Ese viernes, bien temprano en la mañana, Teru se arregló con más cuidado de lo usual para salir a su cita en Tiffany´s Café. Para ser sincero consigo mismo, había acumulado un poco de ansiedad a lo largo de la semana, así que ya estaba más que ansioso por conocer a Hiroki en persona. Light lo había llamado para confirmarle la reunión, y le había recalcado que fuera amable con Hiro o lo cortaría en pedacitos. Teru se comprometió a portarse como un caballero.

Llegó a la cafetería perfectamente puntual; entró y echó un vistazo general al salón, hasta que vio, en una mesa junto a la ventana, un pequeño rubio que lo miraba con incertidumbre. Lo reconoció enseguida, y se le acercó con su mejor sonrisa seductora.

-Disculpa. ¿Hiroki Sumino?

-Hai… tu debes ser el… el amigo de Light…

-Teru Mikami; mucho gusto.- Se inclinó para darle un beso en la mejilla, y notó con agrado que emanaba un aroma dulce y juvenil muy atrayente.- ¿Me esperaste mucho?

-No, bueno, es que yo llegué muy temprano, así que es mi culpa.

-Debiste madrugar bastante, pero aun así luces tan fresco como si recién te hubieras despertado. Te envidio.

-Ari… arigatou…- Hiro se sonrojó un poco ante el elogio y, para disimular, dijo:- Quise esperarte para pedir la carta. Este lugar es tan fino que no se bien como comportarme.

-Creí que te gustaría. A todos los jóvenes les gusta, no se porque. ¡Garzón!

Mientras Teru llamaba al mozo, Hiro lo miró con un poco mas de detenimiento. Era tan atractivo como en la foto que le había mostrado Light, quizá mas; parecía un hombre muy seguro de si, fuerte, la clase de hombre que el admiraba. Trató de aplicar su evidente interés leyendo el menú, en tanto Teru lo estudiaba de igual forma a el. Comprobó la fragilidad de su mirada y la sensualidad de sus labios, así como su aspecto de angelito.

-Ya nos traen. Dime una cosa, Hiro, ¿estás nervioso de estar aquí?

-¿Yo? No, no, para nada…- tragó saliva.- Bueno, tal vez un poco. Soy muy tímido.

-Veo. No te preocupes, que yo no te juzgaré por eso. Relájate.

-Lo intentaré. Cielos, no vayas a reírte, pero es que esta es mi primer cita rom…- no se atrevió a completar la frase, pero Teru lo entendió y lo miró con simpatía.

-Creí que un chico tan lindo como tú ya habría tenido mas citas románticas, pero ya que yo soy el primero, déjame conocerte un poco mas, así sabré como conquistarte.

-Eres en verdad amable, Teru. Trataré de no decepcionarte.

Mikami se dio cuenta enseguida que la timidez de Hiro era real y no fingida. Le costaba hablar en términos íntimos, y enrojeció sobremanera cuando se le escapó decirle que era un hombre dulce. Nunca había tenido trato con un chico así de inocente, y sin embargo, no se sentía incomodo. Tal vez la propia ternura del rubio había despertado en él deseos que nunca antes había experimentado, deseos de cuidarlo, de mimarlo, de abrazarlo y sentirlo suyo. Todavía no lo conocía muy bien, pero concordaba con lo que le había dicho Light: Hiro necesitaba un hombre a su lado que lo llenara de amor y felicidad.

-Teru, eh… yo quería decirte algo, no se si tu…

-Dime. Te escucho.

-Me da un poco de vergüenza, sabes.- Bebió lo que le quedaba de capuchino y continuó.- Has sido muy amable en invitarme hoy. Se que Light te pidió que salieras en una cita conmigo…

-Si, lo hizo, y yo acepté.

-Pero no quiero que te sientas obligado a verme de nuevo solo porque él te lo pidió. Me doy cuenta que te estoy aburriendo y no quisiera ponerte en un compromiso, así que si decides dejar esto aquí yo lo entenderé, y no hay ningún problema. Igual fue un placer conocerte.

-¿Qué? No, Hiro, no me entiendas mal. No vine aquí solo porque Light me lo haya pedido (en realidad el y yo no nos llevamos), sino también porque quería conocerte, hablar contigo.

-¿Tu querías, de verdad?

-De verdad. Yagami-kun me mostró una foto tuya que tenía en el celular, y sabes, me gustaste mucho. Me pareciste un chico dulce, inocente, y eso es lo que busco en una pareja. No quiero a mi lado a un cínico que me cambie en cuanto conozca a uno mejor, quiero a alguien como tu, que sea simple y directo y además muy muy hermoso como lo eres.

-Entonces… yo, yo… ¿yo te gusto? ¿No te parezco un pelmazo?

-Que va. Creo que eres un ángel… y si, me gustas. ¿Y yo? ¿Te gusto, Hiro-san?

