Feliz año para todas, mis mejores deseos y un gran abrazo.
Todos los personajes son propiedad de J.K. Rowling
5
De cuidados y ternura
Los magos que irían a Privet Drive a rescatar a Harry comenzaron a llegar a la casa Black, todos con sus escobas, aquella era una tarde un poco fría y volando era de suponer que el frío se sentiría con mayor intensidad, por lo que la mayoría de ellos llevaban guantes de piel y sus capaz de viaje con el cuello alto. Ojoloco, Tonks y Kingsley llegaron juntos del ministerio, Tonks llevaba el cabello hasta los hombros y de color lila intenso, el cual pasaba un poco desapercibido con lo negro de la capa, "para no llamar demasiado la atención" pensó cuando decidió el color de cabello para ese día. Se habían citado una hora antes para repasar el plan una vez más. Lupin quien había estado preparando todo su equipo bajó cuando escucho que los magos comenzaron a llegar, al entrar en la cocina encontró a todos con la mirada fija en un mapa.
-Remus, estábamos esperándote para comenzar- dijo Ojoloco levantando la mirada y comenzó señalando unos puntos en el mapa marcados de color rojo y otro en azul, Lupin se acercó cautelosamente para escuchar lo que éste decía.- Finalmente, repasemos la formación, Tonks irá al frente de Harry, Kingsley y Hestia a los flancos, Remus debajo del grupo y yo...
-Si, y tu iras al final de la formación, Moody, ...- lo interrumpió Tonks- es la quinta vez que repites el orden, ya nos la sabemos de memoria no te preocupes.
-Bueno, no está demás un repaso. -protestó Ojoloco.
-Es hora de irnos, el grupo de vigilancia debe estar esperándonos en casa de Harry -dijo Lupin y comenzó a colocarse la capa. Los demás comenzaron a salir.
-Hola Remus, - Tonks ya llevaba la capa puesta lista para salir y su sonrisa de siempre- ¿ya estas listo? Te espero.
-Hola Tonks, si, ya estoy listo. -Lupin sonrió también, - Vámonos -y se dirigieron a la salida después de despedirse de Molly quien se quedaría a preparar lo necesario para la reunión de esa noche.
-Cuídense mucho, - Molly sonrió al decir esto pero no podía ocultar un aire de preocupación en sus ojos.
-Nos vemos en la reunión - Le aseguró Lupin para tranquilizarla y Tonks le dio un cariñoso beso.
Cuando pasaron por las oscuras escaleras escucharon pasos en la parte superior de ellas y vieron algo que pasó rápidamente jalado por un hilo, Remus y Tonks se voltearon a ver y continuaron avanzando hacia la puerta.
-¿Qué no Molly había decomisado todas las orejas extensibles? ¡Eran muchas las que les quitó la última vez, de donde sacan tantas! ¡Auch!- Tonks tropezó en ese momento.
-Cuidado, -Lupin la había detenido del brazo evitando que Tonks cayera. -Seguramente los gemelos no entregaron todas las orejas o idearon algo para recuperar algunas.
-Pensé que ya se habían rendido de intentar escuchar lo que pasa en las reuniones, seguramente esperan que pueda escaparse algo por la puerta. -Tonks movió la cabeza.
-Pues sólo están perdiendo el tiempo, con el encantamiento de impasibidad que le ha hecho Molly no podrán escuchar nada y de aquí a que lo descubran y encuentren la manera de evadirlo, creo que eso les tomará tiempo.
-Remus..., yo -Tonks hablaba un poco nerviosa mientras Lupin se acercaba a tomar su escoba que estaba afuera de la puerta de la casa - ¿Si? -Lupin volteó a ver a la chica- ...es que ya saben lo del encantamiento, ayer se lo dije a Ginny, pero solo a ella... bueno ya todos lo deben saber -Tonks tomó rápidamente su escoba y evadió por un momento mirarlo a los ojos.
-Bueno, se iban a enterar tarde o temprano, aunque pensé sería más, -dijo Lupin con cara de niño a quien no le hubiera salido una travesura -en fin tenemos que apurarnos, los demás nos están dejando.
En cuanto ellos se acercaron al grupo todos se montaron en sus escobas y segundos después iban surcando los cielos con rumbo a la casa de los tíos de Harry. Cuando llegaron, se pusieron en contacto con el grupo de magos que hacía guardia desde unas horas antes desde otro punto del firmamento. Los tío de Harry aún estaban en la casa así que tenían que esperar un poco, aún era temprano. Mientras esperaban la señal que el primer grupo les daría para iniciar la operación se mantuvieron flotando en el aire.
