Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo, es solo por entretenimiento.
Notas importantes:
• Es un universo completamente alterno.
• Transcurre en un periodo de tiempo literalmente corto.
• Está ambientada en la Era Edo, en el Shogunato de Tokugawa.
• Principal escenario: Edo (el nombre que recibió Tokio antes de la restauración Meiji en 1868). Algunas menciones de Kioto.
yoxxa: Hola! si, de hecho el que Rukia quiera estar con Renji se debe a algo y como dijiste, el no tiene la posición adecuada pero digamos que tiene algunos privilegios ;) y si jaja hubo puro cuartel pro la que sigue ya no :) gracias por leerme y por comentar. Saludos!
Agradecimientos a: chispeg, Rukia Kurosaki chan, Ghost iv, yui makino, Tenshi kuchika chan, Shirayuki and Zangetsu, Violet strawberry, alessandra08, Wuakayaka, yoxxa, SakuraxJenyxRukia, Yeckie, Alu Miyazaki y a todos las personas que se han pasado a leer y/ comentar este fic.
¡¿Me creeran si le digo que acabo de terminar el 3er cap? jajajaja en serio!
Ok, una mega disculpa por no actualizar el lunes, tendré vacaciones de la uni pero en el trabajo aún no (hasta el martes) so por eso subí el otro proyecto del que les hablaba, en fin.
Por fin ya está! son las 3:53 a.m. o sea! podré estar cruda y no dormir pero el cap lo subo porque lo subo... so... ahí se los dejo xD
Gracias de antemano por sus reviews, mando un saludo enorme a todos y nos 'veremos' pronto!
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~ * La Fuerza del Destino *~
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"El destino se abre sus rutas"
(Virgilio)
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Capítulo III
"Nos Volvemos A Encontrar"
Desde hace una hora que había terminado sus clases con la institutriz y ahora se dirigía a otra de tantas actividades que realizaba para entretenerse, así era la mayoría de sus días, sin embargo detestaba tener al carruaje y a su conductor todo el tiempo tras su persona, se sentía acosada, incómoda, por eso una vez que le dejaban a las afueras de su destino, pedía que se retirara. Hoy no había sido la excepción, pidió que la dejaran a las afueras del parque y se encargó de caminar por esos largos y hermosos senderos.
Mientras avanzaba en su trayecto, contemplaba el paisaje casi todo cubierto de nieve, realmente odiaba esa estación porque no permitía apreciar la belleza de la flora, estaba ansiosa de que la primavera iniciara, así podría ver el brote de los cerezos junto con Renji, se lo imaginó y no pudo evitar sonreír.
Siguió caminando, sin embargo en un momento dado tuvo el presentimiento de ser perseguida, así que se detuvo en seco y se giró un poco, cuando se percató de quien era no pudo evitar rodar los ojos y bufar.
— ¿Se divierte? — Le cuestionó irónica, cruzándose de brazos, alzando una ceja, sin quitarle la mirada al muchacho. ¿A caso era muy divertido acosar a las personas?
El aludido levantó la mirada y se detuvo a unos cuantos pasos de ella, se quedó pasmado y poco después maldijo por debajo, ¿Por qué se la tenía que encontrar hoy?
—Ah es usted, otra vez— Respondió Ichigo de mala gana, mostrando una expresión de fastidio.
— ¿Porqué me sigue? — Volvió a preguntar la morena sin quitar esa actitud altanera, quería saber porqué lo hacía, debía haber una razón por la cual él la estuviese persiguiendo.
— ¿Disculpa? — Le dijo el ojimiel, estaba sorprendido, ni siquiera le estaba preguntando si le seguía, era prácticamente una aseveración bastante equívoca —No la estoy siguiendo, ni siquiera sabía que era usted la que caminaba delante mío—
Rukia no se creyó eso, mira que era bastante malo para mentir, por supuesto que la estaba siguiendo si no era tonta, o que pensaba ¿Qué era demasiado ingenua como para creer que su encuentro era casual? De ninguna manera, ahí había gato encerrado.
—Ahá si, seguro— Volvió a pronunciar con mucha ironía, y el pelinaranja no pudo evitar fastidiarse más, esa muchacha en verdad estaba algo mal de su cabecita, no todo giraba en torno a ella, es más ni le interesaba.
