La Muerte Del Tigre
El Cumpleaños De Serio
La ciudad Milagro, un lugar inmundo de crimen e infamia. O al menos así era hasta que Manny Rivera se dedicó a limpiar la ciudad. Claro que como el decía, el crimen siempre existirá, pero por lo menos está controlado. Las calles, aun así, se encuentran llenas de sonrisas al estar rodeadas de felicidad y protección. Nada malo había sucedido desde el incidente, eran unos tiempos nuevos. Excepto por alguien, quien quizá estaba tomando el papel de Manny a su edad.
En la escuela Leone, que seguía intacta, el ahora viejo Director Chakal camina por los pasillos regañando a niños a veces hasta por ser niños. Todo va bien para el hasta que llega hasta el casillero de Lucía Aves, una niña de cabello negro y ojos violetas, muy parecida a Zoe, pero su ropa solía ser azul. Quien fingiendo estar tomando unos libros de su casillero presiona un botón muy bien escondido que acciona una puerta falsa en el suelo justo delante del Director Chakal.
Chakal cae por lo menos dos pisos hasta que cae en una carretilla llena de basura y una figura de cabello ondulado y ojos celestes lo empuja, haciendo que pasara por toda la escuela atravesando trampas bien colocadas. La carretilla, junto con Chakal pasan sobre unos barriles llenos de pegamento que al romperlos lo cubren de pegamento. Luego varios montones de almohadas de plumas que se pegan con el pegamento a él. Luego un guante de hule rojo, que se le queda de sombrero y para rematar, la carretilla se detiene en el teatro de la escuela, donde estaban reunidos todos los profesores más importantes del país y reconocidos directores de escuelas de alto nivel.
El salón guarda un silencio extremo, seguido por un terremoto de risas de parte de algunos alumnos y algunos directores y profesores. Algunos directamente se sienten ofendidos y se van, especialmente los más importantes. Pero de ese Director ahora emplumado y avergonzado, sale un grito de Ira mencionando un nombre que aun sin saber si era el o no, era el principal o único sospechoso:
-¡¡¡Rivera!!! ¡¡¡A mi oficina!!!
La figura morena de ojos celestes, con apellido Rivera caminó hasta la oficina, acompañado de su amiga Lucía. Ella lo toma del hombro y le da fuerzas para enfrentar la pesadilla de todo niño, al Director Chakal.
-Te dije que usaras máscara, Serio.-dijo Lucía.
-No me vio, eso me da la ventaja. Lo que me preocupa es que estén ellos.
-¿Quiénes?-preguntó Lucía. Serio no contestó y avanzó dentro de la habitación donde estaba el Director Chakal sentado en su escritorio y dos personas de espaldas a Serio en dos sillas del lado opuesto. Estos se dan vuelta para mostrar su verdadera identidad: Manny Rivera, y Frida Suárez.
Manny y Frida, casados por fin, ahora de unos treinta años aproximadamente, mostraban una gran decepción en sus rostros frente a su hijo. Se miraron el uno al otro como pensando en quien comenzaría a hablar. Fue como siempre Frida, quien tuvo que tomar la iniciativa.
-¿Serio, nos puedes explicar por que el señor director apareció emplumado en frente de todos?-preguntó Frida sin mostrar ningún sentimiento.
-¿Ustedes estaban ahí?-Preguntó Serio como pensando que hasta sus padres desconfiaban de él.
-Lo vimos todo, y fuimos los primeros en reír. Sin ofender Director Chakal, nosotros quisimos hacerle eso casi toda nuestra infancia.-Dijo con sinceridad Manny.
-Descuide señor Rivera, no son los primeros en decirme eso. Pero aún recuerdo lo que ustedes hacían, y déjenme decir que las travesuras que hace su hijo ya no me sorprenden. Nada me hará enfadar más que cuando ustedes dos se atrevieron a jugar con mi vello facial.-dijo el Director Chakal mientras se le caía medio bigote de la cara, tomaba pegamento y se lo volvía a colocar. Manny, Frida y Serio, rieron como pudieron sin que se diera cuenta.
-En fin.-dijo Chakal.-Ya que esta no es la primera vez que su hijo termina aquí, de hecho su carta de buena conducta esta rozando las tijeras. Los he llamado para discutir con ustedes como evitar que Serio sea expulsado. Con una travesura más de su parte, Serio Rivera le dirá adiós a la escuela Leone. Eso es todo, pueden retirarse.
-Muchas gracias por la charla señor.-dijo Manny mientras los tres salían del despacho encontrándose con Lucía, quien los miraba con intriga, ya quería saber si su amigo tendría que limpiar los baños hasta graduarse o se saldrían con la suya.
-Lucía, que coincidencia verte aquí.-dijo Frida.-Pensé que las clases ya habían terminado.
-Pues, es que…-tartamudeaba Lucía, para ser salvada e interrumpida por Serio.
-Ella solo me acompañaba a la oficina del director, ¿Cierto Lú?
-Cierto, pero no se diga más. Hoy es tu cumpleaños Serio, no perdamos tiempo y preparémonos para la fiesta. Claro si es que no te castigaron.
