"Ya Jueves… ¡Al fin saldré de esta pesadilla! Mañana es el gran día… Chez París, nos veremos."

-¡Buenos días, hermanita bebé!

-¡Olga!- dijo esta con cara de felicidad falsa vista a leguas.

-¿Cómo amaneció la "gasta dinero" de la casa?

-¿De qué hablas…?- le dijo con el bostezo en la boca.

-Pues papá me habló en la noche- comenzó la mayor sentándose en la cama de Helga- y me preguntó si había agarrado el dinero que necesitaba.

-¿QUÉ? ¿Me delataste?

-Por favor, hermanita. ¿Por quién me tomas? Yo también tuve mis arrebatos cuando tenía tu edad- Olga sonreía con añoranza mientras miraba sus botas-. Sin embargo es mi deber preguntar… ¿Dónde gastaste tanto dinero, hermanita?

-Este… ¡se me hace tarde para ir a la escuela! Déjame me baño- cortó levantándose de un salto la menor- luego te cuento…

-No, dime ahora que te acompaño a bañarte, eh. Además, todavía es muy temprano.

-Bien, lo que pasa es que… Yo… Tengo una apuesta con alguien de que cambiaría mi manera de ser por una semana ¿Entiendes? Y en la escuela, bueno, es fácil que la gente se burle de mí. Opté por comprar regalos a todos y supuse que de esta manera la escuela sería más liviana. Nadie se burlaría de la chica que les adelantó la Navidad, es idiota. Así no tendré que golpear a nadie cuando termine la semana. Todos salen ganando ¿Sabes?

-¿No crees que con ser amable todo hubiera sido más fácil y barato?

-… No pedí tu opinión ¿O sí?

-Está bien… Yo solo decía- rió la mayor-. Ve a bañarte, te prepararé el desayuno ¿Sí?- dicho esto salió de la habitación y dejó a una deprimida rubia suspirando.

Cuando sus padres no estaban Olga estaba, bueno, bien. No discutían casi nada y sentía que alguien se preocupaba por ella, como pocas veces en la vida. Pero eso le hacía sentir peor ¿Qué tan triste tiene que ser su vida para que cuando alguien se preocupaba por ti era nuevo y emocionante?

Helga llegó a la escuela un poco desgreñada, corrió hasta la escuela pues por un momento se le olvidó que tenía transporte que la llevaba. El desayuno con su hermana se alargó más de lo deseado entre risas e historias, algo nada usual. Cuando llegó vio como todo estaba normal y como el transporte estaba llegando apenas y se maldijo por lo bajo. Luego entró a su aula y esperó a que sus demás llegaran también.

-¿Helga?- dijo Curly – parece que tenías pescado en la cara y un gato se te atravesó en el comino.

-¿Eh?... sólo eso se te ocurriría a ti, sabandija- pensó-. Ah, chicos hasta que llegan…

-¿Por qué vienes tan agitada y despeinada?

-Larga historia ¿Ustedes como amanecieron?

-Bien, no me he lastimado tanto con el casco que me regalaste- dijo Eugene radiante.

-Yo con un olor riquísimo por el perfume- dijo Sheena.

-Yo pus su foto sobre mi escritorio y mi recamara lo agradeció- rió Rhonda.

-Yo con mucho gusto, Patty y yo no dejamos de comer helado desde ayer…- eructó Harold.

-Y yo… wwhj… en… wwhj… mi casa… wwhj…- dijo Brainy.

-Es que te desmayaste tonto - interrumpió Gerald- y no era esperar menos de la deliciosa fragancia, Hel- coqueteó de una manera graciosa.

-Este suéter es realmente confortante…-así todos le dijeron a Helga como su regalo les había ayudado o gustado en la mañana menos uno dos... Arnold y Lila. Él miraba divertido la cara de desesperación y de socorro de Helga al verse rodeada de todos y ella disimulaba el desagrado enfermizo con media sonrisa.

-¿Y tú Arnold?- le pregunto Curly. Todos se giraron mientras él sonreía feliz.

-Yo guardé mi regalo… Ayer no hubo práctica de Béisbol.

-Cierto- concluyó la mayoría.

-Helga ¿podemos hablar un momento?- le salvó.

