Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo, es solo por entretenimiento.

Notas importantes:

• Es un universo completamente alterno.

• Transcurre en un periodo de tiempo literalmente corto.

• Está ambientada en la Era Edo, en el Shogunato de Tokugawa.

• Principal escenario: Edo (el nombre que recibió Tokio antes de la restauración Meiji en 1868). Algunas menciones de Kioto.


Hola de nuevooooo!

Si ya se que me tardé bastante y una mega disculpa por eso! este periodo de clases/trabajo ha estado mucho más pesado y se pondrá peor jaja

también una disculpa por no responder sus reviews =S...

Ehhh bueno ya les traigo el cap 9... creo que falta otro cap y el epílogo para que esta historia termine. Y bueno, espero les guste el cap, les agradezco de antemano la paciencia, por leerme y comentar.

De nueva cuenta no sé cuando voy a actualizar, pero trataré de no tardarme mucho.

Es todo, y si alguien anda en twitter pues por ahí nos vemos (mi url es: htt*p*:/*/*twitter.*com/*tei_*x) quitenle los *.


… … * … …

~ * La Fuerza del Destino *~

… … * … …

Capítulo IX

"Reunión"

Era el tercer día de enero, aún los árboles seguían escasos de sus flores, el clima era frío pero el mismo sol se encargaba de hacer un poco cálidos los días, aún faltaban meses para la llegada de la primavera y Rukia sentía que el tiempo transcurría lento, muy lento. Aún desde hace dos días no había tenido ningún contacto con el pelirrojo, él ni siquiera se había asomado de nuevo en su casa desde que trató de verla y se vio en necesidad de pedirle que se marchara… Sin embargo aquel enojo originado por la falta de atención del mismo Renji, ya no era tan intenso como en sus primeros momentos, ahora le preocupaba.

No tenía mucha confianza con las personas, a las cuales poder contarles sus penas y recibir una especie de consejo a cambio, y las pocas amistades que tenía en su mayoría no estaban para ella cuando lo requería… Si bien la única persona con la que podía sentirse segura y en confianza era con el mismo pelinaranja, incluso ya le consideraba como el mejor amigo que nunca antes había tenido. Y aunque él tenía esa disposición para verla y ayudarla, a veces sentía que abusaba y prefería guardarse las cosas; pero en ésta ocasión realmente deseaba sacar lo que le oprimía el pecho y no le dejaba estar a gusto.

El parque se había vuelto su sitio de reuniones, por lo general era a la orilla del lado, bajo la tutela del árbol más cercano y como veces anteriores, esa tarde ahí se encontraron.

—No lo he visto… ¿sabes que ha estado haciendo? — Le preguntó, con voz serena, refriéndose al pelirrojo y con deseos de saber porqué no había ido a buscarle en días recientes.

—Está muy ocupado, lo he visto ir y venir… con mucha presión— Respondió el ojimiel, era lo único que sabía.

—Como siempre, anteponiendo el trabajo… y yo…— Comentó, mostrando una expresión facial de preocupación, comenzaba a preguntarse en qué momento descuidó su relación.

—Tú eres lo más importante en su vida— Completó la frase el ojimiel, por lo que sabía, por lo que había escuchado del mismo Renji…

Rukia sonrió ligero, era bonito escucharlo decir eso…

—Y no ha venido a buscarme en dos días…— Para la morena eso de ser lo más importante en su vida no le parecía tan sincero, porque dadas las acciones de Renji era una contradicción y comenzaba a tener mucho más dudas vagando por su mente.

—Piensa que sigues molesta— Se lo hizo saber sin más, tratando de que ella no se preocupara.

Rukia lo meditó un poco, quería creer que era así pero ¿Por qué sentía que le estaba diciendo mentiras? quizá eran ideas suyas pero no estaría tranquila hasta saber a verdad de la situación.

—Me preocupa… quizá ya se cansó de mi… y yo que creí que todo iba a estar bien— Tenía esa idea muy presente, y es que era conciente de que su reciente trato con Renji no había sido el adecuado y por mucho que una persona quiera a otra, termina cansándose de ciertas actitudes…

Ichigo le dirigió la mirada, notaba en su rostro preocupación e inseguridad, ya ni su tono de voz era alegre como antes, no valía la pena que atiborrase su cabeza con esa negatividad cuando la realidad era muy diferente, sin embargo no podía decírselo porque había prometido no hacerlo, era una especie de sorpresa que Abarai tenía planeado para ella y que le alegraría la existencia y esfumaría toda duda.