-Si…- bajó la vista- eres divertido, inteligente, y tan guapo…

Teru se sintió profundamente conmovido, y decidió mostrarle al rubio la sinceridad de sus palabras. Le tomó una mano por debajo de la mesa y la acarició con lentitud, mientras decía:

-Quiero verte mañana de nuevo, Hiro-san. Te invito a cenar. Donde tú quieras.

-Acepto- dijo en voz baja, emocionado- pero elije tu donde, que yo no conozco muchos sitios.

-¿No quieres venir a mi departamento? Te prometo que seré respetuoso y te llevaré a tu casa luego.

-De acuerdo, Teru. Si me das tu celular anotaré mi dirección y numero.

-Lo mismo digo, te daré mis números de celular, casa y oficina. Y me llamas cuando quieras.

Cuando salieron de Tiffany´s Café se había levantado un viento frío, por lo que Hiro tembló un poco, ya que no tenía abrigo. Teru se quitó su saco y se lo pasó por los hombros.

-Teru, no tienes porque, yo ahora debo ir a la Universidad.

-En ese caso, te llevaré con mi auto. Hace frío para que vayas caminando. Por favor, no te niegues: así tendremos tiempo de charlar un poco más.

-Claro, de acuerdo. Eres muy amable, Mika-chan.

Teru rió.- Me gusta que me digas así. Suena muy bonito.

En el camino, Teru pasó un brazo por los hombros de Hiro, y el menor sintió como le latía aceleradamente el corazón. Era la primera vez que un hombre tan sexy lo trataba de una forma tan respetuosa, como si supiera de sus miedos y tratara de calmarlo en vez de solo aprovecharse de el. Su atracción se intensificó, y, tomando aire, se recostó sobre él, quedando los dos así unidos en un mutuo lazo de calidez. Sumergido tan profundamente en estos sentimientos, no advirtió cuando pararon el coche.

-Hiro-san, ya llegamos.

-¡Oh, cielos, no lo había notado!- se enderezó rápidamente.- Muchas gracias por traerme, Mika-chan, la pasé increíble. Será hasta mañana.

-Un momento.- Teru le apoyó una mano en la mejilla con dulzura.- Me gustaría despedirme de ti como se debe. Si me dejas, claro.

Hiro no supo que contestar, se quedó estático, y Teru lo interpretó como un si. Se acercó a el con lentitud y depositó un beso en sus labios, tan suave que era como una seda; sintió que su rubio temblaba de nervios y le apoyó la otra mano en la nuca, profundizando un poco el beso. Descubrió que sus labios eran mucho más deliciosos de lo que había imaginado en una principio, así que se aventuró a morderle el labio superior y meterle la lengua. Fueron apenas unos segundos, pero le bastaron para reafirmar lo mucho que lo deseaba. Lo soltó con una sonrisa.

-Espero no haberte ofendido, querido.

-No… me gustó.

-A mi también. Ahora pensaré más en ti y rogaré porque llegue mañana en la noche.

-Teru, no podría haber sido más perfecta esta cita. Te lo agradezco mucho.

-Tú eres un amor, ¿lo sabias? Estoy feliz de haberte conocido.

Se miraron con ternura e intercambiaron otro beso de despedida, más corto pero igual de romántico. Luego Hiro se bajó del auto y se alejó en dirección a la puerta principal de Rin. Al sentir una fuerte ráfaga se dio cuenta que aun tenia el saco y se volvió.

-¡Teru, tu…!

-Quédatelo- exclamó el mayor, poniendo en marcha el auto- así sabes que volveré por ti.

Hiro se quedó deliciosamente atontado y sintió muchas, pero muchas ganas de volar hasta el infinito. Teru Mikami se había metido muy dentro de su corazón, y entendió que por fin que había dado con el hombre especial que podía hacerlo feliz y lavar su tormentoso pasado.

(…) –Espero que le haya ido bien a Hiro en la cita- decía Light a Ryuuk- si Teru no lo trató bien tendré la excusa perfecta para matarlo.

-Ah. ¿Hiroki no es ese que está allá con cara de perdido?

-Clar… ¡Hiro-san!- exclamó Light al ver a su amigo tan atontado.- ¿Qué pasó?

-Teru- balbuceó- Teru…

-¿Qué te hizo ese desgraciado? ¿Cómo les fue? ¿Y este saco, es suyo?

Hiroki oyó la risa de Maiah y reaccionó de repente, colgándose del cuello de Light, agitándose y gritando de contento:

-¡Teru es increíble, Light, es el hombre que buscaba! ¡Gracias, gracias por presentármelo!

-¿Eh? ¿Entonces, el y tu se llevaron bien?

-¿Bien? ¡Lo amo, lo amo muchísimo, y se que el también siente cosas por mi!- lo miró radiante.- Me trajo hasta aquí y me dio un beso… y me invitó a cenar mañana.

La alegría de Hiroki era tan desbordante que pronto comenzó a notársele de formas más peligrosas. El aire a sus espaldas se enrareció y se agitó, como si un par de alas batieran; Maiah ahogó una exclamación y se lanzó en picada hacia su protegido.

