Nota: Digimon no me pertenece, esta historia la escribo por mero entretenimiento.


Él la observó serio ―¿Cómo sé puedo confiar en ti?

Por favor, no vas a empezar con eso ahora.

Claro que puedo empezar ¿O quieres que te recuerde…?

Ella lo interrumpió ―No voy a discutir ese tema contigo, responde ¿Hay trato o no?


Capítulo Dos: A Dúo

Un hombre vestido de negro y con una credencial colgada al cuello entró al camarín de los chicos de Teenage Wolves ―Diez minutos para su salida, apúrense a ir tras bambalinas ―informó, para luego irse.

Koushiro y Taichi se miraron y suspiraron; Takeru y Daisuke aún no habían vuelvo, por lo que debían suponer que aún no encontraban a su líder.

―Lo sacaremos a suerte ―se apresuró a decir Taichi―. El que pierda lo va a buscar.

―Taichi, ya sabes dónde está, anda tú, a mi me da pereza ―Koushiro trató de convencer al moreno, aún sabiendo que éste lucharía hasta el final por no ir.

―Yo tampoco quiero ir, por eso lo echaremos a suerte ―Yagami se puso de pie, seguido por el pelirrojo―, tiraremos el piedra, papel, tijera.

―Sin revancha, Taichi ―le advirtió Izumi.

―¡Hey! ¿Por quién me tomas? ―se defendió el aludido―. Uno, dos, tres: Piedra, Papel, Tijera ―hubo un minuto de silencio. Koushiro sonrió ganador y Yagami pestañeó repetidas veces, incrédulo.

―¡No! ¿Por qué siempre pierdo contra ti? No es justo, no es justo

―Es porque eres idiota y antes de que sea el momento de descubrir tu figura tu mano ya la ha hecho ―el pelirrojo tomó a su amigo por los hombros y lo condujo hacia la puerta, dándole todo el apoyo moral que podía.

―Me va a querer golpear, Koushiro, a ti te tiene paciencia, a mí no.

―Lo superarás, Taichi, siempre lo has hecho, además, no en vano eres su mejor amigo, anímalo.

―No soy su mejor amigo, soy su mejor Pushing Ball. Me va a dejar sin día del padre y yo pretendo formar una familia a futuro.

Izumi, riendo internamente, sacó a Yagami de un empujón de la habitación, Taichi podía ser bastante melodramático cuando se lo proponía, aunque tenía sus fundamentos para serlo: era el mejor amigo de Yamato Ishida y por lo mismo lo conocía a la perfección, el rubio se mostraba tal cual era única y exclusivamente con él (y en contadas ocasiones se daba un poco con Koushiro); el moreno sabía cómo reaccionaba Ishida ante los distintos estímulos, y estaba seguro que en ésta ocasión su amigo estaba enojadísimo, muy pocos sabían del problema que Pinky y Yamato habían tenido, y los que lo conocían (Taichi, Koushiro y la amiga de cabello Violeta de Pinky) tenían estrictamente prohibido siquiera hacer mención de eso. Y al moreno se le había salido, sin querer, por lo demás.

―Apúrate, con todo el palabrerío ya nos quedan cinco minutos, y si nos atrasamos Yamato te golpeará doblemente.

―Sí, ya voy, ya voy, pero conste que la próxima vez tú irás en busca de la fiera, yo no arriesgo a un asesinato dos veces.


Yagami, arrastrando los pies, fue en busca de su amigo, sabía perfectamente en qué lugar se encontraba y el porqué había decidido esconderse ahí; estaba casi seguro que nada bueno ocurriría cuando lo encontrara, probablemente el rubio le rompería la mandíbula de un solo puñetazo… ok, sabía que exageraba, pero Taichi de por sí ya es melodramático; sólo hubo una ocasión en la que recurrieron a la fuerza bruta, y era mejor no recordarlo.

Como el recital ya estaba bastante avanzado no tuvo problemas para escabullirse y llegar al lugar de iluminación, al cual le estaba permitido el paso sólo a al personal que se encargaba de arreglar los focos, direcciones y ese tipo de cosas, pues era peligroso andar deambulando por esos lugares.

