Todos los personajes son propiedad de J.K. Rowling.
Nuevamente gracias por sus comentarios y por continuar leyendo.
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Reencuentros
Lupin se sintió aturdido, sabía que tarde o temprano ocurriría pero, cómo estar listo para algo como eso, además, el mensaje no explicaba todo pero debía ser peor de lo que se pudiera imaginar ya que Dumbledore sólo había hablado de la posibilidad de convocar a la Orden en caso de emergencia, así que sin pensarlo se puso su capa y partió a casa de los Weasley.
Ya era de noche, desde el camino de la colina pudo distinguir los escasos rayos de luz que se colaba por las rendijas de las cortinas cerradas en las ventanas de la madriguera; empujó la pequeña cerca y debido a lo oscuro que estaba, en ausencia total de luna, apenas pudo distinguir ante él el irregular camino de piedras que llegaba a la puerta de la casa. Comenzó a caminar, pero lo hizo de forma lenta a pesar de de lo urgente de la situación, a la mitad se detuvo, necesitaba un pequeño momento de tranquilidad antes de conocer las malas noticias, cerró por un momento los ojos y llenó sus pulmones de aire, el cual estaba tan frío que lo hizo estremecer, todo estaba en silencio a excepción de los grillos que cantaban. Abrió los ojos y miró a su alrededor, medio centenar de luciérnagas volaban alrededor de él, aquello parecía una réplica de lo que pudo ver en el firmamento al levantar la vista, la imagen era hermosa, un trozo de firmamento sólo para él. Deseó que lo que hubiera pasado no fuera tan malo, pero sabía que eso no era así; le parecía imposible que ante tanta belleza alguien pudiera ser capaz de lastimar a otra persona, seguramente, pensó, nunca se habían tomado el tiempo de observar a su alrededor, nunca habían visto nada parecido a eso, entonces, sintió pena por Voldemort y su séquito.
***
La puerta se abrió y a diferencia de siempre, esta vez abrió un anciano mago, Lupin tardó un momento en reconocer que era Elphias Doge.
-¡Muchacho!- Elphias lo reconoció inmediatamente y al estrecharle la mano lo jaló hacia sí dándole un fuerte abrazo.
Adentro ya se encontraban reunidos varios magos, a algunos de ellos ya los conocía pues habían formado parte de la Orden del Fénix. Hestia Jones, Podmore Sturgis, Emeline Vance y Mundungus Fletcher lo saludaron con toda la alegría que una situación de desconcierto como ese momento les permitía. A pesar de que ya habían pasado varios años, aún podía ver decisión y valentía en sus miradas, así como cuando eran jóvenes. A Lupin le dio gusto verlos después de tantos años, pero hubiera preferido hacerlo en otras circunstancias.
-En cuanto recibí el mensaje de Dumbledore salí para acá, ¿Qué es lo que ha sucedido? - preguntó alarmado a los Weasley quienes se encontraban en la cocina preparando bocadillos, parecían sumamente preocupados.
-No sabemos bien, estamos esperando a Dumbledore para saber qué fue lo que pasó -dijo Arthur moviéndose de un lado a otro debido a los nervios -todo ocurrió hace unas horas en la final del torneo, al parecer alguien alteró la última prueba para que Harry cayera en una trampa que lo llevó directo a Quien-tu-sabes.
-¡¡¡¿¿Que Harry fue llevado con Voldemort??!!! -Exclamó Lupin llevándose una mano a la cabeza, la noticia era peor de lo que esperaba.
-Harry está bien hasta donde sabemos Remus, pero al parecer hubo otro chico del colegio de quien no podemos decir lo mismo -dijo Molly con voz quebrada.
-¿A qué te refieres con eso Molly? -Preguntó Lupin frunciendo un poco la frente.
-No lo sabemos muy bien, eso es todo lo que podemos decirte, Dumbledore nos lo contará todo en cuanto esté aquí -dijo Arthur quien enseguida se dirigió hacia a la puerta para recibir a los magos que continuaban llegando.
-Creo que te sentará bien un poco de té Remus -dijo Molly haciendo aparecer una tetera.
