Pediría perdón mil y un veces por no actualizar rápido, pero la verdad es que a nadie le interesa leer mil veces la palabra perdón, así que lo hare una sola vez, con la esperanza de que ustedes mis queridos lectores, perdonen a esta autora indisciplinada, así que aquí voy: PIDO PERDON DE TODO CORAZÓN A TODOS MIS LECTORES FIELES QUE CON MUCHA PACIENCIA HAN ESPERADO POR ESTA ACTUALIZANCION…¡¡¡PERDON!!!

Ahora dejando a un lado mi estúpida culpa…

TENEMOS NUEVO CAPITULO!!!

El numero 18 para ser exactos y antes de continuar, quisiera darles las gracias a todos aquellos que lo han seguido este fic desde sus primeros días y a aquellos que se han incorporado en el camino, por que han de saber que este fic cumplió un año hace unos dos o tres meses y estoy inmensamente feliz de saber que a pesar de mi falta de atención y mis múltiples crisis emocionales y creativas, hay personas que gustan de la historia y a pesar de ver abandonado y lleno de polvo mi fic se toman el tiempo de escribir un review y decirme lo mucho que les gusta la historia y las ganas que tienen de leer un nuevo capitulo. GRACIAS muchas muchas gracias, todos ustedes son mi motivo para seguir escribiendo y crear nuevas situaciones y emociones para su total disfrute. MIL MIL GRACIAS no saben lo feliz que me hace leer sus reviews, si pudiese iría y les daría un abrazo a cada uno de ustedes pero la barrera de la distancia y el tiempo lo hacen una tarea difícil. En fin me estoy poniendo sentimental y ustedes están ansiosos por leer, así que como en todos y cada uno de los nuevos capítulos…………………..

A LEER!!

Atte.

Danyrose

CAPITULO 18. LA VERDAD DE LA VERDAD

Era un día normal de noviembre, un día normal en la semana, un día normal en Hogwarts. Era un día normal. El sol despertó de su sueño, oculto a las estrellas y se deshizo de la luna. Era un día normal. El aire corría libre por los jardines y se escabullía por los fríos pasillos de piedra. Era un día normal. El bosque prohibido continuaba siendo siniestro y prohibido, con sus gigantescos arboles que ocultaban a criaturas mágicas, criaturas mágicas que corrían libres por el bosque, un bosque que era normal en Hogwarts. Y los estudiantes despertaban ya, se preparaban para bajar y tomar un desayuno normal y asistir a sus ya acostumbradas clases normales. Era sin lugar a duda un día normal.

Sin embargo ¿Por qué no lograba adentrarse en ese día normal?

Ese fue el primer sentimiento que lleno el duro corazón de Pansy Parkinson.

¿Qué había sucedido en el transcurso de la noche para que la mañana siguiente dejase de ser normal para ella?

Algo se había movido de su lugar, de eso estaba segura, pero que era lo que se había movido simplemente no lo sabia.

La Slythering salió de su cama y se metió al baño aun con ese sentimiento carcomiéndole los nervios. Deseó que el agua caliente de la ducha la relajara un poco pero sucedió todo lo contrario, el agua la sentía como fríos copos de nieve derritiéndose por su espalda, dejando a su paso pequeños y dolorosos cortes. No lo entendía. ¿Qué era lo que había pasado?

Salió del baño desesperada y un tanto nerviosa, se vistió rápidamente y cuando por fin estuvo lista repaso rápidamente el mobiliario de su habitación, su cama vacía, su tocador reflejando su mirada, el baúl al pie de la ventana, un pequeño escritorio con los restos de una vela. Todo estaba en su lugar.

Negando con la cabeza salió del cuarto y comenzó a bajar las escaleras del dormitorio de las chicas. Una vez estando en la sala común se dedico a observar su contenido y al igual que en su habitación nada había cambiado. Todo era "normal".

Se dirigió a la salida de la sala común tratando de convencerse de que se estaba volviendo loca, de que probablemente la desorientación era la consecuencia de algún hechizo mal ejecutado el día anterior. Sí, eso era lo que sucedía.

