Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo, es solo por entretenimiento.

Notas importantes:

• Es un universo completamente alterno.

• Transcurre en un periodo de tiempo literalmente corto.

• Está ambientada en la Era Edo, en el Shogunato de Tokugawa.

• Principal escenario: Edo (el nombre que recibió Tokio antes de la restauración Meiji en 1868). Algunas menciones de Kioto.


Hola de nuevo... paso de rapidito a subir el capitulo 4... disculpen que no haya contestado sus reviews, ando a prisas...

Por cierto, moveré los días de actualización, ahora serán los viernes.

Les dejo el cap, espero les guste.

Saludos!


… … * … …

~ * La Fuerza del Destino *~

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Capítulo IV

"A mi manera"

El domingo finalmente había llegado, aún estando en época invernal el clima era aceptable, el sol había salido para aminorar el frío y con ello había traído a que las personas se dieran el tiempo de pasear por los jardines de la ciudad.

Minako llegó radiante a su cita con el pelinaranja, quien desde minutos atrás la esperaba en la entrada del parque, serio e impasible como de costumbre, ella ataviada tan elegante se le acercó cuando lo distinguió y con cierta gracia se le dirigió.

—Hola— Fue lo que a penas pudo articular, con una amplia sonrisa adornándole la cara, sosteniendo entre sus manos un pequeño bolso.

—Hola— Le contestó el ojimiel, realmente no sabía como empezar, así que se rascó la cabeza y prefirió presentarse primero —soy Kurosaki Ichigo, mucho gusto—

Minako hizo una ligera reverencia como muestra de respeto y sobre todo de agrado.

Ahora que la veía mejor, Ichigo podía darse cuenta de que la muchacha no era fea como tanto pregonaba la morena, lo más seguro es que lo dijera para alejarle de ella o por envidia sin embargo su opinión no importaba mucho.

—Entonces, vamos— La invitó a adentrarse el gran parque de Edo, incluso le permitió que se tomara de su brazo para que juntos caminaran por los largos senderos.

Pasados tan solo 20 minutos, la morena arribó al parque en compañía del pelirrojo, hubiese querido llegar más temprano pero lo más probable es que Minako y el pelinaranja ese se daría cuenta de las razones que la hicieron venir y que iban relacionadas directamente con espiarles, por eso prefirió esperar y ya haría de las suyas para dar con ellos y hacer lo que creía era lo mejor: separarles.

Caminó del brazo del pelirrojo largo y tendido por los caminos algo nevados del parque, mientras miraba por todas partes buscando al naranjito ese y a la boba que tenía que compañera, pero había mucho gente merodeando por el lugar que le resultaba complicado, lo único que la ayudaba era que el muchacho ese tenía un color de cabello bastante luminoso y si le veía sin duda sería él.

Mientras seguían caminando Renji le platicaba de una gran sarta de cosas relativas a su trabajo, a su futuro, a la casa que quería comprar y otros temas a los que Rukia ni siquiera atención le ponía, pero no lo hacía porque no le interesara, sólo que en esos instantes había algo más relevante en lo cual fijar su atención, lo único que hacía era asentir o lanzarle frases aleatorias para que el pelirrojo no se molestara.

— ¿Qué opinas? — Soltó la pregunta el pelirrojo en un momento dado, queriendo saber el punto de vista de quien en el futuro sería su esposa.

—Ahh sí me parece bien— Respondió la morena sin más, mientras seguía buscando con la mirada al pelinaranja y a la castaña, sin saber de qué le pedía su opinión el pelirrojo.

Renji frunció el ceño, en primera le sorprendieron las palabras de Rukia, le estaba preguntado qué opinaba sobre el hecho de dejar su puesto en la milicia para buscar alguna otra ocupación que le redituara más sin tener certeza de poder lograrlo y ella decía que estaba bien, ¿Quién la entendía? Ya se lo había comentado antes y ella le había respondido que de ninguna manera; se contradecía así misma.

Sin embargo cuando le dirigió la mirada se topó con una Rukia despistada, mirando a todos lados, buscando a quien sabe quien o qué cosa, lo cual le dio a entender porque en toda la conversación ella sólo se limitaba a monosílabos y otras frases.

— ¡Ni siquiera me estabas poniendo atención! — Le comento con voz severa, odiaba que hiciera eso, él hablando como loco e idiota y ella bien gracias, ignorándolo.

