Bueno mientas esperamos que la autora publique el próximo capitulo aquí les traigo un extra.
Este 'Omake' tampoco me pertenece pero me pareció divertido así que le pedí permiso a la autora para traducirlo y publicarlo.
Aquí están los Disclaimers de este 'Omake'
Eri Sincera e hijos (c) BluewolvesChild17 (en fanfiction) o AnimeChick17 (en DA)
Madana/Suzu Uchiha (c) daggerUndrea (DA)
Omake-extra/ Kasume (c) ZoeZoe2k6 (DA) DA significa DeviantArt :)
Secuestrados
Omake
"¡TENGO UNA GRAN IDEA!" chilló una de las hijas de la hermosa Sincera Eri y el inmortal Uchiha Madara. La poseedora de esa voz tenía alrededor de unos diez años con el cabello blanco como el su madre pero con mechones azabaches heredados de su padre y con un flequillo corto que enmarcaba su rostro. Se acercó corriendo a Madana que estaba sentada bajo la sombra de un árbol en los campos de entrenamiento, quien tenía el cabello hasta los hombros de un color negro azulado y ojos de ónice como los suyos. Su aparente hermana levantó una ceja mientras se limpiaba la suciedad que tenia en su rostro con una pequeña toalla. Madana y Taro, su hermano mayor, habían estado entrenando durante todo el día.
"¿Una idea?" repitió una vez que su hermana llego a ellos.
"¡Vamos a darle algo a papá para su cumpleaños!" sonrió. Madana volvió a levantar una ceja ahora interesada.
"¿Sabes cuándo es?" curioseo.
"No, pero ¿por qué no hacerlo?" motivo Mai sin aun desaparecer la sonrisa de su rostro.
Madana sonrió ligeramente "Es cierto... ¿qué tienes en mente?" pregunto ahora interesada en la idea, su hermano simplemente las observaba sin comentar al respecto.
"¿Qué tal una fiesta?" sugirió y su sonrisa se ensancho aun mas emocionada.
Madana sonrió irónicamente "¿Y a quién le invitamos?" pregunto sabiendo la respuesta. La sonrisa de Mai se convirtió rápidamente en un gesto perplejo, eso arruinaba por completo su idea de una fiesta. Taro se levanto de su sitio pensando que esta conversación no iba a ningún sitio y se alejo un poco para seguir entrenando por su cuenta.
"Supongo que tienes razón…" murmuro desanimada mientras observaba a Taro entrenándose cerca de ellos, lo mas seguro es que siguiera escuchando la conversación por si le llegaba a agradar alguna idea. "¿Qué tal si sólo le damos una torta?" propuso después de unos minutos lo primero que se le vino a su mente. Antes de que Madana tuviera tiempo para responder, su otro hermano, que tenia el cabello corto de un color gris oscuro y los ojos de ónice que caracterizaban a su familia. Se acercó a ellos bostezando, estuvo durmiendo todo el tiempo completo que duro la sesión de entrenamiento entre Madana y su gemelo Taro.
"¿De que están hablando las niñitas?" curioseo dejando escapar otros de los tan comunes bostezos suyos.
Mai le sonrió "Jiro ¿sabes cuando es el cumpleaños de papá?" preguntó esperanzada. Él poso los brazos detrás de su cabeza y miró hacia el cielo con expresión cansada, quedo un rato en silencio como si analizara algo muy importante.
"No tengo ni idea" murmuro finalmente aburrido mientras cerraba los ojos.
"Debemos hacer algo por él" anuncio Mai un poco irritada por la actitud tan holgazana de su hermano.
"¿Cómo qué?" curioseo abriendo sus ojos para mirar las nubes.
"¡HORNEARLE UN PASTEL!" exclamo Mai exasperada.
Jiro levantó una ceja y le dirigió la mirada a su irritada hermana "¿Quieres decir que mamá le horneara un pastel?"
"No, como mamá y papá se han ido por el resto del día. Tendremos que hornear el pastel nosotros mismos, y además… ¡va a ser mucho más especial de esa manera!" volvió su sonrisa a su rostro mientras ignoraba las expresiones de incredulidad de todos sus hermanos.
"Estás bromeando ¿no?" se quejo Jiro con una expresión de terror. Mai puso mala cara
"Vamos, va a ser divertido" insistió la chica de cabello blanco con negro.
