Hola amores ¿Cómo vamos?, espero que estén muy bien y ¡Oh cielos! jamás creí que para ser este mi primer fic del fandom iba a recibir mucho de ustedes, de hecho yo pensé que iban a comentar como una semana después XD

Ok, yo sé que tuvieron esta pequeña duda, asi que se las aclaro:

Los que vieron al final son la representación de una familia que sufre bastante y peor si la pareja tiene hijas, ellas son las que más sufren :( Así que no piensen que es Bobby o Lynn Sr. o Lincoln porque no es ninguno, de echo, no es ningún personaje que hayamos visto en la serie, solo son OCs.

Otra cosa es que Lincoln y Ronnie tienen 24 años (casi 25).

Y bueno sin más, vamos por el segundo capitulo.


A las afueras de Royal Woods, en una pequeña y humilde cabaña vivían los Grayson, una familia que deja mucho de qué hablar. Esta pobre, pequeña y rota familia conformada por Frank, su esposa Amelia y sus dos hijas, Daphne la mayor de tan solo 11 años y su hermana de 5 llamada Sonya. Juntos viven una miseria extrema, empezando por el padre cuyo título no le llega ni a los talones, el hombre trata a su esposa e hijas como esclavas, maltratándolas y diciéndoles constantemente la misma típica frase de todos los días, "el hombre manda, la mujer obedece"; Amelia no hace nada para impedirlo y eso solo las hunde más y más.

Narra Sonya:

¿Por qué esta encima de mí?, ¿Por qué me agarra con fuerza de la cintura con su brazo?, ¿Qué es esto? Siento algo raro en mi partecita y cuando me doy cuenta puedo ver sus dedos allí. Todos los días, desde que tengo memoria es lo mismo, si no le pega a mi mami, a veces envía a mi hermana con unas bolsas y si regresa a la casa con ellas, o le pega o le hace lo mismo que me está haciendo en este momento. Duele, y mucho.

Puedo sentir el aire de sus labios chocando mi oreja, parece que intenta decirme algo. Tuve que contener mis ganas de vomitar; no solo se atreve a llegar borracho a la casa, sino que toda su piel olía a un extraño perfume que no era el de mamá. Cerezas, ¡Como odio ese olor!

—Tu madre no logra satisfacerme como tú lo haces muñeca —nunca supe que fue lo que me dijo y eso me alegra, porque si él nos agrede físicamente, no puedo imaginarme sus palabras tan sucias. En parte, que bueno haber nacido sordomuda.

Se levantó y salió del cuarto, vi a mi hermana aún en el suelo, el golpe parece que resultó ser demasiado. Y no veo señales de mi mami.

Me levanté, aún con el dolor en mis piernas, cojeé hasta llegar a mi hermana, vi en su frente un pequeño bulto, creo que se le llama chichón o algo así. Mamá se acercó viendo a todos los lados temerosa con un balde lleno de agua y unos trapos limpios. Los puso adentro dejando que se mojaran un poco, al sacarla del balde los escurrió, y al hacer contacto en la frente de mi hermana, sus ojos se fueron abriendo poco a poco.

Ella me vio, despeinada y con la mirada perdida, al igual que mis fuercitas, se perdieron.

"No estés triste Sonya", sus manos y dedos se movían formando las palabras que pudiera entender.

"Tengo miedo Daphne".

"Calma, todo estará bien", me acuno entre sus brazos.

Mami aún seguía allí, su mirada no mostraba nada que no haya visto antes, intento acercarse para tomarme y decirme con movimientos en las manos que todo estaría bien, pero Daphne no la dejo. ¿Por qué? Solo buscaba un abrazo.

—Lo siento —no escuché a mamita, jamás lo he hecho, pero la veo y está triste.

―La llevaré arriba.

Me llevó en brazos hasta otra habitación. Mis ojos cada vez se iban cerrando, llegamos y Daphne me puso sobre un viejo colchón, porque solo eso tenía para dormir, me puso una cobija encima que casi no me protege del frío y después no la sentí, debió haber salido.

Solo espere hasta caer en brazos de Morfeo.

Abrí mis ojitos y me di cuenta de algo muy raro, no estaba sobre ese viejo colchón, pero si había una especie de nube debajo de mi cuerpo. Asustada, me pare y revise todo. Todo el lugar se veía suave y esponjoso. Al levantar la vista puedo ver a un hombre acercándose a mí, gordo y con canas.

—¿Es usted Santa? —Pero ¡¿qué?! Hable, pero, ¿Cómo?

El hombre soltó una leve risa. No entiendo de que se ríe, acaso ¿Dije algo malo?

—Si fuera Santa, ¿No crees qué estaría en el Polo Norte y no aquí?

Me sonrojé. Quise disculparme por eso, pero, no pude.

