Varios días pasaron, y varias aguas atravesaron. Abandonaron la selva de Tía Dalma rumbo a las costas terminales en una nave algo pequeña que Tía Dalma les entregó; el Wireless. Estaba anocheciendo, y a lo lejos se lograba apreciar un pequeño pueblo cerca de unas imponentes montañas. El capitán Barbossa estaba navegando la barca en el timón, mientras que los demás se encontraban regados por el resto del barco. Elizabeth estaba apoyada en el borde contemplando los rayos del sol que morían en el horizonte. Will se le fue acercando de a poco, posándose a su lado contemplando también el cielo.

Will: estás bien?

No hubo respuestas. Will supuso que aún se sentía mal por la muerte de Jack. Y él tampoco se sentía del todo bien, luego de ver como su querida Elizabeth besaba en los labios al pirata. Will se preguntaba si fue una despedida entre dos enamorados, o fue un ataque de ansias. No importa, la cosa es que se besaron…

Mientras, Elizabeth tenía la mente en blanco, con temor a responder la pregunta que le hizo su acompañante. Fue cuando se asombró al sentir que unos fuertes brazos le rodeaban la cintura como un gesto de apoyo y comprensión. Una lágrima salió rodando por su rostro.

Will: se…que la muerte de Jack fue una pérdida muy grande para ti… - Elizabeth se volteó con aquellas palabras.

Elizabeth: Will, yo… - se separó de ella con ojos llorosos.

Will: siempre tuve el presentimiento de que había algo entre ustedes dos – yéndose, pero la joven comenzó a gritarle mientras lloraba con desesperación.

Elizabeth: tu no entiendes nada!! Lo que hice fue necesario para todos!!

Todos en la embarcación se voltearon a observar la discusión con asombro. Will se volteó con furia, también gritándole.

Will: por qué sigues fingiendo!? No te parece más sencillo decir que lo amabas más de lo que alguna vez me amaste!?

Elizabeth: no, no es cierto… - su voz se fue opacando - … lo hice…para salvarnos a todos… - lo miró – lo hice por nosotros!!! – y salió corriendo.

Todos se la quedaron mirando, y luego miraban a Will con tristeza.

Barbossa: cómo sabes si no está mintiendo? – Will se volteó a verlo – cómo aseguras que ella está mintiéndote? Y que tal si dice la verdad?

Will: no es así. Siempre hubo algo entre ellos.

Barbossa: eres un buen hombre William Turner, pero muy inocente. Eres hijo de un pirata, y debes pensar como tal.

Will: quién dijo que yo quería ser un pirata!? – grito furioso.

Barbossa: lo tienes en las venas, no puedes evitarlo, así como Elizabeth tampoco pudo evitar actuar como pirata. – dijo con su tono habitual esperando la reacción que tuvo Will de asombro – Un pirata se caracteriza por hacer lo que le plazca con total libertad para conseguir resultados que podrían ser incluso egoístas, pero que es favorecible para sí mismo, y tal vez, para otras personas.

Will: a dónde quieres llegar?

Barbossa: quizás tu chica sólo hizo lo que hizo para salvarse a sí misma y a todos ustedes. Actuó como una pirata… - volteándose y penetrando a Will con la mirada - …tal vez deberías aprender de ella, Turner… - Will se quedó pasmado al igual que el resto de la tripulación. Barbossa, sin embargo, dio una pequeña risita y se dirigió a los demás – Estamos a punto de llegar a tierra. Gibbs, ve guardando las velas! Marty, Scarlett y Cotton, prepárense para soltar el ancla! Los demás, prepárense para desembarcar! Vamos piratas, a trabajar!

Llegaron a tierra cuando ya había anochecido. El grupo comenzó a caminar por el pueblo, observando a las personas que compraban en la feria. Siguieron caminando hasta llegar a una especie de villa, donde las casas se amontonaban por las colinas de la montaña.

Pintel: ehh…capitán? A dónde nos dirigimos?

Barbossa: Gibbs! – tomó una manzana de una de las muchas tiendas.

Gibbs: nos dirigimos a mi casa.

Will: a tu casa?

Elizabeth: que cosa querría Jack Sparrow de tu casa?

Barbossa: eso es lo interesante señorita Swann – decía mientras llegaban a la entrada del lugar – que no es algo lo que quiere Jack Sparrow…

Gibbs: …sino a alguien…

La puerta se abrió revelando a una señora de baja estatura y un poco pasada de peso, con un vestido floreado algo sucio y viejo, y llevaba un pañuelo amarrado en su cabeza, y un delantal blanco y también roñoso. Cuando abrió la puerta la señora se quedó sorprendida por lo que veía, pero luego se alegró.

Joshamee!! – empujó a todos hasta llegar a Gibbs y darle un abrazo. Todos miraban sorprendidos y con gracia, mientras que Gibbs se avergonzaba.

Gibbs: Russ, ya basta!

Russ: ah, lo siento. Pero que bueno que viniste. Hace dos años que no te veía…

Barbossa: tuvimos inconvenientes señora. Si nos permite, necesitamos hablar de un tema serio.

Gibbs: cierto, mejor entremos

Russ: la cena ya esta lista.

Gibbs: como están Jean y Sean?

Russ: bastante bien, y Sam está creciendo maravillosamente, aunque bajo la influencia de los piratas

Will: Jean y Sean?

Gibbs: mis hijos, Will. Un hombre debe tener prioridades

Russ: y, de que tema importante deben hablar?

Barbossa: …Davy Jones…