La Leyenda Del Tigre Parte 2
Había pasado ya casi un mes desde la famosa muerte del Tigre, más bien de Manny Rivera. Pues El Tigre seguía circulando por la ciudad, tratando de llenar los zapatos de su padre. Era demasiado para él aún así, no era tan rápido ni fuerte. Aún así, Serio Rivera pudo cumplir en gran parte el papel de su padre. La Ciudad Milagro seguía triste por la pérdida de Manny Rivera, y por supuesto la familia. Todas las ofensas contra Manny por sus enemigos, Serio las castigaba severamente.
Además de la falta de un gran héroe y la gran depresión que causó su muerte, había cuatro personas que aún seguían en la Ciudad Milagro. Tratando de descubrir como regresar a Nova Nizza, y al mismo tiempo disfrutar el estar con sus amigos y ayudar a mantener el orden en la ciudad. Les costaba creerlo, pero el crimen era un millón de veces peor que en Nova Nizza.
Un día, Buitrila estaba atracando un banco. Ella había roto los lazos con su hija por haberse cambiado de bando, y ya no la consideraba una Avez. Por lo tanto, no le importaba lo que le sucediera. La pajarraca de traje verde intentaba salir por el techo del banco atravesándolo, pero cuando subió unos diez metro en el suelo, fue detenida por las garras de Serio, que la habían atrapado con sus cadenas y la lanzó hacia el suelo con todas sus fuerzas. Luego puso un pequeño campo de fuerza alrededor de ella para que no escapase.
-Bien, te quedarás aquí hasta que llegue la policía-decía Serio.
-Bien Tigre-decía burlona Buitrila-parece que me has atrapado esta vez. Que lastima que no haya sido tu padre, le hubiese querido decir tantas cosas-dijo la malvada tratando de abrir las heridas de Serio. Este simplemente hizo más pequeño el campo de fuerza para que la pajarraca no se pudiera mover tanto y hacer gestos burlescos.
-Silencio-respondió Serio-nadie tiene derecho a hablar mal de Manny. Hasta Sartana está de acuerdo, hay que respetar a la muerte.
-¿Alguna vez has oído que los villanos sigan las reglas?-preguntó Buitrila
-Al menos deberían tener honor, aunque sea un poco, como tu familia.
-¡No hay honor en la traición, Rivera! ¡Mi familia no merece ser reconocida y estoy feliz por lo que le sucedió a mi nieta!-Gritó Buitrila furiosa. Poco después, vio como Serio estaba más afectado que de costumbre. Se distrajo tanto que el campo de fuerza se disolvió, Buitrila había abierto una herida suya en el corazón. Para hacerlo sentir peor, Buitrila reiteró lo que dijo-¡Me alegra mucho que Lucía esté muerta! ¡Y que nunca regresará! ¡Ni en la tierra de los muertos! ¡Nunca jamás!
Las palabras de Buitrila eran como apuñaladas en el corazón de Serio, quien cada vez estaba más y más furioso. Todavía tenía puestos sus googles, y de estos comenzaron a salir los relámpagos negros. Primero como mini descargas, pero cuando se desencadenó toda la ira, una tormenta eléctrica salía de sus ojos. Buitrila se arrepintió de sus palabras cuando se vio cubierta de esos truenos que comenzaron a descomponerle el traje, destrozándoselo por completo. Luego, un relámpago atravesó su cabeza como una bala, y finalmente todo el traje explotó. Dejando nada más que polvo, de lo que era Buitrila Avez.
Serio estaba comenzando a calmarse. Por supuesto aún estaba furico, pero pasó rápidamente de ese estado a la gran depresión. No había oído hablar de Lucía hacía varias semanas. La visitaba de vez en cuando en el cementerio, pero era la primera vez que la ofendían en su cara. Trató de calmarse y luego decidió partir directamente hacia su casa, pasando primero por el cementerio.
