Kate Jones y Jim son los únicos personajes que me pertenecen.
Pensé que nunca podría terminar este capítulo, este mes no fue nada fácil, pero ya, aquí está y espero no decepcionar a nadie.
Quiero dedicarlo a todas aquellas lectoras chilenas, Nataa y Amlie entre ellas, quienes no la han pasado nada bien últimamente. Para ellas y cada una de ustedes que se toman el tiempo de leer este fic quiero desearles por cada mal día otros 100 de gloria.
6
Yellow submarine
Lupin abrió un poco los ojos y después los volvió a cerrar, "5 minutos más", pensó para sí, como hacen los niños en las mañanas para ir a la escuela. Tonks había dejado las cortinas abiertas la noche anterior, así que cuando se dio la vuelta la gran cantidad de luz que entraba por la ventana le dio de lleno en el rostro. Abrió nuevamente los ojos y tuvo que hacer gestos ya que la luz le lastimó un poco. Sacó una mano de debajo de las cobijas y se talló los ojos, volvió a abrirlos un poco alarmado, el sol estaba en pleno apogeo, así que debía ser ya muy tarde. Se sentó rápidamente a pesar de que aún estaba un poco adolorido por su transformación y comenzó a vestirse.
Parecía que la casa estaba desierta, no se escuchaba ningún ruido desde el pasillo de afuera de su habitación y comenzó a bajar la escalera. El reloj de pie al final del pasillo daba las 13:30 comprendió por qué se sentía tan bien, según sus cuentas había dormido más de 12 hrs. seguidas, cosa que hace muchos, pero muchos años no hacia. Por fin escuchó unas risas provenientes del estudio. Abrió la puerta y se encontró con los chicos limpiando. Todos estaban muy contentos.
-...y el viejo Filch no tuvo más que salir rápidamente, completamente rojo por la pena y sin poder protestar -alcanzó a escuchar que decía Sirius en medio de la risa de todos.
-Remus mi amigo, que bueno que llegas, les estaba contando de cuando tiramos esa bomba fétida entre los pies del viejo Filch, pero lo mejor es que no sabes, te vas a sorprender como yo, escucha lo que me acaban de decir: ¡tal vez ese fue el inicio de una relación amorosa entre él y la Sra. Pince!, ¿lo puedes creer?, ellos dos juntos, creo que aquella ocasión fue la primera vez que se dirigían la palabra, -decía Sirius entre emoción y risas- ¿recuerdas cómo la Sra. Pince lo corrió de la biblioteca y lo mandó al baño?
A Remus también le ganó la risa, le gustaba ver a todos contentos, a Sirius más, sobre todo por el mal humor que había tenido los últimos días. Se notaba que Sirius disfrutaba de la compañía de los chicos. Molly lo llamó en ese momento para que fuera a comer algo a la cocina, así que los dejó un momento y después regresó a ayudarles con la limpieza, así, lo que solos hubieran terminado de hacer hasta la hora de la cena, ya estaba hecho unas horas antes, tenían la tarde libre y pudieron jugar ajedrez mágico en la cocina.
Ron mostraba sus habilidades en el juego. Al primero que derrotó fue a Fred, después fue Sirius quien perdió, según él porque hacía años que no practicaba.
-En los torneos de ajedrez en Hogwarts yo era un buen contrincante, ¿no era así, Remus? -preguntó Sirius.
-Sí que lo eras, -afirmó Lupin y Sirius volteó a ver a todos con gesto de "se los dije" -sobre todo cuando competías contra los de primer grado -terminó Lupin.
-¡Por supuesto que no! -protestó Sirius -borrándosele del rostro el aire de presunción que había tenido momentos antes -es que tienes mala memoria, por eso lo recuerdas mal. Ya veremos cuando te toque tu turno. -dijo Sirius ante las risas de todos los allí presentes.
Después siguió el turno de Hermione, pero perdió después de algunos minutos y unas jugadas bien estudiadas por Ron. Entonces llegó el turno de Lupin. Llevaba apenas un par de movimientos cada uno cuando alguien llamó a la puerta. Ginny fue a abrir y momentos después volvió acompañada por Tonks, alegre como siempre y con su acostumbrado cabello rosa.
