La calidad baja, y esto se nota mucho, un capitulo sensiblero, tierno, y todas las mariconadas que quieran, encima el chiste final lo saque de Monkey, que buena serie, no la dan desde hace mucho, recuerden que esto ya fue publicado y fue retirado por ser Script.
Disclaimer: Los Duelo Xiaolin no son mis personajes.
"¿Seguro que esto está bien?", pregunto Omi con miedo en sus palabras.
"Seguro, le gustan las galletitas", le respondió Raimundo tranquilo.
"¿Y es un dragón como Doyo?".
"Si, dragón Komodo, creo que son primos".
"OK, ven, ven, ven", empezó Omi con una galletita en la mano, en medio de la selva.
Luego de escuchar un grito, Raimundo empezó a reír a carcajadas, "JAJAJAJAJA…. ¿Omi?".
Duelo Xiaolin, hoy presentamos: "Descanso festivo".
Raimundo se encontraba meditando en el templo, sin embargo su mente no estaba para nada en blanco.
"Recuerda, Raimundo", le había dicho el maestro Fung hace unos pocos minutos, "esta técnica requiere máxima concentración, la necesitaras cuando llegue el momento, es lo que te transforma en un líder".
"Máxima concentración", se repetía Raimundo para sí, "máxima concentración, máxima…".
"Rai", se escucho sorpresivamente detrás de él, lo que causo que pegara un grito, para luego ver que se trataba de Kimiko.
"¿Qué diablos haces?", le grito con ira.
"AH, perdona".
"Está bien, no me hables ahora".
"Es que resulta que mi amiga Keyko cumple años, y los quiere conocer a ustedes".
"OK, adiós".
"Bueno, si no quieres ir…".
"Ya, largo", pasaron solo dos segundos para cuando Rai se dio cuenta lo que pasaba, "¿Qué?, no, espera, iré".
En poco tiempo, Rai ya estaba listo para la fiesta, se había puesto una ropa, como decirla, bueno, bastante similar a la que usa normalmente, pero para fiestas.
"Clyde, ¿Por qué tienes traje?", pregunto Raimundo al ver a su compañero, "dudo que sea una fiesta formal".
"Una fiesta informal también requiere buena ropa, Omi, ¿Por qué usas tu ropa normal?".
"No es mi ropa normal", respondió el monje levantando sus mangas, "nota el exquisito bri…".
"Si, ya sabemos", lo callo Rai.
Que informados".
Kimiko sale con una ropa negra muy hermosa y Raimundo se la queda mirando.
"¿Te gusta?", le pregunta Kim sonrojada.
"Pareces una gótica", empezó a reír Rai, "¿Vas a desayunar al cementerio?".
"Al menos me puse algo más decente que tu", le respondió la chica gruñendo.
"Encima que me cambio me dices eso".
"Siempre usas la misma ropa en todas las misiones".
"Al menos no me quedo 35 horas pintándome pandas en las uñas".
"Eso fue una vez sola, dije que lo sentía".
"¿Hora de buscar setas de montaña?", le pregunto Omi a Clyde.
"No quiero interrumpir discusiones maritales", interrumpió Doyo, "pero van a llegar tarde, vamos".
Los chicos se suben a Doyo y llegan hasta uno de los barrios altos de Japón.
"OH, tu amiga debe ser muy budiente" dice Omi sorprendido mientras se acercan.
"Pudiente", le indica Kim.
"Eso también".
Finalmente llegan a una de las casas más grandes y esplendidas de todas.
"Espero no desentonar, me hice un corte de pelo un tanto rebelde", dice Doyo mientras se acomoda los pelos de la cabeza.
"Estem, Doyo", le dice Kim.
"¿Si?".
"¿No deberías… irte?".
"Pero la fiesta es aquí".
"Doyo, eres un dragón", le dice Rai rotundamente.
"¿Y?".
"La gente piensa que… ya sabes", dice Kim tosiendo en el medio.
"No sé".
"Que no existen, Dios", termina finalmente Rai.
"Ah, eso, OK", Doyo se da vuelta muy triste, "me voy, ya me voy, no me extrañen, si, me voy, me la paso bomba en el templo durmiendo y comiendo todo el día mientras ustedes están de fiesta".
"Ya vete", le grita Rai, a lo que Dragon responde rápidamente.
Tocan la puerta y sale una chica de pelo castaño, no muy diferente de Kim.
Ambas chicas se abrazan, lo que da a entender que se trata de Keyko, al separarse se queda mirando a Kimiko, "¿Por qué te vestiste de gótica?", causando risas en algunos, Omi no porque no lo entiende, "qué bueno que llegaron, estos deben ser tus amigos del templo, el pequeño Omi, el gran Clyde".