Caminaba a un paso exageradamente lento, como si desease no llegar jamás. La noche comenzaba a caer en la ciudad, y el silencio aparecía junto con la luna menguante. En cuanto se acercó al cementerio, notó que no podía oír a nadie, ni siquiera a los autos. Pensó que quizá era suerte, el quería estar solo y en silencio, y así fue. Entrando al cementerio se encontró con el gran altar en la tumba de Manny. Lo saludó como se lo merecía y le dio gracias por todo lo que había hecho, pero o hizo deprisa, pues el venía por algo más.
La tumba de Lucía estaba repleta de flores de todos los colores y de todas variedades de objetos incluyendo fotos, notas, deseos, etc. La mayoría de estos habían sido escritos por Serio, la otra parte por el resto de la familia. Se sentó en frente y comenzó a rezarle. Estuvo así por lo menos por media hora, pausándose para recordar a su amor, sus momentos juntos y de todo lo bueno del mundo, ella. Su ángel guardián. Quien le había enseñado tantas cosas en la vida, quien le había acompañado desde siempre y había protegido cuando el no podía hacerlo por si mismo. Serio miraba la luna de reojo, y también las palabras que él había tallado sobre la lápida "Eres como un ángel para mi". Serio dio un suspiro, y en voz baja comenzó a cantarle.
Diego Torres: Guapa
Tú me enseñaste que tan simples son las cosas
Tú me enseñaste a dar amor y nada más
Y que no importa si recibes algo a cambio
Y descubrir que en esta vida hay algo más
Y donde quiera que yo esté, tú vas a estar
Y como un ángel cuidarás de mí
Cuando me pierda y deje de reír
Y como el viento que me cuenta
Que el invierno está por venir
Y este mundo que gira de nuevo
Aunque me sienta al revés
Como un ave que no para el vuelo
Sé que no voy a caer
Oh oh oh
Tú me enseñaste cómo respirar de nuevo
Tú me enseñaste a pensar antes de actuar
Sólo se trata de ver hasta lo invisible
Y descubrir que en esta vida hay algo más
Y donde quiera que yo esté, tú vas a estar
Y como un ángel cuidarás de mí
Cuando me pierda y deje de reír
Y como el viento que me cuenta
Que el invierno está por venir
Y este mundo que gira de nuevo
Aunque me sienta al revés
Como un ave que no para el vuelo
Sé que no voy a caer
Y sé que voy a verte de nuevo, lo sé
Para decirte cuánto te quiero, lo sabes
Y como un ángel cuidarás de mí
Cuando me pierda y deje de reír
Y como un ángel cuidarás de mí
Oh oh oh
Serio había memorizado esa canción para ella desde que se confesaron. Su amor quemaba más que mil soles, y por un momento esa llama casi se extingió. Pero no importaba que tan pequeña fuese una flama. El fuego siempre ardería.
Cuando el moreno disponía volver a su casa, notó como le quemaba la mano. Su marca de nacimiento brillaba, con más fuerza que cuando estaba peleando con Apocalipsis. Vio hacia atras y descubrió la razón. Se encontraba ante la presencia de la misma Paloma de la Paz.
-Serio-decía la Paloma-Veo que no todo el mal causado por Apocalipsis fue reparado con tu órden. Sin embargo, hay remedio.
-¡¿De veras?-gritó Serio-¿Como?
-No es fácil. Yo misma me sacrifique para darte esa marca de nacimiento, esa "proteccion". Pero si te la quito, podría traer de regreso al alma perdida de Lucía o a la poderoso Espiritu de Manny. Vaciaríamos el poder del cinturón del Tigre hasta dejarlo inutil para recomponer el cuerpo a su perfecto estado, y lo mismo con los googles, para unir al cuerpo y al alma.
-¿Dices que tendría que renunciar a todos mis poderes?-preguntó Serio a lo que la Paloma le respondió asintiendo la cabeza.-¡Pues vale más que la pena!-respondió Serio decidido. Pero la Paloma de la Paz lo interrumpió.
-Una última cosa, solo puede regresar uno de ellos.
-¿Que?-djio Serio decepcionado-solo uno...
-Esta seguro debe ser la decision más dificil que has tomado en tu vida, no te culpo por eso, pero te daré un día para decidirlo, sino mis poderes desaparecerán hasta algún otro momento. Ni siquiera yo los puedo definir.