-De acuerdo Serio. La fiesta no se cancela, pero luego hablaremos de esto.-dijo Manny.-vayan a preparase.-dijo finalmente haciendo que los niños corrieran como balas lejos del lugar.
Serio y Lucía se habían cansado de correr, terminaron caminando hasta llegar a la casa de Lucía, donde se detuvieron a buscar algo. Una vez adentro, solo caminaron hasta la cocina hasta encontrarse con Max, el hermano mayor de Lucía. Un niño bastante buscapleitos, de pelo negro y ojos morados. Como solía, el niño tenía su guitarra mística colgada de su espalda aún cuando nunca la usaba. De hecho, Lucía también tenía su propia pulsera láser y su traje, pero del mismo modo, nunca necesitaba usarlos.
-Oye Serio, ¿Acaso todavía no tienes algún amuleto místico?-preguntó burlón Max.
-No molestes, porque para tu información, no necesito de poderes para defenderme. Además, estoy seguro de que en este cumpleaños me darán finalmente mis poderes, quizá termine siendo el siguiente Tigre.
-Si claro. No creo que piensen que seas lo suficientemente responsable para tener poderes luego de lo que pasó hoy en la escuela.-dijo con los brazos cruzados Max revelándole a Serio que él había sido el que lo había acusado.
-¡Fuiste tu!-apuntó Serio enfadado. Luego pensó que realmente podría hacerlo enfadar aprovechando su carácter orgulloso.-Realmente tienes miedo de que tenga poderes, ¿cierto?-preguntó esperando una negación de parte de Max.
-Es cierto.-respondió Max dejando sorprendido a Serio.-Si te dan tus poderes tal vez ya no pueda molestarte más. Pero tenerte miedo, claro que no.
-Bueno Serio,-dijo Lucía tratando de parar la discusión.-Ya encontré lo que buscaba. ¿Que tal si vamos yendo?
-Bien, vámonos de una vez.-dijo Serio sin apartar sus ojos furiosos de Max hasta haber salido de allí. Una vez afuera, ambos caminaron riendo sobre la broma del día. Mientras tanto, un padre molesto y una madre peliazul discutían sobre la visita de su hijo con el director.
-¿Frida, tu que opinas?-preguntó Manny quien tenía su cinturón en la palma de su mano.
-Pues luego de lo que paso hoy, es casi tan poco responsable como nosotros. De hecho, es igual a…ti a su edad. Por lo menos se hace cargo de los problemas una vez que lo atrapan.
-¿Crees que sea correcto darle mi cinturón del Tigre?-preguntó Manny.
-Tú una vez me dijiste que era muy peligroso, pero como yo solo lo usé una vez, no tuve la oportunidad de sentir la gravedad de ese peligro.-dijo Frida haciendo memoria.
-Siempre está consumiendo la energía del que lo porta, ya sea energía química o vital.-Respondió Manny con dolor.
-¿Y que hay de esa…protección?-preguntó Frida.-Ya sabes, la marca de nacimiento que le dejó la Paloma de la Paz.
Manny tomó aliento para responder y comentó-No tengo ni la menor idea de que efecto tenga esa marca, además el espíritu del Tigre es infinito, nunca deja de consumir. Aunque en realidad, hay que estar peleando mucho tiempo con todas las fuerzas de uno para hallarse en esas condiciones.-Manny pensó lo que estaba diciendo y entonces supo que tenía razón, ¿Que tal si simplemente no le enseñaba a usar ese poder?
Manny sonrió ante su cinturón, pensó que tal vez Serio si sería capaz de controlarlo. Pero luego se le cruzó por la mente la idea de que Serio no tendría el tiempo suficiente para aprender a usarlo si algún mal se acercaba. Supo entonces que él era el único que lo sabía usar a la perfección, y si debía sacrificar su vida para defender a sus seres queridos lo haría.
-¿Frida, Que tal si otra vez ocurriera algo parecido a lo de la Pava Real?-preguntó Manny.-Tendríamos que luchar con todas nuestras fuerzas y usar toda nuestra experiencia. Si Serio no tiene entrenamiento no podrá usar los poderes del Tigre para defenderse en absoluto.
-¿Y que sugieres?-preguntó Frida curiosa.
Manny levanto su cara y miró a Frida a los ojos. Su idea no era un tanto genial, pero era algo.-Serio necesitaría acostumbrarse a tener poderes, pero no tan poderosos como los del Tigre. Mi idea sería darle algún poder que pueda controlar con facilidad para que aprenda a defenderse.
Frida levanto las cejas en señal de que sabía a lo que Manny se refería. Cruzó los brazos y tomó un respiro. Enseguida fue hacia un escritorio que tenía al lado y sacó de un cajón una caja y se la entregó a Manny.
-¿Qué es esto?-preguntó Manny recibiendo la caja.
-Un poder que pueda controlar para aprender a defenderse. Yo recuerdo como se usa, lo único que tendrá que hacer en sentir.-dijo Frida mientras Manny abría la caja y veía su interior.
