CAPITULO 5. SUEÑOS Y SEÑALES
Ginny corría velozmente escaleras arriba, en su mano llevaba un trozo de pergamino y en su rostro un par de lagrimas y una gran sonrisa.
Llego a un pasillo completamente vació, las pinturas la miraban extrañados y curiosos, pero la chica no tenía tiempo de explicar algo o de siquiera detenerse, giro a la izquierda y siguió corriendo, hasta su destino: una puerta de madera situada a un lado de la pintura de un hombre enseñando ballet a un par de trolls.
Al estar frente a la puerta, un nerviosismo raro en ella se apodero de todo su cuerpo, se estremeció al sentir el frió de la manija de la puerta y mas aun al ver salir luz por debajo.
Tomo aire y la abrió, y por un momento quedo cegada por la luz tan intensa que se veía en toda la habitación, cuando por fin logro ver, diviso un hermoso cuarto de paredes, piso y techo blancos, una gran chimenea de mármol al igual blanco y un largo diván color rojo, a un extremo de aquel mueble se veía una mesilla de finas patas plateadas y una base de cristal, sobre esta, habían dos copas, una botella de vino, un frutero y una linda rosa roja.
La chica no supo cuando o como, pero ya se encontraba dentro del cuarto, y con un par de fuertes brazos abrazándola por la cintura.
-hola- le susurro una voz a su oído, ella conocía esa voz- creí que no vendrías, linda.
-lo mismo pensé yo-dijo Ginny sin voltear a ver a la persona que le hablaba- pero, a que viene todo esto Harry- el chico la había girado rápidamente al mismo tiempo que se hincaba y miraba a Ginny.
-Ginny, yo…lo siento, fui un tonto al dejarte, perdóname, de verdad perdóname-decía Harry rápidamente, pero el repentino beso de Ginny lo callo, la chica se había hincado también y besaba a Harry como si ese beso fuera el ultimo.
-Harry- beso-no- beso- digas-beso- mas-beso- te perdono- el chico sonrió y beso a la pelirroja, los besos siguieron pero esta vez por el cuello y los hombros de la pequeña Weasley.
-Harry…-hablo Ginny algo nerviosa, imaginando lo que vendría si Harry continuaba besándola así.
-mmm?- el chico no paraba sus besos.
-Harry-dijo la chica armándose de valor.
-¿que sucede?- dijo el chico algo molesto.
-¿por que?- pregunto la pelirroja
-¿por que, que?- "ay Harry, siempre tan corto de luces" pensó ella
-¿por que asta este preciso momento Harry? ¿Por que esperaste tanto? ¿Que no sabes todo lo que he sufrido sin ti?- a pesar de que Ginny se sentía muy triste y desanimada, fue incapaz de derramar siquiera una lagrima.
-Ginny, preguntas porque y es mas que obvio, porque fui un tonto, porque te extraño y no puedo vivir sin ti, Ginny yo te amo, te amo, por favor vuelve conmigo, juntos como antes, ¿que dices?- pregunto finalmente Harry, Ginny aun estaba confundida y se sorprendió mucho cuando por fin pudo hablar.
-y…que pasa con…bueno…eso de salvar al mundo mágico y…v-v-Voldemort- "dije ¿Voldemort? Si, y ¿porque rayos no estoy temblando de miedo?" se preguntaba la chica, pero atribuyo su valentía al echo de que tenia al chico de sus sueños frente a ella hincado, rogándole perdón y… ¿sin camisa? ¿A que hora se quito la camisa?
-eso no importa ahora, lo que importa es que estas aquí conmigo, y aun no respondes si no quieres volver lo entenderé, se que todo este tiempo has sufrido y tal vez me guardes rencor por eso, pero de verdad me gustaría intentarlo otra vez-hablo el chico y ella no daba crédito a sus oídos, "¿pero que diablos estas esperando niña?" era otra vez esa vocecita "de rodillas, pidiéndote perdón y sobre todo ¡sin camisa!" "y tu allí plantada como tonta papando moscas, muevete!"
la chica se lanzo a el y comenzó a besarlo como si no hubiese mañana (n/a: lo se, lo se, otra vez lo beso así, pero esperen y verán) y los besos siguieron, de alguna increíble e inexplicable manera la pequeña pelirroja ya se encontraba recostada en el largo diván rojo y a su lado se encontraba él, el chico mas famoso de todo Hogwarts, el mas lindo, apuesto y "muy bien proporcionado" pensó, del que ella se había enamorado desde pequeña, con el que asta ahora había pasado los mejores meses de toda su vida siendo su novia, el que estaba destinado a salvar a la comunidad mágica "y por sobretodo a mi" pensó pero esa vocecita que al parecer no tenia ninguna intención de dejarla disfrutar del momento volvió a hablar:
-"ahora que lo mencionas, el nunca hablo de eso"- dijo
-tal vez no lo hizo, pero Hermione me contó el porque de su decisión- una batalla se libraba en su mente mientras nuestro pelinegro libraba otra tratando de deshacerse de la blusa de la chica.
