Bueno, me tarde un poco pero con los eamenes finales no hay mucho tiempo para que pueda actualizar, hehhee… bueno aki les dejo el cap.(Espero que les guste).

Bueno Grax a todos por los Reviews!!...

Disclaimer: todos los personajes y escenarios son propiedad exclusiva de j.k. Rowling

Trama: BarbieNottWeasleyMalfoy

4. El Inicio del Verano

-Dile a Draco que mañana me voy a donde los Potter, y que si quiere verme de nuevo, venga antes de las doce del día, puedes venir si quieres que nos vayamos juntos, mi prima Sophie viene, también, adiós- dijo Scorpius, y terminó aquella llamada. Caminó medio dormido a su cuarto y solo se quitó la camiseta para echarse a la cama y quedarse profundamente dormido.


Rose despertó temprano en la mañana y tomo un rico desayuno. Luego, subió al cuarto de Hugo a despertarlo.

-Hugo- dijo ella, moviéndolo un poco con la mano derecha. El chico, tan solo un año menos que ella, era un ángel, dormía boca abajo sin camiseta y amanecía siempre con el cabello alborotado. Era castaño por excelencia y su cabellera risada lo hacía diferenciarse de su padre, y sus ojos castaños eran completamente iguales a los de su madre - Hugo- volvió a decir su hermana mayor - Hugo despierta -

-Maldita sea, ¿qué quieres Rose?- dijo él en susurro, odiaba que su hermana lo despertara en la mañana.

-Despiértate, creo que eso es muy obvio- le dijo su hermana mirándolo tiernamente. - vamos, ve y vístete y a desayunar, que nos salimos en dos horas-le dijo con su voz de mandona.

-Está bien, está bien- dijo él resignándose.

Cuando Hugo ya tenía la camiseta puesta y se disponía a desayunar ya Rose se había ido a tomar una ducha. Hugo bajó despacio las escaleras de madera para luego saludar a su madre con un tierno beso en la mejilla que estaba acostumbrado a darle y desayunó su cereal favorito, aritos de colores. Cuando terminó de devorar aquel gran tazón, bebió una taza de malteada de chocolate y subió a darse una ducha.

-Rose- dijo en la puerta del baño- ¡desocupa el baño!-

-¡Espera un rato pequeño gusano!- le dijo ella, le gustaba sacarlo de sus casillas.

-¡No me digas así Rose, si lo llegas hacer delante de todo el mundo, te degollaré!-dijo él, siempre amenazaba con lo mismo, y su hermana disfrutaba inmensamente ver su tierna cara de molesto.

-Está bien, ya salgo- dijo Rose y en el acto abrió la puerta, salió con su bata de baño en dirección a su habitación.

Él entró y se dio la ducha caliente que necesitaba.

Rose comenzó a vestirse y se colocó una camiseta de tirantes blanca y su pantalón por la rodilla de jean, sus zapatillas negras, mientras esperaba que su cabello se secara con la toalla que tenía en la cabeza en forma de turbante.

El chico salió del baño con la toalla en la cadera y entró en su habitación. Se colocó unos shorts bajo la rodilla, una camiseta que decía "Almost" y unos zapatos que eran se su estilo en el mundo muggle- skaters-, y por supuesto, su sombrero, uno muy cool, Hugo era un chico guapo a la vista de todos, pero aun le faltaba algo; edad.

Los dos salieron de sus cuartos al mismo tiempo y él la dejó bajar las escaleras ayudándola con sus maletas, él era un caballero hasta con su hermana.

-Hugo, ¿vienes al centro comercial?- le preguntó Rose antes de tomar su teléfono móvil de su bolsillo.

-No lo sé… ¿sólo van tu y Hanna?- preguntó.

-No; van todos los Weasley, ¿por qué no llamas a los chicos y así nos reunimos allí?- le preguntó Rose.

-Buena idea- dijo Hugo, tomó su teléfono móvil y llamo a Albus, quien le dijo a los Scamander a David, a Mathew Finnigan, y James quien le avisó a Lois y a Fred, Claire y a Pauline, y Albus quien por último llamó a Scorpius, quien dijo que no había problema.


Scorpius despertó con la llamada de su mejor amigo Albus, quien le decía que se reunirían en un centro comercial muggle cercano a su casa en Londres, y que si no podía asistir, simplemente que se presentara a la hora indicada en la Madriguera.