—Oh, ya lo sabía. —Desvié la mirada aún con las mejillas rojas—. Oye, ¿Y por qué estás aquí?, ¿Por qué estoy aquí? y lo más importante ¿POR QUÉ PUEDO HABLAR?

—Eso lo veras con el tiempo pequeña —el hombre extendió su mano—. Pero primero ven conmigo, te mostraré algo.

Dudé mucho en tomar su mano. No lo conocía, de hecho, no conozco a nadie, Frank me pegaría si llego incluso a asomarme por la ventana, pero al verlo sonreírme supe que lo intentaría, al menos por ahora.

—¿Y usted tiene nombre?

—Bueno yo tengo un nombre, pero tú puedes decirme como quieras pequeña.

Lo mire con más detalle, su cuerpo brillaba y tenía puesta una túnica blanca.

—Mm ya se, te llamare Ángel, porque creo que eso eres, mi Angelito de la guarda.

El hombre, me volvió a sonreír encantado por ese mote. Tomados de la mano, comenzamos a caminar hasta detenernos frente a una mediana nube, era extraño pues era la única de color rosado, las demás eran blancas. Me invitó a asomarme, pero tenía miedo de caer al vacío.

—Tranquila, quiero que observes y me digas que ves.


Ya había pasado una hora desde que el chico peliblanco y la morena contrajeron nupcias, ambos seguían siendo felicitados por sus familias, y ¿Cómo no? Si sumáramos a las diez hermanas de Lincoln, más todo el clan Casagrande, Rita Loud y, adicionando también a las primas, no acabarían jamás. Ahora todos se encontraban cenando en el lujoso restaurante fundado por la mismísima Ronnie-Anne y su familia. Al llegar se acomodaron en varias mesas dejando una aparte donde se sentaron Lincoln, su esposa, su madre y su suegra.

—Es una familia —dijo la niña.

—Así es y ellos dos —señalando a Lincoln y a Ronnie— están celebrando su boda —el hombre dio un suspiro con los ojos mojados.

La pequeña seguía observando a su alrededor, había una rubia con vestido azul celeste junto a un hombre moreno de traje blanco y corbatín rojo, otra rubia con vestido largo aguamarina que parecía distraída, tres castañas, una con un traje morado, guantes sin dedos y botas en vez de tacones, otra cuyo peinado era una coleta con una corona de flores, dos dientes salidos y un vestido amarillo y encima de ella un raro muñeco de madera con smoking claro esta, la otra castaña usaba un sastre rojo y se veía con mucha energía, luego vio a lo lejos a una chica pelinegra cuyo peinado le tapaba sus ojos, un vestido negro y largo, dos rubias idénticas, una con vestido rosado y guantes blancos hasta los codos, la otra solo tenía un sastre azul oscuro, otra castaña pero más bajita con vestido verde y gafas, y la más pequeña con su trenza rubia y su vestido lila.

Ahora Sonya observaba a los recién casados, se le hizo un poco extraño que todas esas chicas y el chico peliblanco se parecieran un poco.

—¿Ya decidieron qué van a ordenar? —fue la pregunta de uno de los mozos.

—Si, yo quiero una ensalada —dijo Rita.

—Pensándolo bien yo pediré lo mismo —Rosa seguía con el menú en las manos— y, me gustaría un poco de aderezo al lado.

—Por supuesto, ¿Y la señorita Santiago desea ordenar algo?

—Señora Loud por favor —mencionó algo avergonzada—. Y me gustaría —se aclaró la garganta—: Una paella de mariscos, pero sin los mariscos, un arroz con pollo, unos tacos, pero sepáralas de la tortilla, dos porciones grandes de pan tostado bien tostado con mantequilla, pollo a la parmesana con algo de ketchup al lado, no encima, al lado —dio vuelta a la página—, también una, no cinco, no mejor diez enchiladas, por cierto ¿Tiene aros de cebolla?

El mesero iba a responderle.

—No mejor deje así, no quiero engordar tan rápido. De tomar, bueno ya veré que pido, ¿Limonada?, ¿Jugo de fresa?, ¿O una soda?, ¡Ya sé! Deme las tres y de postre, un mousse de café con helado de fresa y vainilla encima, ¡Ah! y cuando terminé me puede dar otras dos porciones de lo mismo que pedí, gracias —finalizó con una sonrisa de oreja a oreja.

Silencio total, toda la familia se sorprendió por toda la comida que pidió Ronnie que podría ser repartida entre ellos, para encima pedir más de lo mismo una vez que terminé, pero luego recordaron su condición y sonrieron incómodos. Ella vio que todos la observaban, hasta los meseros y otros clientes.

—¿Qué?

