ACARICIARTE, SEDUCIRTE Y AMARTE.

-¿ya me vas a hablar, pelirroja?

-…

-que sucede ¿te comió la lengua el ratón?

-…

-no puedes quedarte callada de por vida, algún día tendrás que decir algo.

Draco había estado tratando hacer hablar a Ginny a o largo de todo su castigo. Su último castigo juntos. Sin embargo ginny no había querido decir palabra alguna, aun recordaba como el domingo pasado a la hora del desayuno había besado a Pansy, de verdad le dolio aquello. En fin, como ya dijimos Draco tenia sus planes, era obvio que sabia lo que le sucedía a Ginny, pero también sabia que lo mejor para ella era no enterarse de todo lo que se maquilaba en su mente.


Una hora mas tarde…

-espero no volver a castigarlos jóvenes-esa era McGonagall, después de levantarles el castigo a la pareja.

-descuide profesora, no lo hará

-eso espero señorita Weasley- la mujer sonrió generosamente- ojala que estos meses de convivencia les sirvieran para limar asperezas, señor Malfoy.

-así es profesora, ahora me llevo mejor con Weasley.- Draco sonrió abiertamente ya que "llevarse mejor" implicaba mas que "llevarse mejor"

-muy bien, pues no quiero saber nada mas de ustedes, así que cada uno a su respectiva sala común y sin merodear por el castillo- les dio las buenas noches y salio por la puerta rápidamente. Ginny le siguió, dejando a Draco solo.


Ya sabia que la profesora había dicho "sin merodear", pero Ginny necesitaba tomar un poco de aire fresco y despejar su mente. Había resultado tortuoso ese último castigo con Malfoy. Con cada palabra que el decía, el deseo de golpear su pálido rostro, crecía mas y mas dentro de la Gryffindor, pero su orgullo era mucho mas grande que su deseo, así que decidió hacer como que no escuchaba nada, además, mientras mas rápido terminara su trabajo, mas rápido podría salir de aquella aula.

Había llegado al pie de las escaleras, a la entrada principal del castillo, el frió comenzaba a instalarse en los terrenos del colegio y una fina escarcha había cubierto el pasto, dándole un brillo inusual pero igualmente hermoso. Camino lentamente haciendo urgir la hierba bajo sus pies, la oscura noche se ceñía sobre la chica, el cielo tapizado de pequeñas estrellas se reflejaba en sus ojos, el viento gélido jugaba con su rojo cabello haciéndolo danzar al compás de las ramas de los altos árboles del bosque prohibido, el agua del lago chocaba en la orilla creando la música mas perfecta y serena. Ginny saboreo ese momento como nunca jamás lo había echo, se había recostado cerca de un gran árbol, y relajo su cuerpo, hasta el punto de sentir su sangre correr rápidamente por todo su cuerpo. Debía regresar a la sala común antes de que alguien notara su ausencia, pero no quería moverse de donde estaba, se sentía tan bien en ese lugar. ¿Por qué las cosas no podían ser mas fáciles?

La chica se puso de pie a su pesar, pero antes de emprender su regreso al castillo, el ruido sordo de pasos la detuvo. Alguien mas había salido del castillo y paseaba por los jardines, y a pesar de vestir una larga capa negra, su inconfundible cabello rubio lo delato. Ginny decidió esperar un poco más.


Draco no había querido regresar tan rápido a su sala común. Se sentía cansado y un tanto "triste" por la actitud de Ginny. Entendía como se sentía la chica, y el sabia de antemano el rumbo que su relación tomaría, pero necesitaba hablar con ella y dejar algunas cosas en claro, mas sin embargo ella se había negado totalmente a dirigirle la palabra. Bien dicen que es más fácil temerle a los celos de una mujer despechada y no a la muerte. Estaba pensando en eso cuando una voz detrás de él pregunto:

-¿Dónde esta Ginny?

-tu deberías saberlo, nunca le quitas el ojo de encima, o es que acaso se te escapo esta vez…Potter- Draco dio media vuelta y así encarar a su interlocutor

-te hice una pregunta ¿Dónde esta Ginny?- Harry tenia un brazo dentro de la capa, sujetando con fuerza su varita.

-no lo sé Potter, hace mas de media hora que el castigo termino, seguramente ya esta en su sala común, es muy capaz sabes, ya puede subir las escaleras por si sola, así que ¿Por qué no te largas y la dejas en paz?

