He aquí con un nuevo capítulo.
Espero les guste ;D
Advertencia: Este capítulo contiene RonxDraco, pero de forma totalmente unilateral.
Disclaimer: Tanto los personajes como el mundo de Harry Potter no me pertenecen, ya que, si fuera así, ese epílogo no existiría y Harry y Draco estarían juntos, felices y llenos de amor y sexo., pero lamentablemente son propiedad de JK y WB, yo sólo los manipulo un poquito.
Ahora, a leer!
II
Ya deben ser las 12 de la madrugada.
En la cena has comido todo lo que tu cuerpo puede soportar… y más. Es por eso que, por no haberle hecho caso a Hermione, has terminado con un dolor de estómago que no te deja dormir.
Escuchas los ronquidos de Neville, la fuerte respiración de Seamus, ves el tranquilo sube y baja de Dean y, extrañamente, Harry está teniendo un sueño silencioso.
Ninguno de los chicos está acostumbrado a cerrar las cortinas de sus camas, ni siquiera tú.
Recostado de espalda con las manos reposando en tu estómago, miras un punto fijo en el techo. Comienzas a contar hipogrifos.
1 hipogrifo, 2 hipogrifos, 3 hipogrifos, 4 hipogrifos…
Una luz repentina desconcentra tu cuenta y descubres que viene de la cama de Harry, un Lumos suave, quizás con la intención de no despertar a nadie. Finges seguir durmiendo, quieres ver qué hace.
El ojiverde alumbra el mapa del merodeador con el ceño fruncido, viendo un punto en especial. Toma una rana de chocolate y se la echa a la boca en un movimiento monótono. Por los papeles que hay en la cama deduces que ya lleva varias.
Pareciera como si se debatiera entre lo que es correcto y lo que no, tratando de tomar una decisión.
Ruedas los ojos cuando tu lento cerebro llega a la conclusión de que tu amigo espía a Malfoy.
Harry, desde que empezaron su sexto año, tiene una extraña obsesión con él. No deja pasar ni un movimiento del rubio cuando lo tiene cerca.
A pesar de que la atención dedicada y la rivalidad han estado presentes desde que se conocen, este último tiempo ha desarrollado una obsesión insana que Hermione y tú no dudan en hacerle notar.
Como siempre, el terco pelinegro no se deja afectar y continúa con su extraño comportamiento.
Te arropas más entre las sábanas comenzando a sentir frío. Cierras los ojos automáticamente cuando Harry fija su atención en ti debido al movimiento. Parece asustado por el hecho de ser descubierto. Abres un ojo y lo encuentras nuevamente observando el mapa, pero esta vez con un brillo decisivo en los ojos.
Se levanta de un salto silencioso, se pone un chaleco marca "Molly Weasley", las zapatillas, toma la varita y el mapa y comienza a salir de la habitación, haciendo lo posible para no despertar a nadie.
- Harry – su nombre sale de tus labios sin pensarlo.
El aludido detiene sus pasos.
- Oh, Ron… - atina a decir, mirándote con sorpresa.
- ¿A dónde vas? Ya es tarde. Si el prefecto en turno te ve, no tendrá compasión.
Como si fuera un dato que había pasado por alto, se acerca a su baúl y saca la capa de invisibilidad.
- Listo, no pasará nada. Vuelve a dormir… sólo… sólo voy a la cocina. Quedé con hambre… - dice concluyendo la conversación. Sale rápidamente de la pieza antes de que pudieras responderle algo.
Vuelves a tirarte en el colchón – no te diste cuenta de que estabas sentado-. Refunfuñas y te cruzas de brazos. Detestas que te mienta cuando es obvio que conoces la verdad.
Entrecierras los ojos. Ya has olvidado por completo tu dolor de estómago y no puedes detener el conjunto de ideas y pensamientos que luchan por invadir tu mente. Les das el permiso correspondiente a todas y las ordenas.
Harry ha ido por Malfoy, ese es el primer punto, lo tienes asegurado y no necesitas dale más vueltas.
