Del techo colgaban los ya típicos estandartes de cada casa, y los colores amarillo, azul, rojo y verde acompañaban las pocas estrellas que las nubes dejaban ver en el techo del gran salón.
Cientos de velas, flotaban sobre las cabezas de los integrantes de cada casa y sus profesores, y el aire olía a deliciosa comida.
A pesar de lo ocurrido a finales del curso pasado, el ambiente se sentía relajado, y todos comían y charlaban alegremente, todos excepto un muchacho al final de la mesa de slytering.
Ginny se encontraba a mitad de su mesa, iba por su segundo plato ya que la comida del tren no ayudo mucho a calmar su apetito, charlaba animadamente con unas cuantas chicas de su curso y no paraba de reír.
Por primera vez en varios meses, se sentía a gusto, no podía negar que las miradas continuas de Harry la ponían nerviosa, pero a la vez le daba gusto saber que su plan iba bien.
Pero había algo que no la dejaba en paz, había tratado, sin muchos resultados, engañarse con respecto a lo sucedido en el tren, pero eso era algo que nunca se había imaginado por parte de un slytering y mucho menos si ese slytering era Draco Malfoy.
La chica se había dado cuenta de que Draco estaba solo al final de la mesa y que no había tocado su plato en ningún momento, se le veía cansado y sus penetrantes ojos grises no brillaban como antes, "pobre", pensó Ginny en ese momento y poso su vista en su propio plato, recordando como le había ayudado en el tren.
-¿tu que dices Ginny?- pregunto una chica de largo cabello negro.
-¿perdón?- la chica estaba tan concentrada en sus pensamiento que no había escuchado nada de la conversación-lo siento Ana, pero ¿que decías? (N/a: ana, nada que ver con JK, pero en la historia es amiga de Ginny)
-primero no te dejas ver en el tren y ahora estas en las nubes-replico su amiga- de verdad te afecto lo de Harr…
-¡Ana!- dijo alarmada la pelirroja, ella más que nadie, a excepción de Hermione, la conocía a la perfección y era por ese pequeño detalle que no le podía ocultar mucho.
-ya, calma, ya entendí-dijo Ana mientras tomaba un poco de su jugo de calabaza-pero creo que deberías relajarte y tratar de distraerte, piensa en otra cosa o mejor aun en otro chico.
-Ana, basta quieres-le dijo Ginny algo cansada con el tema
-¿que tiene de malo pensar en otro chico?- decía ana inocentemente, aunque de inocente no tiene más que el nombre.
-nada, es solo que…-"merlin, ahora que le digo para que me deje en paz" pensó la pelirroja
-¿es solo que, que Ginny?-insistía su amiga
-es solo que ya pienso en dos chicos y pensar en un tercero seria demasiado ¿no lo crees?- dijo Ginny sin pensar y al momento se dio cuenta de que había cometido un error, un grave error.
-¡¡QUE!!- Ana no se había podido contener y esto lo dijo tan fuerte que medio mundo la estaba mirando.
-señorita Geert, le recuerdo que estamos cenando-era la profesora McGonagall, quien al escuchar el grito de la chica se dirigió rápido a donde ella se encontraba- si quiere gritar, hágalo, pero no aquí ni ahora, tal vez el próximo partido de Quidditch ¿le parece?
-lo siento profesora, no volverá a pasar- ana estaba tan roja como el cabello de Ginny y se había encogido tanto que ahora solo se le veían los ojos.
-eso espero- y dicho esto la mujer se marcho a su lugar.
-pues…-comenzó ana, quien no había olvidado las palabras de Ginny-vaya, estoy mas que segura de quien es el chico numero uno, pero y…el numero dos ¿quien es Ginny?
Ginny no estaba segura de si contarle o no a su amiga lo sucedido en el tren, "pudo haber sido mi imaginación" trataba de convencerse, pero aquella vocecita apareció nuevamente
"Ginny, tu bien sabes que eso no fue ninguna alucinación", pero ana era su amiga y no podía hacerle eso, no podía desconfiar de ella, no podía desconfiar de la persona que la apoyo cuando termino con…
-¿te puedo contar algo que paso en el tren?- dijo la chica bajando la voz e inconscientemente mirando en dirección a aquel rubio.
-si, claro lo que sea- ana también había bajado la voz
-bueno, antes de empezar, el segundo chico en el que he estado pensando es...-la chica tomo aire, le costaba trabajo decirlo, era como tratar de decirle a una persona que solo le quedaba una hora de vida-es...Malfoy.
-¡¡QUE, QUE!!-grito Ana por segunda vez, la profesora McGonagall se abria paso entre las mesas.
-¡¡Geert!!-McGonagall estaba frente a Ana, quien ya se había preparado para el regaño-que acaso no entendió, o necesita una semana de detención para que le quede claro.
