Un capitulo que se llama Lemon no necesita explicacion... espero q lo disfruten.
L regresó a la cama luego de hablar a la casa de Light y se echó junto a su novio, acariciándole la mejilla compulsivamente. Parecía divertido.
-Creo que tu papá no estaba muy contento cuando le dije que te quedarías aquí.
-Lo imagino.- Tragó saliva.- L, ¿Por qué no me desatas ahora, eh?
-Mmm… nop, todavía no.
-Pero, si no me sueltas no podré hacerte las cosas que tanto te gustan…
-Ahh, pero es que hoy tengo ganas de hacer cosas yo, sabes.- Le metió una mano en la entrepierna y acarició con lentitud, apretando un poco.- Esto que tienes aquí es delicioso y me dio ganas de probar mas, mucho mas. Siempre eres tu el que se sirve primero.
-Entonces… ¿quieres… quieres hacerme el amor?
-Claro- contestó con sinceridad mientras le lamía la oreja.- Desde el primer día cuando te conocí imaginé lo estupendo que te verías en la cama, gimiendo mi nombre, gritando de dolor mientras te penetro. Pero creí que seria bueno que antes de hacerte nada tomaras más confianza, porque según me dijiste eres virgen, ¿no? Quise que ganaras algo de experiencia y por eso dejé que me sacudieras tanto (mis vecinos ya no me miran igual). Ahora es tiempo de mostrarte que yo también puedo hacerte estremecer de placer, así que prepárate.
Light observó con aprensión como L se quitaba los pantalones y el bóxer y luego se le sentaba encima. El pelinegro le desabrochó uno a uno los botones de la camisa, y luego le acarició todo el pecho de forma sensual, relamiéndose.
-Tu piel es muy suave y tentadora, Light Yagami- dijo en un susurro. Se inclinó y le chupó uno de los pezones, dejándolo muy mojado y erguido.
-Haaaa… ha… L, bas… basta…
Gimes demasiado para ser que no te guste.- El mayor le atrapó el otro pezón y lo pellizcó despacio, por lo que Light ahogó un grito.- Que sensible- comentó.
-L, nos oirán, suéltame por favor… quiero hacerlo contigo, pero con mis…
-No, no, no. Sin manos. Yo haré todo y te prometo que te gustará.
Light nunca había estado en una situación así, en que lo dominaran por completo. Su cuerpo y su voluntad misma estaban a merced de L, quien se había quitado por fin su mascara de muchacho sumiso para mostrarse como el hombre apasionado que era. En esos momentos, estaba besando sus caderas y sus muslos, haciendo que se retorciera todavía más.
-Light, Light, tranquilo, ambos sabíamos que este día llegaría. ¿Acaso no me quieres más?
-Claro que si, pero por favor, necesito abrazarte, tocarte, ¡lo que sea, no puedo soportar tanto placer sin devolverte algo a cambio! ¡Desátame, te lo ruego!
L subió y le besó apasionadamente la boca, ahogando sus protestas y su resistencia. Light sintió que le estaba abriendo las piernas despacio, pero ahora no podía hacer nada. Intentó relajarse, pues al fin y al cabo quería que su sexy novio le hiciera el amor, pero la sensación de no poder defenderse era mas fuerte y lo hacia moverse mas que una gelatina.
-Será mejor que te rindas, porque no voy a soltarte.
-L-baka, no seas egoísta, yo también quiero tocarte y chupártela…
-Ah, bueno, haberlo dicho antes- exclamó L con alegría. Se acercó a su rostro (aun sentado encima suyo) y agarró su miembro, rozándole los labios con el.- Toma, chupa.
-¿Qué? ¿Así?
-¿Y porque no? Tú quieres, yo quiero, la tengo en tu boca, ¿para que esperar?
El corazón le latía a diez mil por hora al moreno cuando sacó su lengua para tocar con ella lo que L le ofrecía, pero se sobrepuso al sentir ese sabor tan familiar. El pelinegro se la metió un poco mas adentro y Light se prendió con fuerza, chupando como si fuera un biberón, extasiado.
-Mmmm, mmm… haaaa…
-Siii, ¿ves que te gusta?- susurró L- lo haces taaaan bien… un poco mas, si, que rico…
Light cerró fuertemente los ojos para no ver esa cara de depravado que le hacia temer por su seguridad, y continuo chupando y lamiendo aquel pene que ya estaba mas duro que un friso de mármol, y que le hizo tener su cuarto orgasmo. Unos segundos después L lanzó un gemido agudo y se acabó con estrépito dentro de Light, que jadeaba de cansancio. Este se vio obligado a tragar una enorme cantidad de semen blanco y viscoso de una sola vez, para deleite del mayor.
-Siempre lo dije, eres un muñeco haciendo esto. ¡Madre, pocas veces había eyaculado tanto! Gracias, lindo.
-Sácamela que me ahogo, por Dios…
L así lo hizo y luego le pasó dos dedos por la comisura de los labios, empapada del líquido. Con una sonrisa traviesa deslizó la mano hasta su trasero y, sin muchos rodeos, se los introdujo en el recto. Light se olvidó de todo y gritó de dolor.