"Y mortal", murmuró Taro que se había acercado a ellos cuando ya estaba cansado de entrenar.
Madana les sonrió "No es mala idea… realmente podría demostrar la cantidad de lo mucho que significa para nosotros" Mai amplío su sonrisa y miro a sus hermanos mayores esperando que no se siguieran quejando y aceptaran de una vez, después de todo siempre lograba lo que quería.
"¿Cuánto significa para nosotros", inquirió Taro. Taro se parecía a Jiro, obviamente. Ya que eran gemelos, la única diferencia de ellos aparte de su personalidad…era que él se dejo crecer el cabello más largo.
"¿Por qué no podemos decir…?"
"¿Querrás decir mucho para nosotros?" la corta Taro.
"No puede ser tan difícil"
"¿De que están hablando?" se quejo Jiro, él y Madana comenzaban a sentirse excluidos de la conversación.
"¿No te parece que un pastel sería mejor?" insistió Mai frunciendo el seño.
"¿Sabes cómo se utiliza un horno?"
"¿Hola?" llamo Jiro que trataba de comprender la conversación.
"No, pero tu y Jiro lo pueden hacer" demandó cruzándose de brazos.
"Entonces, Taro lo hace" se apresuro a decir Jiro cuando escucho su nombre "además, yo… creo… que voy a dormir la siesta " anuncio entre bostezos y se frotó los ojos.
"¡TU HAS DORMIDO TODO EL DIA!" grito exasperada Mai.
"¿Y?"
Madana decidió interrumpir antes de que comenzaran a discutir. Dirigió su mirada a su hermano y le sonrió "Vamos Jiro ¿no deseas hacer algo especial para papá? no podríamos haber pedido un mejor padre" dijo con una sonrisa a la que se le unió Mai.
Se frotó la cabeza resignado "Supongo que tienes razón..." reconoció mirando la cara de suplica de Mai "bien lo haré" acepto finalmente con una sonrisa risueña.
Mai sonrió satisfecha "Bueno ¡vamos!" agarró fuertemente las manos de los gemelos como evitando que escaparan y los arrastró a la cocina mientras Madana los seguía de cerca.
Mai sonrió a sus hermanos que eran sus jefes y ayudantes a la vez, y les entrego a cada uno un delantal pero ninguno parecía contento por eso por lo que tubo que obligarlos a ponérselos, Madana incluso a través de su delantal azul todavía parecía infeliz. Por su parte Jiro y Taro habrían matado por un delantal de color azul…ya que a ellos les toco uno rosa que eran los únicos que quedaban. Los delantales de los cuatro tenían volados e imágenes de frutas comos fresitas, o cerezas estampadas en ellos; la única que parecía contenta era Mai. Su hermanito menor parecía divertido observándolos por la puerta de la cocina.
"Bueno, lo primero que necesitamos es un libro de cocina" tan pronto como ella termino la oración Izuna termino de entrar en la cocina y tomo un gran libro de cocina que estaba en un estante cerca de él y lo levantó en el aire llevándoselos a Mai. Ella sonrió tiernamente y tomó el libro de sus manos. "Gracias Izuna" el mencionado soltó una gran sonrisa y se fue corriendo por el pasillo directo a su habitación. De todos modos él era demasiado joven como para estar en la cocina. Mai abrió el libro tan grande que cubrió su rostro en él para poder leerlo. "Ahora bien ¿qué tipo de torta debemos hacer?"
Taro suspiró "No sé por qué vamos hornear un pastel, el viejo odia los dulces"
"No, no realmente. Le gusta el dango" defendió Mai.
"Sí, a él también le gustan las algas y hierbas los cuales ningunos son dulces" volvió a contradecir Taro.
Los ojos de Mai brillaron repentinamente "Entonces eso es lo que lo debemos hacer"
Todo el mundo palideció, Taro abrió la boca para replicar pero la volvió a cerrar…esto no iba a terminar bien "¿Eh?" soltó Madana creyendo que era mejor no saber.
"¡Un pastel de algas y dango!" exclamo dando un brinquito.