-Hola a todos, ¿quién va ganando? -preguntó tomando asiento, cosa que no fue nada fácil pues en su intento pisó a George y al disculparse casi le saca un ojo Sirius con una esquina de su bolso y ya casi conseguía tomar asiento cuando golpeó con la cadera la mesa provocando que las piezas del juego se tambalearan un poco. -Uh, lo siento, perdón. -iba diciendo a su paso. Nadie se quejó ya conocían y comenzaban a acostumbrarse a su naturaleza torpe. Parecía que Tonks nunca iba a tener una entrada desapercibida en ningún lado.
-Hola Tonks -contestó Sirius -apenas van comenzando, pero Ron ya nos ha ganado a casi todos.
Tonks se sorprendió. Ambos jugadores volvieron a concentrarse. Lupin estaba sentado sin recargarse en el respaldo de su silla, tenía los dedos entrelazados y se apoyaba en la mesa, de vez en cuando y acentuando su postura analítica, se rascaba la barbilla sin separar la vista del tablero de juego. Tonks lo miraba desde su lugar, separada de él tres lugares. Le dio gusto verlo mejor, lucía tan serio y concentrado, sobre todo tan entretenido. En una ocasión vio cómo Lupin se llevaba la mano a la barbilla, nunca había reparado en sus manos las cuales eran grandes, de delgados dedos y largos, parecían, pensó, sumamente suaves. Prestó atención en sus uñas, recortadas y pulcras, Tonks sonrió entonces, le alegró que fuera así pues en una ocasión le pareció que Remus se rascaba tanto que de traer las uñas un poco largas hubiera llegado al hueso. Esa imagen le provocó un poco de risa la cual inmediatamente contuvo pues todos miraban el juego con gran atención, no quería perturbar nuevamente la concentración de los jugadores. Ron por otro lado, aunque pensativo, denotaba un aire de confianza y sonreía cada vez que ponía en apuros a su contrincante. Así pasaron unos minutos hasta que, en un momento de descuido por parte de Ron, por no decir que de exceso de confianza, no pudo prever una jugada de Lupin, quien no dejó pasar la oportunidad.
-Jaque Mate -pronunció Lupin con su voz grave.
-¡No es posible, cómo no me di cuenta! -se lamentaba Ron llevándose las manos a la cabeza incrédulamente.
Todos los demás felicitaban a Lupin, quien ahora se sentaba de manera despreocupada.
-Recojan todo ya, es hora de la cena, después vayan a lavarse las manos -ordenó Molly.
-Hola Remus, veo que ya te sientes mejor, o es la sensación de la victoria la que te sienta bien -dijo Tonks acercándose a Lupin.
-Hola Tonks, sí, ya me siento mucho mejor gracias -contestó Lupin sonriendo -la verdad no creí que fuera a ganar, Ron es muy bueno.
-Sí que lo es, -intervino Molly -en su primer año en Hogwarts recibió un reconocimiento de Dumbledore por lo bien que juega.
-Para ser franca, yo siempre he sido un desastre con los juegos de mesa -Tonks aceptó apenada -la verdad es que nunca aprendí a jugar ajedrez muy bien -dijo casi de manera inaudible, pero Lupin alcanzó a escuchar.
-No es tan complicado, sólo necesitas saber cómo se deben mover las piezas y tomarlo como lo que es, un juego.
-¿Crees que aún pueda aprender a jugarlo? digo, ¿no crees que ya soy un poco mayor? -preguntó Tonks.
-Pero que dices Tonks, ¡por supuesto que puedes aprender! -dijo Lupin sin poder evitar una risa que no fue de burla sino un poco dulce y de incredulidad ante lo que había dicho ella -eres muy joven, casi una niña; Sirius, por ejemplo,él sí que ya está grande para aprender a jugar decentemente.
-Te escuché Lunático, -replicó Sirius quién en ese momento entraba a la cocina -no le hagas caso Tonks, tu tío es un experto jugando ajedrez , es sólo que me hace falta un poco de practica, eso es todo.
-Bueno, entonces voy a tener a dos excelentes maestros de ajedrez y podré ser toda una experta.
-En ese caso, -dijo Sirius, mejor que te de lecciones Remus, él tiene mucha paciencia, yo no sirvo para enseñar.
-Te lo dije, no se siente muy seguro de saber jugar y por eso no quiere, -dijo Lupin molestando a su amigo.