El moreno dobló en una esquina y a un par de metros de él se encontraba Yamato. El joven Yagami pestañeó un par de veces, y es que no sólo estaba su amigo, sino que también le acompañaba Pinky, y al parecer ambos estaban entablando algo parecido a una conversación. Taichi decidió acercarse con cautela y esconderse tras un poste que sujetaba unas cuantas luces, no quería interrumpir lo que fuese que pudiera estar pasando, pero de todas formas debía quedarse en el lugar para velar por la integridad física y psicológica de los dos jóvenes. Sabido era que esos dos juntos equivalían a la fuerza de una bomba nuclear, no era muy aconsejable dejarlos sin supervisión por mucho tiempo.


La pelirrosa miró el reloj que llevaba en su muñeca ―Si no te apresuras en decidir vas a retrasar a tu grupo, te quedan cuatro minutos para salir al escenario.

El rubio apretó los puños y tras meditarlo por unos segundos, aceptó ―Perfecto, pero luego de eso no quiero volver a encontrarme contigo.

―Claro, no es que quiera quedarme contigo luego de cantar. Hago esto sólo por mi gira ―respondió la joven a modo de despedida, al tiempo en que daba media vuelta para volver a su camarín, pero Yamato alcanzó a tomarla por la muñeca, y con un brusco movimiento la giró para ella pudiera mirarlo de frente.

―Es eso lo único que te interesa ¿no? Tu maldita fama ―espetó el rubio, sus ojos parecían brillar de ira.

―Suéltame Ishida, me estás sujetando muy fuerte ―masculló ella tratando de safarse, pero al parecer él no la escuchaba.

―¿Te lastimo? Pues claro, la típica actuación de la pobre muñequita frágil… pues… no te creo ¿Qué vas a hacer ahora? No hay nadie a quien puedas rogarle que te salve ―Yamato aumentó la presión sobre la muñeca de la joven y ella simplemente se mordió el labio ante el dolor, pero se gritó internamente que no se mostraría débil ante él, no nuevamente.

―No soy ninguna muñequita frágil, Ishida, ya te gustaría que lo fuera…

―No eres más que una niñita caprichosa, capaz de hacer lo que fuera por conseguir la fama, dime Pinky… ¿Terminarás acostándote con los productores para…?

―¡Yamato! Ya es suficiente ―exclamó una voz masculina―. Suéltala y vámonos de aquí, ya deberíamos estar en el escenario.

―Taichi yo… ―el rubio soltó de inmediato a la joven.

―Lo siento Pinky-chan, ya nos retiramos ―se disculpó el moreno, para tomar a su amigo de un brazo y lo arrastrarlo lo más rápido posible tras bambalinas.

Cuando ya todo hubo vuelto a la calma, la joven se dejó caer de rodillas al piso, un leve sollozo se le escapó, y se maldijo por eso ―Maldito Yamato, maldito, maldito, maldito…

Le dolía su muñeca enormemente, pero por sobre eso, las palabras de Yamato se clavaban una y otra vez en su mente, y se odiaba por sentirse mal ante eso, después de todo no debía importarle lo que ese petulante niñito rubio dijera ¿No?

No supo cuanto tiempo pasó en ese estado hasta que decidió ponerse de pie y volver a ser la sonriente chica rosa. Se sacó el guante para ver la muñeca que Yamato le había apretado (y bastante fuerte, si le preguntaban), se encontraba algo hinchada y enrojecida ¿Cuánta fuerza podía tener ese muchacho para dejarla en ese estado? Definitivamente iba a necesitar una terapia flash antes de salir al escenario.

Con el único fin de encontrar un poco de hielo se dirigió en busca de su inseparable amiga Miyako, ya le contaría a ella todo lo que ocurrió.


―¡Se puede saber dónde mierda estaban metidos! Deberían estar en el escenario hace siete minutos ¡Siete! Sus compañeros estaban preocupados. Kami, de no ser por el animador el público ya estaría más impaciente que de costumbre ―el que gritaba era el manager del grupo, un hombre de unos cincuenta años y con una paciencia de oro… paciencia que entre Yamato y Taichi generalmente lograban eliminar con rapidez.

―¡Ésta vez no fue culpa mía! ―se excusó Taichi―. Este baka se había escondido y tuve que ir a buscarlo.

―No me interesan las excusas, están por salir ―el hombre tomó a cada muchacho por un hombro y los arrastró a pasos del escenario―. Y Yamato, haz el favor de cambiar esa cara de león enfermo que sino terminarás asustando al público.

Y sin más los empujó al escenario, tras ellos salieron Takeru, Daisuke y Koushiro; una fuerte ovación no tardó en presentarse. Luego de una rápida presentación cada uno tomó su lugar respectivo: Koushiro en el teclado, Takeru en la batería, Daisuke con el bajo, Taichi con la guitarra eléctrica y Yamato con el micrófono.