Un poco más optimista tomo el pomo de la puerta, sintió el contacto del frio metal en sus manos y al girarlo un destello de luz choco en su rostro. Desvió la mirada hacia el pomo, este era grande y plateado y como todo metal en el castillo deslumbraba cual si fuera nuevo. Reconoció ese brillo plateado inmediatamente, no por el hecho de que todos los días lo viese frente a ella al salir de la casa de Slythering, no, era algo mas.

Así estuvo unos cuantos minutos, jugando con el pomo de la puerta, tratando de recordar en donde había visto ese brillo plateado, cuando al acercarse mas a la puerta vio como el pie de las escaleras que daban a los dormitorios de los hombres, se reflejaba en el duro metal. Ese sentimiento que la había acompañado desde el momento en el que sus ojos se abrieron volvió, más potente y más voraz. Sin saber por que o como, comenzó a caminar hacia las escaleras y una vez hubo puesto un pie en el primer escalón supo la razón de por que ese día no era normal. Corrió escaleras arriba, algunos chicos venían bajando y chocaron con ella, a ella no le importo, tenia que subir, debía llegar y confirmar sus temores. Cuando por fin llego a su destino, abrió la puerta bruscamente y la oscuridad la golpeo, el eco de sus pasos regresaban a ella y la hacían temblar, la cama vacía la miraba cruelmente y su reflejo en el espejo se burlaba de ella y le gritaba lo que ella ya sabia.

¡No esta!

¡Él, no esta!

Draco Malfoy no estaba en su habitación y aun que bien podría esta desayunando, Pansy sabía que eso era una mentira, una vil y estúpida mentira.

¡Claro que su día no era normal!

La pieza perdida era Draco y tan distraída había estado ella, que al parecer esa pieza se negaba a regresar a su lugar.

-no pasaste la noche en tu habitación- ella se había sentado en la desolada cama y estrujando las sabanas entre sus angulosas manos lanzo la pregunta que la atormentaría por meses- ¿Dónde estas, Draco Malfoy, donde estas?


Después de haber dejado la sala de los menesteres el rubio opto por darse un largo y relajante baño, era extremadamente temprano así que quiso aprovechar la soledad del baño de prefectos y fue directo hacia el. Abrió la llave de todos y cada uno de los grifos, el perfume que emanaba de cada chorro de agua se combinaba perfectamente con los demás y los vapores resultantes embriagaron al joven de tal manera que al poco tiempo de haber entrado al agua cayo profundamente dormido.

Él soñaba, imágenes inconexas abarrotaban la mente dormida de Draco, veía ondas rojas disolverse en un mar blanco y cada vez que una de esas ondas emergía, todos sus sentidos despertaban y prestaban atención a aquellas ondas color escarlata. Probablemente fuese por culpa de los cientos de perfumes mezclados en el agua en el que se había dormido, pero en su sueño su nariz percibía cierto olor a maleza y fresas silvestres, otras veces olía a miel y manzanas, algunas otras olía a violetas y agua de mar, y otras cuantas a la madera del pino prendida en una fogata. Tratando de identificar cada uno de esos aromas, la imagen cambio en su cabeza y ahora veía la habitación en la que había pasado la noche anterior, volvía a ver a Ginny usando su camisa, parada en el balcón, con su cabello rojo fuego al aire y sus largas piernas blancas descubiertas. Sintió una fría brisa matinal en su rostro y todos aquellos olores que había estado tratando de identificar golpearon en él, y se dio cuenta que todos y cada uno de los aromas provenían de Ginny, de su cabello, de sus labios, de sus pechos, de su sexo…esa mezcla era Ginny, ese juego de perfumes adictivos eran completamente Ginny.

Él sonrió y camino directo hacia ella, el olor llegaba mas y mas consistente, era como saborear un vino realmente viejo y casi podía sentir la textura de sus labios sobre los de él, casi podía saborear la miel de sus pechos, casi volvía a hundirse en aquellas llamas ardientes que acariciaban su piel y se movían con el viento, casi volvía a tenerla cerca nuevamente. Las puntas de sus dedos ardían mas y mas mientras la proximidad entre ellos se acortaba ¡era doloroso estar lejos de ella! pero era igual o mas doloroso estar cerca de ella y no poder tocarla. Comenzaba a desesperarse, cada vez que intentaba alcanzarla ella se alejaba un poco mas, ya no solo sus dedos ardían, ahora ardían sus brazos, sus piernas, su pecho, el alma ¡le ardía el alma al no poder tocarla!