-¡Imprudente, deja de batir las alas o se te verán! ¡Cálmate!

Hiro reconoció que tenía razón y respiró profundo: las alas shinigami que mantenía invisibles a los ojos humanos se aquietaron, y su corazón retomó los latidos normales. Por poco: casi nunca pasaba, pero cuando se ponía muy contento perdía el delicado control sobre sus habilidades.

-Así que se besaron… eso significa que la pasaron bien.

Hiroki tomó a Light del brazo y lo llevó adentro a ritmo de paseo.- Nos sentamos en una mesa solitaria, en un rincón muy romántico; hablamos, el mas que yo, me dijo que era lindo…

-Te dije que los flechas a todos- interrumpió Maiah, que volaba sobre el.

-Yo creí que no le gustaría, porque estaba muy nervioso y dije tonterías, pero fue tan dulce… me dijo que yo le gustaba y le parecía atrayente porque era sincero, y que soy la clase de chico que busca. Cielos, estoy tan emocionado que creo que no aguantare hasta mañana. Quiero verlo de nuevo ya.

-Pero ya no se puede, tenemos una clase y luego dos mas.

-Lo sé…

-Bueno, me alegro mucho que hayas congeniado con Teru. Espero que te haga feliz, y sino, dime y se las verá conmigo. Ganas de patearle el trasero no me faltan.

-¡No, no, no quiero que le pegues a mi Mika-chan!

Light puso cara de asco por el apodo y entró al aula, mientras que el rubio no podía dejar de pensar en Teru. Era tan hermoso, tan sereno, tan romántico. Se colocó bien el saco negro y lo olió, y lo sintió mas cerca suyo. ¿Podría ser su salvación? (…)

Matt había seguido la pista de Lucy Kyoraku hasta Roppongi Hills. Se había caso con un hombre sumamente rico que dirigía un emporio de la alta cocina, y había tenido suerte en que la dama le concediera una entrevista. Como asistente ejecutiva de su esposo era mujer de múltiples obligaciones, pero no había podido negarse a verlo cuando mencionó el nombre de Mayu.

Arrojó su cigarrillo en una planta y entró en la oficina cuando le dijeron que podía recibirlo. Lucy era una mujer joven, robusta, de cabellos muy oscuros y ojos almendrados. Lo hizo sentarse con un evidente gesto de aprensión, aunque no dijo nada.

-Usted… ¿Qué quería decirme sobre Mayu?

-Señora Lash, creo que lo sabe. No vengo a decirle nada, vengo a que usted me diga lo que quiero saber sobre la muerte de Mayu Kyoraku.

Ella sacudió la cabeza.- Mi hermano falleció de un paro cardiaco, no es ningún secreto, detective.

-Puede ser. Pero un chico saludable de 17 años no tiene un infarto porque si.

-¿Qué insinúa? ¿Por qué viene a hablarme de algo que pasó hace cuatro años? Sepa que fue doloroso aceptar la muerte del que era mi único pariente. Ahora gracias a Dios tengo a mi esposo y a mi hijastra conmigo. Pero recordar a Mayu… me duele.

-Si es tan traumático para usted, debiera colaborar para que la verdad salga a la luz. Sabe muy bien que a Mayu lo mataron, y quien lo hizo llegó a convertirse en un peligroso asesino serial. Piense en todas las victimas que le sucedieron a su hermano…

-Basta, por favor, no siga…

-La señora sabe algo y no me iré hasta que no me lo diga- dijo Matt, terminante.

-Quiere usted jugar con fuego, muchacho… puede llegar a morir.

-No me importa. Soy uno entre miles de posibles victimas y si llega el caso tengo quien vengue mi muerte. Ahora, lo voy a preguntar una sola vez y quiero una respuesta de verdad. Su hermano tenía un novio en el colegio, al que dejó o engañó. ¿Quién era?

("¡Tu hermano era una basura! ¡Yo lo amaba, mas que a nadie en el mundo, y el me veía la cara de idiota con ese Sousa! ¡Se burló de mi todo este tiempo!")

-¿Quién era el novio de Mayu, señora Lucy Lash?

-No me pida…

-El cambió a su novio por un chico llamado Ayumu Sousa, y ambos murieron de un ataque al corazón, con un día de diferencia. ¿Sabe lo que significa?

("Si alguna vez saben de lo mío con Mayu sabré que fuiste tu, y te juro que te mataré…")

-Que ese muchacho es Sohryu, el asesino de la belleza. Dígame su nombre.

-¡La venganza de Sohryu es certera! ¡Mayu jugó con ese chico inocente y lo convirtió en un monstruo!

-¡Ya lo se, solo dígame como se llama para que podamos encontrarlo y castigarlo!

-Hiroki… Hiroki Sumino. Sohryu es un apodo que el propio Mayu le dio. Él era su novio.

Continuara…