Lupin tomó asiento dando la espalda a la entrada de la casa, en su mente se formaban toda clase de situaciones que posiblemente habían ocurrido con Harry. Sentía demasiada impaciencia, así que tomó un trago de té para tranquilizarse y puso la taza entre sus manos. Dentro de la casa no hacia frío pero sus manos tras la noticia parecían dos cubos de hielo.
Minutos después se acercó Arthur seguido por Alastor Moody, por quien Lupin sentía un gran aprecio, era un mago de apariencia extraña por el ojo falso que giraba todo el tiempo observándolo todo, le seguía Kingsley. Lupin dejó la taza en la mesa y se puso de pie.
-Moody, ¿qué fue lo que pasó? -Preguntó Lupin, sabía que éste había sido su sucesor como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, así que supuso estaría muy bien enterado de lo que había ocurrido en el colegio.
-Preferiría lo escucharan de Dumbledore, -dijo estrechando la mano de Lupin, su ojo mágico giraba hacia todas direcciones -pensé que ya estaría aquí, yo me adelanté un poco pues tenía que pasar al ministerio, -dijo Moody quien se veía cansado. Lupin saludó entonces a Kingsley.
-Ella es Nymphadora Tonks, Remus -dijo Arthur- se ha unido recientemente a la orden.
Lupin no se había percatado de que con Moody y Kingsley había llegado otra persona. Tonks tampoco había visto a Lupin pues en cuanto vio a Molly fue directo hacia ella suponiendo la preocupación que debería sentir por sus hijos en Hogwarts. Tonks al escuchar que Arthur la mencionaba volteo.
-¡Tú! -Pensó Tonks al mismo tiempo que su semblante reflejó la sorpresa que le causaba ver que era el mismo hombre con el que había chocado meses atrás. -Hola, puedes llamarme sólo Tonks, -lo saludó sin disimular el gusto que le daba verlo nuevamente.
-Yo soy Remus Lupin y sonrió correspondiendo a la sonrisa de la chica, sorprendido también de encontrarla nuevamente como parte de la Orden y con cierta extrañeza por la alegría con que ella lo saludaba y que realmente él no esperaba; mucho menos esperaba que lo recordara.
Tonks comprendiendo, o mejor dicho recordando los últimos acontecimientos, tomó un aire serio y se volvió nuevamente hacia Molly quien no podía ocultar su preocupación, en un gesto de cariño la chica pasó un brazo sobre los hombros de la Sra. Weasley. En ese momento entró en la madriguera Dumbledore quien no llevaba puesta su capa de viaje, habían pasado tantas cosas en las últimas horas que lo menos importante para él había sido procurarse dicha prenda; trataba de parecer sereno, pero no podía ocultar su enfado.
-Albus, ¿qué ha ocurrido? que significa eso de que a otro de lo participante en el torneo no le ha ido bien? -preguntó Molly apuradamente.
Entonces Dumbledore les contó cómo Harry había visto cara a cara a Voldemort y cómo desafortunadamente otro estudiante de Hogwarts, Cedric Diggory, uno de los mejores, más que estar herido, no había sobrevivido.
-Los he convocado aquí pues después de esto no podemos perder tiempo, es inaplazable la reagrupación de la Orden del Fénix, debemos reforzar algunas estrategias y sobre todo emprender algunas acciones que garanticen la seguridad de Harry al igual que la de todos lo estudiantes de Hogwarts.
-¿Qué cree usted que Voldemort quiera de Harry? preguntó Arthur.
-Recodemos que Harry a sido el único sobreviviente a un ataque de Voldemort, que Harry posee ciertas similitudes con él y seguramente lo que busca es poder regresar, lo que está haciendo es preparar su regreso.
-Además de representar un punto sensible para su ego -añadió Kingsley.
-Profesor, qué va a pasar ahora con Hogwarts, digo después de lo de Cedric, ¿existe otro lugar más seguro que el colegio para Harry?- preguntó Molly- nuestra casa está disponible, usted sabe que lo quiero como a un hijo.
