Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo, es solo por entretenimiento.
Notas importantes:
• Es un universo completamente alterno.
• Transcurre en un periodo de tiempo literalmente corto.
• Está ambientada en la Era Edo, en el Shogunato de Tokugawa.
• Principal escenario: Edo (el nombre que recibió Tokio antes de la restauración Meiji en 1868). Algunas menciones de Kioto.
Respondo unos reviews :)
chidorisagara: Hola! efectivmente habrá más IR y como dijiste, Ichigo le va a enseñar algunas cosas (?) a Rukia que la harán cuestionarse sobre muchos aspectos de su vida. Gracias por leerme y comentar, un saludo!
yoxxa: Hola! si Ichigo se irá olvidando, con Rukia por x o y razón tendrá mayor interacción =). Espero que este cap no se te vaya tan rápido ;). Mil gracias por tu comment y por leerme, saluditos!
Hola 3
Cada vez que vengo a postear cap me aterro y es que conforme pasa cada semana se acortan mis vacaciones xD pero juro que aún cuando este súper ocupada actualizaré hasta dar por concluido este fic y mi otro proyecto (que sigo sin actualizar xD).
Ehh por cierto, aprovecho para invitarlos al foro Stop Rain, una comunidad de habla hispana dedicada al IchiRuki y del cual soy parte.
Un cosa más: gracias a todas las personas que han leido y/o comentado no sólo este fic, también los demás que tengo. Aprecio bastante sus reviews y sus visitas en mi perfil.
Y ya me voy, espero el capítulo les guste.
P.D: Hoy se juega el Gallos vs Atlas! vamos Gallos, a ganar!
Saludos a la Resistencia Albiazul.
… … * … …
~ * La Fuerza del Destino *~
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"Pensé que existían respuestas suficientes para dejar a mi corazón en paz,
pero algo sucede, que no vi venir y ahora no puedo detenerme…
ahora estoy ahí sumergiéndome en lo profundo"
(Bird York)
… … * … …
Capítulo VI
"Beso"
Desconocía la hora pero por la oscuridad que reinaba en el cielo suponía que ya era algo tarde, hasta el momento no se había percatado de lo mucho que se había tardado y seguramente sus familiares debían estar preocupados, no sabía que iba a decirles pero era obvio que no sería la verdad.
Minutos después finalmente llegó a casa, caminó con cuidado por el empedrado camino que la llevaría hasta la puerta principal, al cruzar el umbral se encontró con lo esperado, tanto Nii-sama como el abuelo Ginrei yacía esperándola en la sala, pero lo que si la sorprendió fue ver a Renji también, a penas y les miró, era notable su estupefacción así que en vez de hablar y empezar a soltar excusas, aguardó a que alguien se lo preguntara.
— ¿Dónde estabas? — Cuestionó Kuchiki Byakuya con tono serio e impasible.
—Salí a pasear al parque— Respondió mostrándose segura de lo dicho, sin perturbarse.
—Es muy tarde para salir a pasear ¿no crees? — Preguntó de nuevo, autoritario. No lo decía por querer molestar, se preocupaba por su bienestar y no podía ser posible que saliera como si nada a merodear, podía pasarle algo.
—Salí desde la tarde pero me encontré con Hinamori, tenía tiempo de no verla y me invitó a tomar té en su casa— Fue lo que se le ocurrió decir para evitar que le castigaran.
—Bien. Que no se vuelva a repetir— Fue la respuesta de Ginrei, anticipándosele a Byakuya y frenando algún posible regaño de su parte, confiando plenamente en ella, después de todo ella era incapaz de mentirle a su propia familia.
Rukia pudo respirar aliviada, se había librado de tantas cosas con sólo esas palabras; pero ahora que lo meditaba un poco se daba cuenta de que había mentido a sus familiares y todo por un hombre de clase media… aunque tampoco podía llegar y decirle que había ido al pueblo con un militar de baja elite, mucho menos decírselos cuando Renji estaba ahí presente, a veces las mentiras te benefician.
La morena pasó su mirada hacia el pelirrojo y con cierto gusto se acercó a cuestionar la razón de su presencia.
— ¿Puedo saber a que se debe el honor? —
—Vengo a verte pero también a despedirme— Respondió el hombre con la sonrisa marcada en la faz.
La ojiazul miró detenidamente y logró percatarse de que Renji cargaba consigo una pequeña maleta.