-¿Te duele, mi amor?- se los metía y sacaba tan rápido que casi no se veía- aguanta que me falta bastante.- El tercer dedo entró con mas facilidad, y el cuarto con mas dolor. Light sintió que las lágrimas surcaban sus mejillas, despertando la compasión de L.- ¿No te gusta?
-Me duele mucho, L, me duele, nunca me habían hecho eso…
-Pero mi pene es más grande que esto, tengo que dilatarte para que no te haga daño de verdad.
¿Cómo había llegado a eso? Light no podía evitar lloriquear como una nena, y luego, un jadeo de alivio cuando el mayor retiró sus dedos. Pero duró muy poco. Enseguida le pasó las piernas por encima de sus hombros y le metió el miembro dentro, soltando una palabrota. Empujó violentamente desde el principio, y después siguió en el mismo ritmo, perforándolo como a una hoja.
-¡L, Dios mío, tan fuerte no! ¡Me haces daño!
-Ahh, tu grita que me encanta, y a mi cosa también- provocó el pelinegro. Las paredes internas de Light eran exquisitamente estrechas y a él le fascinaba sentir como se expandían para darle cabida a sus 27 centímetros de virilidad.
Light lloraba y gemía, maldecía a L y a la vez le rogaba que no se detuviera, presa de sentimientos contradictorios. Desde hacia meses que veían en preliminares, así que quería al fin perder su virginidad, pero no sabia que iba a sentirse como si lo desgarraran con un taco de billar dos veces mas ancho que uno normal. L no tenia demasiadas consideraciones al embestirlo con semejante fuerza bruta.
-Basta, por lo que mas quieras, basta- rogó llorando.
-¡No puedo, Light! No puedo porque mi pene es muy goloso y tu trasero es un dulce exquisito, ¿entiendes? Quiere probarte todo, todo hasta el fondo, y allá vamos…
-¡Dios mío, ayúdame! ¡Sálvame, no resistiré tanto dolor!- gritó a plena voz.
La vecina que vivía sobre el departamento de L se tapó los oídos, escandalizada, y otros tantos comentaron: "otra vez el pervertido del 3c". Near golpeó la pared.
-¡Jefe, hágalo callar! ¡Póngale mordaza!
-¡Cállate, baka!- chilló Kira- ¡L, detente, te lo ruego, estas matándome!
Su respuesta fue un envión particularmente violento e invasivo, y una risa alegre.
-¡Ayúdame, Jesús, voy a morir!
-¡Pervertido, déjelo en paz!- gritó alguien.
L continuó riendo mientras se corría en el interior de Light con un movimiento fatal y certero: su semen se derramó por los costados como un río desbordado, mientras que el moreno alcanzó su quinto orgasmo con un grito en extremo agudo y erótico, manchando a L de pies a cabeza con su fluido. Recién ahí el detective se dignó sacar su miembro del cuerpo de Light, quien quedó todo flojo y tembloroso, mirándolo con ojos desorbitados.
-No aguanto más…
-Oh, si, lo olvidaba. Gomen, Light- dijo L mientras se apresuraba a desatarlo. Los brazos le cayeron inertes a un costado y el no hizo esfuerzo alguno por levantarlos; no hubiera podido, no tenía más fuerzas para nada: L lo había arrasado como un huracán. Se dio cuenta que lloraba autenticas lagrimas de dolor, pero no era capaz de contenerlas, así que se encogió sobre si mismo, destrozado.
L se sacó su preciada camiseta blanca y la arrojó lejos, pues estaba toda sucia, y luego ayudó a Light a quitarse la camisa que le había desgarrado. Se sentía un poco culpable y creyó que se había excedido en su trato para con el moreno, pues este no podía salir del shock.
-Light, ¿te sientes bien? No llores, por favor, háblame.
-Eres un animal, te odio- balbuceó Light sin mirarlo. L lo abrazó por atrás y acarició su pecho con extrema suavidad, queriendo calmarlo.- No te perdonaré solo porque me abraces…
-Mi amor, cuanto siento que te haya dolido- se lamentó- pero es porque fue tu primera vez; de ahora en mas tu cuerpo se ira acostumbrando, te va a doler menos y lo vas a disfrutar mucho mas, ya te darás cuenta.- Hizo una pausa.- Supongo que no debí atarte…
-No, no debiste- reprochó Light- me dolió mucho que me penetraras tan fuerte, y me dolió mas no poder hacer nada para defenderme…- su llanto subió de volumen- ¡Solo quería acariciarte, tocar tu cabello, besarte…!
-Shh, ya, ya, no llores, niño hermoso- consoló L, dándole un beso en la mejilla- vas a tener cien mil oportunidades mas para tocarme y abrazarme, y si te da la gana para rechazarme si piensas que estoy siendo muy bruto. Es mas, ahora pégame si quieres, me lo merezco.
-Por tu culpa todo el barrio va a saber que hiciste y como me lo hiciste… ¿Cómo saldré ahora?
