Lincoln se había sentido terriblemente mal por como había tratado a Ronnie Anne. Claro que él sabia que ella era capaz de hacer muchas cosas, pero con el estado en el que se encuentra estaba más que claro en que debía protegerla para que ella y su hijo o hija estuvieran bien.
Dejo que se fuera de la casa, pero al mismo tiempo quería ir tras ella, tal vez hubiera terminado golpeado por ella por no darle su espacio. Pero decidió que era mejor no hacerlo, tal vez podría hablarlo con ella cuando estuviera todo con más calma.
Durante el resto de la tarde no hizo casi nada, salvo prepararse unos bocadillos, que por poco provocan un desastre en la cocina. Lastima que el sea de los pocos que no heredo el gusto por la cocina como su padre, pero era eso o morirse de hambre. Incluso intento llamarla para ver si no le habia pasado nada, al final se golpeo la frente cuando el sonido del celular de Ronnie lo condujo hasta la mesita de noche del lado de la chica.
Y pensar que, con el frio que estaba haciendo, tampoco se llevo consigo un abrigo
Al ver a Ronnie cruzar por la puerta principal, le pregunto donde había estado, pero ella al parecer no quería responderle cuando paso de largo. Eso lo preocupo, y bastante.
Pensaba en ir, ayudarla... y de paso pedirle disculpas, pero aun se sentía como un completo miserable por haberla tratado de esa manera. No fue grosero, ni brusco con ella, pero dijo las cosas sin pensar. ¡Claro que Ronnie puede hacer las cosas! y más, pero el error ya se hizo y debe hacer algo para remediarlo.
Así fue como Lincoln termino durmiendo en el sofá.
El ruido de su celular lo sorprendió hasta casi caer de donde estaba durmiendo. El mueble era muy duro, por lo que su espalda le dolerá en unos días. El reloj marcaban las 3:00 am, bastante temprano, sin embargo y por mucho que lo intente no cree poder conciliar el sueño. No iba a prender la tele pues sabia que el ruido podía despertar a una cansada y molesta Ronnie Anne, pero algo debía hacer para no sentirse aburrido.
Oh, como extrañaba vivir bajo el mismo techo con sus diez hermanas. Hacer fila para poder entrar al único baño que tenían, molestarse entre si y hacer toda clase de travesuras. Realmente extrañaba eso.
Lincoln vio a su alrededor, gran parte de la casa se encontraba un desastre, y es que desde que se mudaron a su nueva casa y por estar ocupados en otros asuntos, se les había olvidado por completo el aseo de su hogar. «De seguro a Lana le hubiera encantado ver eso» murmura Lincoln para después dejar escapar una pequeña risa de tan solo recordarlo y mencionarlo.
Se dirigió al cuarto de aseo, de donde saco un balde con agua y un trapero para empezar a limpiar el lugar. Pero antes de llegar a la sala, su vista paro a la entrada de la cocina, que si bien estaba también sucia, no dejo de pensar que tal vez una buena comida alegraría un poco a Ronnie Anne.
—Bien cadete Lincoln, es hora de iniciar con el plan "Limpiar la casa hasta que no quede ni un solo mugre, prepararle un rico desayuno para hacer que Ronnie Anne te perdone y no te golpee por portarte como un imbécil y pensar en un nombre corto para la operación" inicia ¡Ahora!
Fue un arduo trabajo, pero valió la pena. Primera parte del plan, listo. Pero la segunda seria lo más difícil para el pobre peliblanco. Lo intento con varias cosas pero salían igual o peor de quemadas. Decidió buscar en la alacena y en la nevera... genial, hay leche pero no cereal, de igual forma tampoco hubiera sido una buena opción, pues eso aparte de ser algo muy simple, Lincoln aun tiene la duda de que va primero, si la leche o el cereal.
El reloj casi marca las 4:00 am. El desayuno estaba casi listo, quizá no hayan sido los mejores huevos con tocino de la historia, pero Lincoln sabia que era el desayuno favorito de Ronnie y confiaba en que con eso, ella logre calmarse.