— ¿A dónde vas? — Le cuestionó preocupada, desconocía por completo con anterioridad aluna salida que tendría él hacia algún punto de Japón, por eso le tomaba por sorpresa.
—A Kioto, fue de improvisto pero será por tan sólo unos días— Le explicó un poco, a decir verdad hace a penas 3 horas se le notificó que su presencia era requerida en Kioto, así que hizo todo en su haber para estar listo.
— ¿Te vas ahora? — A la morena no le agradaba mucho eso de que Renji se fuera y le dejara sin su presencia por algunos días.
—En una hora, me iré por Tokaido en la noche para llegar a tiempo— Era más sencillo ir por las noches, así el camino no estaría lleno de personas y/o animales de carga, por la noche el camino era solitario y no tendría ningún tipo de interrupción.
—Pero por la noche es muy peligroso ir por ahí, he escuchado que hay ladrones— Rukia conocía bien las leyendas que giraba en torno a Tokaido, los que algunas vez se había atrevido a recorrerlo en las penumbras y solitarias noches no les había ido bien, por eso le preocupaba la seguridad del pelirrojo.
—No te preocupes, no voy solo, me acompañan otras 6 personas— Quiso despreocuparla con esos datos, después de todo era militar, varios de los subalternos irían con su persona y además se transportarían en equipo especial de la milicia, así que no había nada de que preocuparse.
Rukia sonrió ligeramente, confiaría en sus palabras y trataría de estar tranquila durante su ausencia.
El pelirrojo no estuvo mucho en casa de la morena como era su costumbre, tan sólo 30 minutos, realmente hubiese deseado quedarse más tiempo pero era conciente de que seguramente ya deberían estar esperándolo afuera del cuartel para dar marcha a Kioto, sólo se limitó a merendar en compañía de Rukia desde la veranda.
Cuando su tiempo finalmente terminó, después de despedirse de los otros dos familiares de la morena fue ella la última de su familia en verlo, le acompañó hasta el atrio que conectaba con la puerta tanto de entrada como de salida y donde la despedida era algo inevitable.
—Entonces nos veremos en algunos días— Dijo Abarai estando a un metro de distancia de la morena.
—Cuídate mucho y si es posible tráeme algún recuerdo de tu visita— Fueron sus palabras cargadas de cierta ternura que ella no solía mostrar a cualquier persona, sólo a él.
—Seguro— Acotó, prometiéndoselo.
Sin más el pelirrojo acortó mucho más la distancia que le separaba de ella y con cierta paciencia la besó, sin premura, sin exigencias. Ella recibió su boca con gusto, pasarían algunos días para que pudiera volver a probar sus labios, así que prolongó lo más que pudo ese contacto.
Se enteró por terceras personas que un pequeño grupo de militares comandados por Abarai irían hasta Kioto hizo todo en su haber durante el corto tiempo para que se le tomara en cuenta, no sólo deseaba ir para que esa acción formara parte de su historial si no también porque tendría la oportunidad de ver a su familia.
Sin embargo y cuando se entregó la lista oficial así como se hizo el llamado, su nombre ni estaba escrito y mucho menos fue nombrado, con ello acabo sus ilusiones de volver por tan efímero tiempo a su ciudad natal.
Tuvo que conformarse con quedarse en Edo y no sería hasta enero o febrero cuando volvería a ver a su familia.
Ya había pasado un día desde que el pelirrojo había partido y las horas le resultaban eternas, no encontraba algo interesante y nuevo en que ocupar su tiempo, para hacerlo más pesado Renji no estaba presente para por lo menos salir a algún sitio, y algunas de sus amistades mujeres si tenían compromisos, por ende no tenían tiempo para ella.
Eran las 2 de la tarde en miércoles y desde que había llegado de su último taller se había pasado observando el jardín, estaba aburrida y sola, no había nadie para ella en esos momentos y eso la perturbaba.
Por varios minutos siguió recorriendo cada rincón del jardín que tanto conocía, esperando que las horas pasaran más rápido; sin embargo mientras se ocupaba en ello, una mujer de servidumbre fue en su búsqueda puesto que tenía algo importante que decirle.
—Señorita, que bueno que la encuentro— Dijo la dama al dar con la morena, quien al escucharla quitó su atención de la flora ligeramente nevada para ponerla en la lacaya.