Lupin sentía el frío de la tarde en su rostro, con la mirada fija en la casa de los Dursley, que para ese momento solo era un punto más que se distinguía del resto por tener un jardín sumamente cuidado, de vez en cuando volteaba también hacia el punto del cielo de donde esperaban la señal para descender. En eso estaba cuando notó que a su lado algo cambiaba de color rápidamente, primero rojo, naranja, amarillo, azul, índigo y finalmente violeta. Cuando volteo para ver que pasaba se encontró con Tonks, su cabello, con el que el viento helado jugaba, era el que cambiaba de color en el orden de los colores del arcoiris; de mirar su cabello y sin proponérselo, pasó a mirarsu perfil, seguía siendo ese rostro dulce de niña pero ahora concentrada vigilando sin perder detalle de lo que pasaba en esa casa que apenas se distinguía. Ella de repente volteó al percatarse que alguien la observaba.
-¿Estas bien? -fue lo que se le ocurrió preguntar a Lupin al ser descubierto mirándola.
-Sí, estoy bien, es solo que me estoy muriendo de frío -incluso la voz de Tonks temblaba un poco. -Espera -dijo Lupin y tomó con su mano izquierda la solapa de su capa abriéndola.
-¡No Remus, no es necesario! -dijo Tonks levantando la voz para detenerlo.
-Es para que se te quite el frío -le aseguró Lupin. Tonks creyó que Lupin intentaba quitarse su capa para dársela, gesto tan generoso no podía de ninguna manera aceptar, la capa de Lupin era de lana y tenía algunos zurcidos, pero seguramente apenas suficiente para que Lupin soportara el tremendo frío que hacia a esa altura, pero entonces Lupin sacó su varita, apuntó hacia ella y comenzó a sentir una sensación de calor que le subía por los pies hasta invadirla totalmente, era de las sensaciones más agradables que recordaba, la disfrutó por un momento, sintió cómo las manos y los pies se le iban desentumeciendo.
-Gracias -dijo Tonks con toda sinceridad.
Lupin solo inclinó la cabeza.
-Para ser franco, pienso que los chicos deberían saber lo que pasa en las reuniones de la Orden, -rompió de pronto Lupin el silencio- no todo, quizás a grandes rasgos, pienso que se lo han ganado, en muchas ocasiones se han arriesgado mucho, además, es mejor que lo sepan de nosotros y no se hagan ideas erróneas por escuchar solo pedazos de conversaciones.
-Pienso lo mismo profesor Lupin -Tonks asintió.
-¡Ahí está la señal! -Exclamó Kingsley. Todos en ese momento veían como salían de otro punto del cielo chispas de varita color verde. Y comenzaron a descender.
***
"-No me llames Nymphadora, Remus- protestó la joven bruja-. Me llamo Tonks.
-Nymphadora Tonks, que prefiere que la llamen por su apellido -Terminó Lupin."
Recordó Harry esas frases al ir caminando en el pasillo tras la chica que le ayudaba a cargar su baúl y que momentos antes había metido todas sus pertenencias con un sólo movimiento de varita. Era la bruja más joven que conocía fuera del colegio, era una aurora, justo lo que él quería ser después de Hogwarts, además lo había sorprendido con el cambio inesperado que había hecho con su color de cabello, era la primer metamorfomaga que conocía, de hecho antes de esa confesión desconocía la existencia de esa condición; recordó esas frases de la presentación pues era la primera vez que alguien le reprochaba algo al profesor Lupin y éste había contestado sin molestia alguna, de forma contraria, le había dado la impresión de que Lupin había respondido hasta cierto punto divertido y siguiendo con el juego de molestar un poco a la chica; sin lugar a dudas le faltaba aún muchas cosas por aprender.
***
-Aún no se si decirles lo que ocurre fue lo mejor -dijo Molly un poco molesta aún.
La reunión de la Orden después del recate de Harry ya había concluido y sólo quedaron los magos que vivían en la casa más Tonks quien se había quedado a tomar un último té después de la discusión que había desatado sobre si era preferible poner a los chicos al tanto de la situación de la Orden.
-Seguramente les servirá saber como están las cosas, Molly, así podrán tener más cuidado. -dijo Tonks tratando de tranquilizar a la Sra. Weasley-. Además, yo creo que todos son buenos chicos, e inteligentes. Harán buen uso de lo que ahora ya saben. Yo confío en ellos.