—No voy a discutir esto con usted— Guardó la calma y dijo lo más sensato, no estaba de humor para ponerse a replicarle porque de que había mucho que decirle, lo había.
El pelinaranja se desvió del camino y pasó al costado de ella, ignorándola, para seguir con su ruta.
Molesta, Rukia le siguió con la mirada y con el ímpetu que la caracterizaba le llamó la atención.
—Otra vez faltándome al respeto, de esa misma cínica forma como cuando nos vimos por primera vez— Le recordó sus acciones, podía dejar pasar una pero la segunda ya no.
El ojimiel se detuvo en seco. Como le gustaba ponerlo de mal humor, ahora resultaba que no podía ignorarla, ¿a caso era delito?. Se giró nuevamente para encararla.
—Ahora qué— Fueron sus palabras, mirándola fijamente, a espera de su reclamo.
—Se ha cruzado en mi camino 3 días seguidos contando este y no creo que sea simple casualidad, así que deje de hacerse el tonto y dígame de una maldita vez porqué me sigue— Le dijo alzando su voz, siendo clara, expresando su molestia y exigiendo una respuesta.
Y volvía a lo mismo, el pelinaranja se llevó las manos al rostro, era increíble… Si ya le había dicho que no la estaba siguiendo ¿porqué se empeñaba en creer que si?, con eso se estaba dando cuenta que aparte de hipócrita y presumida, era necia.
Al parecer no importaba cuantas veces se lo dijera o de que forma lo hiciera, ella iba a estar con esa idea y nada la iba a sacar de su error, así que ideó una serie de datos tanto para que le dejara en paz como para hacerla enojar.
—Bien, se lo diré…— Puso cara de resignado mientras acomodaba en su mente las palabras a mencionar —Me gusta una de las muchachas que iba con usted ese día, una castaña de ojos verdes, es… bonita— acotó, mintiendo obviamente, notando como en el rostro de la morena se reflejaba la sorpresa.
Desde el momento que dio las dos características Rukia adivinó de quien se trataba: Minako, quien había dicho que el ojmiel le había resultado atractivo. No podía ser cierto y seguramente él pensó que podía presentársela, vaya idiota.
— Disculpa ¿lo dice en serio? — Volvió a preguntárselo con gesto incrédulo, casi surcándosele una mueca — ¿Le gusta Minako?
—Sí. ¿A caso le molesta? — Cuestionó serio al instante al notar su reacción.
—No para nada, de hecho me preocupa. Se me hace una broma de mal gusto diciendo que es bonita y además que le gusta— Quiso contenerse a decir lo restante, pero era extraño que alguien se fijara en ella porque bella no era.
— ¿Trata de decirme que ningún hombre debería sentirse atraído por su amiga Minako debido a su apariencia? — Eso era en pocas palabras lo que ella decía, y le resultaba ridículo, la chica era bonita así que no entendía porqué a tanta tontería.
Rukia resopló, vaya que era lento y además ciego. Gustarle Minako, por favor, debía ser un chiste.
—Minako no es bonita, suena mal pero es la verdad. Lo curioso es que después de mi, la que sigue en belleza es Natsumi pero nadie la toma en cuenta porque es demasiado estúpida— Fue franca, esa era su opinión respecto al tema de conversación.
Ichigo se quedó serio, no le habían hecho nada de gracia los comentarios de la morena, vaya forma de hablar sobre la gente.
—Me sorprende que se exprese de esa manera de sus amigas, me da gusto saber que no tengo esa clase de relación con usted— Se lo echó en cara, serio, era despreciable como hablaba de ese par de muchachas que confiaban en ella.
—Ellas no son mis amigas, son simples compañeras— Se mostró seria, le había molestado la opinión de ese pelinaranja, ultimadamente ella hacía lo que quería.
—Gracias por aclararlo. Que bueno que no son sus amigas, porque si lo fueran estarían muy decepcionadas de usted— Y quiso hacerla sentir mal, para que entendiera que no se puede expresar así de las personas, ni que ella fuera tan perfecta.
—Como si me importara— Contestó retadora, quería intimidarla pero no le iba a dar el gusto.
—Debería. En fin… dígale a la señorita Minako que me gustaría salir con ella este fin de semana, la esperaré el domingo en la entrada del parque a las 2:00 de la tarde— Finalizó la 'charla' con el aviso, esperando que se lo hiciera llegar, para después emprender marcha hacia el cuartel, se le estaba haciendo tarde y no quería que le llamaran la atención por eso.
