mirada mientras buscaba ocultar el color rojizo de mi rostro. Quizás, SOLO POR ESTA VEZ, lo perdonaría más fácilmente…