Tomó una ducha y se vistió sumamente sexy para la chica que lo hubiera visto. Bajó las escaleras y al entrar al comedor, se encontró con su peor temor, su padre había asistido a su llamado.

-Buenos días -dijo Draco.

-Buenos días Padre- dijo Scorpius.

-Me imagino que deseas una explicación- le dijo Draco Malfoy, su padre…- vamos a mi despacho- le ordenó, al fin y al cabo aun era su padre.

Caminaron en silencio y a una distancia prudente uno del otro. Ellos nunca habían sido muy unidos y siempre estaba solo con Astoria su madre, ya que Draco siempre estaba de viaje.

Al entrar al despacho de Draco Malfoy, Scorpius se sentó al frente del escritorio y su padre del otro lado.

-Hijo…- comenzó a decirle Draco, no sabía cómo preguntarle que quería saber o como soltarle toda la verdad.

-Padre, no des rodeos… ¿por qué nos abandonas?- le dijo Scorpius rojo de furia.

-Yo no los he abandonado- dijo él, sin alguna expresión en su rostro.

-¿Y qué nombre le das a esto?- le preguntó, no subía la voz porque conocía lo que su padre podía llegar a hacerle.

-¡No seas altanero!- exclamó Draco.

-Lo aprendí del mejor- le dijo Scorpius mirando hacia otro lado.

-¡Calla!- le gritó Draco.

-No padre, ahora no puedo callar… ¿no fuiste tú el que me dijo que huir era de cobardes?, ahora nos dejas solos y no sabes el daño que le has hecho a mi madre…- le dijo furioso Scorpius levantándose del asiento.

-No he huido, ¡tú no sabes nada niño malcriado!- le dijo Draco, que su propio hijo le hubiera dicho aquello le había dolido, ya que él nunca tuvo la valentía para enfrentarse a su padre.

-Bueno, y si no se nada… ¿por qué no me lo explicas?- le dijo Scorpius ahora más calmado.

-No; solo me presenté para verte… no pienso decirte nada- le dijo seco Draco.

-Dímelo padre- pausó- te lo exijo, como último regalo, como la última vez que me veas… dímelo ahora- le dijo Scorpius al borde de la locura, si su padre se iba no lo volvería a ver.

-Fue tu madre-le dijo Draco.

-¿Qué estás diciendo?- le preguntó Scorpius indignado- ¿Qué mi madre qué?-

-Yo encontré a tu madre con otro hombre en mi cuarto, en mi propia cama, Scorpius…- dijo Draco, ahora sus ojos brotaban llamas de ira.

-¿Qué?- gritó Scorpius-Padre, ¿quién es?-

-Ya me he encargado de eso, pero he preferido no matarlo-

-Pero… ¿quién es?- volvió a preguntarle Scorpius.

-Aún no lo sé, era un mago insignificante-dijo Draco a punto de explotar de ira- Era un traidor a la sangre-

-Yo… creo que te debo una disculpa padre- le dijo cabizbajo Scorpius.

-Sé lo que ocurre hijo, ya lo viví, tu abuelo Lucius engaño repetidas veces a tu abuela Narcissa, y no te reprendí por eso, porque me veía a mí a tu edad- dijo ahora más calmado.

-Padre, si me lo permites, desearía ir a vivir contigo, a donde sea- le replicó Scorpius.

-Ya me he comprado un pequeño apartamento en el centro de Londres, puedes venir cuando quieras, pues esa es tu casa también- le dijo Draco.

-Padre, siento haberte cuestionado- dijo Scorpius muy arrepentido- yo, pensé que había sido al contrario.-

-Bueno, creo que es hora de irme… sé que vas a casa de los Potter, que la pases bien y regresa antes de que empiecen las clases, para llevarte a un lugar que he deseado llevarte desde que eras pequeño, creo que ya estas suficientemente grande- dijo con una sonrisa de medio lado que los caracterizaba como Malfoys.

Se levantaron y Scorpius fue directo a la cocina, moría de hambre. Tomó una manzana verde y de a mordiscos en pocos minutos solo quedaba su corazón, tomó otra y ocurrió lo mismo, luego se tomo un vaso de yogurt de arándanos y subió a terminar su valija. En toda la mañana no le dirijo una mirada a su madre, ni una sonrisa. Simplemente se despidió de ella un poco distante cuando le tocaba marcharse.


