En esos momentos una chica rubia se acostó en donde antes había estado el chico de sus sueños. La niña llenaba sus pulmones con la fragancia del niño cabezón extasiada.
-¡Arnold! No puedo creer que dormiste aquí, en mi casa, ¡como amo todo tu ser!- Helga estaba oliendo las cobijas, sintiendo el aroma de su amado que quedo imprecando en la almohada. Después de esta pequeña escena se levantó de un brinco sonriendo.- bueno ¡manos a la obra!
Helga salió corriendo con algo simple: una media coleta, unos jeans, una blusa rosada con estampado (el rosa le quedaba bien) y como si no fuera de esperárselo su moño rosado
-Veamos… Mmh… tengo 100 dólares con 20 centavos ¿Qué puedo hacer?- Helga corrió a donde la alcoba de sus padres- donde esta… donde esta… donde… ¡Eureka!- había encontrado la billetera de su padre, la de "repuesto", en la cual había una pequeña tarjeta que decía "le choristes", este era un hotel en el que se hospedaban ella y sus padres cuando salían. Llamó impaciente hasta que contestaron de otro lado de la bocina.
-Les choristes ¿le pjuedo ayudaj en algo?- contestó la voz de una mujer con acento francés.
-Sí, am… ¿Ahí se hospeda un tal… Bob Pataki?
-Déjeme jevisaj, Pataki… Pataki… Pataki… sí, aquí está señojita ¿le gustajía que le pase la llamada?
-No, sólo dígale que es su hija, Olga Pataki, necesita dinero URGENTEMENTE.
-En un momento, señojita.
-Gracias- "Criminal, qué tonto, creerá que soy Olga y me dará todo el dinero que yo quiera" pensaba Helga.
-Dice el Señoj Pataki que agaje el dinejo que necesite que hay en una cajtega café dentjo de su estuche.
-Muchas gracias.
Dicho esto colgó estrepitosamente. En esos momentos:
-Gerald, Helga no llega y ya nos va a tocar la 3ra clase.
-Lo sé, pero no te desesperes, ya llegará… tú sabes que nada la detiene.
-Tienes razón, Gerald
En esos momentos iba llegando Phoebe conversando animadamente con Lila.
-Hola chicos- dijeron las dos chicas casi en coro.
-Hola.
-Hola chicas- dijo Arnold como evadiendo la conversación y mirando fijamente hacia la puerta.
-¿Arnold, te encuentras bien? ¿Esperabas a alguien?
-Sí Lila, a Helga- contestó desconcertando a la pelirroja y a su amiga quien sonrió con felicidad. Lila cambio su cara y tono de voz de uno lindo y sereno a uno molesto y juicioso.
-Oh. Eso es nuevo.
-Oigan, creo que ahorita vengo, me está llegando una llamada ¿sí?- ya lejos atendió sonriendo.
-Bueno, yo ya me voy… no quiero ser mal QUINTETO-resaltó la pelirroja volteando a ver a Arnold quien ignoraba completamente la situación.
-Si tú lo dices…
-Adiós Gerald, adiós ARNOLD.
-Adiós -dijeron los dos al unísono y Arnold con un tono de desinterés que indignó a la presente. Ya que estaba lejos el chico afro hablo desconcertado.
-¿Qué se supone que fue eso?
-¿Qué fue qué?
-Acabas de rechazar a la chica de tus sueños por estar pensando en esa otra chica.
-¿De qué me estás hablando?
-¡De lila y de Helga! Lila acaba de venir y tú ni la viste.
-¿Lila vino?
-Olvídalo viejo, tú sigue esperando a tu alma gemela.
-¡Cállate!
Sin perder tiempo Phoebe se dirigó hacia el baño de las niñas donde (por razón desconocida para ella) Helga le indicó que fuera.
-¿Que pasa Helga, cómo es que llegaste? Arnold ha estado viendo hacia la puerta toda la mañana… Nunca te vimos llegar.