-Lo sé Molly, lo sé, pero también de eso quería hablarles -dijo Dumbledore ajustándose un poco las gafas de media luna- podrán imaginar que la muerte de Cedric es realmente una tragedia y algo que no esperábamos, Voldemort como ya sabíamos, y hoy comprobamos una vez más, pasaría sin ningún recato sobre vidas inocentes, deje instrucciones para que los estudiantes regresen a sus casas mañana mismo, por eso Minerva y Severus no vinieron el día de hoy, les pido formar una guardia que acompañe el expreso hasta que los jóvenes vuelvan con sus padres, lo mejor para Harry es que vuelva con sus tíos, creo que ese es el lugar más seguro para él, de todas maneras no estará sólo, necesitamos también organizar una guardia especial que vigile día y noche la casa de Private Drive. Otra cosa por la que los he querido ver es porque necesitamos un lugar de reunión, se que nos ofreces de corazón esta casa Molly- dijo Dumbledore al notar que la señora Wesley abría la boca -pero necesitamos un lugar que no conozcan así que no podría ser la casa de alguno de los de la Orden, les pido que si alguno de ustedes sabe de algún lugar seguro y poco conocido me lo hagan saber.
Al término de la reunión que se alargó por casi dos horas sólo faltaba organizar los grupos de vigilancia.
-Pues entonces organicemos las guardias y sobre todo la escolta del día de mañana -dijo Lupin comenzando a organizar los grupos. -¿Quién va a participar en la escolta del expreso?
Tonks levantó la mano, la rapidez con que lo hizo le recordó a Lupin la manera en la que Hermione lo hacia cada vez que él había hecho una pregunta en clase. Estaba a punto de anotar el nombre de la chica cuando alguien intervino.
-Lo siento Nymphadora, -dijo Dumbledore benévolamente- sabes que me da mucho gusto tu entusiasmo pero en este momento necesito que tú, Kingsley y Arthur permanezcan en el Ministerio para ver como reaccionan por todo esto que ha pasado.
Tonks, sin protestar bajó la mano y permaneció en silencio mientras los demás se organizaban. Lupin noto cómo los oscuros y centelleantes ojos de la bruja habían tomado una expresión de resignación; continuó anotando los nombres de los demás magos que participarían en la escolta.
Mientras el grupo anotado se ponía de acuerdo en la estrategia que llevarían acabo el día siguiente, Dumbledore se sentó en un sillón viejo pero que parecía sumamente cómodo que se encontraba al fondo, junto a una ventana, cerró los ojos y se llevó una mano a la cara para masajearse un poco la sien.
Lupin no había recordado tan claramente las reuniones de la Orden como lo estaba haciendo en ese momento, sonrió al recordar la exigencia de Ojoloco para que cada uno de los pasos acordados se memorizaran sin falla alguna, por lo que exigía repetir varias veces todo el plan una y otra vez como lo estaba haciendo en ese momento. Sin que Moody se diera cuenta Lupin se alejó del grupo y se sentó rápidamente en el primer lugar alejado que vio y que estaba fuera del alcance de Ojoloco.
-¡Te estas ocultando de Moody eh!, bueno, yo también lo haría. -dijo alguien en voz baja.
Lupin volteó hacia su izquierda y se encontró con Tonks quien también estaba sentada en la mesa de la cocina.
-Yo..., realmente no me estoy ocultando de él, es solo que... -Lupin no sabía que decir, había sido descubierto.
-No te preocupes, te comprendo, Moody se pone insoportable cuando pone a todos a repetir un plan una y otra vez, te digo que yo también lo haría -dijo Tonks tomando un sorbo de su té.
-Es que no quiere que haya errores, -lo justificó Lupin- ¿Y tu por qué no estas con los demás? -preguntó.
-Estaba pero memoricé todo desde la tercera vez que lo repitieron, así que ya no era necesario que estuviera escuchando, además, como te pudiste dar cuenta, no voy a formar parte de la escolta -Tonks sonrió un poco decepcionada y bajando la vista hacia la mesa. Lupin se percató de lo decepcionada que se sentía la chica.
-Créeme que habrá muchísimas ocasiones en las que tendrás la oportunidad de participar en este tipo de tareas -dijo Lupin tratando de reconfortarla y con la misma expresión que alguna vez tuvo con Neville cuando Snape lo hizo sentir mal ante él.
-Sí, es sólo que había esperado comenzar a trabajar en este tipo de misiones y me sentiría más útil acompañándolos- dijo Tonks con resignación mirando ahora hacia donde los demás magos se ponían de acuerdo. -Además, me he preparado para ese tipo de misiones, - dijo Tonks esto último con un aire de inconformidad y frunciendo el entrecejo -en fin -suspiro por último y recargó su cabeza en su puño izquierdo.
