La Revancha

Esa noche, solo se veían velas encendidas por todas partes, todos respetando la caída de su protector. La Ciudad Milagro nunca había estado tan silenciosa ni sus habitantes tan tristes. Sin duda era contagiosa, pues no había niño ni anciano, que no se sintiera tocado por la muerte del Tigre. Incluso los villanos, se dieron cuenta de que sin Manny, ni siquiera ellos estarían a salvo de un mal mayor.

El cementerio, estaba tan silencioso ese día, que hasta los muertos se hubiesen sentido incómodos. Toda la gente vestida de luto, no hacía más que entristecer al cielo, que aparentaba comenzar a llover en cualquier momento. Sin mencionar el frio que cubría a las personas por las caras. Sin duda era una noche que todos querían olvidar.

En el cementerio había dos funerales. Uno para Manny Rivera, y otro para Lucía de los Muertos. Por suerte estaban las dos tumbas pegadas, de otro modo las familias estarían también separadas esa noche tan dura.

-Que en paz descansen-decía mirando al cielo el sacerdote-Manny Rivera, y Lucía de los Muertos.

Las lágrimas eran imparables en esa noche de terror, mientras los ataúdes eran enterrados, los más cercanos a los desafortunados se consolaban el uno al otro, sin parar de llorar. David estaba en medio de ambas tumbas, como no sabiendo para cual ir, pero recordó que tenía a su padre en su cinturón, y a Lucía en el corazón. Ambos en realidad, pero le pareció más importante rezar por Lucía, pues había mucho que aclarar. Por supuesto, pidió perdón a Lucía como un millón de veces, y la mitad de esas veces se maldecía a si mismo por lo que había sucedido. Finalmente le dejó un enorme ramo de rosas en la tumba, y caminó en silencio hacia la tumba de su padre, donde dio gracias por el cinturón. Lo había deseado desde pequeño, pero jamás de ese modo.

-David-dijo Serio, el pelianaranjado mirando al pequeño arrodillado en la tumba de su padre-toma mi mano.

El moreno obedeció, aun cuando hubiese preferido ignorarlo y seguir solo, su respeto hacia el lo obligo a hacerlo. Fue entonces cuando Serio y David fueron rodeados por la energía verde del Espíritu del Tigre, por el cual se transportaron hasta una casucha rustica, donde vieron a dos esqueletos: El Tigre Original y Manny Rivera.

-La tierra de los muertos-dijo asombrado David mientras miraba por una ventana la desértica superficie sobre la cual se hallaba un pueblo habitado por nada más que esqueletos. Luego volteó hacia su padre y hacia El Tigre-papá…

-Bien hecho Serio-le dijo El Tigre al ojiverdes. Este asintió con la cabeza, mientras que se preparaba para escuchar con claridad las órdenes de Manny.

-Hijo-dijo Manny-que alegría verte de nuevo.

-Lo mismo digo-contestó el moreno dándole un gran abrazo a su recién fallecido padre.

-Le pedí a Serio que te trajera aquí-continuó Manny-para advertirte de una cosa sobre el cinturón. Me tuve que disculpar con El Tigre Original por hacerlo, y espero que tú no lo hagas. Pero nunca debes hacer lo que yo hice, porque perderás la vida tal y como yo. Conoce tus límites, y aprende a controlar tu poder.

-Recuerda niño-dijo El Tigre-el Espíritu del Tigre es tanto una bendición como una maldición.

-Ahora váyanse-dijo Manny mirando que su hijo ya tenía brazos de esqueleto-les queda poco tiempo aquí.-El pequeño moreno no tuvo la oportunidad de despedirse, pues Serio lo había tomado del brazo y transportado al mundo de los vivos nuevamente, solo que esta vez era un lugar diferente. Se encontraban en el peligroso distrito de Calavera.

-¿Qué hacemos aquí, Serio?-preguntó el pequeño.

-Entrenar, por supuesto-contesto el pelianaranjado-no creo que quede mucho tiempo antes de que vuelva Apocalipsis. Y sabes absolutamente nada sobre estos poderes, más que los peligros que te pueden causar.