-¿Arnold qué…?- murmuró la rubia con una sonrisa en los labios- eso no importa ahora, Phoebe. Que bueno que estas aquí, ten.
-¿Qué es esto?- Helga le extendió una delgada caja a su amiga sonriendo.
-Un pequeño obsequio, ya sabes. Navidad y eso…
-Creo que alguien está tomando esta apuesta como excusa para mostrar su verdadero yo ¿Me equivoco?
-Ay, Phoebe… Qué locuras dices… Ábrelo ya- la asiática obedeció y se encontró con un hermoso suéter azul con franjas blancas que iba muy del estilo de ella.
-Es hermoso…
-Sí, sí, ya… Pero por ahora quiero que me hagas un favor y te pongas esta hermosura- Helga le extendió un traje a su amiga quien riendo picara obedeció. Ya una vez listas se miraron cómplices.
-Salgamos ya, ando de Santa Claus el día de hoy- su amiga sonrió por el irónico comentario y ella tronó los dedos de su cuello - manos a la obra- dijo Helga yendo directamente a donde su amado y el resto de sus compañeros de grupo.
El maestro de la 2da clase no había llegado todavía y todos se fueron a la cafetería para pasar el rato, cuando se abrieron las puertas dos figuras femeninas estaban paradas en la entrada, a donde todos voltearon a ver.
-¡Merry Chrismas!
-¡Wow!- dijeron todos, pero en espacial dos chicos: Gerald y Arnold.
-¡Hola!- Dijeron ambas entrando y agitando las manos. Llevaban un traje de Santa Claus pero para mujer coqueto en demasía. Unos pantalones pegados y una blusa blanca con escote. Sombrero de triangulo, todo rojo con peluche blanco y unas botas cafés que hacían buen juego.
-¡Lila!
-¿Qué pasa, Helga?- contestó ésta sin intentar simular el tono de desagrado de su voz.
-Ten, te trajimos un presente. Ten, ábrelo- adentro de la bolsa había una cajita navideña, con una bailarina arriba que producía música al darle cuerda.
-Gra-gra-gracias…- dijo temerosa mirando fascinada el artefacto.
-¡Por nada! ¿Quién sigue, Phoebe?
-Sheena.
-¿Sheena?- todos miraban el espectáculo desorientados pero con risas amigables.
-¿Sí, Helga?
-Ten tu presente- éste era un perfume de frutas tropicales.
-Gosh, gracias… Significa mucho para mí.
-No hay de qué… ¿siguiente?
-Harold.
-OH, Harold.
-¿Qué quieres niña, no vez que estoy ocupado comiendo?
-Qué novedad…- masculló para ella y para su amiga quien soltó una risita ahogada-. Ten grandote, tienes helados gratis en Slausen's por todo un mes.
-¡Vaya, Pataki! Pensé que eras alguien que no tenía corazón- gritó casi cayendo en llanto.
-Qué encantador…- dijo Helga sonriendo, aguantándose las ganas de pegarle en donde no le da el sol en ese instante- ¿Quién va Phoebe?
-Oum… Gerald
-¡Ger-Ger!- sonrió corriendo a donde su nuevo amigo.
-¿Sí, Hel?- correspondió sonriéndole a Helga, con cariño y diversión mientras Arnold rodeaba un poco los ojos.
-Ten.
-Gracias, señorita- el chico de color abrió una pequeña cajita que estaba en sus manos y cuando vio su contenido se quedó paralizado- ¿cómo lo supiste?- le dijo sin dejar de ver su regalo-. Esta loción la he buscado como loco…
-Vamos, ¿es que todos creen que realmente soy tan mala como para no poner atención a sus… insulsos comentarios?- sin aguantar más el chico abrazó a Helga- gracias- le susurró mientras ella se ponía un poco colorada.
-Ya no es para tanto, Geraldo…- dijo devolviendo el abrazo
Todos veían la escena callados y pasmados, entre ellos un chico rubio con el cabello alborotado y una chica no muy alta con lentes. Phoebe con una mirada cariñosa y Arnold a Gerald con un poco de envidia pero a la vez feliz por este; después de unos segundos se separaron.
