¡Sigo viva, señores! Esta actualización vino muy a deshora, y más tarde de lo que pensaba. Simplemente la facultad me esta matando, y creo que ya no tengo tiempo ni para dormir. Pero bien valió la pena la espera, este cap me gustó como quedo. Espero que ustedes también lo disfruten :3.
Sin más que decirles, el fic.
Debo confiar en mí,
lo tengo que saber.
pero es muy difícil ver
si algo controla mi ser.
puedo ver, y decir y sentir
mi mente dormir
bajo tu influencia.
Charlie García - Influencia.
-Segundo Capítulo.-
-Influencia.-
El cuarto veintidós e tenía tres camas, baúles para la ropa, libreros, un pequeño equipo de música, laptop, y varias revistas alfombrando el suelo. En sus paredes (antes grisáceas) ahora latían frases borroneadas e ilegibles, pósters de celebridades y un improvisado almanaque.
Forcé una sonrisa, la sorpresa me marcó. Hao Asakura (que no se parecía en nada a Yoh) abrazo a su novio y se acomodó el cabello largo en una coleta. Sus ojos brunos brillaron molestos, la ira le surcó el rostro.
–¿Te vas a quedar parado ahí cómo el idiota, o en algún momento piensas cerrar la puerta?– preguntó curvando una ceja castaña.
Confundido caminé sin hacerle caso. Quería estar lejos de aquel lugar, volver a mi casa, incluso pelear con mi hermana, pero nada de eso era posible. Estaba allí y debía graduarme. No me permitiría fallar.
Pasos lentos, la puerta azotándose. Mirando de costado, caí al vacío, desprotegido a su influencia. Fue abrupto, cómo un choque de dos energías o un sentimiento asfixiante.
«Perfecto…» pensé por unos instantes, hundiéndome en cada rasgo suyo.
Len Tao tenía el cabello violáceo peinado en punta, rasgos suaves y cintura pequeña. Era pálido, misterioso, delgado, con algunos músculos marcados; pero sus ojos eran, quizás, la puerta perfecta hacia su carácter, el magneto gigante que parecía atraerme. Dorados, carentes de sentimientos, amenazantes, prefectos. En conjunto un cóctel de sabor prohibido, la tentación hecha persona.
«Estoy loco. » gruñí apartando cualquier idea pecaminosa. «A mi, los hombres, no me gustan. » repetí, queriendo creer mis propias palabras.
Hablar sólo parecía tonto, por lo que concentré toda mi atención en acomodar las cosas que la escuela me había dado.
–¿Es guapo, verdad?– siseó Hao reseco, recostado contra la pared más lejana. –Pero es mío, nunca se va a fijar en alguien como tú.–
Incómodo, dejé que mis ojos se perdieran en la ventana. En silencio, agradecí dormir de ese lado.
–¿Te diste cuenta, Len?– continuó cruzándose de brazos. –Le gustas, al parecer el indiecito aún no sabe cómo son las cosas aquí. – acarició con un tono maligno.
Len levantó la cabeza (había permanecido indiferente, leyendo recostado sobre la cama del centro) y clavó su mirada sobre la mía. Nubes negras chocaron con estrellas doradas, el claroscuro de nuestras almas detuvo el paso del tiempo. Un latido, dos, tres. Mi corazón gritó desesperado, cómo si Tao fuese la última persona en la vida.
–Te jodes, Hao. – soltó Len con un marcado acento chino. –Tus celos estúpidos me tienen sin cuidado.–
Una risilla suave escapó de mis labios, él volvió a encontrarse con la lectura, Asakura bufó molesto.
–Lo dices porque estas enojadito por lo de hoy. – gruñó entre dientes, olvidándose de mi presencia. –Y eso te hace olvidar, que si este estúpido anda revoloteando por nuestro cuarto, no podremos hacer nada.–
Indeciso tragué saliva.
–Lo digo porque no me importan. – sostuvo cambiando de página. –¿Podrías hacer menos ruido? Intento leer.–
Hao gruñó un insulto.
