Teru se pegó tal susto que el auto se salió de control unos segundos antes que pudiera frenarlo. Hiro se quedó estupefacto, y enseguida se puso a temblar.
-No, Maiah, ¿que rayos hiciste?
-Una… una shinigami- Teru miraba sin poder creerlo- entonces si existen, los shinigamis existen… ¿pero que hace aquí contigo?
-No puedo decírtelo, me odiarás.- Lloraba, y el mayor le tomó una mano delicadamente.
-Jamás. ¿Me oíste? Jamás te odiaría.
-Entonces escucha y calla- intervino Maiah, tensa- en cuanto llegues a su casa Hiroki será detenido por ese grupo de detectives amigos tuyos. Si lo quieres ayudar guarda esa libreta como si guardaras oro, ¿oíste? Nadie debe hallarla.
-¿Detenerlo? No lo permitiré. Hiro no ha cometido ningún delito.
Hiroki se bajó del auto repentinamente y echó a correr, asustado como un zorro en medio de una cacería. Mikami intentó ir tras el pero la shinigami se lo impidió halándolo del brazo.
-Déjalo. Su miedo lo ciega y podría herirte sin querer.
-¿Podrías explicarme que diablos pasa aquí con mi novio, quien eres y en que andan?
-Lo haré… pero debes prometer que nunca hablarás de esto con nadie. Y segundo, que diga lo que yo diga no abandonarás a Hiroki. Si lo lastimas, o si abres el pico en contra suya, te mataré.
-¿Con quien crees que hablas? No haría nada que pueda perjudicar a Hiro.
-Sabes sobre los shinigami. ¿Sabes como hacemos para matar?
-No.
-Eso que tienes en la mano es una Death Note, un cuaderno de la muerte; los nombres de las personas que escribas en esa libreta morirán según como desees, y sino especificas simplemente sufrirán un ataque al corazón. Así es como lo hacemos los shinigamis.
-¿Pero por que la tenia Hiroki? Él no es un dios de la muerte, es humano.- Pausa.- ¿O no?
-Hace cuatro años, el novio de Hiro lo dejó por otro chico, de una forma egoísta y cruel. Hiro lo adoraba y hacia todo por el, pero ese mocoso que era una especie de idol, Mayu Kyoraku…
-Murió, lo recuerdo, era un modelo famoso… ¿quieres decir que fueron ustedes?
-Kyoraku conoció a un universitario sexy y comenzó una relación con el, pero nunca se preocupó de cortar con Hiro-san, le fue infiel alegremente, el miserable. Hiro tuvo que descubrirlo solo, luego de pasar meses sin entender porque su querido Mayu ya no lo buscaba, ni nada. Cuando lo confrontó solo obtuvo indiferencia. Yo lo vi todo; rompió el corazón de Hiroki en mil pedazos.
-Como se atrevió… ¿es por eso que mi niño tiene miedo de los hombres…?
-Pues si. Sintió muchísimo dolor y hasta deseos de morir. Pero yo no iba a permitirlo. Detesto a los humanos cuyo egoísmo causa dolor a otras personas. Por eso me le aparecí a Hiro y le ofrecí prestarle mi Death Note para vengarse de Mayu y su amante, cosa que hizo.
-Hiroki hizo eso- reflexionó Teru- ¿Mi chico es el famoso Sohryu?
-Espero que lo comprendas: esto no nació por una enfermiza pasión por matar, fue por el deseo de una justa venganza, lo que digamos, lo traumó un poco. Hiroki es muy hermoso y por eso los hombres se tiran a sus pies, pero a el le da mucho miedo que lo vuelvan a engañar; es por eso que mata a cada impertinente que se le acerca con el mero deseo de usarlo.
Teru estaba muy serio, con la Death Note entre sus manos. Los pensamientos bullían en su cabeza.
-Sohryu es un chico que necesita mucho amor para sanar sus heridas, la pérdida de sus padres y la traición de quien amaba. Muchas veces se dejó seducir por chicos que solo veían su belleza ilimitada y se satisfacían con su cuerpo, pero después se arrepentía y sufría mucho, se sentía sucio, y lavaba su culpa matándolos. Mui Kodame fue uno de esos.
-¿El heredero de las empresas Kodame, el también estuvo con Hiro?
-¡Fue de los peores! Era un pervertido sexual que obligó a Hiroki a hacerlo con varios hombres a la vez, y después ni se preocupó por saber como seguía. Además creyó que era menor de edad.
Los ojos de Teru brillaban de furia.- No se perdió nada, entonces. Hiro hizo bien en eliminarlo.
-¿No estás horrorizado por saber la verdad?
-¿Tu estás junto a Hiro siempre, no? Invisible para los humanos normales.
-¿Eh? Si, así es.
-Entonces tienes que haber escuchado cuando le decía que lo amaba, y que nunca me apartaría de su lado. Pues bien: lo dije y lo sostengo. Hiro podrá ser Sohryu, podría ser el mismísimo Jack el Destripador, que no me importa. Eso no hará que deje de amarlo.