-"tu bien sabes que te contó solo una parte, pero sin embargo y digas lo que digas, el te dejo, por razones tontas y su absurdo heroísmo, tu le dijiste que querías ir con el, ayudarlos y si el te amara como tanto dice hacerlo, te hubiese dejado acompañarlo, pero no fue así"- aquella molesta vocecita volvió a hablar
-pero el no se fue a ninguna parte y esta aquí conmigo, así que déjame en paz- el chico había pasado de sus labios a sus delicados hombros y de esto a su pecho.
-has lo que quieras, pero que sea rápido porque llegas tarde a pociones- y sin mas, la voz se "fue"
-pociones, pero si es de noche y…- "no puedes ser" pensó ella.
-¿Harry?- hablo la chica e inmediatamente el chico detuvo su juego y le sonrió
-¿que pasa?- pregunto él
-¿estoy soñando?- pregunto ella insegura
-¿soñando?- Harry comenzó a reír- claro que no Ginny- el chico se había puesto de pie- esto es tan real como tu, yo y Malfoy.
-¿¡Malfoy!?- la chica tomo la sabana y se cubrió rápidamente, pero se dio cuenta de que seguía vestida y… "de donde salio esta sabana" algo raro estaba pasando.
-si, mira pregúntale a él si no me crees- el pelinegro señalo a un punto en al ventana y luego hablo- ¡hey, Malfoy! ¿Verdad que esto es real?
-si, es real- hablo el rubio desde la ventana- Weasley, mejor date prisa, Ana te espera fuera, quiere saber si descubriste si te gusto o no, y McGonagall quiere que desgnomisemos los jardines antes de que comience a nevar- ¿nevar? ¿Desgnomizar? ¿Malfoy? Sí, de verdad algo malo estaba pasando.
-¿y que tiene de malo que comience a nevar?- pregunto Ginny
-pues que olvide mi ropa en casa, Weasley, y no puedo andar desnudo en al nieve- dijo el chico mientras e acercaba a Ginny y esta se daba la vuelta rápidamente, Draco estaba completamente desnudo.
-¿Ginny?- alguien la estaba llamado, pero ella no ponía mucha atención, estaba decepcionada, todo, completamente todo…
-¡¿Ginny?!-escucho nuevamente, pero su cerebro se había desconectado en ese momento.
-¡¡GINNY!!- la chica se dio vuelta rápidamente, pero fue tan rápido que apenas pudo darse cuenta de todo lo que paso.
Al darse vuelta se había caído de la cama, a la par que Ana le arrojaba un chorro de agua con la varita y se daba un golpe en la cabeza con la mesita de noche
Cuando abrió los ojos, solo veía el techo de la habitación, las cortinas de su cama y a ana que la veía asustada, todo había sido un sueño.
-¡Ginny! Lo siento…jajaja… de verdad lo siento…jajaja-después de ver caer a su amiga ana no pudo contener la risa, Ginny trataba de deshacerse de la sabana en la que se había enredado y ana rió mas fuerte-te…jajaja…¿te ayudo?
Ginny estaba furiosa.
-NOOO SI QUIERES DEJAME AQUÍ TIRADA EN EL SUELO, AL FIN Y AL CABO EL GOLPE NO DUELE NADA Y UNO SE LO PASA DE LO LINDO CUANDO A LAS…-volteo a ver su reloj de mesa- 7:30 DE L AMAÑANA LO DESPIERTAN CON UN CHORRO DE AGUA FRÍA EN LA CARA, ES MAS ANITA ACOMPÁÑAME-acto seguido la pelirroja tomo su varita pero antes siquiera de apuntar a su amiga, esta ya le había arrojado otro chorro de agua.
-¡¡ANA!!- gritó Ginny, se logro quitar las sabanas y ahora estaba de pie frente a su amiga y mas mojada que antes.