–Entonces, ¿qué?.– se acercó a nosotros con el ceño fruncido. –¿Vamos a dejar que el indiecito…?–
Continuó hablando, no lo escuché, recuerdos antiguos palpitaron en mi cabeza.
–¡Yo no soy un maldito indiecito, niño afeminado!– grité, y mi voz fue propulsada por la bronca.
Asakura y Tao pestañaron sorprendidos.
–Con lo de niño afeminado no se equivocó. – ironizó Len, enmarcando una sonrisa fría.
Hao resopló, algo parecía haberlo molestado.
–Sí, afeminado ¿y?– se encogió de hombros. –¿Tienes algún problema, pequeño insecto?–
Miré al suelo, una revista vieja crujió bajo mi peso, ideas absurdas se amontonaron.
–¡Hablan como si a mi me gustara estar en este lugar!– bramé paralizando la escena. –¡Claro que no quiero estar aquí, menos con el cabeza de tiburón y su novio raro!–
Pasos, rápidos, furiosos.
–Me estas cansando un poco, indiecito.– dijo Hao, dándome un golpe en el estómago. –No me importa con qué idea vengas sobre nosotros, pero estorbas. Mucho.–
Caí de rodillas sobándome el vientre, dejando que mi reteñido cabello celeste ocultara cualquier mueca de dolor.
–¿Y bien?– hilos castaños se unieron con estelas azules. –¿No crees que es hora de juntar tus cosas?–
Mordí mis dientes obstinado, desafiándolo a una última pelea visual.
Él estaba casi sobre mi, separado sólo por la diferencia de alturas, agachándose cada vez más para burlarse sin levantar la voz.
–¡No!– le grité mientras lo empujaba con todas mis fuerzas.
Hao cayó con una pantomima muda, una alarma invisible estalló en mi cabeza, la irónica risa de Len lo rompió todo.
«¡¿Pero qué hiciste?!» gritó mi voz interna, en un desesperado intento de explicar lo inexplicable.
Hubo un silencio violado, de esos que duran sólo unos segundos.
–¿Qué diablos te crees?– se puso de pie sin haber acariciado el suelo, con una habilidad física impactante. –¿Piensas que no estoy dispuesto a matar a una basura como tú?–
Lo esquivé, un puñetazo certero rozó mi mejilla, la ira y el odio resplandecían en sus ojos.
–No sé si entiendes la posición en la que te encuentras.– manos tomándome del cuello de la ropa, una lucha desenfrenada de empujones y golpes estalló. –Si vuelves a entrometerte en mi camino– soltándome brusco sonrió al ver rotas mis defensas. –Haré que tu miserable existencia arda en el peor infierno.–
Me pisó mano cínico, degustando mi dolor, intentando hacerme gritar.
–Puedes ir corriendo con mi diminuto hermano, tan inútil como tú, codearte con esos idiotas a los que llamas amigos y decirles que todo lo que cuentan sobre nosotros es cierto. Pide el cambio de habitación en la rectoría, aléjate de mi y…–
Cerré los ojos preso del dolor, casi jurando oír a mis huesos romperse. ¿Esa era la nueva vida que tendría? Loco, podría decir, irónico. Viajar por medio país para dejar de ser un desadaptado y sucumbir bajo el poder de alguien que no aceptaba como superior. Loco, triste, irónico. Aguantándome el ardor internp, gruñí un insulto.
–Ya basta Hao.– ordenó Len con un sonido gutural. –Esto no es divertido.–
Prendí la mirada sorprendido, el cuarto giró ante mis ojos.
–¿Perdón?– gruñó Asakura volteando para ver a su novio. –Si quieres golpearlo tú anda, pero no me lo digas de esa manera.–
Tao sonrió frío, mostrando una hilera de perfectos dientes blancos. En algún momento de la pelea, se había movido hacia la cama más alejada de todas.
–Eres aburrido.– repitió con desgano. –Quiero que él sea mi esclavo.–
Torció la cabeza un poco, provocándome un escalofrío metálico.