-Claro…- ésta se levantó de su asiento corriendo, yendo hacia la puerta donde estaba recargado el rubio quien se salió guiándola hasta el patio desierto de la escuela.

-Cumplí mi promesa.

-¿Eh?

-Me quede callado hasta… hoy; ahora dime si lo que esa noche me dijo Cecil es verdad.

-¿Qué?- la rubia aún no procesaba la información. Luego se dio un suave golpe en la frente- eso… lo había olvidado por completo.

-Sí, eso…- parecía demasiado ansioso y quizá molesto. Lo que Helga ignoraba es que estaba molesto consigo mismo ¿Cómo había podido ser tan ciego?

-No, en verdad…- él nunca había sentido a Helga tan frágil y ahora estaba en sus manos como si fuera una muñequita de cristal a la cual hasta tocarla podría lastimarla- uf, mira qué hora es. ¿Te parece que lo discutimos más tarde?

-No- sentenció cruzando sus brazos.

-Mira… Yo… sí, sí es verdad ¿Okay? No sabía cómo decírtelo ¿Entiendes? Tenía nueve años, Arnold. Me disfracé de Cecile porque… Bueno, así podías verme sin juzgarme por ser quien era… Tenía que hacerlo.

-Pero ¿Por qué…?

-Porque yo…

Ring.

Sonó la campana y todos, los pocos que había afuera de sus aulas, entraron en ellas.

-Helga, dime…

-Vayamos a clase ¿sí?- le dijo con una gran sonrisa en su rostro que iluminó el rostro del chico.

-Sí…- se rindió hipnotizado, tomando su mano.

-¿Qué rayos…?

-Te arrastro contra tu propia voluntad ¿Recuerdas?

Era una gran excusa para caminar tomados de la mano y la rubia aceptó falsamente a regañadientes.

-Cualquiera creería esa excusa, al final… Hoy hay otro estúpido reto que cumplir.

Flas Back.

Cuando llegaron todos a su salón la profesora de ciencias entró casi detrás de ellos.

-Buenos días clase, hoy vamos a hacer recortes de personal ¿les parece?

Todos se miraron extrañados pero asintieron a su nada normal profesora.

-Bien, tú, pequeño… ¿cómo dices que te llamas?

-Curly…

-Curly, pásate al lado de esa chica…

-¿Yo?

-Sí, Renata ¿Cierto?

-Rhonda- corrigió molesta la Loyd. Cuando el muchacho se sentó a su lado ella hizo cara de asco y se apartó lo más posible, asqueada.

-Bien, la que estaba al lado de Rhonda, se viene aquí adelante al lado de Lorenzo.

-Nadine, maestra.

-Sí, ¿Esta bien?

-Me parece perfecto- cuando dijo esto se le iluminó en la cara una pequeña sonrisa, desde 4to grado ella le gustaba.

-¿POR QUÉ A MÍ NO ME PREGUNTÓ?- escupió Rhonda para sí misma.

-Sheena, ¿No? Ah… por fin dos nombres a la lista. Con el chaparrito que siempre se cae- esto provoco algunas risas, entre ellas la de Sheena y Eugene.

-Luego niño… ¿Arnold?

-Sí.

-A un lado de la chica rubia de por ahí… Helga- Helga estaba viendo hacia la ventana sin prestar atención a lo que estaba pasando, estaba muy dentro de sus pensamientos como para siquiera notar que su adorado se sentaría con ella. El muchacho suspiró con desgano y se acercó a ella.

-¿Helga?- le dijo Arnold tocándole el hombro, ella volteo asustada.

-¿Eh?

-La maestra te está hablando.

-Sí, sí ¿Qué decía maestra?

-Nada Helga, sigue pensando en tu tortolito, querida- todos rieron al escuchar esto, ella se puso colorada y vio como Arnold se sentaba a un lado suyo, riendo un poco igual.

-¿Arnold? Este lugar es de Phoebe, genio.

-No más, ella va allá adelante, la profesora la acaba de cambiar.

-¡Vaya! Sí que me fui…

-Un poco, ahora pon atención.

-Lo que sea –al terminar la maestra de cambiar a las personas de lugar habló motivada.

