Rating: T
Pareja: Johan Andersen x Juudai Yuuki
Tabla de retos: Historical living in... / Viviendo en el periodo histórico...
Tema: 05. Pompeii before the eruption of Vesuvius / Pompeya antes de la erupción del Vesuvio.


Resulta irónico el poder que tiene la mente por sobre la materia, la sarta de cosas, de ilusiones que se pueden crear con ella, cosas tanto buenas como malas. Yubel enfocaba sus energías a las cosas malas, pedía y oraba porque fueran separados, para ya no ver más esas sonrisas cómplices, esos furtivos toques entre ambos... ¡No podía soportarlo! ¡Prefería ir a parar al Lupanar antes de permitir que siguieran juntos! ¡SU Juudai no podía estar con alguien como él! Y sin embargo...

—¿Pasa algo, hermana? —inquirió Johan a la mujer, quien se limitó a voltear la mirada con un gesto grosero y fulminar a la pared que tenía enfrente, a pesar de que nada de culpa tenía ese pedazo de piedra en sus frustraciones.

—No —dijo tajantemente, tomando un montón de ropa sucia para ir a lavarla junto con las demás mujeres del lugar—. Sólo que me gustaría que pasaras más tiempo ayudando con la casa que con Juudai.

Para Johan este gesto significaba que su hermana estaba celosa de no tenerlo todo el día a su lado y lejos estaba de imaginar que los celos se debían a un sentimiento nacido desde la infancia por el mejor amigo de su hermano, que ahora mismo no era más amigo sino amante.

—Ya, ya, no prometo nada —su rostro dibujó una sonrisa pícara y de pronto pareció que era transportado a momentos más felices, cosa que sólo logró que el rostro de la chica se enfureciera más.

—Como sea —murmuró y luego añadió, después de cerrar la puerta—: Ojalá los dos se vayan al infierno juntos.

.

Aunque debía ser lo contrario, algo esa noche no se sentía bien, no estaba bien, pero... ¿Qué podía ser? Los ojos verdes como joyas preciosas de Johan, recorrieron la habitación buscando algo mal, algo incorrecto, pero no podía hallarlo. Todo estaba bien, todo era como debería. Juudai yacía a su lado, semi-dormido y medio desnudo, sonriendo como siempre hacía por las noches, mientras yacían juntos. Sus mechones de cabello castaño caían como cascada sobre las almohadas y su piel brillaba por el sudor de la actividad realizada, suavemente iluminada por las velas.

—¿No crees que hay algo que está mal? —inquirió de pronto, medio incorporándose sobre el lecho, para seguir mirando con atención a su alrededor. El mal presentimiento no se iba, era asfixiante la sensación de que algo malo pasaría, de que algo no estaba bien. Y debía confirmarlo de la persona que más amaba en el mundo.

—Hmmmm, no —la voz de Juudai le sonaba somnolienta y poco receptiva a sus preocupaciones, como si estuviera en el limbo entre estar dormido y despierto—. ¿Qué podría estar mal? —su mano se deslizó con fluidez y sin temor por el abdomen de su acompañante, causando que éste sintiera escalofríos con el solo roce—. Según sé, esto está bien y esto... —de pronto se incorporó completamente sobre la cama, sin rastro alguno de sueño en sus ojos, para subirse encima de él, con una media sonrisa en sus labios—. ¿O acaso crees que está mal?

Johan no respondió. Aquello sería eterno, ¿no? Sus labios se unieron con los de su acompañante una vez más y pronto, todo quedó borrado de su atribulada mente.

.

El hombre se aproximó mirando con fascinación todo lo que allí había, bien conservado, casi perfecto, la calca exacta de la vida en esos tiempos. Había una pequeña casita en el fondo, medio calcinada y llena de cosas, que le llamó la atención por motivos desconocidos. Se acercó a ella y sonrió para sí mismo, tratando de encontrar un título adecuado para su descubrimiento en general y para ese cuadro en general.

Dentro del lugar había dos esqueletos casi calcinados, juntos, casi unidos para ser una misma persona. La maldición de Yubel había surtido efecto.


Notas de la Autora: El gay de ffnet no me dejaba subir nada lol... y aqui esta ya (?