-Pero lo tuyo es sumamente importante, sabrás antes que nadie lo que ocurra en el ministerio. -dijo Lupin con total convicción. -Tu trabajo es fundamental.
-Tienes razón, -se sentía bien que alguien valorara de tal manera su trabajo. Después de esto Tonks miró a Lupin quien la veía comprensivamente. Ella se percató de que el mago que Arthur le había mencionado en algunas ocasiones, tenía una mirada tranquila y color miel, que era más joven de lo que le había parecido a primera vista, debido a que su cabello castaño ya contaba con numerosas canas y sus rostro estaba surcado por algunas arrugas. Lupin por su parte, la encontró sumamente joven, su cabello rosa le aniñaba las facciones de su rostro y acentuaba sus negros y risueños ojos, él entendía las ganas de sentirse útil y le gustó el entusiasmo de Tonks por participar con la orden sin importarle lo arriesgado que esto pudiera resultar.
Lupin apartó la vista de la chica y se detuvo en la figura de Dumbledore sentado al fondo de la sala.
-Es raro verlo así, verdad -dijo Tonks observando también al anciano.
-¿Cómo dices? -preguntó Lupin.
-Digo que es la primera vez que lo veo así, siempre parece tan fuerte, como un roble.
-Sí, pero es comprensible a sido un día más que difícil para él, imagínate tener bajo tu responsabilidad a todos los alumnos de un colegio y que llegue a ocurrir la muerte de uno de ellos, no por un accidente, sino asesinado. Quiere tanto a sus alumnos, debe estar más devastado de lo que aparenta.
Dumbledore se puso de pie en ese momento y propuso en pocos días otra reunión o antes si encontraban un lugar fijo para la Orden. Debía partir, aún le faltaban cosas por hacer. Después de él todos los magos comenzaron a irse, Lupin se quedó un rato más en la madriguera para platicar con los Wesley. Tonks también se había quedado, se sentía de mejor ánimo gracias a Lupin; si algo la caracterizaba era ser muy afable, así que mientras le ayudaba a Molly a lavar las tazas de té que se habían ocupado esa noche también conversaba con ella.
-Mi Bill está trabajando en Egipto, pero llegará pronto para estar en la Orden, ya lo veras; Charlie como sabes está en Rumania.- Molly decía mientras veía el reloj que colgaba de la pared.
-Charlie y sus dragones, no podría ser de otra forma, recuerdo que eran su obsesión desde que entramos en Hogwarts- agregó Tonks.
-Sí, cada año nos pedía de regalo un Colacuerno Húngaro para navidad.
-Imagínate Molly, todos recibiendo la correspondencia por medio de una lechuza y Charlie recibiéndola de un dragón, ¡¡¡eso hubiera sido increíble!!! -ambas rieron, y Tonks casi suelta una taza, pero a la señora Weasley se le borró pronto la sonrisa.
-A Percy lo conoces, los demás están en Hogwarts, por eso estaba tan preocupada hoy, no quiero ni pensar que algo malo les pase, ni a ellos ni a Harry. Pobre chico ese Cedric, y sus padres...- decía Molly.
Lupin y el señor Wesley estaban sentados bebiendo una cerveza de mantequilla y comentando lo ocurrido en la reunión. Tonks terminó con los trastes y se despidió de Molly.
-Nos vemos mañana en la oficina Arthur- y suspiró con resignación tomando su capa del perchero.
-Gusto en conocerte Remus, nos estamos viendo- dijo sonriendo y despidiéndose con un movimiento de mano, se dio media vuelta y salió de la casa. Lupin recordó que de la misma manera se había despedido la primera vez que se encontraron, después de chocar.
-El gusto ha sido mío, Nymphadora.
-Creo que ya no te escuchó -observó el Sr. Weasley- de haberlo hecho ya te estaría recordando que es Tonks, ¡¡¡no Nymphadora!!! -Arthur trató de imitar el tono que hacía Tonks cuando se molestaba porque la llamaban por su nombre.
-Esa niña, no entiendo por qué detesta tanto su nombre- dijo Molly uniéndose a la conversación.