-Helga- interrumpió la chica con gafas- los regalos.
-¡Oh, Gosh! Es cierto ¿quién sigue?
-El siguiente es Brainy.
-Genial…
-¿Qué… wwhj…sucede…wwhj?
-Ten tu obsequio- el chico asmático tomo la caja en sus manos y la abrió, eran chocolates. En forma de corazón y un anillo muy parecido al que le había dado el día que se iba a "casar" con él. Se acercó a la frente del chico besándola y diciéndole al separarse- felices fiestas. Brainy prácticamente se desmaya.
-Wwhffffffff…
-Estará bien, ¿quien sigue?
-Sigue Rhonda, Helga- la chica alta y vestida a la moda en todo momento se acercó a las amigas, fastidiada.
-Helga, por favor, no hay nada que me puedas dar, ya lo tengo todo. Belleza sobrenatural, riqueza, ropa… ¿Qué más quiere una chica de secundaria?
-Tienes razón así que te daré algo muy personal para mí, algo un tanto… Personal.
-¿Qué? ¿Tu listón?- bufó la pelinegra-. Por cierto no traes tu…
-Bueno, no importa, te daré… esto- interrumpió dándole una cajita pequeña. La chica abrió la caja con curiosidad pero a la vez con miedo, Helga no era tan de fiar.
-Esto es tan…
-No digas nada, sólo sácalo.
-Vale- el contenido era una fotografía. Con los ojos un poco llorosos de la emoción ésta se lanzó sobre Helga-. ¡Es hermoso!
La foto retrataba a un grupo de primer año de primaria; todos, todos estaban en esa foto. Ella, Arnold, Helga, Harold, Stinky,… todos de pequeñitos; Rhonda no pudo evitar llorar por todos los recuerdos que esa foto le traían. Aunque intentara simularlo, para la Loyd el compañerismo y amistad eran fundamentales y se obligaba a sí misma recordarlo a diario.
-Qué bien que te haya gustado…
-Esto vale más que todo el dinero del mundo… Bueno, casi. Además, esta foto era la tuya ¿No? Tú la apreciabas mucho, es terriblemente especial- le dijo despegándose un poco de ella y mirándola a los ojos.
-Sí, bueno, la verdad no sabía que darte así que pues… Oh, y el decorado lo hice yo a los 4 años con macarrones- rió nerviosa- ¡felices fiestas!
-¡Felices fiestas, Helga!-dijo limpiándose las lágrimas, pues no lo aguantaba.
En efecto, esa foto le gustaba mucho. Le recordaba cómo empezó su amor y eso le agradaba, "me gusta tu moño" pensó. La versión de la foto de Helga era distinta a las de los otros niños.
Flash Back
-Lo siento señora Pataki, la foto de su hija fue la primera que tomé, no la segunda. Por un accidente se confundieron y la niña posee la errónea. ¿Hay algún problema con eso?
-No se… Ah…-bostezó Miriam- … porque…
-¿Señora? ¿Bueno? ¿Bueno?
-Claro, ¿qué decía?
-¿Tiene problemas con lo de la foto?
-Oh, no, no… Si…- colgó mientras Helga llegaba un poco mojada de lluvia, nadie había ido por ella.
-Hola, mamá- en ese entonces todavía le decía mamá.
-Zzz…
Fin Flash Back.
En la imagen se veía a un grupo descontrolado y más peculiarmente a una rubia que miraba a cierto cabeza de balón con ilusión.
-¡Oh, no!
-¿Pasa algo, Helga?- inquirió Phoebe.
-No, nada Phoebe. ¡Rayos! Ahora la Rhondaloide sabrá que me gusta Arnold. A simple vista se nota mucho… Qué estúpida soy. Tendré que pedirle que guarde mi secreto, si no romperé su "belleza sobrenatural" a base de puños.- pensó con un tono dulce pero peligroso.