-¿24 horas?-dijo para si mismo Serio-De acuerdo, nos vemos mañana. Y Gracias.-Dicho esto, la Paloma se desvaneció en la noche y Serio corrió hacia su casa, donde debería meditar la decisión más importante de su vida. Manny o Lucía, Su Padre o su Amor.
-¿¡Que!-gritaron varias personas de las cuales Serio había reunido para ayudarlo a tomar la dificil decision. Entre ellos estaban Frida, Zoe y Jango, los tres que gritaron. Luego estaban Max y los Combo Niños. Todos sentados formando un circulo, en el medio se encontraba una pequeña caja que Serio había traído. Luego de haber oído la noticia de que podrían traer a uno de regreso no eran necesarias las explicaciones. Era una urna.
-¿Estás seguro de que solo podemos con uno?-preguntó decepcionada Frida-Amo a Manny, pero tampoco puedo quitarles a Lucía a su familia.
-Algo parecido por nuestra parte-respondieron Zoe y Jango. Todos entendieron que era una mezcla de modestía y verdad, pero en realidad nadie lo tomó como una decision dificil. El que volviera iba a sentir culpa por el otro al igual que los que tomaron la decision.
-¿Bien, que esperan?-dijo confuso Serio-que alguien ponga un nombre en la urna.
-No creo que eso sea lo mejor-respondió el pelianaranjado a su moreno amigo-¿sabes muy bien que no podemos decidirnos, cierto? Tu tampoco. Por eso ideaste esto, pero lo mejor que podemos hacer es preguntarle a Manny lo que opina. Despues de todo ese cinturón es suyo.
-Tienes razón-dijo Serio mirando su cinturón casi olvidando de donde provenía-¿pero como hablamos con él de nuevo?
-Tu y yo podemos hacerlo cuando queramos-respondió el pelianaranjado-mientras tengas el cinturón.
-Entonces si tomo la decision de traer a Lucía, tambien tendría que aprovechar esta oportunidad para despedirme de mi papá para siempre-dijo recordando que luego del ritual no tendría ningun poder.
Serio se puso firme y giró la hebilla de su cinturón. Tomó la mano de su amigo tigrillo y juntos dieron un rugido que los transportó a la tierra de los muertos, directamente a la cabaña donde estaban los otros dos Tigres. El Original parecía sorprendido de verlos, pero Manny no tanto. De hecho se esperaba alguna ultima jugada de la Paloma de la Paz, como agradecimiento o despedida. Padre e hijo se saludaron con un tierno abrazo, luego Manny saludó a su amigo con un golpe en el hombro.
-Manny, la Paloma de la Paz nos dio la oportunidad de traerte a ti o a Lucía de regreso a la vida-dijo firmemente el pelianaranjado a su esqueletico amigo.
-¿Solo a uno?-preguntó Manny a lo que los otros dos asintieron con la cabeza deprimidos-Ya veo porque vinieron a avisarme, pero estoy orgulloso de que eligieras a Lucía, hijo.
-Pero aun no tomo la decision papá-contestó el moreno-Todos nos encontramos en el mismo estado, queremos que regrese uno pero al mismo tiempo sentimos culpa por el otro. Además, si acepto el ritual perderé todos los poderes que tengo, incluyendo tu cinturón. Por eso vengo a consultarte.
-Serio, ese cinturón dejó de ser mio desde que lo usaste por primera vez. Desde que detuviste a Apocalipsis y salvaste a tus amigos, desde que tuviste la voluntad de venir aqui. Ese cinturón se sabía que te pertenecería desde antes que nacieras. Siendo un héroe de acción, no esperaba tener una vida muy larga. Hubieron más de mil veces en las que pude haber muerto.
-Aún así-dijo Serio en voz baja-sentimos culpa por elegir.
-Porque ambos merecemos regresar, ¿cierto?-respondió Manny leyendole la mente a su hijo-¿Me harías un último honor a tu difunto padre? No me elijas. De esa forma no sentirás culpa por dejarme ya que yo rechazo la oferta por completo.
-Bien-dijo Serio con unas pocas lágrimas en sus ojos-gracias por aclarar mi mente. Pero entonces esta será la última vez que te vea.