Estaba resultando una tortura, una peor que cualquiera utilizaba en la época medieval.

-¡Córtenme la lengua! ¡Separen piernas y brazos de mi cuerpo! ¡Atícenme con hierros ardientes! ¡Enciérrenme y déjenme sufrir de locura! ¡Pero permítanme tocarla una vez mas!- gritaba Draco en su sueño.

Un poco de agua puso fin a su agonía…

-las clases empiezan en una hora, será mejor que subas a vestirte

Blaise Zabini se encontraba en la orilla de la gran tina colocándose una toalla alrededor de la cintura.

-¿clases, que clases?- Draco estaba aturdido, no recordaba el lugar en el que se encontraba- ¿Blaise, que paso?

-te quedaste dormido, Malfoy- el muchacho tomo otra toalla para secarse el cabello- llegue hace una hora, no te hubiese despertado de no ser por que las clases están por comenzar. Como ya dije, será mejor que subas a vestirte.

El rubio observo curioso a su interlocutor, aun no entendía del todo sus palabras, echo un vistazo al lugar y poco a poco recobro el sentido del tiempo y el espacio. Estaba en el baño de prefectos y tal como había dicho Zabini, Draco se había quedado dormido. Pero su sueño aun estaba muy latente en su mente y no podía olvidarlo.

-gracias, Blaise- dijo el Slythering un vez estuvo fuera del agua.

Como respuesta Blaise inclino un poco la cabeza, estaba por irse cuando Draco le llamo.

-eh Blaise ¿recuerdas lo que hablamos ayer?- el chico sonrió abiertamente.

-si, Malfoy, lo recuerdo a la perfección y será mejor que se los expliques a Pansy antes de que te desmiembre y la familia Malfoy cuente con una heredera en lugar de un heredero.

-tienes razón ¿la has visto esta mañana?- pregunto el chico mientras caminaba hasta donde se encontraba Zabini.

-si…-Blaise sonreía aun mas, era casi imposible sorprender a Draco, pero estaba seguro que al saberse conocedor del paradero de su novia, Draco, estaría mas que sorprendido.

-¿Dónde?

-subió corriendo a tu habitación, parece ser que no le agrado en nada encontrarla vacía.

Y sin mas, Blaise salió del baño de prefectos.

-perfecto- murmuro Draco mientras salía corriendo hacia su habitación.

Pansy había decidido quedarse y esperar a Draco, había visto sus libros en una esquina de la habitación y sabía que él debía ir a por ellos. Estaba sentada en la ventana observando los jardines de Hogwarts cuando la puerta se abrió de golpe.

Draco entro rápidamente, cerro la puerta, coloco unos cuantos hechizos sobre esta, tomo unas ropas de su armario y desde la puerta del baño hablo a Pansy

-tu y yo tenemos que hablar- se metió en el baño, cinco minutos después salió completamente vestido y trataba de colocarse la corbata.

La chica al ver como Draco se desesperaba, se puso de pie y retirando las manos de Draco de la prenda, comenzó a anudarla.

-¿Dónde estabas?- soltó ella secamente.

-fui a tomar un baño- respondió él en el mismo tono frio.

-¿y antes de ir a tomar un baño?

-estaba dormido, Pansy

-¿Dónde?- al preguntar dio un tirón de la corbata con la intención de lastimar a Draco

-yo duermo donde se me da la gana, me escuchas- la chica volvía a tirar de la corbata, pero Draco apenas se daba cuenta de eso.

-te espere aquí toda la noche y nunca apareciste- el rubio sonrió al descubrir su mentira.

-tu y yo sabemos que eso no es cierto, llegaste aquí hace apenas una hora, nunca me esperaste.

-quizá no toda la noche, pero si te espere- decía ella con los dientes apretados.

-ves como hablando claro se entiende la gente…-a morena soltó la corbata y en un rápido movimiento propino una sonora bofetada a Draco, él no hizo mas que sonreír.