—Ha llegado esto— La dama sustrajo de una de sus mangas un sobre —es para usted— y lo extendió hacia Rukia, quien sorprendida lo tomó.
— ¿De parte de quien proviene esto? — Cuestionó sin más, sin mirar detalladamente el sobre.
—Será mejor que lo vea por sí misma— La lacaya sabía de quien provenía pero preferiría que su ama lo viera, podría ser que se molestara o sintiese ofendida por observar las cosas que no eran suyas.
—Bien, gracias— Fueron sus últimas palabras, la lacaya hizo una ligera reverencia y se fue a atender sus obligaciones.
Rukia tomó el sobre con ambas manos, lo miró detenidamente y después lo volteó para poder leer el nombre del emisor.
Sus labios se surcaron en una sonrisa cuando leyó el nombre: Abarai Renji. Al fin, él se había tomado la molestia de escribirle y eso la hacía tremendamente feliz; así que se apresuró a romper el sobre y cuando desplegó el papel se topó con una gran sorpresa.
Esa caligrafía… esa no pertenecía a la de Renji… pero pensó que probablemente alguien la había escrito por él sin embargo al empezar a leer se dio cuenta de que tampoco era así… sólo hasta el final supo de quien realmente se trataba: Kurosaki Ichigo.
El sol parecía estar más intenso ese día y el ojimiel aguardaba bajo la copa de un árbol en la entrada del parque, ya llevaba 10 minutos esperando que ella se apareciera, aunque por lo visto ella no pretendía presentarse, quizá no fue buena idea pedirle salir juntos de nuevo.
Soltó un fuerte suspiro, esperaría un poco más y si ella no llegaba entonces haría lo prudente, se marcharía.
Pasaron unos cuantos minutos y justo cuando estaba decidido a irse escuchó varias pisadas que presurosas se acercaban, fue ahí cuando Rukia apareció ataviada de un kimono y con la cabeza cubierta por un manto, para evitar que la reconocieran.
—Pensé que no ibas a venir— Fueron las palabras de Kurosaki hacia la morena, quien trataba de recuperar el aire.
— ¿Quién te crees que eres? — Rukia alzó la voz, estaba indignada con él por muchas razones, la principal era por la carta que le envió y en segunda como es que se atrevía a hablar tan deliberadamente de 'tu'; aunque su persona también lo estaba haciendo pero era obvio que tenía más derecho a llamarlo como se le viniera en gana.
—De que me estás hablando— Ichigo no entendía a que se debía su enojo.
—No me 'tutees', no te he dado el permiso de hacerlo— Le reprochó su confianza para hablar de tú.
—Entonces pido permiso para hacerlo— El ojimiel sentía que tanta formalidad simplemente no permitía que tuviesen una mejor interacción.
—Permiso negado— Rukia no se lo permitió, nunca lo haría, el que se hablaran así denotaba un respeto mutuo y dejaba notar que eran de niveles diferentes.
— ¡¿Cómo se atreve a usar el nombre de Renji para mandarme cartas? — Le reprochó alterada, como es que ese sujeto se atrevía a hacer semejante cosa, no se puede andar por la vida usando los nombres de la gente para beneficios personales.
— ¿Qué quería que hiciera? ¿Qué lo mandara con mi nombre y le causara problemas? — Había una uy buena razón para no mandar esa carta a su nombre, porque seguramente si alguien más la veía sería motivo para que surgieran problemas no sólo con los propios familiares de la morena, también con su aparente pareja sentimental.
—No pero…— La ojiazul entendía eso, tampoco se podía arriesgar —fue como una broma de muy mal gusto, en verdad pensé que se trataba de Renji— fue ahí cuando su molestia flaqueó, dejando ver a una persona un tanto decepcionada.
Ichigo se dio cuenta de su cambio de actitud, sin querer la había lastimado.
—Lo siento, no era esa mi intención. Discúlpame— Le dijo muy quedo, esperando que ella le perdonara por lo que le había causado.
—Está bien… lo perdono sólo si me lleva a comer— Fueron sus palabras, no la había 'herido' tan gravemente, nada de lo que no pudiese sobreponerse y como no había comido nada, se le hizo fácil pedir eso a cambio de la palabra 'perdón'.
Ichigo aceptó y sin más la llevó a uno de tantos sitios donde se servía comida buena y barata, para lo que le alcanzaba su presupuesto. Pidió lo de siempre para ambos.