-¿Y que hago ahora?-preguntó el moreno.

-Aprendes a luchar-contestó Serio apuntando hacia el Oso, quien se encontraba a unos veinte metros de distancia.-¡Quien consiga quitarle el cinturón del Tigre a este niño podrá conservarlo!-gritó Serio, alertando y asustando al moreno. De repente, montones de villanos comenzaron a salir de las casas y corrían hacia él como perros a un gato. El moreno giró la hebilla de su cinturón, y luego de su silenciamiento se volvió a escuchar el rugido tan respetado por los ciudadanos. Era un rugido joven, inmaduro y débil, pero seguía siendo el incomparable rugido del Tigre.

Serio sintió como todo su cuerpo se hacía más ligero, sentía que la gravedad no era más que un mito. Su velocidad y sus reflejos eran tales, que parecía que veía en cámara lenta, pero su cuerpo era veloz como un rayo. Su fuerza, era más de la que imaginaba. Tanta, que de un puñetazo mandó a volar a un bandido tan lejos como si hubiese sido lanzado de un cañón. Luego recordó que Manny podía usar sus garras y mil ataques más, que fue ejecutando hasta derrotar a todos los villanos, incluyendo al Oso.

-Muy bien-dijo el pelianaranjado aplaudiéndole al moreno que no paraba de respirar agitadamente-Eso bastará por ahora. Puedes hacer varios ataques de tu padre. Los más poderosos por supuesto que no, ya que estás poco desarrollado. Pero tienes lo elemental. Ahora pasaremos con el Espíritu del Tigre. Acompáñame-dijo Finalmente entregándole al moreno una botella de agua. Luego de bajarse como la mitad, el moreno siguió a Serio, hasta su próximo destino.

No habían parado de entrenar en toda lo noche, desde que llegaron a la playa, Serio se dedico a entrenar a su nuevo pupilo mediante luchas directas con él, enseñándole a atacar y defenderse propiamente, y usar todos los poderes del Tigre, incluyendo el Espíritu del Tigre y el sexto sentido. El solo comenzaba a salir, y ellos seguían practicando, solo que esta vez el moreno parecía haberse habituado al poder.

David esquivaba las ráfagas de Serio, y de otras se cubría al disparar el también. Cuando se acercaban lo suficiente, las garras chocaban unas contra otras como un duelo de espadachines. Cuando serio se escondía, David se acostumbraba a usar el sexto sentido y prever el ataque de Serio. En una ocasión, se protegió con sus garras de una embestida de Serio, luego lo repelió con un rugido, y atacó con una llamarada de sus googles. Una combinación que le resultó muy efectiva. Pues tuvieron que pedir ayuda a Pilar. Serio estaba bastante herido.

-Estarás bien-dijo Pilar mientras recostaba a Serio sobre una lona-Solo necesitas descansar.

-¡Pero David necesita entrenar!-contestó casi gritando Serio.

-Pero tu no harás más que alentarlo, además estamos en el mar. Déjame a mi darle pelea por un rato.-Serio asintió con la cabeza aun haciendo un gesto de desagrado pero Pilar tenía razón. En su condición, no haría más que dañarse a si mismo.

Pilar hizo rápidamente tres clones de ella de cabello, con los cuales trato de atacar a David pero este cortó sin problema con sus garras. Pero la verdadera Pilar seguía corriendo, hasta llegar a la orilla, donde apenas sus pies tocaron el agua, una sonrisa picara se le dibujó en la cara. Se metió aun más adentro en el mar hasta que se zambulló, y varios segundos después, salió a la superficie cubierta de agua, del mismo modo que Manny estaba cubierto del Espíritu del Tigre la noche anterior. Pilar había hecho una "aura" de agua.

Serio pensó rápidamente, y le lanzó una llamarada a Pilar. No tuvo efecto, pues Pilar estaba en contacto directo con el mar. Si no la separaba de allí, sería invencible. Entonces le lanzó sus garras, con las cuales enredó a la Pilar dentro del hombre de agua y jaló con la suficiente fuerza como para sacarla de allí y alejarla lo más posible del mar.

-Bien-dijo Pilar-es listo. Me parece que está más que preparado para pelear. Oye David, deberías descansar.