La pequeña Sonya a diferencia del resto, solo pensaba en lo rica que debía de estar esa comida, que hasta se le hizo "agua a la boca". Por otro lado, recordó las veces que ha comido con su hermana, Daphne partía el pedazo de pan a la mitad y a ella le dejaba la parte que tenía dulce adentro. Si, pan y un vaso de leche era su único festín.

—Yo, pediré también una ensalada y una Coca-Cola —fue la vaga respuesta de Lincoln.

El mesero solo se alejó hasta la cocina.

—Me recuerda las once veces que estuve embarazada —a Rita casi se le sale una lágrima.

—Yo sigo sin entender como lo hicieron —le menciona Frida ya que ella y su esposo apenas pueden con cuatro hijos.

—Secreto. Y nunca lo sabrás.

—Cambiando de tema ¿A dónde piensan ir de Luna de Miel? —fue la pregunta de Lori.

Ambos solo se vieron para encogerse de hombros, ¿Acaso no habían pensado en un lugar paradisíaco para pasar sus primeras noches como recién casados? Los demás, y con eso me refiero a las hermanas y a las primas, solo se palmearon la cara.

—¿Qué es una "luna de miel"?

—Son como unas vacaciones que solo tienen los que se casan.

—Ah. ¡Yo también quiero una luna de miel, Ángel!

Aquella ocurrencia de la niña le pareció dulce e inocente para su Ángel de la Guarda.

—¡No puedo creer que no hayan pensado en eso!

—Ya, calma bebé —Bobby le acarició un poco la espalda—. Pero enserio debieron pensarlo.

—¿Y tú acaso sabias que nos íbamos a casar?

—Buen punto, pero, ¿Alguna idea?

—Yo propongo Santorini, es hermoso.

—Claro que no, ahí quieres ir tú con mi hermano.

La mayor de los Loud imaginaba como seria su "luna de miel" al lado de Bobby, juntos con trajes de baño en un jacuzzi sobre una terraza, viendo las playas de Santorini y bebiendo un buen vaso de limonada fresca. Despertó cuando Ronnie hizo sonidos con la garganta.

—Uh, ¿Alguien más quiere dar su opinión?

—¿Las Bahamas?

—¿Bali?

—¿Marruecos?

Cada una iba dando ideas, incluso Lucy propuso Transylvania, y cada vez a los felices esposos les interesaba menos, para ambos, hubiera sido mejor quedarse en casa jugando videojuegos o viendo una maratón de películas sobre zombis mientras Ronnie intentaría ahogarse en demasiados potes de helado y cajas de pizza, si no es que ya lo hizo con toda esa comida que ordenó.

—Oigan les agradecemos a todos sus ideas, pero, no creo que sea tan necesario hacer una luna de miel, digo, aún no nos casamos por la iglesia.

—Lincoln tiene razón.

—Está bien —habló la mayor de los Loud—, pero al menos acepten nuestros regalos de bodas.

—Pero...

—¡Ah ah!, sin peros. Así que apúrense a comer este exquisito manjar para ir a casa.

—Ya que.

Después de la cena y haber pagado la cuenta, toda la familia volvió a sus respectivos vehículos, a excepción de las más jóvenes, pues aún no tenían la edad suficiente para obtener su permiso de conducir. Y todos se dirigieron a casa para ver y abrir los regalos que les tenían preparados a la feliz pareja.

La imagen desapareció por completo de la nube, ahora solo estaban Sonya y el Ángel.

—Se miran muy felices —dijo con nostalgia—, ojalá eso pasará en mi familia.

—Ya debes irte.

Eso sorprendió a la niña. No quería irse, regresar a eso que llaman "realidad", ver como todo se volvería gris en un abrir y cerrar de ojos. Negó con la cabeza varias veces, por primera vez sintió un poco de calma en su corazón gracias a su ángel de la guarda. Quería quedarse en ese mundo de nubes y si era para siempre, mucho mejor.

—No. No Ángel por favor, yo... ¡No me pidas eso! —se aferró a las piernas de su ángel.

—Mírame pequeña, yo no me iré de tu lado, ¿sabes por qué? —la niña con los ojos rojos, negó con la cabeza—, porque eres mi misión ahora, tú me vas a ayudar.

—Ayudar, pero ¿ayudar en qué? —y vio como el ángel se iba desvaneciendo—. ¡Ángel, no te vayas!, ¡No me dejes!

Sonya despertó alterada, dejando atrás ese mundo lleno de nubes que la hizo sentir en paz, por un momento.


Bueno amores, espero que este segundo capitulo les haya gustado.

Pobre Sonya, no se merece que su "padre" la trate de esa manera, pero bueno, al menos tiene a su Ángel de la Guarda.

Ya estamos viendo los antojos (y cambios de humor) de Ronnie. Por cierto, ¿Qué creen que será el bebé? ¿Niño o niña? ¿Gemelos, o trillizos?