-¡TE ESPERE, MALDITA SEA! ¡TE ESPERE POR QUE FUE ESO LO QUE ME DIJISTE QUE HICIERA! ¡PERO ME CANSE DE ESPERARTE! ¡SOY TU NOVIA, MALFOY! ¡NO SOY TU MADRE NI NINGUNO DE TUS SIRVIENTES PARA ESPERARTE TODO EL TIEMPO QUE A TI SE TE VENGA EN GANA! ¡SOY TU NOVIA! ¡SOY TU MALDITA NOVIA!- su pecho subía y bajaba rápidamente, su respiración era irregular, pero la ira y los celos le envenenaban la mente. No se sorprendió al oír gritar a Draco, se lo merecía, ella merecía que él le gritara, merecía eso y más.

El rubio la tomo por los hombros y la empujo contra la pared, el golpe seco corto la respiración de la joven, mas a él no le importo, no tenia derecho a gritarle y mucho menos a golpearlo de la manera en que ella lo hizo. La bofetada no había herido su rostro, había herido su orgullo y una herida en el orgullo, supura y sangra de tal manera que es muy difícil de curar.

-¿ASÍ QUE ERES MI NOVIA? ENTONCES, MI AMOR ¿DONDE ESTUVISTE TODO ESTE TIEMPO? DIME, CORAZÓN ¿DONDE ESTUVISTE CUANDO TODA LA MALDITA CASA ME TRATABA DE TRAIDOR Y ASESINO? ¿DONDE ESTABAS, AMADA MIA?

-Draco…yo…

-NO, NO DIGAS NI UNA SOLA PALABRA. NO TIENES EL DERECHO DE RECLAMARME Y MUCHO MENOS DE LLENARME DE PREGUNTAS ESTUPIDAS. NO ME IMPORTAN TUS CELOS, NO ME IMPORTA TU FALTA DE CONFIANZA, NO ME IMPORTA SI TE QUEDAS ESPERANDO CIEN AÑOS MIENTRAS YO REGRESO ¡NO-ME-IMPORTA!

-Draco, lo siento tanto, yo me deje llevar por lo que todos decían, perdóname…perdóname, por favor- Pansy lloraba amargamente al sentir el rechazo de su novio, ella sabia que ese momento llegaría pero nunca pensó que dolería de esa manera. Aun sentía las manos de él haciendo presión sobre sus hombros, le hacían daño, la lastimaban…

-AHORA LO SIENTES, TODOS LO SIENTEN…-trato de calmarse, ella no tenia la culpa de todo lo que había pasado, no era justo que descargara toda su ira contenida con ella- bien sabemos que tu y esta casa de mediocres no son nada sin mi, es por eso que han vuelto a hablar conmigo, es por eso que Blaise vuelve a ser mi amigo y tu vuelves a ser mi…novia.

-todos quieren atrapar a Potter, es obvio que nunca lo conseguirán- Pansy había dejado de llorar, ahora solo murmuraba los planes que otros tenían en mente- es por eso que le rogaron a Blaise que volviese a hablar contigo, quieren estar enterados de todo, saben que eres un buen medio para conseguir información…

Draco fijo sus ojos color plata sobre ella, examinándola, tratando de encontrar un rastro de mentira en sus palabras o en su mirada. No lo encontró…

-idiotas, todos son unos idiotas- libero el cuerpo de la chica de sus manos y mientras la tomaba por la cintura, acariciaba su rostro. Ella se estremeció al contacto de sus caricias- que me dices de ti, Pansy ¿Por qué has vuelto?

En el rostro de ella se dibujo una sonrisa tétrica, abrió sus ojos negros como el carbón y comenzó a anudar la corbata de él nuevamente.

-por que estoy demente ¿Quién mas podría amar a una persona como tu?

Ante estas palabras ambos guardaron silencio. Cada uno navegando en el mar de sus pensamientos, cada uno digiriendo el sabor de aquellas crueles e inciertas palabras.

¿Quién mas podría amar a alguien como él? ¿A alguien como Draco Malfoy?

-listo- la chica dejo caer sus brazos a los costados mientras veía fijamente al joven. Él volvió a abrazarla por la cintura y susurro en oído.

-no me gusta que mi novia me grite, no lo vuelvas a hacer o hare que te arrepientas- sonrió malévolamente y mordió levemente el lóbulo de su oreja.

Pansy sonrió y lo beso en respuesta a aquella peligrosa amenaza.

No salieron de la habitación hasta una hora después.


