Light durmió maravillosamente aquella noche luego de haberle confesado a su familia que tenia un novio, y que este era nada menos que L, el mejor detective del mundo. Nunca había sido su intención negarlo, si por el contrario estaba orgullosisimo de ser su pareja, pero quien sabe porque retorcidos hilos del destino hasta ese momento no se lo había aclarado a nadie. Bueno, ahora si podría recibirlo en su casa, salir con el sin tener que mentirles, gritar a los cuatro vientos que lo amaba.
Luego se despertó al amanecer y lo primero que hizo fue llamarlo, con el corazón en la boca.
-Buenos días, mi amor. ¿Extrañabas oírme?
-Light, te caíste de la cama- bromeó L- buenos días. ¿Cómo te fue anoche?
-¡Excelente! Escucha, lo hice- anunció exultante- le conté a mis padres de ti. Les dije que eres mi novio y que trabajaremos juntos, ¡y se lo tomaron bastante bien!
-¡Light, eso es genial!- exclamó L, contento- Al fin podré contarle a todo el mundo que me tiro a Light Yagami.
-¡L-baka, como te atreves!
-Es broma, tontín, ya se que eres tu el que me tira a mi- el moreno estalló en risas.
-Hoy mismo iré a tu casa por la tarde a ayudarte con lo de Sohryu. Me has dicho muy poco…
-Bueno, sin ofenderte, pero no puedo hablar del caso con personas que no tengan que ver con la investigación. Pero ahora eso cambiará, ¿o no? En fin. ¿Podrías traer un postre?
-Ya se. Pastel Secreto de Frutillas.
-Oh, si, tu me conoces. Te amo, Light- dijo con voz dulce.
-Te amo, L. Te veré por la tarde.
Por fin todo parecía ir sobre rieles en su vida. Asistió a su primera clase universitaria con mucho entusiasmo (aunque lo único que le importaba era que terminara pronto para salir corriendo a los brazos de su novio), y casi de inmediato localizó a Hiroki entre los demás estudiantes.
-¡Ey, Hiro-san, aquí!- lo llamó. El rubio volteó a ver y esbozó una sonrisa al reconocerlo.
-Hola, Light. ¿Todo bien?
-Mejor no puedo estar. Si te contara. ¿Entramos?
Hiro asintió y Light comprobó su idea acerca de la suerte del rubio: a su paso todos lo miraban, algunos con curiosidad, otros con hostilidad, pero la mayoría con admiración por su increíble belleza. Light mismo no podía pasar por alto que su compañero era un bocado delicioso, aunque por suerte el ya tenia a L que era el plato principal. Sin embargo, Hiroki parecía muy avergonzado de ser objeto de tantas miradas y se metió rápidamente en el aula, en una banca del fondo, tratando de pasar desapercibido. Light se sentó a su lado.
-¿Me voy yo también o puedo quedarme?
-No, no, tu quédate.- Enrojeció.- Es así en todas partes y no me gusta.
-Todos te miran porque eres muy atractivo, Hiro-san. Ya que no puedes evitarlo, tal vez deberías aprovechar para salir, tener citas y divertirte.
-No quiero… yo no soy así, no me divierto haciendo lo que todos hacen. Soy muy tranquilo.
-Yo también lo era… hasta que me enamoré de L.
-Ah, tu novia. No la vi ayer.
(Nota: Hiroki se confunde porque se pronuncia igual que Elle, que es nombre de mujer… si supiera que ese es su nombre real… jaja, que lindo es L, ¿no?).
-¿Qué? No, te confundes- dijo Light, riendo- L es un chico, mi novio- la cara de Hiro era de la mas absoluta sorpresa- es un apodo.
-Lo siento, Light, no quería ofenderte- murmuró Hiro avergonzado por su equivoco.
-No importa, a todos les pasa lo mismo. ¿Sabes? No hasta ayer se lo dije a mi familia, y ahora me siento tan liberado, que quiero que todos lo sepan. L me hace muy feliz.