A Rukia ni tiempo le dio de dar más reclamos, se quedó ahí, varada a mitad del sendero, sorprendida… sin importar todo lo dicho sobre Minako él la ignoró y siguió con su estúpido plan de querer conocerla. Vaya tipo tan más idiota.
Como era su costumbre y a la par por el cargo que ocupaba, llegó temprano a los cuarteles de la milicia, por lo general al arribar el recinto se debía de ocupar de ver que todo estuviera orden y dar las indicaciones para cumplir con los pendientes del día; sin embargo esta vez al llegar a la oficina que se le había asignado se encontró no sólo con el Capitán al cual servía, también al abuelo de este, ambos miembros de la honorable familia Kuchiki que desde hace minutos le esperaban.
Renji se sorprendió de verlos, realmente no esperaba su visita en esos instantes y al parecer el motivo de sus presencias era importante, así que les saludó cordialmente para después adentrarse al recinto y le expusieran la situación.
— ¿Sucede algo malo Capitán? — Inquirió sin apartarles la mirada, con el ceño medio fruncido.
—Estamos aquí para hablar sobre Rukia— Introdujo Byakuya con su característica seriedad.
No le sorprendió, después de todo ellos mejor que nadie sabían de su cercanía con Rukia, aunque la presencia de Ginrei Kuchiki era de cierta forma perturbadora, no solía darse el tiempo para tratar temas banales entonces podía decirse que el asunto a discusión era de relevancia.
—Es la única mujer en nuestra familia y como tal debe asumir su papel una vez cumpla su mayoría de edad— Continuó Byakuya sin inmutarse.
—Consideré la opción de concertarle un matrimonio pero Rukia es impetuosa y no lo permitiría, nos dejaría en vergüenza ante la sociedad y en deuda con la familia de su consorte— Ginrei continuó, sabía que como tutor de la morena tenía la opción de vigilar por su bienestar en el futuro y desposarla con alguien de la misma élite social a la pertenecen pero por su naturaleza ella nunca lo aceptaría. Y no estaban en condiciones de manchar la reputación del clan con su actitud.
Renji entendía todo y cada uno de los puntos que hasta ahora estaban exponiéndole, aún no sabía muy bien que tenía que ver su persona en el asunto, pero estaba haciéndose la idea de que quizá la familia de la morena no estaba de acuerdo con la relación que tenía con ella y buscaban que por algún medio la dejara tranquila.
—Por eso se le dio la libertad de elegir porque confiábamos en que optaría por alguien digno, con un status social adecuado y con la capacidad monetaria para brindarle una buena vida— Ginrei se había encargado de inculcarle bien los valores familiares, por eso si ella los tenía bien presentes al momento de elegir a su futuro cónyuge entonces no optaría por un don nadie.
Antes cada palabra el pelirrojo comenzaba a creer más en la idea, puesto que él no cumplía con ninguno de los requisitos que Kuchiki Ginrei mencionaba, fue muy ingenuo al pensar que sería diferente.
—Sin embargo desde el momento en que se le hizo saber que tenía el derecho de elegir hasta ahora tú has sido la única persona a la que Rukia ha dejado entrever como su futuro marido— Comento Byakuya con la misma frialdad, y aunque al parecer su hermana ya había elegido el detalle estaba en otros aspectos.
—Desconocemos tus planes a futuro, quizá no lo ve del mismo modo que ella y tampoco queremos forzar nada. Por eso me gustaría saber su opinión— El mayor de los Kuchiki necesitaba saber la opinión del pelirrojo, quizá él no estaba interesado en esos planes y no era obligatorio que cumpliera los deseos de la morena.
—La verdad es que…— No sabía muy bien cual era el rumbo de la conversación pero debía ser sincero —sólo estoy esperando a que cumpla su mayoría de edad para pedir su mano—
La única reacción que hubo al decirlo fue notar como ambos Kuchiki intercambiaban miradas, como si se pusieran de acuerdo en algo. Renji temió que lo frenaran.
—Bien—
Esas fueron las últimas palabras de Ginrei Kuchiki, palabras que en los oídos del pelirrojo sonaron más a aceptación que a otra cosa y que indudablemente le daba más calma.