-¿No les parece que es muy joven para la Orden? -dijo Lupin mirando hacia la puerta por donde había salido la chica del cabello rosa hacía apenas un momento; un poco avergonzado por su observación agregó: -no digo que no sea capaz, sólo que hasta me siento un poco más viejo a su lado.
-Sí es joven, es un auror recién graduado y protegida de Ojoloco, es muy buena en su trabajo aunque un poco torpe, pero es sumamente valiente e inteligente. Yo la conocí en el ministerio y es de las pocas personas ahí con tres dedos de frente, te darás cuenta cuando la conozcas mejor. -dijo Arthur tomando un trago de cerveza.
-Tu no estas viejo Remus, sácate esa idea de la cabeza -le reprochó Molly -Dumbledore está muy contento con ella, es muy linda, -dijo Molly- nosotros la conocimos cuando iba a la escuela con Charlie, además, es metamorfomaga, -agregó la señora Weasley.
-Auror y metamorfomaga, buena combinación -exclamó Lupin.
-Por lo que nos has contado, creo que ese carácter alegre lo sacó de Sirius, imposible que sea de alguien más de esa familia -dijo Molly quien ya había hecho aparecer su tejido de punto.
-¿Qué tiene que ver Sirius con Nymphadora?- Preguntó Lupin sin comprender el comentario.
-Pues nada más que es sobrina de tu amigo, su madre es Andrómeda, a quien los Black por sus prejuicios desconocieron cuando se casó con ese joven hijo de muggles, Ted Tonks. Ella por cierto es como si no existiera para los Black, ¡cómo si es una "sangre sucia"! como dicen ellos.- dijo Molly en tono burlón.
Lupin por lo que escuchó había puesto cara de sorpresa.
-Creo que Sirius se pondrá muy contento de saber que ya no es el único rebelde de su familia -dijo Lupin quien ahora sonreía.
-Por cierto, ¿Qué es lo último que has sabido de él? ¿Cómo está? -preguntó Arthur.
-Últimamente un poco desesperado de tener que estarse escondiendo, pero bien, y por cierto me voy, aún tengo que enviarle una lechuza para contarle todo.- Lupin tomó un último trago de cerveza y se despidió de ellos.
***
El día siguiente fue muy ajetreado, se levantó muy temprano y se dirigió hasta Hogwarts donde formaría parte de la escolta del expreso. Todo transcurrió con calma. El clima de ese día era agradable, aunque ningún alumno era capaz de disfrutarlo después de lo ocurrido.
Esa noche esperaba ya haber recibido alguna noticia de Sirius, lo conocía demasiado como para suponer que su carácter impulsivo lo haría tener noticias de él inmediatamente. No fue así, la pequeña lechuza no llegó ese día.
A la mañana siguiente, muy temprano, Lupin encontró a la lechusita de Sirius en su cocina, se acercó a ella rápidamente para tomar la correspondencia pero para su sorpresa no existía tal. Lupin pensó que quizás la carta se había desamarrado en el vuelo y se había perdido, y si era así, no había mucho que hacer. Se lamentó, justo se tenía que perder esa carta que esperaba con tanta ansia para conocer que pensaba Canuto de lo ocurrido últimamente y se tenía que extraviar. Miró con un poco de reproche los enormes ojos de la lechuza, quien lo veía sin comprender esa mirada, finalmente le acarició la cabeza con el índice, ella no tenía culpa alguna de lo que hubiera ocurrido. En eso estaba cuando escuchó un ruido extraño parecido a rasguños en su puerta, se acercó con precaución y quedó atónito al ver un enorme perro negro, el cual, en cuanto vio a Lupin comenzó a mover la cola efusivamente como si estuviera volviendo a casa de sus amos después de cierta huida nocturna, lo dejó pasar. Ya en la sala Sirius volvió a su forma normal, de cabello largo y muy demacrado, nada mal para alguien que ha pasado once años en Azkaban y un año huyendo.
-¡¡¡Estas loco!!! ¡¿no te das cuenta del peligro que corres si alguien se da cuenta de que has vuelto?! -lo regaño Lupin.
-A mi también me da mucho gusto verte Lunático, no esperaba un recibimiento tan efusivo -Sirius sonreía sin ocultar la felicidad que lo embargaba, se sentía fuerte, con energía.
Lupin sonrió finalmente feliz de ver a su amigo y lo abrazó.
