Perdon por la tardanza, ha pasado mas de un año desde la ultima actualización pero no me olvido de este fic y de los que son (o eran =( ) sus seguidores.
¡Feliz navidad y Feliz año nuevo a todos ustedes mis queridos lectore! Que este 2011 sea un año prospero para todos. Mis mejores deseos.
Los quiere
danyrose.
CAPITULO 19. TIERRA DE NADIE
-¿Harry?
Silencio.
-¿Harry, sigues aquí?
Silencio. Soledad.
-Harry, por favor…
Silencio. Soledad y un profundo…
-Por favor…
…punzante
-¡HARRY!
Silencio, soledad y un profundo, punzante, asqueroso dolor.
Alguna vez todos, sin excepción alguna, hemos sentido dolor.
Si comemos en exceso, nuestro estomago duele; si cerramos una puerta sobre nuestra mano, nuestra mano duele; si el jabón cae en nuestros ojos, nuestros ojos arden y si digo que arden, en lugar de decir que duelen, es porque es más viable que un poco de shampoo caiga en nuestros ojos, a que alguien nos de un buen golpe o que nosotros mismos metamos uno de nuestros dedos en ellos.
Lo que quiero decir con todo esto es que el ser humano puede experimentar dolor físico de muchas maneras. Hoy en día existen los analgésicos; maravillosos medicamentos creados para hacer más soportable el dolor.
¡Bendita sea la persona que decidió dejar el sufrimiento atrás anestesiando su cuerpo por un par de horas!
Y malditas sean todas aquellas personas que no han hecho nada por anestesiar el corazón, por sedar el alma, por drogar los sentimientos…
¡Como si un brazo roto fuese más importante que un corazón roto!
¡Que estupidez!
Pero está bien, olviden el estúpido brazo roto; ¿que les parece una pequeña fisura en algún hueso de la mano? ¿A que suena menos doloroso?
Tan sencillo como ir al hospital, una dosis de anestesia, un buen médico, una férula y un mes en reposo.
¡Voila!
¡Nuestra fisura ósea ha sanado!
Que lástima que no existan hospitales, ó anestesia, ó médicos ó férulas capaces de reparar fisuras en el corazón provocadas por palabras desalmadas.
Estamos destinados a morir de amor.
Ginny Weasley caminó sin rumbo durante un largo rato. No sabía porque lo hacía, simplemente lo hacía. Quizá era una reacción automática de su cuerpo al sentir como la sangre dentro de él, se congelaba. Necesitaba mantenerse en movimiento para que si sangre también lo hiciera y así seguir con vida.
¿Pero, que sentido tenía el mantenerse viva?
La vida era un asco. Toda y todos en ella te lastiman. Te escupen en la cara y te pisotean; te acribillan, abren tus heridas y te arrastran sobre carbón ardiente. Y al saberse demasiado capaces de poder terminar contigo rápida y limpiamente, deciden que es una tarea aburrida y dejan en tus manos tu propia muerte.
Que cruel era la vida, cruel, asquerosa, injusta, dolorosa…
Vivir dolía mucho.
Ahora sabía que no se movía para seguir viviendo. Ella se movía porque el dolor era tanto que su vida no lo soportaba. Su vida buscaba algo para anular el dolor.
-¿Ginny?
Ella conocía esa voz.
-¿Ginny, estás aquí?
Ella conocía esa voz, ella sabía de quien era esa voz.
-Ginny, por favor aléjate de la orilla.
¿Orilla, cual orilla?
-Ginny, prometo que no te hare daño pero aléjate de…
-¿Qué?
-Ginny por favor, solo… solo debes dar un par de pasos hacia atrás.
-¿atrás?- hacía frio, ella podía sentir el frio y el viento, sentía el viento. Había un vacío, el vacío era tangible.
-Ginebra te lo suplico, aléjate de la orilla.
-Yo…yo no- "orilla", "extremo", "fin", "vacío". No le gustaba como se sentía el vacío, era frio y extenso, el vacío era mortal...
La habitación era enorme, no había ventanas o mobiliario alguno, solo el inmenso vacío.
Parecía como si alguien hubiese retirado la pared del fondo reemplazándola por un tapiz muy parecido a los jardines de Hogwarts, el bosque prohibido y sus gigantescos árboles, las frías montañas y el horizonte oscuro con su cielo tapizado de estrellas y la luna asomándose detrás de unas cuantas nubes.
Pero no era un tapiz, eran los jardines de Hogwarts.
¡Todo era real!
La pared había desaparecido y el vacío se extendía frio y mortal. Su corazón se detuvo cuando vio a Ginny a un paso de ese vacío.
