Aquí les traigo la continuación. Este es el último capitulo que a publicado la autora así que a mi también me toca esperar ahora jeje pero les aseguro que tan pronto publique el próximo capitulo lo tendrán aquí traducido.

Disclaimer:

Historia/Eri Sincera e hijos (c) BluewolvesChild17 o AnimeChick17 (en DA)

Madana/Suzu Uchiha (c) daggerUndrea (DA)

Ria Uzumaki (c) annria2002 (DA)

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Secuestrado
Uzumaki Ria

Madana miró al niño con un leve interés "hn ¿Ria?" aclaro ella.

"Así es, y ¿su nombre es Madana?" dudo él, sabiendo quien era el apellido Uchiha, eso era lo que no parecía encajar en su cabeza.

"Así es" alegó Madana echando un vistazo a la cinta alrededor del cuello de Ría siendo capaz de reconocer el símbolo de la hoja de konoha que su padre una vez le enseño. "¿Usted es un ninja de la aldea de la hoja...?" Madana inquirió, ahora recelosa del chico llamado Ria; su padre les había advertido a ella y a sus hermanos en nunca confiar en cualquier persona con una cinta ninja, especialmente uno de la hoja.

"Bueno, sí, yo no soy más que un Genin en este momento, pero voy a avanzar como cualquier otro ninja", respondió Ria con un tono disgusto en su voz.

"Ya veo..."

Ria fue capaz de notar que la expresión Madana de interés había cambiado a la inseguridad cuando la aldea oculta de la hoja fue mencionada. "¿Tienes algo en contra de los ninjas de la hoja?" le preguntó.

"No personalmente, mi padre me dijo que no confiara en ellos", declaró Madana claramente. Recordando que cuando la aldea de la hoja fue mencionada frente a Madara su disgusto por el pueblo se sintió en el aire, por lo que la Uchiha sólo podía suponer que su padre tenía algo personal en contra de ellos...

"Ah", el sonrojo volvió al rostro de Ría ¿por qué se estaba ruborizando tanto con esta chica?

"¿Qué esta un ninja de la hoja haciendo aquí de todos modos?" Madana suspiró cruzándose los brazos.

"Bueno, yo estaba en una misión... pero me enferme y estaba cansado de mis compañeros de equipo por lo que decidí tomar un descanso", declaro Ria.

"¿Hay más de ustedes por aquí?" Madana cuestiono. Su padre seguramente no le gustaría eso.

"No, yo les abandone hace un tiempo", admitió Ria revolviéndose el cabello platinado, "aunque lo mas seguro es que cuando vuelva a casa me voy a meter en problemas." Añadió con un gesto nervioso.

"Oh..." No sabia que decir.

Ria hecho un vistazo hacia el cielo, tratando de calcular cuando tendría que partir para llegar a tiempo a casa, esperaba poder salirse con la suya sin ser gravemente regañado. "Um... ¿que día es hoy?" indagó.

"uh ¿miércoles?"

"Es... ¿no es... martes?" pregunto incrédulo.

"No," aclaro Madana. Frente a ella, Ría palideció drásticamente.

"Mierda... yo eh... Me tengo que ir…pero ¡fue un placer conocerte!" se las arregló para dejar escapar un nuevo rubor en sus mejillas antes de dar vuelta y encender su camino de regreso rápidamente, tenia que llegar tan pronto como pudiera a casa. Madana se quedó allí parada sin moverse.

"... Chico curioso..." comentó antes de escuchar el llamado de su hermano Taro. Tomo una última mirada a donde el niño había desaparecido y se alejó del lugar.

Pasaron un par de semanas antes de que Ría a hurtadillas pudiera ver a esta chica Madana de nuevo. Le parecía muy interesante que esta chica, a parte de tener el apellido Uchiha, obviamente, su entrenamiento ninja no parecía tener vínculo alguno con algunos de los pueblos ninjas. Se las arreglo para adentrarse en el bosque preguntándose si lograría encontrarla en el mismo punto donde la conoció. Finalmente la encontró pero esta vez para su desgracia estaba luchando contra un chico de mayor edad con cabello largo. Ria se debatía consigo mismo preguntándose si debería salir ahora o esperar hasta que ella estuviera sola, no tubo tiempo ni para decidir antes de que el muchacho se detuviera drásticamente de su entrenamiento y miró fijamente en la dirección de Ria.

"¿Quién eres y qué haces aquí?" exigió.