Ginny había recorrido rápidamente los pasillos del castillo hasta llegar a su sala común, una vez ahí busco su mochila y metió unos cuantos libros que había dejado en una de las múltiples butacas. Mientras lo hacia murmuraba entre dientes:

-"debemos fingir, debemos fingir"- la chica intentaba meter uno de los libros pero tan concentrada estaba en cultivar su desconfianza que no se dio cuenta de que el libro simplemente no cavia- claro, vamos a fingir que te odio profundamente, y cuando te vea besando a la zorra de tu novia, fingiré que te asesino a sangre fría- cansada de tratar de meter el libro, se sentó en la cómoda butaca. Miro fijamente a las llamas, el danzar de estas la tranquilizaron un poco, permitiéndole pensar claramente-¿Por qué siempre tienes la razón?

Draco solo trataba de protegerla, es por eso que debían fingir. Fingirían que se odiaban, él fingiría amar a Pansy y ella…ella se sentaría a tejer y esperar su turno en la lista de las amantes diarias de Draco Malfoy.

-¡basta Ginebra!- se reprendió ella al no poder controlar sus celos.

Debía hacer algo, no podía simplemente sentarse a ver como Parkinson se pavoneaba del brazo del chico, creyéndose el ama y señora de Draco. No se lo permitiría.

Sabia que estaba mal, sabia que no debía hacer sentir mal a Draco, pero si ella tendría que soportar el echo de compartir al rubio, el tendría que aceptar el echo de compartirla a ella con…alguien mas.

-no Ginny, no lo hagas- hablaba consigo misma, con quien mas lo haría si no es con ella misma- él lo hace para protegerte, el nunca te lastimaría, habla con él ¡si! Habla con él, hazle entender que no es algo con lo que te sientas cómoda ¡exacto, eso hare! Hablare con él y le pediré que no tenga sexo con Parkinson, después de todo existen muchos noviazgos que van la mar de bien sin la necesidad de estarse revolcando todas las noches.

Convencida de que sus razones estaban bien fundamentadas, metió como pudo el último libro en su mochila y mas alegre y optimista que antes, bajo a desayunar.

Era un lindo día, de esos raros y nada comunes, un lindo día de noviembre: hacia frio, el sol brillaba desde lo alto del firmamento y las pocas hojas que quedaban en los arboles, caían libres creando una lluvia en tonos rojos y amarillos: los colores del otoño que cae derrotados por el invierno.

Ginny iba caminando por uno de los múltiples atajos que existían en la escuela, era uno con grandes ventanales que se abrían directo a los jardines. No pensaba en nada, simplemente dejaba que sus pies la guiaran mientras ella disfrutaba de los rayos del sol que calentaban su piel de porcelana. Ya podía oler el pan tostado y los huevos fritos. La mermelada de naranja y las frutas típicas de un desayuno en Hogwarts. Estaba hambrienta, tanto que acelero su paso. Se imaginaba a ella misma devorando un cuenco de avena con miel, bebiendo zumo de calabaza y comiendo una manzana o tal vez unas cuantas uvas.

¡Se estaba muriendo de hambre!

Estaba a solo dos puertas para llegar al gran comedor cuando un brazo salió de la nada y la introdujo en un aula vacía.

A simple vista no había nadie en el cuarto, pero conocedora de la incorporeidad de los fantasmas inmediatamente supo quien había sido el causante de demorar su desayuno.

-Harry, es inútil, se que llevas puesta la capa…- a su derecha se materializo el pelinegro, feliz de poder hablar con Ginny sin recurrir a los gritos.

-se ve que estas de mejor humor que la ultima vez que nos vimos- él camino directo a ella, guardo una distancia prudente, pero suficiente para apreciar su bello rostro sin perderse de un solo detalle.

-y tenias que recordarme que estaba enojada contigo- era un lindo día ¿Por qué siempre insistía en arruinarle sus lindos días?- pero ya no importa, hoy es un lindo día y no permitiré que tu ni nadie lo arruine.

-¿será acaso que algo bueno a sucedido en mi ausencia?- Harry se acerco un poco mas a Ginny provocando que ella retrocediera, sin embargo no perdía la alegría de su rostro.

-muchas cosas buenas pasan en tu ausencia, Harry. Estoy bien, no necesitas encerrarme en aulas vacías y acorralarme para saber que estoy bien.

-tienes razón- el joven sonrió y se detuvo- es solo que…

-que, Harry…

-es solo que me gustaría que esas cosas buenas pasaran conmigo a tu lado y no en mi ausencia.