-Bien chicos, en esas parejas estarán sentados y así trabajaran por todo lo que resta del año; no quiero intercambios, quejas, o discusiones con los integrantes ¿Entendido? Ahora el primer ejercicios en parejas va a ser… besarse.

-¿QUÉ?- el salón retumbó y todos intercambiaron miradas. De satisfacción algunas y otras tantas de terror. La mujer soltó una carcajada por ver a sus alumnos tan fuera de sí que casi se tira al suelo de la risa.

-No era verdad, aunque quisiera me despedirían ¿Saben? el primer trabajo es que tienen que juntarse con otra pareja y apuntarse en una hoja de color- Phoebe levantó la mano radiante- ¿sí, querida?

-¿Y de dónde sacaremos la hoja de color?

-Ese es su problema, consíganla. El último que me dé su hoja va a tener un punto menos, el primero va a tener puntos más en el juego y así, al final del mes el que tenga más puntos además de un 10 cerrado para la pareja tendrá un obsequio y así hasta terminar el año.

-Pero donde…

-En sus marcas, listos, ¡salgan a buscar su hoja de color!- todos salieron disparados a buscar otra pareja.

-¡Arnold, Helga!- gritaban Gerald y Phoebe entre la multitud. Cuando se encontraron la rubia gritó enfadada.

-AGH, vámonos de aquí, esto parece zoológico.

-Vamos a la dirección, allí a de haber por lo menos una hoja de color.

-Pero antes…- Helga se acercó a su profesora con grandes pasos e inquirió molesta-: ¿Esto qué diablos tiene que ver con la Ciencia?

-Oh, nada en lo absoluto. Pero ya casi son vacaciones y me da pereza preparar clases- rió la mujer dejando perplejos a los cuatro amigos.

-¡CRIMINAL!

Ese día los que ganaron fueron Rhonda, Curly, Lorenzo y Nadin los cuales fueron a la cafetería y pidieron una hojita de las que tenía la mesera para apuntar las ordenes (esa cafetería, la de la secundaria, era diferente que la de primaria, tenían mesera) las cuales eran rosas.

El ultimo equipo fue el de Eugene, Sheena, Harold y Lila que se peleaban por que Eugene se caía, porque Lila no prestaba atención y solo seguía a Gerald (más bien, a Arnold pero todos creían que a Gerald) y por qué Harold quería comer todo el rato.

Fin de Flash Back.

-Alumnos, buenos días ¿cómo se la pasaron las vacaciones? – los alumnos la miraron incomprendidos.

-¿Vacaciones?

-Ah, no es verdad, es que acabo de ver una película que… olvídenlo. Siéntense, saquen sus cuadernos…- en esos momentos una pequeña mano se alzó.

-Maestra, es que usted no nos pidió cuaderno.

-Tú eres Phoebe ¿cierto?

-Sí, maestra.

-Dime, mita-san.

-¿Mita-san?- dijo Helga medio curiosona

-Sí, "san" es como una manera de demostrar respeto a un mayor en japonés.

-Es cierto, Helga…

-Arnold, sé que prometí ser buena y eso- susurró a su compañero- pero esta mujer y tu abuela sí se echan un round-. Arnold y Gerald frente a él se aguantaron la risa con trabajo pero la maestra ni se inmutó.

-Con respecto a tu pregunta pequeña… ¿Ah, no?

-No profesora… Digo, Mita-san.

-... bueno entonces con este grupo es el de los desafíos, ¿No es así? Mmh… veamos, qué desafío es el de hoy…- dijo dándole un vistazo a la carpeta- ¡Claro! El desafío de hoy es comprender la rapidez.

-¿La rapidez? ¿Cómo?- dijo Arnold, en ese momento Mita-san se dirigió a la puerta.

-Salgan del salón- todos obedecieron la orden y llegando al patio, con una sonrisa picarona la profesora Mita dijo gritando- ¡ESTA BIEN! AQUÍ EMPIEZA LA 2ª PRUEBA, ¡ADELANTE!

-¿Y qué hacemos?- dijo Rhonda incomprendida.

-¿RECUERDAN LOS EQUIPOS DE LA OTRA VEZ? Bien reúnanse en esos equipos y saquen un con cronometro por CADA UNO- todos se pusieron de acuerdo y Mita-san prosiguió- ahora elijan una pareja niño/niña.