Jiro se frotó la frente pensativo "No creo que... eso vaya a funcionar"
Ella hizo un mohín y tomo el libro abierto sobre la mesa y lo volteo para que sus hermanos pudieran leerlo y señalo un texto "Regla número uno. Cualquier cosa puede ser un pastel" cito del libro. El que escribió ese libro era un idiota.
Madana avanzó para confirmar lo que decía el libro "No creo que eso es lo que el libro pretende…"
"¡Por supuesto que significa lo que significa! tan sencillo como eso ¡voy a buscar algunos recipientes!" exclamo y se fue corriendo más profundo en la grande cocina.
Jiro suspiró "¿Por qué nadie la detiene?"
Quince minutos más tarde, todo estaba cubierto de harina, polvo, huevos, los recipientes estaban sucios. Y Mai no ayudaba tampoco, ella había utilizado su brazo en modo de batidora para mezclar la masa del pastel a una velocidad demasiado rápida mientras derramaba todo a su alrededor. Todos los demás observaban perplejos el desastre desde el otro lado de la mesa. Mai miró su mezcla y sonrió. "Es perfecto"
Unos quince minutos antes, Mai había hecho un mohín cuando leía el libro de cocina. "muy bien, aquí dice que necesitamos harina" señaló. Jiro pronto regreso con una bolsa de harina en la mano, lo miró y suspiró con cansancio. "Se parece a mi almohada" murmuro.
"El libro dice que necesitamos polvo para hornear" citó. Taro fue al armario y lo reviso rapidamente con la mirada y sacó la cabeza para ver a su hermana encargada de todo.
"No hay polvo para hornear" anuncio.
Mai miraba el libro con ojos bien abiertos "¿Qué hacer, qué hacer...?" dejo el libro en la mesa y empezó a buscar "Ajá" exclamo finalmente sacando dos bolsas de un armario, uno era un polvo fino y el otro era una sustancia granulada. "¿Qué pasa si combinamos la levadura y el bicarbonato de sodio? debería funcionar" concluyo mas para si misma llevando las dos bolsas a la mesa.
Los ojos de Madana se abrieron como si hubiera visto un fantasma "¿Qué?"
"Son dos cosas que sirven para aumentar el tamaño de los alimentos, debe funcionar" explico mientras volvía su atención al libro.
Madana miró a sus hermanos, aun no le parecía una buena idea "¿Taro?" el llamado se encogió de hombros por lo que miró a Jiro, que estaba durmiendo con la cabeza apoyada en el mostrador con la bolsa de harina a modo de almohada. Suspiró "Creo…que esta bien"
La niña de cabellos blancos sonrió triunfante "Sí" y hecho un vistazo de nuevo al libro "bueno, Taro rompe tres huevos en un bol; Madana agregarle el azúcar ¡no espera! el azúcar no, agregarle las hierbas y Jiro añade la harina" dio las instrucciones a lo que solo dos de sus ayudantes asintieron con la cabeza y en el fondo se escuchaba un ronquido, los tres mandaron su vista al chico dormido con la harina como almohada. Taro puso los ojos en blanco y se acerco con grandes pasos hacia su hermano y le dio un golpe en la cabeza que lo despertó al instante
"Eres demasiado perezoso" se quejo con el seño fruncido. Jiro le sacó la lengua juguetonamente y se levantó con la harina.
Mai sonrió "Esto va a ser perfecto"
De regreso en la actualidad, Mai sonreía mirando al recipiente en sus manos y se lo entrego a Taro para que lo ponga en el horno. "Bueno, ahora tienen que buscar las hierbas"
Madana se rascó la cabeza "Estamos fuera"
"¿Qué? ¡Pero esa es una de las partes mas importantes!"
"¿Además de la torta?" comento Taro sarcásticamente. Mai lo ignoro.
"Tendremos que ir a buscar algunas, el libro dice que se encuentran en abundancia en el río Huko, vamos Dana-chan" Madana asintió con la cabeza y las dos empezaron a caminar cuando Taro se les interpuso delante de ellas.
"Mamá y papá dijeron que no podemos salir de la casa" recordó Taro con el seño fruncido.