— ¿En serio? ¿Eso te dijo? — Preguntó Minako con sus ojos abiertos de par en par debido a la sorpresa y es que Rukia acaba de darle el recado del pelinaranja respecto a salir con ella. No podía creerlo, sí había dicho que le resultaba atractivo pero nunca pensó que algo fuese a suceder.
—Sí, eso dijo…— Le confirmó de nuevo con fastidio, no le había sido agradable la noticia, todo lo contrario, le molestaba mucho.
— Que suerte… ¿irás? — Cuestionó emocionada Natsumi a su compañera.
—Por supuesto, no podría perdérmelo— Animosa le respondió, en sus ojos era notable un brillo único, el pelinaranja ese le había agradado bastante y no quería desaprovechar la oportunidad de conocerlo.
— ¡No irás! — Determinó Rukia alzando la voz, mirando a Minako con mucha seriedad, retándola.
Minako frunció el ceño, ¿había escuchado bien? A penas abrió los labios, buscando las palabras para contestarle.
— ¿Disculpa? —
—Lo que escuchaste, no irás, está decidido— Rukia se mantuvo firme y se lo recalcó, no iba a permitir que se encontrara con ese bueno para nada.
— ¿Quién te crees que eres para prohibírmelo? Esa decisión es única y exclusivamente mía, así que no te metas — La confrontó, Minako estaba harta de que la morena se metiera en todo y a la fuerza quisiera imponerse, ya no se lo iba a permitir.
La tensión empezaba por ser notable en el ambiente, Natsumi solo las miraba, no era su asunto. La morena sin embargo no se sentía intimidada ni en lo más mínimo por Minako, era conciente de que era mil veces mejor que ella.
—Escúchame niña tonta, salir con ese tipo es un suicidio social. Si es que piensas, analízalo y date cuenta de que sería una vergüenza para tu familia que te enredes con ese fulano— Se lo dejó claro, siendo severa en sus palabras, sin quitarle la mirada de encima, esperando que hiciera lo que creía correcto. No quería que manchara el nombre de su familia saliendo con el pelinaranja, era un don nadie, un grosero y sin fortuna.
Minako quiso responderle pero la morena no se lo permitió, la ignoró completamente y pasó a lo largo suyo, ya había hecho suficiente al aconsejarla.
—Lo veré de todas formas— Minako lo dijo en voz alta, la ojiazul-violáceo alcanzó a escucharla y no le quedó más que negar con la cabeza, resoplar y seguir con su camino.
Llegó corriendo hasta el sitio donde regularmente entrenaba, fue una fortuna ver que el personaje encargado de instruirlos en el arte de la guerra aún no había llegado así que se detuvo a recuperar el aire, algo que debió ser innecesario si no se hubiera topado con la morena y con ello discutido.
— ¡Hey, Ichigo! — Le gritó el calvo al verlo varado en el pasillo, a penas levantando el brazo que simulaba un saludo mientras con el otro sostenía su amada espada.
El aludido giró el rostro y se topó con Ikkaku.
— ¿Qué sucede? — Fue la cansina voz del ojimiel.
— El domingo por la tarde pensamos ir al pueblo a pasar el rato, por la noche a la Casa de Té… ¿te nos unes? — Cuestionó el calvo hombre haciendo referencia a que el domingo siendo día libre para la milicia ya tenía planes con los demás para divertirse un rato y debido a que el pelinaranja formaba parte del círculo le quiso invitar.
—No puedo— Puntualizó serio, y no es que no le llamara la atención vagar por las calles de Edo y después ir a convivir con las Geishas, solo que, ahora que lo recordaba, ya tenía planes, unos que no tenía esa misma mañana pero dado su tercero altercado con Rukia se vio en la necesidad de forjarse unos con una señorita de alta alcurnia.
— ¡Qué! ¡¿Cómo que no puedes? ¡El domingo es libre, no tienes nada qué hacer! — Se lo reprochó con tono escandaloso, casi indignado. Si era día libre y además Ichigo era novato en Edo, ¿Qué cosas más importantes que salir con sus amistades tenía por hacer?
—Ya tengo el día ocupado para alguien; ya será en otra ocasión que los acompañe— Fue su respuesta sin perder la seriedad y compostura.
Ikkaku no lograba entender como es que siendo novato podría tener el día ocupado para una persona, si bien sabía que las pocas personas con las que convivía eran ellos, sus compañeros de armas… a menos que… Y fue ahí cuando el calvo se percató de que quizá su joven y novato amigo ya había sido cautivado por alguna muchacha.
