Nuevamente, disculpen por la tardanza y también lamento que este capítulo sea menos extenso de lo que me hubiese gustado. Me alegra que les agrade mi historia y procuraré continuarla sin perder la esencia que me impulsó a escribirla.
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- Mmm… Está delicioso – comentó el detective tras darle un lametazo a la cuchara que estaba utilizando para comerse un helado.
La modelo le observaba atentamente, estudiando sus movimientos, y no pudo evitar que un leve sonrojo acudiese a su rostro cuando se percató de que el helado de Ryuuzaki era de fresa. Le recordaba a cierto momento comprometido. Acabó emitiendo una risita nerviosa que fue acallada por la fría mirada que el castaño le dedicó. En otras circunstancias, esa sola mirada habría conseguido que su respiración se entrecortase y le habría otorgado un pequeño período de felicidad. Ahora y de manera inexplicable, sintió como una mota de odio se habría paso desde lo más profundo de su corazón y se centraba en Yagami Light.
"¿Pero qué me está pasando…?" – se preguntó mentalmente la joven.
Agachó la cabeza, evitando los ojos del que era su novio. Planteándose si era conveniente para ella seguir con aquella falsa relación, pensando en qué haría si le dejaba.
"Podría irme con Ryuuzaki…" – se dijo.
Sorpresa. Eso fue lo que sintió. Se sorprendió de sus propias palabras. Estaba comenzando a pensar en la posibilidad de tener algo más con el moreno, con aquel tipo raro que parecía alimentarse única y exclusivamente de dulces. Le miró de reojo. Él aún seguía tan centrado en su lado que no se preocupaba por nada de lo que sucediese a su alrededor.
Light removía un café en el sentido de las agujas del reloj. Ni siquiera sabía porqué lo hacía teniendo en cuenta que no le había echado azúcar. Estaba absorto en sus pensamientos. Debía encontrar la forma más rápida de eliminar a aquel maldito detective del mapa y continuar con la formación de su mundo ideal. Si Misa osaba interponerse y pasarse al bando de L, no le quedaría otra que eliminarla. Esa estúpida no hacía más que estorbarle y últimamente se estaba comportando de manera inusual en ella. Supuso que Ryuuzaki tenía algo de culpa, tal vez no debería dejarles tanto tiempo solos… Pero no quería estar con ella y mucho menos con él.
- Misa-san – el moreno parecía haberse acostumbrado a romper los silencios incómodos que se habían formado a lo largo del día – Tengo algo que enseñarte… Seguramente te gustará.
No esperó a recibir una respuesta. Se levantó, bajando los pies del asiento, y giró todo su cuerpo haciendo un reconocimiento de la zona hasta que logró orientarse. Sonrió de lado, tomándose la libertad de agarrar a la joven por la muñeca para llevarla con él, ignorando por completo al castaño. Amane Misa estaba tan impactada que no fue capaz de reaccionar hasta que el ojeroso joven la soltó.
- ¿Q…qué es esto? – preguntó la rubia finalmente.
- Desde que te vi en la portada de una revista he ido recopilando cosas sobre ti… - explicó Ryuuzaki – Esa de ahí fue la foto que marcó tu debut – añadió, señalando la pared.
Se trataba de un cuarto de tamaño mediano. Las paredes estaban cubiertas totalmente por murales en los cuales se habían ido acumulando fotos y fotos, todas de ella. Misa empezó a pensar que L tenía algún tipo de obsesión extraña con ella, pero esas ideas se disiparon cuando él continuó hablando.
- Me llamaste mucho la atención la primera ve que te vi… entonces me pregunté si sería capaz de reconstruir tu vida a base de esto – prosiguió – Saber cómo es una persona con tan solo ver sus fotos, su vídeos, sus películas… sin conocerla. ¿No te resulta fascinante? – sonrió – Aunque verdaderamente no me esperaba conocerte en persona, eso le da un giro drástico a mi estudio.
La rubia era incapaz de asimilar tanta información en tan poco tiempo. ¿Ryuuzaki le estaba diciendo que se había dedicado a estudiar su vida a modo de hobby? O bien estaba loco de remate, o bien esa era una más de sus excentricidades. Light no estaba allí. Nuevamente se había quedado sola con él… y tan peligrosamente cerca.
L giró la cabeza para mirarla y se fijó en que estaba como ausente. Nunca había visto a la modelo darle tantas vueltas a algo durante un largo periodo de tiempo. Verdaderamente estaba demostrando que quera capaz de pensar. Se acercó a ella, sin molestarse en intentar enderezar su espalda para quedar a la altura de la chica, y aproximó su rostro al de la rubia hasta que pudo notar su agitado aliento rozándole la piel.
- Ryu…za…k…
No pudo terminar de pronunciar su nombre. Sus labios fueron acallados por otros labios que aún conservaban el dulce sabor de la fresa. Podía resistirse, pero no lo hizo. En su lugar decidió tomar participación en el beso, correspondiéndole, moviendo sus labios color carmín sobre los del joven que ahora había rodeado su cintura con los brazos. Sus respiraciones se mezclaron, volviéndose una, fundiéndose al igual que sus almas incomprendidas logrando ser un solo ser durante un corto momento.
Es imposible saber con exactitud cuánto tiempo estuvieron así, pero a ambos se les hizo demasiado corto. Ella quería más. Sin embargo, cuando el rostro del detective se separó del suyo manteniendo una distancia de escasos centímetros, se perdió en su mirada y sonrió de manera automática.
Un ojo marrón acechaba desde el resquicio de la puerta. El dueño emitió un gruñido prácticamente inaudible. Cerró los puños con fuerza y se alejó de allí. Yagami Light lo había visto todo.
