Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo, es solo por entretenimiento.

Notas importantes:

• Es un universo completamente alterno.

• Transcurre en un periodo de tiempo literalmente corto.

• Está ambientada en la Era Edo, en el Shogunato de Tokugawa.

• Principal escenario: Edo (el nombre que recibió Tokio antes de la restauración Meiji en 1868). Algunas menciones de Kioto.


yoxxa: Hola! ohh jeje Inoue es mero factor para sacar a relucir lo celos de Rukia. Los sentimiento de Ichigo hacia Inoue van en un sentido diferente. Se puede decir que Ukitake es su jefe. Gracias por leerme y comentar =) saludines!

Ciao!

Por fin puedo pasar a actualizar... bien.. eh... subo el capítulo 8 (lo sentí corto) pero ojalá les guste y gracias a todos los y las que se pasan a leerme y/o me dejan sus comentarios, es todo un gusto leerlos y saber su opinión.

Por otro lado, las próximas actualizaciones me van a llevar tiempo debido a que he reiniciado mis labores y esta vez mi horario es demasiado pesado, les pido paciencia pero de que lo continuaré y lo terminaré es algo seguro, nunca me ha gustado dejar las cosas a medias.

Espero este cap les guste. Saludos a todos!


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~ * La Fuerza del Destino *~

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"El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad"

(Giovanni Papini)

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Capítulo VIII

"Instinto & Voluntad"

Llevaba alrededor de 10 minutos esperándole y él simplemente no se aparecía, no solía tener mucha paciencia y aunque se tratara del pelirrojo no iba a tener consideraciones para tolerar su impuntualidad. Se asomó para ver si lo encontraba pero lo único que notaba era como varios compañeros de armas salían del sitio pero de él nada. Resopló llena de hastío, no quería hacerlo pero su tardanza le estaba orillando así que lo mejor que se le ocurrió fue bajar del carruaje, decirle al conductor del mismo que se fuera y posteriormente fue directo con los guardias de cuartel a pedirles de la manera más atenta que le dejaran pasar.

—Lo siento Señorita, no es parte del personal autorizado— Le dijo uno de los guardias, firme en su posición.

Rukia puso cara de pocos amigos, la última vez que había venido tampoco la dejaron pasar si no fuera porque Ichigo intervino pero ahora ni él estaba ahí para ayudarla.

Miró a todos lados, tratando de buscar a algún sujeto para convencerlo, hasta que vio a un conocido de Renji, un tipo moreno y de barbilla, al instante lo interceptó.

—Ayúdeme a entrar por favor…— Le pidió sin más, jalándole de las mangas del hakama.

El sujeto de verla se quedó sorprendido, no sólo porque se trataba de la famosa Kuchiki si no también tenía mucho tiempo de no verla por ahí.

—Señorita si su hermano o un alto mando la ve ahí adentro no sólo usted estará en problemas, yo también— Le hizo saber, y apreciaba mucho su puesto como para arriesgarse.

—Maldita sea Sentaro, ayúdame… te daré 1000 yenes— Insistió aún jalándole de la manga del hakama, le ofrecía además dinero, una cantidad que se le hacía pequeña pero que para el hombre era suficiente para comer bien durante dos semanas.

Sentaro la miró mucho más sorprendido… Kuchiki Rukia, lo había llamado por su nombre de pila, y no sólo eso, también le pedía un favor y además le estaba dando dinero… se sentía halagado y muy pero muy afortunado…

—Eeee-están bien— Aceptó sin más, entre tartajeos.

Y como la vez pasada, solo bastaron algunas palabras para que le permitieran el acceso, feliz de haber logrado su cometido, fue a cerrar el aparente 'trato' con Sentaro, así que fue le entregó un pequeño morral que contenía diez monedas de cuproníquel, cada una con un valor de 100 yenes para continuar con su camino murmurándole a penas un 'gracias'.

No tuvo que caminar mucho, al pasar dos edificios se topó con aquel que correspondía y sin más se adentró, a pasó ligero recorrió el largo pasillo mientras le buscaba con la mirada hasta que dio con él cruce de dos pasillos.

— ¡Renji! — Le gritó al solo verlo, estaba molesta.