Hiro se quedó muy callado después de eso, y Light sintió su tristeza. El chico casi no le habló en el resto del día. ¿Qué le pasaba al rubio? Ya que había entrado al mundo de lo irracional desde hacia rato ni se molestó en preguntarse porque le preocupaba, sino que solo lo aceptó y lo buscó antes de la ultima clase, para despedirse. No aparecía por ningún lado.
-Chicas, ¿no lo vieron a Hiroki?- le preguntó a unas de su curso.
-Me parece que entró al baño hace un rato, Light-kun.
Light les agradeció y fue al baño, aunque hubiera preferido no hacerlo. Hiroki estaba sentado sobre uno de los lavatorios, con la camisa abierta, mientras uno de sus compañeros le besaba y lamía el pecho de forma groseramente sensual. El rubio le acariciaba el pelo mientras gemía, aunque cuando advirtió su presencia lo soltó de inmediato, más rojo que un tomate.
-¡Gomen, Hiro-san, no quería interrumpir!- exclamó Light con voz inusualmente aguda. El otro chico huyó rápidamente y Hiro se abrochó la camisa sin poder mirarlo.
-Light, onegai, no se lo digas a nadie, yo no quise- balbuceó- Dios mío, que vergüenza…
-Hiroki, está bien, no se lo diré a nadie- consoló el moreno. Hiro se largó a llorar y Light se le acercó, poniéndole una mano en el hombro.- ¿Qué sucede, amigo, por que lloras?
-¡Soy un desastre!- gimoteó- un idiota, eso es lo que soy. No valgo nada.
-Vamos, no seas tan duro contigo. Claro que vales.
-No- insistió- soy débil y promiscuo. No aguanto mucho tiempo sin un poco de sexo, ¿sabes por que? ¡Porque necesito tener contacto físico con alguien para recordar que estoy vivo! ¡Todos me miran, pero nadie se me acerca, nadie se enamora de mí! Por eso hago idioteces que detesto, como manosearme con el primero que se me cruce.- Se sonó la nariz.- ¡Ni siquiera recuerdo el nombre de ese chico!
Como su llanto no paraba, Light lo abrazó para consolarlo. Hiroki se quedó paralizado.
-¿Toda tu tristeza y tus errores son porque piensas que nadie te ama? Tonto. Eso no lo sabes. Debes permitirte conocer a la gente si quieres construir una relación seria.
-¿Crees que alguien como yo puede conseguir un novio de verdad?
-Mira, Dios sabe porque me caes bien pero me caes bien. Yo te ayudaré no solo a conseguir un novio sino también a respetarte un poco más y no caer con cualquiera.
-Duele. Me duele ser así. No quiero gustarle a los muchachos, porque sino se que caeré…
-Vamos, sécate las lágrimas, que te acompañaré a la estación. Hoy quedé con L, pero mañana hablaremos bien de esto, ¿ok? Ya verás sino te consigo un príncipe azul solo para ti.
Al final del viaje Hiro parecía más calmado y Light lo despidió seguro que no haría ninguna tontería.
-¿Parece que lo adivinaste desde el primer momento, no, Light?
-Si. Siempre dije que la belleza es una maldición y el amor una tontería que causa problemas, y aun lo sostendría si no fuera tan feliz con L. De hecho, si lo piensas bien, sigue siendo cierto. Debo cuidarlo mucho porque hay una banda de cuervos listos para devorárselo en cuanto yo me de la vuelta, y solo yo se lo estresante que es vivir así. ¿Ryuuk, me estás oyendo?
-¡Wa, manzanas!- exclamó el shinigami al pasar por un puesto- ¡Light?
-Si llego tarde con el equipo por ti me las pagarás- susurró el moreno mientras compraba unas cuantas. (…)
Light llegó al departamento de L con la cara roja, un poco por el frío y otro poco por haber corrido varias cuadras en el afán de no hacerlo esperar demasiado. Estornudó frente a Near (quien lo miró con desagrado) y luego se fue derechito al sillón de su novio.
-Ay, L, mi amor, siento llegar tarde- se disculpó inclinándose ante el para darle un beso.
-No te preocupes, no es nada. Ven, siéntate junto a mí.
Light así lo hizo y apoyó sobre la mesita un paquete muy fino, de una confitería nueva.