De escucharlo la pelinegra detuvo toda acción y lo miró detenidamente.

— ¡Claro que te estaba poniendo atención! — Le expresó enérgica, muy segura y por rostro hasta parecía indignada.

— ¡¿Ah sí? Entonces ¿de que te estaba hablando? — Quiso probarla, aunque sabía que no le estaba escuchando, a ver que cosa se inventaba.

Rukia la pensó un poco antes de responder, tratando de recordar algo de lo dicho pero muy poco se le venía a la cabeza, así que dijo lo primero que se le ocurrió.

— Algo de una casa ¿no? — Lo último lo dijo casi como un murmullo, evidenciándose al instante.

—Olvídalo— Sentenció, quitándole el brazo del cual ella se tomaba para seguir caminando, alejándose de ella.

La ojiazul-violáceo le vio partir, se quedó completamente anonadada de verle abandonarla ahí en medio del sendero, y a pesar de ser muy orgullosa tuvo que dejarlo de lado para ir tras él.

— ¡Renji, espera! ¡No me dejes! — Le gritaba mientras iba a toda prisa tras él, pidiéndole que no la ignorara.

El pelirrojo seguía con su curso, avanzando a paso rápido delante de ella. Mientras Rukia se moría de vergüenza, las personas que también iba de paso la miraba con desconcierto, algunos no pudieron evitar murmurar a sus espaldas, ¿Por qué tenía que dejarla en ridículo?

La morena apretó el paso hasta logró darle alcance y sin darle tiempo a nada le reprochó su conducta.

— ¿Qué demonios te pasa? — Cuestionó ella molesta por su actitud.

—Me pasa que me molesta que no me pongas atención cuando te hablo— Se detuvo a decirle las razones de su enfocado y aparente indiferencia.

— ¿Y eso te da derecho comportarte tan inmaduramente? — Le cuestionó con manos en la cintura.

—Mira quien lo dice— Le hizo saber, ¿Quién hablaba de inmadurez? Era la persona menos indicada para decírselo.

—Lo siento— Murmuró, mostrándose arrepentida, nunca fue su intensión molestar, pero es que su curiosidad la mataba y quería dar con ellos para ver como eran las cosas con ese par.

Renji suspiró profundamente… después de todo no sabía enojarse con ella e ignorar su presencia, así que acarició su cabeza sutilmente como ofrenda de paz y volvió a prestarle su brazo para que ella enrollara el suyo y siguieran con su camino.


—Le agradezco que haya aceptado mi invitación— Dijo Ichigo a la joven, no cualquier persona y menos de la nobleza aceptaba así como si nada la invitación de un aparente desconocido.

—Al contrario— Respondió Minako, sonriendo, le entusiasmaba mucho el conocer gente nueva y el hecho de ser él, una persona que le gustaba, la emocionaba más.

Se hizo un nuevo silencio, realmente aún les costaba trabajo a ambos sentirse cómodos así que para amenizar un poco fue ella quien nuevamente abrió la boca.

— ¿Puedo preguntar Por su edad? — Cuestionó, apenada.

—26 años— Respondió sin más, mientras seguía con la mirada puesta al frente.

— Oh…. Es 8 años mayor que yo… ¿no sería eso un problema para usted? — Minako se sentía más apenada, en sus mejillas era visible un rosado rubor y es que nunca había salido con alguien con esa cantidad en diferencia de años, y sentía que él quizá se aburriría ya que no era lo suficientemente madura para él.

—Claro que no, al contrario—Ichigo no tenía problemas para salir con gente más joven, la edad no era excusa para entablar buenas relaciones y pasar buenos momentos.

— Y… ¿Cuántos tiempo tiene en la milicia? — Preguntó a castaña, siendo evidente que quería conocerlo mucho más.

—Desde los 16 años, ha sido un largo camino— Él mejor que nadie sabía que no había sido fácil, tuvo que pasar por muchas dificultades en los primeros años, la carga había sido tan pesada que incluso pensó en renunciar y dedicarse a otra cosa, pero la creciente necesidad económica de su familia no se lo permitía, no quería que sufrieran a causa de su incompetencia y sus miedos, por eso continuó… para protegerlos.