Subió las escaleras con mucho cuidado de que no se le cayera la bandeja, pero por poco deja que eso pase tras oír a su esposa gritar. Se alarmo pues uno, podría tratarse de algún insecto o dos, que Ronnie haya tenido una pesadilla... ¿A quien quiere engañar?, es obvia la respuesta.
—Ronnie —se asustó un poco pero solo era Lincoln golpeando la puerta repetidamente—. ¿Ronnie, estás bien? te oí gritar.
—Estoy bien, solo tuve una pesadilla.
Era imposible que se asustara por un insecto. Tal vez debía preguntarle un poco más sobre eso, pero sabia que lo mejor era dejarlo pasar. No quería que Ronnie sintiese que estaban invadiendo su espacio. Solo fue una pesadilla, algo que a muchos les pasa ¿No?
Aun con la bandeja en sus manos, Lincoln estaba confiado de que su plan funcionaria.
—... Acabo de hacer el desayuno, hice huevos revueltos con tocino a un lado como tanto te gusta.
No hubo respuesta del otro lado de la puerta. Vio como esta se abría, dejando a la vista a una Ronnie Anne en muy mal estado, sorprendiendo y a la vez, alterando al peliblanco. No hubo palabras por parte de la morena, pero si un leve contacto visual. La chica fue al baño así sin más... Sin un beso de Buenos Días, ni dar las gracias por el desayuno.
Definitivamente, algo estaba pasando.
Los minutos se hicieron eternos. Ahora ambos estaban sentados en la mesa, normalmente estarían hablando o haciéndose una que otra broma, recordando asi los viejos tiempos. Pero esta vez era Lincoln el que más hablaba, incluso por un instante se sintió un poco molesto al ver como Ronnie no era capaz de responderle así fuera con sarcasmo, ella solo mantenía su vista sobre el desayuno, mientras jugaba un poco con su tenedor.
—Ronnie —la llamo pero ella no se atrevía en responder, era como si estuviera en las nubes—. Ronnie, te estoy hablando —la sacude un poco.
—¡Ay! —se queja un poco molesta—. Oye ¿Cuál es tu problema?
—¿Qué cual es mi problema? Más bien ¿Cuál es TU problema? Mira, no has querido tocar el desayuno que por poco me cuesta hacerlo —su dedo señala el plato con los huevos y tocino sin un solo mordisco— y encima no me has querido decir nada —suspira un poco—. Dime Ronnie Anne, dime que te pasa.
—¡No me pasa nada torpe!
—Je —suelta una risita—. Te conozco ¿Sabes?, muchos años conociéndote y se perfectamente que me estas mintiendo.
Ronnie se agacho, ahora un poco avergonzada sabiendo que era verdad, que le estaba mintiendo a Lincoln pero ¿Qué mas podía hacer? esa era su única salida, al menos la que tenia en ese momento. La chica dejo salir un poco de aire de sus labios, como desearía decirle lo que le pasa, pero el miedo cada vez se hace más fuerte.
En ese instante, vinieron a su mente imágenes de su horrible sueño y de la pequeña charla que tuvo con la abuela Rosa. No, no aguantaría ni un minuto más. Definitivamente, ya no podía seguir callada.
—Lincoln, yo...
Calló cuando el celular de Lincoln empezó a sonar la melodía de una canción de SMOOSH, su banda favorita. Él vio la pantalla, una foto de Rita y la palabra «Mom» se apreciaban con claridad.
—Creo que deberías contestar —le murmuró Ronnie con voz suave y un poco apagada.
El silenciosamente agarró su celular y se aparto un poco de Ronnie para atender la llamada de su madre.