-Buenas noches a todos, -dijo el Sr. Weasley entrando en ese momento a la cocina -Hola Tonks, pasé a buscarte al séptimo piso para venirnos juntos, Stargus Podmore también te estaba buscando, me pidió que te dijera que ya no es necesario que hagas su guardia ésta noche.
-Por mi está bien, entonces puedo quedarme a cenar tranquilamente. Mm, -dijo Tonks pensativa - entonces, me toca vigilar en el ministerio la noche anterior a la visita de Harry, tendré que estar muy atenta.
-Cierto -afirmó Arthur.
-¡Uy! por qué tan serios -dijo George al entrar a la cocina -hola papá.
-Hola George, cosas del trabajo; vamos a cenar -fue lo único que dijo al ver que todos los chicos venían detrás.
Aquella fue una cena de lo más agradable. Harry, Sirius y Ron platicaban del mapa del merodeador y de los mejores atajos por los túneles secretos. Lupin también conversaba con ellos hasta que los gemelos, quienes se habían sentado estratégicamente a un costado de él, comenzaron a hacerle preguntas acerca de las propiedades del veneno de algunas criaturas, querían saber, por ejemplo, qué resultaría de la combinación del veneno de las doxys con la baba de un ghoul y si sería posible obtener el antídoto sólo juntando el de ambos. Lupin contestaba de la mejor manera posible cada una de las preguntas, pues su fuerte no eran las pociones. Como había dicho Sirius unos momentos antes, una de sus mejores cualidades era ser muy paciente, aunque en esa ocasión no tuvo que hacer uso de su paciencia pues en principio le divertía imaginar los resultados de lo que trataban de hacer y respondía a todo lo más seriamente posible.
Tonks por otro lado, platicaba con Hermione y Ginny acerca de magia, de Hogwarts y de los profesores. Tonks no hacía mucho que había dejado el colegio así que sus recuerdos eran recientes.
-Por cierto, y Bill, ¿no va a venir a cenar?, no me digan que no ha llegado de Gringotts -preguntó Tonks.
-No, no ha llegado, seguramente está en una de esas lecciones particulares que le da a Fleur Delacour -dijo Ginny mientras ponía su dedo índice bajo la punta de su nariz para hacerla respingada como la de Fleur.
-¿Y ya son novios? -Tonks no pudo dejar de preguntar.
-Parece que no, pero la verdad, no creo que falte mucho para que lo sean -agregó Hermione quien al decir esto se sintió un poco intimidada por la mirada de pocos amigos que le lanzó la más pequeña de los Weasley.
Tonks sonrió ante aquella escena y volteó hacia enfrente de ella, donde se encontraba Lupin, quien parecía entretenido con los gemelos, lo vio sonreír ante lo que ellos decían haciendo que las pequeñas arruguitas de los ojos se le marcaran, pero enseguida tomaba un aire serio para contestar. Notó que los gemelos prestaban mucha atención a lo que Lupin decía, lucía bien a diferencia del día anterior, lucía contento; sin escuchar lo que decía, Tonks prestaba atención a cada movimiento de Lupin. De repente éste volteó y la encontró con la mirada sobre él. Tonks no pudo más que sonreír y voltear nuevamente hacia las chicas; Lunático por su parte no hizo más que disimular y no darle más importancia al hecho de encontrar a la joven Tonks mirándolo y continuó con los gemelos.
Después de que Molly mandara a todos los chicos a dormir comenzó a recoger los trastes sucios. Tonks se puso inmediatamente de pie para ayudar a lavar los trastes. Los demás permanecieron en sus lugares y el tema de conversación fue la próxima visita de Harry al ministerio.
Molly guardaba en la alacena los platos mientras Tonks secaba los cubiertos y desde allí participaban de la conversación.
-Oye Molly -dijo de repente Tonks distrayéndola del tema -ya no soy una niña, ¿crees que me veo como una niña? - preguntó mirando su reflejo en la hoja de un cuchillo; las palabras que le había dicho Lupin antes de la cena le daban vueltas en la cabeza.
-Pues, yo creo que eres muy joven Tonks, no exactamente una niña -contestó Molly un poco extrañada por la pregunta -pero creo que eso es bueno y no tienes que preocuparte por eso querida, además todo a su debido tiempo. Ojalá yo tuviera tu edad. -finalizó Molly con cierto tono nostálgico.