-Decías que sus poderes variaban de cómo te sentías al momento de usarlos, ¿cierto?-preguntó Manny a lo que Frida respondió ascendiendo la cabeza.-Es perfecto.
La noche caía en la Ciudad Milagro en lo que la multitud se dirigía hacia la fiesta de Serio. Manny y Frida se encontraban en su casa ayudando a Serio y a Lucía con unos detalles finales, como colocar los platones de papas fritas sobre la mesa, conectar los equipos de música, entre otras cosas. Frida se encontraba escribiendo una carta hacia unos viejos amigos en lo que suena el timbre y lo que significaba que habían llegado los primeros invitados. Manny abrió la puerta y se alegró al ver a Jango, Zoe y Max quienes saludaron amablemente a Manny y Frida. Excepto Max, los que acababan de entrar saludaron con un feliz cumpleaños a Serio cuando tuvieron la oportunidad.
Frida, que acababa de terminar su carta, le dijo a Manny que era hora de darle su obsequio de cumpleaños a Serio. Ambos llamaron a todos los que estuviesen para ver el obsequio. Serio corrió hacia ellos y fue sin duda alguna, el primero en llegar.
-Serio,-dijo Manny dándole el regalo a Serio.-Feliz cumpleaños.
Serio tomó el regalo y les agradeció a sus padres, y enseguida se aseguró de que no quedara papel de envoltorio restante sobre el regalo. Termino viendo la caja, la abrió y entonces los vio. Él esperaba otra cosa, por lo que se sintió bastante decepcionado por lo que veía.
-Mamá, Papá, gracias por el regalo-decía mientras sacaba unos googles rojos de la caja que hicieron que Zoe y Jango supieran de cuales se trataba.-realmente no me lo esperaba.-dijo Serio fingiendo una sonrisa ya que por dentro sentía una gran decepción.
-¡Entonces no te dieron poderes!-rió Max.-Yo tenía razón, te toman por irresponsable.
-Por favor,-le dijo Zoe a su hijo.- ¿Irresponsable él? Se nota que conociste a Manny y a Frida a su edad.-comentó haciendo que todos los adultos rieran.
-¿Y bien?-dijo Frida.- ¿No quieres probártelos y averiguar que es lo que hacen?-preguntó.
-Pues creo que sirven para… ¿Ver bajo el agua?-dijo sarcásticamente Serio. Frida lo miró con su mirada asesina y para evitar problemas Serio se los puso.- ¿Y ahora que?
-Piensa en como te sientas en este momento,-decía Frida.-y libera todo ese sentimiento en una sola descarga.-Serio la miró de tal manera que se diría que tendría un signo de interrogación en la cabeza.-Piensa en una emoción, apunta y dispara.
-Ah…de acuerdo.-dijo Serio antes de hacer el procedimiento. Primero pensó en como se sentía en ese entonces. Justamente se sentía decepcionado, un sentimiento que no es muy fuerte. Quita las ansias y no afecta en absoluto a nadie más que al usuario. Apuntó a una pared y disparó un rayo morado, que al chocar con la pared, esta comenzó a cambiar. La pintura se salía, las grietas se agrandaban, y la humedad se extendía.
-Pensaste en la decepción.-dijo Frida casi leyéndole la mente.-Cada sentimiento tiene distintos efectos. La decepción envejece cualquier cosa con la que entre en contacto. No es muy fuerte, pero no tiene remedio excepto la alegría, que cura lo que sea y revierte cualquier efecto. Descubrirás todos los efectos por tu propia cuenta, pero ten en cuenta de que para aprender a utilizar tus poderes, tienes que aprender a controlar tus sentimientos.
Frida dejó a Serio muy dudoso y a la vez curioso, realmente estaba interesado en eso, ya que aún sin tener los poderes que él quería tener, tuvo algo aún más útil y más variado. En cuanto le dio las gracias, comenzaron a llegar más y más invitados, hasta que finalmente la casa se llenó y la fiesta comenzó.
El resto de la fiesta siguió perfecta para todos, todo el mundo se estaba divirtiendo, en especial Serio y Lucía, quienes no paraban de bailar ni siquiera para saludar a los invitados. En una ocasión, Lucía reaccionó mal y se tropezó; Serio rápidamente la agarra de la espalda y la vuelve a levantar, cosa que hizo que Lucía se sonrojara.
Manny y Frida notaron eso y entonces recordaron aquel día en el cumpleaños de Frida, Aquel tropiezo en el que todo comenzó. Lo bien que la pasaron, y el terrible suceso que lo continuo. Pero esta vez, solamente se tomaron de la mano y rieron recordando esas aventuras. Frida llevó sus manos a la cintura de Manny y se besaron con pasión, para revivir aquel tiempo en que todo cambió.
Feliz año nuevo!!!! este es mi regalo para este año para todo el mundo, el principio del fin del mejor fic que haya imaginado. La Muerte de Manny. No sabran como sucedió hasta que lo lean, esta vez la intriga esta asegurada. Nos vemos/leemos.