— ¿Porqué aceptó en reunirse conmigo? — Inquirió el ojimiel, estaba deseoso de conocer las razones que habían traído a la morena a su segundo encuentro.
—No tenía nada mejor que hacer y Renji no está, tenía que distraerme— Esa era la verdadera razón, prefería salir en vez de no hacer nada en casa.
—Ya veo, es válido. ¿Sigue pensando que soy un bueno para nada? — Ichigo quería saber si tan sólo un poco había cambiado la percepción de la muchacha sobre su persona.
—No lo sé, por algo estoy aceptando sus invitaciones, esto me ayudará también a averiguarlo y usted ¿sigue creyendo que soy una egoísta, manipuladora e hipócrita? — Fueron las palabras que salieron de su boca, realmente eso era una especie de reto, quería ver sí misma que tan buena para nada era o que tan útil podía resultar.
—Hasta el momento se ha portado bien, eso me agrada, supongo que así es con Abarai, por eso él no se queja— A Ichigo le agradaba esa actitud que en esos momentos ella mostraba, el de una mujer tranquila y linda. Quizá eso era lo que tanto le atraía al Teniente de ella.
Rukia absorbió uno de los largos fideos y rió un poco, él había dado en el clavo, aunque no se lo haría saber.
— ¿Lo extraña? — Ichigo la cuestionó, quería saber más de ella y de la vida que llevaba.
—Sí— Respondió segura, Renji era alguien que le hacía mucha falta.
— ¿Hace cuanto tiempo que lo conoce? — Sabía que se estaba metiendo en un terreno que mujeres con el carácter de Rukia no permitían tan fácilmente, pero le sorprendió que ella lo hiciera.
—Uhhhmm… como…— Se pudo a contar en la mente el tiempo —3 años aproximadamente— Rememoró con una amplia sonrisa adornando sus labios, ese era un bonito recuerdo.
— ¿Y como fue? Si se puede saber — No era chismoso, simplemente estaba interesado en saber más.
— Esa vez encontraba en aprietos, tenía a 6 hombres alrededor mío pidiéndome cada uno que le acompañara en el Matsuri de Tanabata— Soltó una ligera risa de sólo recordarlo, en ese momento no sabía qué hacer ni que decir, simplemente miraba como se arremolinaba a su alrededor y la presionaban para decidir.
— Algo incómodo y ¿Qué pasó después? — Ichigo se había imaginado de otra manera, algo más sutil y agradable.
—Minako hizo todo lo posible para que me dejaran en paz y sin titubear me invitó al Matsuri de Tanabata y le dije que sí— Respondió orgullosa, llena de alegría.
— ¿Y dijo que sí solo por librarse del problema con los otros sujetos? — A Kurosaki le sonó más a último recursos que a en verdad querer hacerlo.
—No. Dije que sí porque de todos era él único que no se pasaba 6 horas del día hostigándome y mandándome regalos caros, él sólo se apareció y me hizo saber que le interesaba— Si había algo que Rukia odiara era que la estuviesen acosando, Renji en ningún momento lo hizo, todo lo contrario, se mantuvo lejano y un buen día se armó de valor y le pidió que salieran juntos, ante esas cualidades no pudo negarse.
—Y es con quién hasta hoy en día ha estado saliendo— Completó la frase el ojimiel.
—Así es— Aceptó gustosa —Pero ya hablé mucho sobre mí, dígame… ¿Usted no dejó a alguna novia por allá en Kioto? — La morena creía que daba mucha información de sí misma y sus relaciones, era momento de que él dijese algo sobre las suyas.
Kurosaki le dio un sorbo a su zumo de naranja antes de responderle.
—No. Sí, tuve algunas novias pero esas relaciones no duraron tanto, por mucho 6 meses. Y debido a mis 26 años, no pasa día que mi padre en sus cartas me pregunté si aquí en Edo ya conocí a su futura nuera, a la mujer más maravillosa y hermosa que haya visto— Era correcto que a Ichigo se le complicaba entablar relaciones estables con mujeres, Isshin se desesperaba porque veía pasar los años y su hijo nada más no encontraba el camino directo a un compromiso serio, creía que presionándolo un poco tomaría conciencia de la 'importancia' del asunto; pero para el ojimiel no había prisas, todo a su tiempo.
