Hiroki entro al departamento de Teru con una expresión de reverencia difícil de ocultar. El pelinegro salio a recibirlo con una dulce sonrisa genuina.
-Bienvenido, Hiro-san- saludó, dándole un beso en la mejilla.- Pasa por favor.
-Gracias de nuevo por invitarme. ¡Wa, este lugar es muy bonito!
-Un departamento súper lujoso- observó Maiah- te sacaste el gordo de Navidad parece.
-Arreglé todo para que cenemos en la sala, pero dentro de diez minutos. Tendremos tiempo de conversar un poco, ¿te parece? Ven- le dijo, tomándolo de la mano y llevándolo al balcón. La brisa nocturna les refrescaba el rostro y les agitaba el cabello.- Aquí estaremos bien.
La timidez de Hiro seguía siendo palpable. Teru notó que llevaba puesto el saco negro que le había prestado el día anterior, que le quedaba grande, aunque de seguro le abrigaría aparte que lo hacia ver muy adorable. Con deliberada intención le pasó un brazo por la cintura, en actitud protectora, y Hiro reaccionó con sus típicos sonrojos de chico enamorado.
-He pensado mucho en ti, pequeño. Moría de ganas de llamarte, pero he estado cubierto de trabajo y no me fue posible. Sin embargo, esta noche seré todo tuyo.
-Me agrada oír eso, Mika-chan, yo ciertamente he pensado en ti…
-Ya veo. ¿Usas mi saco porque tienes frío o porque te recuerda a mí? ¿O las dos cosas?
Más balbuceos, y Teru sintió que se derretía todo por ese rubiecito precioso. ¿Cómo podía ser que un angelito así hubiera entrado en su mundo de una forma tan repentina? Le pasó el otro brazo por la cintura y lo atrajo hacia si, apoyándolo contra su pecho, y sintió una profunda calidez allí que lo hipnotizó.
-Teru, eh, esto es muy agradable, en serio…
-¿Dijiste que te gusto, verdad?- Hiro asintió, emocionado por el tono amoroso del mayor- entonces, por favor, déjame besarte de nuevo; no puedo quitarme de la mente el sabor de tu boca. Necesito probarla una vez más.
Hiro asintió radiante y se estiró en puntas de pies para que su 1,66 m de altura quedara al nivel de la boca de Teru. El mayor lo sujetó un poco más y lo besó apasionadamente, ahogando un gemido de placer, olvidándose de todo lo demás. Esta vez, cuando le metió la lengua, no la retiró enseguida sino que se permitió explorar con ella la cavidad del menor; este dejó que su propia lengua se enroscara a la de Teru, muerto de vergüenza como si fuera su primer beso. El pelinegro le acarició la espalda compulsivamente, mareado por su ilimitada belleza sensual. No quería parar, ¡por nada del mundo!
-Mika-chan, espera- lo detuvo Hiroki, olfateando a su alrededor- ¿Haces cangrejos?
-¡Uy! Casi me olvido. Entremos antes que se pasen.
Teru hizo una presentación magnífica en su mesa circular de la sala, adonde solo llevaba a sus invitados más importantes. Destapó una bandeja de plata con deliciosos cangrejos, que Hiro nunca había probado pero cuyo olor le hizo agua la boca.
-No sabia que eras tan buen cocinero gourmet, Teru- elogió el rubio.
-Casi nadie lo sabe, es un don que guardo solo para mi círculo íntimo. Que no son muchos.
-Yo pensé que eras de socializar más.
-No realmente. Por mi trabajo he tenido que hacer algunas concesiones, pero me gusta mas estar a solas que de fiesta en fiesta. Soy un tipo muy tranquilo.
-Es algo que tenemos en común, entonces. Aunque yo mas que tranquilo soy un poco cortito.
-Hiro, no me gusta que te menosprecies tanto. Eres un gran chico, me doy cuenta de eso aunque no te conozca mucho. Me gustaría saber más de ti.