Ria suspiró y salió con los brazos ante él en señal de rendición. "Yo... eh acabo de llegar para ver... A Madana..." señaló. Gracias a Dios fue capaz de recordar su nombre en el último minuto.

Madana parpadeó al verlo, "Tú eres el chico raro que se sonrojaba", comento al reconocerlo.

"¿sabes quien es este tipo Madana?" Taro le inquirió mirándola a ella sin bajar la guardia.

"Lo vi un hace par de semanas..." Madana admitió.

"Papá, no estará feliz con esto...", advirtió al ver la bandana ninja con el símbolo de la hoja en el cuello del chico.

"Papá no tiene que saber que es un ninja de la hoja," alegó Madana sacándole la lengua.

"Oh, ¿acaso vas a mentirle?"

"No, 'loco rubor' sólo puede quitarse la bandana" respondió Madana, sin querer admitir que había olvidado el nombre de Ria. Pero a pesar de que no sabía bien acerca de este muchacho, quería conocerlo. Fue difícil para ella tener amigos debido al lugar donde vivía con su familia y aparte que a su padre no le gustaba tener extraños cerca de su casa. No estaría de más tener un amigo ¿verdad?

"si él se descubre no esperes que voy a ayudarlo", suspiró Taro. Madana frunció el ceño.

"No" respondió Madana antes de mirar a Ría. "¡Hey 'loco rubor'! ¡Pon esa bandana fuera y ven aquí!"

"¡Mi nombre es Ria!" gritó indignado, mientras desataba su bandana de la hoja y la escondía en su bolsa de armas.

"¡ya sabía eso!" Madana mintió. Taro negó con la cabeza divertido con las payasadas de su hermana.

Cuando se acercó Ria, Taro no pudo evitar notar su tamaño. La advertencia de Madara sobre los ninjas de la hoja resonó bastante clara en su cabeza, pero Ria no parecía ser una amenaza, pero debía admitir que había algo que no le agradaba de él. Observo a su hermana y decidió dejar que el niño se le acercara, Madana no era estúpida, pero aun así decidió mantener una estrecha vigilancia sobre el chico solo por si acaso. De repente, un sonoro gruñido salió del estómago del niño. Haciendo honor al apodo de Madana, él se sonrojó.

"Umm... ¿ustedes tendrán algo para comer...?" preguntó avergonzado. Taro suspiró, pero asintió con la cabeza mirando a la dirección de su hermana.

"Mamá debe estar haciendo el almuerzo en este momento, no te preocupes, no pasa nada" hablo Madana quien empezó a caminar por el lado contrario del que vino el chico rubio dispuesta a llevarlo a su casa. Ria asintió y la siguió junto con Taro. Taro miró a Ria con desconfianza, una mirada merecedora de un Uchiha. Camino más rápido para colocarse junto a Madana.

"Entonces, ¿quién es este tío?" Ria preguntó en un susurro luego de un rato caminando.

"él es Taro, mi hermano mayor" respondió Madana.

"¿tienes hermanos?" decidió preguntar Ria para mantener la conversación.

"Tengo una hermana y dos hermanos, uno de ellos es el hermano gemelo de Taro", explicó Madana.

"Oh" dijo Ria quien le costaba sacarle plática a la chica.

Luego de un buen rato caminando en silencio que a Ria ya le estaba causando cierta irritación ya que el no estaba acostumbrado de estar en tanto silencio, cosa que después de todo había heredado de su padre, a través de los árboles se podía notar una gran casa, que el ni siquiera sabia que estaba allí. Caminaron por el jardín de la gran vivienda y luego entraron, la sala estaba vacía así que fueron directamente hacia la cocina donde los hermanos Uchiha creían que se encontraba su madre. Entraron en la cocina pero una vez mas se encontraba desierta. Antes de que Madana y Taro pudieran cuestionarse sobre el paradero de su madre, Eri entró y se quedo observando al rubio Ria.

"Bueno, ¿a quién tenemos aquí?" curioseó la mujer de cabello como la nieve.

Ria volvió su mirada de un azul realmente pálido hacia la mujer "eh Yo-soy Ria..."

"¿conque Ria eh?" Eri repitió con una pequeña sonrisa en sus labios.

"Sí, él es un amigo mío" añadió Madana.

"Um, sí…es un placer conocerte señorita... Um..." Ria miró a Madana "... ¿ella es la hermana de la que usted ha mencionado?"