Por eso quiso dejar de lado esa charla, así que se irguió en toda su estatura. Rukia le miró asombrada, ¿porqué de repente se levantaba? ¿a caso el también se estaba cansando? Así que le miró afligida y dudosa.

—Deja de pensar en esas cosas… mejor sonríe y piensa que todo saldrá bien, porque así será— Comentó Kurosaki mirándole por lo alto, Rukia se quedó estupefacta… —Ven, vamos a dar un paseo en bote— La invitó extendiendo su mano, esperando que ella le aceptase.

La ojiazul-violáceo le miró detenidamente… y sin poder evitarlo una sonrisa se originó en sus labios… él sabía levantar su ánimo. Al instante aceptó la invitación y se aferró a su mano… y ese sutil contacto la llenó de dicha, esa sensación tan agradable que por momento la hacía preguntarse ¿Cómo sería compartir toda una vida con él?

Para Ichigo era la primera vez que la tomaba de la mano, sin pretender que fuese en un sentido romántico, pero si comparaba esa sensación con la de Inoue se daba cuenta de que eran muy diferentes… Mientras para la pelimarrón era un sentimiento fraternal, como el de una madre; con Rukia era uno que iba más allá de la simpatía, era aquel que le inspiraba una gran pasión… el deseo de querer hacerla parte de su vida de una manera más íntima y especial.

Sin embargo cada quien quiso dejar de lado esa posibilidad, porque Rukia tenía alguien en su vida, alguien a quien quería y que cuyo deber era permanecer a su lado. Por otra parte, Ichigo entendía que el pretender buscar algo más con Rukia le traería muchas complicaciones… además de que lo más probable es que ella le rechazara… y no estaba listo para escuchar ese tipo de palabras. Por eso prefirieron dejarlo así, en una sencilla amistad mientras no les quedaba de más que gozar los momentos antes de que las cosas cambiaran.

Con ese hermoso cielo de vainilla navegaron en bote por el cristalino lago, Ichigo remaba mientras la muchacha miraba con una sonrisa su entorno, rodeaba de agua y de los gansos que nadaban.

— ¿Me creerías si te digo que es la primera vez que navego en bote? — Comentó la morena, y es que a pesar de que su familia tenía dinero, nunca había salido fuera del país, su familia no era de ese tipo de aperturas al extranjero.

— ¿Ni siquiera en un lago como este? — Ichigo no se lo creía, la miró con ceja en alto, preguntando a penas lo mínimo.

—No, el abuelo y Nii-sama dicen que es peligroso, sobre todo porque no sé nadar— Respondió sonriendo, no le avergonzaba, todo era por cuestiones de seguridad propia.

—Bueno, ya estás aquí… ya estás viviendo la experiencia— Respondió el ojimiel, una cosa más en la lista de cosas 'prohibidas' y que la morena ya había hecho con su apoyo y ayuda.

Rukia se había dado cuenta de cómo cosas tan sencillas pueden hacer feliz a la gente, y miraba al pelinaranja y entendía que él sabía muchas cosas de la vida que su persona nunca se había tomado la molestia de conocer porque le resultaban muy burdas, muy simples… Y gracias a él ahora tenía una opinión diferente, le había enseñado a apreciar cada momento, cada cosa, por tan efímero y sencillo que fuese porque al final más que lo material, lo que te llevas por siempre es el recuerdo de haber hecho algo que te hizo muy feliz en su momento.