-es tu culpa, Harry. Tú elegiste mantenerte lejos, tú elegiste mantenerme lejos, no deberías quejarte de tus propias decisiones- la chica recordó vagamente el momento en el que Harry le había echo saber de sus decisiones, recordó el dolor, recordó el vacio, aun dolía…

-si, bueno, no es saludable hablar sobre cosas tristes

-es cierto, mejor hablemos de la verdadera razón de tenerme aquí- Harry se sorprendió ante tal afirmación, pero era algo que no podía aplazar por mucho tiempo- por que es obvio que no me privarías del placer de la comida por la mañana solo para asegurarte de que estoy bien, eso ya lo sabias tu- el pelinegro intento decir algo pero Ginny continuo hablando sin siquiera darle un momento para hablar- sé que me vigilas, Harry. El problema es que no se como lo haces. Pero ese no es el punto ahora, así que dime ¿Qué es lo que tus espías no te han podido decir y yo si seré capaz de hacerlo?

-¿Cómo es que sabes que te vigilo?- pregunto él, reanudando su caminata.

-que importa como lo sé, a ti te da igual con tal de obtener lo que sea que quieras obtener al tenerme vigilada día y noche- Ginny comenzaba a enojarse, le irritaba el ser vigilada constantemente, no era que pensara en eso todo el tiempo, pero las pocas veces que lo recordaba no podía evitar sentir un par de ojos detrás de ella.

-lo hago por tu propio bien- el seguía acercándose

-no eres mi hermano para estarme vigilando, además, ya te dije que estoy bien.

-Ginny, no…

-¡no, Harry! ¡Basta! ¿Qué es eso de lo que me quieres proteger? ¡Estoy bien! No es como si Voldemort fuese a aparecer detrás de una armadura y me fuese a asesinar.

-Ginny no seas absurda, por favor.

-seré absurda todo el tiempo que tu insistas en creerte dueño de mi vida- la pelirroja esta pegada contra la puerta del aula, Harry solo se encontraba a un palmo de distancia y no daba señal alguna de querer retroceder.

-no seré el dueño de tu vida, pero Malfoy tampoco lo es.

-Malfoy, Malfoy, Malfoy- la pequeña Weasley lanzo una risa lacónica- el me ama, Harry.

-aléjate de él, solo te esta utilizando.

-no me creas tan estúpida, Potter- Harry se acerco aun mas al oírla hablar así, le dolían sus palabras, le dolía su desprecio, pero le dolía aun mas el que ella hubiese dejado de amarlo.

-nos están buscando, Ginebra. A Hermione, a Ron y a mi, buscan información y tu…

-…y yo soy la única vía accesible para conseguirla- la chica sentía la respiración de Harry en su rostro ¿Cuántas veces no deseo tenerlo tan cerca?- lo sé Harry, Draco…

-lo llamas por su nombre- Harry dio un paso atrás.

-sí, Draco- remarco el nombre del rubio- él me lo dijo.

-el te esta usando, Ginny.

-no es así.

-claro que si, te usa y tu estas tan ciega que no lo quieres ver. Te dice que te ama, pero no es más que una mentira para mantenerte a su lado y obtener información sobre nosotros. Nos vas a terminar matando, Ginny…

Ya era suficiente, no lo toleraría mas, no soportaría mas esa conversación y mucho menos la desconfianza por parte de Harry.

-PARA TU INFORMACION, HARRY POTTER, YO NUNCA HE DICHO UNA SOLA PALABRA SOBRE RON, HERMIONE O SOBRE TI, ¡NUNCA!

CREES QUE SOY UNA IDIOTA QUE SE DEJA MANEJAR AL ANTOJO DE CUALQUIERA ¡PERO ADIVINA QUE! ESE ERROR YA LO COMETI CONTIGO Y NO PIENSO VOLVER A COMETERLO.

La chica salió de su encierro y se alejo de Harry, pero antes de dejarlo solo una vez mas, agrego.

-te ame lo suficiente para un día poner las manos al fuego por ti. Aun te amo, no de la forma que quisieras y no de la forma que te ame antes, pero aun lo hago y ese amor es suficiente para seguir arriesgando mi vida por ti- Harry permaneció en silencio, las palabras de desvanecieron, no tenia nada mas que decir- ya no soy una niña Harry y tu no eres el único que puede salvar a las personas que ama.