-Bueno… no hay mucho. Soy huérfano, y he tenido que aprender desde muy joven a cuidarme del resto de las personas, sabes. He tenido malas experiencias cuando de confiar en alguien se trata.
-Me lo he estado preguntando. ¿Te rompieron el corazón, Hiro-san?
-Si.- Lo contestó sin pensar, pero aquella vieja traición le dolía tanto cada vez que la recordaba, que no pudo evitar que una lagrima surcara su rostro. Teru se quitó la servilleta y se paró a su lado; como Hiroki no quería verlo a los ojos, se agachó y le tomó una mano.
-Perdona si te herí con mi pregunta, dulce, pero no llores.
-No estoy llorando.- Su negativa era tan patética que Teru sonrió.
-No te creo, pero esta bien sino quieres contarme ahora. Solo déjame decirte que yo nunca te haré daño, ni jugaré contigo. Yo te quiero.
-Quiero creerte, Mika-chan, quiero creerte porque yo te amo… oh, Dios mío…
Teru se sonrojó al oír esas palabras pero igual lo abrazó con fuerza; oía su respiración entrecortada, percibía el aroma de su piel joven y dulce y sintió el sabor salobre de su llanto al enjugar las lágrimas de su mejilla con besos. Pobre niño, cuanto debía haber sufrido.
-Pues no voy a defraudarte, ¿me oíste? Hiro-san, quiero que seas mi novio.
-¿Qué quiere que?- parecía perplejo de asombro.
-Que seas mi novio- repitió Teru con voz clara- Hiroki Sumino, soy un hombre de hacer las cosas una vez que me decido. Me enamoré de ti apenas te vi, me enamoré como un demente de tu belleza y de tu espíritu, por eso te estoy pidiendo que seas mi pareja. Quiero vivir a tu lado todos los días de vida que me queden, y no me importa si es apresurado, ya soy grande y tengo que encaminar mi destino. Y se, se muy bien que mi destino eres tu. Ahora, bien: ¿aceptas mi propuesta?
Hiroki lo miró a los ojos con una sonrisa débil, apretándose mas contra el en su deseo de fundirse en uno solo.- Por supuesto que acepto…
Teru selló el pacto besándolo con languidez, regalándole toda su ternura. (…)
Cuando Matt volvió trayendo el nombre del ex novio de Mayu Kyoraku, L sintió un profundo escalofrío. No podía ser casualidad, el no creía en esas cosas. Estaba seguro que así llamaba el amigo que Light le había presentado a Teru.
¿Podía ser que, como en los libros, el menos sospechoso fuera el culpable? Hiroki parecía un angelito arrancado de la copa de un árbol de Navidad, pero L sabía por Light que era del tipo melancólico y que tenía una historia traumática con los hombres. En los días siguientes puso a Matt a investigar al rubio, sin comentarle nada a su novio, pues no sabia como se tomaría esa sospecha acerca de su mejor amigo. Light notó algo.
-L, ¿Por qué no investigamos más del supuesto novio de Mayu?
-Matt lo hace, y pronto tendrá algo. Tú mientras tanto dedícate a tus estudios.- Tragó un último pedazo de rosquilla rellena de mermelada y preguntó, como al pasar:- ¿Cómo le fue a tu amigo con Teru?
-¿No te lo dijo Mikami? Están saliendo juntos. Parece que ninguno se resistió al encanto del otro y se pusieron de novios, en bendita hora la verdad. ¡Hiro está tan feliz! L, es la primera vez que lo veo tan contento, generalmente huye de las personas, pero con Teru es diferente.
"Su perfil es de victima, no de asesino. ¿Cómo hace para matar, entonces? ¿Él es Sohryu, o Sohryu lo controla a el? Si es él, Teru corre peligro. Tengo que hacer algo".
(…)
-Y bien, Matt, ¿Qué conseguiste?