Por su parte, Ronnie no sabia como sentirse en ese momento. Por un lado estaba aliviada de que esa llamada la interrumpa en el momento justo, pero no dejaba de sentirse culpable de no decirle a Lincoln la verdad en ese entonces. Ahora ¿era el momento justo para decir algo? ¿Debería alterar un poco la verdad?, se dijo a si misma, para luego negarse mentalmente. Ella conoce a Lincoln y sabe en que momento le están mintiendo.
—Listo —dijo Lincoln volviendo a sentarse—. Era mamá, me pidió que le ayudara este fin de semana con una venta de garaje
Ronnie asintió pero sin dejar de lado su cara de preocupación. Lincoln al notar eso, puso su mano sobre la de ella, ambos se miraron y sonrieron. El por transmitirle confianza y ella, ahora se sentía un poco más segura.
—Escucha Lincoln... yo... esto es algo difícil para mi... y siento no habértelo dicho antes, pero... —callo después de eso pues no sabia muy bien como continuar.
—¿Pero...? —Lincoln la incito a que siguiera, sin embargo ella no movía los labios, este suspiro—. Dime Ronnie, acaso ¿no confías en mi?
—¡Si!... ¡Claro que lo hago! —le respondió con un tono elevado en su voz.
—Entonces. Anda dime... Si crees que me enojare contigo, pues no. Bueno, quizá sienta un poco de molestia por no habérmelo dicho antes pero... se que debe de haber una buena explicación para ocultármelo —hizo una leve pausa—. Dime, ¿es algo grave?
Ronnie aun en silencio, asiente con lentitud.
—Aun no me siento lista... o bueno, preparada para decirte todo lo que me pasa. Así que por favor, te pido que me tengas paciencia.
El peliblanco hizo un movimiento con la cabeza como signo de aprobación, dando paso para que Ronnie contara una parte de esa verdad que tanto le atormentaba.
—Se trata de la pesadilla que tuve —Lincoln se endereza en su puesto para prestarle atención—. Lo que paso fue que...
—¡¿Donde estabas maldita?!
¡Paf!
Uno, dos, tres latigazos, si no es que fueron más. Amelia por mucho que haya corrido después de haber hablado con Ronnie Anne, no le basto para que su esposo la estuviera esperando con la mirada fría y un cinturón en la mano.
—Te lo preguntare una vez más ¿DONDE ESTABAS?
¡PAF!
El golpe fue más duro.
—¡Ya te dije que fui a caminar un rato!
Amelia sabia perfectamente que su esposo le había prohibido salir a buscar trabajo, pues según él, las mujeres deben quedarse en casa mientras los hombres son los que salen a trabajar. Por eso y aprovechando que Frank se había ido, Amelia publico el anuncio de niñera en los clasificados. Fue muy cautelosa al no poner ningún dato, si colocaba el teléfono Frank podrá responder y si colocaba la dirección de su casa, su esposo iba a ser capaz de correr a las candidatas o de hacerles algo mucho peor. Así fue como puso en letra pequeña la dirección de Flips esperando que alguien pudiera descifrarlo.
Pero, jamás se imagino que la primera y única candidata seria alguien joven.
—Eres una mentirosa —Frank la agarró con fuerza de los brazos—. ¡De seguro estuviste con tu amante!
—No. Yo te amo y jamás te haría algo así. Por favor, no me hagas nada —lloraba con desespero.
Ahora fue una cachetada lo que recibió.
Amelia no dejaba de llorar, suplicando que se detuviera pero Frank se hacia de oídos sordos, pues entre más su mujer le rogaba en detenerse, más fuerte era el cinturonazo.
Daphne y Sonya se encontraban escondidas en el cuarto de la mayor. Sonya sujetando con fuerza un peluche muy parecido a Bun-Bun. Hay varios ejemplares de ese conejito por si no lo sabían. Mientras era abrazada por su hermana. Con cada grito aterrado de su madre, Daphne se asustaba, Sonya no escuchaba los gritos de su mamita, pero al ver la sombra de su padre moviendo el cinturón para otro golpe, se tapaba los ojos y lloraba en silencio.
