¡Hola!
Os dejo con el primer capítulo, mañana subiré el segundo.
¡Disfrutadlooo!
Capítulo 1: Soledad y sufrimiento
Ya ha pasado una semana desde el pequeño "incidente", y con cada día que pasa me siento más avergonzada. ¿Cómo se me pudo pasar por la cabeza suicidarme? Yo. Hermione Grenger. La persona más responsable sobre faz de la tierra.
Pero tengo lo que me merezco; un brazo roto (el izquierdo) y unos cuantos moratones y arañazos.
Pudo ser peor, lo admito, pero nada supera la tortura de vivir con mis tíos.
Tocaron a la puerta enérgicamente.
-¡Hermione!- era la voz chillona de mi tía Vilma- ¡Me da igual tu brazo roto, baja ahora mismo ha ayudar con las cajas!
Suspiré.
Desde que mis padres murieron en el accidente de coche de hace dos meses, vivo con mis tíos. Recuerdo perfectamente como mi madre evitaba hablar de su hermano Harold, al parecer discutieron y no se hablaban desde hace años.
Y cuando murieron, mis tíos tuvieron que acogerme y no les hizo mucha gracia.
Lo peor de todo es que tuve que mudarme lejos de todos mis amigos, con mis tíos obviamente, dejando todo atrás. Mañana volveré al instituto privado (cortesía de mis tíos) con todos esos niños ricos y pijos al que voy ahora, y todo será peor. Seré la nueva loca que se intentó suicidar porque su vida no puede ser más patética.
Y por si fuera poco, adoro los libros, estudiar y leer; sólo llevo dos semanas de clases y ya me han etiquetado como la "empollona come libros".
Geniaaal.
¿Mi vida podría ser peor?
-¡Hermione!
Oh, ahí esta mi respuesta.
Con el mismo entusiasmo que llevaría por el corredor de la muerte, me deslicé por las escaleras.
Mi tía me esperaba con un par de cajas con el letrero "frágil" bien a la vista. Se trataba de su nueva, elegante, sofisticada y sobretodo carísima vajilla de porcelana china.
-¿Cuántas veces tengo que llamarte para que me hagas caso? Coge una de esas cajas y llévalas a la cocina.
-Son demasiado grandes y con una sola mano no puedo.
-Excusas. Si pensaras antes de actuar no estarías así. ¿Acaso quieres acabar como tus pobres padres?
Fruncí el ceño. Mi queridísima tía suele hacer comentarios de ese tipo. No le basta con que mi vida ya este arruinada, tiene que pisotearme aún más.
-Así que no te quejes –continuó a lo suyo –, no es mi culpa que te hayas tirado de la terraza.
Rodé mis ojos. Cada cierto tiempo se encargaba de recordarme mi "gran idea", torturándome un poquito más.
-Vilma, querida, deja a la niña. Está pasando por un mal momento, compréndelo.
El tío Harold al rescate. En las últimas semanas cambió radicalmente de cómo era al principio. Ahora me trata… bueno no como a una hija pero casi como a una sobrina.
Siempre da la cara por mí con Vilma y hace esto un poco más llevadero (sobretodo esta última semana).
-Todos estamos pasando por un mal momento, no es la única.
-Pero sí la más afectada. Hermione, por favor vuelve a tu habitación y descansa.
-Sí tío Harold.
Mientras subía por las escaleras pude oír como Vilma rabiaba al tío Harold por desafiarla delante de mí.
Me encerré en mi habitación el resto de la tarde.
Antes podía pasar horas y horas con un buen libro pero desde lo que pasó apenas puedo leer una hora.
Es como si algo me lo impidiera.
Me paso todo el día en la cama, sin hacer nada y sin pensar en nada. Casi no duermo por miedo a las pesadillas, desde el accidente no paro de tenerlas.
Antes no era así. No tenía muchos amigos ni era muy sociable pero hacía cosas. Me interesaba por mi futuro, tenía dos amigas geniales, leía y leía, y hasta me gustaba un chico.
Ahora todo eso ya no me importa. No tengo fuerzas para seguir adelante y no consigo salir de este agujero negro que cada vez me lleva más al fondo, donde la oscuridad es más densa y profunda.
A veces ni si quiera tengo ganas de intentar seguir adelante.
Me recosté en la cama en posición fetal, desde ahí podía ver la calle a través del balcón. La tarde se estaba acabando y un tono anaranjado se colaba por las calles de la ciudad.
Mañana volveré a la escuela, algo para lo que no estoy preparada.
Frías lágrimas volvían a derramarse por mi rostro, cerré los ojos y empecé a llorar más fuerte. Y poco a poco me fui quedando dormida.
La chica de cabellos ondulados y castaños que yacía en su cama se empezó a remover frenéticamente. El sueño plácido que hasta ahora estaba teniendo se ha vuelto violento y doloroso.
Lágrimas impregnadas de dolor se deslizan por sus ojos.
-¡N-NOO! ¡Basta, por favor, BASTA!
Su agonía es cada vez más palpable.
-Pobre infeliz.
Una figura negra se haya a su lado. Sus ojos grisáceos se clavan en ella como dos llamas de hielo. No muestran sentimiento alguno, incluso parece disfrutar del sufrimiento de la muchacha.
Posa su mano en la frente de ella y con tan solo rozarla consigue tranquilizarla, sus gritos han cesado, sus lágrimas se han secado y ahora vuelve a sumergirse en un sueño reparador y tranquilo, sin pesadillas.
HASTA AQUÍ EL PRIMER CAPITULO
No os olvidéis de los reviews!
Reviews
Reviews