— ¿10 años? Y…. ¿nunca obtuvo un puesto mejor? — Minako lo preguntaba porque era mucho tiempo y como mínimo un ascenso de rango debió producirse.

—De hecho…— Ichigo comenzó a rememorar un poco —me iban a asignar la capitanía de la división 3 de Kyoto pero después me notificaron que sería transferido a Edo—

—Eso me hace suponer que fue intencional, alguien quiso perjudicarlo de alguna manera—

—Yo también lo creo, las envidias son muy comunes, sobre todo en lugares tan competitivos y por puestos tan importantes como una capitanía— Ichigo lo sospechaba, no le resultaba lógico que de un día para otro las cosas cambiaran drásticamente, y con ello su futuro exitoso se viera empañado por los oscuros deseos de otras personas. Y aún así no pudo hacer nada, se tuvo que resignar a su transferencia, muy a su pesar.

—Le creo, en este mundo hay gente muy egoísta— Minako lo decía por experiencia propia, ya que vivía en torno a ello, su más claro ejemplo era Rukia, quien a pesar de tener todo en la vida siempre quería lo de otros, ya que según ella no lo merecían.

Un silencio más se presentó, durante varios minutos continuaron caminando mientras contemplaban el paisaje, hasta que la voz y presencia de la morena de ojos azul-violáceos les interrumpió.

—Pero que coincidencia— Se atrevió a mencionar a voz alta, sonriente y con evidente descaro, a la par que acortaba la distancia que le separaba del pelinaranja y de Minako; quien se miraron entre sí con cierta molestia y después volvieron a fijar su mirada en la morena y su acompañante.

—Buenas tardes… Rukia, Abarai— Dejó salir quedamente Minako.

Renji miró al otro par, sorprendiéndose por completo al ver juntos a Kurosaki y la amiga de Rukia, era algo bastante extraño.

—Kurosaki… Señorita, buenas tardes— Fue lo que atinó a decir con respeto como saludo.

—Me da gusto que finalmente alguien te invite a salir, puedo decir que con esto tu familia no tendrá que preocuparse por concertarte un matrimonio o quien sabe, a menos que el caballero aquí presente no cuente con lo necesario— La morena dio su opinión, llena de veneno, lo hacía con una doble intención: aparentar ser una grandiosa persona y amiga frente al pelirrojo; y en segunda tratar de molestar y herir tanto al pelopincho como a la castaña.

—No tiene porqué preocuparse, con lo que tengo me vasto para hacerla feliz— Lo soltó orgulloso, claro que había notado la hipocresía y malas intenciones tras sus palabras, y remató su oración al tomar a Minako de la mano.

Esa pequeña y sutil acción fue suficiente para alterar a la morena, su rostro burlesco cambió a uno serio cuando le vio tomar la mano de la castaña con tanta confianza, en ese momento lo odió y quiso gritarle de hasta lo que se iba a morir, pero guardó la calma… No iba a demostrarle su enojo, sería darle gusto.

—Sí, ya lo creo— Fue su respuesta irónica, a la par que enarcaba una ceja y miraba a ese par de arriba para abajo.

Había cierta tensión en el ambiente, una que la misma Minako se vio en necesidad de romper al dirigirse al pelinaranja con una petición.

—Me gustaría comprar unos Takoyaki—

—Claro, iré por ellos— La voz tranquila del ojimiel fue la que le respondió, al instante deshizo el agarre que tenía con la muchacha para ir hacia aquel puesto donde se vendía las famosas bolitas de pulpo empaladas.

— ¿Quieres que compremos unos? — El pelirrojo cuestionó a la morena, invitándole también, podía ser que ella quisiera también.

—Claro, pero ésta vez déjame comprarlos yo misma— Le hizo la petición especial, mostrándose sonriente y dulce; aunque realmente quería ir por sí misma para enfrentarse al pelinaranja.

El pelirrojo le entregó dinero suficiente para comprarlos, así con toda agilidad caminó hasta el dichoso puesto donde se preparaban semejantes tentempiés, una vez estando ahí hizo su pedido y se varó al costado del ojimiel, ambos esperando sus respectivas ordenes.

—Este nuevo encuentro no es casualidad— Le dijo firmemente, lleno de seriedad.

— ¿Insinúa que lo hice a propósito? — Todavía se atrevió a preguntárselo, no iba a dejar que se saliera con la suya.