-jajaja…ya, ya, lo siento pero tu querías mojarme estamos a mano- decía Ana mientras se sentaba en la orilla de su cama.
-¡¡A MANO!!- grito la pequeña Weasley- ANA, NISIQUIERA TE TOQUE, COMO QUE A MANO, ANA QUE HACES... SUELTAME- su amiga la había tomado por los hombros y la empujaba directo al baño- ERES UNA…
Ana no pudo escuchar lo que era ya que, en cuanto Ginny estuvo dentro del cuarto de baño la chica cerro la puerta.
-si, si lo que digas- se había recargado en el marco de la puerta- ahora báñate.
-…YA VERAS CUANDO SALGA, ME DESPERTASTE DEL MEJOR SUEÑO DE MI VIDA, OH ANA YA VERAS- Ginny seguía gritando, pero Ana por fin puso atención a sus palabras.
-¿el mejor? Que soñaste Ginny, cuéntame- pidió su amiga, la puerta se abrió y Ginny se asomo y hablo mas calmada.
-no te pienso contar nada, si no me hubieses despertado así tal vez lo hubiese considerado, además es personal- y sin mas ni mas cerro la puerta.
-esta bien, no me cuentes-Ana sonreía traviesamente, el sonido de agua cayendo llego a sus oídos- pero la próxima vez trata de verte solo con un chico y no con dos- su comentario no había traído consecuencia alguna…aun- ya que no creo que todos se lleven tan bien con Harry o…Malfoy- la puerta se abrió por segunda vez y Ginny mas roja que su cabello y con espuma en este, se asomo.
-ni una palabra- la puerta se cerró por segunda vez, nadie dijo nada asta que Ginny salio y estuvo lista para bajar.
-y…-dudo Ana-Malfoy…
-Ana…
-¿le gustas?- pregunto su amiga mientras entraban en el gran comedor.
-te cuento después del desayuno- dijo la chica al ver a Harry a tres lugares de ella y a Malfoy entrando y sentándose al final de la mesa de slytering- me muero de hambre.
El desayuno paso sin alguna novedad, Ana había decidido no hablar sobre Malfoy o Harry en el transcurso del desayuno, pero no había abandonado la idea de interrogar a su amiga, Ginny por su parte pensaba en su sueño y lo sucedido la noche anterior.
-"creo que me pase" -pensaba nuestra pelirroja mientras le daba un sorbo a su zumo de calabaza.
-"no debí guiñarle un ojo ¿porque demonios le guiñe un ojo?"
-"ahora pensara que me gusta y es lo que menos quiero" "oh Ginevra, si serás tonta" "nisiquiera sé, porque hago esto"-la chica se atormentaba a cada momento- "yo, gustarle a Malfoy, eso es imposible y además ilógico"- y aquella insidiosa vocecilla que siempre aparecía en los momentos menos oportunos, hizo acto de presencia.
-pero míralo- inmediatamente volteo a donde Malfoy, y lo vio en la misma situación que la noche anterior...- tan...triste y solitario, tan atractivo, tan sexy, sin amigo alguno, y odiado por todos, creo que le faltan amigos y…amigas- hablo la vocecilla.
-"tienes razón"-pensó la chica (n/a: eso de hablar consigo mismo es medio raro, pero a poco no les ha pasado?)
-"el esta solo...yo estoy sola...el no tiene amigos y yo necesito distraerme con algo, así que...¿que puede pasar?"-pensaba ella ingenuamente.
- - - - -¿que puede pasar?- - - - -
- - - - -los giros que da la vida- - - - -
- - - - -pero antes de que estos lleguen- - - - -
- - - - -la vida, aquella rara amiga- - - - -
- - - - -jugara un rato con ellos- - - - -
- - - - -total, ¿que puede pasar?- - - - -
-¿Ginny?- era Hermione, Ana se había ido.
-¿perdón?- la chica seguía hundida en sus pensamientos.
-¿Ginny? ¿Estas bien?- pregunto la castaña.
-mmm- "sí, seamos su amiga"- ¡Hermione!, lo siento estaba pensando, estoy bien gracias por preguntar, pero ahora me tengo que ir, sabes se me hace tarde y tengo...-la chica busco su horario en la mochila pero se dio cuenta de que nisiquiera se los habían entregado.
-eso precisamente es a lo que vengo, tu horario Ginny- y la castaña le entrego un papel en el cual indicaba sus clases.