A Tonks nunca le había preocupado la edad antes de ese día, a ninguna mujer joven le preocupa, sin embargo, Tonks resignada y sin comprender su preocupación, sólo seguía mirando su reflejo.
***
Al dar la vuelta a la esquina los pulmones de Tonks se llenaron de ese exquisito aroma a café que llegaba de una acogedora cafetería a la cual entró. Aquel era un café muggle no muy grande pero si bastante acogedor, con pequeñas mesas sobre las cuales había una pequeña lamparita de luz débil y un pequeño ramito de flores. El lugar se encontraba cerca del ministerio y acostumbraba reunirse allí con Kate Jones, una joven de su misma edad de quien había sido amiga desde Hogwarts.
Al entrar estiró el cuello, pasó la vista por todas las mesas hasta que vio al fondo que alguien levantaba la mano. A Kate siempre le habían gustado las clases de la profesrora Trelowny y quizás por eso vestía casi tan extravagante como ella, en esa ocasión vestía un chal color violeta y una mascada verde en la cabeza que le detenía el largo y lacio cabello negro. Les gustaba ese lugar pues allí podían salir de la rutina de la cerveza de mantequilla, no porque la cerveza de mantequilla no les gustara o las hubiese cansado, eso nunca, aquella era una bebida única, nunca nadie se cansaría del fantástico sabor de una cerveza de mantequilla, era sólo que a veces les gustaba probar algo deferente, probar, por ejemplo, una cerveza de cebada o un café frío con cajeta, o si ese día se sentían muy osadas podían pedir un café espresso. Ese día optaron por un capuchino frío y una rebanada de pastel de chocolate.
Kate trabajaba también en el ministerio, en el nivel tres, Departamento de Accidentes Mágicos y Catástrofes y de vez en cuando se encontraban en los pasillos, pero sólo se podían saludar muy rápidamente, por eso organizaban esas salidas.
-He estado pensando muy seriamente en poner mi propio negocio -le anunció Kate.
-¿No estas a gusto en el ministerio?, pensé que te gustaba - preguntó Tonks un poco extrañada.
-Claro que me gusta, es sólo que hace unas semanas pasaba por esa calle del mercadillo, ya sabes donde hay gitanas que ofrecen decir el futuro leyendo la mano o la bola de cristal, delante de mi iba una mujer que aceptó, yo disimulé y me quedé cerca escuchando lo que supuestamente decía la bola de cristal ¡todo fue incorrecto! -dijo Kate casi indignada - y me pareció injusto que timaran a esa pobre mujer y encima de todo pagó porque le mintieran -Kate sonaba alarmada.
-Si claro, tienes toda la razón -aceptó Tonks riendo.
-Por cierto, -dijo Kate -últimamente no te he visto por las tardes, te vas muy rápido ¿verdad?
-Sí, realmente si -dijo Tonks tomando un poco de café, no podía decirle de la Orden -he tenido mucho trabajo y mi madre me pide que llegue a cenar así que me voy muy rápido.
-Ya veo, al que he visto muy seguido es a Jim y siempre pregunta por ti sabes -dijo Kate levantando una ceja.
-¿Cómo está? hace mucho que no lo veo.
-Bien, está lindo.
-Me refiero a su salud, estado de ánimo, etc. a cómo lo trata la vida, no si está lindo o no -protestó Tonks.
-¿Nunca le vas a hacer caso?
-El no quiere nada conmigo, se la pasa molestándome, es un pesado, creo que estas confundida, por cierto -dijo Tonks cambiando de tema -no te he platicado que apareció uno de mis tíos.
-¿Cómo que apareció? ¿Estaba extraviado?
-Bueno es que hace mucho que no teníamos noticias de él y ahora he podido tratarlo y conocerlo, lo dejé de ver cuando era muy pequeña. -Tonks no podía decirle que su tío era el mago más buscado por el ministerio.
-Y tienes primos, supongo.
-Pues no, no ha tenido hijos, pero tengo que platicarte algo más. -dijo Tonks alegre.
-Qué pasó, dime.
-¿Te acuerdas de aquel incidente que te platiqué hace meses?
-Mmmm... ¡claro! ¿cuando tropezaste con aquel pobre mesero y tiró toda la comida que traía sobre su bandeja? -preguntó Kate ingenuamente.
