Bueno, da inicio la trama que cierra esta parte, y que concluirá en 5 capítulos, ahora me voy a poner a editar el siguiente para subirlo, porque este capítulo es medio seco, además quiero ponerme las pilas y subir todo antes de fin de mes( estos capítulos, no los otros fics, XDDDD), así que feliz navidad, y nada más.

Disclaimer: Los personajes de Duelo Xiaolin no me pertenecen.

"¿Por qué?, ¿Por qué me haces esto?", grito el joven.

"Tú lo sabes", le respondió seriamente Dashi, "eres un peligro para todo por lo que he peleado".

"¿Por lo que has peleado? Tú causaste esto, hazte cargo de tus errores".

"Cállate", Dashi perdió toda compostura en ese momento, "no entiendes nada, nunca lo hiciste".

"Aunque me cueste toda la eternidad", el joven se dejo llevar por sus sentimientos, "escapare, y me desharé de ti, y de todos los que te siguieron, y entonces sufrirás lo mismo que yo".

El maestro Fung abrió los ojos, "ya es hora".

Duelo Xiaolin: Destino, capitulo 16: Libre, primera parte: "La calma que precede a la tormenta".

A gran velocidad, Kimiko corría por el bosque en un claro día de sol, mientras algo la perseguía, pasa por arriba de un rio, y se esconde entre las copas de los arboles, su respiración se mantiene entrecortada mientras intenta controlarse, "logre escapar al fin".

"Hola", se escucha una graciosa voz detrás de ella, lo que causa que se asuste y caiga al suelo, "¿eso cuenta como que te toque?", pregunta, revelándose como Omi.

"Bien hecho, Omi", dice Raimundo que llega volando, "Kimiko, estas lenta, tienes suerte de que esto sea solo un juego, en cuanto a Clyde", da varias vueltas con la mirada al lugar, "¿dónde está Clyde?".

Unas manos salen de adentro de la tierra y agarran las piernas de Rai, que se asusta y pega un salto, pero luego se ve que son las de Clyde, que sale afuera desde abajo.

"Guau, eso fue genial", dice Omi.

"No hay problema para excavar cuando dominas la tierra".

"En verdad es genial", menciona Rai, "pero podrías haberme avisado antes que aprendiste a hacer eso".

"Vamos, Rai, siempre te la pasas bromeando, déjame a mí una".

Raimundo no lo mira con buena cara, "como sea, creo que deberíamos volver al templo ya".

"¿Para no quedar en ridículo de nuevo?", pregunta Kim maliciosamente.

"Mira quién habla".

Ráfagas de viento empiezan a aparecer levantando a Raimundo por el aire a gran velocidad.

"Me encantaría poder volar con mi elemento", menciona Omi.

"A mí no me gustaría, me quemaría", acota Kim.

Cuando los chicos llegan al templo el maestro Fung sale afuera a recibirlos.

"Buenos días, maestro", saluda Raimundo.

"¿Estaban entrenando?", pregunta el maestro, aunque ya sabe la respuesta.

"Si, hemos fortalecido mucho nuestras capacidades desde que cada uno asimilo su Wu elemental".

"Ya pasaron tres días y aun no vuelas bien", le recrimina Doyo, "me parece que no te estás esforzando lo suficiente".

"Doyo, los resultados son satisfactorios", menciona Fung con una sonrisa.

"Si usted lo dice".

"Lastima que ya pasaron dos semanas sin que se activaran Wus", se queja Clyde, "ya me gustaría probar estas habilidades".

"Si, es raro", menciona Doyo, "hace tiempo que no siento nada, pero todavía faltan algunos, supongo, no recuerdo bien".

"Creo que eso sería todo de entrenamiento elemental por hoy", empieza a hablar Raimundo, "queríamos algunos Wus para perfeccionarnos en su uso".

"No será necesario, tienen el día libre por hoy".

"¿Cómo?", pregunta Raimundo sin comprender.

"Eso, se han esforzado mucho, descansen por este día".

"No lo entiendo".

"Yo tampoco", agrega Doyo, "vivo con él desde más de treinta años y nunca dijo eso en su vida".

"Solo considero que han llegado a un punto muy elevado, dentro de poco es posible que puedan ser ascendidos todos los demás a Guerrero Shoku".

Pasan varios segundos sin que nadie diga nada, hasta que Kimiko habla.

"Supongo que es una gran oportunidad para terminar mi página web nueva".

"Yo aprovechare para montar un poco uno de esos caballos que tenemos", dice Clyde.

"Yo no sé bien que hacer", se pregunta Omi, "pero seguro encontrare algo, el reto de hacer algo que no sea entrenar es inesperado".

"¿Y tú, Raimundo?", pregunta Fung.

"Supongo que entrenare".

"Tienes el día libre".

"Y quiero pasarlo entrenando con usted".

"Lo siento, yo también me tomare el día libre hoy".