- ¡Helga!
- ¡¿Qué?!
-¿sueñas despierta?
- ¿Quién va?- cambió de tema.
Así siguieron con todos sus compañeros de clase, paso a todos y cada uno hasta que, al fin, llegó Arnold.
- Arnold…
- ¿Sí?
- Tu regalo… Sólo, ábrelo cabe… cabelala, cabelala, ¿has escuchado esa canción?- compuso.
-Ja-ja, muy graciosa.
-Lo siento, no es fácil ¿Sabes? Ten es el que más trabajo me costó. Cuídalo ¿Quieres?
-Lo juro- ella sacó del saco casi vacío una caja no muy ancha pero si muy larga, él miró a Helga desentendido.
- ¡Ábrelo!- Arnold tenía la misma expresión de Rhonda cuando recibió su regalo, lo abrió lentamente cuando vio lo que estaba adentro y se quedó pasmado al igual que Gerald.
Era un bate de Béisbol, pero no uno cualquiera. Éste estaba grabado y toda la cosa, tallado en madera a mano y con un listón rosa amarrado en la parte de abajo… Él la volteo a ver aún más desentendido.
-Aún hay más- adentro había una pequeña carta en un sobre rosa. A ciencia cierta era el único regalo que ya tenía preparado, a excepción que el de Phoebe, claro-¡Alto!
- ¿Qué sucede, Helga?
-Cuando leas eso no quiero que digas nada ¿Entiendes?- amenazó intentando respirar para no sonar agresiva-. Sólo entiéndelo, razónalo y piénsalo, ¿Okay? Mañana me dices todo lo que quieras.
-Está bien…
- ¡promételo!
-Lo prometo- concluyó con una tinera sonrisa que derritió a Helga. Arnold volteo a ver la carta de nuevo y saco la hoja con el escrito y lo leyó con la mente.
"Querido Arnold:
Sé que no soy de esas personas que tú aprecies mucho, inclusive no soy de las que inician una carta con "querido" pero quiero que sepas que siempre has sido un buen amigo ¿Sabes? y te doy las gracias por ello.
También sé que es más apropiado que te lo dijera desde mi boca pero me siento más cómoda así. Quiero compensarte por todo, todo lo que has hecho por mí y antes de que termine la semana me gustaría que tú supieras algo… Y es que si no se me olvidará (sí, claro, olvidar) y no te lo diré nunca, pues planeo ser como era antes.
Esto es todo lo que tengo por el momento y sé que no es manera de compensar a alguien como tú pero ¡Vamos! Soy una Pataki, aún tengo algo de dignidad.
Te espero el viernes a las 7:00 en el lugar que dicen los boletos de reservación ¿sí? ¡Te quiero mucho…! Ah, lo dije.
Felices fiestas. Recuerda que aunque no sea la mejor… en mí hay una amiga por siempre y para siempre.
Atentamente: Helga… o mejor conocida como Cecil. Y NI UNA PALABRA.
P.D: …"siempre tenemos el Chez París"
Cuando Arnold terminó de leer se quedó inmóvil y el corazón le daba vuelcos. Luego vio en el sobre y, en efecto, había otra cosa. Una reservación en el restaurante y 500 dólares.
-Pero Helga…
-Shh…- le dijo poniéndose el dedo índice vertica mente sobre su boca como en señal de "silencio", simulando molestia y completamente sonrojada.
Ahora él comprendía todo, ella… ¡ella era Cecil! Sus impulsos le ganaron y la abrazó con todas sus fuerzas poniendo su barbilla en la cabeza de la rubia le cual lo miraba mas sonrojada que antes.
-Arnold, pero qué carajo haces…
-Shh…- le dijo pegándola más a su pecho, pues este era ya más alto que ella.
-Todos nos miran…
-No me importa,- le dijo despegándose un poco de ella- felices fiestas.
-Felices fiestas, tonto- respondió abrazándolo sonriente.
-Sólo por hoy te lo perdono.
-Oh, cállate…