—No lo insinúo, lo estoy afirmando. Usted sabía muy bien que hoy vería a la Señorita Minako aquí— Ichigo estaba cien por ciento seguro de su idea y nada lo iba a hacer cambiar de parecer.

Rukia echó a reír, mostrándose burlona y altanera… Ichigo la miró fulminante…

—Tengo mejores cosas por hacer que venir única y exclusivamente a vigilar a un par de personas tan patéticas como lo es usted y mi 'queridísima' Minako— Había dado en el clavo pero no le iba a dar el gusto de saber que a eso había venido, prefería herir con las palabras.

Ese 'queridísima' a Ichigo le había sonado muy sarcástico, y el hecho de que le dijera patético despertó su ira, pero sabía que si se atrevía a explotar él único que saldría perdiendo sería su persona… Por tan odiosa que fuera la pelinegra, ella gozaba de privilegios ante sociedad y se velaría por el bienestar de ella antes que el suyo, aún sin importar quien haya empezado o que daños haya causado.

El dependiente del pequeño establecimiento les hizo una seña de que sus pedidos estaban listo, a lo que fueron por ellos y juntos caminaron de regreso a donde sus respectivas pareja, pero todo por el querer seguir molestando al otro con lo que fuera.

—A veces siento pena por el Teniente Abarai, tener que soportar a alguien como usted… deberían darle una condecoración— Soltó su opinión, realmente le parecía un acto de tremenda paciencia el que Abarai soportara todos y cada uno de los desplantes de Rukia, aunque ahora que lo recordaba, ella era muy buena en eso de las hipocresías.

—No me importa su opinión…— Le hizo saber, irónica, si creía que sus palabras la iban a molestar o herir se estaba equivocando —de hecho, debería ser a Renji y a mí los que les diera pena por tener que saludar a personas como usted—

Quiso responderle pero ella lo dejó con las palabras en la boca puesto que se adelantó hasta llegar a donde el pelirrojo.

Ichigo llegó segundos después y en el momento entregó el dichoso Takoyaki que Minako quería.

—Nosotros nos retiramos, que tengan una muy bonita tarde— Fueron las últimas palabras de Rukia para después volver a enrollar su brazo en el del pelirrojo y con su Takoyaki en la otra, continuar su camino sin embargo y para rematar, Rukia al pasar al costado de Minako intencionalmente le golpeó con el hombro, Minako no hizo nada, simplemente se quedó ahí varada.

—Ignórela, no vale la pena sentirse mal o molestarse— Fueron las palabras de consuelo por parte de Ichigo hacia la castaña, quien sólo sonrió ligeramente, pero aún así no podía evitar sentirse humillada.


Ikkaku y compañía se encontraban en un local del pueblo comiendo fideos y arroz al vapor, ese era el inicio de toda una trayectoria de distracciones por Edo, tratarían de relajarse o divertirse todo lo posible antes de volver a sus labores el lunes por la mañana.

— ¿Y porque no vino Ichigo? — Preguntó Hisagi mientras degustaba sus alimentos, se suponía que el pelinaranja ya era parte del grupo sin embargo no entendía su ausencia.

—Ya te dije que no pudo venir— Contestó el calvo haciendo una pausa mientras absorbía sus fideos.

— Que raro es… ¿habrá ido hasta Kioto a ver a su familia? — Lanzó la cuestión más con intención de querer suponer a que le respondieran.

—Naa no creo, son 513 kilómetros…— Iba sabía que era una distancia muy larga como para que Ichigo pudiese ir y regresar el mismo día o antes de mañana, así que esa opción no era probable.

— ¿Creen que esté descansando? Con eso de que le tocó hacer guardia…— A Sentaro le pareció más lógico, las guardias exigían el permanecer despiertos toda la noche, suponía que estaba desvelado.

—No, me dijo que hoy tenía el día ocupado para alguien— Les compartió lo único que sabía, ya que como siempre de reservado Ichigo no quiso hablar más.

— ¿Y quién es ese alguien? — Preguntó de nuevo Hisagi.

—No sé pero sospecho que es una mujer— Y por segunda ocasión les quiso compartir su punto de vista, y es que no podía ser otra persona que una mujer.

—Si es así, entonces ya es un caso perdido… igual que Renji— Atinó a decir Iba completamente seguro, siempre era así cada vez que una mujer se atravesaba en la vida de alguno de sus amigos.