-Pero aun no soy tan fuerte. Si mi papá no pudo vencerlo, entonces necesito ser mucho más fuerte que él.-gritó el moreno deseando más.

-Recuerda, no estás solo. Además, no pelearas bien si estás cansado. No sabemos cuando pueda llegar, así que no nos sirve que te lastimes antes de tiempo.

Los tres se fueron hacia la casa del macho vencidos, agotados. Gran idea la de Pilar de ponerle un alto antes de que murieran exhaustos. David llegó a la casa del macho con Serio y su madre lo abrazó casi con las intenciones de ahogarlo. Estaba tan preocupada por su hijo del cual no tenía ni idea de donde estaba, y ahora era viuda. No era sencillo para ella, tenía constantes ataques de pánico y comprendía ahora porque María se ponía así cuando eran niños.

Luego de pasar un tiempo casi en silencio con su madre, y de comer algo, el moreno se fue a dormir inmediatamente. Estaba ansioso por lo que estaba haciendo. El nuevo Tigre, héroe de héroes, estaba avanzando rápidamente. Aun sin tener todos los poderes de Manny, tenía los googles mágicos, y su toque especial. Tenía más de lo que pensaba, porque además tenía un ángel de la guardia, que lo había cuidado por tanto tiempo y ahora no estaba.

El moreno había dormido toda la tarde y toda la noche, y se sentía de maravilla. El Sol no aparecía pues las nubes cubrían la ciudad y el frío lo hacía temblar al acercarse a la ventana. Tenía miedo y emoción al mismo tiempo. Porque quería vengar con todo su corazón a su Padre y a Lucía, pero temía entrar en un estado de ira y volver a herir a otro de sus seres queridos como antes, o peor, repetir la acción de Manny.

Esa noche, tuvo un sueño raro. Se veía a si mismo en el futuro cercano. Podía oír los gritos de victoria de sus amigos, como si hubiese triunfado contra el Apocalipsis. Luego se vio a si mismo hablando con la Paloma de la Paz de nuevo, pero no podía oír las palabras. Solo veía como le entregaba el cinturón del Tigre, y este desaparecía. Vio la llamada Nova Nizza reconstruirse bajo ellos y todos sus habitantes renacer. Luego escuchó la voz de la Pava Real diciéndole: "Solo puede volver uno, elije con decisión". Vio entonces, las imágenes de Manny, y Lucía.

-¡David!-gritó su madre como hacía todos los días para despertarlo-ven a desayunar rápido, Jango dice que hay una presencia maligna en la playa. Pero que todavía no aparecería, dice que tenemos como media hora para ir allá.

David notó que el día de la revancha había llegado, y se alegró de que su madre se encontrara en buenos ánimos para luchar. Pues su forma de hablar se oía casi tan alegre y decidida como antes. Ahora vendría, la batalla final, que pondría fin a la Leyenda del Tigre. Extinguirían el mal causado por la Pava Real, y el futuro ya no se vería interrumpido por el mal.

Aun así, ese sueño lo tenía muy inquieto. Ni siquiera sabía lo que significaba, ni siquiera sabía si era real, si era una visión, o solo una ilusión. De cualquier modo, estaba decidido a triunfar. Luego de desayunar con su madre, Serio y Azul, se reunieron en la playa con la otra familia, para ver como una nube roja, color sangre, estaba más bajo de lo usual. De hecho, casi tocaba el mar. Y con su instinto, Serio notó la presencia de el que le había quitado la vida a su padre ahí. Pronto la nube comenzó a tomar forma, a compactarse, hasta que vio de nuevo a Apocalipsis, quien como había dicho la Paloma de la Paz, no había sido derrotado.

-Es hora de la revancha-dijo Apocalipsis causándole terror a algunos. David por su parte, sonreía con orgullo, pensando en su padre y en Lucía y contestó: Es hora de la revancha.


Si, ya lo se. Algo pobre :S pero es que es uno de esos intervalos entre la parte emocionante anterior y el final de la historia que esta ya planeada. Es lo más dificil de escribir. Aun así, espero que les guste n_n