-¿Estarás siendo sincero?- se preguntó ella a si misma.
-¡Que si, maldita sea! ¿Qué tengo que hacer para probar que haría lo que sea por el?
-Quieres seguir con el, está bien. Pero es un asesino. ¿Estarías dispuesto a burlar las reglas de la sociedad que representas en beneficio de Hiro?
-Ninguna estúpida ley es más importante para mí que el bien de mi ángel.
-Y cuando llegue el momento, ¿elegirás a Hiro o a L? Se que es tu amigo de la infancia, pero también es el detective que quiere encarcelar y ejecutar a tu novio.
-L tiene a Light, y yo tengo a Hiroki. Mi lugar es al lado del hombre que amo.
-Si las cosas se ponen difíciles, ¿asumirías el control de la Death Note para que Hiro pierda los recuerdos de todo ello? Si no recuerda lo que hizo no pueden culparlo de nada.
-Lo haría afirmó Teru apasionadamente- yo me convertiría en Sohryu con gusto para salvarlo.
Maiah suspiró.- Bueno, supongo que no puedo pedirte más. Vamos.
-¿Adonde?
-A esconder esa D.N en tu casa, adonde mas. Hiroki te lo suplicó.
-Si, si…- Mikami enfiló a su departamento, un poco impaciente, pues lo que en verdad quería hacer era ir tras su rubio y salvarlo del peligro. El corazón le latía con fuerza, pero, tal y como le había dicho a Maiah, la verdad no había hecho que sus sentimientos desaparecieran. ¿Qué le importaba que Hiro hubiera matado a un montón de hombres sin nombre ni rostro? ¿Qué eran para el todos esos desconocidos contra la felicidad que había conquistado junto a su novio?
-¿Todas las Death Note son diarios íntimos color rosa?- preguntó al llegar a su casa.
-Claro que no. Solo las mías; pueden cambiar de forma para que nadie sospeche nada extraño.
-¿Es eso posible?- estaba abriendo la caja fuerte de su despacho.
-Ah, es que yo no soy una shinigami ordinaria, señor Mikami. Soy la hija del rey shinigami.
-¿Eres princesa? Vaya. Eso explica algunas cosas.
-Mis D.N se rigen por reglas propias que poco tienen en común con las otras. Pero no le diré a usted cuales son… solo le concierne al humano que sea su portador.
-Como quieras.- Cerró la combinación de la caja fuerte y se sentó un momento, pensativo.- ¿Ya puedo ir a averiguar que pasó con Hiroki?
-Muy bien, pero con discreción. No quieres que L sepa la verdad.
(…)
Hiroki no quería que lo apresaran, pero tampoco que Teru se enojara con el por lo que había descubierto. Después de la imprudencia de Maiah no había soportado permanecer junto a su novio, convencido que este lo repudiaría. Se moría si Teru lo abandonaba.
-Regla Protocolar Número Cinco, Alas de Shinigami- dijo en vos baja. Las que permanecían invisibles en su espalda se materializaron: enormes alas plumosas color negro, tan impresionantes como las de Maiah. Echó a volar a la mayor altura posible, no fuera cosa que alguien lo viera, y trató de despejar su mente de miedos, cosa difícil: ¿Cómo no temer por su vida y su felicidad, que tanto había ansiado y tanto le había costado conseguir?
No podía volver con Teru pues su vergüenza era grande, así que decidió ir donde Light en busca de ayuda. Pero se llevó un enorme chasco y frustró cualquier posibilidad de huir.
(…)
-Ustedes están bromeando- dijo Light, meneando la cabeza- Hiro no puede.
-Oh, si, claro que puede. Él es Sohryu. Es raro que no notaras…
-Hablo con el dueño del circo, no con el mono- espetó a Matt- L, Hiroki es un chico inocente y sensible, no puedo creer que sea un asesino. ¿Cómo mataría a la gente sin tocarlos?
-Eso es lo que no se y quiero averiguar. Tenemos que detenerlo, y ya que estoy seguro que vendrá…
-¿Quieres que le ponga una trampa? ¿Estás loco?
-Tú te comprometiste a ayudar a atrapar a Sohryu; no puedes echarte atrás solo porque resultó ser tu amigo.
Light supo que todo había acabado y que no podría defender a Hiro por más que quisiera. ¿Podía ser que este tuviera una Death Note? L no se equivocaba.
-¿Qué es eso?- preguntó el pelinegro señalando el cielo. Un puntito volante se acercaba hacia ellos, y a Light se le encogieron las tripas al comprender quien era. Ryuuk le había comentado que Maiah daba sus alas al humano que eligiera como portador de su libreta.
-Ryuuk- musitó, rogando que lo oyera- sácalo de aquí, alértalo…
-¡Es imposible!- gritó Matt- ¡Es Sohryu!
Light tuvo un segundo para entender que si Hiro se sentía atrapado, escribiría los nombres de L y Matt en su Death Note. Podía ver sus nombres reales. Entonces, rápido de reflejos, les ordenó que se agacharan y no lo vieran a los ojos. Ellos no comprendieron enseguida, por lo que Hiro llegó hasta la ventana y vio a los detectives. Aleteó como un ave enjaulada.