Y aunque pasaran los años, eso nadie se lo iba a poder quitar…


La morena regresó a casa ya entrada la noche, con mucha serenidad se adentró a las paredes que encerraban su mundo casi perfecto, lo más probable es que una vez llegando a la estancia principal ya le estuviesen esperando sus familiares para de nueva cuenta cuestionarle sobre donde había ido y porqué regresaba ya a oscuras, ya se le había hecho costumbre decir lo mismo: estuvo merendando con algunas amistades y esas sencillas palabras mentirosas eran suficientes para calmar los ánimos ya sea de su abuelo o de Nii-sama. Sin embargo en esta ocasión al llegar, no le recibieron con llamadas de atención, lo primero que sus ojos vieron fue a Abarai, que sentado en uno de los almohadones se encontraba al parecer platicando con Nii-sama, vaya a saber de qué cosas. En ese instante todo cambió, después de haber estando la tarde como el pelinaranja sintió que una vez estando de regreso en casa era como volver a la realidad, porque las horas con Ichigo se le iban volando y los momentos que compartía con él la dejaban en un estado de absoluto encantamiento, y de repente era como si despertara de un hermoso sueño… No supo describir como se sintió de ver al pelirrojo, no sabía si estaba feliz o abatida, Renji le despertaba muchísimas dudas que un mes atrás no tenía en la mente… vivía en una paradójica situación…

—Rukia— Musitó el pelirrojo irguiéndose en toda su estatura, sorprendido de verla y hasta con cierta fluctuación, no sabía si ella seguía molesta o ya lo había dejado pasar, pero conociéndola se iba más por la segunda opción, debía estar preparado para lo que fuera.

— ¿A que haz venido? — Le cuestionó con cierta dureza, según entendía él debía estar muy ocupado con sus asuntos como para darse el tiempo de ir a verla… pero ¿a caso no era eso lo que anhelaba? Sí, era verdad, sólo que estaba acostumbrada a que las cosas fueran como y cuando quisiese.

Por la postura que tenía, Byakuya notó que la situación entre su Teniente y su hermana menor era complicada, pero no era persona que se entrometiera en la vida de terceros, así que hizo lo propio, se retiró de la estancia sin decir nada para dejar que resolvieran sus problemas.

—A verte— Le respondió, aunque en realidad había estaba ahí por otro asuntos relacionados a la dichosa sorpresa que tenía para ella y había pedido cierto apoyo a su Capitán y al propio Ginrei.

— ¿Hasta ahora? Te apareces cuando se te viene en gana — Y se lo reprochó, Renji solía estar cerca suyo cuando su trabajo se lo permitía, contadas eran las ocasiones que estaba ahí cuando lo necesitaba… en cambio Ichigo… él a pesar de todo, siempre estaba para ella…

—Vine hace días y me echaste… varias veces lo hiciste… no puedes sermonearme sobre eso cuando tu capricho ha sido el causante— No se calló, realmente también la culpa la cargaba ella, su persona se apareció para pedirle perdón y ella lo ignoró por completo…

Rukia no dijo nada, no estaba en condiciones de iniciar una pelea… no ahora, no a esas alturas de su relación.

—Tengo algo importante qué decirte— Articuló el muchacho, decidido a hacerle saber la situación por la cual atravesaba, para que ella comprendiera que todo lo que últimamente había causado no era por simple gusto, era por razones trascendentales para ambos.

Los ojuelos de la morena se abrieron de par en par y sus sentidos se pusieron en alerta, imaginando qué podía ser aquello… quizá… ¿él planeaba pedirle que terminaran? No podía ser otra cosa… las cosas no estaban tan bien entrambos como para suponer algo distinto… y en ese instante empezó a temer… no estaba lista para escuchar ese tipo de cosas…

—Aquella noche cuando te cancelé la salida al Kabuki no fue por el afán de arruinarlo, en verdad era algo muy importante…— Inició a voz baja, explicándole porqué a los hechos pasados —Un tal Ishida Uryuu vino esa noche a ofrecerme un importante puesto en el Gobierno— acotó, esperando que ella lo entendiera.

Le escuchó atenta pero de oír lo restante fue suficiente, trabajo, siempre era el trabajo lo primero en la vida de Renji; y no es que eso fuese poco importante pero creía firmemente que debía existir una equilibrio en la vida… porque por atender un rubro, se descuida otro y puede llegar a perder más de lo que nunca imaginó…

— ¿Gobierno? No sabes nada de eso… ¿Cómo puedes pretender aceptar algo así? — Le comentó siendo sincera, por lo que sabía de Renji, él desde joven estuvo muy interesado en la milicia… nunca había laborado de otra cosa que no fuese de aquello que tanto sabía y apreciaba, no se puede pretender probar en un ámbito del que no se sabe ni lo básico…