-Con la misma cara que salía yo luego que me hacías gritar al chupármela- señaló tiernamente- relájate, Light, respira profundo y no llores, que sino luego te dolerá la cabeza. Se que ahora estás confundido, pero mañana todo será diferente. No te preocupes porque dirán los demás de nosotros. Ah…
Lo hizo girar el rostro y lo besó en la boca, con tanta dulzura que Light dejó de llorar y se volteó para devolverle el abrazo y restregarse contra su cuerpo. Sus gemidos entrecortados dieron la pauta a L que el mayor enojo ya había pasado, así que se permitió tocarlo con un poco mas de sensualidad.
-Al menos un poco te gustó, ¿no?
-Cállate, L-baka. No volverás a pescarme tan desprevenido, así que no te acostumbres.
El pelinegro sonrió y dejó que Light se arrebujara sobre el, físicamente exhausto, rodeándolo por los hombros en un amoroso gesto. Cuanto lo adoraba.
-Light… te amo. ¿Light?
El moreno dormitaba y L decidió dejarlo. Ya podrían hablar por la mañana. (…)
Pero por la mañana, cuando Light despertó, L ya estaba en la sala junto con el convaleciente Mello y con Near. Los dos menores lo miraron con una sonrisita suficiente y cuchichearon a sus espaldas, lo que lo hizo sonrojarse mientras daba un beso de despedida (era tan obvio que los habían oído) a su novio. L le acarició la mejilla para tranquilizarlo.
-Animo, precioso, no dejes que nadie te diga como sentirte, nunca. No les hagas caso a estos.
-Si tu lo dices. Hasta mas tarde, L, te amo.
-Y yo te amo el doble- le tiró un beso- te esperaré.
Light se sonrojó de contento, y pensó que L había tenido razón la noche anterior. Ya no estaba enfadado por lo que le había hecho (convengamos: L lo violó); su mente solo recordaba todo el endemoniado placer de sus besos, sus caricias perversas, y, bueno, que vergonzoso, su enorme y deliciosa masculinidad metida en su cuerpo virgen… nunca había experimentado nada ni remotamente parecido, había sido glorioso, maravilloso, el mejor éxtasis de su vida. El sexo era fabuloso. ¡Y venia a descubrirlo a los 19 años! La señora del 4c lo miró con censura, y ni hablar de los vecinos de enfrente, sentía todas sus miradas punzantes desde cada rincón. Los ignoró y tomó el camino de la estación, aunque no pudo evitar pensar que aquella noche nadie podría olvidarla, ni L, ni el mismo, ni Mello y los otros, ni ninguna persona que viviera en un kilómetro a la redonda. (…)
Su expresión satisfecha fue notada por Hiroki, quien le preguntó tímidamente que lo tenia de tan buen humor. Light le sonrió con benevolencia.
-Te lo diré porque eres mi amigo, pero no le cuentes a nadie.
-¿A quien, si solo me junto contigo? Puedes decirme.
-¿Recuerdas que te hablé de mi novio? Bueno. Anoche hicimos el amor por primera vez.- Hiro puso una cara de mucho asombro, sonrojado.- Mejor dicho, el me lo hizo, y muy bien.
-Ah… vaya, yo creí que tenían tiempo juntos y ya habrían… perdón, Light…
-No te preocupes, no pasa nada. Es cierto, L y yo tenemos varios meses juntos, pero no se había dado la ocasión. ¿Qué digo? Hubo ocasiones mucho mejores que esta, pero fue esta vez cuando mas ganas teníamos. L es tan… apasionado, ¡tiemblo de solo recordarlo! Y tan tierno…
-Parece que te dejó muy feliz- dijo impulsivamente.
-Al principio no; me dolió mucho y grité demasiado. ¡El barrio entero debe haberme oído!
-¿Y aun así estás contento? Yo que tu castigaba a L y no lo dejaba ni que se me acerque.
-¿Bromeas? Cada lagrima que derramé valió la pena con creces.- Bajó la voz.- Nada que me haga tener cinco orgasmos en una noche puede ser malo. ¿Entiendes?
-Creo que si.- Sonaba inseguro y Light recordó su trauma con los hombres, así que lo rodeó por los hombros para ratificarle su apoyo.
-No te pongas triste, Hiro-san, no te sienta. ¿Dije algo que te molestó, cierto?
-No es eso, no, me alegra que seas feliz con tu novio, pero…- ahora fue el turno de Hiroki de lagrimear-… yo también quiero un novio así, que sea tierno conmigo y que cuando me haga el amor no huya en la mañana… porque yo…
-Ya, ya.- Light le acarició el pelo con paciencia.- Te lo dije el otro día, yo te puedo ayudar a encontrar un novio bueno y decente, que te de lo que mereces. ¿Quieres intentarlo?
Hiro asintió débilmente.- Light, me muero de pena contigo, soy tan patético…
-Deja de maltratarte así, por favor. No hay nada de malo en tener una cita a ciegas. Parece tonto, pero podrías conocer al amor de tu vida, ¿o no? Nunca se sabe. Debes tener fe.
Yo se que esto va a causar las iras de alguien, pero no pude evitar que Hiro en el final estuviera tan kawai... en fin, espero que les haya gustado y esperen el prox cap con ansia para saber que será de la vida sentimental de nuestros protagonistas...