Rose se encontraba en la entrada del centro comercial, ahora traía sobre su ropa una chaqueta color turquesa que hacía que sus ojos resaltaran.

Su amiga Hanna llevaba una minifalda que mezclilla clara con unos tacos sencillos negros y un suéter en V color magenta con su cabello sencillamente suelto, con su flequillo que cubría su frente. Se encontraron con Lily y Sarah también, además pronto en el restaurante japonés encontraron a Roxanne y a Dominique que charlaban mientras comían rollos de sushi que Rose no soportaba y charlando con las gemelas Ashley y Marie Cunningham animadamente.

Rose tomó su teléfono móvil y contesto la llamada, era de Albus.

-¿Hola?- dijo ella.

-¡Rose!, ¿donde se encuentran?, ¡hemos dado millones de vueltas y aun no las vemos…! -dijo el desesperado.

-¿Quiénes están contigo?- le preguntó Rose.

-Todos menos, James, Fred y sus novias- le dijo él.

-Bueno, estamos en el restaurante japonés- le dijo ella- ahora vamos a el cine, ¿vienen?- le preguntó; no quería excluirse del grupo.

-¡Claro!, nos vemos allí- dijo Albus ahora contento.

-Bye- dijo ella. Y terminó la llamada.

Las chicas la miraban y no sabían qué dirían los chicos al verlas así todas vestidas sensualmente. Hanna nunca se había vestido así antes, pero era su nuevo cambio de imagen que seguiría todas las vacaciones de verano y su nuevo año en Hogwarts.

-Vamos, dinos… ¿qué dijo Albus?- preguntó Lily, interesada; si Albus rondaba el centro comercial, con el se encontraban los Scamander.

-Vamos al cine- dijo ella.

-¿Todos?- preguntó Sarah.

-Si- dijo Rose, mientras ella brincaba, ya que vería a David.

-Bueno… ¿Y qué hacemos aquí paradas?- preguntó Dominique.

-No lo sé Dom- dijo Ashley, Marie y ella se diferenciaban en su estilo de vestimenta y solo en que a Marie le gustaba llevar el cabello rizado con el flequillo recogido y a Ashley le gustaba liso y con el flequillo de medio lado, además los ojos de Ashley eran grises y los Marie azules eléctricos.

Caminaron todas juntas hacia el cine y se encontraron allí todos, había chicos que ni Rose conocía y una chica que no conocía tampoco. La miró extrañada, ¿acaso sería la novia de alguien?, a su parecer se llevaba muy bien con Malfoy, y… ¿y si era su novia?

-Rose- la llamó Scorpius. Ella volteó y vio a la chica que estaba con él, rubia y de cabellos lisos, de exuberante belleza ensartada en el brazo del rubio.

-Scorpius- dijo ella indiferente. No sabía cómo reaccionar, ella no gustaba de él, y no debería sentir celos ¿o sí?

-Te presento a Sophie, ella es mi… - estaba a punto de terminar pero se vio interrumpido por Rose y su colérica voz.

-Novia, ya lo sé…- dijo ella.

"¿Qué me pasa?, yo no gusto de Scorpius…y entonces ¿por qué carajo te dan celos?"Pensó ella.

Sophie pellizco el brazo de su primo haciendo ademán de que siguiera el juego, pero él quiso negarse. Rose al no encontrar otro punto de conversación, se volteó dándoles la espalda a quienes la miraban, y se dispuso a mirar la cartelera del cine. Había películas desde las más terroríficas hasta la más tierna película para pre-escolares.

Su hermano estaba hablando con Marie, y ella no le quitaba los ojos de encima a Lois. Y Lois hablaba con Ashley, quien no le quitaba los ojos de encima a Hugo. Las gemelas después de un rato, fueron al tocador juntas y se pusieron a charlar.

-Marie… ¿Te gusta Hugo?- le pregunto preocupada Ashley.

-No, y ¿tu gustas de Lois?- le preguntó Marie.

-No- le respondió Ashley.

-¿Cambiamos?- le pregunto Marie.

-Pero, le decimos… no pretendo cambiar de apariencia y llegar siendo tu- dijo Ashley cansada, y en efecto, en la escuela era divertido cambiar de lugar con su hermana, pero no cuando un chico le gustaba así como Hugo.