El aludido de reconocer esa voz volteó hacia donde provenía y no pudo evitar recriminarla.

— Te dije que me esperaras afuera ¿no puedes hacer eso siquiera? — Se lo echó en cara, ¿Por qué a tanta presión?

—Sí ya lo sé pero llevo 10 minutos esperándote, 10 minutos y tú simplemente no sales— Alzó la voz, haciendo énfasis en el tiempo que llevaba en la espera.

—Lo siento pero estaba en un asunto importante— Renji tenía muchas responsabilidades de las cuales hacerse cargo, pero recientemente una había aparecido de improviso e hizo hasta lo imposible por que otro se encargara.

— ¿Ah sí, como qué? ¿Escribiéndole cartas a las prostitutas del Yoshiwara? —Lo soltó, importándole poco lo que se pensara, con esas palabras dejaba claro que seguía molesta por la 'confesión' de pelirrojo respecto a su gusto por hacerles visitas a esas mujeres de vez en cuando.

—Cállate— Le dijo a regañadientes, al notar como los que aún se encontraban en el cuartel les miraban con curiosidad.

—Entonces vámonos que se hace tarde— Le exigió jalándole de la manga de su hakama, no quería llegar tarde a la obra.

—No vamos a ir— Le dijo serio, cancelando los planes de esa noche, no por gusto si no por necesidad.

— ¡¿Qué? — Le vociferó indignada, ¿Cómo que ya no iban a ir? ¿Por qué? Y más valiera que tuviera una buena razón.

—Lo que escuchaste. Surgió un imprevisto y tengo que hacerme cargo de ello. Lo siento— Le dio las razones, sin mentiras, ser Teniente implicaba encargarse de asuntos extras, de cosas inesperadas del trabajo y no podía ladearlo.

'Lo siento' sólo eso sabía decir… la morena estaba más que molesta, se sentía humillada y como era su naturaleza no se lo calló.

— ¡¿Vine hasta aquí sólo para que me cancelaras? ¡¿Con quién crees que estás tratando? — Le gritó, no era ninguno de sus subordinados como para que de un momento a otro le cancelara las cosas, entendía que era imprevisto pero ¿a caso no podía mandar a alguien más en su lugar? ¿era más importante su trabajo que ella?

Renji no solía tolerar ese tipo de comportamiento, ella debía entender su situación, no le cancelaba porque quisiera hacerlo o porque no quisiera estar con ella; el asunto era de trabajo y era eso lo que lo mantenía.

— ¡Entonces ve a la obra tu sola! — Le propuso, si no quería perdérsela entonces que dejara de gritonearle y se apresurara a llegar.

— ¡¿Sola? ¡Maldita sea Renji eres idiota o que, si quisiera ir sola no te habría pedido que fuéramos juntos! — No cesó en exclamaciones, el detalle no estaba en no perderse la función, si no que quería compartir con su aparente futuro esposo su pasión por el teatro.

—Estás haciendo demasiado escándalo, si un alto mando te ve me meterás en muchos problemas, así que por favor retírate— Calmó sus nervios y se lo pidió a voz modulada.

Era el colmo… Rukia sólo se limitó a soltar una mueca socarrona… como podía decirle eso…

—Vete al infierno Renji— Le soltó enojada antes de dar la media vuelta y marcharse de regreso a casa…

El pelirrojo no hizo nada, sólo la vio salir por donde había entrado y después de segundos se encargó de regañar a los testigos de su escena.

Más tarde se encargaría de enmendar los daños.


No había valido la pena… 10 minutos esperándolo afueras, más los 1,000 yenes que le dio a Sentaro a cambio de que le ayudara a pasar, más otros 5 minutos discutiendo con Renji para obtener nada… había sido una total pérdida… no sólo se perdería la obra Kabuki, también regresaba a sola y por si fuera peor: caminando, todo por decirle al del carruaje que se fuera. Al menos esperaba que Renji sintiese algo de remordimiento por todo lo ocasionado…

— ¿A dónde vas? —

Rukia escuchó la pregunta pero no sabía si era dirigida a ella, así que alzó la vista y fue ahí cuando al pelinaranja frente suyo.

