Hola! Aki el cap4
Pronto actualizare hold one, no desmayen :)
Capítulo IV
Un Admirador secreto no tan Secreto
Un rayo de sol se colaba entre las cortinas de mi ventana principal, el aire estaba caliente y pesado seguro había olvidado encender el aire acondicionado la noche anterior y la humedad del clima había tomado posesión total de mi hogar. Sentía mi cuerpo pesado y muy exhausto, mis parpados apenas podían abrirse, tuve que luchar para que mi mano respondiera a mis pedidos y se posara sobre mi frente para remover un poco del sudor que chorreaba por mi frente y quitar algunos mechones de mi cabello humedecidos con este.
Con mucho esfuerzo me removí entre mí… ¿Sofá? No fue hasta ese momento que me di cuenta de que estaba en mi sofá desnuda y con una chaqueta de cuero marrón cubriéndome mi torso y parte de mis caderas. Me logre incorporar en el mueble pero al parecer muy rápido ya que un mareo me golpeo de frente haciéndome caer de nuevo.
Lo intente nuevamente pero más lento haciendo salir un jadeo de dolor… Mis caderas me punzaban, al igual que mis muslos y mi vientre. Me retire la chaqueta y me inspeccione el cuerpo. Tenía pequeños cardenales formándose en mis caderas, estos tenían la forma de las manos de James. En mi pecho tenia igualmente manchas moradas y rojizas que no dolían mucho al tacto.
Trate de recordar la noche anterior con sumo detalle, en ningún momento sentí que me hiriera o que usara mucha más fuerza de la que debería… ¿o sí? Solo recordaba el más nítido y puro éxtasis que recorría mi cuerpo al sentir su tacto sobre mi piel.
Un momento… ¿Donde estaba él? Me pare del sofá dando traspiés colocándome su chaqueta encima y buscando alguna señal de vida por mi casa… Nada. Eso fue lo que encontré. Fui a mi cocina con la cabeza cabizbaja y chocando contra las paredes tratando de no caerme, abrí mi refrigerador buscando algo que comer, al no encontrar nada que me gustara me dirigí a hacer el café pero… Este ya estaba hecho. En el jarrón de la cafetera había una pequeña notita con una letra masculina.
Lamento no poder quedarme y decirte buenos días…
Te deje el desayuno en el horno y un poco de café
¿Nos vemos para cenar?
James
Más abajo tenía su número telefónico, mas una nota muy explícita que decía Llámame en letras muy grandes y remarcadas, me encontré mirando la notita y sonriendo como boba recordando la mejor noche que he tenido en toda mi vida hasta que recordé que hoy era lunes y mi jefa me mataría si llegaba tarde al trabajo. Tome rápidamente el café caliente quemándome la lengua y la garganta, sirvió para espabilarme un poco. Luego mordisquee un poco de los huevos con tocino que habían en el horno. Luego mi rutina diaria comenzó nuevamente y me encontré corriendo por toda la casa en busca de mis cosas, duchándome y cepillando mis dientes al mismo tiempo, peinando mi cabello enmarañado y buscando mis tacones bajo la cama tratando de que mi peine no se me quedara atorado en la oreja o me entrara en un ojo.
Tenía media hora de retraso y mi coche estaba en uno de sus días más colaboradores, después de aquel mínimo choque con la moto de James mi pobre cochecito parecía a punto de expirar y pasar a mejor vida.
Iba lentamente por la carretera, estresándome cada vez más y recibiendo el saludo de muchos conductores estresados por mi paso de tortuga. Divise el gran edificio de la empresa y estacione lo más rápido que pude. Corrí por los pasillos y me desespere en el largo camino que me quedaba en el ascensor hasta el piso diez. Llegue por suerte a la oficina minutos antes de que mi jefa llegara, pero algo distinto había en mi escritorio.
Con mi velocidad y preocupación no lo había notado hasta que me senté y lo detalle con cuidado. Era un hermoso arreglo de rosas rojas entrecruzadas… Y una nota anónima en este.
Gracias por Iluminar mi vida…
Solo eso tenía escrito… Mi corazón dio un vuelco y enseguida supe que era de James, ¿podía ser más perfecto?
-"Eh… Buenos Días Srta. Swan."- Una voz ronca y tímida me saco de mis pensamientos haciéndome dar un respingo
-"Ah… Buenos días Sr. Cullen, la Srta. Denali no se encuentra disponible hoy, ¿desea dejarle un mensaje? "- Algo raro tenia Cullen esta mañana su expresión era casi cómica, sus ojos esmeraldas parecían debatirse entre alguna decisión, su perfecta boca estaba fruncida y seria mientras una pequeña venita comenzaba a palpitarle en la sien, sus manos sudaban a chorro y entre estas estrujaba un grueso papel blanco.
-"Eh… No, no le dejare ningún mensaje."-Yo asentí y continúe viendo la tarjeta, seguro Cullen se iría y mi día seguiría como cualquier día normal, o eso pensaba yo… Cullen no se movió ni un centímetro y su expresión ahora era inescrutable, lo mire de reojo sintiéndome cada vez mas intimidada y nerviosa como una típica colegiala siendo observada por el capitán del equipo de futbol del instituto, el silencio se hiso más largo e incomodo hasta que abrió la boca nuevamente.-"Así que… Veo que tienes un admirador…"- Expreso así de repente y hablando muy rápido casi no pude entenderle.