-Está bien- dijo Marie.

Salieron de allí y les hablaron a los chicos del intercambio y a ellos les pareció de maravilla, ya que se aburrían que las chicas miraran al otro, además, Hugo tenía rato mirando a Ashley mientras ella lo miraba y había un ovillo con un mechón de su cabello; sus lisos cabellos rubios platinados lo volvían loco, mientras que los bucles de Marie le parecían Burdos; todo lo contrario a Lois.

Mientras, Albus había buscado a Hanna, quien no se escondía, pero disimulaba no estar allí; completamente abochornada por el juego que hacía con su perfume y como la hipnotizaban sus ojos, la manera en que él se contoneaba llamando su atención como un pavo real con su elegante plumaje. Mientras ella lo seducía con su timidez inconstante y sus rosadas mejillas.

-Hanna, hola- le dijo tímido Albus.

-Hola Albus- dijo ella, él amaba cuando ella decía su nombre.

-Y… ¿Qué estas pensando?, ¿ya sabes cuál quieres ver?- le preguntó Albus.

-No lo sé, podría ser la de terror en 3D- dijo Hanna despreocupada.

-No sabía ese lado tuyo- le dijo Albus en broma.

-No me conoces ni un poco- le contestó Hanna.

-Y si quiero conocerte… ¿Está mal?- preguntó Albus levantando una ceja.

-No lo creo; a mí también me gustaría conocerte- le dijo ella.

-¿Quieres ir por un helado?- le preguntó Albus mirándola esperanzado.

-No lo sé… déjame pensarlo- pauso Hanna haciéndose la indecisa- Me encantaría- dijo al ver la cara del chico con ojos esmeraldas que la miraban ahora muy feliz. Ella estaba totalmente nerviosa pero igualmente caminaron al mismo paso hacia la heladería perdiéndose entre la multitud por el largo pasillo.

Por otra parte, estaban Lily y Lyssander charlando tímidamente en una de las mesas cercanas al café del cine. Él la miraba temeroso y ella trataba de evitar el contacto visual.

-Lily- dijo él.

-Lyssander- dijo ella tímidamente.

-¿Podrías al menos mirarme a la cara?- le preguntó intrigado.

-Lo siento Lyssander- dijo ella levantando la mirada y quedándose prendada en aquellos ojos zafiro que la miraban apasionadamente.

-Estas perdonada, pero por favor… dime qué rayos te ocurre…- le dijo él con rostro interesado; le prestaba toda la atención que disponía.

-Yo… bueno, estoy muy avergonzada por lo que ocurrió la última noche en Hogwarts- objetó ella.

-No deberías- le dijo él observándola con una sonrisa de medio lado- Yo también te quiero, ¿sabes?-

-Umm- desviando la mirada del chico y moviendo sus entrelazadas manos nerviosamente.

-¡Maldita sea!, ¿puedes decir algo?… creo que me acabo de declarar- le dijo él- Lily Luna Potter, te amo- dijo aún mirándola.

-Yo, yo… Lyssander, yo…-no tenía palabras la pobre chica estaba que se ahogaba con su propia saliva.

-¿Quieres ser mi novia?- le preguntó Lyssander.

-Si- dijo ella abrazándolo, gesto que el chico no esperaba. Luego él se separó y decidió iniciar la primera cita.

-¿Quieres ver una película?- le preguntó él.

-Veamos, La Maldición en Connecticut- dijo Lily, ella disfrutaría de abrazarlo cuando el miedo le llenara.

Sophie y Scorpius no se separaban y hablaban animadamente con los amigos que tenían en las reuniones de los sangre limpia: Nott, ya que Zabini estaba perdida con James.

-Thomas, recuerdo el día que Scorpius y tú arruinaron mi casa de muñecas- dijo Sophie risueña mientras veía a Rose quien estaba callada mientras que Dominique le hablaba. Thomas estaba mirándola totalmente embelesado y Scorpius estaba en otra galaxia, pensando exactamente en Rose. La pelirroja que había caído estúpidamente en la broma de su prima, Sophie quería algo de diversión para ella mientras lo mantuviera alejado de lo que más anhelaba: La pelirroja.

Scorpius estaba en una nube muy lejos de la realidad cuando su prima lo despertó:

-¿Cierto Scorp?- le preguntó su angelical voz.