Lupin asintió al escuchar la opinión de Tonks, y miró a Molly para reconfortarla.
-Yo también confío en ellos, es sólo que... - Molly bajo la mirada hacia la mesa- ...para mí son sólo unos niños, mis niños.
Sirius se acercó a manera de disculpa por su anterior enfrentamiento en la reunión y se sentó junto a ella.
-Ya se me hizo tardísimo -dijo Tonks levantándose rápidamente y tirando la silla- prometo que la próxima vez lavaré todos los trastes Molly, la cena estuvo deliciosa.
-Pues cuando quieras ven a cenar, nos daría gusto verte más seguido -Molly dijo esto último enviándole una mirada a Bill quien sólo sonrió.
Tonks tomó rápidamente su capa, dio las buenas noches a todos y salió de la cocina.
-¡Con cuidado Tonks! -dijo Molly -ya es muy noche para que se vaya. -agregó preocupada.
Sirius se estaba levantando de su asiento.
-Yo voy -dijo Lupin y caminó rápido para alcanzar a Tonks quien ya estaba abriendo la primer cerradura.
-Déjame ayudarte -Lupin comenzó a abrir uno de los muchos candados de la puerta-. ¿Por qué no te quedas esta noche? Ya es un poco tarde.
-No puedo, mañana en la noche me toca hacer guardia en el ministerio -decía mientras se abotonaba la capa-, no quiero tener problemas con mi madre por no llegar a dormir dos noches seguidas a la casa, no quiero preocuparla. Anda tan sensible como Molly.
Lupin acababa de abrir la última cerradura y Tonks salió, volteó para despedirse de él pero para su sorpresa ya no estaba, un segundo después salió de detrás de la puerta poniéndose su raída capa.
-Te acompaño entonces -dijo Lupin cerrando la puerta.
-Gracias, pero no es necesario, Remus, no vivo muy lejos de aquí, además se cuidarme sola.
-No dudo que puedas cuidarte sola. -dijo él disculpándose.
-Te prometo que tendré cuidado -dijo Tonks montándose rápidamente en su escoba- además hace frío, conmigo congelada es más que suficiente. Nos vemos pronto, Remus.
Lupin miró resignado como Tonks alzaba el vuelo, y se despedía de él con su ya su acostumbrado movimiento de mano y una sonrisa, sin tener más oportunidad de seguirla que con la vista hasta que finalmente desapareció. Tonks quien en un principio le pareció bastante joven, ahora, a pesar de lo poco que la había tratado se dio cuenta que era una joven además de alegre, como suelen serlo los jóvenes, también muy valiente e inteligente. Entró a la casa lentamente, la cara se le había enfriado solo con un momento fuera de ella, en cuanto entró sintió la rica sensación del calor en el rostro, pensó en el frío que estaría congelándole las mejillas a Tonks en ese momento. Comenzó a cerrar todas las cerraduras de la puerta, de repente imaginó el cabello de Tonks al aire y cambiando constantemente de color como había pasado esa tarde debido al frío, sólo que ahora él no podría quitarle el frío, no podría hacer nada.
***
Los días siguientes Harry se acopló a la rutina de limpieza, la casa era grande y a pesar de trabajar duro, parecía que nunca terminarían. Sirius les ayudaba la mayoría del tiempo, era el único que permanecía siempre en casa, a diferencia de Lupin a quien habían visto pocas veces después de la llegada de Harry.
Una tarde, los chicos se encontraban tratando de sacar un ghoul de una habitación, llevaban ya un largo rato intentándolo.
-Vaya, pensé que estaban limpiando la casa y que estarían ocupadísimos, yo que venía a ayudarles y ustedes están jugando -dijo Tonks divertida al ver que Harry perseguía a Ron quien corría sin poder quitarse el ghoul de encima. Hermione y Ginny estaban en la esquina de la habitación muertas de la risa, el aspecto de ambas, el cabello enredado y la ropa desaliñada, indicaba que ellas ya habían pasado por la misma suerte que Ron. Tonks levantó entonces la varita y pudo salvar a Ron de las cosquillas y uno que otro golpe que el ghoul le propinaba. Tonks, en ese momento, tropezó con una de tantas cosa tiradas en el suelo y este aprovechó el descuido de la bruja, cuyo cabello aquel día era rubio y rizado, para subirse ahora en su espalda. Tonks salió al pasillo dando vueltas intentando quitárselo de encima, pero no podía usar su varita, podía lastimarse a sí misma. Todos salieron detrás de ella para ver lo que pasaba. Harry permanecía con la varita en alto pero no se atrevía a usarla. La puerta de otra habitación se abrió justo cuando Tonks pasaba frente a ella y chocó con el pecho de Lupin, quien salió al pasillo para ver qué era lo que pasaba y quien seguramente había llegado durante el tiempo que habían estado en el otro cuarto batallando con el ghoul, pues ninguno de ellos sabía que él estaba en la casa.