—Lo sé, eso mismo pensé cuando me ofreció el puesto…— Era conciente de ello, era arriesgado aceptarlo y por eso quedó en pensárselo, pero necesitaba saber el punto de vista de alguien más y quien mejor que Rukia, la mujer con la que pretendía compartir su vida —Pero si quiero casarme contigo debo aspirar a algo más… sabes a lo que me refiero—

La pelinegra le miró detenidamente, "casarse", con esas palabras la duda que la atormentaba desde la tarde se disipó, sin embargo sentía que no era suficiente, ya no se sentía conforme con eso… A pesar de todo, Renji todavía pensaba en hacerla su esposa… algo que hace un mes le entusiasmaba en demasía pero que ahora, esa emoción iba en descenso conforme pasaban los días y compartía su tiempo con Ichigo.

Ya no sabía qué hacer o qué pensar… era confuso… Tenía al pelirrojo, quien más allá de querer, era el más adecuado para casarse pero a la vez tenía en su mente a Kurosaki, alguien que le gustaba mucho pero él al parecer no tenía ojos para otra que no fuese la tal Geisha Inoue Orihime... se tenía que conformar con eso…

— ¿Es en serio? ¿En verdad todavía quieres casarte conmigo? — Le cuestionó, le costaba aún creerlo, después de todo.

—Por supuesto— No tenía duda sobre ello, su intención era firme aunque le sorprendía que Rukia le cuestionase, como si pensara que todo ese tiempo había sido solo un juego.

Rukia sonrió a medias… era bueno escucharlo… aunque ya no fuese tan emocionante… aunque sus sentimientos estuviesen partidos en dos…


De nueva cuenta estaba ahí, con la cabeza acomodada en su regazo mientras ella le acariciaba el pelo… era reconfortante estar a su lado, como una especie de refugio… podía contarle sus pesares y ella le remediaba con una sonrisa y un par de palabras… el consuelo de una madre… pero no quería verla como tal, sin embargo era inevitable…

—Inoue…— Musitó su apellido, ella le puso atención —suponiendo que, si estás con una persona y quieres ver a esa persona de otro modo pero no puedes ¿Qué significado le das a eso? —

La chica lo pensó un poco, sin saber a ciencia cierta a quién en particular se refería y no le preguntaría.

—Esa persona te recuerda a alguien probablemente familiar que quieres mucho y se te hace difícil desprenderte de eso… porque entre esa persona y tú hubo una especie de sentimientos de comprensión y ternura…— Le expresó su idea, sin darle muchas vueltas al asunto.

—Y suponiendo que… conoces a una persona, que aparte de atraerte físicamente te gustar estar a su lado— Puso la otra situación, aquella que tenía hacia Rukia.

—Kurosaki-kun… ¿está enamorado de alguien? — Inoue soltó la pregunta, tantas suposiciones de Ichigo, en especial a segunda, le daban a creer que era así porque el ojimiel no era un sujeto que soltase de la nada ese tipo de cuestionamientos ya que era alguien muy reservado en ese sentido.

Ichigo enmudeció, se quedó estupefacto… ¿enamorado?... no podía responder a eso… no estaba seguro siquiera…

—No lo sé…— Fue sincero, para qué mentir.

— Y lo que siente por esa persona… ¿es correspondido? — Esa era su duda mayor, la reciprocidad en sentimientos es agradable cuando se da, cuando no, es un infierno.

—No— Dijo seguro, la morena sólo le veía como un amigo…

Inoue no lo supuso, Kurosaki era una buena persona y merecía ser feliz, como todos, vaya a saber quien era la mujer que le rechazaba pero desde su punto de vista esa mujer era una tonta por no apreciar a alguien que valía mucho la pena.

— ¿Puedo saber el nombre de esa persona? — Preguntó Inoue, tenía curiosidad.

—Lo lamento, no puedo decírtelo— Respondió al instante, si se lo decía era como ponerse la soga al cuello y además causaría muchos problemas.

—Está bien, no hay problema— Le respondió tranquila aunque por dentro le dolía saber que él no le tenía aún la confianza suficiente.

Y volvieron de nuevo al silencio, Ichigo siguió en su regazo… pensando… Inoue continuó arrullándolo… pensando en lo afortunada que era esa mujer que Kurosaki quería, aunque él no lo dijese, así era.