-¿Qué cosa?- le preguntó él.

-Que le estamos haciendo una broma a esa pelirroja que está por allá- dijo mirándola desde donde se encontraba.

-Ahh… cierto eso- dijo él.

-Primo, ¿qué te ocurre?- le preguntó su prima con su voz de presumida.

-Que mientras tú te diviertes, yo estoy aquí amarrado a ti, cuando podría estar enamorándola- dijo él secamente. Su prima estaba acostumbrada a su actitud, ya había dejado al borde a su primo reiteradas veces en su vida.

-Bueno, no lo sé… No sabía que te importaba tanto Scorp- le dijo la muchacha excusándose.

-Pues sí, lo es- dijo él.

-Bueno, ¿por qué no vas y le dices todo?- dijo ella.

-No lo sé, ahora me parece atractiva la idea de mantenerla así hasta llegar a casa de sus abuelos- dijo él con aquella sonrisa que lo caracterizaba como un Malfoy.

-Lo sabía primo, te conozco-dijo riendo- Thomas, ¿a quién observas?- le preguntó ella.

-Emhm… bueno, te lo diré porque eres mi mejor amiga; Dominique- dijo dando un largo suspiro.

-Buena elección, solo que también es pelirroja- dijo haciendo una extraña mueca.

-Soph, no sabía que te hubieras convertido en alguien tan superficial- le dijo su primo.

-Scorp, si estas insinuando que he cambiado… estas equivocado- le aseguró la rubia.

-¿Estás segura?, hasta hace dos meses no te importaba un color de cabello, apellido o tono de piel; ahora escúchate- le dijo con desdén. Odiaba a cualquier chica que estuviera hueca; aunque su prima no lo era, se estaba comportando como tal.

-Scorpius, no tengo idea de lo que estás hablando… Además, tú no eras tan amargado- le dijo ella.

-Sabes algo Sophie, yo me voy; cuando decidas ser la de antes… hablamos- le dijo levantándose de la silla y acercándose a Rose.

Estaba decidido a sacar un tema de conversación. Cuando se encontraba a su lado, su corazón comenzó a palpitar a mil por hora y sus manos comenzaron a enfriarse.

-Rose- le dijo haciendo que la muchacha se sobresaltara y lo mirara a la cara.

-Malfoy, ¿no deberías acompañar a tu novia?- le preguntó ella orgullosa.

-Ella no es mi novia Rose- le dijo paciente- es, ella es mi prima- terminó el muchacho.

-Tú prima, claro… ¡¿Tu prima?!- parecía que la información no era procesada por su cerebro.

-Sí, es hija de la hermana de mi madre, y lo quiera o no, es mi prima- le dijo él, comprendiendo el shock que se llevaba la chica.

-Ya entendí, pero… ¿Por qué no me lo habías dicho?- le pregunto Rose.

-Todos lo sabían, excepto tu- le aclaró el rubio platinado de ojos color mercurio.

-¿Ahh, si?- le preguntó de nuevo- y, más o menos… ¿Por qué no me lo dijiste?-

-No lo sé, pensaba decírtelo, pero mi prima fue la que hizo que te siguiera la corriente… y además, si lo hubiera sido, te hubiera molestado y lo sabes- le dijo el muchacho con una sonrisa tan Malfoy que el propio Abraxas se sentía orgulloso de su bisnieto.

-Claro que no Malfoy… tu y yo no somos nada, simplemente compañeros de año, no tendría que molestarme; es más; no me molesta- le dijo Rose nerviosa. Para ella eso era racional, no importarle; pero muy en el fondo le importaba y mucho.

-Como digas- le dijo altanero.

-¡Ushh Malfoy!, siempre logras sacarme de mis casillas- le dijo ella.

-Es un placer- le dijo él.

-Hurón- le dijo ella retándolo.

-Rata de biblioteca- le dijo él divertido.

-Engreído- dijo la pelirroja.

-Tonta- dijo él, caminando hasta quedar cara a cara con la muchacha.

-Te odio- dijo ella sin pensarlo.

-Pues yo no- le dijo Scorpius dejándola en una sola pieza. La chica trato mil veces de no tener contacto visual con el muchacho, pero no lo logró, cayendo en las hipnotizantes redes de sus orbes color gris.