—Ichigo— Murmuró su nombre, sorprendida de verlo.

—Te he preguntado que a donde vas— Le reiteró, era extraño que ella anduviese sola y a esas horas.

— A casa… ¿y tú? — La morena se contestó quedo, sin muchos ánimos.

—Tengo unos pendientes en el cuartel… ¿quieres que te acompañe? — Se ofreció, a pesar de tener otras cosas qué hacer.

—Pero tienes que ir al cuartel… yo sólo te retrasaría— No quería ser un contratiempo, no a él, quien no tenía razones para hacerlo.

—No te preocupes, los pendiente son poca cosa a comparación contigo… te puede pasar algo en el camino— Le dijo sin más, ya habría tiempo para los dichosos pendientes, estaba primero proteger a la ciudadanía… para eso era militar.

—Gracias— Le hizo saber con una ligera sonrisa adornando su rostro… ¿porqué Renji no podía ser así? Ponía más atención a otras cosas, a veces insignificantes, que a su persona, a la que el pelirrojo denominaba como 'lo más importante', vaya que se daba a 'notar'.

Emprendieron el camino rumbo a la casa de la morena, bajo el oscuro cielo, sobre las frías calles, siendo iluminados por los candiles que adornaban las fachadas de las casas.

No hablaron mucho, Rukia no estaba de humor… le había dolido ver como Renji la había tratado…

— ¿Pasó algo? — Kurosaki preguntó, la veía triste.

—Sí… pero ya te enterarás… casi toda la división nos vio— No era necesario decírselo, después de todo alguien ya se encargaría de esparcirlo.

Y como lo prometió la acompañó hasta su casa…

—Sea lo que sea que haya pasado… lo lamento— Atinó a decir antes de despedirse, como modo de consuelo, de hacerla sentir bien.

Rukia sonrió ligero acotando una quedo 'gracias' a cambio y después se adentró a su domicilio sintiéndose más tranquila.


— ¿Teniente Abarai? — Preguntó Uryuu al asomarse por la puerta de la oficina del pelirrojo.

Renji se levantó al instante de su asiento para recibirlo formalmente.

—Usted debe ser Ishida Uryuu—

—Así es— Respondió el sujeto de gafas, con la misma seriedad.

—Pase por favor y tome asiento— Al instante el Teniente lo atendió, era precisamente el sujeto imprevisto del cual tendría que ocuparse, desconocía la razón de su visita pero el Capitán Kuchiki le había dicho que era urgente.

Ishida acató y se acomodó frente a la escribanía del pelirrojo.

—Disculpe que haya venido tan tarde y sin avisar previamente, espero no lo haya importunado— Ishida se disculpó, no solía aparecerse así de la nada y mucho menos le agradaba irrumpir sin embargo su tiempo se agotaba y era algo que debía tener resuelto.

—No se preocupe— Atinó el pelirrojo a decirle, aunque por dentro lo maldecía ya que a su causa se había visto en condiciones de cancelar su ida al Kabuki con Rukia.

—Kuchiki Ginrei me pidió venir a verle ya que tengo entendido que usted tiene planeado casarse con su nieta— Inició a hablar el hombre de gafas, narrándole sus motivos.

Por un momento Renji pensó que ese tal Ishida venía por otras cuestiones pero por lo visto eran de otra índole a la cual no era ajeno, ahora comprendía porque el Capitán le insistió en atender a ese sujeto. No sabía que tenía que ver Uryuu en eso, ¿a caso era de esos que planifican bodas o algo así? Porque si era eso no tenía la pinta.

—Así es— Le respondió a fin de cuentas.

—Los Kuchiki siempre se han preocupado por el prestigio y la economía familiar, jamás permitirían que alguien de su familia lo estropeara— Comentó Uryuu, conocía bien a la familia, tenía amistad con Ginrei —Usted sabe perfectamente que no tiene ni el dinero ni el status necesario— acotó, haciéndole referencia a que no poseía lo necesario para ser admitido formalmente en los Kuchiki como cónyuge de la morena.