-Sabes hijo, los muertos nos podemos comunicar con los vivos una vez al año. Generalmente cuando Sartana intenta destruir la ciudad, pero el proximo día de los muertos los visitaré a todos para que me cuenten sus historias.
-Gracias papá-dijo Serio limpiandose las lágrimas con la mano en la que tenía el reloj. De reojo vio la hora y apuró a su amigo pelianaranjado para irse ya que casi era la hora limite. Se despidió de su padre nuevamente y Dando el rugido que lo transportaría de regreso al mundo de los vivos, esperó con ansias ese día festivo en el que vería a su padre.
Serio había regresado al mundo real por si mismo, sin la ayuda de su pelianaranjado amigo, quien se quedó en la tierra de los muertos por otro rato. Serio había reaparecido justo en el cementerio, como si sus poderes lo hubiesen traído al lugar especifico al que quería ir, y mirando el reloj por segunda vez, su marca de nacimiento comenzó a brillar, y la Paloma de la Paz reapareció ante él.
-Bien Serio, ¿Has tomado tu decisión?-preguntó la diosa emplumada.
-Si-respondió firme el moreno-elijo traer de regreso a Lucía de los Muertos.
-De acuerdo-siguió la Paloma de la Paz-esta será la última vez que intervenga en este mundo. Por suerte ya no hay nada que este necesite de mi, o de ustedes. Todos los errores que causó mi hija fueron reparados, y ahora me despido de tu mano, trayendote algo a cambio.
La Paloma de la Paz tocó la marca de nacimiento de Serio y esta comenzó a brillar como nunca lo había hecho, tanto que cegó hasta a Serio. Aún así, podía sentir como el brillo sobresalía de su mano, como si fuese extraído. Lo mismo con sus googles, la energía sentía que se iba. Y el cinturón del Tigre, comenzaba a sentirse frío y liviano, como si fuese de plástico. Cuando el brillo comenzó a cesar, comenzó a ver la figura femenina de Lucía frente a él. Casi tan ciega como él. Finalmente el brillo cesó por completo y abrieron los ojos, solo para encontrarse nariz con nariz.
Ambos tardaron en raccionar, pero primero llegó el sonrojo en ambos rostros, para luego comenzar a tartamudear y mirar hacia los costados o el suelo. Finalmente, se centraron las miradas y no se necesitaron palabras, solo acciones. Un beso fue la primera acción que esa feliz pareja hizo luego de la triste separación.
Varias semanas habían pasado desde entonces, y una noche de eclipse lunar, fue cuando se despidieron de Los Combo Niños, quienes se fueron dle mismo modo que habían venido, con la luna roja. La despedida les costó mucho a todos, tanto a los que se ivan como a los que despedían. Finalmente, luego de algunos meses, llegó el esperado día de los muertos. La tumba de Manny estaba tan repleta de regalos que Serio apenas y encontró un lugar para dejar su ofrenda. Colocó los platillos preferidos de su padre como el cangrejo y la comida, pero además le agregó un adorno más. Alrededor de la lápida ató al vacío cinturón del Tigre, dejando como concluída la Leyenda Del Tigre.
Varios años despues, una pequeña niña estaba deseosa de ir a su primer día de escuela. Orgullosa de portar el famoso apellido Rivera. La pequeña de cabello negro y ojos cafés miraba a su padre leer el diario con afan de que notara la hora y se marchasen de una vez.
-Mamá, papá, se me va a hacer tarde-se quejaba la niña.
-Entonces vamonos Andrea.-respondió Lucía quitandole el periodico de las namos a su esposo. Serio vio la sonrisa de entusiasmo de su hija y tomó las llaves del auto. De esa forma, los dos la acompañaron hasta la escuela, donde se prepararía para la vida normal que por fin le esperaba a algun Rivera.
Completado. Terminada la finalizacion de mi más largo fic,espero que les haya gustado y dejen sus comentaris =). Pronto subiré nuevos fics, solo necesito formar ideas en mi mente :P Nos Vemos/leemos...la muerte siemprees algo necesario e inveitable...