-el que deberia dejarla en paz eres tu Malfoy, yo…

-tu te fuiste Potter, perdiste, ella ahora me quiere a mi- Draco comenzó a caminar lentamente en dirección al castillo.

-pero tu no la amas- Harry lo seguía de cerca.

-puede que no…y puede que tal vez si la ame- el rubio se detuvo y riendo amargamente dijo- pero que hago hablando de sentimientos contigo, mejor métete en tus asuntos Potter.

-Ginny es mi asunto.

-también el mió, y no por eso estoy detrás de ella como perro- Harry apuntaba a Draco con su varita, pero él no retrocedió.

-aléjate de ella, Malfoy, y no te atrevas a tocarla o te juro que…

-ella estará bien, no la "tocare" si eso es lo que quieres, pero el que deberia cuidarse eres tu cara rajada, no querrás lastimar a Ginny con tu muerte.

-¿es una amenaza Malfoy?- harry enterró su varita en el pecho del rubio, pero el seguía sin retroceder.

-no Potter, es una simple advertencia- y dicho esto se marcho dejando solo a Harry.


Ginny espero hasta que harry y draco desaparecieron. No quería ser vista por nadie y mucho menos por ellos. Se deslizo rápidamente por los desolados pasillos del castillo, ya casi era media noche y si no se daba prisa la señora gorda habría salido de su cuadro y ella no podría entrar. Paso frente a la pintura de los troles, en el séptimo piso, y vio la puerta de la sala de los menesteres entreabierta, tan solo le tomaría unos segundos echar un vistazo y ver quien se encontraba dentro. Abrió un poco más la puerta, se asomo, pero no había luz, estaba totalmente oscuro, sintió como alguien la tomaba por la muñeca, haciéndola entrar en aquel cuarto. Sintió miedo, intento tomar su varita, pero se congelo totalmente al sentir la respiración de alguien sobre su cuello.

-hueles bien ¿has estado en los jardines no es así?

-¿Cómo lo sabes?

-por que hueles a hierba húmeda y al árbol en el que te recargaste- sintió como unos fríos labios se posaban cerca de su oreja- el manzano cerca del lago ¿me equivoco?

-no, pero…

-además de que te vi salir, una idea algo peligrosa en estos tiempos de guerra

-¿Por qué me has traído aquí?

-yo no te traje, tu viniste sola

-me refiero a…

-ya se a que te refieres pelirroja- las luces se encendieron y una habitación muy parecida a la sala común de Slythering se materializo. Draco fue a sentarse en una mullida butaca cerca del fuego.

-creí que estábamos en la sala de los menesteres- Ginny no se movió de donde estaba.

-y yo creí que se te había olvidado como hablar- la chica agacho la mirada, todo teatro de "finjo que no existes" se había ido al suelo.

-pues…ya recordé como hacerlo- Draco sonrió un poco y alargo una mano, una evidente incitación a acercarse un poco. Ginny se deshizo de la capa y se sentó en sus piernas- ¿aun estamos en la sala de los menesteres verdad?

-así es- draco paseo sus blancos dedos a lo largo de fina silueta de Ginny.

-entonces por que…- el chico comenzó a acariciar su rostro, y por alguna extraña razón eso impedía que ginny hablara.

-me gusta sentirme como en casa- susurro él, ahora jugando con el cabello de la joven.

-¿así es como luce tu casa?- pregunto ella sin dejar de ver los grises ojos de Draco.

-una parte, si- la mano del joven había bajado hasta los botones de la blusa de ginny, evidenciando su intención, por lo que ella lo detuvo.

-¿Por qué besaste a Pansy?

-¿estas molesta?

-un poco…-Draco la miro inquisitivamente- ¡claro que estoy molesta!

-lo siento, no era mi intención hacer algo para molestarte- el rubio se puso de pie, con ginny en sus brazos, la poso sobre la butaca en la que el había estado sentado y se dirigió a un enorme armario negro.

-pero lo hiciste y quiero saber por que

-por ti pelirroja, lo hice por ti- el rubio había sacado una prenda de aquel mueble y ahora se dirigía a un biombo no muy lejos de ahí.

-¿besaste a la zorra de Parkinson, por mi?- Ginny se puso de pie y se acerco al biombo al cual Draco había entrado- Eso no tiene sentido Malfoy ¿crees que soy tan tonta como para creer eso?

-no, no creo que seas una tonta y…-la corbata del chico había caído del otro lado, cerca de Ginny- no espero que me creas.