Ya lo sabía, era conciente de ello, no había necesidad de que lo echaran en cara todo el tiempo. Pero por eso estaba haciendo todo lo posible en su haber para tener la riqueza y la posición que era necesarios. Pero aquella vez que Kuchiki Ginrei y su Capitán le había indo a ver para hablar sobre el asunto le pareció que ellos ya lo habían "aceptado" y acaso ¿ya habían cambiado de opinión?

— ¿Algún problema con eso? — Renji se puso a la defensiva, no le estaba agradando en lo más mínimo hacía donde iba la conversación, si ese tal Uryuu estaba ahí para pedirle que se alejara de ella lo golpería.

—No se moleste… estoy aquí para ayudarlo— Ishida notó ese cambio de actitud, sus motivos eran para ayudar y nada más, no pretendía perjudicarlo y tampoco quitarle a Rukia.

Sus ánimos se calmaron pero aún así no se fiaba de Ishida, así que aguardó a que hablara.

—Ginrei me pidió que le ayudara a conseguirle un puesto en el Gobierno, hay un cupo libre, y eso es mucho mejor que ser un simple Teniente— Le notificó la oferta existente en asuntos del Gobierno, cumpliendo con su palabra.

Si había algo de lo que estaba seguro era que ser Teniente no era algo 'simple' como ese tal Ishida decía, era una gran responsabilidad… pero si lo compraba siquiera con un puesto en el Gobierno, se daba cuenta de que era algo único e importante… Significaba tener una posición más alta y ni hablar del dinero…

—Agradezco la oferta, pero necesito pensarlo…— Le hizo saber, la propuesta de un cambio de oficio le parecía estupendo, pero se trataba del Gobierno y él no sabía nada de sus actividades, no quería estropear las cosas con su inexperiencia. Era mejor ser Teniente, conocía el rubro, durante muchos años se dedicó en absoluto a formarse en el arte del combate… era un cambio drástico.

—Como quiera, usted tiene la última palabra— Fue lo único que pudo decirle, ya había cumplido con ir a ofrecerle el puesto, lo demás quedaba en sus manos, aunque sería muy estúpido de su parte rechazar.


Al día siguiente, su instinto la llevó a hacer lo inimaginable, escribió una carta con su puño y letra y pidió que se la hicieran llegar al cuartel donde Kurosaki… lo hizo no por venganza hacia el pelirrojo que la había dejado varada, si no porque era lo que quería, porque le gustaba, porque quería salir con Ichigo y pasarla bien… no le importaba que él saliera con alguien más…

Cuando Kurosaki la recibió pensó que se trataba de otra persona, Rukia era la última persona que le hubiese pasado por la mente, se fijó en el remitente pero sólo había una "K"… Curioso y extrañado a la vez decidió leerla y su sorpresa fue mayor cuando se dio cuenta de que era la morena… no supo porqué pero le dio gusto…

El contenido de la carta no pedía más que se vieran en el parque, cerca del lago a las 5:30 de la tarde… El ojimiel para esa hora tenía otros planes, tenía pensando ir al a buscar a Inoue y pasar rato con ella… y aunque era conciente de lo que debía de hacer… prefirió cambiar las cosas y por voluntad propia prefirió encontrarse con Rukia…

A la hora indicada el ojimiel se apareció, no le fue difícil encontrarla, la distinguió por ser la única mujer en llevar un rosado pañuelo cubriendo su cabeza.

—No es algo propio de ti que mandes cartas— Le dijo mientras ella de espaldas yacía cerca del lago, lanzando trocitos de pan a los gansos.

— ¿Te molesta que lo haga? — Le preguntó sin mirarlo, aún dándole de comer a esos animalitos.

—No— Respondió seguro, al contrario, le agradaba eso.

Se acercó a ella y se mantuvo a su costado, mientras miraba el cristalino lago y lo bello del horizonte.

—Hace días fue al Ukiyo y te vi de la mano con una muchacha… supongo que por fin diste con la mujer que buscabas— Comentó sin mirar siquiera su reacción, sabía que había sido imprudente sacar el tema tan deliberadamente pero quería saber.

—Aún no… con Inoue intento hacer que las cosas sean diferentes, no quiero verla como mi madre— A Kurosaki le agradaba la pelimarrón pero ella sin importar qué, le recordaba mucho a su madre, la veía más de esa manera que como una futura esposa.