El pelirrojo se paró junto a L respetuosamente y le tendió una carpeta azul con datos, que explicó a medida que el mayor leía (y comía pastel de crema).
-Hiroki Sumino es un chico genio, huérfano; se crió hasta los diez años con un fideicomiso enorme que sus padres le dejaron. Después de eso la Suprema Corte le concedió la emancipación de sus tutores por lo excepcional de su caso.
-Muy interesante… es un solitario.
-Estudió en la secundaria Suyiko-Gakuen, donde efectivamente conoció a Mayu y pasó a formar parte de su círculo. Parece que lo idolatraba, seguía su carrera y se esforzó en conquistarlo. No le costó mucho, ya entonces era muy atractivo y Kyoraku llevaba años manteniendo relaciones homosexuales. Dicen que eran una pareja feliz, aunque nunca se dio a conocer para proteger la reputación de ambos mientras terminaban el colegio.
-¿Cuan confiable es la fuente?
-La propia señora Lucy Lash me lo dijo todo. Estaba quebrada por el shock, pero nunca se atrevió a comentar esto con nadie. Jefe, hay varias cosas mas de las que podemos ver…
-Vaya… Matt, siéntate a mi lado, pareces un poco nervioso.- El joven se apresuró a sentarse junto a L, con cara de circunstancias (aunque por dentro sintió una gran excitación al ponerse tan cerca del pelinegro, al que le tenia todas las ganas).
-Hiroki era muy tímido y tranquilo, y nunca le hizo una escena de celos a Mayu por sus muchos admiradores. Por eso lo bautizó Sohryu, que significa serenidad. Pero a pesar de todo la señora hoy me contó que Mayu había conocido por Internet a Ayumu Sousa, un estudiante de Winter por quien sentía una fuerte atracción. Nunca se vieron en persona, pero se mandaban muchos mails, mensajes, y usaban la cámara web para saber como eran. Y en los últimos tiempos parece que tenían… -carraspeó- que tenían relaciones sexuales online.
-Ahh… entonces no se conocieron en Winter… ¿Mayu aplicó allí para poder conocerlo en persona?
-Probablemente. Pero su actitud fue muy egoísta, puesto que jamás explicó a Hiroki que sucedía, solo lo abandonó. Pienso que si yo tuviera novio, pero me enamorara de otro, le hablaría de frente, le diría que no puedo continuar porque quiero a otra persona, trataría de terminar bien. Este Mayu lo dejó sin decirle nada y al poco tiempo (yo diría que no había pasado ni una semana) se exhibía con Sousa.
-Vaya tipo miserable- comentó L impulsivamente.
-Fue a su casa y encontró en su PC los videos eróticos que había hecho para Ayumu, y eso fue la prueba definitiva de su infidelidad. Lucy asegura que fue toda una escena, y que presintió una desgracia. Lo que habrá hecho Hiroki para conseguir el poder de matar, yo no lo se. Regresó y discutió con Mayu, lo acusó con barbaridades y dijo que lo mataría sino dejaba a Ayumu… parece que no era una broma.
(Flash back a través de Lucy)
-Vamos, Sohryu, vete a casa.
-¡No me voy nada! ¡Como puedes ser tan malditamente desgraciado de no mirarme a la cara!
-¿Qué quieres que te diga, que lo nuestro ya no existe? Bueno, lo haré, ¡tú y yo terminamos!
-¿Y por que demonios esperaste a que viniera a preguntártelo, tanto me odias que…?
-Dios, basta de melodrama, Sohryu. Eres en verdad hermoso, pero creo que tienes serios problemas de personalidad y autoestima. No puedo estar toda la vida con alguien así.
-Tu… miserable… te odio, no sabes cuanto te odio. Te arrepentirás de esto, lo juro.
-¿Me amenazas? Cuidado, o me olvidaré de lo que vivimos y te denunciaré por acoso.