-¡Nooooo! ni me lo recuerdes, que pena -dijo Tonks poniéndose un poquito roja. -eso no.
-¿Entonces?
-De cuando choqué con aquel sujeto que se aparecía, ¿lo recuerdas?
Otra cualidad de Kate es que se parecía un poco a Luna Lovegood en lo distraído.
-¡Claro que lo recuerdo! -soltó después de uno segundos - el hombre que fue muy amable, todo un caballero y del que no supiste nada por tu prisa.
-Exacto, ese mismo, pues no lo vas a creer.
-¿Qué cosa?
-Pues que lo he vuelto a ver, resulta que es el mejor amigo de mi tío, se conocen desde el colegio, ¿te das cuenta?, que coincidencia ¿no te parece?
-Pues la verdad sí -dijo Kate y se quedó pensativa -Oye Tonks -dijo entonces -¿recuerdas lo que dijo tu madre en aquella ocasión?
Tonks hizo cara de no entender.
-Sí, aquello de que pasan las cosas cuando menos te lo esperas y que en un segundo nos pueden cambiar la vida.
-Ah sí, lo recuerdo ¿y?
-Cómo que "¿y?", -dijo Kate con cara de desesperación. -qué tal si tu madre tiene razón y aquel incidente como tú lo llamas te cambia la vida.
-Y como por qué.
-Tú sabes -dijo Kate moviendo las manos como para referirse a algo obvio. Tonks quería mucho a Kate, sobre todo cuando la sorprendía por esos momentos de lucidez que parecía que la traían de vuelta al mundo.
-¿Qué? ¿Que Remus y yo? -dijo Tonks con una pequeña risa.
-Con que se llama Remus.
-No eso no es posible.
-Pues no lo sé, sólo sé que es demasiada coincidencia; si por lo menos me dejaras por una vez leer lo que dice tu taza de café o déjame probar con la bola de cristal ¿sí? -dijo Kate mirando su bolso abultado.
-No -dijo Tonks rotundamente y riendo - además, sabes que prefiero las sorpresas.
***
Hacia un largo rato que aquella pareja de novios se había levantado de la banca del parque, el cual estaría completamente desierto de no ser por un hombre alto, delgado y de figura triste, cansada que permanecía sentado en otra banca en total oscuridad. Ese hombre era Remus John Lupin, mago por naturaleza, profesor por vocación, hombre lobo porque... porque la vida a veces nos da una bofetada. Ya era entrada la noche, él había llegado allí hacía casi una hora supliendo a Elphias Dodge, había decidido llegar temprano para suplirlo, Elphias era un mago anciano por lo que Lupin había decidido suplirlo antes, para que no estuviera tanto tiempo en el frío, pensó. Tomó asiento en la banca menos iluminada, por supuesto gracias a la magia, y comenzó a mirar el entorno. Aquella era una noche fría, pero afortunadamente sólo había llovido en la mañana. El parque tenía un olor agradable a humedad, olía a madera y césped, a tierra mojada, el frío calaba un poco así para protegerse se levantó el cuello de la capa-abrigo, la cual, a pesar de estar desgastada aún era lo suficientemente calientita, también se frotó por un momento las manos.
Al llegar, desde la banca donde estaba había observado a lo lejos un par de niños dando vueltas en sus bicicletas alrededor de una fuente, hasta que se fueron, notó que los únicos que permanecían allí era una pareja de jóvenes, él con el cabello obscuro, un poco ondulado y despeinado, ella de cabellera lacia y rubia, los miró mirarse fijamente a los ojos, ambos sonreían, él de vez en cuando se acercaba un poco más a ella y entonces ella sonreía tímidamente, Lupin sonreía también, le parecía que se veían lindos, sonreía porque le hicieron recordar que él alguna vez estuvo así, pero eso era cosa del pasado, era muy joven y quizás eso sólo le pasaba a los jóvenes, ya no esperaba algo así para él; pero no quería pensar en eso, sólo los miraba porque era bueno que la gente pudiera amar a otra persona de manera que se les olvidara todo lo demás, incluso el tiempo. Remus pensó que aunque el estuviera en otra banca bien iluminada ellos no se percatarían de su presencia. Así estuvieron hasta que se escuchó a lo lejos las campanadas de un reloj que marcaba las 22 hrs. y entonces tomados de la mano salieron corriendo. En cualquier momento llegaría Kingsley Shaklebolt quien sería su compañero de guardia. El informe de Elphias fue que todo había transcurrido sin ninguna novedad. El parque donde se encontraba estaba justo frente a la casa de los Malfoy, sabían de su acercamiento al Señor Tenebroso, así que la casa podría ser el lugar de reunión de mortífagos.