—Su padre se preocupa por usted, debería apresurarse a encontrar esa mujer— Rukia entendía esa preocupación, su propia familia también se lo había hecho saber aunque después de que dejó en claro que sería el pelirrojo la persona con la que quería casarse, esa atosigante preocupación de Nii-sama y del abuelo Ginrei finalmente desapareció.
—Aquí ya había encontrado a la mujer más maravillosa pero es imposible que la retenga, y he conocido a la más hermosa pero resulta que ya tiene pareja estable— Soltó sin medir las consecuencias de sus palabras, al mencionar a la primera mujer se refería a Minako y al hablar de la segunda lo hacía en referencia a Rukia, quien al captar el mensaje simplemente rió un poco, tomándolo como una broma.
—Puede ser que encuentre esas dos cualidades en una sola, siga buscando— Lo alentó, sin jactarse de nada, por tan raro que pareciera.
Hubo un silencio, esta vez algo cómodo, Rukia siguió comiendo sus fideos mientras Ichigo se encargaba de devorar los bollos, cada cual pensando en sus propios problemas pero olvidándolos cuando volvían a dirigirse la palabra.
— ¿Esta es la primera vez que hace algo 'indebido'? Ya sabe, verse en el pueblo con alguien como yo— El pelinaranja lo cuestionaba porque dado por el comportamiento de Rukia la primera vez que la invitó le parecía ella no solía hacer ese tipo de cosas, se jactaba de dar el buen ejemplo y hacer las cosas de manera correcta.
—No, he hecho algo indebido antes y no me arrepiento de haberlo hecho— Rukia también tenía secretos, pero muy bien guardados, con ello se evitaba que le echaran en cara muchas cosas y le ahorraba problemas.
— ¿En serio? ¿Qué hizo? —
Rukia lo pensó, esa cuestión iba más allá de lo que quisiera contar.
—No es algo que pueda contarle a usted, ni siquiera a mi propia familia. Es algo que queda entre Renji y yo— No quería ofenderlo, por eso incluyó hasta a sus familiares, pero era cierto. Ese pequeño secreto sólo lo guardaba con el pelirrojo y no saldría a la luz por ninguna circunstancia, ya que se trataba de un asunto 'delicado', por llamarlo de alguna manera.
— Ya veo… y… ¿Piensa casarse con Abarai? — Ichigo quiso asegurarse de ello, en esos tiempos muchas de las mujeres contraían nupcias por obligación, ninguna parecía estar entusiasmada.
—Claro. Espero que lo haga— Le respondió sonriente, feliz, era la primera vez que Ichigo veía esa expresión tan natural y pensaba que ella era realmente afortunada porque podría casarse con la persona que más quiere en el mundo.
Terminaron de comer y aunque Ichigo quiso llevarla a otros sitios le fue imposible, tenía la orden de regresar al cuartel a las 3:30 de la tarde, así que optó por acompañarla hasta el puente que la separaba de casa.
—Gracias por la comida y la charla, fue interesante— Fueron las palabras de Rukia, agradeciendo su consideración y tiempo.
—De nada, aunque lamento no haber tenido más tiempo— Acotó el ojimiel, en verdad quería mostrarle otros sitios, pero él no mandaba en el cuartel.
—No se preocupe— Rukia lo había pasado bien a pesar del tiempo, fue la única persona que estuvo para ella cuando lo necesitaba y eso ya decía mucho.
Ichigo quiso proponerle algo mucho más arriesgado, algo que quizá ella desaprobaría pero que al final de todo le agradaría.
— ¿Qué le parece si nos vemos el viernes a las 10 de la noche? — Habló, preguntándole su opinión respecto al plan inicial.
— ¿10 de la noche? Es algo tarde, no me permiten salir a esa hora — La ojiazul-violáceo se sorprendió, eran horas algo elevadas para que estuviese por la calle, sus familiares a las 10 de la noche yacían en sus lechos dispuestos a dormir. Era imposible.
—Escápese— Y lo dijo así, sin más.
— ¿Escaparme? — Su expresión cambió totalmente, Ichigo asintió — ¡De ninguna manera, me familia se dará cuenta y no quiero ni pensar en lo que podría pasar! — Se exaltó, nunca haría semejante cosa.