El maestro se marcha dejando eventualmente a Raimundo solo.

"Que diablos", dice este al final, "un día libre es un día libre, JAJAJA".

"Supongo que esto significa que yo también tendré el día libre, ¿no?", le pregunta Doyo a Fung mientras se marchan.

"Si, Doyo, tu también".

Doyo empieza a llorar de alegría, "he esperado este día por décadas, ¿qué podre hacer?, aprovechare para reunir a mi vieja banda, hace mucho que no nos vemos".

Doyo se marcha volando, dejando al maestro solo con sus pensamientos. Este mira hacia el cielo y sigue caminando hasta llegar a un templo donde se encuentra el resto del consejo de monjes, sentándose como uno más de ellos.

"Es hora", volvió a decir.

"Si, es el momento que hemos esperado durante mucho tiempo", hablo un monje bastante flaco, "todos los Wus han sido activados".

"Aunque no todos se encuentran en nuestro poder", acoto un monje gordo.

"Es una lástima", respondió un tercero, con una larga barba, "pero igual obtenerlos no será un problema, el problema es el hijo".

"Lo sabemos, ha sido liberado", volvió a hablar el gordo.

"La pregunta es, ¿por qué?", intervino un cuarto monje.

"No, no nos sirve de nada esa información", concluyo el gordo, "los guerreros tendrán que pelear de cualquier manera".

Entonces todos miran a Fung, pero no porque esperen que hable.

"Tú eres su maestro, tú decides", le dijo el monje de la barba.

Fung se tomo su tiempo, y respiro ampliamente, "no hay opción, ellos deben pelear, es solo… que no se si están listos".

"No hay tiempo para definirlo", hablo agresivamente el monje flaco, "dos de los tres creadores han muerto, eso solo puede significar que el volvió, estará aquí en cualquier momento".

"¿Han logrado contactar con Wan?".

"Lamentablemente se encuentra ocupado con ciertas labores, pero vendrá en cuanto termine", respondió el cuarto monje.

"Supongo que no hay vuelta atrás", concluyo Fung, "dentro de pronto estaré con ustedes".

Todos los monjes se desvanecen como si fueran espectros, mientras una lágrima cae del rostro de Fung.

El nexo de las realidades es la unión de un mundo con el todo, creada para conectar todos los universos que existen en la infinidad, nadie puede cruzarlo y sobrevivir, ya sea porque el portal lo destroza, o por el guardián que lo protege, cuyo mero aspecto es imposible de definir.

"¿Qué quieres, Wan?", pregunto al ver al monje acercarse, aunque nunca lo había visto, ya lo conocía.

"Te he estado buscando desde hace semanas", dijo el monje, que estaba muy cansado.

"Lo sé, pero no has contestado mi pregunta, ¿qué quieres?".

"Sabes lo que quiero".

"Mis deberes me obligan a ocultar lo que se acerca de las otras realidades".

"Lo suponía, de todas formas, solo quiero saber si esta aquí".

"No, pero no estoy seguro, el es impredecible, intente detenerlo una vez y falle, nunca volví a cometer ese error, simplemente, pasa, a veces ni siquiera lo veo".

"Pero puedes saber si esta en otro lado".

"Si, se está divirtiendo en otras dimensiones, aunque eso no simbolice que no este aquí, pero no sé porque me preguntas esto, el hijo ha iniciado la destrucción de este plano, deberías preocuparte más por él.

"Puede que tengas razón, pero me da igual, la batalla que viene ahora será grave, ni yo ni los monjes podríamos detenerla, pero el supremo sí".

"Y yo te pregunto, ¿por qué querría hacerlo?".

Wan se sorprendió al notar que no tenía ninguna respuesta a esa pregunta, y se marcho por donde vino.

"Y entonces arrojamos estas camisetas", dijo Doyo señalando unas camisetas con unos nombres escritos.

"¿Los dragonitas?", pregunta Kim al leerlo, "¿qué clase de nombre es ese?".

"Hey, eran los 70s, a la gente le gustaba".

"¿1970?", pregunta Clyde.

"No, 1670, cuando aún era joven como para malgastar mi tiempo tocando la guitarra".

"¿Y qué paso?", pregunta Omi.

"Darigaz empezó a salir con una japonesa medio rara y hacían música experimental que no iba con nuestra onda".

"¿Cómo Kimiko?", pregunta Raimundo, haciendo enojar a la chica.

"Exactamente", le responde Doyo, y Kimiko se prepara para golpearlos, cuando una ráfaga de viento pasó a su lado y los desconcentro.

"¿Alguno noto que se hizo de noche muy rápido?", menciona Clyde, todos observan que efectivamente es así, cuando notan una figura que aparece en la entrada del templo, vestido con una curiosa armadura azul, y un sombrero de granjero tapando su rostro.

Raimundo incordia al recién llegado para que quien es, pero el otro solo sonríe.

"Su muerte", termina diciendo.

Continuara…