Habían pasado ya unos minutos, quizás quince y Kingsley no llegaba, cosa rara pues siempre era muy puntual, Lupin se frotó las piernas y miraba hacia sus zapatos cuando alcanzó a vislumbrar frente a él un par de botas un tanto rudas, pero pequeñas.
-Qué hay Remus - lo saludó Tonks contenta y en voz baja, enseguida se sentó a su lado.
-Hola Nymphadora -y al decir esto vio como la chica se encogía de hombros, como hacía siempre que escuchaba su nombre así que se apresuró a preguntar: ¿qué haces por aquí? -dijo un poco sorprendido pues no la esperaba.
-Vengo a hacer guardia contigo -dijo Tonks tranquilamente.
-Tenía entendido que le tocaba a Kingsley. -dijo Lupin.
-Así era, pero por la mañana comenzó a sentirse mal y se fue a su casa con dolor de cuerpo y un poco de temperatura -le contó. -Y, qué ha habido de nuevo, ¿algún movimiento? -preguntó Tonks mirando hacia la casa de los Malfoy.
-Hasta ahora no, habrá que esperar -contestó Lupin. La última hora ha estado ha estado muy tranquilo, nada que levante sospechas, pero no podemos confiarnos, hay que estar atentos.
-¿La última hora dices?, ¿qué no se supone que el relevo comenzaba a las diez? a mi me dijo Kingsley que debía llegar aquí a las diez, no me digas que estoy una hora atrasada -decía Tonks un poco apenada y no dejaba de hablar sin comprender.
-No, llegaste sólo unos minutos tarde, nada de importancia.
-Entonces tu llegaste una hora antes -dijo Tonks -¿Por qué?
-¿Qué cosa? -dijo Lupin sin entender su pregunta.
-¿Por qué llegaste una hora antes?
-Pues porque... andaba cerca de aquí, ya no tenía nada que hacer, así que decidí venir y comenzar antes... además, no pensé que fuera tan temprano, pensé que sólo habían sido unos cuantos minutos. -dijo Lupin tratando de sonar convincente.
Tonks se quedó pensativa, ella nunca había llegado tan temprano a nada, nunca comprendió por qué algunas personas eran capaces de estar en un lugar con tanto tiempo de anticipación a sus citas cuando ella apenas y podía llegar después de mucho esfuerzo exactamente a la hora que le correspondía. Pero en ese momento lo comprendió todo.
Lo que no le había dicho a Lupin era que antes había pasado a Grimauld Place por él y pensaba aprovechar para saludar a Molly, Sirius y los chicos. A la primera que había encontrado fue a Molly, la cual le informó que Lupin había salido hacía ya casi una hora para hacer la guardia. En cuanto las Sra. Weasley le dijo eso salió corriendo, pues creyó que llevaba una hora de retraso, y encima de eso, no iba preparada para el frío de esa noche así que sin querer tuvo que pasar rápidamente a su casa por su capa de viaje. Comprendió entonces que Lupin le mentía, no andaba por allí cerca antes de sus turno de guardia, entendió que el noble corazón de Remus Lupin había hecho que llegara más temprano para suplir al anciano Elphias y así ya no pasara más frío y pudiera irse antes a su casa a descansar.
-Entiendo -dijo entonces Tonks con una cariñosa sonrisa, se sentía muy bien de estar sentada junto a alguien que tenía esos detalles, los cuales la hacían sentirse en confianza en su compañía.
-Y, ¿vienes del ministerio? -dijo Lupin sólo por decir algo.
-Si, bueno, no, antes de venir para acá pasé por mi capa, como no tenía previsto hacer guardia, no venia preparada.
-Le avisaste entonces a tus padres.
-Si a Andrómeda solamente, ya no tenía tiempo de pasar a ver a mi papá.
-A Andrómeda, no le dices mamá.