Harry sigue creyendo que Malfoy tiene planes tenebrosos y que fue reclutado por Quien no debe ser nombrado. Tonterías, sabes que eso es imposible… aunque, si lo piensas bien, tiene algo de sentido. Tú mismo has dicho hoy que podría seguir los pasos de su padre.
Harry tiene esa obsesión enfermiza por el hurón. Eso, si lo ves de otra perspectiva, no es malo. Hermione y tú prefieren que esté obsesionado a que sufra depresión y llanto permanente debido a la muerte de Sirius.
Harry ha estado de un humor bastante inusual el día de hoy, luego de su ataque de ira. Quizás y sólo quizás también tenga que ver con el príncipe de Slytherin. Tal vez tuvieron uno de sus pleitos recurrentes y deduces que fue una lucha verbal (no has visto daño físico). Sabes que, considerando la condición y problemas actuales de tu amigo, pudo ser mucho más doloroso e hiriente.
Harry hace mucho que no habla de sus sentimientos con ustedes. No les dice lo que le molesta ni lo afectado que está luego de la batalla en el ministerio. Si lo comparas con la prueba final del Torneo de Los Tres Magos, en donde el señor de las tinieblas volvió, cuando mataron a Cedric, él se los decía todo, todo lo que ocurrió, todo lo que sintió en cada momento y lo mucho que le hirió no hablar de sus tristezas con ustedes ese verano en el que, para su mala suerte, les habían prohibido todo contacto.
Harry… Harry te está mintiendo. Y eso te duele. Crees que puede ser debido al rechazo que mostraron Hermione y tú a sus sospechas. Debe pensar que ambos son un caso perdido, que no vale la pena seguir con sus intentos por convencerlos. Te da pena, puedes estar perdiendo a tu mejor amigo. Decides apoyarlo, le dirás que piensas igual que él, que ahora estás completamente seguro de que Malfoy planea algo. Lo más probable es que te sonría y ya no salga solo en mitad de la noche; irás a su lado. Quieres obsesionarte con algo, sentir esa pasión o lo que sea, por alguien. Además, si resulta ser cierto, tanto tú como Harry tendrán el mérito, no sólo Harry Potter.
Harry… no, tu siguiente pensamiento, gracias a Merlín, no tiene que ver ni con Harry ni con Malfoy, sino con Hermione. Desde cuarto año, tus sentimientos hacia ella comenzaron a cambiar. Sufriste tanta rabia al verla con Krum… Tiempo después, Ginny te aclaró que eso se llama celos. Ginny también fue la que, hace unos meses, te dijo que te gustaba Hermione. Al principio vino la negación, pero después todo calzó.
No eres un tipo cursi que comenzará a enumerar y describir cada una de las cosas que te gustan de la chica, sólo piensas que adoras todo, absolutamente todo, incluso su inclinación a meterse en lo que no le incumbe y su gracia al gritar.
Sólo… al parecer Harry también te ha superado en ese tema. Te frustra ver la forma en que se comportan ambos. Hermione siempre está tan pendiente de él, tan preocupada, como si no le importara nadie más. Sin mencionar que la mayoría de las veces actúan como si te ocultaran algo.
Si por lo menos pudieras superar a Harry… ¡en lo que sea! Hacer algo antes que él, no importa si luego lo hace mejor, siempre que sea después de ti.
Escuchas la puerta de la habitación abrirse con cuidado. Alguien entra con sigilo luego de haber cerrado. Ves un destello de luz en los lentes del sujeto debido a la iluminación lunar que se cuela por la ventana.
Harry guarda la capa en el baúl, se sienta en la cama, deja la varita y los lentes encima del velador y esconde el mapa del merodeador debajo de la almohada. Se acuesta, se tapa y se duerme de inmediato. Lo notas cuando su cuerpo se relaja y su respiración se vuelve pausada. Rezas para que esta noche pueda tener un sueño tranquilo.