-Ginny, por favor aléjate de la orilla.
Ella no se movía, estaba de pie frente a los jardines del colegio, al final de la habitación y a un solo paso de caer.
Su largo cabello se movía con cada susurro del viento, era como ver las llamas de una hoguera elevándose y moviéndose grácilmente con el viento, lamiendo delicadamente su piel blanca.
La pelirroja se tenso al escuchar las palabras de Harry.
-Ginny, prometo que no te hare daño pero aléjate de…
-¿Qué?- ella había hablado con una voz débil, bañada de miedo y confusión.
-Ginny por favor, solo… solo debes dar un par de pasos hacia atrás.
-¿atrás?- el viento sopló nuevamente, más fuerte y más agresivo que antes. El viento se había enfurecido y reclamaba a la pequeña Weasley como suya. La empujaba al vacío, la hacia temblar y la obligaba a no retroceder.
-Ginebra te lo suplico, aléjate de la orilla.
-Yo…yo no…
La inexistencia fue más rápida que el sentido de supervivencia.
Ginny reacciono a las palabras de Harry de la manera más escalofriante. La chica dio un pequeño paso hacia delante y desapareció ante los ojos del joven.
Harry no había tenido oportunidad alguna de hacer algo para impedirlo, en cuanto Ginny cayó al vacío la pared se materializo impidiéndole ver el lugar donde había caído la pelirroja. Se giro rápidamente, tenia que llegar a los jardines y ayudar a Ginny. Él debía salvarla. Sin embargo una persona le detuvo el paso.
-Es un hechizo demasiado complicado. En realidad nunca caes, simplemente das un paso hacia delante y al segundo siguiente apareces junto a la puerta de entrada- Ginny Weasley estaba de pie junto a la puerta. Tenía el rostro pálido y las pestañas aun estaban mojadas a causa de las lágrimas pero, fuera de eso, ella se encontraba ilesa.
-¿Qué clase de broma es esta?- Harry estaba aliviado de tener a Ginny con vida pero una ira irracional crecía dentro de él.
-No es ninguna broma, Harry. Yo solo quería mostrarte como funcionaba todo.
-¿y no podías simplemente decírmelo?- el moreno se había acercado a Ginny y la había tomado ferozmente por los hombros. La calidez que emanaba su cuerpo fue prueba suficiente para asegurarse de que en verdad ella seguía con vida. –Las palabras son menos dolorosas que un intento de suicidio, Ginebra.
-No intentaba suicidarme, Harry- la chica se había asustado antes las palabras del joven. Era verdad que ella no se encontraba en el mejor de los estados pero nunca en algún momento hubo cruzado por su mente el terminar con su vida.
-¿entonces como estabas tan segura de que no caerías?- el chico comenzaba a relajarse y poco a poco también relajo sus músculos, de manera que ahora sus manos reposaban sobre los hombros de Ginny.
-ya antes lo había hecho- Ginny le sonrió dulcemente al joven mientras tomaba sus manos entre las de ella para darles un poco de calor.
-así que ahora te dedicas a saltar por los balcones de Hogwarts esperando aparecer en la puerta de entrada- dijo él.
-no, Harry. Estas siendo absurdo- ella aun sonreía, pero al recordar como había descubierto ese lugar, se sintió apenada.-descubrí esta "opción" de la sala de los menesteres, la primera y única vez que quise dejar de vivir.
-Pero tu familia, tus amigos, Hermione, yo. Ginny ¿por qué tomaste esa decisión tan estúpida? Todos te amábamos y aun te amamos ¿Qué es lo que te hacia falta?
Ginny sonrió aun más cuando escucho las palabras de su ex-novio. Que irónica era esa situación.
-¿Qué es tan gracioso, ginebra?
-Tu- Harry creía que ella se burlaba de él, cuando la chica se burlaba de su propia historia.- Tu me hacías falta. La primera y única vez que intente quitarme la vida, fue cuando decidiste dejarme.
El joven no lo podía cree. El hecho de que la mujer que el amaba hubiese tratado de quitarse la vida por su culpa, era insoportable.
-Me sentía desesperada, el dolor me nublo la mente y no me permitió pensar con claridad- Ginny había soltado las manos del joven y comenzó a acariciar su rostro. El roce de la piel de la chica con la de Harry le hizo sentir escalofríos, cuanto extrañaba su tacto. Él rodeó fuertemente su pequeña cintura con sus brazos, quería volverse a sentir como meses atrás cuando ella era su novia.-necesitaba escapar, Harry. Corrí por los pasillos buscando una salida y de repente ahí estaba, una puerta abierta y a lo lejos los jardines del castillo. No lo pensé, solo me dirigí a esta habitación, en cuanto entre todo sonido había sido acallado y el viento despertó cada parte de mi cuerpo. Caminé hacia la orilla, me asegure de que no fuese una ilusión y salte.