Pasaron varios días, casi una semana entera, Rukia había solucionado su circunstancia con Abarai, quien después de pensarlo varias veces finalmente aceptó el puesto en el Gobierno pero asumiría ese cargo después de su matrimonio con la Kuchiki menor, a quien todavía ni se lo pedía formalmente, pero pronto llegaría el día.

Kurosaki continuaba con su rutina diaria, ir al cuartel a entrenar, convivir con sus amistades, ir de vez en cuando a la Casa de Té a ver a Inoue pero de Rukia, sencillamente no había nada, sólo palabras, cosas que Abarai platicaba y sólo de esa forma se enteraba como estaba ella… feliz… le daba gusto aunque envidiaba a Renji seguramente por ser el causante de esa alegría.

Ese nuevo día resultaba especial para muchos, era el día en que se habría las puertas del cuartel para las familias de los soldados, se prepara comida y bebida para todos los invitados, espectáculos de baile y música tradicional traídos del Ukiyo, en esa fecha sólo se convivía con la familia y los amigos, como premio a su gran sacrificio y labor, y es que estar limitados y lejos de sus familias no era lo más agradable para todos, por eso casi todos los reclutas esperaban con ansia esa fecha.

Ichigo no era de ellos, su familia no tenía ni tiempo ni recursos para ir hasta Edo, sin embargo y como a muchos otros que se encontraban en situación similar o no tenían familia, se les dio la oportunidad de llevar a alguien con quien compartir, a decir verdad cuando se lo plantearon quiso enviarle a la morena una carta pidiéndole que lo acompañara pero al momento se dio cuenta que no era lo más sensato… así que mejor invitó a Inoue, a esa mujer que siempre que necesitaba algo, ella estaba ahí… ella era su incondicional.

Inoue había quedado maravillada al cruzar el gran portón, del brazo de Kurosaki admiraba la bonita decoración, el sitio era enorme y se vivía una gran ambiente de festejo, de fondo también se oía la música tradicional, se podían ver grandes mesas colmadas de comida, bebida al por mayor, había cientos de almohadones y mesitas, muchas de ellas ocupadas por familiares, amigos y reclutas, convivencia entre risas y pláticas así como muchas sonrisas.

Les asignaron un lugar, en el cual se les fue bien atendidos por el personal contratado para la ocasión, y aunque eso auguraba ser una buen día, Ichigo tenía ese deseo por volver a encontrarse con la morena, aunque fuese sólo para saludarla y/o hablar tan solo un poco de cualquier cosa, le hacía bien.

Por su parte la morena aún se encontraba en su residencia, seguía arreglándose para la ocasión, sólo le hacía falta el rostro aunque realmente no era de usar mucho retoque, sólo se había pintado los labios de un rosa salmón y delineado sus ojos de negro y añadido como accesorio extra un tocado discreto.

—Vámonos, he terminado— Dijo la pelinegra al aparecerse en la estancia principal donde le esperaba el Teniente, quien era su acompañante oficial.

—Ya era hora— Le respondió el pelirrojo, irguiéndose en toda su estatura para después ofrecerle su brazo.

Ella cortés le aceptó, y juntos caminaron hasta llegar al carruaje que les llevaría a su destino.

— ¿Y tus demás familiares? — Cuestionó Renji mientras iban camino al cuartel. Y es que ocasiones pasados, solían ir todos juntos.

— Se fueron antes. Les pedí que esta vez me dejaran ir a parte contigo, después de todo, una vez nos casemos tendremos que venir como tal, como un matrimonio ¿no crees? — Fue su sencilla respuesta, además de eso, para Renji era hasta cierto punto incómodo, ella quería evitarle eso. Aunque también ya estaba resignada a ello, a ser su esposa, había decido no desear aquello que no se le podía conceder.


Conforme pasaba el tiempo, los altos mandos comenzaban a arribar el recinto con sus respectivas familias y/o invitados personales, se les asignaban los mejores lugares y por lo general era bien recibidos por los presentes de rangos inferiores.