-"Eh… Si Sr. Cullen eso parece"-Me sonroje ante lo comentado y escondí la notita entre mis manos.
-"Perdón mi intromisión pero… ¿Sera… alguien de la empresa?"- Su curiosidad me estaba abrumando un poco y sentía como mis manos comenzaban a sudar, ¿por qué le interesaba eso?
-"eh… De hecho no es de la empresa"- Sus ojos se abrieron desmesuradamente en un auto reflejo y un escalofrió pareció haberle corrido la espina, luego recobro rápidamente su antigua forma.
-"Es decir… ¿Lo conoces?"- La tensión se sentía en su tono de voz.
-"Eh… Claro Sr. Cullen ¿Por qué no habría de conocerlo?"- abrió la boca exasperado pero luego la confusión lleno su mirada, recupero la compostura y tomo su antigua mascara.
-"Olvídelo Srta. Swan… Ah… Y llámame Edward, odio que me llamen Señor…"- Dicho esto dio media vuelta y se fue caminando pensativo… Ok eso si fue extraño aun viniendo del Sr. Culle… Edward.
Continúe mí mañana como cualquier día normal hasta que decidí que era el momento adecuado de llamar a mi chico malo.
-"¿Hola?"- su gruesa voz resonó al otro lado del auricular.
-"¡Hola cariño! Me encanto el detalle de esta mañana y me gustaron las flores, gracias"-
-"Bella cielo… ¿Flores?"-
-"Si las flores que me enviaste, están bellísimas"-
-"Eh… ¿Si? Eh… Bueno que bien que… Que te gustaron."-
-"¿Cenaremos esta noche?"-
-"Si por supuesto, ¿a qué hora sales del trabajo?"-
-"A las cinco pm"-
-"Bien te veré a esa hora, pero tendremos que usar tu auto, el mío tubo un pequeño accidente esta mañana"-Le di la dirección de mi trabajo y él me explico el leve accidente que tuvo su coche con otros cinco coches más, por suerte el seguro cubría los daños y nadie salió herido.
…
Edward POV.
¡¿Por qué estas cosas me tenían que pasar a mí? ¿¡Por qué dios me había creado tan irrevocablemente tonto, tímido y gallina! ¿Por qué no era capaz de entablar una conversación normal con una simple chica? Y ¿Por qué me habían castigado con Isabella Swan? Ella era mi perdición estaba totalmente seguro de ello… ¿Como una chica tan simple y normal me podía haber cambiado la vida en un giro de trescientos sesenta grados? Cada mañana era una tortura despertar solo en mi enorme Penthouse y saber que otra vez tendría que enfrentarme a esa chica que me quitaba el aliento solo con respirar…
Desde el primer día que la vi… desde ese día que arruino uno de mis trajes favoritos algo en mi que estuvo muy dormido durante muchos años despertó destrozando todo a su paso en mi interior. Desde entonces ella se volvió mi obsesión. Tanya no tenía importancia para mí, no como antes, desde entonces se volvió como una muy buena amiga y nada más, ella se dio cuenta de mi nuevo capricho y decidió eliminar su competencia despidiéndola, suerte que todo despido debe ser aprobado por el vicepresidente de la empresa… Yo. En ese momento me vi tentado a ascender a Isabella en ese mismo momento y darle el puesto de Tanya en ese mismo momento, pero con apenas una semana de trabajo eso no se hubiese visto nada bien.
Cada día buscaba alguna forma de hablar con ella, de invitarla a salir, de entrar en su vida de alguna forma, pero su indiferencia era tan punzante como un afilado cuchillo que cada día me rebanaba otro pedazo de corazón, en ningún momento me dio alguna señal de que gustara de mi, esa no era excusa y lo sabía, debía tomar las riendas de esto y darle saber mis sentimientos, por eso… decidí darle ese arreglo floral. No sé qué cosa paso por mi cabeza que se me olvido anotar mi nombre en la maldita tarjeta… Que inteligente eres Edward.
Por lo menos estaba feliz al recibirlo, claro estaba feliz porque pensaba que lo había enviado otro chico, eso había sido la gota que reboso el vaso… ¿Quién diablos era ese chico? Y ¿Por qué diablos pensaba que podía salir de la nada y quitarme a la chica de mis tormentos?
Mi obsesión por Isabella iba al límite ese día, espere a hurtadillas a que saliera del trabajo y decidí seguirla, lo que me encontré no fue agradable.
El chico como tal era un sucio harapiento con pantalones desgarrados y chaqueta de cuero, no tenia auto y su mugroso pelo amarillo era largo y amarrado en una cola mal hecha. Tuvo el atrevimiento de besar a mi bella y montarse con resolución en su coche. Eso era genial… Ahora si la había perdido y por un mugroso motociclista sin moto. Perfecto.
Ya Edward Aparecio en escena que les parece? xD
Saludos!
:)