—Véalo de este modo, una vez que se case habrá cosas que ya no podrá hacer, ésta es una de ellas. Le prometo que todo saldrá bien…— Quiso convencerla con ello, en parte era cierto, una vez ella tomé sus responsabilidades como esposa iba a ser casi imposible que hiciera cosas de ese tipo, ¿Por qué no hacerlo antes de que fuese irrealizable?, si hacía las cosas de cierto modo no tenía nada que perder.
Rukia lo meditó, eso ya pasaba sus límites pero él le prometía que todo saldría bien, ¿valía la pena arriesgarse?... suspiró profundo y después de unos minutos lo resolvió.
—Está bien, lo veré en ese puente— Respondió, señalando un dichoso puente rojo, el más cercano a su casa.
Viernes por la noche y ahí estaba… todavía no podía creer lo que iba a hacer pero ya no podía echarse para atrás. Después de la cena fue a tomarse un baño caliente, para después ir a encerrarse a su habitación y alistarse como lo hacía todas las mañanas antes de salir. Aguardó unos minutos a que no se escuchara ningún ruido y cuando lo creyó prudente deslizó a puerta de su habitación que conectaba con el jardín, de ahí camino cuidadosamente hasta llegar a la puerta trasera de su hogar.
Hasta el momento todo salía perfecto, aunque cuando echaba una mirada hacia atrás sentía que no podía hacerle eso a su familia, quienes confiaban ella, pero su deseo por hacer algo diferente la llevaban a seguir dando pasos rumbo a la salida.
Vigilancia no estaba ahí, así que aprovechó para abrir la puerta con todo el cuidado posible, colarse y finalmente estar afuera.
Suspiró aliviada al verse en la calle, estaba solo y algo oscuro así que lo mejor que se le ocurrió fue correr con rumbo al dichoso puente rojo, ataviada de un discreto kimono y sin olvidar esa pashamina que le cubría la cabeza.
Cuando llegó al punto de encuentro Kurosaki ya estaba ahí, esperándola y de solo verla sonrió.
— ¿Fue tan difícil como creyó? — Le preguntó, haciendo alusión a su primera experiencia escapándose de casa.
—Como no tiene idea— Rukia le contestó agitada, en su punto de vista personal fue bastante difícil salir si permiso de nadie.
—Valdrá la pena, se lo aseguro— El ojimiel tenía más o menos idea de a donde llevarla para desestrezarse, estaba seguro que al final ella estaría bien.
Inició el recorrido hacia la primera parada en los juegos de azar, se necesitaba dinero extra e Ichigo creía poder conseguirlo ya que estaba seguro de que la suerte estaba de su lado esa noche. Rukia participaba un poco lanzando los dados y conforme pasaba el tiempo el dinero se acumulaba en los bolsillos del ojimiel.
Cuando creyó tener lo suficiente para financiar lo demás, dejaron los juegos de azar y fue rumbo a los puestos ambulantes donde se vendía una gran cantidad de cosas y de todo tipo. Compraron dos sencillos bocadillos para cada quien, aunque hubo algo en otro puesto que a Rukia le llamó mucho la atención.
—Que bonito…— Dijo mientras contemplaba un pequeño conejo hecho de tela.
Ichigo se dio cuenta, ese sencillo muñeco podía arrancar una sonrisa a la mujer que todo lo tenía en la vida.
—Me da ese conejo por favor— Ichigo lo pidió sin pensárselo dos veces, el encargado hizo lo debido y le entregó aquel pequeño juguete, el ojimiel pagó unos cuantos yenes.
Sin mediar palabra alguna con ella le extendió el dichoso conejito, a espera de que lo tomase.
— ¿Me lo está regalando? — Preguntó la morena en primera instancia, con una ceja arqueada, mirándole con cierta expectación.
— ¿Lo quiere o no? — Dijo con tono fastidiado, ¿Qué no era obvio?, claro que se lo estaba regalando, lo que fuera para que ella mantuviera esa sonrisa.
—Gracias— Atinó a decir en respuesta a la par que tomaba el conejito de tela y lo llevaba a su pecho, como una niña. Quizá ahora entendía mejor porque Minako le gustaba tanto estar con él, tenía una forma de hacer que las personas se sintieran especiales.
Después de otra hora vagando por diversos lugares del pueblo, por fin llegaron a su destino final, un pequeño establecimiento de comida tradicional, con esto Rukia ampliaba su paladar en comida. Ordenó para ambos lo que mejor le pareció, aunque para sí mismo pidió algo especial, algo que no solía consumir con frecuencia como Ikkaku o Iba.