El primero fue Hisagi, que por un mes no se presentó a las reuniones domingueras a causa de una novia, el segundo fue Sentaro que por 2 meses les abandonó y todo por una muchacha que le gustaba, que cortejó y al final le dijo que no; el tercero había sido Ikkaku pero por asuntos de fuerza mayor, el cuarto lugar lo ocuparon su persona y Renji, aunque después de dos meses Iba regresó y el pelirrojo continuó, a veces se presentaba, a veces no, y últimamente ya ni se molestaban en invitarlo porque sabían que se negaría; y ahora Kurosaki estaba en las mismas… comenzaba a pensar que ellas eran una clase de veneno que no mata pero si atonta.

—Pero Renji ya tiene un compromiso más serio, y no con cualquier mujer… así que no es un caso perdido— Rectificó Sentaro, era el único de los casos en el que sólo habría grandes beneficios a largo plazo, y el pelirrojo estaba a poco se hacerse acreedor de ello.

Sin embargo, no podía ser el único… ya que ni imaginaban la clase de mujer que era con la que Ichigo aparentemente estaba saliendo.


—No pensé que tu amiga saliera con alguien y mucho menos que se tratase de Kurosaki— Comentó Renji a la morena, mientras continuaban en su paseo.

—Si, yo también— Dijo sin más, con desgano.

—Pero me da gusto, finalmente ha conocido a alguien que al parecer la toma en serio— Y lo decía porque según a lo que había escuchado por Rukia y visto por sí mismo, la amiga de la morena siempre le tocaba ser él último recurso cuando todas las demás había dicho que no.

—Eso parece, me hacía sentir mal el hecho de que primero siempre se tratara de mi, después las demás y al último ella— Rukia sabía soltar las palabras fingiendo tener sentimientos hacia Minako, no la odiaba pero a veces le molestaba en demasía que fuese tan extraña, que fuese tan ilusa, tan opuesta a su persona.

—No es culpa tuya… me acuerdo que cuando te conocí, tenías a todo un séquito de sujetos tras de ti…— Renji rememoró tiempos de antaño, cuando no tenía ni dos semanas de haber ingresado a la milicia de Edo.

—Y también me acuerdo que le gustabas a Minako…— Rukia recordaba otras cosas que no podía olvidar, hace años cuando tenía una relación más llevadera con Minako ella le había confesado que le gustaba alguien de recién ingreso militar.

—Pero ella sabía de sobra que la persona que me interesaba eras tú— Acotó el pelirrojo, había hablado varias veces con Minako, y en esos tiempos se había vuelto cercano a ella porque era la amiga de la persona que a él le gustaba, y se lo había dicho repetidas veces.

—Y cuando Minako supo que no me eras para nada indiferente se dio por vencida— Remató victoriosa, orgullosa de sí misma, y es que Minako al saberlo simplemente se hizo a un lado en su plan por conquistar a Renji, porque sabía perfectamente que contra ella no podía competir, aunque lo intentara saldría perdiendo ya que ningún hombre podía negársele y nada que no pudiese lograr.

—Supongo que fue duro para ella, pero ahora parece estar bien, ojala que las cosas le salgan ésta vez— Renji expresó sus mejores deseos a la castaña, deseos muy diferentes a los que Rukia guardaba en el fondo de su ser.


Tenían rato de haber terminado de comer, ahora simplemente deambulaban por las callejuelas mirando los diversos puestos del pueblo, por si algo les apetecía, sin embargo fue Ikkaku quien a lo lejos distinguió a una persona muy familiar, y con una sonrisa mordaz en el rostro llamó la atención de sus acompañantes.

—Ahí va Ichigo y como les dije, va con una mujer—

Todos al instante posaron sus miradas hacia donde el calvo la tenía puesta, algunos sin poder creerlo, pero ultimadamente la imagen vale que mil palabras y el ver esa mujer desconocida ir del brazo del pelinaranja ya decía mucho y resolvía toda duda existente.

— ¿Quién es la que va con él? — Preguntó Hisagi entrecerrando los ojos, tratando de distinguir.

—No lo sé, pero dudo que sea alguien importante— Acotó Iba, realmente no era normal ver a una mujer de alta alcurnia deambular con un don nadie, y menos lo era en un sitio donde yacía la plebe. Quizá debía ser la hija de algún vendedor o algo por estilo.