–¿Para qué?– la pregunta indecorosa rugió mezclada de celos, su pie liberó mi mano. –¿Tanto te gusta el indiecito?.–
Acariciado por la realidad, me puse de pie en un salto. ¿Qué diablos pensaban hacer conmigo?
–Lo quiero. – repitió cruzado de brazos. –Lo reclame primero, es mío.– insistió despacito, cómo si le estuviese explicando algo difícil a un niño pequeño.
Hao soltó un bufido teñido de cólera, el odio danzó en su rostro. Apretando los puños furioso, puso sus ojos en blanco y habló entre dientes.
–Mantenlo alejado de nuestros asuntos.– dijo dándose media vuelta y saliendo del cuarto.
Pude haberlo seguido, para escaparme de aquel golpe a mi orgullo; pero decidí ignorar todas las alertas, y sonreír agradecido a mi salvador. Quebrado en silencio, me paré tambaleante.
–Graci…gracias.– dije entrecortado, acercándome hacia él. –Pero tu novio lucia molesto. –
Ladeó la cabeza de un lado al otro, un imán invisible parecía atraernos.
–Hao no es mi novio.– respondió seco, estirándose en la cama. –Yo lo necesito, él me necesita. Nos complementamos.–
Abrumado, pestañeé una, dos, tres veces, para procesar esas duras palabras.
–Aún así, no debiste hacerlo… tu am, amigo es algo lúgubre y… am, creo que no me presenté… mi nombre es Horo-Horo– nervioso me presenté, esperando encontrar un nuevo compañero.
Len me miró pesado, sus ojos dorados resplandecieron sin brillo, sin vida, sin una gota de humanidad que pudiera salpicarme.
–No entiendes, ¿verdad?– se levantó desganado, sin contestar el saludo. –Boro-Boro, tú eres mi esclavo. Ahora, has mi cama.–
Bajé la mano boquiabierto.
–¿Cómo dijiste chinito? ¡Mi nombre es Horo-Horo!– remarqué agitado, cansado de tanto absurdo.
Siseó despacito, imitando el sonido de una serpiente moribunda.
–Eres mío ahora, y yo te llamaré como quiera Hoto-Hoto.– con los oídos zumbándome de furia, lo vi moverse grácil buscando más libros. –No creo que comprendas lo que aquí sucede, puedes tener un millón de amigos allí afuera… pero quién esta entre el pie de Hao y tu triste cabeza soy yo.– Tragué en seco, listo para odiarlo. –¿Qué esperas? Te dije que hicieras mi cama.–
Nuestros ojos se encontraron, chispas imaginarias revolotearon en mi interior, la frialdad aplastó todo lo conocido.
–Ya esta hecha.– gruñí molesto, rompiendo todo encanto.
Entonces volvió a sonreír y la sonrisa se formó muy despacio, como a cámara lenta, como si no fuera humano.
–Ya no.– respondió desarmándola de un solo toque. –Ahora, muévete.–
Sentándose en un rincón del cuarto, soltó una carcajada desagradable. Su risa apagada, hizo vibrar los vidrios. Decidido a no ser pisado, cogí un almohadón y se lo lancé directo a la cara.
–Enseguida, señorito.– burlé arqueando ambas cejas, mientras disfrutaba en silencio su expresión desconcertada.
Si iba a ser su esclavo, buscaría la forma de disfrutarlo. Después de todo, la misteriosa influencia de Len, lograba cegarme. Y eso, estaba seguro, sólo se trataba de un morbo malsano.
Los rr's del último cap, los contestaré recién mañana en mi blog. ¿La razón? tengo un exámen y aún me falta leer los resúmenes de un libro. No obstante, no me puedo despedir sin agradecer a todos los que van leyendo esta historia. :3 significa mucho para mi todos sus comentarios, ¡me animan a seguir escribiendo!
Para quienes leer 'Bajo (...)', la última parte de esa historia estara subida para la semana entrante... o la proxíma (todo depende de como terminen mis parciales xx) Lo más seguro, es que antes de lo que esperen estará terminada.
Sin más que decir, ¡que pasen buena semana!
¡Reviews! :3