— ¿Y puedo saber que es eso? — Cuestionó la morena mientras observaba la botella verde y el líquido que contenía el vaso de porcelana del pelinaranja.
—Sake— Respondió a su pregunta, a la par que con los palillos tomaba un poco de arroz.
Sake, si definitivamente ya había oído hablar de ese brebaje, nunca lo había probado porque lo tenía prohibido.
— ¿Y sabe bien? — Preguntó, sabía que ese licor era muy solicitado e incluso tenía adeptos, suponía que debía tener un buen sabor para que gustara tanto a la gente.
—Si, aunque no lo tomó con frecuencia— En lo personal no era fan del sake, el hecho de que bebiera tan sólo un trago era circunstancial, como ahora.
Rukia no se atrevió a decir más y siguió comiendo, tenía mucha curiosidad entorno a esa bebida, así que en un momento dado se atrevió a pedir.
— ¿Podría servirme un poco de sake? — Cuestionó, se había tomado la libertad de hacerlo, si ya había escapado de casa y hecho otras cosas indebidas, que más daba probar la bebida prohibida.
—No creo que sea prudente— Ichigo conocía los riesgos de que lo bebiera, no sólo por la graduación de alcohol contenido, también porque siendo 'primeriza' en ese sentido, podría afectarle de más.
—Por favor… sólo un trago—
—Sólo un trago…— Accedió, así que le sirvió un poco, lo suficiente para que lo probara.
La morena recibió su taza a mitad de ese brebaje, sin olerlo simplemente lo llevó a su boca y de un solo trago lo bebió todo, sus facciones se torcieron un poco debido a la 'fuerte' que le había parecido.
Ichigo miró su reacción con ceja en alto, como si esperara una respuesta.
—Está… bueno— Dijo recuperándose un poco del sabor, para después buscar sus palillos y llevar a su boca un trozo de camarón.
Continuaron con sus sagrados alimentos, sin embargo la morena no podía dejar de mirar como el pelinaranja se servía del dichoso sake y lo tomaba con tanta naturalidad.
— ¿Sería tan amable de servirme otro? — Cuestionó la morena en un momento dado, pidiendo otro trago del dichoso licor.
Ichigo la miró serio y sin meditarlo le respondió.
—No—
La morena se indignó, nadie, absolutamente nadie le decía que no a Kuchiki Rukia.
— ¡¿Y porqué no? — Se exaltó un poco, quería una buena razón por cual se lo estaba prohibiendo.
—Sé lo que le digo, ya no más— Ichigo no se lo negaba por querer fastidiarla o porque fuese egoísta, simplemente veía por su bien, aquellos que se excedían en el consumo de sake nunca terminaban bien.
— ¡¿Quién rayos lo entiende, primero me incita a escaparme de casa, me invita a hacer cosas indebidas y justo cuando quiero hacerlo usted me lo prohíbe? ¡¿Entonces cual es el maldito chiste a todo esto? — Y lo gritó, sin importarle que fuese el centro de miradas de todas las personas ahí presentes, haciendo una escena y dejando en vergüenza al ojimiel.
El ojimiel no sabía ni donde esconderse, las personas lo miraba de manera extraña y por los datos aportados a viva voz de la morena su persona dejaba mucho que desear, no faltara quien lo tildara de pervertido.
—Cierra la boca— Le pedía a tono a penas audible a los oídos de ella.
—Puedo hacer más escándalo si no me deja tomar un trago mas— Se acercó lo suficiente a él para decírselo en voz baja, amenazándolo, claro que podía hacer más drama.
El pelinaranja se pasó la mano por la cara, si poder creer hasta donde ella podía llevar las cosas por un capricho, por sí, el querer tomar un trago más de sake no era nada más ni nada menos que un antojo de la señorita.
—Está bien pero sólo uno… y no más— Accedió más a fuerza que por gusto, siendo militar no estaba en condiciones de ser protagonista de un escándalo de mal gusto con una mujer.
—Gracias— Le respondió con una sonrisa, para después tomar la botella y llevársela directamente a la boca.
Ichigo de ver su acción se alteró, su primera reacción fue detenerla.
— ¡No, la botella no! — Buscó por todos los medios alejarla, ella optaba por lanzar manazos, y cuando por fin logró quitársela, ella ya le había dado un gran sorbo.