—Definitivamente es alguien importante… solo vean su kimono— Sentaro analizó detenidamente, él pensaba que no podía ser una plebeya ya que los ropajes que esa mujer que acompañaba Ichigo parecían ser muy caros.

—Y si es importante, ¿que hace aquí y con Ichigo? Se supone que no está bien visto para los de su clase que salga con alguien inferior— Hisagi no entendía, si las cosas eran así ¿Por qué esa mujer se arriesgaba? ¿a caso no temía manchar el nombre de su familia?

Y muchas incógnitas giraban en torno a eso, sin embargo ya tendrían tiempo para que el mismo Ichigo se las resolviera.


Al día siguiente y como era su costumbre, Rukia se despertó temprano para asearse y salir directamente a uno de sus tantos talleres, el primero que tocaba siendo lunes era el de caligrafía y puntual llegó al establecimiento donde se impartían tales actividades.

Durante las dos horas de taller, la morena se encargó encarecidamente de mantenerse en silencio y estar concentrada en su labor, pero la plática que mantenían Natsumi y Minako respecto a la cita de ésta última no se lo permitían al cien por ciento.

— ¿Y la pasaste bien? — Preguntaba Natsumi muy feliz, deseosa de escuchar la respuesta de su amiga.

—Por supuesto, él es un hombre muy gentil y educado— Comentaba la castaña, llenando de elogios al pelinaranja, en toda su cita siempre se comportó a la altura.

Y ante cada expresión, Rukia no podía evitar contradecirla internamente, ¿educado, gentil? Ese sujeto no era nada de eso, con su persona se había portado de lo más grosero, seguramente era un doble cara.

—Después me llevó al pueblo… fuimos a comer algunos tallarines— Relataba muy entusiasmada y sonriente, volviendo a rememorar cada momento que vivió a su lado hace a penas 24 horas.

— ¿Al pueblo? Por dios Minako, ¿Cómo pudiste hacer eso? — Natsumi estaba sorprendida, no era socialmente aceptable ese tipo de comportamientos.

—No iba a negarme, él me gusta mucho y no quería perder esa oportunidad— Dijo bajando un poquito la voz, siendo conciente de que lo hecho no había sido lo mejor, pero no podía dejar de lado sus emociones.

Rukia negó con la cabeza y rodó los ojos, esa niña no entendía, ¿Cómo pudo exhibirse en público de esa manera con semejante sujeto? Debería darle vergüenza.

— ¿Y cuando lo volverás a ver? — Cuestionó de nuevo Natsumi.

—Hoy... después de éste taller— Le comentó muy emocionada, mientras seguía practicando su caligrafía.

—Pero después de este tenemos otros 3…— Natsumi no lograba comprender eso, ¿Cómo iba a hacerle?

—Sí lo sé, pero me los saltaré—

La pelinegra no daba crédito a lo que estaba escuchando, ¿a caso se había vuelto loca? No debía dejar de lado sus obligaciones por ese tal Kurosaki… y fue ahí cuando intervino.

— ¿Qué sucede contigo? ¿Te saltarás los talleres sólo por reunirte con ese bueno para nada? — La cuestionó, severa.

—Sí…— Minako fue determinante en su hablar.

— ¿A caso eres tonta? — Rukia quería hacerla comprender, que entrara en razón sobre las cosas que estaba haciendo y de lo mal que estaba haciendo quedar ver su familia, y más allá de eso quería que dejara de verse con ese tal Kurosaki porque detestaba verlo con ella cuando podía estar con alguien mejor.

—Este no es asunto tuyo, así que no molestes— Así finalizó la charla Minako, siendo seria y determinante, no iba a dejarse intimidar por ella, ya no. Iba a seguir sus sentimientos, quería por vez primera, hacer lo que quería: estar con Kurosaki Ichigo.

Rukia no iba a quedarse de brazos cruzados, si hablando Minako no quería desistir sobre su ridícula situación con Kurosaki, entonces se encargaría de hacerlo por sí misma, le gustase o no.

… … * … …


Glosario:

+ Los Takoyaki son bolitas de pulpo.


Por el momento es todo :)

Gracias de antemano, mando saludos y abrazos a todos!