Extrañado, tomas tu propia varita y haces un hechizo para ver la hora. Cuatro números brillantes mostraron las 03:30 am. Lo desapareces. ¿Realmente ha pasado tanto tiempo? Para ti, Harry se ha ido hace tan solo 10 minutos.
Pones las manos debajo de tu cabeza. Mañana le preguntarás qué tal le ha ido. Ya estás decidido a acompañarlo también en esta aventura y comenzar tu espionaje hacia Malfoy.
Te ríes de ti mismo al comparar la actitud de ambos chicos con la de los…
¡Claro! ¿Cómo no te diste cuenta antes? Siempre estuvo frente a tus ojos y no se te había ocurrido hasta ahora.
Volteas un poco y fijas tu vista en Seamus. Todos saben que el irlandés es gay, completamente gay. A veces comenta lo buenos que están ciertos chicos del colegio e incluso les lanza un piropo a ustedes cuando se ven "apetecibles". Al principio te incomodaba un poco estar a su lado, pero terminaste acostumbrándote y riendo con cada frase lo suficientemente afeminada y su personalidad algo loca. Y con eso llegaste a la conclusión de que antes de cualquier cosa, Seamus es tu amigo.
La homosexualidad está bien vista en el mundo mágico –sólo si siguen un efectivo método para continuar la descendencia mágica -, no así en el muggle según Hermione, Dean y Harry. Es por esa razón que Seamus tiene una estancia cómoda sin que nadie le falte al respeto.
Mmmh… tú eres heterosexual… pero… podrías probar, ¿no? Superar a Harry en algo, si exploras ese mundo lo harías antes que él.
No debe ser malo, el verdadero problema es: ¿con quién?
No puede ser Seamus, de ninguna manera, sería demasiado bochornoso. Tiene que ser un chico que te parezca por lo menos atractivo y, si es así, eliminas a todos los de Gryffindor. De las otras casas tan solo conoces a unos cuantos y, siendo sinceros, sólo tendrías que usar una mano para contarlos.
Decides que mañana al desayuno no perderás de vista a ningún estudiante masculino que pase frente a ti.
Algo así como a las 4:15 de la madrugada, por fin tus párpados comienzan a pesar, se cierran tus ojos y caes en la inconsciencia del sueño.
- ¡Ron! ¡Ron! Vamos, amigo, despierta. Si no lo haces, no alcanzas a desayunar – te despiertan de un zamarreo bastante brusco.
Abres los ojos y vislumbras de forma borrosa a un Neville totalmente uniformado. Tratas de acostumbrarte a la luz mañanera y observas a tu alrededor. No hay nadie más en la habitación y todas las camas están desechas, deben haber bajado hace poco.
- ¿Y Harry? - preguntas con pereza y la voz ronca.
- En el baño, también acaba de despertar – informa el chico, alejándose un paso, cruzando los brazos y formando una mirada reprobatoria. – Enserio espero que no sea una trasnochada en común y que no estén sumergidos en otra de sus aventuras anuales en las que arriesgan la vida.
- No te aflijas, Neville, si algo malo estuviera ocurriendo, estarías al tanto, créeme – te sientas poniendo los pies en el suelo, algo mareado por la falta de sueño – Si me disculpas, amigo, iré al baño. Si me quedo sin comer, el día empezaría muy mal – ves que el rubio suspira con alivio y sonríe, asiente con la cabeza y se va.
Te levantas y vas al baño sin importar que Harry esté dentro, ya debe haber terminado su ducha. Abres la puerta.
- Lo siento, Harry, pero es muy tarde y quiero mojarme un poco – informas despreocupado.
Quedas estático en la puerta al ver una imagen que difícilmente olvidarás: Harry con una toalla amarrada a la cintura, con otra se seca el cabello, gotas caen por su pecho y no lleva lentes, por lo que sus brillantes orbes esmeralda se ven más bellas y expresivas que nunca.