-¡NO!-volvió a gritar Ana, rápidamente bajo la voz-no, lo siento profesora, me deje llevar.
-es la ultima vez que se lo digo señorita, baje la voz-y después de esto la mujer se giro y camino aprisa a su asiento.
-pero que mujer tan escandalosa- decía Ana mientras veía como la profesora tomaba asiento.
-mira quien lo dice-dijo Ginny
-si como sea, pero…Malfoy, Ginny linda no es por ser mala amiga, ni nada por el estilo, pero-Ana volteo hacia la mesa de maestros y asegurándose de que McGonagall no la estuviera vigilando, tomo aire y dijo-¿estas loca?
-shhhhhh- Ginny miro hacia la mesa también-déjame explicarte.
-esta bien, escupe- decía ana mientras se cruzaba de brazos
-eso es asqueroso-ana iba a replicar pero Ginny simplemente la paso por alto- pues bien, en el tren…
Ginny le contó a su amiga lo sucedido en el tren desde el primer encuentro con Malfoy y su "amable" charla asta el guiño, cuando concluyo trato de engañarse nuevamente.
-pero probablemente lo imagine, es que no había comido nada y sabes como me pongo cuando no como, además estaba cansada, así que igual fue una "ilusión" ¿verdad?-dijo Ginny esperanzada a que su amiga le dijera que sí, que todo fue obra de su imaginación y que todo estaría bien, pero no, eso no fue lo que dijo.
-le gustas a Malfoy-fue lo único que dijo la chica, esperando la reacción de Ginny, que por cierto no fue buena.
-¿¡QUE!? ACASO TE HAS VUELTO LOCA, YO NO…-pero la pelirroja no pudo terminar su "queja" ya que la voz amplificada de la profesora McGonagall se sobrepuso a la suya.
-WEASLEY, GEERT, UNA SEMANA EN DETENCION Y VUELVO A OÍR UN GRITO MAS, SOLO UNO SEÑORITAS, Y LES JURO QUE SERÁ UN MES ¿ENTENDIDO?-hablo furiosa la mujer.
-entendido-dijeron las chicas al unísono
-tienes razón, pobre mujer, le afecta la edad- ante tal comentario Ana rió y Ginny le siguió, ya mas tranquila la pelirroja retomo el tema.
-ana, yo no le puedo gustar a Malfoy, eso es…es…-no sabia exactamente lo que era-…es imposible, de echo las palabras Ginny, Malfoy y gustar no suenan lógicas juntas.
-¿y tu como estas tan segura de que no le gustas?-insistió la chica.
-mira- Ginny no era muy paciente y su amiga lo sabia, sin embargo seguía insistiendo- la familia de Malfoy y la mía nunca se han llevado bien, a eso agrégale seis años de escuchar sus burlas y ofensas a mis padres y hermanos, ofensas a Hermione, ofensas a Harr…
-y eso que- "dios ilumínala" pensó Ginny- lo pasado, pasado, como dice la canción.
-¿cual canción?- pregunto Ginny
-lo olvidaba, es una canción muggle, sin importancia- la chica hizo el ademán de espantar algo con la mano y continuo hablando- el punto aquí es que el pudo haber cambiado y como consecuencia le gustas.
-sí, y el calamar gigante es primo segundo de Umbridge- "pero que dije" pensó la chica y, ella y su amiga volvieron a reír.
-ya basta Ginny, tu le gustas y punto, si no me crees compruébalo tu misma-dijo Ana
-sí, claro voy me le planto y que quieres que le digas: hola malfoy por casualidad ¿te gusto?- dijo la chica sarcásticamente.
-obvio no, pero si ay una forma, solo míralo-y la chica lo señalo con la mirada- tan triste, guapo, sexy y solitario, sin nadie que confíe en el.
-si eso ya lo vi, ahora dime, de que me sirve- decía Ginny sin apartar la vista de Draco, quien ahora veía al techo aburrido.
-amiga, deberías darle de comer mas seguido a tu ardilla, porque el día de hoy no esta trabajando muy bien- Ginny la miro y le saco la lengua como niña chiquita.
-bien este es el plan-decía ana animadamente- hazte su amiga…
-pero solo queremos saber si le gusto-dijo la pelirroja
-corrección, tú quieres saber si le gustas, además desde abajo se empieza- decía Ana como si comentara el clima- bien, hazte su amiga, gana su confianza y tarde o temprano el dirá todo.
Ginny la miraba incrédula, y luego miraba a Draco quien ahora estaba acostado en la mesa y por su rostro caían mechones de cabello de forma natural pero que le daban un toque sexy (N/a: ya se lo que están pensando, pero entiendan al chico /y a su escritora/ esta solito y nadie lo quiere, bueno si, Ginny, pero aun no se da cuenta en fin lean) tal vez si es buena idea, pero una idea la hizo cambiar de parecer.