―Un, dos, tres, ¡Vamos! ―exclamó el rubio; así comenzaba el espectáculo de los Teenage Wolves.


Antes de encerrarse en su camarín junto a su amiga, Mimi prefirió esconderse unos minutos en el baño.

Su búsqueda de hielo había sido infructuosa. Todo lo que alguna vez había sido agua en estado sólido se encontraba en estado líquido, lo único decente que logró obtener fue una pomada para las contusiones y una venda, de todas formas si se vendaba la muñeca no se notaría gracias a los guantes.

Se quitó el antifaz y notó que todo el rededor de sus ojos se encontraba ennegrecido, se le había corrido el delineador y el rímel y ahora debía volver a maquillarse; soltó un suspiro y se dispuso a lavarse la cara. Se suponía que uno debía pasarlo espectacular en año nuevo ¡Pamplinas! Toda su felicidad se había ido al tarro de la basura en cuestión de minutos.

―¡Pero no me afectará! ―se dijo en voz alta luego de secarse el rostro y volver a encubrir su identidad con el antifaz; acto seguido tomó rumbo de vuelta al camarín.

Allí la esperaba Miyako, su rostro mostraba preocupación ―¡Por fin has vuelto! Los chicos de Teenage Wolves ya están cantando, Pinky… ¿Dónde es…? ―la pelirrosa se había quitado el antifaz y su amiga pudo notar de inmediato que había estado llorando ―¿Qué ha pasado? ¡Cuéntamelo todo!

―No hay tiempo, Miya-chan, debo maquillarme nuevamente, sé que puedes hacerlo a la velocidad de la luz, por favor, por favor.

―Por supuesto ―la joven de violetas cabellos tomó a su amiga al vuelo, la cual no se percató en qué momento había terminado sentada frente al espejo y tenía a su amiga en frente haciendo su magia.

―Lo repito, no sé qué haría sin ti…

―Podrías partir diciéndome qué ha pasado, sólo te he visto en un estado peor a éste una vez y fue cuando…

―No lo repitas, por favor, no quiero recordarlo ―se apresuró a decir―. Verás, lo que ocurre es que ahora debo cantar una canción a dúo con Yamato.

Mimi le contó con lujo de detalles todo lo que había ocurrido en la oficina de Fushida-san y la posterior discusión con Yamato. La ira de Miyako iba en aumento, al igual que la tristeza de Mimi.

―¡No puede! Será idiota, pedazo de…

―Lo sé, lo sé, creo que nunca debí ir a buscar una tregua… pero es que esa gira es tan importante para mí ―susurró Tachikawa―, será la única ocasión en la que podré visitar nuevamente Okayama, al menos en el futuro cercano, estando allí podré visitar a mi abuela que ha estado muy enferma… e ir nuevamente al templo.

―Lo sé, por eso no te juzgo. Pero es que Yamato es tan injusto, si tan sólo te hubiese creído en esa ocasión.

―Pero ya no sacamos nada con lamentarnos, al menos gracias a eso ahora tú tienes a Ken.

Inoue se sonrojó ―Sí, demostró ser todo un caballero cuando te defendió de Yamato en esa ocasión.

―El pobre quedó muy herido, pero tuvo una excelente enfermera, ¿No, Miya-chan?

―Desde ese día empezamos a salir mucho, al mes éramos excelentes amigos, a los tres ya habíamos formalizado nuestra relación.

―¿Cuánto tiempo llevan ya?

―La próxima semana cumpliremos un año

―¡Un año! ―exclamó la cantante― Vaya, no sabía que había pasado tanto tiempo.

Miyako notó como el rostro de su amiga había vuelto a ensombrecerse ―Vamos, estás lista ―comentó, para luego ponerle el antifaz a la joven cantante―. Quiero ver el sonriente rostro en mi amiga, esta noche la pasaremos en grande, luego del recital nos esperarán Michael, Joe, y Sora.

―¿En serio? Pero… ―dudó unos instantes―. ¿Mimi o Pinky es la que va a ir a esa reunión?

―Mimi, por supuesto.

―Gracias, Miya-chan

Los diez siguientes minutos Mimi los dedicó a masajear meticulosamente su muñeca, mientras Miyako veía cómo avanzaba el recital gracias a que éste era transmitido por televisión.