-No se me olvidó lo que me pediste; te traje un pastel secreto de frutillas.
-Ahhh… te quierooo…- exclamó besándolo en la mejilla con descaro.
-Em, jefe- interrumpió Near- ¿No vamos a hablar del caso?
-Ah, si, claro. Light, ¿Qué sabes de Sohryu hasta ahora?
(Nota: jamás hice un fic policial, no vayan a matarme si meto alguna burrada)
-He leído sobre el y escuchado lo que mi padre dice. Sohryu tiene la capacidad de matar a las personas de un ataque al corazón. Hasta ahora solo a matado a muchachos jóvenes y físicamente atractivos, así que yo supongo que trata de vengarse de alguien en particular a quien guarda rencor.
-Ciertamente. Hay otras cosas; algunas de sus victimas recibieron cartas suyas antes de morir, incluso Mello, pero por mas que las investigamos no hay manera de saber de donde vienen. Es como si fueran sobrenaturales. En ellas habla de una forma… repite mucho las palabras belleza, belleza ilimitada, maldición, culpa y castigo. Sohryu está obsesionado con la belleza.
-¿Hay alguna relación o conexión personal entre las victimas?
-Ninguna. Son de diferentes prefecturas, edades y estratos sociales. Um, que delicia- murmuró al comer un pedazo de pastel.- Lo más curioso, o tal vez lo más relevante, es que muchos de los muertos eran homosexuales declarados y el resto de sexo dudoso, lo que me parece que es lo mismo, así que hay un 99,9 % de probabilidades que Sohryu también lo sea. Tal vez ha sufrido el desprecio de un hombre apuesto en el pasado, alguien que se ha burlado de el por eso, y…
Light tomó una de las cartas que había recibido Mello, y le bastó hojearla para quedarse paralizado. Dejó de escuchar a L, quien advirtió su situación.
-¿Light, pasa algo? ¿Qué notaste?
La carta rezaba más o menos así:
"Mello:
Eres un niño atractivo y arrogante y si yo fuera otra persona no dudaría en seducirte y llevarte a mi cama para hacerte de todo. Pero no hoy. No así. Sobre todo porque se que me estás investigando. Déjalo ya, ¿quieres? Nunca permitiré que un niño bonito se interponga en mi camino. ¿Por qué ninguno de ustedes entiende el bien que le hago a la sociedad al librarla de tantos tipos despreciables que solo piensan en si mismos sin importarle a quien pisotean o destruyen en el camino? Se lo que hiciste con ese niño de la discoteca la otra vez. Te lo tiraste en el baño a propósito aun sabiendo que era virgen. Yo te vi. Si aun no te he matado es porque estás muy joven y tal vez todavía puedas salvarte. Pero si no te arrepientes… yo he de volverte a tu lugar y corregir tus pecados.
Sohryu"
-Esto corrobora mi teoría a la perfección, como podrás ver. Sus motivaciones son tan infantiles que seria gracioso si no estuviera matando gente. ¿Qué piensas?
-Que te equivocas- dijo automáticamente- yo no creo que sean motivaciones infantiles.
L se quedó sorprendido que Light lo hubiera contradicho con tanta rapidez, y como el moreno se dio cuenta trató de explicarse.
-Hay muchas personas que por el solo hecho de ser bellas creen que tienen el derecho de hacer lo que quieran, como tirarse niñitos vírgenes en el baño de una discoteca…
-¡Eso no es cierto!- chilló Mello desde la chaiselongue donde estaba echado descansando de su fiebre.- ¡Estábamos ebrios! ¡Y el quiso!
-Imagino que si a Sohryu le rompieron el corazón alguna vez- continuó Light, ignorándolo- habrá usado su poder para matarlo y así vengarse; ¿y si eso lo decidió a continuar y eliminar a otros hombres que según el han sido ingratos o malvados?
-Bueno… podría ser. Sabes, acá lo difícil es determinar cuando empezó todo esto. Yo comencé a investigarlo hace tres meses, pero creo que se remonta a mucho antes.
-¿Qué te hace pensar eso?