"Un gusto", responden ambos, aunque Omi parece que dijo otra cosa.
"Y tú debes ser… OH, Raimundo, si", dice finalmente la chica señalando al aludido, que solo dice hola y mira para otro lado, "no pensé que serias tan guapo, que bueno que viniste".
"¿Por qué no le presentas a tu familia?", la interrumpe Kim rápidamente.
"Ah, si, esos son mis padres, mi hermano y mi abuela Chola" dice rápidamente al llevarlos adentro, y luego agarra a Rai del brazo, "ven Rai, te mostrare la casa".
"Clyde, ¿Por qué esa señora parece una pasa?", dice Omi señalando a la abuela.
"Omi, cierra la boca", le dice Clyde.
"OH, mira que buenos niños", dice la anciana, "la abuela no ve mucho por la edad pero siente cuando alguien es bueno".
"Un gusto señora", dice Clyde, "Omi, ve a hacer algo por ahí, recuerda, nada de Wus, nada de peleas y si te preguntan que te gusta…".
"Football y chicas".
"Perfecto, ve a comer frituras o algo, yo veré que hago, dudo que Keyko nos presente a alguien".
"Hey, lindo niño de escasa altura", vuelve a hablar la anciana, "¿Le harías un masaje a la abuela?", al no haber respuesta insiste, "vamos, nadie me ha hecho un masaje en años".
Omi pone sus manos en la piel de la espalda de la gran señora donde no le llega el vestido y se le hunden asquerosamente.
"Qué bien se siente", dice la anciana.
Keyko lleva a Raimundo al balcón.
"Y aquí es el balcón", le dice, "ya que terminamos el tour, que te parece si nos quedamos un tiempo mirando el cielo estrellado", a lo que Raimundo asiente sin ánimo.
"Ay, es tan misterioso", piensa Keyko feliz, "y esos ojos, aparte es brasilero, no se que tiene que ver con esto, pero también cuenta".
"Raimundo, ¿Te puedo hacer una preguntita?", le dice con ojos tiernos.
"HOLA", dice Kim de manera lúgubre en medio de los dos, lo que asusta a Keyko.
"¿Qué haces aquí?", dice esta, "¿No estabas con Stella?".
"Si bueno, pero terminamos de hablar, ¿sabias que su gata tuvo bebes?".
Kimiko tiene una sonrisa sumamente falsa que Keyko también tiene, llamas metafóricas pasan por arriba de ellas.
Una gota pasa por la cabeza de Raimundo.
"¿Por qué no vas a hablar con Aikawa?", habla maliciosamente Keyko, "no lo ves desde hace un montón y antes te gustaba".
"Ya lo has dicho, antes, ¿Por qué no vas vos?".
"Es MI fiesta, y quiero estar en el balcón".
"Keyko, sácate una foto con tus tíos", se escucha una voz desde adentro.
"Ahora no, mamá", grita Keyko.
"AHORA", grita con fuerza la madre, forzando a Keyko a entrar refunfuñando mientras Kimiko le saca la lengua.
"Niño, por favor sírveme un poco de agua", le dice la abuela a Omi, que le alcanza un vaso, "gracias, me recuerdas a mi hijo, era muy lindo".
"Estoy acá, mamá", dice un hombre que seguramente es el padre de Keyko.
"Tú no, tu hermano, el que fue a la guerra".
"No sé porque me tratas así, además ni se parece".
"Bueno, ¿Qué opinas de mi amiga?", le pregunta Kim a Rai como si no fuera algo importante.
"Un poco cargosa…".
"Si, es muy cargosa", insiste Kim, "y bastante molesta".
"Pero si siempre la alabas".
"OH, no, es bastante rara, colecciona bichos".
"¿No estarás diciendo eso para que me caiga mal?".
"¿Qué?", grita Kim, y luego ríe nerviosamente, "no, no, no, yo siempre la ayudo a conocer gente, porque ella es bastante tímida, y colecciona arañas".
"Genial".
"Arañas vivas".
"Guau".
"Y se las come".
"De gustos no hay nada escrito, he comido gusanos", ante la cara de asco de Kim, Rai continua, "son bastante sanos, ¿Quieres?", y saca uno del bolsillo.
"Aleja eso de mi, asqueroso".
"Jajaja, no es de verdad, que tonta", Kim se enoja, pero Raimundo mira a los edificios a lo lejos con una sonrisa, "qué bueno que podamos divertirnos, ¿no?, siempre peleando, es genial saber que aun podemos pasarla bien".
"Si".