Ichigo había visto llegar al Capitán Ukitake Jushiro, al Teniente Kira Izuru, al Capitán Mayuri Kurotsuchi y su hija Nemu Kurotsuchi, al Comandante Yamamoto e incluso a los dos miembros ejemplares de la familia Kuchiki, pero no a Rukia…

Dejó que pasara el tiempo, en el transcurso se encargó de comer y beber lo que le traían a la mesa, y platicar con la pelimarrón de cualquier cosa. Sin embargo en un momento dado la algarabía se acrecentó, no lo notó tanto dado al ruido que le rodeaba, pero cuando escuchó una femenina voz exclamando "¡Rukia, querida!", fue cuando por instinto giró su rostro…y ahí estaba ella… siendo recibida por lo que parecía ser alguna esposa de un Capitán, y no pudo evitar sonreír…

Inoue se había dado cuenta de la reacción del ojimiel, tenía esa sospecha… aunque quizá podía estar equivocada.

Mientras tanto la pelinegra ya había sido conducida a su mesa, donde a apenas y se acomodó en el almohadón, fue cordialmente atendida por los sirvientes con todos los bocadillos y la bebida; ella solo se encargó de disfrutar del evento y charlar con las personas; aunque realmente por momento se preguntaba así misma donde estaba Ichigo, estaba harta de esas charlas pomposas con las esposas de los altos mandos, si bien platicar con él le vendría de maravilla ya que él era su dosis de realidad.

Después de que el cuartel se vio con la gran mayoría de sus miembros y sus familias o amigos, el Comandante Yamamoto oficializó la apertura del evento dando una breve introducción que fue bien aplaudida y después todo mundo se concentró en darle continuidad al festejo.

En un momento dado, Rukia aprovechó que el pelirrojo estaba muy enfrascado en una conversación con gente importante, para escabullirse y buscar con la mirada al dichoso pelinaranja. Después de varios segundos, logró distinguir su refulgente cabellera, aunque al instante se dio cuenta de que venía acompañado de aquella Geisha de la otra vez en el Ukiyo… al parecer el seguía con la idea de retenerla a su lado… y sintió cierta envidia… aunque realmente quería hablar con él… se moría de ganar por hacerlo… pero creía que sería muy descarado llegar y querer captar su atención...

Lo pensó detenidamente… sus sentimientos le clamaban ir hacia donde él pero su raciocinio le contradecía… se suponía que había decidido no desear aquello que no se le pudiera conceder, entonces ¿porqué no podía ser firme a esa decisión?

Resolvió con ir… interrumpirlos… arruinar sus momentos juntos… tratar de robarle su atención… aunque solo fuese por un momento… con eso le bastaba para ser feliz… porque robar su corazón era algo que ni intentándolo mil veces ó con todo el dinero del mundo pudiese conseguir… porque él ya había elegido a esa Geisha como la dueña del mismo… y nada lo haría cambiar de parecer.

—Ichigo— Murmuró estando varada tras él.

El aludido abrió sus ojos de par en par, sorprendido, y al instante levantó su mirada para enfocarla en la grata presencia de la morena, quien sonreí ligeramente.

—Rukia…— Susurró su nombre… sin poder apartar su mirada de ella…

—Disculpen que les interrumpa…— Empezó con esa introducción, como mera frase necesaria para no sentirse un estorbo.

—Oh no, no hay problema. Es más, siéntate con nosotros— Le invitó Ichigo, interrumpiendo sin querer su frase.

Inoue no decía nada, sólo mantenía esa tierna sonrisa en sus labios… mirando de nuevo la reacción de Ichigo cuando se trataba de esa mujer, de la famosa Kuchiki Rukia.

Y aún cuando pudo ir a tomar asiento al lado de la chica o del propio Ichigo, no lo hizo, la ojiazul-violáceo se sentó entre medio de los dos.

—Gracias— Murmuró mirando de reojo a Kurosaki y a la pelimarrón.

El ojimiel estaba tan concentrado en su nueva invitada que había olvidado presentarla con Inoue, así que al momento hizo lo debido.

—Rukia, ella es Inoue Orihime— Dijo señalando a la chica de cabellos marrones.

La morena la miró y le sonrió, añadiendo un 'mucho gusto' que en apariencia era real pero en sí, era lo más hipócrita que había dicho, porque el gusto no era ni el más mínimo.

—El placer es mío, Señorita Kuchiki— Respondió Inoue con un rubor en sus mejillas, siendo sincera. Y es que nunca había tenido la oportunidad de tener tan de cerca a alguien de la nobleza como Kuchiki Rukia, se sentía halagada, afortunada, poder conocerla en persona era algo que le llenaba de alegría.