Madana sonrió divertida "No, nos dijeron que no podíamos dejar la casa sola"
Mai sonrió "y tu puedes venir con nosotras"
Él asintió con la cabeza y miró a su gemelo "Jiro saca el pastel del horno cuando esté listo y mezcla las algas" Jiro asintió con un bostezo y apretó el botón de la batidora que empezó a mezclar las algas que estaban dentro mientras mantenía con la otra mano la tapa "lo tengo" dijo.
Una vez en el río Huko. Mai analizaba el libro que tenia delante de su cara "Las hierbas tienen que estar por aquí, ¿estás seguro de que buscaste por todas partes?" le volvió a preguntar.
Suspiró "Por última vez, no están aquí. Vamos que tengo que regresarlas a casa" Mai puso mala cara y empezó a mirar hacia el suelo en busca de dichas hiervas cuando observo que al otro lado bajo un árbol cerca del arroyo había una niña de pelo rubio vestida con una camisa azul marino y pantalones hasta la rodilla de color gris "Tal vez ella sabe donde están" comento Mai.
En la cocina Jiro todavía tenía el dedo en el botón de la licuadora, bostezó. "Que sueño", se quejo y apoyó la cabeza en la licuadora mientras aun mantenía pulsado el botón, por lo que la licuadora seguía mezclando con saña. La luz del horno empezó a parpadear indicando que la torta estaba lista y entonces comenzó a pitar, pero el sonido se cubrió con el ruido de la licuadora.
Taro miró en la dirección que miraba su hermana "Mamá y papá dicen que no hablemos con extraños…"
Mai se adelantó "Ella no se ve como una amenaza, vamos" avanzó lentamente hacia el frente del árbol donde la niña dormía, Madana suspiró.
"Es de mala educación molestar a la gente cuando duerme"
"Supongo que tienes razón" razono y empezó a retroceder para regresar con sus hermanos.
"Ustedes si que tienen modales ¿eh?"
Todos ellos se congelaron y giraron la cabeza hacia la chica, que tenía un ojo abierto sonriéndoles. Taro suspiró "Lo siento si mi hermana te despertó"
Ella sonrió "Está bien, yo en realidad no estaba durmiendo de todas formas" se estiró y se sentó contra el árbol. "Me estaba preparando para volver a casa"
"Bueno" sonrió.
"¿Ustedes decían que necesitaban algo?"
"Sí estamos en busca de estas hierbas" se apresuro a explicar Mai entregándole el libro. La chica lo miró y sonrió levemente.
"Este libro es muy antiguo, la mayoría de estas hiervas no crecen en esta zona más"
"Oh" Mai palideció.
"No te preocupes te voy a dar algunas de las mías, siempre tengo unas a mano" abrió la mochila a su lado y sacó un recipiente de plástico con diferentes hierbas y especias. "aquí" dijo tendiéndole el recipiente.
"¡Gracias!" exclamaron Madana y Mai al unísono y le sonrieron agradecidas.
"No es nada, mi nombre es Kasume por cierto" se presento regalándoles una sonrisa a los tres hermanos.
"Encantada de conocerte, pero…tenemos que regresar ahora" se excuso Mai.
"Bueno, fue agradable conocerte también, por cierto ¿para que necesitan las hierbas?" curioseó la chica llamada Kasume.
Mai sonrió y exclamo: "¡Vamos a hornear un pastel!" Kasume abrio los ojos como platos y palideció, que ella sepa esas hierbas se utilizan para condimentar carnes o se utilizan como medicina; en una torta…eso era interesante.
"Umm... de acuerdo" observo a Taro y le sonrió levemente. "Me recuerdas a alguien"
Taro la miró y le sonrió ligeramente "Sí, es probable que viste a mi hermano gemelo"
"No... en realidad te pareces mucho al tío de mi mejor amigo" contó Kasume refiriéndose a Sasuke.
Taro torció los ojos indignado mientras que Mai y Madana se reían de él. "Umm…claro …hn"
Kasume se rió y se levantó de un salto, se colgó la mochila de su hombro derecho. "Bueno, es hora de irme. Fue un placer conocerlos, adiós" se despidió y empezó a marcharse por el camino que conduce a la ciudad.
Mai sonrió "Ella es agradable"
Taro puso los ojos en blanco mientras caminaban por el lado contrario por el que se fue la chica "seguro... ahora vamos que tenemos que volver a casa"
Lo que ellos no sabían era el desastre que les esperaba en casa.