"No quiero que papá le haga daño a mamá" la pequeña movía sus deditos.
"Descuida" le dijo Daphne también moviendo sus dedos. "Algo se me ocurrirá, te lo aseguro".
Era verdad, Daphne estaba pensando en que hacer para acabar de una vez con esta maldita realidad. El ruido cesó. Probablemente Frank se canso de golpear a Amelia. La niña mayor dejo a su hermana sobre el colchón y caminando sin hacer mucho ruido, abrió un poco la puerta. No hay moros en la costa, se dijo y salió con cuidado para ver a su mamá tendida en el suelo con varios moretones.
Tristeza, y a la vez, enojo. El primero al ver a su mamá en ese estado. El segundo porque ella misma se deja. No es capaz de defenderse ni de defender a sus propias hijas. ¿Acaso Amelia no merece ser madre? Daphne quería odiarla por ser tan débil. Pero por otro lado, no podía esperar ni un minuto más. Empaco una mochila vieja con algunas provisiones y cuando estuvo a pinto de salir, sintió algo jalando la falda de su vestido. Era Sonya quien, en su mirada, reflejaba miedo y tristeza.
"Llévame hermanita. ¡No me dejes aquí solita!".
"Tranquila. Prometo que vendré por ti".
Promesa hecha, promesa que debía cumplir. Obviamente no quería dejar a su hermana sola con una madre inconsciente y un padre que podría hacerle daño sin su consentimiento, pero tenia que hacerlo.
Era ahora o nunca.
Con mucho cuidado y sin hacer ruido, Daphne salio por una de las ventanas. Una vez afuera se cubrio el rostro con la capucha de su sueter y antes de avanzar dirigio una mirada hacia su hermana. La pequeña estaba que derramaba un par de lagrimas y eso la destrozo. Buscare ayuda y saldremos de esta hermanita, lo juro.
—Y eso fue lo que soñé —termino de contar Ronnie con voz suave y un poco ronca debido a los mocos que amenazaban con salir—. Siento mucho haberte preocupado.
—No te preocupes, son solo pesadillas... digo, a todos o a la mayoría nos pasa.
—Tienes razón pero... es la mismo todas las noches.
—Vale, lo entiendo pero... ¿Siempre ha sido así?
Ronnie quería asentir con la cabeza pero después lo negó, confundiendo un poco a Lincoln.
—Desde que supe de mi embarazo, ha sido la misma pesadilla... A veces cambia en algunas cosas, pero al final resulta ser lo mismo —se queda en silencio unos segundos antes de continuar—. Con decirte que esta vez nuestro hijo se apareció.
—¿Cómo era?
—No recuerdo con exactitud, y puedes creer que tampoco recuerde lo que quiso decirme.
Lincoln suspiro. Algo esta mal, pensaba él. Conocía bien a Ronnie y sabia que algo más le estaba ocultando. Pero sabia que no debía obligar a Ronnie a decirlo todo. Le hizo la promesa de ser paciente y esperar, por lo que no podía echarse para atrás. Exhalo fuertemente y sin decir nada, salió tal vez a tomar aire y asimilar con más calma todo esto que estaba pasando. Ronnie por su parte, se mantuvo con los brazos abrazados a sus piernas. No tuvo el valor ni las fuerzas para mirar a su perdedor a los ojos cuando le contó su pesadilla. No cuando empezaba a sentirse mal y culpable.
Perdóname torpe. Perdóname por no decirte que esa pesadilla es parte de algo que no puedo borrar de mi pasado. No olvidare esa noche fria de otoño, cuando solo tenia catorce.
Me disculpo si fue algo cortito. Se me esta secando el cerebro, y eso que tengo la app de fanfiction descargada en mi celular para ir adelantando de a poquito, pero no es lo mismo jeje.
Además me gustaria terminar esta historia antes de seguir con otras ideas.
Eso si, en el siguiente capitulo habrán muchas sorpresas.
Un beso. Bye!