— ¿Es una mujer? — Cuestionó al instante, quería saber si era cierta su suposición.
Ichigo ladeó la cabeza y lo miró con fastidio, vaya que se las sabía de todas, le había adivinado pero no le iba a dar el lujo de saberlo, ya que después de todo, era un hombre muy reservado, sobre todo en esos temas.
—No es asunto tuyo— Le dijo sin más.
—Lo sé pero…— Quiso convencerle de que le respondiera pero ni tiempo tuvo de intentarlo, ya que el ojimiel le interrumpió.
—Entonces deja de preguntar— Le dejó claro para después emprender marcha al salón donde yacían varios compañeros reunidos. No iba a decir absolutamente nada a nadie, eso era un asunto personal.
Después de acudir a sus talleres, regresó a su casa con muy mal humor, a penas servidumbre la notó entrar a los aposentos y por sus facciones contraídas se dieron cuenta de que la señorita estaba enojada y cuando eso sucedía, solía descargar todo ese enojo con quien fuera sin importar si la debía o no.
— ¡Si alguien viene a buscarme dígale que no me moleste! — Gritó cuando vio a una de las lacayas varada en el marco de la sala.
La joven lacaya no dijo nada, simplemente asintió con la cabeza, en caso de que se presentara tal situación ya sabría qué decir.
Rukia siguió con su camino hasta llegar a su habitación, se sentó en el futón donde dormía y contempló al paisaje que era apenas visible ver por el ventanal, tratando de calmarse, tratando de entender, tratando de buscar coherencia a lo vivido en la mañana y parte de la tarde… Y es que el saber del interés del pelinaranja ese por Minako y además de que ella estaba deseosa de verlo la había afectado más de lo debido, realmente estaba herida, pero no sentimentalmente ya que era manera en que muchos podían pensar, si no en su ego, el cual había sido pisoteado por un don nadie.
Desde que fue conciente del efecto que su apariencia física tenía en los hombres nunca antes se le había hecho menos, al contrario, todo el tiempo vivía bajo los elogios, siempre opacaba a las demás, siempre era el centro de atención de todo por eso estaba tan acostumbrada a que nadie le rechazara de ninguna de sus formas, por eso hoy que ese sucio pelinaranja había ignorado su belleza y popularidad para invitar a salir a lo que ella consideraba una mujer sin encanto como Minako realmente había sido un golpe bajo para su engreimiento.
Y no es que deseara que ese sujeto pelopincho la invitara a salir o algo por el estilo, sólo que siempre era a la primera a la que le preguntaban y por lo general solía negarse, así que ellos simplemente intentaban salir con alguien más siendo este su último recurso en caso de que fallaran con su persona. Y él nunca mostró interés y mucho menos le preguntó primero, todo lo contrario… por eso le molestaba tanto.
Un par de horas después el pelirrojo había llegado al hogar de la morena, con esa intención de siempre: querer estar un rato a su lado. Sin embargo a pesar de que le recibieron de manera amable, la orden dada por Rukia de no ser molestaba por ningún motivo puso en aprietos a las lacayas. Estaban entre un 'ir a tocar a su puerta e importunarla' ó no ir y pedirle al Teniente que volviera otro día, con ésta última se libraban de un gran regaño por parte de la Kuchiki pero creían injusto que el pelirrojo se apareciera amable y de buena intención y ellas lo echaran educadamente sin mayor motivo.
Lo mejor que se les ocurrió hacer fue explicarle al Teniente la situación, y fue el mismo pelirrojo que se tomó la libertad de ir a buscarla hasta su habitación.
Tocó la puerta deslizable con mucho cuidado, y tal y como se lo hicieron saber las lacayas la respuesta fue un grito de la morena.
— ¡Dije que por ningún motivo me molestaran! —
Renji sonrió para sí mismo, se le ocurrió hacerla desatinar así que volvió a tocar, esta vez con un poco más de fuerza pero sin decir nada.
La pelinegra se cansó, de por sí no tenía mucha paciencia así que un tanto más molesta volvió a gritar en respuesta.
— ¡No molesten! —
Y de nueva cuenta el pelirrojo volvió a tocar la puerta, pero con más exigencia.