-Yo me largo- dijo ella para evadirlo de nuevo. Él la tomo por el codo.

-No, no te vas a ninguna parte- le aclaró él mirándola a los ojos.

-Suéltame- exigió la chica. El muchacho soltó su brazo y la miro a la cara.

-Primero, acéptame una invitación- le dijo él.

-Malfoy, creo que tengo que irme- dijo ella, pero aún evadía la mirada penetrante del rubio.

-Rose- dijo él, pero la chica ya había corrido hacia sus primas Roxanne y Dominique. Él se resigno a la negación de la pelirroja y le quitó la mirada de encima, no quería parecer desesperado aunque lo estuviera un poco.


Dos horas después de que hubiesen "hablado", se reunieron todos en la entrada para dirigirse en auto hasta la casa de Albus, el único lugar en donde algunos podrían aparecerse para llegar a la casa de Nana Molly y donde los menores de edad podrían utilizar la red flú. Cuando llegaron a la casa de Potter-Weasley, se acercaron frente a la chimenea donde Harry Potter los esperaba.

-Bueno chicos, vamos a ver; por dónde empezar…- hizo una pausa y su pelirroja esposa lo detuvo.

-Chicos escuchen- dijo mirando aprensivamente a James que hablaba sin parar- Nosotros llegaremos primero para no darle un susto a Nana Molly, luego podrán ir llegando en el orden que deseen; ya todo su equipaje se encuentra allá y por último, acepten las ordenes de sus "Consejeros" por así decirlo- dijo la esposa de Potter.

-Mamá, ¿hay más polvos flú?- le preguntó Lily.

-Sí, claro- dijo caminando hasta la cocina y luego de unos pocos segundos regresó con un tazón gigante lleno de polvos flú.

-Bueno, ya lo saben… tres minutos desde que llegamos a la casa, ¿está bien?- dijo Harry.

-Si papá, yo estoy a cargo- dijo James con desdén de aburrimiento.

-Nos vemos- dijo Ginny. Y en ese instante Harry tomó su mano para realizar una aparición conjunta.

A los tres minutos, James se levantó de su alejado asiento sin ganas de terminar aquel agitado beso que compartía con la morena; que lo miró aprensiva.

-Está bien, hey Albus- exclamó- deja a Hanna un segundo, ya se verán allá; primero las damas- dijo y las chicas obedecieron, aparecieron en la casa que era antes de Ron Weasley y sus hermanos. El orden no importo mucho, solo llegaron saludando amistosamente a Nana Molly y Arthur Weasley. Salieron al patio, donde se exhibían dos gloriosas cabañas de madera, y donde frente a una de ellas se encontraba Victoire Weasley y al frente de la otra Ted Lupin; ambos con un pergamino lleno de nombres.

Cuando los chicos hubieron llegado a donde se encontraban los "Consejeros", ellos comenzaron pasando lista; por supuesto tuvieron asistencia completa.

-Bueno, mucho gusto a los que no me conocen; yo soy Victoire Weasley, y él- dijo señalando al hombre alto y de porte atlético con cabello azul que estaba a su lado- es Ted Lupin- al terminar observó al metamorfomago que saludaba a los demás presentes con la mano amistosamente.

-Como se imaginaran la cabaña con la bandera pirata es la de los chicos y…- hablo por primera vez Ted quien fue interrumpido por Victoire.

-Y la que tiene la bandera rosa con la corona es la de nosotras- aclaró algo que todos daban por entendido.

-Lo más divertido de todo esto es que las camas no están asignadas… Así que vayan por la que más gusten- dijo Ted mirando como todos corrían hacia las cabañas y entraban a los golpes. Miró a Victoire a los ojos y se volteó a ver a todos por la ventana peleando por las camas. Caminaron hacia sus respectivas cabañas, también tendrían que escoger una cama.

Ted abrió la puerta y observo a James peleando con Albus por una cama al lado de la ventana, mientras Scorpius tenía la cama de al lado y Mathew, David, Thomas, Hugo y Lois ya tenían cama.

-¿Por qué no hacen piedra, papel o tijeras?- preguntó Mathew sentado en su cama, sus ojos zafiros brillaban por la diversión.

-No lo creo- dijo James mirando a Mathew- Y, además hermanito, yo la vi primero- dijo mirando la cama. Ted se acercó y los separó.