"Imagínate si por ejemplo Jack Spicer fuera su primo o algo".
"Eso sería gracioso".
Se abre la puerta y entra Jack con cara de malvado.
"Jackie, viniste", dice Keyko y lo va a abrazar.
"Primita, no me iba a perder tu cumpleaños por nada", responde este feliz.
"Si nunca vienes, ¿Y los tíos?".
"Ocupados, tú los conoces, pero mira lo que te hice de parte de los tres".
Keyko recibe una extraña caja, al tocar un botón sale un pequeño robot que se arrodilla que hace una reverencia.
"Que tierno", dice Keyko.
"Si, y es mucho más versátil que los U-bots de los Tohomiko, aunque no se parezca a ti, podrá hacer tus tareas de la casa mucho más rápido, tiene música, y conexión a internet, además de lo más importante".
"¿Qué?".
"Conexión telefónica con su propio satélite, así no tendrás que pagar para hablar por celular".
"Genial", grita Keyko, "gracias primo, ven, tengo que mostrarte a unos amigos", lo agarra del brazo y lo lleva al balcón, "esta es mi amiga Kimiko y ese de ahí es Raimundo".
Jack y Raimundo se quedan mirando, de repente Jack levanta la mano y sonríe.
"Jack Spicer, un gusto".
"No, el gusto es mío", dice Rai dándole la mano, "Raimundo Pedrosa".
"Kim, ven, vamos a probar lo que me regalo Jackie", dice Keyko dejando solos a Jack y Rai.
"Si nuestra vida fuera una serie habría que matar a los escritores, ¿No lo crees?", dice Jack con una sonrisa.
"Si, es gracioso, bastante irónico, como un fic mal escrito", continua Rai.
"Ya se que somos enemigos y eso", le habla Jack poniéndose serio, "pero dejémoslo por hoy, solo quiero bailar un poco, tomar ponche y que mi prima este bien".
"Si, supongo que podríamos dejarlo pasar".
"¿Quieres un cigarrillo?", ofrece Jack sacando la caja.
"No, eso te mata, ¿Desde cuándo fumas?".
Jack prende uno y empieza a fumar, "no hace mucho, ya se que esto me destroza, pero no hay mucho que destrozar y al menos me calma los dolores".
"Suena bastante pesimista".
"Solo piensa, venimos peleando por razones que realmente no comprendemos".
"No es necesario, ¿Nunca pensaste en dejarlo?".
"Ojala pudiera, pero ya llegue demasiado lejos, aunque no lo sepas, nunca podré ser normal otra vez, hay días que me despierto y tengo que encerrarme para no matar a mis padres, casi ni puedo controlar la ira".
"No sabía eso, podríamos ayudarte", le dice Rai preocupado realmente.
"Gracias, pero no gracias, la pelea terminara, y no importa si los venza o no, yo perderé, al menos quiero matarlos, adiós, disfruta de la fiesta".
Jack entra de nuevo, Kimiko llega al poco tiempo.
"¿Y?", pregunta.
"El ya no es el mismo que antes, no se si realmente esta bien con esto, yo pienso, ¿Realmente tendremos que matarnos entre nosotros?".
"Rai, no te preocupes por el futuro, preocúpate por el ahora, y por nosotros".
Kimiko acerca sus labios a los de Rai y…
"Diablos, me olvide de Clyde", grita Raimundo y entra a la casa corriendo.
"Spicer, te haré pedazos", dice Clyde amenazante frente a Jack.
"Qué lindo niño", dice la abuela, Jack solo esta callado, y las demás personas miran hacia allí.
"Clyde, contrólate", le dice Rai.
"Pero él le destrozo el brazo a Minina, y casi la mata".
"Y no me arrepiento", luego levanta el brazo, "mozo, una cerveza".
"Clyde, solo está en la fiesta, por favor, contrólate".
Clyde se sienta muy enojado, "que no se me acerque, solo pido eso".
La fiesta sigue, Jack se va al cabo de un rato, y finalmente llega a su fin.
"Adiós, chicos, espero que vuelvan, sobre todo tu, Rai", dice Keyko sonriente y le da un beso en el cachete, causando ira en Kimiko.
Doyo los espera al doblar en la esquina.
"Y viene y me dice que deberíamos separarnos un poco y conocer gente", le está contando un señor.
"No lo puedo creer" acota Doyo, y luego ve a los chicos, "hola, chicos, ¿Dónde está Omi?".
Todos notan que el monje no está por ningún lado.
"Solo dos cuadras más, ¿O eran doce?", dice la abuela sentada en un auto manejado por Omi.
"Esto es muy surrealista", dice este.
Continuara…