-¿ana? ¿La has visto?- pregunto Ginny consultando su horario
-si, pero se tuvo que ir por que tenia clase la primer hora- le explico Hermione.
-gracias Herms, yo tengo libre la primera hora ¿que me dices tu?- dijo Ginny poniéndose de pie con todo y cosas.
-no, yo tengo transformaciones en 15 minutos- dijo ella, mientras volteaba a la mesa de profesores- McGonagall ya no esta, creo que debo darme prisa, bien Gin nos vemos mas tarde- dicho esto la chica se fue a donde Ron y ...él.
El sonido del timbre anunciando el fin de las clases de la mañana, hizo que Ginny reaccionara y saliera rápidamente del aula de pociones, casi corría por el pasillo, estaba que echaba chispas, por lo que Ana decidió no acercársele a menos que fuese por motivos de fuerza mayor.
-maldita vieja bruja, maldito Snape, maldito Filch, maldito Potter, maldito Malfoy- murmuraba ella mientras entraba en el gran comedor, como por instinto la chica miro hacia la mesa de slytering y lo vio, ahí estaba malfoy sentado y también la miraba. Pareciera como si estuvieran dispuestos a asesinarse con la mirada, no se sabia quien estaba mas molesto.
Al verlo, el hambre que sentía se borro por completo y la chica salio echa una fiera del gran comedor, Malfoy se puso de pie y la siguió.
-¡¡Weasley!!-grito Draco.
-¡¡muérete!!- grito Ginny sin voltear y siguió su camino.
-¡por favor, madura y dame la cara!- grito este, comenzaba a exasperarse, sin embargo Ginny siguió su camino, no quería que se repitiera lo del despacho de McGonagall, Malfoy acelero el paso la tomo por los hombros y la volteo bruscamente, quedando frente a frente, Ginny bajo rápidamente la mirada.
-mira, ya oíste a esa mujer, así que no nos queda de otra, yo no estoy mas contento con esto que tu, pero...Weasley ¡mírame a la cara cuando te hablo!- "como es que una chica puede ser tan difícil" pensó el rubio.
-¡¡cállate, no eres nadie para darme ordenes, nadie, me oíste!!- grito ella, dándole por fin la cara y sonrojándose a tal grado que se confundía con el rojo de su cabello, "demonios" pensó ella y retomo su camino.
-"se sonrojo"-pensó Draco
-¡¿que te pasa Weasley?!- él la siguió.
-déjame en paz- decia ella sin aminorar el paso.
-¡¿por que te sonrojaste?!-volvió a gritar el chico.
-¡¡púdrete!!- "porque tenia que recordar ese sueño" pensó ella, Draco la alcanzo y camino a la par de ella.
-¡oh! ya se, te gusto ¿verdad Weasley? si lo se, no puedo evitar ser tan atractivo- dijo el mientras se pasaba una mano por el cabello, Ginny se detuvo y lo vio sorprendida.
-egocéntrico- fue la única palabra que pudo articular ella, pero dentro, en su mente no podía negar que el era muy guapo "y sexy" maldita vocecilla.
-niña mimada-dijo el mientras emprendía camino, Ginny le siguió.
-presumido- dijo Ginny.
-caprichuda-dijo Draco.
-te odio- dijo ella.
-no más que yo- ambos jóvenes se detuvieron, quedando frente a frente, sus ojos irradiaban un calor inmenso capaz de quemar aquel corredor, ninguno de los decía nada, pero una furia capaz de pasar por pasión se extendía entre sus cuerpos.
-debes estar muriéndote de hambre- dijo por fin Draco en un susurro. Sus palabras tocaron una fibra sensible en el menudo cuerpo de la pelirroja, se estremeció, no sabia el por que, pero todo su cuerpo se había vuelto débil y el aroma del chico penetro sus fosas nasales impidiéndole pensar con claridad.
-¿Qué?
-ten- Draco saco una roja manzana de uno de los bolsillos de la túnica, aun no había roto en contacto visual con Ginny- no tocaste tu plato para nada- acto seguido dio media vuelta y retomo su camino, al momento en que sus ojos color plata dejaron de mirarla, Ginny sintió como si una bofetada de aire frío le diera de lleno en la cara. No pudo evitar seguirle con aquellos ojos color chocolate.
La más pequeña señal...
La más pequeña sonrisa...
El más ligero roce...
O simples palabras...
Todas y cada una son señales,
señales de que todo marcha bien,
de que la vida,
aquella caprichosa amiga,
va viento en popa.