-Hey', acaban de llegar… ¿Qué tal si hacen caso a Mathew?- dijo levantando una ceja el metamorfomago, ellos lo miraron y asintieron.

-Piedra. Papel o tijera, uno, dos, tres- dijeron al unísono.

-Piedra destruye tijeras- dijo Albus festejando, mientras la cara de James era de odio total- Gané- Albus festejaba mientras los demás lo festejaban. James se resignó a la cama que estaba al frente y se sentó maldiciendo por lo bajo en ella.

-Oye James, fue justo- dijo razonable Ted.

-Ya no importa- le dijo este molesto, refutando su derrota. Todos charlaron mientras Ted iba y venía de cabaña en cabaña. Hasta que les trajo algo de información.

-Chicos, Victoire organizo una cena semi-formal; son locuras de mujeres, pero me convenció…-hizo una pausa y dio a entender que las chicas tienen métodos- así que vengo a convencerlos de que vengan, háganlo por ella- terminó Ted con tono suplicante.

-Yo voy, muero de hambre- dijo Hugo, y algunos lo siguieron, entre ellos Lois y Mathew.

-Yo voy por las chicas- dijo Lorcan y chocó su puño con su hermano Lyssander; lo siguieron los que quedaban.

-Bueno, simplemente cámbiense de ropa y nos vemos allá en media hora, recuerden que es en media hora, y que fue Nana Molly la que preparo la comida- les dijo con cara pícara, acelerándolos un poco.

Se levantaron y fueron por sus valijas para sacar sus pertenencias. Se cambiaron de ropa, algunos se ducharon, todos y cada unos de roció con perfume y cepilló sus dientes. Sin embargo, las chicas estaban más ocupadas en su vestuario, cabello y maquillaje.

Claire y Pauline ya estaban listas. Paro las gemelas aun estaban intercambiándose vestidos y algunas solo les faltaba el peinado. Hanna obligó a Rose a cambiarse y asistir a la cena, o que por lo menos fuera a cenar como un gesto a sus abuelos. Se dio una ducha y se colocó un vestido azul eléctrico, su cabello húmedo caía por sobre sus hombros y solo se había colocado brillo labial, no como Sophie o Claire que tenían kilos de maquillaje. Hanna y Sarah eran totalmente diferentes a Marie y Ashley; además de que no eran gemelas pero se comportaban como eso, usaban ropa mucho más provocativa que las gemelas menores que ellas por uno y dos años. Al pasar aquella media hora, todos se encontraban afuera de sus cabañas, en el fresco jardín para la cena.

Los chicos no podían dejar de deleitarse con el paisaje que se exhibía de chicas con vestidos cortos y piernas descubiertas. Albus comenzó a comentarlo con su clan de amigos y las chicas comenzaron a darse cuenta y a jugar con el interés de ellos, o por lo menos Claire y sus amigas Pauline y Sophie. Sarah se encontraba hablando con David y ya llevaban un par de besos, mientras que Rose y Hanna solo charlaban, tomando un poco de ponche. Las gemelas se hallaban secreteándose cosas al oído y mirando a Lois y Hugo que las miraban embelesados; mientras que Scorpius no le quitaba los ojos de encima a Rose, lo que empezaba a ser molesto. Hanna miraba fúrica a Albus, que aunque la miraba y le guiñaba un ojo no era capaz de acercársele a saludarla, no era capaz ni siquiera de guardar su compostura, ya que la provocativa vestimenta de la muchacha lo dejaba babeante.

Cuando Nana Molly los llamó a sentarse a la mesa, apareció Fleur con una muchacha no muy alta de cabellos rizados oscuros y ojos color miel de tez blanca y exuberante belleza, todos los chicos la miraban sin parpadear. Traía un corto vestido púrpura y con sus ojos topacio miraba a la multitud de muchachos entusiasmada. Era todo lo contrario a Rose; tenía porte altivo, presumido y tenía cierto aire Búlgaro.

-Chicos, ella es la hija de un amigo mío al que apgecio mucho llamado Viktog Kgum- dijo señalando a la chica- su nombgge es Michelle y espegggo que la acojan como si la conocieggan de toda la vida- Fleur tenía buenas intenciones, pero Rose en el momento en que la vio cruzar el marco de la puerta supo que algo se traía entre manos.


Espero que les guste xD