Madana lo miró fijamente como si le hubiera salido otra cabeza, "Ella es mi madre..."

Ria sonrojó intensamente mirando nuevamente a Eri, "Oh, hombre ¡lo siento!" exclamo apresuradamente.

Eri rió divertida, obviamente, por el niño avergonzado. "Está bien, es un placer conocerte también Ria".

"¿Puede quedarse para el almuerzo?" Madana preguntó.

Eri miró a Ria un poco más inspeccionándolo, ella podía sentir chakra en el recién llegado lo que significaba que el era un ninja entrenado, pero no sentía ninguna malicia o cualquier cosa por lo que pudiera preocuparse por lo que asintió con la cabeza. "Sí, él puede quedarse", hablo finalmente Eri.

Madana sonrió: "Mamá, gracias."

Eri le devolvió la sonrió a su hija. Se dio la vuelta preparada a empezar con el almuerzo pero luego se volvió a Ria "¿Tú no eres alérgico a algo o si, Ria?" preguntó ella.

"Um, no que yo sepa" respondió el chico. Eri asintió con la cabeza volviéndose de nuevo para ahora si empezar a hacer el almuerzo para los niños. Madana que estaba parada cerca de la puerta miró la habitación contigua y vio a su padre que se acercaba a la cocina, con el ceño fruncido en su cara, evidentemente su supuesto padre había detectado el chakra que no estaba familiarizado con el en su casa. Ella respiró hondo y esperaba que su madre pudiera calmarlo. Una vez que Madara entró en la cocina donde estaban todos él miró al intruso con una intensa mirada.

"¿Quién es este?" Exigió saber. Ria miró al hombre y se encogió de hombros desviando la vista. La presencia del inmortal fue intimidante para el chico, el poder que se podía sentir simplemente en la mirada del hombre que afirmaba ser el padre de Madana fue mayor que la suya. En seguida supo que él no era un hombre a meterse.

"Miel, este el amigo de Madana, Ria," explico Eri mirándolo. No importa cuál sea el estado de ánimo de su marido, Eri ya había aprendido a no dejarse intimidar, sabía cómo calmarlo y suavizarlo cuando sea necesario.

Madara le dio a su esposa una mirada dura, pero Eri le devolvió una a su propio estilo, así que suspiró y miró al muchacho otra vez antes de posar su vista en Madana. "La próxima vez que traigas a un amigo más, me dices antes de tiempo."

"Lo siento papá, no sabía que iba a venir..." Se excuso Madana mirando hacia abajo. Eri suspiró.

"No puede haber una multitud en la cocina mientras preparo la comida, tengo que pedirles que vayan a otra habitación", pidió. Madana y Taro captaron la indirecta de inmediato y se llevaron a Ria a otra habitación lejos de su padre. Madara los vio salir y cuando estuvo segura que estaban lejos de su alcance se acercó a Eri y escondió su cabeza en el cuello de su esposa.

"Ese chico... que recuerda al contenedor del Kyubi..." pronunció con pesar.

"¿Naruto?" Eri pregunto. Madara gruñó y le mordió el hombro levemente al recordar al chico que frustró sus planes. Eri jadeó un poco, pero no se quejo, al menos así le impedía hacerle una escena a Madana con su nuevo amigo... además de que le gustaba un poco.

"Lo quiero fuera de mi casa" ordenó "Quién sabe cual es la verdadera razón por la que está aquí…"

"¿quizá quiere estar cerca de Madana?" Eri sugirió.

Su respuesta fue otro gruñido, el odio de Madara hacia Naruto y Sasuke no había disminuido en lo más mínimo en los últimos años. Si Madara se enteraba de que este muchacho era en realidad el hijo de Naruto, Ria probablemente no regresaría a casa con vida... Ni siquiera Eri sería capaz de calmarlo o que deje de lastimar al niño si había una razón suficiente para creer Ria era tan entrometido como su padre. Después de de que Madana presentara a Ria al resto de sus hermanos, Eri les dio el almuerzo quien Ria degusto con mucho entusiasmo, cuando anocheció finalmente llegó el momento en el que el chico tenia que volver a su pueblo natal, quien todos ignoraban a excepción de Madana y Taro que eran los suficientemente inteligentes como para mantenerlo ajeno a su padre. Tubo que pasar un par de semanas más hasta que la familia Uchiha lo volviera a ver.