El escándalo y drama que no deseaba protagonizar ya lo acababa de hacer… pero lo peor estaba por venir.
Pasaba de la medianoche y tal y como lo había previsto la morena no estaba en buenas condiciones debido a su irresponsable consumo de sake lo cual quiso evitar desde un principio.
El local ya había cerrado y ella no se podía mantener de pié por sí misma, Ichigo desde hace minutos estaba pensando qué demonios hacer, ese incidente no estaba en sus planes, y ahora el problema radicaba sobre qué hacer con ella, la casa de la morena no era opción viable, tampoco podía dejarla a su suerte y quizá lo más prudente sería llevarla a su propio hogar.
— Rukia… ¿puedes al menos caminar? — Le preguntó quedamente, esperando que al menos eso pudiera hacer y no fuese tan complicado llegar.
La morena no dijo nada, con trabajos mantenía los ojos abiertos y su cuerpo difícilmente podía estar en vertical, había sido grave error que tomara de más, y era tanto el cansancio, el sueño y el mareo que sentía que no pudo evitar quedar con la frente recargada en el pecho del ojimiel.
Por su silencio lo interpretó como un rotundo no.
—Te lo dije pero tú, tan necia, no me hiciste caso— Le dijo en un murmullo, reprochándole, aunque Rukia ni le oía pues seguía 'descansando' recargada en su pecho.
Si ella no podía caminar tendría que cargarla, no tenía de otra y estaba en plenas condiciones de elevar su menudo cuerpo cuando la morena captó su atención balbuceando algo que Ichigo no logró escuchar. Así que se inclinó un poco para tratar de descifrar sus palabras pero fue sorprendido… El tiempo se detuvo cuando sintió los labios de la morena apoderarse de los suyos en un suave tacto, a la par que ella jalaba de sus ropajes como si quisiera retenerlo, Rukia era la única que movía sus labios buscando profundizar ese beso, pero Ichigo al contrario no hacía nada más que mantenerse impávido, sin entender porque no reaccionaba y la apartaba.
Cuando ella abandonó sus labios escuchó un débil 'Te amo' que no era para su persona, por eso no le tomó mucha importancia, en esos instantes la pelinegra no era conciente de sus vocablos ni de sus acciones, lo más lógico es que hubiese pensando que era Renji y por ello el beso y la dos palabras…
Sin detenerse a pensar en lo sucedido la llevó sobre su espalda y caminó bajo la luz de la luna y el frío, sumergiéndose en las oscuras y solitarias callejuelas que lo llevarían a casa.
Al llegar su destino se encontró con otro obstáculo, el lugar donde residía lo compartía con otros 3 jóvenes militares y lo que no quería era que se percataran de su presencia, eso le ahorraría muchos problemas.
Con mucha cautela se adentró a casa, aún con ella a cuestas caminó por los pocos pasillos y con dificultad logró deslizar la puerta de su habitación, cuando estuvo en el interior y en la seguridad de su alcoba fue a acomodar con cuidado el menudo cuerpo de la morena en el futón y después la arropó.
Ichigo fue a sentarse al piso, a un costado de ella y la contempló en su profundo dormitar… hoy se había dado cuenta de que Rukia tenía un buen corazón… sólo que a veces la vida tan ostentosa que llevaba tendía a cegarla y a ensombrecer sus buenos sentimientos… y muchos podrían pensar que la estaba solapando sólo porque ahora eran más cercanos, pero en realidad, y aún cuando por momentos Rukia representara lo mejor y lo peor en una persona, el quedar prendado de ella era inevitable.
… … * … …
Glosario:
1.- Matsuri: es la palabra japonesa para referirse a un festival o día festivo.
2.- Tanabata: o "El Festival de las Estrellas que conmemora el encuentro celestial de los amantes (Orihime) y (Hikoboshi) que viven separados por un río de estrellas y sólo pueden reencontrarse esa única noche mágica de los sietes, el séptimo día del séptimo mes.
3.- Tokaido: era el más importante de cinco rutas de Período del Edo, conectando Edo (Tokio) con Kioto en Japón.
4.- Futón: cama tradicional japonesa consistente en un colchón y una funda unidas.
Esto fue todo por la semana xD siento que es el mejor cap hasta ahora.
Gracias de antemano por los reviews y la lectura, mando saludos y abrazos a todos!