Realmente los chicos de Teenage Wolves hacían furor entre un sector de los asistentes. Se notaba claramente quienes eran los seguidores de ellos, pues era una gran masa de chicos y chicas de largas cabelleras y negras camisetas, al menos eso se lograba ver por la pantalla del televisor. Miyako no pudo evitar reír internamente al ver la gran diferencia entre Mimi y Yamato, eran exactamente todo lo contrario, Rosa versus Negro, algo sumamente claro e inocente en contraste con la oscuridad de un alma.

La joven Inoue tuvo que dejar de lado sus cavilaciones, un muchacho vestido de negro entró al lugar para avisarle a la cantante que ya era hora de que fuera a prepararse.

El grupo de Yamato ya terminaba de cantar su último tema, mientras eso ocurría Miyako procuraba vendar a su amiga lo mejor posible; hecho que no pasó desapercibido por los productores y en general toda la gente que se encontraba tras bambalinas, pero la joven se los había sacado de encima diciendo que al tropezarse había apoyado mal la mano y se había torcido la muñeca, la mentira fue creída por todos y las dejaron en paz.

―¿Segura que ya no te duele tanto? Se ha comenzado a poner morado ―preguntó la joven de anteojos.

―No te preocupes ―la tranquilizó la castaña―, no creo que interfiera en mi espectáculo, de todas formas el guante lo va a esconder.

Los Teenage Wolves ya habían terminado su actuación y justamente pasaron frente a la joven de rosas cabellos, Taichi y Yamato fijaron su mirada en la escena que tenían frente a sus narices: La muñeca vendada de Pinky.

―Ésta vez sí que te has pasado ―le susurró el castaño a Yamato, de manera que sólo él pudiera escucharlo.

―Lo sé ―fue la escueta respuesta que el ojiazul le dio a su amigo. Su mirada se encontró con los ojos chocolate Pinky y ya no fue capaz de decir nada.

Por un momento se le vio un poco arrepentido, pero no tardó en volver a ser el frío Yamato Ishida, apresuró el paso hasta llegar a sentarse a una silla que estaba a unos metros tras el telón que ocultaba la parte trasera del escenario (donde todos esperaban su turno para actuar), no tardaron en llegar un grupo de personas que comenzaron a darle de beber, a secarle el sudor y cambiarle de camiseta.

La mirada del rubio se fijó en la mancha rosada que hacía su entrada triunfal al escenario. ¿Cómo la joven podía sonreír de esa manera a pesar de todo lo que había ocurrido? Cuando él salió a su presentación ni aunque lo intentó, pudo sonreír en una primera instancia, pero ella dibujó una sonrisa en su rostro antes de salir, y eso que un minuto atrás su semblante no era mucho mejor que el de él.


Su familia siempre le había hablado de que debía ser profesional en cualquier clase de trabajo que tuviera, el ser cantante no iba a ser distinto, es más, iba a requerir mayor profesionalismo que si decidía estudiar cualquier otra carrera. Aprendió rápidamente a falsear su sonrisa, y dejar cualquier problema que pudiera aquejarla fuera del escenario; en él era Pinky, y Pinky sonreía y tenía una vida color de rosa. Por ésta razón fue capaz de sonreír como nunca al salir a cantar, el incidente con Yamato se quedó escondido tras el telón.

Comenzó a cantar con más fuerza que nunca, y su público la aplaudió con ahínco; sus seguidores eran mayoritariamente chicas, y es que ese era al sector que ella pretendía llegar.

Una canción en especial hizo corear a todos junto a ella.

Could you look me in the eye

La joven dirigió su castaña mirada hacia la parte derecha del escenario, escondido tras las cortinas estaba Yamato, y la miraba fijamente con esos fríos ojos glaciares.

And tell me that you're happy now, ohhh, ohhh

Su público desapareció, y a pesar de que cualquiera que lo viera pensaría que ella cantaba para sus fans, realmente le dedicaba con toda su alma aquella estrofa de su canción a Ishida.

Would you tell it to my face or have I been erased

Y el rubio lo sabía bien, y le enrabiaba el hecho de que ella se viera tan fuerte, tan altiva y tan feliz. Allí estaba la castaña, humillándolo silenciosamente.

Are you happy now?

Mimi le dedicó una última mirada despectiva.

Are you happy now?...

Y finalmente volvó sus esfuerzo en terminar de cantar dicho tema, el cual sería el último de su espectáculo.


―¡Por Kami! Pinky has estado fabulosa, especialmente con la última canción, ¿De dónde sacaste tanto sentimiento? Creo que deberás volver a cantar "Are you happy now?" nuevamente ―dijo Miyako, quien parecía estar incluso más emocionada que la misma Mimi.