-Perdón, Remus -fue lo único que pudo decir la bruja que sin poder mirarlo lo reconoció por sus ropas y porque se le hizo familiar estamparse en ese pecho.
-¡Petrificus! -dijo Lupin con un rápido y certero movimiento de varita. El ghoul cayó de espaldas, Harry y Ron lo tomaron y pusieron dentro de un baúl con candado. Después lo sacarían de la casa.
-¿Te encuentras bien, Tonks? -dijo con su acostumbrada voz ronca y varonil, pero que en esa ocasión se oía muy cansada.
-Sí, gracias, estoy bien. Pensé que nunca podría quitármelo de encima -sin mirarlo, Tonks se sacudía las ropas, el ghoul llevaba tanto tiempo metido en el baño de aquella habitación que tenía tanto polvo como cualquier otro mueble en ella. Tonks sin saber por qué, sentía un poco de vergüenza de que Lupin la viera en ese momento cuando se encontraba despeinada y sin haber podido tomar el control de la situación, así que antes de mirarlo intentó rápidamente acomodarse un poco el cabello. Cuando por fin volteó para saludarlo, vio una herida que Lupin tenía en el rostro, lucía además más cansado que de costumbre. Ella sin poder evitarlo dejó de sonreír.
-Créeme que me he visto peor -Lupin lucia tan cansado. Tonks entonces recordó que acababa de haber luna llena.
-¿Por qué tanto ruido?, les he dicho que en los pasillos deben andar de puntillas, ¿terminaron de limpiar? -Era Molly, subiendo la escalera-. ¿Qué tienen en esa caja? ¡Remus! no sabía que ya habías llegado -Molly lo había escuchado llegar, pero no había visto las condiciones en las que estaba y fue lo primero que se le ocurrió decir para disimular el pesar que e daba verlo en ese estado. -Me alegra que estén contentos, deshaganse de lo que tienen en esa caja, si es necesario sacarla de la casa déjenla en el pasillo, le diré a Bill que la saque en la noche y si ya terminaron vayan a ayudar a los gemelos. -Remus, necesitas comer, voy a prepararte algo -dijo Molly cariñosamente.
-No te molestes Molly, me recostaré, puedo esperar hasta la hora de la comida -dijo Lupin a pesar de no haber comido nada las últimas veinticuatro horas, se escuchaba sumamente cansado, pero no quería dar molestias.
-Molly tiene razón -dijo Tonks antes de que él pudiera negarse-. primero come para recuperar fuerza, ya después te dormirás. Te subiré la comida, recuestate y en seguida vuelvo.
-No, en ese caso bajaré a la cocina, no es necesario que...
-Lupin, no te pregunte si podías bajar- El tono de voz de Tonks era de orden.
Lupin no tenía animo para discutir aunque se sentía incomodo recibiendo tantas atenciones.
-Esta bien -Lupin no tuvo más remedio que entrar a la recamara cuando vio que Tonks no se movería del pasillo hasta que lo hiciera.
Molly y Tonks bajaron a la cocina.
-Déjame ver que le voy a preparar, pobre, se ve tan cansado. Por eso casi no hizo ruido al entrar, no quería que lo viéramos así -Molly hacía aparecer lo más rápido que podía los ingredientes necesarios.
-¿Por qué dijo Remus que en otras ocasiones se había visto peor Molly? -Tonks no podía ocultar la sorpresa que le causó verlo en tal estado, en el fondo sentía una infinita tristeza- ¿lo has visto en peores condiciones?
-Remus es muy reservado con este tema, cada vez que hay luna llena el desaparece por unos días, reaparece cansado, pareciendo enfermo, aunque después de unos días se recupera poco a poco, y así cada mes.