Se te seca la boca y observas a tu amigo de una forma diferente. Estás shockeado, al parecer los efectos de la madrugada han tenido efecto en ti. Tragas pesado y tus ojos recorren inevitablemente su cuerpo. Te topas con un extraño moretón en su cuello y allí es cuando vuelves a la realidad, al parecer Harry ha estado llamándote.
- Ehh… sí, perdón. ¿Qué decías?
- Que la ducha está desocupada, pero que dudo alcances a usarla.
- Ah, sí, bueno, creo que sólo me lavaré la cara – Te acercas al lavabo, pasando al lado del chico, rozándolo sin querer, sientes un escalofrío.
Tratas de dejar esas extrañas reacciones de lado y te enjuagas el rostro, desperezándote y haciendo el intento de alejar los restos de las sensaciones anteriores…
¡Por Morgana! ¡Es tu mejor amigo! Definitivamente no es una opción. Dejando de lado el hecho de que casi es otro hermano, es hombre totalmente heterosexual. Según sabes, está interesado en tu hermana – no es que no te moleste, pero prefieres eso a que esté con otra persona. Además tienes que considerar lo más importante: es a él a quien quieres superar.
Volteas a verlo y lo sorprendes revisando la mancha morada de su cuello con las mejillas sonrojadas y un gesto de frustración.
- ¿Cómo te hiciste eso? – no te aguantas en preguntar.
- Pues… en realidad no lo se – dice, para luego soltar una risita nerviosa.
Te encojes de hombros y vuelves a la habitación seguido por Harry. Abres distintos cajones de tu cómoda y comienzas a vestirte. De reojo ves a tu amigo haciendo lo mismo y no puedes evitar que un tiritón te recorra la columna a pesar de que estuviera dándote la espalda. Sonríes y niegas con la cabeza. Terminas de ponerte la ropa y sin ánimo dejas los calzoncillos en el cesto de la ropa sucia, tu pijama tirado y te apoyas en la muralla esperando que Harry termine.
- ¿Qué tal te fue ayer con Malfoy? – preguntas tratando de tomarlo desprevenido y poder disipar las dudas que te invaden.
- Pues bastante bien – responde concentrado en la difícil tarea de anudar su corbata que parecía no querer ceder.
Después de unos segundos cae en cuenta de su error.
- Eh… en realidad…
- No te preocupes, Harry, es totalmente comprensible, pero también es una lástima que no me dijeras. De todas maneras te entiendo, nosotros ya no te apoyábamos y era un caso perdido si me informabas. – Sus ojos se abren sorprendidos - Lo siento, ahora te creo, si lo piensas bien, es un hecho totalmente obvio.
- ¿Que me crees ahora? Eso… ¡eso es bueno! Sí, señor, muy bueno – mira en un momento silencioso el suelo, como buscando qué decir – He descubierto muchas cosas este último tiempo, en especial anoche. Cuando lleguemos a la mesa te cuento – termina de abrocharse su túnica y sonríe - ¡Listo!
Ambos toman sus bolsos y descienden a la sala común. Sin sorprenderse se fijan que no hay nadie en el lugar, deben estar todos desayunando.
Se encaminan hacia el Gran Comedor en silencio. Observas a Harry con disimulo, algo extrañado por su actitud pensativa. Luego de unos minutos lo olvidas y te centras en tu nueva misión.
Por el camino se encuentran con muchos chicos a los que analizas sin problema. A todos les encuentras defectos: un revenclaw demasiado gordo, un hufflepuff muy moreno, un slytherin con una horrible cara de chico bueno…
¡Espera! ¿En qué has pensado? ¿Liarte con un slytherin? Y encima buscas uno con pinta de malo. Quizás sería el tipo de chico más difícil de conseguir para tu cometido. De pronto te gustan los retos.
No te habías percatado de que ya han llegado a las enormes puertas abiertas del Gran Comedor.
Antes de que pudieran entrar, el grupo más conocido de la casa de las serpientes se atraviesa en tu camino. Te ha sorprendido la actitud de Malfoy, pues sólo les lanza una mirada llena de un significado que no comprendes. Y eso bastó para que tu estómago sufriera un alarmante cosquilleo, muy distinto al dolor que padeciste anoche.