-La muerte de Mayu Kyoraku, hace cuatro años- respondió L- era un adolescente que ya ganaba fortunas como modelo, y solo tenia 17. Cientos de fans, mujeres y hombres, y alguno pudo haber estado desquiciado por el. Murió de un infarto, y al día siguiente murió Ayumu Sousa, que según los rumores era su amante. ¿Entiendes?
-Sohryu amaba a Mayu y no le perdonó que eligiera a Ayumu en vez de a el- dijo Light.- Podría ser. Perfectamente podría ser posible. (…)
Hiroki entró a su departamento con aire perdido, como si no supiera que había pasado con el ese día. Se desplomó sobre un sillón y se acurrucó allí, como dispuesto a dormir todo el día. Pero no pudo. Se sentía enfermo y avergonzado por haber dejado que ese chico lo manoseara y gozara de el, cuando se había prometido no volver a hacerlo sino era con su verdadero amor.
-¡Maiah!- gritó- ayúdame, por favor, me siento fatal…
Sobre el se distorsionó un poco el techo y por ahí pasó una shinigami, la mas extraña de todas. Tenia forma humana, incluso la altura de una persona normal (cuando los dioses de la muerte son mucho más altos). Lo mas extraño era que su cuerpo era todo como una sombra negra, sin fondo, solo un contorno femenino; excepto sus ojos, que eran muy azules y brillaban como focos bajo el agua. Tenía dos bellas alas azules en la espalda, pequeñas, que podía hacer crecer voluntad cuando lo necesitaba.
-¿Y ahora que sucedió, Hiro-san?
-Lo hice otra vez- se quejó- me muero del asco.
-Tienes tan poca voluntad…- ella se sentó sobre la cabecera del sillón.- Debes aprender a controlarte muy bien. Este bonito es de la Universidad y puede traerte problemas.
-Nunca dije que fuera a matarlo.
-¿Ah, no? Que extraño. Siempre le echas la culpa a los otros por gustarles y terminas eliminándolos.
Hiroki se levantó súbitamente y la miró.- Sabes, hoy conocí a un chico muy bueno. Se llama Light Yagami. ¿Puedes creer que es el primer chico al que no le gusto?
-Que milagro- dijo Maiah.
-Fue amable conmigo desde el principio, pero no intentó seducirme ni nada por el estilo. Tiene un novio. Eso me deja muy tranquilo… creo que podríamos ser amigos. Necesito un amigo.
-Entonces… ¿Qué vas a hacer con tu conquista de hoy?
-Con ese, nada. Pero… a Mui…- hizo una mueca.- No ha vuelto a llamarme desde la otra vez. Dejé que me poseyera en todas las posiciones que se le ocurrieron… la pasé tan bien… ¡y ahora esto! Debí saber que me traicionaría.
-Te lo dije, ¡es un idiota! ¡Es adicto al sexo! ¿Qué esperabas?
-No lo se. Que le gustara lo bastante como para que me llamara una segunda vez.
"Pero de eso no pasa. Solo se desahogó conmigo", pensó. Tomó su bolso del suelo y, mientras rebuscaba en el, se dio cuenta de lo parecido que era Mui a Mayu. Demasiado parecido. De solo pensarlo su furia creció. Al fin tomó lo que parecía un inocente cuaderno rosa con extraños kanjis.
-Regla protocolar numero dos: Transformación.- Lentamente, el rosa se tornó negro, y las hojas se abrieron rápidamente. Los kanjis viraron hasta formas las palabras Death Note.
-Mui… Kodame- escribió con letra clara y prolija. Las palabras brillaron un momento y luego volvieron a la normalidad.
-Quise que habláramos. Y tú me ignoraste.
Continuará...
Bueno, ¡creo que era muy obvio que Hiroki ocultaba algo tras esa apariencia de angelito que no rompe un plato! Jajaj igual yo lo adoro, es una ternura de chico y si actúa así tiene sus motivos… ahora solo esperen y van a ver q es imposible de odiar, y por las dudas, no vayan a desvirgar a nadie en un baño a propósito, nunca se sabe quien puede estar mirando…