-Pero cómo llegaste tan rápido, pensé que tu escondite no estaba nada cerca de aquí, aunque esperaba tener noticias tuyas desde ayer.
-Después de recibir tu carta salí para acá, tenía que arreglar unas cosas, no te miento estoy cansado. -Sirius se dejó caer en un sillón.
-¿Qué pasó con Buckbeack, lo dejaste en libertad? -dijo Lupin mientras se dirigía a la cocina para prepararle algo de comer a Canuto. Vio que la pequeña lechuza de Sirius lo observaba como pidiendo una disculpa por desconfiar de ella, Lupin, como respuesta le puso junto un gran trozo de manzana.
-Me hubiera gustado pues creo que sería lo mejor para él, pero ya está muy acostumbrado a mi compañía y siempre regresa a mi lado, yo también lo quiero, además, nunca tuve una mascota, sólo mi lechuza, así que lo traje conmigo.
-Y donde lo has dejado... no estará en mi azotea verdad - Lupin preguntó asomándose desde la puerta de la cocina.
-Lunático, que poco confías en mi, pero fíjate que no se me ocurrió eso, hubiera sido una buena idea. -Sirius entonces se acercó a la mesa donde Lupin ya le había servido té. Después de tomar un trago Sirius continuó entusiasmado. -Tengo el lugar apropiado para la Orden del Fénix, a la que por supuesto he venido a incorporarme y es allí en donde he dejado a Buckbeack.
Lupin sabía que era imposible contrariar una decisión tomada por Sirius.
-Ya esperaba algo así de respuesta, y bien, ¿cuál es el lugar?
-Mi casa por supuesto, quizás no lo recuerdes pero la casa que era de mi madre ahora me pertenece pues soy el último de los Black y como no puedo ayudar en mucho a la Orden, pues por lo menos he venido a ofrecerle a Dumbledore mi casa.
***
Dumbledore estuvo de acuerdo con la idea pues nadie sospecharía de la casa que había pertenecido a una de las familias más fieles al señor tenebroso, además le daba gusto que Sirius volviera a la Orden.
Sin que nadie los viera Lupin y Sirius aparecieron frente a una casona vieja. Sirius tocó con su varita la puerta y ésta se abrió. La casa era tal y como la recordaba Sirius quien no había estado allí desde hace años, no había vuelto a pisar esa casa desde que decidió huir para mudarse a casa de los Potter, el número 12 de Grimmauld Place nunca había sido un hogar para él, no tenía buenos recuerdos de ese lugar pero ahora le pertenecía y podría ser distinto, para comenzar ya no estaba su madre, una mujer de sangre pura que despreciaba todo lo que le interesaba a su hijo. Justo acababa de recordarla cuando una voz estridente se escucho, Sirius rápidamente se acercó a un cuadro que estaba en el pasillo.
-¡¡¡Con que sigues ahí vieja arpía!!! - le gritó Sirius al cuadro- ¡pronto te quitaré de ahí y no volveré a escuchar tu horrible voz!.
-¡¡¡Traidor, amigo de sangres sucias, fuera de mi casa!!!!- Gritaba a todo pulmón una mujer de apariencia horrible quien se mecía los cabellos cada vez que vociferaba un insulto.
-¡¡¡Mejor vete acostumbrando pues ahora esta es mi casa y voy a traer a todos mis amigos las veces que yo quiera y ya cállate!!! -con un movimiento brusco tapó el cuadro y poco a poco quedó en silencio, entraron a la cocina bajo la mirada de repudio con la que los veía Kreacher, el elfo doméstico de la familia Black y a quien Sirius ignoró. Había mucho que limpiar pero comenzarían al día siguiente, se sentaron a la mesa y Lupin sacó de la capa unas botellas de cerveza de mantequilla, conversaron toda la noche acerca de la grave situación por la vuelta de Voldemort, pero también recordaron sus días en el colegio y todo lo que había ocurrido esos años, del parecido de Harry con sus padres y por otra parte de la forma en que lo protegerían.
-Por cierto -recordó de pronto Lupin en cierto punto de la conversación- se me había pasado decirte que entre los nuevos miembros de la Orden está Nymphadora, tu sobrina.