―No sé qué fue lo que ocurrió, simplemente me salió del alma.

No pudo seguir con su conversación, debía cantar con Don Imbécil ―Deséame suerte, con ese tipejo como compañero la necesitaré.

―Pinky, un minuto para salir, cámbiate rápidamente ―dijo la voz de una de las coordinadoras que llegaba con el vestido y accesorios que debía llevar para cerrar la noche.

Miyako junto a una joven de cabello rubio se dedicaron a quitarle toda la ropa a una velocidad impresionante, dejándola únicamente con sujetador y pantaletas; no es que Mimi no fuera pudorosa, es más, lo era, y mucho, pero en ese momento no tenía alternativa, en ir y volver de su camarín ya habrían pasado dos minutos, y agregándole el tiempo que tardaría en cambiarse la cifra aumentaba. Por suerte para ella (y mala para los descarados mirones) unas diez chicas hicieron una ronda alrededor de la cantante para servir de biombo.

En cuestión de segundo ya le habían puesto unos zapatos de tacón de color blanco, un collar con piedras de fantasía del mismo color, le quitaron todas las estrellitas que llevaba en el cabello y se lo ondearon, sujetándoselo con dos trabas para que no le cubriera el antifaz. Y finalmente se colocó el vestido, que era de un puro color nieve, el corset tenía pequeños bordados de flores en color rosa, pseía un gran faldón bastante voluminoso, muy al estilo de los vestidos de quinceañeras, el cual tenía el mismo diseño de bordados que el corset.

Sin alardear, verdaderamente parecía una princesa, incluso Yamato lo pensó y se vio en la obligación de negárselo.

―¡Hermosa! ―exclamaron varias chicas al ver el resultado final, Miyako ya quería llorar.

―Ay, mi niña, es sólo un concierto, no quiero pensar cómo te verás el día en que llegues a casarte.

―No digan tonterías, falta mucho para eso aún. Muchas gracias a todas, deséenme suerte.

Mimi se unió a Yamato en una esquina del escenario. Ninguno de los dos se dirigió la mirada, y mientras la joven miraba sus manos esperando a que los presentaran notó que aún llevaba la venda en su muñeca y ahora no tenía un guante que la escondiera. Comenzó a quitársela rápidamente (cosa que Yamato pudo notar claramente), justo en el momento en que los presentaban; el rubio salió antes y le tomó la mano sana, dándole así tiempo de terminar de tirar al suelo la venda justo antes de hacer su entrada.

El público volvió a gritar, y ésta vez todo el lugar se estremeció, y es que era la unión de los fans de ambos jóvenes, y más.

Comenzó la melodía y poco después la música.

Yeah...

All is quiet on New Year´s Day
A world in white gets underway
I want to be with you
Be with you night and day
Nothing changes on New Year´s Day
On New Year´s Day

I will be with you again

Yamato comenzó a cantar, la joven notaba lo nervioso y tenso que se encontraba, le dio un leve apretón de mano, intentando que él entendiera el mensaje: En el escenario ellos dos no estaban peleados y mucho menos se odiaban.

I will be with you again

Under a blood red sky
A crowd has gathered in black and white
Arms entwined, the chosen few
The newspapers says, says
Say it´s true it´s true...
And we can break through
Though torn in two
We can be one

I...I will begin again

La joven sonrió, al tiempo en que interpretaba su parte de la canción. Ambos se acercaron al borde del escenario, aún de la mano para finalmente terminar mirándose a los ojos.

I...I will begin again

Oh...
Maybe the time is right
Oh...maybe tonight...

I will be with you again
I will be with you again

And so we´re told this is the golden age
And gold is the reason for the wars we wage
Though I want to be with you
Be with you night and day
Nothing changes

Terminaron cantando a dúo, el público quedó maravillado, por la letra y por la interpretación, cualquiera que los viera y no supiera de lo mal que se llevaban pensarían que eran una pareja de enamorados… muy enamorados.

On New Year´s Day
On New Year´s Day

Y como si fuera acción del destino, la canción terminó a las doce en punto; y a las doce en punto Yamato soltó la mano de Pinky, se acercó a ella, la tomó del cuello y la besó. Para sorpresa de muchos.

"Y es que se dice que si besas a la persona amada a las doce en punto, en año nuevo, ese amor vivirá por toda la eternidad."


...Mikapunzel...