Madara no había mencionado nada al respecto sobre el problema de su hija adoptiva por traer un ninja a la casa, a excepción de Eri que era la única que tuvo que oír hablar de ello desde que se dejó en claro que no debía hacer una escena en frente de sus hijos. Así que finalmente Eri les anuncio a los niños para que entrenaran entre sí por la mañana para ella poder usar el día para suavizar las plumas erizadas de su marido. Así que decidido que debía despejarle un poco la mente de su marido, mas tarde ambos estaban en las aguas termales con sus toallas desechables, y de nuevo Eri trataba de relajarlo un poco. Él no había dicho una palabra y todavía tenía esa dura mirada en sus ojos cada vez que estaba calculando algo.

"Madara tienes que dejarlo ir, ¿así vas a ser cada vez que Madana tenga un amigo?"

"Es un ninja Eri, e incluso si él fuera un chico normal ¿quien sabe dónde está su lealtad? no me gusta que este por aquí y mucho menos cerca de ella, él podría ser un miembro de la hoja," gruñó él, creando una tensión en sus músculos.

Eri suspiró y volvió la espalda: "Bueno, a Taro tampoco le agrada por lo que si tu no estás manteniendo un ojo sobre chico, Taro se encargara de ello... Ahora vamos y relájate, estar tan amargado no es bueno para ti... "

"Hn," soltó un bufido, obviamente, no pensaba participar en las palabras de su esposa. Él frunció el ceño cuando sintió una presencia "Hablando del diablo" gruño tomando una toalla y agarrando a Eri para envolvérsela alrededor de su torso y cubrirla, entonces la sentó en su regazo en lo que ella pensaba confusa porque esa actitud tan extraña y observo a la misma dirección que Madara y miró al chico rubio. Eri negó con la cabeza ligeramente a Madera y luego volvió a mirar a Ria.

"Hola Ria", saludo amablemente. Ría por su parte miró a la pareja con un intenso rubor.

"Um... Hola..." Respondió el saludo tímidamente.

"¿querías ver a Madana?" Eri preguntó. Ria asintió con la cabeza lentamente y dio un rápido vistazo a Madara, que estaba mirándolo y no lo perdía de vista. Eri suspiró y cambió su posición en su regazo con la esperanza de distraerle. Su cara interna del muslo rozó su zona, causando un malestar embarazoso para el Uchiha. Madara rápidamente cambió su mirada de el chico hacia su esposa que le susurró al oído. "Deja al niño, si colaboras vamos a casa", siseó.

"tu no lo harías" gruñó para que sólo ella pudiera oír.

"pruébame", desafió ella. Cuando Madara no dijo nada, obviamente pensando que iba a hacer algo para replicar, Eri miró al chico rubio sonrojándose, si eso fuera posible. "Madana está entrenando con los demás en el campo de entrenamiento, sólo sigue el camino, ¿de acuerdo?"

"U-Uh sí", acepto Ria.

"Entonces, sigue el camino" invitó al ver como Madara enviaba otra mirada intimidante al muchacho.

Ria asintió con la cabeza rápidamente e hizo entonces su retirada precipitada de las aguas termales. Madara se volvió su atención a su esposa. "Y usted..."

"¿Sí?" Eri preguntó inocentemente.

"No te muevas en mi regazo cuando alguien está ahí, tu sabes lo que me hace", decretó.

Eri se rió un poco, entonces sonrió mientras ella se inclinó y le susurró al oído: "Oh, tengo pleno conocimiento de lo que le hace a mi marido-kun", dijo seductoramente.

Madara sólo sonrió, "Entonces usted tendrá que sufrir las consecuencias de mi mascota".

"Si tengo que...", fue su única respuesta antes de que sus labios tocaron y sus brazos se enlazaran entre sí en su abrazo.

Jiro y Mai se había convertido rápidamente en grandes amigos de Ría, Taro en cambio, todavía no le agradaba. Izuna trataba de evitar a Ria a toda costa, incluso cuando Ria trató de ser amable le rehuyó. Las visitas de Ria llegaron a ser algo muy común en la familia Uchiha a pesar de que él nunca habló de su vida en su hogar, y ni siquiera sabía de su apellido a excepción de Madana. Pero a su vez cuando estaba en la aldea oculta de la hoja, konoha; él nunca mencionaba ni una palabra acerca de Madana o su familia. Por lo que sus visitas fueron bien recibidas en la casa Uchiha y que podría resultar un buen día en un gran día. No pasó mucho tiempo hasta que un cierto dolor en su corazón comenzó a despertar para el otro.