-Pero supongo que debe estar tomando la poción matalobos, ¿no es así? - preguntó Tonks sacando de la alacena unos cubiertos y un vaso el cual se resbaló de las manos antes de ponerlo sobre la mesa. -Perdón Molly ¡reparo! - y el vaso quedó como nuevo- lo que no entiendo es que si toma la poción no se vuelve agresivo ni peligroso, entonces ¿por qué no se quedó en la casa para su transformación?
-Pues porque así es Remus, siempre pensando en los demás, - dijo Molly suspirando- dice que no puede darse el lujo de ponernos en peligro, que no soportaría volver a su estado normal y darse cuenta de que ha lastimado a alguien.
-Pero eso es casi improbable, por lo que se la poción es sumamente eficaz, además, no lo conozco mucho, pero no me imagino a Lupin haciendole daño a alguien.
-Eso mismo le hemos dicho infinidad de veces. Ya esta, entonces ¿le subes la comida? mientras voy a buscar, me parece que por alguna parte vi un poco de tónico para esas heridas y golpes.
Tonks subió con mucho cuidado sosteniendo una pequeña mesa con la comida, empujó la puerta con el pie y entró a la habitación que se encontraba poco iluminada. Lupin ya estaba recostado sobre las cobijas, con la cabeza sobre dos almohadas, parecía dormido con los ojos cerrados.
-Remus -llamó Tonks en voz baja.
Tonks se acercó con cautela a la cama esperando tener alguna respuesta, aprovechó que tenía los ojos cerrados para valorar la herida que tenía sin molestarlo. Recorrió su vista por la herida la cual, pudo ver Tonks, no era tan profunda ni grande, apenas un par de centímetros, pero que debía de doler considerablemente. La herida iba de un costado del pómulo izquierdo y terminaba casi en el rabillo del ojo. Tonks entonces descubrió unas pequeñas arrugitas que se le formaban en esa misma parte las cuales siguió con curiosidad y que la condujeron a sus un poco rizadas pestañas color castaño, de ahí bajó por su nariz recta hasta llegar a sus delgados labios, el inferior, notó, era un poco más carnoso que el otro y el color rosa de ellos contrastaba con la palidez de su piel. Reparó entonces en su barbilla la cual necesitaba afeitarse pues pudo ver una pequeña barba pelirroja que ya asomaba. Sus rasgos se afilaron por el cansancio y las ojeras, lo que más le llamó la atención fue que a pesar de lo maltratado de su aspecto, producto de muchos años de transformarse en lobo y de todo lo que eso implicaba, Lupin aún conservaba ese aspecto joven no visible a simple vista. A pesar de llevar sobre la cara una herida y mucho cansancio, el gesto amable de Lupin permanecía intacto y ahí recostado parecía tan tranquilo, como si no lo hubiera pasado lo bastante mal esos últimos días. Tonks sintió en ese momento que Lupin le despertaba un sentimiento inesperado de ternura, quería poder hacer algo para que ese hombre no estuviera pasando por aquello, verlo de esa manera le dolía más de lo que ella hubiera podido imaginar. En ese momento Lupin soltó un breve quejido y Tonks se retiró un poco de él pues sin darse cuenta se había acercado bastante a su rostro.
-Remus -repitió Tonks, los ojos de Lupin se abrieron y Tonks sonrió- ya está lista la comida -Lupin trató de sentarse -No, no así estas bien, -puso entonces con mucho cuidado la mesita sobre las piernas de Lupin.
-Huele delicioso, gracias -dijo Lupin tomando la cuchara para comenzar con la sopa.
-Bueno, la preparó Molly sabes, yo solo te la he traído, a mi no se me da mucho eso de la cocina -Tonks se había acercado a la ventana y estaba abriendo un poco las cortinas - así esta mejor, un poco más de luz. Además soy yo la que le tiene que dar las gracias por librarme de ese ghoul con instintos asesinos.
-¿Te lastimó? -la mirada de Lupin era cansada.
-Me jaló el cabello solamente, nada de cuidado -dijo Tonks desdoblando una manta que había sobre un sillón. Tonks se sentó en la cama junto a los pies de Lupin, miraba apesadumbrada los golpes que mostraba -¿Te duele mucho? - La chica no pudo evitar preguntar.
Lupin se quedó quieto con una cucharada de sopa a centímetros de su boca.
-Sólo un poco, cuando respiro -y tomó un poco de sopa.