-juro que no te entiendo Draco Malfoy

-tampoco espero que lo hagas- por fin había salido, traía puesto un pijama blanco, se acerco a Ginny la abrazo por la cintura, ella trato de liberarse, pero Draco era por mucho mas fuerte que ella- Ginny, escúchame por favor…

-suéltame, quiero irme de aquí, no te soporto…

-prometo dejarte ir una vez que me escuches, así que por favor podrías poner atención- la chica dejo de moverse, odiaba cuando Draco se portaba tan humano como cualquier persona normal- bien, primero que nada, que te quede claro que a partir de ahora todo lo que haga y no haga serán por ti, la situación se han complicado, van a suceder cosas horribles fuera de Hogwarts de las cuales es mejor no saber nada, ahora mas que nunca es mejor guardar las apariencias, es por eso que bese a Pansy…

-pero…

-déjame terminar Ginny, por favor- la joven guardo silencio- quiero seguir a tu lado, te amo, y no creo poder mantenerme lejos de ti mucho tiempo, pero si no finjo no quererte y si tu no finges odiarme, creo que eso será imposible. Entiende que lo hago para protegerte, para que no te pase nada malo. El señor tenebroso, esta tras Potter, Weasley y Granger, y la semana pasada envió una carta a todos los "futuros" mortifagos de Hogwarts, pidiendo información sobre el paradero de Potter, también decía que de ser necesario él mismo entraría al castillo, hasta encontrarlo. Ginny, ¿entiendes la situación en la que estas? Media casa de Slythering y el mismísimo Voldemort buscaran esa fuente de información, y esa eres tu Ginny. Que mas querría yo que estar a tu lado y decir que te estoy usando, pero no es así, no soy capaz de hacer eso, además de que tarde que temprano se descubriría la farsa, sin mencionar a mi familia que esta de por medio ¿Qué seria de mi madre si se enteran de cómo he traicionado a mi propio padre? Entiendes Ginny, dime que si lo entiendes.

La chica no sabia que decir, ni siquiera sabía que hacer, saber que estabas en peligro de muerte no era una noticia muy fácil de digerir. Vio los suplicantes ojos de Draco y con una sola palabra acabo con su suplicio.

-entiendo Draco, perfectamente

-gracias, ya sabia yo que lo harías

Si miraron fijamente por un largo, largo tiempo, no decían nada, con la mirada acariciaban sus almas, produciendo un placer puro y apaciguante. Las dudas se disiparon, el peso de las decisiones se aligeraba poco a poco, y lentamente sus cuerpos gritaban la necesidad del otro.

-entonces, seré algo así como "la otra"- Draco sonrió y la tomo tiernamente en sus brazos.

-no, tu eres la única- el joven había posado a ginny sobre un "recién aparecido" diván negro, ella sonrió peligrosamente.

-respuesta correcta señor Malfoy

-creo que usted me debe algo señorita Weasley- él se coloco entre las largas piernas de la chica y comenzó a desabotonar su blusa.

-si, eso creo, pero esta vez…-con un ágil movimiento se deshizo de su presa y camino alrededor de él- esta vez seré yo la que acaricie tu cuerpo…-su delicada mano se deslizo por el cuello del joven hasta su abdomen- quien lo seduzca lentamente…-se acerco a sus labios y jugueteo con ellos, incitándolo mas y mas a besarla- y quien lo ame hasta que la luz del sol aparezca- la chica lo tumbo sobre el diván y se coloco sobre él, frotando insistentemente sus cuerpos.

-¿se da cuenta de lo que acaba de decir señorita Weasley?

-si Draco, yo también te amo.

-creí que tardarías mas de una semana antes de notarlo- dijo él, algo atontado ante la confesión de Ginny.

-y yo creí, que tardarías menos tiempo en terminar lo que dejamos en aquel callejón- Draco soltó una carcajada de jubilo antes de deshacerse del uniforme de Ginny.


Es curioso como los sentimientos juegan con nuestras mentes

Como el odio nos hace ver menos virtudes de las que de verdad son

Como el miedo nos hace creer en cosas que no existen

Y como el amor crea para nosotros un mundo del cual no queremos salir nunca.

Entre la mente y el corazón se ha librado una batalla milenaria

Pero tan acostumbrados están a pelear que no se han dado cuenta de que

El corazón piensa y la cabeza siente

Dejemos de pensar que nos queremos

Y comencemos a sentir lo que pensamos

No nos engañemos a nosotros mismos

Tu lo amas, acéptalo, probablemente el también lo haga.

No duden sobre esto mis queridos lectores:

Es preferible morir de dolor, que vivir de mentiras.