Ginny salió del aula.

Había perdido el apetito, no podía hacer otra cosa más que pensar en lo sucedido recientemente y repetirse una y otra vez a si misma: él me ama, él me ama, él me ama. No estaba afirmando nada, trataba de consolarse a si misma, no quería dudar de Draco, no debía dudar de él. Pero tampoco quería dudar de Harry, el ya había arriesgado su vida para salvar la de ella una vez ¿Por qué podría estarle mintiendo en esta ocasión?

Sin embargo lectores míos, las dudas crecen y se alimentan de los temores de la persona, de sus inseguridades y de las dudas ajenas…

Una risita tonta la hizo levantar la mirada y buscar el origen de sonido tan irritante. La visión que llego a ella la traspaso como una espada de doble filo, cortando en dos su alma y su seguridad.

Pansy Parkinson y Draco Malfoy caminaban juntos en dirección al gran comedor, ella reía por algo que él había dicho y cada tanto se detenía para depositar un beso en los labios del chico. Draco diviso desde lejos a Ginny y trato de desviar la atención de Pansy de la chica, pero fallo estrepitosamente.

-esto es nuevo, Weasley esperando a que nosotros pasemos, al parecer has aprendido a respetar a tus superiores- la morena se detuvo y con ella se detuvo Draco, quien trataba de no mirar a Ginny.

-deberías aprender a hablar antes de siquiera intentarlo, Parkinson- la pelirroja no se iba a dejar intimidad y muchos menos por la personas mas hueca y estúpida que había conocido en toda su vida- no entiendo una sola de tus palabras.

-¿te crees muy lista, verdad niña Weasley?

-no es solo que lo crea, es que lo soy- Pansy se soltó del brazo de Draco y se acerco a Ginny amenazadoramente.

-pues si de verdad lo fueras, te andarías con cuidado, recuerda que Potter y sus amiguitos ya no están aquí para protegerte y quien sabe, algún día podría suceder un accidente- Ginny entendió perfectamente la amenaza, busco la mirada de Draco pero el no estaba prestando atención. Lo iba a pagar muy caro…

-gracias por la recomendación, ahora permíteme que te diga una cosa que podría resultar beneficiosa para ti: abre los ojos, Pansy, por que las cosas no son lo que parecen.

Si bien la morena no entendía el mensaje, no fue por que fuese una tonta sin remedio el problema fue que ese mensaje no era para ella y el verdadero receptor del mensaje, lo entendió a la perfección. Situaciones drásticas, medidas drásticas.

-será mejor que cierres la boca, Weasley- Draco por fin veía a Ginny y a Ginny no le gusto lo que vio- no querrás comprometer al cara rajada, la sangre sucia y al idiota de tu hermano.

El Slythering tomo a su novia por la cintura y la alejo del lugar, sabia que aquellas palabras le iban a causar serios problemas pero ya pensaría en eso una vez que los problemas llegaran a Ginny.

La pelirroja se mantuvo estática en el pasillo, no podía creer lo que había pasado. La voz que minutos antes le había estado gritando cuanto la amaba Draco, de repente se quedo muda e incapaz de volver a hablar en un largo tiempo.

Ginny sintió un ligero roce en su mano derecha y la voz de Harry clara y triunfante, se escucho.

-¿entonces, vas a arriesgar tu vida por él? Que desperdicio

La chica siguió sin moverse, sintiendo el peso de verdades falsas y mentiras ciertas aplastando cada parte de su cuerpo.


Las mentiras dejan de ser mentiras cuando la verdad es descubierta.

Así que la mentira se pierde y lo único que recordamos es la verdad.

Sin embargo, algunas veces es bueno desenterrar las mentiras y asegurarnos de que esa verdad es la verdadera verdad.

Estoy segura, mis bien amados lectores, que a muchos de nosotros nos fascina la idea de saber la verdad de todas las cosas.

Pero la verdad de escuchar una verdad, es que duele.

Y aunque nos refugiemos en nuestras mentiras, la verdad seguirá ahí: pura, indemne y sobre todo dolorosa.

La verdad no es un derecho, es un privilegio y aquellos que se esfuercen en buscarla obtendrán el castigo de encontrarla.