Tonks sonrió. Algo que ella estaba aprendiendo de Lupin, el hombre tranquilo de buenos modales, ejemplo vivo del hombre inglés, era su sentido del humor, cada vez que parecía que un asunto quedaba saldado a falta de un punto de vista alternativo Lupin aparecía con un comentario ingenioso, brillante, o, como en este caso, a pesar de su mal estado, y del enorme cansancio que reflejaba, cabía en él un comentario gracioso, justo cuando nadie lo esperaba. Por ello en parte, Tonks comenzaba a sentir cierta inclinación por él más que por cualquier otro miembro de la orden.
-Molly me dijo que estas tomando la poción matalobos -Tonks sabia que él no la había tomado, no era una experta en hombres lobo aunque los había estudiado en Hogwarts y después en el curso de auror, y si algo sabía era que la poción lo que hace es conservar la personalidad aunque no evitaba la transformación por lo que no coincidía una personalidad tranquila como la de él con esos golpes.
-Sí, la tomo -respondió Lupin, sin la menor intensión de confesar que por un descuido había derramado más de la mitad de la poción, por lo que no había tenido el efecto deseado, como ocurría cada mes. Finalmente el sabía que ella era inteligente y no necesitaba decirle que no había ingerido la poción, al menos no lo suficiente. Su estado era obvio.
-Afortunadamente tal condición es tratable -Comentó la joven bruja tratando de dar ánimo.
-En parte... -murmuró Remus-. Me siento como si me pasara la mitad de mi vida estando enfermo, y soy un peligro para todo el mundo a mi alrededor.
-No lo creo, no si la poción tiene el efecto deseado.
-¿Lunático? Molly me dijo que acabas de llegar -Sirius entró a la habitación sin tocar la puerta y al ver el estado en que se encontraba su amigo, el cual no le era desconocido pues el sí que lo había visto en peores condiciones, trató de comportarse de manera natural a pesar de que le dolía el estado en que Lupin, su amigo de siempre, se encontraba.
-¿Te caíste de la escoba o te cruzaste sin prestar atención y te arrolló el autobús noctámbulo? -bromeo Sirius al ver los golpes de Lupin.
-No me hagas reír, me duelen las costillas -Sonrió Lupin tocándose el costado izquierdo.
-Hola Tonks ¿Habías imaginado que Lunático fuera tan necio?, sabes que no tenías por qué haberte ido Lunático -le reprochó Sirius.
-Voy a quitarte los zapatos, -intervino Tonks- uno no puede descansar realmente con ellos puestos. -Tonks ya estaba desamarrando las agujetas de uno de ellos.
-Tonks, no es necesario que hagas eso, yo lo haré. - y trató inútilmente de evitar que la joven bruja continuara, pues la mesita sobre las piernas, además del dolor del cuerpo, le impedían moverse rápidamente.
-Tranquilo Remus, sigue comiendo -le ordenó Tonks, uno de los zapatos salió volando, después el otro, finalmente le envolvió los pies con la manta que anteriormente había tomado.
-¡Creo que uno de estos días me enfermaré para ver que se siente recibir tantas atenciones! -dijo divertido Sirius al ver la cara apenada de Lupin ante los cuidados de Tonks.
-¿Ya te sientes mejor Remus? espero que la sopa no haya estado muy caliente -Molly entro a la habitación, llevaba un frasco como los de la enfermería de la Sra. Pompfrey en en las manos.
Lupin terminó entonces de comer, y tuvo que tomar dos cucharadas grandes del tónico de horrible sabor que sanarían rápidamente la herida del rostro y los golpes, explicó Molly.
-Bueno, ya me tengo que ir, mañana me toca hacer guardia en el ministerio y tengo que dormir temprano -después de decir esto, Tonks inmediatamente se puso de pie -espero que te mejores Remus. Hasta pronto Sirius, no dejes que se levante de la cama, que se ponga la pijama y que se meta bajo las cobijas -dijo Tonks despidiendose con un beso de su tío.
-Sí, dejemos que Remus descanse y duerma un rato, - Molly quitó de la cama la mesita con los trastes ahora vacíos y las dos salieron de la habitación quedando Sirius con Lupin.
-Déjame ayudarte con eso Molly, -escuchaban desde el pasillo la voz de Tonks.
-No Tonks querida, voy bien.
-Molly de verdad quiero ayudarte con eso.
Después solo se escucho el ruido de trastes rompiéndose.
-Pues a ver Lunático, tengo indicaciones precisas de ayudarte a meter a esa cama, toma póntela -y Sirius le alcanzó una pijama del closet.
Lupin se cambió y en pocos minutos cayó en un profundo sueño.