—Y como has estado…— Preguntó Kurosaki refiriéndose a la morena.

—Bien, aquello que te conté que me preocupaba ya se solucionó— Le dio la noticia, no lo había visto desde hace tiempo y podía ser que él siguiera pensando que la situación estaba inconclusa.

—Me alegro…— Le hizo saber su opinión, aunque no era mucha la alegría.

Inoue solo era testigo, sin entender de qué hablaban, se mantenía al margen sin siquiera intervenir.

— ¡Oe Ichigo! — Exclamó una voz, el pelinaranja dirigió su mirada hacia donde le hablaban y puso una cara de pocos amigos cuando notó que el que le hablaba era ese calvo de Ikkaku.

Ichigo se hizo el desentendido y siguió charla con la morena, pero de nueva cuente le interrumpió esa estrepitosa voz.

— ¡No te hagas el sordo, te estoy hablando a ti, Kurosaki Ichigo! ¡Ven aquí antes de que te patee el trasero! —

Su ceño se frunció, ese maldito desgraciado lo interrumpía justo cuando estaba platicando con alguien que te interesaba. ¿Por qué ahora?. ¿A caso lo hacía a propósito?. Más le valía que fuese algo muy importante si no sería Ikkaku el que sería pateado.

Ichigo pidió un disculpa para ambas damas y después se levantó para ir hasta donde el calvo le hablaba.

Mientras tanto, la morena e Inoue se quedaron en compañía mutua, sin decirse nada y es que para las creencias que cada una tenía de la otra, realmente no había mucho que platicar.

— Y tú… ¿desde siempre te has dedicado a ser Geisha? — Rukia le cuestionó sin siquiera mirarla, por conocer un poco a la mujer que a Ichigo al parecer le gustaba.

Inoue se sobresaltó, ¿Cómo sabía eso?, en ese corto lapso nunca le mencionó dedicarse a ello, aunque viniendo de Kuchiki, era todo un halago.

—Sí, desde muy pequeña llegué a la Okiya (1) Nowaki— Respondió con suave voz.

— ¿Y que es lo que hacen? Tiendo a confundirlas con otras personas — Le dijo, sin mencionar el termino concreto cuando se refería a 'otras personas', no quería ofenderla.

—A las artes, el canto, el baile, la poesía, el arte de la conversación. Somos obras de arte en movimiento— Fue su respuesta, con tono sereno.

—Las artes— Murmuró Rukia y después la miró y le sonrió —Que bonito— Acotó, a su persona también le gustaban…

Inoue al mirarla entendió mejor porque tantos hombres la admiraban, era demasiado hermosa y su compañía era agradable. Podía decir que Kuchiki lo tenía todo: Belleza, personalidad, dinero y poder. Era perfecta.

— ¿Crees que yo haya podido ser una buena Geisha? — Rukia soltó la cuestión, con mucha candidez.

—Como puede decir eso. Para su clase es casi una deshonra mencionarlo siquiera. No se humille— Contestó la pelimarrón, no esperaba esa pregunta, nadie de la nobleza se atrevería a auto humillarse comparándose con una Geisha, eran de dos estratos sociales diferentes.

—Al menos no para mí. Me gustan las artes, así que responde—

—La verdad… es usted muy bonita y como dice que le gustan las artes, no tendría problemas con ello. Creo que sería de las mejores Geishas en todo Edo— Le contestó sincera, no por elogiarla o quedar bien, se lo dijo tal y como lo creía.

Rukia tenía una aguda habilidad para darse cuenta de cuando le decían las cosas con total honestidad o cuando realmente era una hipocresía; y de escuchar la respuesta de la muchacha, no encontró en sus palabras ningún rastro de falsedad.

—Gracias— Le murmuró, a penas sonriendo.

El ojimiel en esos instantes seguía en pelea campal como el calvo, quien insistía en no dejarlo ir hasta que Kuchiki se retirara de la mesa, puesto que aún tenía la creencia que Kurosaki y la noble seguían llevándose fatal, y según él, quería evitar discusiones o peleas entrambos durante el evento.

—Ya te dije que no es necesario— Le replicaba el pelinaranja mientras el otro seguía deteniéndolo sujetándolo por el brazo.