-y si, si le gusto, el a mi no me gusta, si es guapo y sexy y…-Ginny cayo rápidamente al ver la mirada de su amiga- olvida eso, que va a pasar cuando sepa que si le gusto, en caso de que así sea.
-el te gusta- Ginny iba a gritar por segunda vez pero recordó su castigo y en un susurro dijo.
-a mi no me gusta Malfoy, y bien ¿que voy a hacer si de verdad le gusto?- trato de cambiar de tema rápidamente.
-fácil- ¿fácil, fácil? Esta niña me esta volviendo loca repetía Ginny una y otra vez- mira si le gustas, síguele la corriente, o para que me entiendas divierte con el, y después déjalo, así pagara todas y cada una de las que te jugo-Ginny sonreía cruelmente y dijo:
-bien, me agrada tu plan- el brillo renovado en los ojos color avellana de la chica, reflejaban su sed de venganza. La voz de la profesora McGonagall amplificada les había indicado que era hora de ir a la cama.
-¿y cuando piensas comenzar?- pregunto Ana, las chicas se habían puesto de pie y caminaban entre el mar de gente hacia la salida.
-ahora mismo, nos vemos arriba- se despidió Ginny, corrió a la mesa y de una charola tomo una manzana, veía que Draco no se había movido de su lugar así que camino hacia donde el estaba.
Draco miraba a los alumnos pasar, incluyendo a los de su casa, había decidido salir al ultimo así evitaría todas esas miradas "ahora comprendo al tonto de Potter" pensó distraídamente, por inercia saco la varita y comenzó a jugar con ella moviéndola de un lado a otro sin sentido.
Durante toda la cena había estado pensando en su madre, quien ahora por el bien de ella y Draco estaba oculta en algún lugar de Londres; su padre, un mortifago preso en Azkaban… "un fracasado"…recordó las palabras de Ginny y la rabia contenida comenzó a fluir.
En ese instante Harry, Ron y Hermione, pasaron frente a el y le dedicaron miradas del odio mas profundo, "Potter" y sin pensarlo, sin siquiera imaginarlo un rayo de luz roja salio de su varita y se fue a impactar al cristal de la ventana que tenia atrás, el ruido de cristal cayendo fue tan fuerte que todos en la puerta se detuvieron a ver quien lo había causado, la voz de McGonagall se escucho a lo lejos.
-vamos, a sus salas comunes, aquí no hay nada que ver-decía y acto seguido fue hacia donde Malfoy.
-y bien señor Malfoy- decía la mujer
-lo siento, fue…fue…sin querer-decía él mientras veía como detrás de la profesora estaba Ginny, en el rostro del rubio se dibujo una pequeña sonrisa.
-¿que es tan gracioso señor malfoy?- "niños" pensó la bruja
-no, nada es solo que…-pero la profesora lo corto
-veinte puntos menos por el cristal roto y una semana en detención por burlarse de un superior- y sin más se dio media vuelta y camino y al encontrarse con Ginny le dijo.
-ya tiene quien le acompañe en sus castigos señorita Weasley- dijo
-genial-dijeron Ginny y Draco al unísono en un susurro.
En cuanto la profesora se fue Ginny camino hacia la mesa de slytering y se sentó frente a Draco, este la miraba incrédulo.
-¿que quieres Weasley?- dijo el chico, de verdad no tenia humor para lidiar con "ella"
-toma- le tendió la manzana y se puso de pie rápidamente- debes tener hambre después de no tocar el plato, además me ayudaste con mi baúl- Ginny había comenzado a caminar, Draco aun no procesaba bien la información sobre esto ultimo así que tardo unos minutos en reaccionar, pero Ginny ya había salido.
Draco salio rápidamente del gran comedor y vio como por el pasillo de la derecha una melena pelirroja se movía, era Ginny.
-¡eh, Weasley!-grito el rubio y Ginny volteo-gracias.
Ambos se miraron por un par de segundos y sin pensarlo, solo siguiendo a sus instintos, la chica le dirigió una linda sonrisa y al igual que él, en el tren, le guiño un ojo.
-nos vemos en el castigo mañana, Malfoy- decía Ginny con una voz seductora, que ya había puesto en practica con varios chicos incluidos…había vuelto a caminar y se perdió de vista.
-hasta mañana-dijo Draco y acto seguido mordió la manzana que Ginny le había dado.
¿Mi compañero de juego? Mi enemigo…
¿El reto? ser amigos…
¿El premio? Mil sonrisas, mil abrazos, mil besos y tu cariño