Cuando descubres a qué venía el retorcijón te horrorizas.
El rubio ingresa al comedor y Harry te llama para que hagan lo mismo. Sin responderle con palabras, la acción de entrar hace saber a tu amigo que ya lo escuchaste. Perplejo por tu silencio, te sigue. Ambos se sientan frente a Hemione que está por abrir El Profeta mientras comparte un par de palabras con Ginny. Tiene una tostada a medio comer.
- Hasta que llegaron, pensé que tendría que entrar a clase sola. ¿Qué los entretuvo? – baja el periódico y los mira con escrutinio.
- Nos quedamos dormidos – responde simplemente el pelinegro, sirviéndose jugo de calabaza.
- Harry, nos ibas a contar algo, ¿no? – le recuerdas interesado.
Untas mermelada en un pan y lo mascas.
- Ah… sí… - mira a Hermione de forma rara y comienza – bueno… Malfoy ha estado…
Subes la vista. Te quedas con el pan en la boca y las palabras de Harry desaparecen. Se han sentado frente a la mesa de Slytherin sin darse cuenta, específicamente frente a aquel chico. Resalta tanto con ese cabello… y el incómodo malestar vuelve.
Alarmado miras a Hermione y te contenta saber que sientes lo mismo que has sentido todos estos años por ella. Aún así, eso no evita que un calorcito te invada al ver a Malfoy, y mucho más si lo ves riendo así tan relajado, quizás por algo gracioso que ha dicho Zabini.
Este año el rubio ha estado tan tenso y distante que es extraño –y maravilloso – ver como sus defensas impenetrables caen y lo dejan como un muchacho normal que ríe con sus amigos. Adorable.
Malditos pensamientos e ideas homosexuales que te invadieron en la madrugada, han hecho un efecto inmediato y te atormentan los resultados. Nunca te has considerado gay, ni siquiera bisexual, pero te ha sorprendido descubrir hoy que estás muy cerca de lo último y estás mucho más sorprendido de que sea Draco Malfoy quien te ha ayudado en la comprensión. Ese bastardo vil, engreído, egoísta, tan snob e insoportable, quien les ha hecho la vida imposible todos estos años de escuela. Le tenías tanta repulsión el día de ayer, tanto odio, ¿qué mierda pasó?
Está bien, eso sería matar dos pájaros de un tiro, dejarás de ser la sombra de Harry y humillarías a Malfoy de tal forma que no se atreverá a insultar a tu familia en el futuro.
Estás decidido.
- ¡Ron! – el grito de Hermione te espabila -¿Te sientes bien? Tenemos pociones ahora y ni siquiera te has terminado tu pan…
- Oh… - recién has caído en cuenta de que no tienes hambre – en realidad no se me antoja nada. Vamos, que Slughorn nos deja fuera.
Tus dos amigos te miran con preocupación, como si estuvieras agonizando en una enfermedad mortal y piensas que en cierta forma es así.
Se levantan y dirigen hacia las mazmorras. Clase compartida con Slytherin, una oportunidad para conocer desde otro ámbito a tu "enemigo".
Sientes una mano cálida en tu frente.
- No, no tienes fiebre – dice Harry con extrañeza – Pero estás sumamente raro…
Te alejas un poco y le sonríes en un vano intento de tranquilizarlo.
- Ya dije que no me pasa nada, no te preocupes.
Como un imán, miras fijamente a Malfoy que, junto a Blaise Zabini pasan por tu lado.
Sientes un aura extraña a tu espalda y ves a un Harry enfadado, con su atención en la misma dirección que la tuya.
Perplejo diriges tu mirada a Malfoy nuevamente y sus ojos se posan fugazmente en el lugar en donde ustedes están, para luego entrar en el aula de pociones.
Giras.