Esta vez Rukia no lo soportó más, con las facciones más contraídas se incorporó y caminó hasta la puerta, dispuesta a poner en su lugar a esas malditas lacayas que al parecer solo buscaban enfurecerla más. Enérgica deslizó la puerta a la par que soltó otro grito.
— ¡Qué parte de…! —
Pero su fuerte exclamación se desvaneció al momento de abrir y ver al pelirrojo frente suyo, el grito se quedó ahogado en la garganta, sus facciones se suavizaron lentamente y ese enojo desapareció casi al instante.
—Escuché que no querías que te molestaran, pero quería verte— Fueron las palabras que soltó al verla, sonando tranquilo.
—Ahh… lo siento, no pensé que vendrías…— Se disculpó, y era cierto, no creyó verlo ese día si no habría dado ordenes de que le importunaran siempre y cuando se tratara de él.
—No te preocupes, está bien— Respondió el pelirrojo, para después adentrarse a la habitación de la muchacha y después correr la puerta para tener privacidad.
Rukia dio la media vuelta para ir de regreso a sentarse en el futón, él la siguió.
—Por la mañana fue tu hermano y tu abuelo a verme…— Comenzó a contarle, yendo hasta donde ella para sentarse a su lado.
— Y ¿para que? — Preguntó, ignoraba por completo las razones pero debía ser importante.
—Hablar sobre ti y…— Quiso decirle lo demás pero ella se le adelantó.
—Ya me imagino… y saben bien hasta el momento cual es mi decisión— La morena estaba segura de que el tema de discusión fue el matrimonio, era obvio, estaba por cumplir su mayoría de edad y en sociedad para una mujer en esos tiempos era relevante, cada detalle lo era.
—Si… y me alegra que no haya cambiado después de varios años— Estaba feliz por eso, a pesar de que Rukia tuvo la oportunidad de pasar su tiempo con alguien más, incluso alguien con mejor posición social que su persona, el pensar que en menos de un mes finalmente le pediría que se casara con él lo hacía sentirse muy afortunado.
—A mi también— Le respondió dirigiéndola una mirada calma acompañada de una sonrisa.
Hubo un silencio… Rukia estaba segura de lo que quería en la vida y el pelirrojo formaba parte de ello; era pretendida por hombres de muchas clases, pero a pesar de eso no había conocido a nadie que le llamara lo suficiente la atención como para querer salir, claro, hasta que Renji apareció… nunca le consideró un capricho, aunque muchos pensaran eso, el pelirrojo había logrado lo que nadie: cautivarla de una manera simple, sin pretensiones… y desde ahí no hubo nadie más, sólo él y así sería hasta el final.
— Por cierto… ¿Tienes planes para el domingo por la tarde? — Cuestionó, quería proponerle algo.
— No, ¿quieres que vayamos a algún lugar? — Él estaba en condiciones de llevarla a donde quisiera.
—Sí, al parque— Contestó, y el hecho de elegir ese sitio llevaba doble connotación. Claro que quería ir al parque y estar con él, pero también lo hacía para vigilar los movimientos de la aparente cita de Minako y el pelopincho ese, simple curiosidad y había que aceptar que buscaba arruinarlo.
—Me parece bien—
—Será mejor que vayamos a la sala de estar, si llega Nii-sama u Ojiisan (1) y se dan cuenta de que estás en mi habitación seguramente se molestaran— Dijo la morena, sugiriendo qué hacer, y es que no era socialmente correcto que él estuviera ahí, con su persona y solos; se prestaba a mal interpretaciones.
—Tienes razón—
Y sin más salieron del recinto, por fortuna aún no llegaba ninguna de las dos figuras importantes de su familia, llegaron hasta la sala de estar y ahí permanecieron por largo tiempo, platicando de banalidades mientras bebían un caliente té verde, para aminorar un poco los estragos del frío invernal que imperaba afuera.
… … * … …
Glosario:
(1) – Ojiisan significa abuelo en japonés.
Como dato extra, la característica que compartes varias culturas en el feudalismo es que a la mujeres se les consideraba que solo "sirvían" para el quehacer de la casa, que no valía la pena "invertir" en ellas (permitir que estudiaran o trabajaran) porque se casarían, irían a vivir a otro hogar y alguien las mantendría.
Hasta aquí el tercero y la cosa aumenta ya con el cuarto cap :) por el momento es todo.
Gracias de antemano, mando saludos y abrazos a todos!