-Oh, no…
Matt le apuntó enseguida con una pistola.- ¡Quieto o disparo, Sohryu!
-Es… imposible- musitó L, mirando las enormes alas- ¿Cómo puedes hacer eso?
-Entra ahora y no te resistas, estás arrestado bajo sospecha de ser Sohryu.
-¡Baja el arma, baka, el no huirá!- amonestó Light- Hiro, baja por favor. Tienes que saber que hiciste y que no hiciste. Si eres inocente no pasará nada.
-Ya me vieron… que mas puedo hacer…- Hiroki descendió y cayó de rodillas, plegando sus alas y haciéndolas invisibles nuevamente. Matt lo esposó y lo sacó de allí a la rastra, y Light quiso seguirlos cuando vio que el rubio lagrimeaba, pero L lo haló del brazo.
-No te sorprendiste al verlo llegar volando. ¿Qué es lo que sabes de esto, Light?
El moreno no contestó y L bajó tras Matt, dejándolo muy preocupado.
(…)
Hiro fue encerrado en una habitación vigilada por cámaras, mas no evidenció ningún tipo de actitud extraña o peligrosa allí. L estaba muy ocupado con los otros tratando que Hiro confesara, pero Light sabia que no se había olvidado de el. Se sentía tan atrapado como el propio Sohryu: sabia exactamente como hacia para matar y como había obtenido sus alas, pero no podía revelarlo.
Tal vez no tuviera que hacerlo. Hiro no había dicho ni una palabra y no había la menor prueba que sustentara la acusación, excepto circunstanciales, como el hecho que conocía a varias de las victimas (empezando por Mayu y terminando por Mui). Light no podía dejar de considerarlo su amigo, y no quería verlo condenado a muerte por la justicia japonesa.
Esa noche, mientras L conducía el interrogatorio de forma un tanto humillante en la cima del edificio, apareció Teru, hecho una furia. Light agradeció mentalmente que hubiera llegado.
-Supe que capturaron a mi novio. L, te exijo que me dejes verlo enseguida.
-Me temo que eso es imposible. Es probable en un 98% que Hiroki sea el asesino Sohryu, y hasta que no lo haya probado no lo dejaré salir.
-¿Cómo me dices eso? ¿Tienes pruebas?
-¿Pruebas? Este chico tenia unas alas tan grandes que parecía un shinigami, y hay un testigo que sabe que su apodo en el colegio era Sohryu. Y las primeras victimas fueron Mayu Kyoraku y Ayumu Sousa, el novio de Hiro y el amante de éste, respectivamente. Sea cual sea su poder, no hay duda que lo usó para vengarse. Solo falta que confiese como…
-Basta. No te permito que hables así de Hiroki. Él no es ningún asesino psicópata, y te lo voy a demostrar. Cuando haya acabado con ustedes tendrán que pedirle perdón de rodillas.
-L, deja que yo lo hago entrar en razón- ofreció Light- sígueme, Mikami.
El mayor dudó un momento y luego fue tras el moreno hasta una habitación vacía. Light lo miró fijo.- Aquí no hay cámaras; L y yo usamos esta habitación para…
-No me lo digas, ya me imagino para que la usan. Solo dime que tanto sabes de esto.
-Que Hiro-san posee la Death Note de Maiah Hime. ¿No es así?
Mikami rió.- Muy inteligente. ¿Cómo sabes sobre ella, también posees una Death Note?
-No exactamente. Pero soy mensajero de un shinigami, Ryuuk. Él me lo contó todo.
-Ya veo. Bueno, Yagami, como has de suponer, no permitiré que L y los demás descubran el método que permite matar a alguien sin tocarlo. No me importa lo que Hiro hizo, solo se que voy a librarlo de estar en prisión así sea matándolos a todos ustedes.
-Al parecer realmente lo amas. ¿Sabes que me pone muy contento? De verdad deseaba, y deseo, que Hiroki sea feliz después de tanto sufrimiento.
-¿Entonces me ayudarás a salvarlo?
-Asumo que guardas la D.N de Hiro, pero no es suficiente. Sabes porque lo digo. Luego está el tema de las alas. Matt y L las vieron, y no hay explicación lógica para eso.
-Es verdad. Maiah, ¿Qué opinas?- la shinigami apareció junto a el y agitó su cabellera.
-¿Ella está aquí, verdad?- Light miraba al vacío la shinigami rió.
-Mikami, será necesario que colaboremos todos. Pásale a Yagami este papelito.
El fiscal extrajo un papel doblado de su bolsillo y se lo puso en la mano a Light, quien de inmediato pudo ver a Maiah. Teru recuperó la hoja.
-Ryuuk es un buen amigo, Light. Por eso sabe y aplica algunas de mis reglas. ¿Podrías llamarlo?
Light así lo hizo y tragó saliva. ¿Cómo había llegado a vivir esa situación?