-¿Quien se pone?- dijo Gerald- yo paso, viejo.

-Geeeraaald- se quejó Arnold como haciendo berrinche-, disparejo ¿va?

-Bueno,- los cuatro se pusieron en "posiciones" y al mismo tiempo dijeron:- dis-pa-re-jo… tú y Helga, qué novedad.

-Bien, ahora quiero que el niño se ponga en 4 puntos de apoyo y niñas, ahora necesito que se sienten en sus espaldas.

-¿Eh?- se escuchó decir.

-Sólo háganlo.

-Buuuueno,

-Desde esa línea se ponen las parejas que no están participando y en esta otra perpendicular a esa las parejas que van a correr.

-¿Correr?

-Así como lo oyen. Ahora, corren a la línea paralela y de regreso. En sus marcas. Listos… YA, YA, YA.

-Helga, ¡no te sueltes!

-NO LO ESTOY HACIENDO, ARNOLD.

-CORRE HAROLD, NOS GANARAN- gritaba Lila desesperada.

-YA… NO PUEDO…MAS- y este cayó al piso.

-¡Mírenlos correr!- alardeaba su profesora casi en el suelo de la risa robándole unas cuantas a quienes no estaban participando- Y LOS GANAORES SON… ARNOLD Y HELGA.

-¿QUÉ?- dijo Lila volteando a ver a los ganadores.

-¿y esto para qué nos sirve profesora?

-Para nada, solo quería verlos cansarse y saber quién era más rápido- casi todos se miraban desconcertados y algunos incluso, molestos-. Miren chicos- dijo entrando al edificio- yo enseño ciencias, ya lo sé; pero la forma en la que trabajo es que mis alumnos se diviertan, se pongan de acuerdo y sepan cómo trabajar en equipo. El chiste no era ganar o perder si saber trabajar. Si yo hubiera querido les doy las formulas y listo pero es obvio que esto servirá para algo. Se suman las velocidades y luego se divide entre las parejas que participaron, ese es el promedio de lo que corre alguien en 4 puntos de apoyo con alguien encima. Sé que esa información no es indispensable en la vida humana pero la próxima vez recordarán cómo sacar un promedio- hubo unas risas-¿Ven? todo tiene sus formas de ser. Yo soy muy diferente, igual que ésta a las otras clases ¿y qué? se divirtieron ¿No?

-La verdad sí, me encanto ver como Harold se cayó y tiro a lila de su espalda- dijo Sid riendo causando que los demás lo hicieran.

-Aww, a mí me dio ternura los novios ganaran- enfatizó Rhonda.

-ESA MALDITA MOSCA MUERTA- pensó Helga apretando sus puños.

-¿Q-q-que? ¿Q-q-que-e di-di-di-dicen?

-¡N-no somos novios!

-No, cómo no- dijo Mita-san.

-Ya no los molesten- dijo Gerald con cara de que no aguantaba la risa.

-S-s-si, tjm-hizo Phoebe tratando de respirar.

Ring.

-Bien clase, seguiremos la siguiente semana- al terminar la clase todos se fueron directo al comedor excepto dos personas: Arnold y Helga.

Arnold arrinconó a Helga en un pasillo de la escuela que siempre estaba vacío disimuladamente.

-Qué bueno que sólo nos toca una vez a la semana…

-Sí, no me sorprendería que la loca gritara ¡10 puntos para Grifindor!- imitó Helga a la profesora causando que el rubio riera demasiado.

-Y bien… ¿Ahora sí me vas a decir?

-Pero cómo insistes… Yo… Bueno, veras, yo no quería… Me disfracé y eso porque… Bien, tenía que decirte que… Que yo…

-¡Arnold, viejo, te estaba buscando!- Helga vio a Gerald con ojos de socorro- por favor, acompáñame.

-P-p-pero…

-Tú ven, sígueme- Gerald le guiñó el ojo a Helga y ella suspiro con alivio.

-¿Qué sucede, Gerald?

-¿Que qué sucede? Sucede que…Yo… Ah, ¿Cómo estás?- concluyó el moreno una vez fuera del alcance de la rubia. Arnold sólo suspiró desolado.