-No, no le he perdonado que me pusiera este ridículo nombre, nunca se lo perdonaré -dijo esto en tono serio y como con enojo. Él estaba asombrado no pensaba que esa chica alegre fuera tan rencorosa y su semblante se puso serio.
-No es cierto, es una broma -dijo ella enseguida con una amplia sonrisa que él apenas pudo ver por lo oscuro del lugar y que más bien adivinó por el tono de su voz. -Si le digo mamá a veces, pero cuando le digo Andrómeda lo hago también con mucho cariño aunque ella se molesta un poquito, a mi papá también le digo Ted de vez en cuando, pero es más tranquilo y no se molesta. Ahh, pero lo que si es cierto es que ponerme Nymphadora no tiene perdón.
-Nymphadora esta bien, no se cuál es tu problema.
-No créeme, no es un bonito nombre, preferiría un nombre cortito, de sólo cuatro letras, que me definiera sencillamente. Tonks por ejemplo, es corto, todos me reconocen como Tonks.
-Si, es sólo un apellido, podría decir Tonks y podría estarme refiriendo a tu padre por ejemplo.
-Todos mis amigos me dicen Tonks, Sirius me dice Tonks.
Lupin apenas y distinguía el perfil de ella a contraluz.
-Si así lo deseas, entonces serás Tonks también para mi. -dijo Lupin viendo que era imposible cambiarla de parecer lo que menos quería era molestarla -pero tengo que decirte que para mi, el nombre de Nymphadora ya te representa, lo escucho y pienso en un arcoiris.
A Tonks le gustó escuchar eso. La forma en que Lupin lo había dicho había sido tan natural, sin doble sentido, sin intención de galantería, no tenía otra intención más que hacer sentir bien a una persona que llevaría toda su vida a cuestas un nombre que detestaba y entonces sintió que ese nombre le disgustó un poco menos.
-¿De verdad? - preguntó Tonks.
-De verdad - respondió Lupin y ambos sonrieron.
-Ahora platícame, cómo eras tú y mi tío en el colegio, por lo que he escuchado se divertían de lo lindo.
-Tonks, creo que deberíamos permanecer concentrados en la vigilancia ¿no crees? -dijo Lupin haciendo eco de su lado responsable.
-No nos distraeremos, lo prometo, sólo platiquemos, tendremos la vista atenta en la casa y escucharemos bajito nuestras voces, ¿te parece bien? -propuso Tonks.
-Esta bien, creo que estará bien platicar.
Así, completamente a oscuras y sin perder de vista la casona Malfoy, toda la noche transcurrió entre anécdotas. Lupin contaba con tal emoción y nostalgia sus vivencias que Tonks podía imaginar cada una de ellas como si hubiera estado allí, lo escuchó hablar de aventuras, de travesuras, también lo escuchó hablar de James y lo imaginó igual que Harry. Por su parte Tonks le platicó de sus amigos de la escuela, entendió que la relación de Tonks con los Weasley venía por la amistad que su compañera de guardia tenía con Charlie y por lo que entendió era que entre ellos había una gran amistad pues la chica hablaba de él con enorme cariño, Lupin no sabía si ponerle la cara tímida de Ron, la astucia de los gemelos o lo apuesto de Bill, pero supo que lo que seguramente no podía faltarle era el cabello pelirrojo y algunas pecas.
-¿Estás cansada? -preguntó en algún momento y después de algunas horas Lupin.
-Poquito, no demasiado.
-¿Por qué no te duermes un momento?, yo continuaré vigilando -propuso la voz ronca de Lupin.
-Definitivamente no, prefiero seguir platicando contigo. -Dijo Tonks con su voz suave y entonces Lupin sintió como ella se acercaba un poco más a él y pensó que seguramente era por el frío; así que sin poder verse el rostro debido a la profunda oscuridad que los rodeaba, siguió con su relato, Tonks le transmitía cierto calorcito que hacía que la guardia fuera acogedora, y le gustaba que de vez en cuando le llegara el olor del perfume de flores que siempre llevaba Tonks.
Cuando menos lo esperaban la oscuridad de la noche lentamente comenzó a ceder, todo iba tomando un tono gris debido a las nubes de lluvia que siempre amenazan a Londres. En un principio ellos no habían notado que poco a poco sus rostros comenzaban a ser visibles hasta que el reloj dio seis campanadas y los encontró sonriendo, platicando sumamente a gusto. Un minuto después llegó Mundungus Fletcher quien sería su relevo.