-¡Pero si es una niña! -Exclamó Sirius con sorpresa- bueno, quizás no lo es ya, su madre era mi prima favorita y deje de verlas hace muchos años, me dejaban visitarlas poco. ¿Cómo es ella?
-No la he visto más de una vez, bueno dos, acaba de terminar el curso de auror, por lo que concluyo es inteligente, es alegre, habla mucho y usa el cabello color rosa chicle.
-¿Y es linda? -preguntó Sirius cuestionando el gesto de Lupin.
-Humm... sí, sí lo es, es también la más joven de la Orden. -Respondió Lupin sin dar importancia a lo que él pudiera decir de la apariencia de alguien.
Sirius sonrió brevemente y movió la cabeza en forma de negación. Conocía a Lunático y en parte esperaba aquella respuesta. Sabía que tras toda una vida de segregación por ser un hombre lobo Lupin se había propuesto dejar a un lado todo lo relacionado con el género femenino y no digamos ya en cuestiones amorosas.
De los merodeadores se podía decir que los que tenían más suerte con la chicas eran James y Sirius, este último era el más atractivo con su aire elegante pero a la vez desgarbado, con una pose retadora, tan seguro siempre de sí mismo; James era el mejor jugador de quidditch todo un imán para las chicas, era también muy guapo y brillante. El encanto de ambos, sin duda, era la desfachatez de la que hacían alarde, su arrogancia, sus bromas y su ingenio. Lupin también tenía su encanto, era atractivo de una manera más sutil, varonil, y si bien era más tranquilo que los otros dos, su encanto era esa forma de tratar a las personas, su amabilidad y ese aire tristón. En el colegio James y Sirius siempre estaban al tanto de las niñas que miraban insistentemente a Lunático, las cuales eran más numerosas de las que el mismo Lupin podía percatarse. En ocasiones, sin querer, cuando él pasaba, algunas de ellas llegaban a tropezar con algo invisible que las hacía caer directamente en lo brazos de Lupin. Ese era uno de los mejores usos que Sirius y James le daban a la capa de invisibilidad.
Después de una pausa en la que ambos tomaron un trago de cerveza de mantequilla Sirius habló:
-Y bien, platícame. -dijo como esperando una respuesta de un tema que parecía ya tendría que saber Lupin.
-De que quieres que te platique -dijo Lupin sin entender.
-Vamos Lunático, en estos años tuviste que haber conocido a alguien especial. -Canuto esperaba inquisitivamente.
-Sirius, tu sabes que yo...
-Qué, que eres inteligente, agradable, buen amigo, y con esas canas y arrugas debes de parecer atractivo para chicas, niégalo. Uno siempre se da cuenta de cuando llama la atención.
Sirius tenía razón, de vez en cuando, al utilizar el transporte muggle descubría a alguna que otra mujer observándolo. En algunas ocasiones trataba de ignorar esas insistentes miradas, y cuando sin querer su mirada se encontraba con las de ellas no podía más que contestar con una linda y natural sonrisa de lado que hacía se le formaran unas finas arruguitas en los ojos, para después bajar la mirada al libro que en ese momento trajera con él y seguir leyendo, así sin querer se le daba de manera natural ese tipo de coqueteo. No podía negarlo, se sentía muy bien saber que le gustaba a alguien, eso le levantaba el ánimo.
-¡Caray Remus!, yo en prisión y tu perdiendo el tiempo.
Lupin sonreía, pero no decía ni una palabra.
-En serio, date una oportunidad, eres un gran tipo.
-Nadie se merece la vida que llevaría conmigo -dijo Lupin finalmente. -De hecho, nadie querría una vida así conmigo.
-Quien no se merece una vida sólo eres tú, cualquier chica sería feliz a tu lado, de verdad, estoy seguro de que hay una mujer especial esperando por ti y espero que no la dejes ir cuando la encuentres.
-Ahora resulta que eres vidente -dijo Lupin incrédulo -¿y que hay de ti?
-¿De mi? Lunático, sin lugar a dudas hay un centenar de chicas que aguardan por mi. -Dijo Sirius guiñando un ojo y recargándose en el respaldo de la silla.
-Pues salud, -propuso Lupin sonriente levantando su cerveza de mantequilla -por tu centenar de chicas.
-Salud, -respondió Sirius risueño - por tu chica especial.