—No te creo, tú no tienes autocontrol. Puedes discutir con ella en otra ocasión, no ahora— Le contestaba Ikkaku algo pasado de tragos.

Pero Kurosaki no estaba en condiciones de contarle ni a él ni a nadie la buena relación que tenía con la morena, en primera para ahorrarse problemas y en segunda para evitar cuestionamiento absurdos respecto a ello.

Mientras tanto la charla era fluida entre ambas chicas, aunque había una cuestión que Inoue quería hacerle a la noble.

—Disculpe. ¿Puedo preguntarle algo? — Dijo titubeante la pelimarrón, con temor de que no se lo permitiera.

—Te escucho—

—Si una persona de otra clase le tuviese fuertes sentimientos ¿usted le correspondería? — No quiso mencionar la identidad del pelinaranja, quería que lo tomara como una suposición y no una realidad.

— ¿Qué clase de pregunta es esa? — Le dijo primero con ceja en alto, en tono indignante, aunque en realidad dependía de quien se tratase.

—No se ofenda, es que como tiene muchos admiradores… yo— Se quiso excusar pero Rukia la interrumpió.

—Sí, sí entiendo… La respuesta es no, porque yo sólo quiero a una persona— Quiso convencerse de ello, de querer solo a una persona con la cual aparentemente iba a casarse. Pero la situación actual en su fuero interno era que quería a 2 personas, sólo que al ojimiel lo descartaba por muchos factores.

Orihime solo asintió.

—Tengo que volver a mi mesa. Fue un gusto— Habló Rukia para con la chica de orquillas en flor.

—Igualmente—

La morena se levantó del lugar que había ocupado y antes de marcharse le dejó un encargo a la pelimarrón.

—Despídeme de Ichigo… y por favor… cuida mucho de él—

—Sí— Respondió Inoue débilmente, sin entender muy bien porqué le decía todo eso.

La ojiazul-violáceo emprendió su camino regreso a su mesa donde el pelirrojo le esperaba, no quería causar problemas y seguir interfiriendo.


El dichoso evento terminó por la media noche, aunque desde una hora antes las personas se fueron retirando. Ichigo acompañó a la pelimarrón de regreso a la Okiya, en el transcurso no hablaron de cosas importantes, aunque Inoue quería hacerle una pregunta al ojimiel y la soltó en el momento que creyó adecuado.

— Kurosaki-kun… ¿es Kuchiki Rukia la persona que te gusta? —

El aludido se sorprendió, se suponía que había sido discreto todo se tiempo para que no se diera a notar.

— ¿Cómo lo supiste? — Indirectamente le hizo saber que estaba en lo correcto, aunque su duda radicaba en saber cómo fue que se dio cuenta.

—Digamos que soy muy observadora— No quiso decir más, con eso le bastaba. No sólo habían sido las miradas si no la forma en que se le dirigía a la chica noble, las acciones decían más.

Ichigo no dijo nada, bueno al menos Podía confiar que ella no diría nada.

—Incluso le pregunté si te correspondería y…— Acotó muy animada, pero sus palabras alarmaron al ojimiel.

— ¡¿Qué le preguntaste qué…? — La miró con los ojos bien abiertos, casi al borde de la histeria.

—Tranquilo, no le dije tu nombre o dato alguno que diese a entender que eres tú. Fue algo muy general. Aunque me respondió que no— Contestó la pelimarrón para calmar los ánimos de Ichigo.

—Ya lo sabía…— Esto lo había dicho en referencia a la última frase de la muchacha.

Siempre lo supo, desde el principio, y aún cuando se dio cuenta de que sus sentimientos por Rukia iban más allá de lo que esperaba, sabía que aunque lo intentara muchas veces, iba a ser casi imposible que ella le viese de otra forma porque la morena sabía perfectamente lo que quería en la vida y eso no lo incluía en ningún aspecto.

… … * … …


Glosario

(1) – Okiya es una casa de geishas propiedad de la mujer que pagará por su entrenamiento.

Por cierto, (y por si se lo preguntaban) no mencioné ningún festejo de navidad o de año nuevo a principios del fic debido a que el Japón de esa época se regía bajo el calendario chino y además, Japón no es un país católico o cirstiano y por o tanto ese tipo de festejos no se tomanban en cuenta como en occidente.


See you soon!