-Buen día, vaya, pensé que no llegaba -dijo Mundungus limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo -tenía que arreglar lo de un negocio antes de venir para acá.
-¿Negocios a estas horas de la mañana? -preguntó Tonks. -No deben ser muy lícitos -dijo un poco más quedo, sin embargo Mundungus disimuló haber oído.
-Todo a transcurrido tranquilamente, sin ningún movimiento sospechoso, sin embargo, hay que estar atentos, Dumbledore quiere un informe detallado de todo lo que ocurra también en el día. -dijo Lupin antes de despedirse, ya conocía lo irreponsable que Mundungus podía llegar a ser.
-Por supuesto, lo tendrá en seguida de terminar mi turno, sin falta alguna. -aseguró.
Lupin y Tonks caminaron juntos hacia la salida del parque aún un poco oscuro.
-No le tengo nada de confianza -dijo Tonks resignada -me daría tanto coraje que echara a perder todo el trabajo.
-Esperemos que no, además, después del descuido que tuvo con Harry no la tiene nada fácil con Dumbledore, no creo que se arriesgue en este momento a tener una falla de esa magnitud nuevamente.
-Espero que tengas razón.
Después de tres cuadras ambos se detuvieron Lupin tomaría el camino hacia el cuartel de la Orden y Tonks pasaría a su casa para después salir hacia el ministerio.
-Si tuvieramos más tiempo podríamos ir a desayunar, pero tengo que ir a trabajar. -dijo Tonks mirando a Lupin.
-Sí, lo sé, en otra ocasión será.
-¿Tú qué vas a hacer? -preguntó Tonks.
-Voy al cuartel a escribir el reporte. Te hubieras dormido un rato como te dije, vas a estar muy cansada.
-No importa, me la pasé muy bien contigo -dijo Tonks con media sonrisa.
-Entonces nos estamos viendo. -dijo Lupin a modo de despedida.
-Si, que tengas un lindo día... por cierto, cómo seguirá Kingsley, ¿te dije que ayer se veía sumamente mal? Ojalá que esté bien, aunque sería mejor que se tomara el día da hoy para descansar ¿no te parece? Bueno, eso implicaría un poco más de trabajo para mi, pero todo sea porque se mejore. -dijo Tonks volviendo a comenzar la plática.
-Si, le caería muy bien en estos momentos un caldo de pollo de los que prepara Molly.
-Ya lo creo que le caería bien, creo que sus comidas pueden curar cualquier cosa, cocina delicioso. A mi no se me da mucho eso de la cocina, mmm ¿ya te lo había dicho? -preguntó Tonks.
-Me parece que sí. -dijo Lupin sonriendo y por lo mismo se le marcaron sus arruguitas de los ojos, lo cual pudo ver Tonks pues ya estaba un poco más iluminado, vio también las ojeras que tenía por no haber dormido, pero a diferencia de otras veces no lucía tan cansado. -Bueno Tonks, que te vaya bien en el trabajo.
-Si, ya es un poco tarde.
-Vete con cuidado.
-Tu también.
-Adiós entonces.
-Adiós Remus.
Se despidieron entonces en voz baja y con un tono que, para el menos observador abría parecido de cansancio, pero que no era así. Cada uno comenzó a caminar en sentido contrario, pero caminaban despacio. Tonks se había despedido con su clásico movimiento de mano, pero en esta ocasión, no había salido a toda prisa como siempre hacía, Lupin miró unos segundos como se alejaba. Ninguno parecía haber querido despedirse y habían prolongado la despedida, sin embargo, la sensatez de Lupin había apresurado las cosas. Parecían niños que recién se conocen en una fiesta y al termino de ésta les cuesta trabajo despedirse, sintiendo un dolor agridulce en el pecho como de una gran perdida.
Así se sintió esa mañana Remus Lupin, con ese dolor agridulce en el pecho, y sin querer comprender, metió sus manos en las bolsas de su capa-abrigo, caminó despacio y pateando cada piedrita que encontraba en su camino mientras tarareaba una canción que hace mucho no recordaba pero que de niño solía cantar cuando estaba contento.
We all live in a yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine.
We all live in a yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine.