Hermione tiene una mano en el brazo de Harry, con una muda pregunta en sus facciones. Él asiente con la cabeza, ambos sonríen, se abrazan con alegría, la chica le dice un par de palabras al oído – que obviamente no alcanzas a escuchar – y la sonrisa de tu amigo se expande.
Te sientes horrible, totalmente dejado de lado y con los celos quemándote desde dentro. Por eso es que quieres superarlo, tan cínico él. Los dos te ocultan algo y eso te enfurece de forma inimaginable. Tus manos se vuelven puños, pero las ocultas en los bolsillos. Fingir, fingir, fingir que nada de eso te daña ni importa.
Se dan cuenta de tu rol de espectador. Se sorprenden y un aire culpable se extiende entre ellos, puedes ser lento y no tan brillante, pero logras presenciarlo. Te sonríen y entran como si nada. Los sigues, físicamente tranquilo.
Superarlo. Demostrar que eres mejor. Nada te afecta.
Te sientas al lado de Harry y esperan la aparición Slughorn.
De reojo captas todo movimiento del rubio, el cosquilleo no desaparece y sientes un muy conocido tirón en tu entrepierna al sorprenderlo pasándose la mano por el pelo – que vuelve a su sitio automáticamente – levantando una ceja y mirando una pluma frente a él. Sonríe de lado. Mierda, es tan atractivo y ahora es cuando lo descubres. Das un salto entre sorprendido y asustado, eso sólo puede significar una cosa…
Volteas la cabeza hacia el lado, Harry ha notado tu comportamiento y un gesto de pregunta, preocupación y curiosidad se instala en su rostro al sus propios ojos captar la dirección de los tuyos. Vas a responderle, pero de pronto entra el profesor. Todos fijan su atención hacia el frente y saludan en voz alta al recién llegado.
- Muchachos, saquen sus libros y ubiquen la página 268. Mientras lo hacen, les recuerdo que mañana espero sus trabajos sobre las plantas más usadas para crear antídotos – dice e internamente piensas "maldito trabajo". – Bueno, hoy analizaremos profundamente la poción para dormir sin sueño y en la clase siguiente la prepararemos. Pongan mucha atención y no pierdan detalle, pues por mucho que hayan oído hablar de ella e incluso usado, sus funciones son muchas – informa mientras saca un frasco que contiene un líquido de un color que no alcanzas a identificar debido a la luz. – He aquí la poción que nos ayuda a tener…
Dejaste de prestar atención, un pedazo de pergamino doblado superficialmente está al lado de tu mano. Lo estiraste sabiendo perfectamente de quien venía.
"Ron, somos amigos, te conozco hace años y puedes decirme lo que pasa, puedes confiar en mi… sé que ocurre algo."
Sonríes con ironía, ¿confiar en él? Ellos no confían en ti. No tienes por qué hacerlo entonces.
Sin levantar la mirada, agarras una pluma, la untas en tinta y respondes.
"Sólo… me siento algo enfermo, no debes preocuparte, ya se pasará…"
Lo vuelves a doblar y lo deslizas hacia tu amigo.
Harry y tú se sientan al fondo del salón siempre, a diferencia de Hermione que, sentándose al frente, se concentra mejor y no deja pasar ninguna información que podría ir camino a sus apuntes.
Pero ahora, lo que de verdad importa en este momento es que este puesto te facilita el escrutinio a Malfoy.
Te alivia saber que Harry es tan despistado como tú y difícilmente – por no decir imposible – se daría cuenta de todo lo que planeas.
Sientes el papel en tu mano, el pelinegro ve hacia el frente.
Lees el nuevo escrito. Breve.
"Mmmmh, está bien, pero si no pasa, dímelo y vamos con Madame Pomfrey."
Escribes.
"Entendido, te diré… si no pasa. Ahora debemos poner atención o Hermione nos mata."
Pasas el pergamino y haces justamente lo contrario a lo que acabas de acordar, pones atención, pero no precisamente a la clase.
Qué tal les pareció? Un review siempre es bien recibido ;D
la decisión de Ron ya está y quiere ponerla en práctica