-Tómalo como quieras… desgraciado… te acordarás de mi cuando sea tarde, ¡te lo juro!
(Fin del Flash back)
-Mayu murió al día siguiente, y al otro falleció Ayumu. Lucy oyó la amenaza pero no la tomó más que como la voz de un chico herido. Pero que justo su hermano muriera de un infarto, cuando era sano, y luego el amante de éste, la asustó mucho y le hizo pensar que Sohryu había cumplido su amenaza.
-Venganza, venganza pura- dijo L.
-Si. Fue a verlo para preguntarle sino sabía algo, y Sohryu perdió la compostura. Aseguró que había vendido su alma, si, pero que no había soportado que Mayu jugara con su corazón.
-Entonces fue el, él es Sohryu. Pero… ¿Cómo lo hace? Tendremos que detenerlo para averiguar…
(…)
Maiah sobrevolaba inquieta por encima de su protegido humano, con el funesto presentimiento que algo estaba por sucederle. Se encontraban en un parque de diversiones con Teru, haciendo una cita, y se había divertido mucho viendo como el brillante abogado fiscal quedaba fuera de combate después de la primera montaña rusa. Hiro, por el contrario, tenia resistencia de sobra para lo que sea. Pero ahora había algo que lo disgustaba.
-Hiro-san, espérame un momento…- balbuceó Teru- tengo que ir al baño.
-Okey, te espero aquí.- El rubio se sentó cómodamente en un banco y miró a su shinigami.
-¿Qué sucede que traes esa cara, Maiah? ¿No te diviertes?
Ella replicó con contrición:- ¿Cargas la Death Note, verdad?
-Por supuesto, no salgo sin ella. ¿Por qué?
-Creo que tendrás que dársela a Teru.- Su respuesta hizo palidecer a Hiroki.
-¿Estás loca? ¡Si hago eso Teru sabrá que soy un asesino! ¿Por qué me dices que se la de?
-Vienen por ti- respondió ella con seriedad- presiento que están muy cerca tuyo, Hiro-san, los detectives que investigan a Sohryu. Saben lo de Mayu, ¿entiendes?
-No… no puede ser, no, ¡no!- exclamó angustiado- ¿Cómo pasó?
-¿Con quien hablas, cariño?- preguntó Teru, que se había acercado por detrás. Hiroki lo miró y vio en sus ojos un miedo que nunca le había notado.- ¿Qué pasa, Hiro-san, te sientes bien?
-No, por favor, sácame de aquí, Teru, llévame a casa…
-Está bien, mi amor, vamos. No me asustes.- Mikami lo llevó de la mano a la salida, preocupado por su palidez. Hiroki entró en pánico, ¿Cómo podrían descubrir su conexión con Mayu? En el auto, rebuscó apresuradamente en su bolso y sacó su Death Note. Estaba camuflada como un diario intimo.
-Teru.- Le costaba horrores hacer lo que iba a hacer.- ¿Me amas como para hacerme un gran favor?
-Pero claro que si, que pregunta es esa. ¿Qué necesitas?
-Quiero que guardes muy bien mi diario. Si es necesario, entiérralo, pero no dejes que lo encuentres.
-¿Tu diario…? Hiro, ¿Qué es lo que te pasa?
-¡Por favor, te lo suplico!
Su grito de desesperación lo sacudió, así que tomó el diario con cuidado; creyó sentir que algo se agitaba a su alrededor, y se preguntó que estaba aterrorizando así al rubio.
-Si algo me pasa, Mika-chan, pide ayuda a Maiah. Ella sabrá que hacer.
-¿Quién es Maiah? Hiro, te exijo una explicación- demandó el mayor.
-Oh, diablos- exclamó Maiah. Se echó sobre el diario y lo abrió de un golpe. En consecuencia, Teru tocó una de sus páginas y pudo ver a una mujer con cuerpo de sombras junto a ellos.