-Ginny, yo… bueno ¿Por qué no pensaste en tu familia?- el chico acomodo un mechón de su rojo cabello y rozo su rosada mejilla.
-Pensé en ellos, pero lo hice hasta después de haber saltado. Justo cuando aparecí aquí, en la entrada de la sala.- la chica siguió acariciando el rostro del joven. Ambos se encontraban en el marco de la puerta, no estaban dentro de la sala y tampoco estaban fuera. Era tierra de nadie, el mejor lugar para pensar- me sentí la basura mas grande del mundo al imaginar todo el dolor y la tristeza por la que los habría hecho pasar; y recordé tus palabras, recordé que no me habías dejado, que solo me mantenías a salvo de la muerte y eso me hizo sentir peor.
-entonces, ¿Por qué me odias tanto, por que me trataste con indiferencia mientras estábamos en la madriguera?
-no te odio, cariño- Harry se paralizo al oírla hablar así. Cuanto la necesitaba.- y si te trate con indiferencia fue porque seguía dolida. Estaba tratando de olvidarte, intentaba dejar de amarte, pero no lo logre.
-entonces, Ginny Weasley, aun me amas.
-si- Harry casi estalla de alegría al escuchar aquella afirmación a sus palabras, sin embargo se dio cuenta de que algo andaba mal cuando las caricias de la joven cesaron.-te amo, Harry. Siempre lo he hecho, pero ahora entiendo que no podemos estar juntos. El-que-no-debe-ser-nombrado te busca, necesita información tuya y al parecer estoy en la mira de toda la casa de Slytherin al ser el único nexo contigo en el castillo. Mientras más sepa de ti, mientras mas cerca estés de mi; mi vida, la tuya, la de Hermione y la de mi familia corren peligro.
Ella lo rechazaba, ella lo consideraba una amenaza, alguien que ponía en riesgo su vida y la de sus seres queridos. Sus palabras le dolían y más al saber que si ahora ella sufría, no lo hacia por él.
-¿Qué sucede con Malfoy, acaso el no amenaza tu existencia?- sus palabras estaban impregnadas de odio, no soportaba el hecho de que Ginny amara a semejante ser.- él no te ama, Ginny. Nunca te ha amado. ¿De verdad crees que el puede cuidarte mejor que yo?
-Malfoy- Ginny recordó lo sucedido aquella mañana y una lágrima se deslizo por su rostro. Una nueva y sínica sonrisa se dibujo en ella- él es igual que tu, primero juro amarme, después prometió cuidarme y al final, me decepcionó.
-¡yo nunca he hecho algo como lo que él te hizo en la mañana!- Harry abrazo con más fuerza a la chica, ejerciendo tanta presión que Ginny comenzaba a sentirse sin aire. Ella comenzó a alejarlo, la furia que se encendió en ella al escuchar las palabras de él le dieron la fuerza suficiente para deshacerse de su abrazo.
-¡claro que si lo has hecho, Potter! Me amenazaste con llevarte a Hermione y a mi hermano si no te elegía a ti. Controlas todos mis movimientos y me vigilas a cada maldito segundo. De Draco me podría esperar lo que me hizo, mas bajo no podía caer, pero de ti Harry Potter no me lo habría siquiera imaginado. Eres igual a él, la única diferencia es que él era una basura desde hace mucho tiempo.
La chica salió de debajo del marco de la puerta y hecho a andar por el pasillo dejando atrás a un Harry herido. Caminaba, casi corría. Quería llegar lo más pronto posible a su sala común. Aun tenía las palabras de él retumbando en su mente "él no te ama, Ginny. Nunca te ha amado". Pero Draco le había dicho que todo lo que hiciera de ahora en adelante, seria por ella, para mantenerla a salvo. Confiar en él, eso es lo que ella debía hacer. ¿Pero como confiar alguien que te daña para poder amarte?
Ginny pensaba en esto último cuando escucho el sonido de pasos a su espalda. ¡Tenia que darse prisa, no quería ser descubierta fuera de la cama y volver a ser castigada!
La joven acelero el paso pero…
-¡Ginny, cuidado!
-¡Potter!
-¡Expelliarmus!
-¡Avada kedabra!
-¡Petrificus totalus!
-¡Diffindo!
...poco antes de dar vuelta en una esquina, las voces de una batalla fueron ocultas por el polvo de la piedra al resquebrajarse, rayos de luz roja y verde… y la oscuridad.