De oírlo la ojiazul violáceo se tranquilizó, al menos eso quería decir que no tenía ninguna relación con esa mujer, Inoue, esperaba que Ichigo nunca la viera como una compañera de su alma.

—Por cierto, lo que anoche me dijiste es verdad— Le comentó refiriéndose a lo que sucedió con Renji y que ella no se atrevió a contarle.

—Qué fue lo que escuchaste— Se rió un poco, había tenido razón, siempre alguien se encargaría de esparcir cotilleos.

—Escuché varias cosas, una fue que se pelearon porque a él le gusta ir con las prostitutas de Yoshiwara— No sabía que tan falso o que tan cierto era, aunque si era lo segundo, entonces pensaba que Renji era muy estúpido.

—Es verdad, aunque no es la principal razón por la cual discutimos— Le respondió con naturalidad.

— ¿Por qué habría de ir con las cortesanas si tiene un compromiso contigo? — Cuestionó eso, se supone que eso no debía de hacer, es un tipo de infidelidad.

—Porque sabe que si me lo pide le diré que no, no tiene autocontrol— Fue su justificación, no solía ceder tan fácilmente por la educación que había recibido y de la única vez que sucedió fue por decisión propia, porque quería, no porque se lo pidieran como favor.

—Y también escuché que se gritaron porque te canceló algo— No quiso hablar del otro tema, así que mejor le contó lo otro.

—Ahh eso… íbamos a ir al Ukiyo para ver el Kabuki pero de un momento a otro canceló la salida y me dejó como estúpida… yo lo mandé al demonio— Le platicó sin más detalles, aunque cambiando su semblante a uno aún indignado de solo recordarlo.

Le sonaba lógico y hasta cierto punto común de ella, no era de esas mujeres que solían pensársela mucho al momento de hacer las cosas, era arisca y arpía cuando debía serlo, no permitía que le vieran la cara, tenía muchas agallas y eso le parecía admirable.

—Por cierto, te traje algo— Habló la morena cambiando el rumbo de la conversación.

A Ichigo le extrañó y al instante fijó sus ojos hacia donde ella, y la vio deja de lado su labor de alimentar a los gansos para dar unos pasos atrás y tomar entre sus manos un pequeño envoltorio.

—Es mi forma de pedirte disculpas por los problemas que te causé aquella vez que me llevaste a tu casa— La muchacha le entregó aquel envoltorio como modo de disculpas y es que aún estaba apenada por eso, principalmente por el puñetazo en el rostro que no se mereció.

—No era necesario pero gracias— Respondió el ojimiel aceptándolo, aunque también se daba cuenta que cuando se lo proponía, Rukia podía ser amable y linda, ser una grandiosa persona.

—Aunque desde esa vez, he tenido la duda de saber qué fue aquello que hice— La morena siguió hablando y le decía lo anterior en referencia a cuando le preguntó si esa noche mientras estaba ebria había hecho algo extraño.

— ¿Y si te digo no me golpearás o me harás preguntas raras? — Primero quiso asegurarse de que no saldría lesionado, ya que por cosas así, ella sería capaz de maltratarlo.

Rukia soltó una risita, ¿a caso era algo tan serio? Pero no le importó, quería saberlo.

—No, lo prometo— Y dio su palabra, ¿Qué tan malo podía ser?

El pelinaranja buscaba las palabras correctas, para decírselo de una manera sutil y no se escandalizara tanto.

—Esa noche… tú… me besaste y me dijiste 'te amo'— No encontró palabras sutiles, pero si se lo dijo en un murmullo.

La ojiazul-violáceo se quedó seria, no daba crédito a eso, tratando de entender…

— ¿Y que hiciste tú? — Le cuestionó, queriendo saber las acciones que él había tomado al respecto, le interesaba saberlo.

Él la miró con suspicacia, realmente no había pasado nada mayor.

—Nada, sólo dejé que pasara— Fue sincero, ni le rechazó y tampoco le correspondió el beso, ese maldito beso que hasta ahora lo tenía bien presente.

— ¿Y te gustó? — No meditó eso, sólo lo dejó salir, aunque probablemente más tarde se iba a arrepentir.

—No… porque ese beso ni esas palabras eran para mi— Y así era, sabía a quien pertenecían por eso no le agradaba; pero si ella tan sólo le hubiese besado y dicho 'te amo' estando en sus cinco sentidos no habría tenido problema en corresponderle, por que en su fuero interno ella le gustaba demasiado.

Rukia ladeó la vista, quedándose pensativa… lo había besado antes de desear hacerlo… y lo peor es que ni siquiera recordaba cómo fue ni a qué sabían sus labios... que mala suerte, se dijo a sí misma.


Al final del día Ichigo había quedado de verse con Ikkaku y compañía en un local de comida del pueblo para cenar, lo curioso fue que en esa ocasión Renji se había aparecido para formar parte, algo que según palabras de Ikkaku no pasaba desde que su relación con Rukia era más estable.

—La fui a buscar temprano en la mañana para que habláramos y ella me mandó a la mierda— Contó Renji una de sus tantas acciones para arreglar el problema que tenía con Rukia.

— ¿Cómo no te iba a mandar a la mierda si tú también hiciste lo mismo anoche? — Ikkaku se lo dijo sin más, y no porque estuviese de lado de ella, sólo que era normal que le tratase así cuando Renji no tuvo reparo en hacer lo mismo.

—Pero yo tengo una razón de mucho peso— El pelirrojo se quejó, sus razones tenía una importancia enorme como el hecho de tener un status y salario mejores a los actuales.

—Si las prostitutas de Yoshiwara son esa 'razón de mucho peso' entonces pienso que eres un imbécil— Iba tampoco tuvo reparos en decírselo, según a lo que había escuchado.

—No fueron ellas… fue algo muy importante, algo de trabajo— A mala gana quería hacerles entender que no eran esas mujeres, esas no importaban, pero su razón era algo que no podía andar diciéndole a la gente tan abiertamente, era algo confidencial.

—En fin y que más has hecho para tratar de arreglar sus problemas— Sentaro quiso saber.

—La fui a buscar por la tarde ya que solemos comer juntos y ésta vez sus criados me dijeron que no estaba— Dijo entre molesto y preocupado, no podía creer hasta donde llegaba el odio de Rukia por cosas tan banales.

Ichigo solo era escucha, se daba cuenta que esa misma tarde que el pelirrojo la había ido a buscar, su persona estaba con ella… Y mientras Renji buscaba verla para hablar, era Rukia quien buscaba a su persona con el mismo fin… Sentía cierta pena ver que mientras el pelirrojo buscaba desesperadamente a la mujer que tanto quería, él le robaba esos momentos sin siquiera pretenderlo… sentía que interfería…

—Anoche después del Kabuki pensaba pedirle que se casara conmigo…— Comentó lo que había pensando pedirle, pero no contó con ese imprevisto y con su discusión dada a ello.

— ¿Qué no pensabas pedírselo cuando cumpliera los 20? — Preguntó Hisagi, según a lo que les había platicado, ahora no comprendía porqué el cambio.

—Sí pero lo pensé mejor y preferí que fuese antes—

— ¿Tanta prisa tienes? — Iba pensaba que se estaba precipitando, debería tomarlo con calma.

—No es prisa… es lo que quiero…— No era eso, ella era lo único que tenía y quería estar con ella.

—Eso no cambia que eres un maldito afortunado, cuando te cases con ella pasarás a ser rico… jamás volverás a sufrir por dinero— Ikkaku lo veía de otra perspectiva, más allá del cariño que Renji sintiese por la muchacha, iba a pasar a ser parte de una familia poderosa y rica, tuvo mucha suerte en que la morena se fijara en él.

—Eso es lo que menos me importa— Renji estaba seguro de eso, el dinero que ella tuviese era algo que no le interesaba, si no Rukia…

El pelinaranja no dijo nada en todo ese tiempo, aunque seguía sintiendo lástima por el pelirrojo, esperaba que sus problemas con la morena se resolvieran, después de todo aunque Rukia le gustara no podía hacer nada ya que ella quería a otra persona, lo máximo a lo que podía aspirar era su amistad y nada más.

… … * … …


Nos veremos pronto =) saludos!